Capitulo 35: La segunda prueba.

Todo el alumnado se había despertado esa mañana muy temprano, a pesar de ser sábado. Todos irían al campo de Quiddich para presenciar la segunda prueba del Torneo. En el lugar habían puesto cuatro pantallas, una por cada colegio, y desde allí todos los alumnos podrían ver el desarrollo de la prueba.

Los cuatro equipos participantes se encontraban desayunando como los demás alumnos, aunque algunos ya habían empezado a ir al campo de Quiddich.

Los cuatro equipos fueron los últimos en salir del castillo y cuando lo hicieron sintieron el viento frío de la mañana ya que sólo llevaban unos pantalones cortos y una camiseta de tirantes.

¡Joder¿A quién se le ocurre darnos como uniforme para participar unos pantalones cortos y una camiseta de tirantes?- dijo Ron pisando la nieve que aun se amontonaba.

Se abrazaba a si mismo y el vaho salía de su boca como de la de sus amigos mientras todos ellos y los equipos de los otros colegios caminaban hacía el campo de Quiddich.

Harry iba un poco más apartado del grupo de Hogwarts y vio como Roberto, uno de los españoles y que se llevaba muy bien con Alicia, se acercaba a esta que estaba tiritando.

¡Niña, qué piernas tan lindas tienes!- dijo el chico. Alicia sonrió sabía que el joven no se lo decía para ligar con ella sino que era muy simpático y bromeaban ¿Cómo sabía ella que él no estaba ligando? Porque sabía que al chico no le interesaban las chicas. Aunque nadie más lo sabía- ¡Tú hermano tiene razón, hace mucho frío¡Están locos poniéndonos tan poca ropa!

Seguramente tengamos que meternos en el agua y con mucha ropa y encima mojados nos sería difícil movernos- dijo Hermione- por eso la razón de la indumentaria.

Aun así hace frío- dijo Alicia.

Ven para acá niña- dijo Roberto echándole el brazo por encima de los hombros- yo nunca rechazo a las chicas de piernas bonitas.

Alicia rió mientras Harry los observaba con los ojos entrecerrados y con una extraña sensación en la boca del estomago.

Pues tus piernas dejan mucho que desear- bromeó Alicia y salió corriendo.

Veras cuando te pille- dijo Roberto riendo y salió corriendo tras ella- ¡Atrapadla se ha metido con mis piernas!

Defrac y Jordan se pusieron delante de Alicia pero esta, dejando sorprendidos a casi todos, hizo una voltereta, saltando por encima de los dos chicos. Siguió corriendo, esquivando a los que la querían atrapar. Pasó entre medias de Ana y Ginny que iban riendo al ver como jugaban.

Alicia intentó frenar al ver a Tony salir a su paso pero no pudo y el chico la cogió y la echo por encima de su hombro.

¡Ron, ayúdame!- gritaba Alicia- ¡Ayúdame, soy tu hermana!

¡Tony haz que sufra, siempre me chantajea con los de ser su hermano!- dijo Ron de broma.

Todos reían, todos menos Verónica que los miraba con altivez mientras murmuraba algo así como "Crios" y Harry que iba muy serio mirando a Alicia que reía aun en el hombro del español.

En otros tiempos, él también se habría puesto a reír y habría jugado con ellos. Pero ahora, parecía un amargado, sólo hacía lo que Inez le ordenaba, para él su palabra era ley.

¡Draco!- gritó Alicia- ¡Sálvame de estos brutos!

No, me estoy riendo mucho- dijo Draco- pareces un saco de patatas.

Con piernas bonitas- dijo Defrac y todos estallaron en una nueva carcajada.

¡J.J!- dijo Alicia- ¡Ayúdame!

J.J se acercó a ellos, se puso al lado de Tony tranquilamente y le dijo:

Cuando te canses, me la pasas y la llevo yo un rato.

¡No me jodas¡Se supone que os lleváis mal!- gritó Alicia.

Nos unimos contra un nuevo enemigo- dijo Tony riendo- ¿Verdad, J.J?

Verdad- dijo el chico riendo- y como hables tan mal Alicia, vamos a tener que lavarte la boca. Los ángeles no dicen palabrotas.

¡Chicas ayudadme!- gritó Alicia- ¡Uníos contra el enemigo que es el hombre!

¡A por Tony!- gritó Ginny.

La pelirroja corrió hacía el español seguida de Ana, Hermione, Sonia, Susana, Rosalie y las demás chicas menos Verónica. Tony miró por encima de su hombro y vio con terror la estampida que iba hacía él.

Toma- dijo Tony pasándole el cuerpo de Alicia a J.J- creo que ya me canse de llevarla.

¿Qué dices? Yo ya no quiero llevarla- dijo J.J devolviéndosela a Tony.

¡Ahhh!- gritaron los dos mientras salían corriendo. Uno agarraba a Alicia por las piernas y el otro la agarraba por los brazos.

Pero no les sirvió de nada correr porque los terminaron alcanzando. Las chicas se lanzaron sobre ellos, derribándolos. Ambos soltaron a Alicia que rodó por la nieve. Los otros reían al ver como las chicas se habían sentado en el cuerpo de los dos chicos y levantaban los brazos en señal de victoria.

Alicia se puso en pie y apoyó y un pie en el trasero de J.J y el otro en el de Tony, alzó el puño como si fuese una conquistadora.

Todos estallaron en más risas y sintieron un flash. Vieron que Colin, que había ido todo el rato detrás de ellos, había hecho una foto a la pose de Alicia y a todas las chicas que estaban sentadas sobre los dos chicos.

Ha quedado inmortalizada vuestra conquista, chicas- dijo Colin y todos rieron- nos os preocupéis chicos, vuestras caras no se ven, así que vuestra reputación seguirá intacta. Pero antes de quitaros de encima de ellos, poneos todos detrás y os inmortalizo.

Todos corrieron hacía ellos y se pusieron detrás. Verónica no quiso ponerse pero Colin terminó convenciendo a Harry que se puso al lado de Hermione que le miro y le sonrió.

Dedica una sonrisa a la cámara, Harry- susurró Hermione- aunque sea una sonrisa falsa pero por lo menos una sonrisa.

Harry no dijo nada, miró a todos los que posaban para la foto que reían y hacían el payaso. Vio como Ron cogía a Alicia de la cintura para ayudarla a mantener el equilibrio sobre los dos chicos. El pelirrojo asomaba la cabeza por un lado del cuerpo de Alicia que tenía los brazos en alto en una pose en la que parecía estar intentando sacar músculo.

Vio como Tony y J.J aun tirados en el suelo miraban hacía la cámara con una gran sonrisa y los pulgares hacía arriba. Ginny estaba sentada sobre J.J y guiñaba un ojo a la cámara al igual que Ana que estaba sentada sobre Tony.

Wendy estaba junto a Draco y al lado de este estaba Rosalie que a su vez estaba al lado de Jordan. Los dos chicos estaban formando con sus dedos una V y estaban sobre las cabezas de las chicas que sacaban la lengua.

Los otros estaban repartidos por el cuadro haciendo el payaso o simplemente sonriendo. Y al verlos a todos comportarse de esa forma tan tonta, como todo adolescente normal se debería comportar, todo adolescente que no tuviese que luchar en una guerra, al verlos poder sonreír por unos segundos, hizo que Harry también sonriese. Una sonrisa para nada falsa, sino verdadera y sincera.

Rodeó la cintura de Hermione, que sonrió con los ojos brillantes al darse cuenta que por unos segundos parecerían que seguían siendo amigos y esos segundos quedarían inmortalizados para la eternidad.

La castaña perdió un poco el equilibrio y se sujetó en la muñeca de Ron que la miró un segundo y la sonrió para luego volver a mirar a la cámara.

Hermione también sonrió. Si definitivamente volverían a parecer amigos por unos segundos, unos maravillosos segundos en los que el trío dorado de Griffindor volvería a estar unido, unos segundos que fue lo que Colin tardó en hacer la fotografía.

Después de eso, todos se dirigieron rápidamente al estadio de Quiddich, llegando unos minutos tarde a la segunda prueba del Torneo.

Colin subió a las gradas y los otros entraron al estadio. Allí, en el centro se encontraban los jueces que eran los directores de los colegios y Elias Norton, todos ellos estaban sentados detrás de una mesa. Dumbledore se puso en pie y recibió a los cuatro equipos que se habían agrupado por colegios.

El anciano director de Hogwarts se apuntó a la garganta con la varita y tras murmurar un sonorus, comenzó ha hablar.

¡Bienvenidos a todos a la segunda prueba del Torneo de los Cuatro colegios!- el estadio completó rugió en aplausos- ¡En esta prueba los participantes deberán demostrar su compañerismo, inteligencia y valentía antes los diferentes obstáculos que se impondrán en su camino¡Sólo podrán llevar su varita, en todo momento los integrantes del grupo deberán estar juntos y buscar las ocho bolas por todo el castillo y sus terrenos exceptuando el bosque prohibido¡A cada colegio se le ha asignado un color del cual se han vestido y tendrán que buscar las bolas de ese color¡Así pues Hogwarts buscará las bolas rojas, Monthianas las amarillas, Beauxbatons las azules y Durmstrang las verdes!- los participantes asistieron. En sus ropas además de ir vestidos de esos colores, llevaban el escudo del colegio y en la espalda su nombre- ¡Uno del equipo tendrá que llevar una bolsa donde guardarán as bolas¡Qué se acerque uno del equipo!

Alicia se adelantó, del equipo de los españoles se acercó Sonia la novia de Dani, del de los búlgaros se acercó Eleonora y de los franceses se acercó Marie. Las cuatro chicas se colgaron una bolsa de tela marrón y volvieron junto con sus amigos.

¡Ganará el primero que llegue hasta aquí con las ocho bolas!- dijo Dumbledore- ¡¿Entendido?!- Todos los participantes asintieron- ¡¿Estáis preparados?!- otro asentimiento- ¡Pues puede dar comienzo!

Los cuatro equipos salieron corriendo del estadio de Quiddich mientras oían los gritos de ánimo de la gente. Los de Beauxbatons y Durmstrang se fueron hacía el castillo, mientras Monthianas se iba a los invernaderos.

Los ocho ingleses llegaron hasta el lago y se empezaron a quitar las zapatillas y e el caso de los chicos también se quitaron las camisetas.

Le has deseado suerte a tu noviecito Harkov- dijo Draco a Wendy. Puede que volviesen a compartir amigos y que se fuesen de nuevo juntos pero eso no impedía para que el uno al otro se molestasen con sus nuevas parejas, al fin y al cabo tenían celos aunque nunca lo admitiesen- la va a necesitar.

Sí- dijo Wendy metiéndose en el lago como los demás y empezando a caminar a lo profundo- y por cierto ya no somos novios.

Draco se detuvo al oír eso, Wendy hizo el hechizo casco burbuja y se sumergió. Draco se había quedado shokeado mientras todos sus amigos ya estaban sumergidos pero él acababa de sentir un extraño sentimiento, algo que hacía mucho no sentía. Era… felicidad.

Cuando Alicia salió del agua en su búsqueda se encontró con la cara de idiota del rubio.

¡Draco, aparta esa cara de estúpido y metete en el agua!- dijo Alicia y le salpicó sacándolo de su estado de ensoñación- ¡Vamos, tenemos que darnos prisa!

Draco hizo el hechizo casco burbuja y se sumergió en las profundidades del lago junto a Alicia. Nadaron intentando alcanzar a sus amigos y no tardaron en hacerlo.

Nadaban a diferentes profundidades, algunos lo hacían al ras del suelo para ver si encontraban la bola roja. Ron miró por encima de su hombro a notar un movimiento pero no vio nada.

Siguió nadando, buscando la bola cuando vio como un rayo azul le pasaba rozando el rostro. Miró a Hermione a los ojos ya que ella era la que había lanzado el hechizo, miró por encima de su hombro y vio a un Grindylow aturdido. Ron volvió a mirar a la castaña y la hizo un gesto de agradecimiento.

Siguieron con su camino. Estaban tan concentrados buscando la bola que no se dieron cuenta de que habían llegado a la parte donde estaban las algas que tenían vida y que el año anterior casi hacen que Alicia se ahogue.

Ginny sintió como algo la agarraba por el tobillo y tiraba de ella. Fue arrastrada al ras del suelo y Ginny clavó las uñas en el suelo pero la planta tenía demasiada fuerza.

Se logró agarrar a un alga que no tenía vida y que salía del suelo pero la planta seguía tirando. Sus amigos nadaban hacía ella pero para cuando llegasen la planta ya habría conseguido atraerla hacía ella.

Aguantó todo lo que pudo pero al final el alga a la que estaba sujeta se arrancó del suelo y cuando creía que la planta la atraparía, una mano la agarró de la muñeca.

Levantó la cabeza y vio que J.J era el que la sujetaba. El chico soltó su varita para cogerla con ambas manos y poder tirar con más fuerza.

Ginny se aferró a él como pudo mientras J.J tiraba de ella con todas sus fuerzas. Se acercó más a ella consiguiendo que Ginny pudiese rodearle el cuello y él la cintura. Tiró con todas su fuerzas pero aun así la planta conseguía arrastrar a los dos.

Al final los arrastró a ambos y quedaron enredados en las algas, sin sus varitas. Vieron como unos pequeños seres de un azul metálico, de los que no conocían su nombre, salían de entre las algas.

Los pequeños seres comenzaron a brillar y se acercaron a las algas hasta tocarlas. En el mismo momento en el que hicieron contacto, J.J y Ginny sintieron una fuerte descarga eléctrica que recorrió todo su cuerpo y los hizo gritar aunque ningún sonido salió de sus bocas.

Instintivamente, J.J abrazó con más fuerza a Ginny y esta hizo lo mismo con él mientras sus amigos intentaban hacer que la planta los soltase lanzando hechizos a diestro y siniestro.

Un rayo rojo impactó en las algas y partió una. Los chicos siguieron lanzando hechizos hasta que quedó destrozada y ambos chicos liberados.

Se acercaron a ellos para apartarlos de las plantas y les entregaron sus varitas. Cuando se encontraron mejor, siguieron su camino. Con algunas heridas por el cuerpo, Harry señaló hacía el frente.

Todos siguieron la dirección del dedo y vieron que habían llegado a la ciudad de las sirenas. Pero no se veía a ningún habitante. Nadaron hacía el centro de la ciudad marina y sobre un pedestal vieron una caja.

Se acercaron, abrieron la caja y vieron las cuatro bolas de diferente color. Y ahí estaba la suya; la roja.

Wendy quiso cogerla pero una mano viscosa cerró la caja y empezó ha hablar pero los chicos no la entendían porque hablaban en su extraño idioma. O eso creían porque para sorpresa de todos, Alicia y Wendy se adelantaron y empezaron a comunicarse con ellos.

Alicia se puso a escribir en la arena para comunicarse con sus amigos y supiesen que lo que estaban diciendo.

"Para tener la bola de nuestro color debemos ofrecerles un presente"

"¿Cómo cual?" - escribió Draco en el suelo y Alicia se encogió de hombros.

Wendy volvió ha hablar con los tritones para hacerles la pregunta que había formulado Draco. La rubia puso cara rara pero les trasmitió el mensaje.

"La luz más pura para iluminarnos en la oscuridad de las profundidades"- todos pusieron la misma cara rara que Wendy había puesto al oír el pedido.

"¿A qué se refieren?"- preguntó Hermione.

Todos quedaron pensativos. Ninguno lo entendía y entonces para sorpresa de todos tres tritones rodearon a Alicia y la apuntaron con sus tridentes. Sus amigos intentaron ayudarla pero otros tritones los sujetaron.

Harry se liberó del suyo y golpeo a uno de los tritones que custodiaban a Alicia pero lo único que consiguió fue que otro le diese un golpe en el estomago con el tridente y le sujetaran.

Wendy empezó ha hablar en el idioma de las sirenas pero esos seres encontraban mucho más interesante a Alicia a la que empezaron ha hablar en susurros. Ella contestaba en el mismo tono.

Después de unos minutos, la sirena que hablaba con Alicia, llevó su viscosa mano hasta el pecho de la chica y la colocó sobre su corazón. Del pecho de la muchacha comenzó a salir una esfera de luz blanca que brillaba con intensidad.

La sirena volvió ha hablar y Alicia sintió. Los tritones soltaron a la pelirroja y a los amigos de esta. La sirena fue hasta el cofre donde estaban las bolas y la entregó la roja a Alicia que la guardó en la bolsa. Y todos los seres volvieron a esconderse.

Nadaron hacia el exterior y con sus cabezas rompieron la tranquilidad de la superficie. Caminaron hasta la orilla y comenzaron a calzarse y en el caso de los chicos a ponerse las camisetas.

¿Qué te han dicho?- dijo Ginny- ¿Qué era eso que te han quitado?

No me han quitado nada, yo se lo he regalado- dijo Alicia- me han dicho que si estuviese en mis manos salvara uno de vosotros de una muerte segura a quien salvaría. Les he dicho que no podría elegir y que preferiría morir yo a que murieseis vosotros. Sabían que era sincera y me han pedido un poco de la luz que habita en mi corazón.

La luz más pura para iluminarnos en la oscuridad- dijo Hermione y Alicia asintió- les has dado el regalo que pedían.

Exacto- dijo Alicia- me ha dicho que la magia que sale del corazón es la más pura y la que nos ilumina en los momentos de oscuridad- Pero continuemos aun nos quedan por encontrar siete bolas.

Salieron corriendo y se dirigieron al castillo.


Dominic sonrió contento al ver que sus amigos ya habían conseguido la primera bola. Luna y Neville estaban a su lado igual de contentos que él.

Ya hemos conseguido una- dijo una voz junto a Dominic.

Miró a donde provenía la voz y vio que Alison miraba la pantalla de Hogwarts. Dominic se fijo que tenía las mejillas sonrosadas por el frío y se protegía con la bufanda con los colores de Gryffindor.

Ella le miró y le sonrió con dulzura. Dominic se sonrojo y apartó la mirada de ella. No sabía como comportarse delante de ella, nunca se había interesado tanto por una chica de su edad, en realidad había conocido a muy pocas chicas de su edad.

Estaba viendo la prueba con mis amigas- dijo Alison- pero te he viso aquí con Luna y Neville y he decidido acercarme a ti… digo a vosotros.

Dominic miró por encima de su hombro y vio que las amigas de Alison le miraban con mala cara.

No parecen muy contentas de que te hayas acercado a mi… digo a nosotros- dijo Dominic.

Me da igual- dijo Alison.

Ella son de las que piensan que soy un bicho raro- dijo Dominic muy serio y Alison lo miró.

Eh… pues si… digo no… bueno…- Alison no sabía lo que decir y estaba balbuceando.

¿Tú también lo piensas?- preguntó Dominic mirándola pero no la dejó contestar temiendo la posible respuesta- otro día hablamos, hoy quiero tener los cinco sentidos en la prueba.

Alison lo miró con tristeza y volvió junto a sus amigas que no le dirigieron la palabra.


Los participantes de Durmstrang entraron junto a los de Beauxbatons. Los dos equipos entraron al Gran Comedor corriendo pero pararon en seco cuando vieron ante ellos una gran esfinge. El cuerpo era el de un león, en cambio la cabeza era la de una mujer.

Buscáis la bola verde y la bola azul por lo que veo- dijo la esfinge mirando sus ropas- yo las tengo y lo único que tenéis que hacer es responder a mis adivinanzas.

Los dos equipos asintieron y esperaron a que la esfinge dijese la primera adivinanza.

¿Qué cosa no ha sido
y tiene que ser,
y que cuando sea
dejará de ser?.

Los dos equipos se pusieron en un círculo y empezaron a decir cosas que podría ser. El equipo de Durmstrang miraban a Vanyo al que siempre se le habían dado bien esas cosas y no decía nada. Los búlgaros estaban desesperados pues pensaban que el chico no sabía lo que era.

Creo tener la respuesta- dijo Vanyo mirando a la esfinge.

Asegúrate antes de decirlo pues si no es la respuesta correcta os atacaré a ti y a tu equipo- dijo la esfinge.

Estoy seguro- dijo el chico después de unos segundos- la respuesta es el día de mañana.

Correcto- dijo la esfinge con una sonrisa y en las manos del chico apareció la bola verde- podéis marcharos.

Los de Durmstrang se fueron corriendo muy contentos mientras los de Beauxbatons esperaban impacientes.

Tengo otra adivinanza para vosotros- dijo la esfinge.

¿Qué será, qué es?:

Mientras más grande, menos se ve.

Los de Beauxbatons volvieron a formar un circulo y se pusieron ha hablar.

Estoy no se nos da bien a ninguno- dijo Rosalie desesperada mirando a su equipo.

Es pura lógica- dijo Léandre.

Si y tú de eso tienes poco- bromeó Pierre.

Muy gracioso- dijo el chico.

No discutamos- dijo Rosalie- y concentraos.

Creéis que pueda ser el aire- dijo Marie.

Marie, el aire no se ve aunque sea gran o aunque sea pequeño- dijo Madeleine

Bueno… pues esperemos a que alguno se nos encienda la vela- dijo Horace- porque sino creo que no pasamos de esta prueba. Lo veo todo muy oscuro.

La vela- dijo Rosalie pensativa- la luz, todo oscuro- sonrió- Horace eres un genio.

¿Lo soy?- dijo el chico y sonrió- pues claro que lo soy. ¿Por qué lo soy?

Has resuelto la adivinanza- dijo Rosalie.

Claro que la he resuelto- dijo Horace- ¿La he resuelto? Rosalie de verdad que me estoy liando si yo no he dicho nada.

Claro que lo has hecho- dijo Rosalie- recordad lo que dice la adivinanza. ¿Qué será, qué es?: Mientras más grande, menos se ve. La oscuridad entre más grande menos se ve en ella. Tiene que ser eso.

No se si deberíamos arriesgarnos- dijo Brigitte- ahora parece muy mansa esa esfinge pero como fallemos nos atacará.

Pero si no lo hacemos no pasaremos de esta prueba. Tendremos que arriesgarnos- dijo Gustave.

Los ocho chicos miraron a la esfinge que sonreía misteriosamente. Rosalie se adelantó y miró al ser a los ojos.

La respuesta es ¿La oscuridad?- dijo Rosalie.

¿Es una pregunta?- dijo la esfinge.

No- dijo Rosalie con decisión- es la oscuridad.

Exacto- dijo la esfinge haciendo aparecer una bola azul en las manos de la chica- ya podéis marcharos y suerte chicos.


Los Monthianas entraron al invernadero tres ya habían revisado el uno y el dos pero no habían encontrado nada. Sabía que hay tenían que tener cuidado, en ese invernadero estaban las plantas peligrosas.

Todos miraban a su alrededor, Verónica se quedó mirando unas plantas.

No se te ocurra tocar las hojas de esas plantas sin guantes- dijo Ana- o te saldrán ronchas por todo el cuerpo de color verde.

Vero deja de mirar las plantas y ponte a buscar la maldita bola amarilla- dijo Tony- aun no hemos encontrado ninguna.

Verónica no les hizo caso y siguió mirando las plantas. Llegó hasta una que era muy grande y estaba cerrada. Era un capullo.

Tenía un grueso tallo del que sobresalían grandes hojas verdes. Verónica tenía curiosidad por ver como era. Así que empezó a dar al capullo con la varita hasta que la flor se abrió mostrando unos grandes pétalos rosados. En el centro de los pétalos, en el estigma había un agujero. Verónica se acercó un poco más y metió la varita e incluso la mano hasta que llegó al tallo.

¡Eih chicos encontré algo!- dijo Dani- ¡He encontrado las bolas, las nuestras y las de los otros!

Todos menos Verónica le miraron. El español estaba arrodillado frente a una maceta y había tirado parte de la tierra hasta encontrar la bola amarilla.

¡La conseguí!- dijo Dani contento y dándose la vuelta- ¡No ha sido tan difícil!

¡Ahhhhh!- gritó Verónica que estaba en el aire.

De la flor habían salido unas gruesas ramas verdes y la habían agarrado de la mano y la mantenían en el aire. Más ramas salieron del agujero que tenía el estigma de la planta y agarraron a los demás miembros del equipo.

Tony empujó a Ana antes de que una rama la pudiese coger. La rama levantó al líder de los españoles. Ana se escondió tras una mesa con la varita preparada para atacar.

Oía a sus amigos, cerró los ojos y tras unos segundos los volvió a abrir y salió de su escondite.

¡Impedimenta¡Demasius!- dijo Ana apuntando a las ramas que sujetaban a sus amigos.

Uno de esos hechizos dio en la rama que sujetaba a Tony, cayó al suelo y se escondió tras unas macetas. Ana hizo una voltereta esquivando las ramas y se escondió junto a Tony.

Bien hecho- dijo el chico sujetando la varita con fuerza- apunta a la flor y lanza todo hechizo que se te ocurra- Ana asintió- a la de tres salimos- un nuevo asentimiento- una… dos… y tres.

Los dos chicos salieron de su escondite y apuntaron a la flor. Comenzaron a decir todo hechizo que le venía a la cabeza mientras esquivaban las ramas. Varios hechizos impactaron en el estigma de la flor que soltó a los chicos que cayeron al suelo.

Las ramas volvieron a meterse en el agujero de la flor y esta volvió a cerrarse formando un capullo.

Uff menuda planta- dijo Verónica y todos la minaron con el ceño fruncido.

No toques las cosas- dijo Tony- ¿Me has entendido?

Sí- dijo Verónica de mala gana.

¿Aún tenemos la bola amarilla?- preguntó Roberto.

Sí- dijo Juan.

Pues vamos, démonos prisa aun nos faltan siete- dijo Susana.

Todos salieron del Invernadero tres y se dirigieron corriendo al castillo.


Los ocho participantes de Hogwarts corrían por los pasillos del colegio, ya habían conseguido las ocho bolas y Alicia las llevaba debidamente guardadas en el bolso de tela marrón.

No había sido fácil pero lo habían conseguido y esperaban ser los primeros en llegar. Los últimos escalones de las escaleras de piedra las bajaron de un salto. No tenían heridas grave, los profesores no permitirían que en el Torneo corriesen peligro sus vidas pero eso no impedía que tuviesen algún rasguño que contra el viento frío, que sintieron al salir del castillo, empezaran a escocer.

Pasaron por al lado del lago y aceleraron el paso al ver con horror que los participantes de Monthianas que habían salido del lago, también comenzaban la carrera hacía el campo de Quiddich. Ambos equipos corrían a la par y los pisaban los talones los alumnos de Durmstrang, no se les veía por ningún lado a los de Beauxbatons.

Entraron al campo de Quiddich y vieron como las gradas se alzaban animándolos.

¡Corred!- gritó Harry mirando por encima de su hombro, iba de los primeros.

Los chicos aceleraron el paso. Los jueces estaban sentados en la mesa que estaba en el centro y los observaban. Los primeros en llegar fueron Harry, J.J, Alicia, Tony y Ana. Luego comenzaron a llegar los demás miembros de ambos equipos. Las últimas eran Hermione que a su pesar era la más lenta de todos sus amigos y Verónica.

¡Vamos Hermione, por amor de Merlín corre!- le gritó Ginny.

La castaña aceleró el paso dejando atrás a Verónica y llegó hasta ellos. Ron tuvo que frenarla porque la chica estaba lanzada y no podía parar. Habían ganado. Las gradas se alzaron en aplausos y vítores. Todos los alumnos de Hogwarts o casi todos estaban felices por que habían ganado la segunda prueba del Torneo.

Los ocho chicos saltaban felices y se abrazaban. Incluso Harry se había unido a la celebración del triunfo.

Comenzaron a llegar los participantes de Durmstrang y poco después los de Beauxbatons pero ellos estaban tan eufóricos que ni se enteraron.

Dumbledore los observaba con una sonrisa pues no sólo estaba feliz porque habían ganado la segunda prueba sino también porque los veía abrazase y tratarse como antes aunque todo eso cambiase cuando la euforia de haber ganado la prueba terminase.

Los demás directores felicitaban a sus alumnos por el esfuerzo y por haber dado el todo por el todo en la prueba. Y animaba a los más deprimidos por haber perdido. También los felicitaban junto a sus alumnos a los ganadores, exceptuando a Verónica que estaba que echaba humo.

Dumbledore se apunto a la garganta y murmurando un "Sonorus"comenzó ha hablar a todo el mundo.

¡Aquí finaliza la segunda prueba. En primer lugar han quedado Hogwarts!- los alumnos estallaron el aplausos- ¡Y por ello se llevaran 200 puntos¡Los segundos han sido los Monthianas y a su marcador se sumaran 150 puntos!- hubo aplauso pero no tanto como antes- ¡Los alumnos de Durmstrang han quedado en tercer lugar y se sumaran 100 puntos y los alumnos de Beauxbatons han quedado en cuarto lugar y sumaran 50 puntos a sus marcadores!- cuando los aplausos se apagaron, Dumbledore continuó- ¡Y ahora vallamos todos a comer, pues supongo que tendréis mucho apetito!

Todo el mundo salió del campo de Quiddich. Luna, Neville y Dominic se unieron a sus amigos y los felicitaron. También los profesores se acercaban y los daba su enhorabuena.

Alicia observó con tristeza como Harry se alejaba para unirse con Butler y sus amigos. La Slytherin miró con una sonrisa maliciosa a Alicia y luego le plantó un beso a Harry.

¡Alicia, cambia esa cara, hemos ganado!- dijo Seamus que se habían unido a ellos al igual que Lavender, Dean, Parvati y su gemela que iba con Blaise, Colin, Laura, Dennis y Suzie. Ninguno de ellos se había percatado de la escena que Alicia había visto y si lo habían hecho ya estaban demasiado acostumbrados para sorprenderse pero la pelirroja no podía acostumbrarse. Aun así sonrió con sus ojos llenos de tristeza a lo que ya también todos estaban acostumbrados- ¡Eso es, dibuja más veces esa preciosa sonrisa!

¡Esta tarde después de comer vamos ha hacer una fiesta en la sala común!- dijo Parvati a la pelirroja- ¡Vamos a correr la voz para que la gente vaya!

Y así fue, esa tarde se hizo una fiesta que duró hasta la hora de la cena. Una fiesta, en la que para tristeza de Alicia, Harry no estuvo.


Sirius caminaba por las calles de una hermosa urbanización de magos. Con él iban Rachel y Dominic. Con el permiso de Dumbledore, los tres habían salido de Hogwarts para visitar a los señores Holms, los padres de Rachel. Se habían ido después de comer y de felicitar a los chicos por haber ganado la segunda prueba del Torneo.

Estos no sabían nada de la visita y no sabían como se iban a tomar la noticia. Si creerían la verdad o pensarían que era una treta de Sirius para engañarlos y hacerles más daño. Por el bien de Rachel y de su hijo, Sirius esperaba que los creyesen.

Llegaron antes una casa, que era tan parecida a las otras que habían visto en la urbanización pero quizás el jardín era el peor cuidado. Cuando Rachel lo vio, no lo asoció con el mismo jardín en el que ella jugaba cuando era pequeña. Pues antaño, su madre se esmeraba por cuidarlo y tenerlo hermoso pero seguramente desde que creyeron que ella había muerto, su madre había perdido el interés por algo como el jardín.

¿Estás lista?- dijo Sirius cogiéndola de la mano.

Sí- dijo Rachel dándole un suave apretón- vamos Dominic.

Abrieron la pequeña verja del jardín y se acercaron a la puerta principal. Dominic iba detrás de ellos mirando a su alrededor con interés pues hay vivían sus abuelos.

Sirius dio unos suaves golpes con los nudillos en la puerta de madera y esperaron a que abriesen. Tras unos minutos el animago volvió a llamar y tras el segundo golpe la puerta se abrió con un sordo crujido.

Una mujer, de casi los 60 años, pelo negro con mechones blancos, con unas cuantas arrugas alrededor de la boca y con los ojos azules llenos de tristeza y cansancio, abrió la puerta.

La sorpresa que había en sus ojos y la humedad de los mismos mientras miraba a Rachel hacía temblar a la joven.

Hola mamá- dijo Rachel con voz temblorosa. La mujer no parecía capaz de hablar.

Será mejor que entremos- dijo Sirius.

Y por primera vez desde que había abierto la puerta, la mujer se fijo en las otras dos personas que estaban en el umbral. A uno lo reconoció como a Sirius Black pero al otro no lo conocía, pero tenía un gran parecido con el animago aunque los ojos eran como los de su pequeña.

La mujer se hizo a un lado sin decir nada y dejó paso a los tres visitantes. Tras cerrar la puerta, fueron hacía el salón. Rachel y Dominic miraban a su alrededor, la primera recordando el pasado y el segundo deseando tener un futuro en el que poder ir a visitar a sus abuelos a esa casa.

La señora Holms abrió, con manos temblorosas, la puerta del salón. En el sofá sentado había un hombre de la misma edad que la señora Holms, con el pelo blanco y clareado por la coronilla lo que le hacía ver más mayor y sus ojos color miel estaban enmarcados por unas arrugas. El señor Homs leía un libro con unas gafas cuadradas de pasta negra sujetas por su fina nariz.

El hombre interrumpió su lectura al sentir como la puerta se abría. Sus ojos se agrandaron al ver a Sirius ya que Rachel quedaba oculta tras el animago. Dominic aunque estaba detrás de ellos, entraba en campo de visión de su abuelo porque era más grande y alto que su madre.

El señor Holms se puso en pie y se irguió en toda su estatura que no era poca mientras le enviaba una mirada de rabia a Sirius. A pesar de su edad se le veía un hombre fuerte y poderoso.

¿Qué haces aquí, maldito bastardo?- dijo el señor Holms- ¡Lárgate de mi casa!

¡Ya basta papá!- dijo Rachel desde detrás de su novio.

El señor Holms quedó en silencio y cuando Sirius se hizo a un lado, el libro que seguía en la mano del hombre, cayó al suelo. El señor Holms había comenzado a temblar y sus ojos miraban a la joven allí plantada.

Rachel...- dijo el señor Holms y su esposa soltó un sollozo como si oír el nombre de su hija la hubiese sacado del estado de shock en el que había caído al verla.

Se acercó a su hija y la cogió del rostro con sus manos rugosas. Sus miradas se encontraron y la señora Holms la reconoció… si… era su pequeña, sus ojos y su mirada eran inconfundibles.

Dejó escapar las silenciosas lágrimas sin hacer nada por evitarlo y se abrazó a Rachel con todas sus fuerzas. La chica sintió el calor que siempre trasmite una madre y le devolvió el abrazo.

Mi pequeña esta viva- dijo la señora Holms.

La separó lo suficiente para poderla mirar el rostro. Le acariciaba la cara y su propio rostro estaba rejuveneciendo por la hermosa y feliz sonrisa que estaba dibujando en él.

Es ella Zacs, es nuestra pequeña- dijo la señora Holms.

La mujer se acercó a su marido arrastrando a Rachel con ella. La chica quedó frente a su padre que seguía temblando y tenía los ojos humedecidos.

Cometiste un error con Sirius, Papá- dijo Rachel- tú no tenías derecho a echarle la culpa de mi muerte. Saciaste tu dolor con él, fuiste cruel…

Ya basta- le cortó Sirius pero Rachel no le hizo caso.

…Y le culpaste de mi muerte cuando él sufrió tanto como tú porque me amaba y aunque te duela yo también le amo y nuestro hijo lo demuestra- dijo Rachel.

Sé que tienes razón, ahora sé que tienes razón y en el fondo de mi corazón siempre lo supe- dijo el señor Holms, se sentía tan culpable y desconcertado que no se había percatado de que tenía un nieto y que estaba allí- pero te extrañaba y necesitaba pagar mi dolor y mis frustraciones con alguien. Eras mi única hija, su familia gozaba de fama de ser aliados de Voldemort y yo no vi a la persona, sólo vi a su apellido. Perdóname.

No es a mí a quien tienes que pedir perdón- dijo Rachel. Se acercó a Sirius y le llevó hasta donde estaba su padre- es a él.

Sirius… yo vi en el periódico que nunca traicionaste a tus amigos y sé que no tuviste la culpa de lo de mi pequeña… yo…- dijo el señor Holms pero no encontraba las palabras exactas.

Sirius negó con la cabeza.

No siga, no hace falta. Yo también me culpé por su supuesta muerte- dijo Sirius- lo importante ahora es que esta bien.

Gracias- dijo el hombre avergonzado y volvió a mirar a su hija.

Rachel le sonrió, dejando escapar unas silenciosas lágrimas. Le abrazó y el señor Holms le devolvió el gesto. Era como si no hubiesen pasado los años, se sentía tan segura y querida entre los brazos de su padre como cuando era una niña.

Pero la señora Holms rompió el momento con sus palabras, pues ella si se había percatado de una cosa que había dicho su hija.

¿Qué has querido decir con eso de nuestro hijo lo demuestra?- dijo la mujer.

Hoy va a ser una tarde de sorpresas- dijo Rachel rascándose la cabeza con una sonrisa inocente en los labios- Dominic ven aquí.

El chico se acercó a ellos visiblemente nervioso. Se puso junto a su padre justo detrás de su madre.

No os fiéis por su aspecto, este joven tiene 16 años- dijo Rachel- y es vuestro nieto.

¿Nuestro nieto?- dijo la señora Holms mirando al joven- claro- sonrió, acercándose a él- eres la viva imagen de tu padre pero los ojos son los de tu madre. Dame un abrazo cariño.

Dominic la estrechó entre sus brazos con cuidado y sintió el cálido abrazo de una abuela, igual a los que Abigail le daba. Luego también abrazó a su abuelo y se sentaron en un cómodo sillón pues tenían muchas cosas de las que hablar.

La señora Holms preparó unas tazas de té para todos y gran parte de la tarde la pasaron relatando lo sucedido durante esos 16 años. Cuando el señor Holms oyó lo de la cabaña y Abigail, sus ojos brillaron de una extraña manera y se quedó blanco cuando le dijeron que esa mujer era la madre de Voldemort.

Preguntó el nombre del bosque y cuando Dominic se lo dijo se puso en pie.

¿El pueblo cercano a ese bosque es Pequeño Hangleton?- dijo el señor Holms.

Sí¿Por qué?- dijo Dominic.

Porque eso significa que Abigail Holms es mi madre- dijo el hombre.


Alison caminaba por los pasillos de Hogwarts, estaba buscando a Dominic pues quería aclararle que ella no creía que él fuese un bicho raro. Pero no lo veía por ningún lado.

Dobló una esquina y bufó al ver a dos personas que no aguantaba pero aun así siguió con su camino. Quiso pasar por al lado de ellos sin que se diesen cuenta pero aunque eran estúpidos se dieron cuenta y se interpusieron en su camino.

Diggory que bonitas estás hoy- dijo Benji- lastima que seas una Gryffidnor aunque ya sabes que haría una excepción contigo si decidieses salir conmigo.

Y ya sabes la respuesta, te la he dado muchas veces- dijo Alison con una sonrisa falsa- No, antes saldría con el profesor Bins para que me contase toda la historia del mundo mágico que salir contigo.

Pasó entre medias de Benji y Mark y siguió con su camino.

Veo que te van los anormales- dijo Benji- eres muy amiguita del nuevo, del hijo de Black, el bicho raro.

Por lo menos él es decente y más hombre que tú- dijo Alison dándose la vuelta y mirándolos.

Alison cayó al suelo cuando Benji la dio una bofetada. Sintió el sabor salado de la sangre pues la había roto el labio.

Definitivamente Dominic es mucho más hombre que tú- dijo Alison.

Benji la cogió de las muñecas y Alison comenzó a forcejear pero Benji pudo con ella y la tumbó en el suelo con él encima. Mark miraba a los lados para asegurarse de que nadie los veía.

No tientes tu suerte Diggory- dijo Benji sujetándola por las muñecas- puedes ser todo lo bonita que quieras pero eso no me impedirá acabar contigo.

¿Es una amenaza?- dijo Alison mirándole con odio y forcejeando.

No. Es una promesa- sonrió el joven- no te acerques al bicho raro sólo te traerá problemas. Él es amigo de los Weasleys, Malfoy, Samers, Granger, Lovegood, Hannigan y Longbottom y estar cerca de ellos es peligros, están en el punto de mira de muchas personas, no quieras estar tú también.

Se acercó a ella y la besó con fuerza. Alison cerró la boca con fuerza y cuando Benji se separó tenía los labios manchados de rojo. Se puso en pie y la joven se limpió la boca mientras le miraba con odio.

Benji se giró y Mark le siguió no sin antes lanzarle un beso a la Gryffidnor y guiñarle el ojo.

También es amigo de Harry- dijo Alison.

Si- susurró Benji tan bajo que sólo su amigo lo oyó. Ninguno se detuvo, ni miraron atrás- pero a ese le tenemos en la palma de la mano.


Pero ¿Cómo que tu madre?- dijo Dominic- Abigail tenía miles de años.

¿Tenía?- dijo el señor Holms- ¿Qué quieres decir?

Murió hace unos días- dijo Dominic y el hombre se tapó el rostro con las manos.

Entonces Abigail era mi abuela- dijo Rachel- y por lo tanto tu bisabuela Dominic, al final resultó que no era familia tan lejana. Aunque era lógico porque tú, Dominic, eras su heredero y yo lo fui antes y por tanto papá tú lo fuiste antes. Pero si tenía mil años más o menos ¿Cuándo te tuvo a ti papá?

Bueno pudo tenerlo hace 58 años, la edad del abuelo- dijo Dominic- el agua que la abuela Abigail bebía te mantenía joven no sólo de aspecto sino también de salud. La abuela tenía aspecto de una joven de 26 años, edad con la que empezó a beber el agua de la vida y la juventud y por ese entonces aun tenía el periodo, así que se explica que tuviese a Voldemort de ese muggle que vivía en el Pequeño Hangleton.

Sí, tienes razón- dijo el señor Holms- aunque yo no sabía que Voldemort era mi… mi… hermano- aun no podía creérselo- Abigail me tuvo cuando tenía 18 años, por lo tanto yo en realidad no tengo 58 años sino 982 años más o menos, ya ni siquiera me acuerdo.

¿Cómo que 982 años?- dijo la señora Holms mirándole- nunca me lo dijiste.

¿Lo hubieras creído?- dijo su marido devolviéndole la mirada- mi madre me tuvo con 18 años como ya os he dicho. Yo conocí a Godric Gryffindor y los demás, ellos eran amigos de mi madre. Cuando murieron mamá y yo conseguimos escapar, ella tenía 24 años y yo tan sólo seis. Estuvimos vagando hasta llegar a un bosque, construyó mediante la magia una casa y cuando ella tuvo 26 años y yo tenía ocho encontró una cueva con la fuente y comenzó a beber. Con el paso del tiempo, notó que no envejecía y dejó de darme agua a mi, quería esperar a que tuviese 18 años para que yo mismo eligiese si quería beberla o no. Así que cuando yo cumplí los 18 años empecé a beber agua, el tiempo pasaba pero mamá y yo continuábamos con el mismo aspecto. Pero pasaba el tiempo y yo estaba harto de vivir encerrado en esa casa, en ese bosque y decidí marcharme. Me llevé agua de la fuente y me mantuve en contacto con mi madre enviándole lechuzas y de vez en cuando la iba a visitar y me quedaba unos días con ella. Y un día conocí a Katherine- miró a su mujer- ella tenía 18 años. Me enamoré perdidamente de ella y nos hicimos novios pero nunca le conté mi secreto. Fui a visitar a mi madre y le hablé de ella, la dije que quería envejecer con ella y que por ello iba a dejar de beber el agua. Katherine y yo nos casamos, invité a mamá a la boda pero no quiso venir. Tuvimos a Rachel- miró a su hija- y poco a poco deje de ir a visitarla pero siempre me mantuve en contacto con ella. Y ahora esta muerta.

Su mujer lo abrazó para darle apoyo.

¿Quién era tu padre?- dijo Sirius.

Nunca me lo dijo- murmuró el señor Holms- decía que era mejor que no lo supiese.

Después de esa respuesta continuaron hablando de lo sucedido, como Rachel sobrevivo y el porque del aspecto de Dominic. Además del tiempo en el que estuvieron secuestrados en el castillo del Voldemort y la muerte de Abigail.


Tony se encontraba en un vagón del tren donde habían viajado los alumnos de Monthianas para ir a Hogwarts. El vagón era muy acogedor y no parecía eso, un vagón sino más bien una sala. Se parecía bastante a la sala común de Gryffindor. Incluso había una chimenea. Y frente a ella estaba Tony, sentado en un cómodo sillón.

Estaba muy pensativo, llevaba así todo el día, tal vez por eso no habían ganado la prueba aunque un segundo puesto no estaba mal. No era un mal perdedor pues él sabía que unas veces se gana y otras se pierde.

No, su estado de ensoñación y de tristeza no se debía a la segunda prueba del Torneo y el hecho de haberla perdido. No, se encontraba así porque le había tomado cariño a ese lugar llamado Hogwarts y no quería volver a su mierda de vida en España. No quería volver a su mentira.

Nadie le conocía en realidad, nadie sabía nada de él. Ni sus amigos, ni su novia… nadie. Solamente le conocía un poco Husmon, el director de Monthianas. Y él no llegaba a conocerlo del todo, sabía su pasado, de donde venía pero no sabía como se sentía, a veces ni él mismo lo sabía. Las demás personas sólo veían al chico triunfador, bueno en Quiddich y en los estudios, guapo y con éxito entre las chicas.

Tal vez había cogido más cariño a Hogwarts en esos pocos meses que a Monthianas en años porque en Hogwarts vivías y no tenías que volver por las tardes a casa como en Monthianas.

Casa. Sonrió con tristeza ¿A qué casa volvía él? A ninguna, él todas las tardes cuando salía de Monthianas no iba a casa, no tenía. Él se iba a…

Un galeón por tus pensamientos- dijo una voz.

El joven giró el rostro y se encontró con los ojos de Ana. No habían hablado mucho desde que él fastidió su cita el día de San Valentín pero Ana le había visto algo deprimido y había decidido animarle.

Sólo pensaba en… nada, es un secreto- dijo Tony.

Parece que el galeón no te tienta para contármelo- dijo Ana sentándose frente a él- entonces que te parece si yo te cuento un secreto y tu me cuentas ese secreto.

Ana no me apetece- dijo Tony con desgana.

Venga Tony, cuéntamelo- dijo Ana con voz de niña pequeña- te prometo que guardaré el secreto.

Dices que no eres una niña pero te comporta como tal- dijo el chico.

Dímelo por favor, te aseguro que mi secreto es increíble- dijo Ana sonriendo.

Está bien, está bien- dijo Tony.

El chico suspiró nervioso, tal vez había llegado el día de que alguien se enterase de su mayor secreto. Cerró los ojos y dijo:

No tengo padres, yo… vivo en un orfanato muggle.

Abrió los ojos despacio y vio la cara de sorpresa de la muchacha. El chico espero a que reaccionase y después de unos minutos logró poder articular unas palabras.

¿Qué?- dijo con un hilo de voz.

Cuando era un bebe mis padre me abandonaron en un orfanato muggle- dijo Tony mirando a las llamas pues no se atrevía a mirarla a ella- crecí sin saber que era mago hasta los once años porque ese año Husmon fue a visitarme y me habló de Monthianas y empecé a ir. Husmon les dijo a las monjas del orfanato que tenía una beca de estudios en un colegio importante y me dejaron ir. Así que por las mañanas iba a Monthianas donde empecé a ser el chico popular, arrogante y a veces hasta un matón lo reconozco. Allí conocí a Verónica, por primera vez una chica de mi edad me miraba y no veía en mi a un chico sin hogar y me gustó la sensación así que por eso me callé mi procedencia porque en Monthianas admiraban al chico triunfador y no al chico sin padres. Pero por las tardes vuelvo a mi mundo, a mi realidad, a ese orfanato donde no soy nadie, donde no tengo nada. Y hoy he estado pensando en que quiero ser alguien, quiero seguir siendo ese chico triunfador no sólo por las mañanas sino todo el día- miró a la joven con los ojos humedecidos- pero también quiero que todo el mundo sepa que soy un chico sin padres, sin hogar pero no me atrevo ha hablar porque nadie me aceptaría.

Tus amigos lo harían, yo lo hago- dijo Ana sonriendo con ternura- y la persona que no lo haga no merece ser tu amigo.

¿Tu crees?- dijo Tony dejando escapar una lágrima que se limpió rápidamente- me gusta la sensación de ser todo el tiempo alguien, aquí lo he experimentado pero cuando vuelva a España, volveré al orfanato hasta que cumpla los 18 años en los que seré mayor de edad en el mundo muggle y me tendré que ir del orfanato. Y saldré al mundo real donde no soy nadie.

Si eres alguien, eres Tony Martín- dijo Ana- has conseguido ser alguien a pesar de haber estado en un orfanato parte de tu vida.

Ana se había levantado y ahora estaba sentada en el reposa brazos del sillón donde estaba Tony. Se miraron a los ojos, ella le acariciaba el cabello moreno.

¿Cuál es tu secreto?- dijo Tony.

Ana se le quedó mirando. Al principio había pensado contarle cualquier tontería porque pensaba que el secreto del chico iba a ser algún pequeño problema pero no, él la había abierto su corazón. A ella le había contado la verdad, solamente a ella, a nadie más, ni siquiera a su novia Verónica.

Así que ella también debía contarle un secreto, y ya sabía cual, algo que nunca había contado a nadie.

Cuando tenía 10 años estuvieron apunto de violarme- dijo Ana tranquilamente.

¿Qué?- dijo Tony alarmado- ¿Y lo dices tan tranquila?

Ana se encogió de hombros.

Durante un tiempo estuve muy triste pero luego me di cuenta de que por lo menos había tenido la suerte de poder escapar- dijo Ana- mis padres estuvieron muy preocupados e incluso pensaron en venirse a vivir aquí a Inglaterra para ver si cambiando de aires lo superaba pero hubo alguien que me ayudó a superarlo.

¿Quién?- dijo el chico.

Tú- dijo Ana con una sonrisa y mirando a Tony a los ojos- para ese entonces ya nos conocíamos ¿Te acuerdas? Nos conocimos una tarde cuando habías salido de Monthianas y yo estaba en el parque. Todos los días le pedía a mi mamá que me llevase al parque para poder hablar contigo.

Ana y Tony comenzaron a acercarse el uno al otro. Sus rostros a escasos centímetros. Se sentían más unidos que nunca porque se habían abierto el corazón.

El cabello le ocultó el rostro y Tony lo apartó con ternura, dejando su mano en la mejilla de la chica para impedir que el pelo volviese a ocultar su rostro. Sus frentes chocaron suavemente.

Ana…

Shh, calla, no digas nada- susurró ella.

Ana rozó su nariz con la de él. Tony cerró los ojos.

Por favor Ana, no me hagas esto- susurró Tony que cada vez estaba más confundido ¿Por qué el corazón le latía con tanta fuerza?

Ana cerró los ojos y sus labios estuvieron apunto de rozarse cuando…

¡Viva los novios!- gritó Roberto.

Ante el grito Ana cayó al suelo y cuando las puertas del vagón se abrieron entraron todos sus amigos e incluso a Alicia que sonreía con sus ojos tristes. Dani y Sonia empujaron suavemente a Juan y a Susana que estaban rojos y cogidos de la mano.

¡Chicos, Susana y Juan se han hecho novios!- gritó Roberto- ¿Qué haces en el suelo, Ana?

Me caí- dijo Ana poniéndose en pie y acercándose a sus amigos- ¡Me alegro mucho por vosotros!- bostezo de una forma poco convincente- bueno me voy a la cama chicos.

Ana salió del compartimiento bajo la atenta mirada de Tony que tras unos minutos de silencio también felicitó a sus amigos.

¿Y Verónica?- dijo Tony.

Aun esta en el castillo supongo que cenando- dijo Roberto.

Bueno chicos me voy- dijo Alicia sonriendo- ya es tarde. Roberto gracias por enseñarme el tren. Tenía ganas de ver como era por dentro- miró a la recién pareja- chicos me alegro por vuestro noviazgo, hacéis una linda pareja. Tony, Dani, Sonia me alegro de haberos visto.

Gracias- dijo Juan.

Espera Alicia, voy contigo, necesito tomar un poco el aire- dijo Tony.

Alicia y Tony salieron del vagón y luego del tren. Caminaron por el frío jardín de colegio, la nieve estaba comenzando a desaparecer y el césped comenzaba a verse pero aun así hacía muchísimo frío.

Tengo que confesarte Tony que aunque no era mi intención, no he podido evitar oíros a Ana y a ti en vuestra conversación privada- dijo Alicia y Tony la miró con los ojos muy abiertos- pero tranquilo no voy a decir nada a nadie.

¡¿Cómo te atreves a escuchar conversaciones ajenas?!- dijo Tony visiblemente molesto.

Fue un accidente, Roberto me estaba enseñando el tren y me he despistado- dijo Alicia tranquilamente- y sin percatarme llegue hasta donde estabais y os oí. No te enfades fue un accidente. Y creo que Ana tenía razón.

¿En qué?- dijo Tony caminando con las manos metidas en los bolsillos.

Que el que no acepte tu procedencia no te merece como amigo- dijo Alicia- te importa demasiado lo que piensa la gente y no tendría que ser así. Verónica siendo tu novia debería saberlo, lo digo porque si piensas pasar el resto de tu vida con ella deberías empezar a ser sincero.

Verónica no lo aceptaría- dijo Tony- ella no lo entendería.

Entonces no te merece- dijo Alicia- crees que vives en una mentira y es cierto Tony pero la mentira no es el hecho de que calles que no tienes padres, sino el romance que vives con una persona que sabes que no va a aceptar tu personalidad, tu vida, tu pasado.

¿Qué estas queriendo decir?- dijo Tony.

Que quizás Verónica no es tu verdadero amor- dijo Alicia- y puede que tu verdadero amor este más cerca de lo que crees- Alicia le sonrió- he visto como Ana y tú…

Ella es…

¿Una niña?- dijo Alicia- creció Tony, ya no tiene 10 años. Abre los ojos pronto porque puede que te des cuenta demasiado tarde de que ella es una mujer.

Alicia le sonrió, le guiñó un ojo y se marchó hacía el castillo.


Alison entró en el cuarto de las alumnas de sexto de Gryffindor donde estaban sus dos amigas, Cristel y Tracy. Ambas hablaban de ropa mientras se limaban las uñas. Alison bufó, no es que no le gustase hablar de esos temas pero se terminaba cansando cuando era de lo único que hablaban. Le parecían temas superficiales.

Hola chicas- dijo Alison acercándose a la cama de Tracy donde estaban las dos sentadas.

Ninguna dijo nada y siguieron hablando como si no las hubiesen interrumpido. Alison bufó otra vez, desde esa mañana, en la que había ido ha hablar con Dominic durante la realización de la segunda prueba no la hablaban y ya estaba harta.

¿Cuándo pensáis volver ha hablarme?- dijo Alison- no he hecho nada malo para que estéis enfadadas.

¿Cómo que no? Te dijimos que no te acercases a ese bicho raro de Black- dijo Cristel poniéndose en pie- pero tú nos desobedeciste.

¡¿Te crees mi madre para decirme lo que tengo que hacer¡Yo no te digo con quien tienes que salir, que novios tienes que tener!- dijo Alison molesta.

¡Entonces lo reconoces, quieres tener a Black como novio!- dijo Cristel horrorizada.

¡Yo no he dicho eso¡Pero ¿sabes una cosa? No me importaría porque es un chico muy lindo y simpático!- dijo Alison.

Mira Alison- dijo Cristel acercándose a su amiga- hay muchos chicos interesados en ti, chicos guapos y algunos de ellos con dinero. Benji Satherlan, el Slytherin, no esta mal y va detrás de ti.

Sí, y si os hubieseis molestado en preguntarme el porque de mi labio roto os hubiese dicho que Satherlan me lo ha roto de una bofetada- dijo Alison- pero no, vosotras estáis más interesadas en el maquillaje, la ropa y el peinado que os vais a poner mañana para pasear por el colegio.

Eso es muy importante Alison- dijo Tracy desde su cama- tenemos que estar siempre bonitas para que los chicos se nos acerquen y poder cazar a uno que nos mantenga cuando salgamos de Hogwarts.

¿Y no has pensado en trabajar cuando salgas de Hogwarts? Así podrías mantenerte a ti misma- dijo Alison.

¡Ay Merlín trabajar¿Cómo se te ocurre Alison? Las manos se me estropearían- dijo Tracy.

Alison bufó y se dirigió a la puerta. La abrió y cuando iba a salir oyó la voz de Cristel.

Si sales por es puerta Alison, dejarás de ser nuestras amiga.

Y Alison no se lo pensó dos veces, cerró la puerta tras ella y bajó las escaleras pero chocó con alguien que las estaba subiendo.

Dominic- dijo Alison con una sonrisa- te he estado buscando, quería hablar contigo por lo que ha pasado durante la segunda prueba. Yo…

No importa, no tendría que haberte hablado así- dijo Dominic mirándola y se preocupó al verle la herida del labio- ¿Qué te ha ocurrido?

No es nada, un golpe tonto, soy una torpe- dijo Alison.

¿Quién te ha pegado? He visto muchas heridas Alison y se cuando es por un simple golpe o cuando es porque te han pegado- dijo Dominic- venga suéltalo.

Ha sido uno de los amigos de Butler, la novia de Harry- dijo Alison- Benji Satherlan.

Dominic cerró las manos, sabía quien era porque Alicia y los otros le habían hablado de todos ellos.

Creo que ese y yo vamos a tener unas palabritas- dijo Dominic dispuesto a bajar las escaleras e ir a por el Slytherin.

No- dijo Alison impidiéndoselo- no importa. Déjalo. Estoy bien ¿no? Pues ya está eso es lo que importa. Mejor nos vamos ha hablar ¿Dónde has estado?

He ido con mis padres a conocer a mis abuelos- dijo Dominic aun con la idea de por a por el Slytherin rondándole la cabeza.

Que bien ¿no?- dijo Alison y Dominic asintió algo pálido- ¿Te sientes bien, Dominic?

Si- dijo el chico sonriendo forzosamente- no te preocupes.

Pero se sentía realmente mal, él nunca había sido muy saludable y ahora sabía el por qué. Voldemort le había quitado un poco de vida y con ello de salud. Envejecía rápido tanto por fuera como por dentro. Su organismo estaba muriendo aunque no lo decía para que nadie se preocupase pero esa mañana al levantarse se había encontrado terriblemente mal y cuando se había mirado al espejo se había visto más mayor que nunca.

Vio la cara de preocupación de Alison y no pudo evitar sonreír al ver como se preocupaba por él, sentía que para esa chica no era indiferente, que algo le importaba sino no se preocuparía.

Voy a mi cuarto de descansar un poco- dijo Dominic- mañana nos vemos.

Espera te ayudo a subir- dijo Alison.

Le cogió el brazo y le ayudó a subir las escaleras. Alison abrió el cuarto de los alumnos de sexto de Gryffindor y entraron. Estaban solos. La chica le llevó hasta la cama, Dominic sentía que todo se movía y tropezó. Como estaba agarrado a Alison, ambos cayeron a la cama y ella quedó debajo de él.

Se miraron a los ojos. Los dos con el rostro completamente rojo y a escasos centímetros del de él otro. Alison le acarició el negro cabello, era suave y sedoso. Cerraron los ojos y empezaron a acortar la distancia que los separaba.

Pero la puerta de la habitación se abrió y los dos levantaron la cabeza para ver a Colin que los miraba con las cejas en alto y con una sonrisa picara.

Dominic se quitó de encima de Alison y esta se puso en pie. Sin mirar a nadie y murmurando un muy bajito i "Hasta mañana" /i salió del cuarto.

Colin observó a Alison hasta que se marchó y luego dirigió su mirada a Dominic. La sonrisa del fotógrafo se borró y se acercó a su compañero de cuarto que estaba blanco y tenía la mano en el pecho.

¿Estás bien, tío?- dijo Colin- no tienes buena cara.

Sí sólo estoy cansado- dijo Dominic sentándose en la cama- mañana me sentiré mucho mejor.

"Eso espero" Pensó preocupado Dominic.


Harry se encontraba en la sala común. Estaba en un rincón de la misma junto con Sophi que comía un bollo.

Sophi, cariño ¿Te acuerdas del tiempo en el que estuviste en la casa de ese señor tan malo?- dijo Harry.

Sí- dijo Sophi mirándole con terror, tan sólo recordarlo la daba miedo- nos tuvo en unas habitaciones oscuras, allí conocimos a Rachel, Dominic y esa señora…

Abigail- dijo Harry y la niña asintió.

Nos daban muy poco de comer- dijo Sophi- no era como aquí.

¿Y estuvisteis todo el tiempo Alicia, J.J y tú juntos?- dijo Harry.

No, un día vinieron unos hombres y se llevaron a Alicia- dijo Sophi- dijeron que iba a ser la esclava de otro hombre.

¿Dijeron el nombre de ese otro hombre?- dijo Harry aunque se imaginaba quien era.

Creo que era algo como Casper, no ese es el fantasma de la película- dijo Sophi rascándose la cabeza graciosamente- Coper…

¿Cuper?- dijo Harry.

Ese- dijo Sophi- ya cuando la volví a ver tenía el pelo y los ojos negros.

Bien- dijo Harry, no necesitaba nada más para saber lo que había pasado, al final Cuper había conseguido violarla- vete a la cama Sophi, es tarde.

La niña obedeció. Harry también se fue a su cuarto, pensando en lo recién descubierto. Cuando entró en su cuarto vio que estaba vacío. Cerró tras él y se apoyó en la puerta.

Sentía como el odio y la rabia recorría todo su cuerpo, deseaba venganza, quería matar a Cuper por lo que había hecho.

Cerró las manos con fuerza hasta que sus nudillos se pusieron blancos. Apretó los dientes mientras respiraba aceleradamente. Se acercó a su cama y comenzó a golpear la almohada imaginando que se trataba de Cuper.

¡Te mataré!- dijo Harry- ¡acabaré contigo, pagarás lo que has hecho!