Notas del autor: ¡He regresado! ¿Me extrañaron? Porque yo a ustedes sí, ja, ja.
Aquí el capítulo 37, donde he optado por un estilo más simple, pero igual de tenso en mi opinión. Aunque sigo sin considerar esta mi más grande historia, aún así, es muy nostálgico el escribirla.
Aviso: Contenido Tearjerker máximo, no me hago responsable por síndrome de lágrimas indetenibles ocasionadas por escenas en extremo tristes. Sí, sonaré ególatra, pero creo que la escena que muchos ya saben de la cual habló me quedó mejor que en el canon.
Oh, una última cosa, borraré las notas del autor dejadas anteriormente. Solamente lo aviso para que nadie malinterprete que he borrado algún capítulo o algo por el estilo.
—oO0Oo—
Los últimos días en la vida de Discord han estado plagados de acaecimientos aburridos para él. Tan sólo unas semanas sucedidas desde que Naruto Uzumaki se había marchado, quién sabe a dónde, el nombre que llevaba aquel extraño lugar era demasiado complicado como para que él gaste su valioso tiempo en memorizar aquel confuso nombre. El día de hoy, era un simple día más en la capital de Equestria, Canterlot, un día más donde el sol brillaba por lo alto de los cielos, colmando a todo el mundo con su brillante y alegre fulgor, conferido por la gracia de la princesa Celestia.
No era que a Discord le desagradase Celestia, el único problema que él tenía con ella era que la princesa era demasiado… armoniosa, ella era una oposición viviente a Discord, que hasta por su nombre era predecible como era él. Aún así, el consideraba el sol de Celestia algo hermoso de contemplar… Pero hoy algo ocurría. Aquel bello sol estaba cubierto por nubes azuladas y profundas como una oscuridad penetrante, profunda… desalentadora; además de poder distinguir un olor inconfundible a fuego, como brasas ardientes. Discord dejó temporalmente una de sus muy normales siestas y fue a observar que ocurría allí, porque definitivamente, algo estaba fuera de lugar allá afuera, y hasta el momento, aún no había llegado a observar completamente qué diablos era lo que estaba ocurriendo allí.
—¿Qué demonios?
Discord se detuvo en el acto y profirió una exclamación ahogada por su dentadura en el momento en que tuvo una visión más panorámica de lo que estaba sobreviniendo en estos momentos aquí mismos, en Canterlot, la ciudad que normalmente se notaba alegre, aunque colmada de ponis engreídos y avariciosos estaba atestada de llamas, como un infierno en vida, observó con cuidado los edificios, caídos y calcinados alrededor; además de miles de despojos de ponis inocentes que habían sido testigos de un evento catastrófico que les había costado sus vidas.
La inesperada y mórbida sorpresa le llevo a preguntarse —sin darse cuenta— en voz, no más alta que un simple murmullo:
—¿Qué ocurrió aquí?
El draconequus calló un momento. El ambiente se llenó del zumbido de las llamas y de la suave brisa del tiempo. Él comenzó a considerar sus ideas, cuando algo más lo distrajo de ello… No debía de estar a más de unos cuantos metros de algo que había alcanzado a distinguir en medio de los remanentes de las llamas y los miles de cuerpos regados allí. Un hombre, que poseía un cabello plateado y otros dos, uno que era poseedor de un extraño y —por alguna razón— alarmante cabello anaranjado y otro que carecía de cualquier tipo de pelo siquiera. Intento evocar su mente hacía cualquiera que tuviera ese tipo de cabello… No pasaron ni cinco segundos cuando recordó precisamente a un hombre que tenía un llamativo cabello plateado, no había forma de que se tratase de otra persona; solo existe un humano con ese corte de cabello tan estrafalario…
—¡Kakashi! —exclamó Discord.
¡Se trataba de Kakashi Hatake; de eso no había duda alguna! Discord descendió en la dirección donde se encontraba él; pero también se mantuvo atento ante cualquier tipo de situación desfavorable en contra del que lo hubiera hecho. Lo encontró allí, tirado en el suelo, arrodillado respirando con dificultad como si se hiperventilaba, Discord se aproximo a él y lo ayudo a levantarse, ubicando el brazo de éste alrededor de su cuello para que así pudiera apoyarse y por lo menos lograr ponerse de pie. Kakashi inmediatamente lo vio y lo reconoció.
—Discord, eres tú —dijo Kakashi.
—Me marcho por cinco minutos y echan por tierra Canterlot —bromeó Discord, incluso soltó una pequeña y breve risa. Kakashi suspiró ante ello, debería suponer que así era el comportamiento del draconequus: rebosante de humor negro. Discord alzó la mirada para fijarse de forma más panorámica en lo que había acontecido aquí en Canterlot—. ¿Qué ocurrió aquí, Kakashi? ¿Quién es el responsable de todo… esto?
Kakashi volteó la cabeza, y centró su mirada en el suelo cubierto de escombros, llamas infernales y demás. El entorno se atestó del constante zumbido de las llamas como hace tan sólo unos momentos, antes de que él hablase finalmente. Justamente sucedió en el preciso instante en que Kakashi iba a hablarle a Discord; una silueta comenzó a hacerse visible entre la mortaja ígnea ante ellos, salió de allí, rasgándola como el mismo diablo, sus facciones fueron iluminadas por las llamas dotándolo de un aspecto más demoniaco.
Discord reconoció de inmediato aquellos ojos, esos desagradables ojos con patrones de ondas que le causaban indigestión de tan sólo pensar en la persona original que los portaba.
—Pain —musitó Kakashi, su voz cargada de un desdén hacia éste.
—Esos malditos ojos —murmuró Discord—, son los mismos malditos ojos que portaba él.
(Naruto Shippuden OST II: Girei)
Kakashi emitió un pequeño murmullo, un pequeño sonido inquisitivo proferido por su boca sin siquiera moverla. ¿Acaso Discord conocía ya el rinnegan? De alguna manera debería conocerlo. Pero el sólo pensar en ello era una proeza imposible de realizar, ya que el único usuario conocido de éste poderoso ninjutsu respondía al nombre del Sabio de las seis sendas —conocido también por el seudónimo de «El dios de los shinobi»—. En menos de unos segundos, Kakashi tenía formuladas ya miles de posibles hipótesis acerca de cómo era que este Draconequus podría ser capaz de conocer aquel dōjutsu, la más demencial de susodichas teorías involucraba una probabilidad de una en un millón; pero Kakashi no vaciló en preguntársela, ya que las otras eran más allá de improbables.
—Discord, acaso ¿conociste al Sabio de las seis sendas? —preguntó Kakashi, aún así estando consciente de que probablemente la respuesta sería un rotundo no.
—Sí —Kakashi dilató los ojos ante la respuesta que menos esperaba oír—, conocí al Sabio, era un autentico imbécil; pero aún así, tenía un gran poder. Fue capaz de derrotarme en menos de un instante, cuando lo confronté, ni siquiera tuve la más mínima idea de que acababa de ocurrir; pensé que sería capaz de hacerle frente —Discord arrugó los músculos de su propio rostro, dentándole de una expresión profunda de desdén hacia ése hombre—. Ése patético bastardo… —murmuró con desdén atiborrando su voz—, yo y él crecimos juntos; pero él siempre fue el más querido por todos, pues él era guapo. Él lo tenía todo, mujeres, obsequios, halagos… yo por mi parte tuve que esforzarme para ni siquiera haberlo alcanzando y en mi lecho de muerte él me selló como si no fuese más que una simple bazofia.
«¿Creciste junto a él?» Aquella pequeña, minúscula y breve frase que llamó la atención de Kakashi en ese instante en que atendió la narración de Discord acerca de su menosprecio hacia el mítico Sabio de las seis sendas, aquello ocasionó que él frunciera el ceño otorgándole de una expresión meditabunda por un instante. Él había clamado que creció junto con el Sabio de las seis sendas, y habían relatos rondando el mundo acerca de los familiares perdidos de dicho ser mitológico. Sería que… «¿Discord, acaso tú eres…?»
—Discord. —La voz inclemente de Pain empujó a Kakashi de regreso al mundo de sus pensamientos, en ése instante, Pain se acercaba a ellos por medio de amenizados pasos casi maquinales como los de un autómata sin importarle el pisar cadáveres destrozados por la hecatombe que él había ocasionado—. Se nota que tienes agallas para presentarte así ante mí tras tu traición hacia Akatsuki.
Ante aquellas palabras, Discord al principio no respondió, quedo allí sujetando a Kakashi como si hubiera quedado mudo ante esas palabras. Por un segundo, la oscuridad subyugante allí pareció provocar que los ojos de éste fuesen escondidos por la oscuridad del mismo; antes de hablar. Entonces, alzó la mirada y se rió de las palabras de Pain, en un principio comenzó como unas pequeñas y breves risas opacadas por su dentadura, tras ello un estallido de risas sonoras que incluso parecían obviar el zumbido de las llamas.
Detuvo sus carcajadas tras varios instantes, quizás cinco segundos —la verdad, él no tenía idea del transcurso del tiempo en esos momentos— y colisionó su mirada contra la de Pain. No tenía por qué temerle a éste sujeto, Discord jamás se dejaba intimidar por nadie, sin importar que tan poderosos fueran. Sí, debía aceptar que en esos momentos tenía miedo, estaba aterrorizado de la cabeza para los pies; pero en ese momento, vacilar no era una opción.
—No bromees conmigo, patético bastardo —le espetó Discord sonriendo de forma burlesca hacia el líder de Akatsuki.
Ante ello, Pain únicamente le contestó mediante un sencillo gesto: angostar más su mirada; pero aún así, Discord no mostraba rasgo de temor hacía él y continuó con sus palabras, sin embargo, deshizo aquella mímica en su rostro reemplazándola con un gesto de severidad —algo muy poco común en Discord—. Ambos contrincantes quedaron allí, paralizados como estatuas, únicamente contemplándose el uno con el otro, examinándose celosamente con la mirada cada uno de ellos.
Comparó mentalmente a Pain con el bastardo de las seis sendas —como gustaba llamarle—, el parecido era escaso, lo único que compartía con ése imbécil eran aquellas pupilas repulsivas cerúleas que carecían de aspecto normal humana, además del extraño cabello salvaje puntiagudo, que apenas llevaba semejanza por la forma, más el color era completamente distinto; Discord recordaba al mítico Sabio con una cabellera bellísima dorada —en criterio de distintas mujeres—, era un contraste total al anaranjado brillante que éste hombre lucía.
Era distinto. Totalmente una disparidad hecha humana al Sabio. Mientras que el mítico representaba lo pacífico y la bondad; Pain representaba el odio, sufrimiento y demás sentimientos negativos. El simple observarlo provocó una reacción involuntaria de parte de Discord, comenzó a transpirar como si hubiera corrido una maratón y además, tragó con dificultad saliva —de forma sonora—, por lo menos algo opacada por el incesante zumbido ígneo a su alrededor.
—Banshou Tenin [Impulso universal]
Pain extendió su brazo. Y de repente, Kakashi fue catapultado en dirección hacia Pain, como si algo lo estuviese succionando directamente hacia su propio oponente, una trampa de la cual escape alguno era imposible.
Pain pareció entregarle un mandato al reino demoniaco para realizar algún acto maquiavélico quien asintió ante ello.
Se arrebató la bata dejando ver su cuerpo, lejos era de ser el cuerpo de un ser humano, parecía una especie de enigmático autómata que parodiaba a un ser humano —el rasgo más tétrico de éste fueron las tres caras que surgieron a la derecha y a la izquierda con dos distintos gestos, furia y el otro seriedad— y ante la mirada atónita de Discord, Kakashi fue empalado por la cola de éste ser.
Kakashi soltó un jadeó de expiración, y tras ello estalló en fulgurante electricidad…
«Un clon de rayo» Pain angostó la mirada.
El reino demoniaco fue afectado y posteriormente paralizado por el poder electromagnético del sagaz jōnin de cabellera plateada.
Se sobresaltó cuando notó encima de ellos una silueta, no era una pequeña silueta de algún enemigo, era una silueta de un tamaño monumental. Cuando elevó la mirada para intentar observar quien era, dilató sus ojos al observar a Kakashi con un titánico dragón hecho de líquido, hecho de agua, justamente detrás de él.
—¡Estilo de Agua: dragón de agua!
La criatura acuática no vaciló por un instante. Atacó. Pain saltó para evadir una muerte casi inminente; pero el reino demoníaco desapareció entre el líquido. Fue aplastado completamente, destrozado, estaba muerto.
Kakashi carraspeó.
Creyó, en verdad creyó que esto iba a terminar allí.
—Astuto bastardo. —Maldijo por lo bajo.
Fin del Sountrack.
—oO0Oo—
Tema de entrada: Golden Time lover
(Fullmetal Alchemist: Brotherhood — Opening 3)
—oO0Oo—
Episodio 37.
Adiós, Kakashi Hatake.
—oO0Oo—
—¿Ya estás bien? —preguntó Rarity, su voz suave y serena a pesar del pandemonio a su alrededor.
Acabó su curación en uno de los pobres niños —un unicornio como ella— que habían resultado lastimados con la ayuda del ninjutsu médico que Sakura le inculcó. Se había herido en la rodilla, seguramente por haberse tropezado con los escombros. Junto a ella estaba también Fluttershy, brindándole ayuda con los heridos.
El pequeño potro asintió con un luminiscente rubor al verla a ella.
Era simplemente hermosa. Era tan generosa.
Ella inclinó su cabeza y cerró sus bellos ojos zafiro, sonrió, una hermosa sonrisa que jamás hubiera visto.
—Ve y ocúltate en un lugar seguro y cuídate. —Se giró hacia Fluttershy, quien la acompañaba en esos momentos—. Por favor, Fluttershy, podrías llevarte al pequeño lejos de aquí para que no se lastime.
—S… sí —Fluttershy por un segundo balbuceó, un gesto común de su parte, su timidez era notoria siempre. Tomó al pequeño niño de la mano y lo cargó—, ve…ven conmigo.
El pequeño se enrojeció aún más al verla a ella. Fluttershy era acarreadora de una belleza angelical.
Ella lo llevo hasta un pequeño grupo de personas que ya habían sido sanadas… Y Rarity quedó allí sola.
Podía oírlo desde allí—fuego, llamas coléricas—, se sentía como vacía. La semana que parecía iba a ser una idílica se había desfigurado horriblemente en un infierno.
Naruto no estaba. Canterlot fue devastada. Miles de personas habían muerto.
Ni siquiera sabía si su hermanita estaba sana y salva.
Oh Celestia...
¿Dónde estaría Sweetie Belle? Ella caviló.
Sonrió por una fracción de segundo. Ella estaría a salvo, Spike había hecho un juramento imitando a su «hermano mayor» como llamaba a Naruto.
«¡Voy a proteger a aquellos que son preciosos para mí, puedes contar con ello!»
Spike le había jurado solemnemente que protegería a todos sus amigos, ella no sería la excepción, de ello estaba segura.
«De seguro Spikey Wickey la está protegiendo», él era como un Naruto Uzumaki en miniatura. Lo consideraba a él como un segundo hermano junto a Konohamaru.
Ella asintió ante ese pensamiento y continuó con su labor…
Se lanzó a la carrera para encontrar a más heridos y brindarles ayuda. Su sudor se desprendió de su pelaje y cayó al suelo
«Debemos…», ella frunció el ceño.
—o0O0o—
«¡…Descubrir la verdad sobre Pain!»
—¡Scootaloo, Apple Bloom! ¿Dónde están? —Ella llamó sus nombres en medio de ese pandemonio—. ¿Chicas?
Oyó unos pasos.
Sonrió, deberían ser ellas, se giró y entonces… Un colosal hombre de anaranjado cabello la encaró.
—¿Dónde está Naruto Uzumaki? —preguntó.
Ella retrocedió, podía percibir que éste hombre era peligroso con sólo mirar a sus cerúleos orbes inclementes. Era aterrador con simplemente mirarlo. Tenía miedo, temía en verdad lo que podría ocurrirle.
Él la tomó del cuello, su mano la sofocaba, no podía respirar por ella. Vio como detrás de éste individuo apareció un enorme rostro demoniaco con los mismos ojos que él lucía.
—Te lo preguntaré otra vez, ¿dónde está Naruto Uzumaki?
Ella cerró los ojos. Naruto Uzumaki, el novio de su hermana mayor, escuchó de parte de ella que él estaría afuera por un tiempo en un lugar llamado Monte Myōboku… Una evocación de meses atrás llego a su mente.
«Señor Naruto, ¿le gustaría unirse?»
«¡Claro!, aunque no tengo Cuttie Marc puedo ayudarlas a ustedes a ganarse las suyas!»
«¡Con usted, vamos a ser imparables!»
Ella frunció el ceño, no podía entregarlo, simplemente no podía hacerlo, él era una gran persona, y estos hombres eran peligrosos. Aunque le costaba hablar… Pudo ser capaz de decirle algo al hombre que tenía ante ella.
—No te lo diré. —Pain desfiguró su rostro con una mueca de molestia—. ¡El señor Naruto es un miembro de las Cuttie Marc Crusaders! ¡No pienso entregarlo a alguien como usted!
—Mocosa del infier…
¡Thump, thump, thump!
Súbitamente él la desenlazó. Ella terminó golpeando el suelo con su flanco, cuando observó que fue lo que provocó que el extraño hombre la dejara ir, vio tres extraños tipos de cuchillas ensartadas en sus brazos. Estrafalarias navajas con forma de rombo.
Una voz llamó de pronto proviniendo de la derecha de ella, extrañamente aguda; pero claramente era la voz de un chico que tendría más o menos su misma edad.
—¡Oye tú, feo! —ella se volvió hacia aquella persona enigmática así como Pain también. Se ruborizó, era Spike, apoyándose de una pared—. ¡Yo te voy a derrotar!
—o0O0o—
—¡Yo te voy a derrotar! —Spike gritó esas palabras, con un pequeño temor. Debía aceptarlo, en esos momentos estaba aterrorizado de la cabeza para sus garras inferiores. Podía profesar como su escamosa piel se le enchinaba.
No, temer no era aceptable. Vio con sus propios ojos los enemigos que Naruto tuvo que encarar, sintió en carne propia la malicia homicida de ése ser llamado Orochimaru.
Esto no era nada.
Si no hacía algo, Sweetie Belle sería asesinada ante sus propios ojos.
Ese pensamiento bastaba para hacer que la visión de Spike se enrojeciera.
—¡No, Spike, vete de aquí éste hombre te va a matar!
Spike por un instante la miró sorprendida, en seguida, sonrió como una media luna.
—Él… fulgura —musitó. Ella no entendió y dilató los ojos sorprendida. Pain lo miró sin llegar a comprender esas extrañas palabras.
Spike cerró sus ojos, y evocó a todo aquello que había observado en los recuerdos de su… hermano mayor…
«Decidido, ¡seré un ninja a mi manera!»
«Oye tú, rarito sin cejas, anota esto en tu estúpido libro bingo, el que será el Hokage, jamás retrocede a su palabra; ¡Su nombre es Naruto Uzumaki!»
«Soy Naruto Uzumaki, ¡y jamás retrocedo a mi palabra, de veras!
—¡Yo también quiero fulgurar como él!
Blandió una extraña forma en sus escamosas garras, algo como un sello en forma de cruz. Concentró una pequeña porción de su chakra para poder utilizar el jutsu clones de sombra, llamando a un solo clon para utilizar durante el combate.
—¡Si no me esfuerzo! ¡Jamás podré conseguir caminar a su lado!
Cerró sus ojos y nuevamente evocó a memorias de un evento que había tenido lugar hacía meses atrás.
«¡Spike, hay un jutsu que quiero enseñarte!»,
«¡En serio! ¿Cómo se llama?», en ese momento, Spike no pudo evitar sonreír como un pequeño niño al oír eso.
«Es una técnica que combina rotación y poder, es muy poderosísima, de veras»
«¿Cómo se llama? ¿Cómo? ¿Cómo?»
«El nombre de esta poderosa técnica es…»
—¡RASENGAN!
Spike colisionó la esfera de chakra comprimido en el estómago de Pain. La fuerza del pequeño dragón era algo extraordinario de percibir para el Akatsuki, sus talones se incrustaron en la tierra y retrocedió hasta impactar en la pared. Cayó. Quedó allí. Su barbilla se tiñó de escarlata.
Acabó. Lo hizo. Ganó la pelea.
Observó su puño. Anteriormente el rasengan le hubiera quemado la mano, así habían sido las primeras veces que lo hizo. No ocurrió esta ocasión, estaba como si nada. Se volvió fuerte. Progresó.
«Me estoy volviendo fuerte, tanto como tú» Lo vio en su mente, vio a Naruto en su subconsciente sonriéndole como el hermano mayor que nunca tuvo. Él era su hermano. Él era su figura a seguir.
—o0O0o—
Sweetie Belle se levantó tras aquella sacudida por haber sido estrangulada por aquel hombre. Se sacudió la cabeza porque para ella el mundo daba vueltas. Dejó escapar un gemido por el dolor.
—¡Aaayyy, mi cabeza!
—¿Estás bien?
Escuchó una voz. Por alguna razón, cuando la oyó percibió un bienestar en todo su ser. Alzó la mirada, era Spike, él le tendía su escamosa garra para ayudarla a levantarse de nuevo. Sonreía.
Se ruborizó con fuerza. Parecía un cuento de hadas. Spike como un gallardo caballero viniendo a salvarla del gran malo del clímax.
Abrió su boca; pero su voz no llegó a salir. Tras unos segundos, el habla volvió a su boca y finalmente pudo hablarle.
—S… sí.
Ella se levantó con su ayuda. Se miraron por un largo instante, para ella no parecía escuchar el ruido del rugido de las llamas ni nada más. Únicamente podía verlo a él.
—Sweetie Belle, mejor óyeme —Spike sonaba serio cuando habló—, tienes que ir con Rarity en este mismo instante —apuntó hacia un sitio en concreto, detrás de ella—, mas hacia allá están Scootaloo y Apple Bloom, ellas aguardan por ti; ve con ellas y diles que te lleven con Rarity. ¿Entendido?
Ella asintió. Parecía que no había llegado a comprender, se quedó allí, estática como si fuese una efigie. Aquello pareció exasperar a Spike, quien carraspeó ante esa reacción y arrugó su frente.
—¿Qué estás esperando entonces? ¡Ve! —exclamó Spike de sopetón—, ¡ella te están esperando, vete, Pain es muy peligroso, ni siquiera sé si le hice daño con mi rasengan, vete!
Reaccionó. Dilató sus pupilas al escuchar la voz de Spike.
—¡Sí! —Emprendió la marcha hasta quedarse a una distancia considerable de él; sin embargo no muy lejana—. ¡Spike…!
Él se volteó. Lucía confundido por eso.
—¿Hmm?
—Gracias. —Ella le regaló una sonrisa afectuosa.
La más bella que él hubiera podido ver.
Él sonrió ante eso también. Luego aquella sonrisa creció a tal punto de parecer una media luna. Para ella parecía brillar en medio de las llamas.
—¡No hay de qué! —exclamó Spike.
Y ambos tomaron senderos separados.
—o0O0o—
Discord estaba genuinamente irritado por haber tenido que buscar un lugar donde esconderse.
Pain era un dios.
Él se percató de ese hecho durante su propia pelea contra él. En aquel momento, donde la tención amainaba en el aire, él padecía de las consecuencias de su lucha, sangraba en distintas zonas; sufría moretones en algunas zonas de su cuerpo.
Eso hizo que la rabia llenará su mente. Otra vez, ése condenado ojo demostraba ser superior a todo lo que él intentara.
—¿Qué… acabó… de hacer ése desgraciado? —Discord intentó preguntarle a Kakashi. Su voz era interrumpida en distintas partes por sus inhalaciones y exhalaciones. Estaba agotado y adolorido.
—Ha repelido… todos nuestros ataques —Kakashi levantó su cabeza y oprimió los parpados con fuerza. Parecía que hasta hablar era complicado para él. Su voz era cortada por sus propias respiraciones al igual que Discord—. Me percaté que su capacidad de consiste tanto en atraer como en repeler… como sí…
—Controlará —Inhaló y exhaló con dificultad—… la gravedad…
—Sí… —Calló un instante. Inhaló y exhaló un par de veces. Parecía que no podía respirar. Continuó tras eso—. Noté de algo más —Kakashi abrió sus ojos. Jadeó un par de ocasiones antes de continuar—: Él, tal y como pensamos, no puede usar dichas habilidades continuamente. Hay un corto intervalo antes de poder blandir la misma técnica otra vez.
Discord miró a Kakashi. Lucía tan circunspecto durante ese momento. Kakashi sintió un mal agüero por alguna razón al verlo de esa forma, pues Discord no ejercía esa expresión en su rostro solamente porque sí, él no era simplemente así.
—Sin embargo, aún está la duda de cómo podremos detenerlo, él pudo barrer el suelo con nuestros traseros en un instante; y ese intervalo es muy corto.
Kakashi lo miró. Jadeó continuamente.
—Aún así… esa es nuestra única… —otro jadeó interrumpió sus palabras—, oportunidad. —Volteó y miró hacia delante, como si estuviera alguien frente a él tras las llamas y los escombros—. Tengo una idea; pero…
—o0O0o—
«…Necesito tu ayuda, Discord.»
Pain inspeccionó con cuidado el entorno. Sabía que un sencillo desliz podría significar la falla inminente de sus planes.
Caminó por un sendero determinado por su criterio.
Oyó un pequeño ruido, como si el suelo, se quebrara debajo de él.
-(*Naruto Shippuden OST II: Kokuten.)
Un estallido. Miró debajo de él. Kakashi acercaba un afilado kunai. Podía observar claramente el filo cerúleo relumbrando del arma que él portaba.
Todo pareció detenerse en una fracción de segundo.
Shinra Tensei.
La tierra explotó. Kakashi fue aventado hacia el suelo. Profirió un alarido de dolor.
Pain se acercó hasta él, hasta quedar ante Kakashi.
Sus miradas se encontraron.
La luz fulgurando en la espalda de Pain hacía que obtuviera un aspecto siniestro.
—Buena velocidad he de decir, además de que dominas técnicas muy variadas —Pain esgrimió una de esas enigmáticas estacas que utilizaba como armas—, dejarte con vida sería un disgusto.
Kakashi dilató los ojos.
—¡ES EL MOMENTO, DISCORD! —farfulló de pronto.
—o0O0o—
En ese instante, Discord comprendió la señal, saltó inmediatamente. Utilizó su magia para dividirse en dos y aumentar a un tamaño descomunal.
Debía lograrlo.
Debía acabar con Pain.
Si atacaba a ambos lados la victoria estaba asegurada. Era de un tamaño tan colosal, podría llegar a medir kilómetros con tan sólo chasquear los dedos.
Sin embargo.
Ése maldito ojo.
—Muy lento.
Escuchó la tranquila voz de Pain.
Los brazos de él y de su copia estaban siendo empujados. No podía moverse. ¿Acaso ese miserable lo había hecho?
Sí. Sí lo hizo.
Utilizo su condenada habilidad particular suya. Comenzó a alejarse aunque él deseaba que su puño aplastara a Pain como un patético insecto. Finalmente, un impulso colosal lo lanzó.
Justo como lo había planeado.
Se aferró al extremo de la cadena que Kakashi le había entregado para dicho plan. Estiró el extremo, y tal y como esperaba, Pain quedó allí paralizado por las ataduras de las cadenas.
—o0O0o—
Pain alzó su cabeza.
«Kakashi Hatake, dejaste estas cadenas escondidas en la tierra antes de atacar».
Miles de chillidos.
Millar de aves.
—o0O0o—
La mano de Kakashi chilló con los relámpagos. Kakashi se abalanzó contra Pain. Discord sonrió ante ello, aunque le costaba hacerlo por la fuerza constante que debía imponer para que el líder de Akatsuki no se moviera de allí.
«¡Acábalo, Kakashi!».
Observó. Oyó un ruido tosco de allí. Kakashi atravesó algo… definitivamente era carne. La sonrisa de Discord se esfumó inmediatamente, reemplazada por una de pura y profunda de rabia.
El otro Pain. El otro maldito Pain había interferido con el destino de la técnica de Kakashi.
—o0O0o—
Kakashi lo vio ante él. Pudo ver como el Pain que originalmente había intentado aniquilar se mantenía tranquilo… tan condenadamente tranquilo.
Tan cerca y a la vez tan lejos.
Carraspeó.
Gruñó.
—¡VAMOS! —bramó de pronto.
Saltó en el aire junto con ambos Pain. Y el cielo estalló en relámpagos.
(Fin de dicho soundtrack)
—o0O0o—
Él no estaba seguro de que ocurrió. Cuando se percató de lo que sucedía, notó que estaba inundado de escombros. Lo cubrían hasta los hombros.
Sí, definitivamente las piernas y los brazos estaban completamente desquebrajados.
Miró hacia su derecha. Discord estaba desplomado en el suelo. Seguramente Pain lo había derrotado.
Miró hacia arriba. Allí estaba Pain, mirándolo con esos ojos que fulguraban un inhumano cerúleo.
«No lo logre a tiempo».
Pain alzó la cabeza ligeramente.
—Sé que no eres un clon. Te mataré de una vez por todas, ya me has molestado lo suficiente.
Utilizó su capacidad, con ella levanto un clavo y lo colocó entre su dedo primero y medio. Apuntó a Kakashi. Desde allí podía verlo, aquel clavo iba a darle.
—Ahora, conoce el dolor.
El clavo salió disparado.
Kakashi escuchó un ruido amargo. Un dolor penetrante. Y luego… todo se oscureció y sintió como su cabeza descendió.
—o0O0o—
Pain se volteó y observó el destrozado cuerpo del Reino demoníaco. Él se acercó a éste andando a lento paso de pies, tenía la intención de recogerlo para después intentar reparar sus daños con la ayuda del Reino Infernal.
Caminó. Paso, tras otro como un autómata con un sendero programado.
Se detuvo de pronto. Percibió unas presencias proviniendo de a una distancia no muy lejana a donde él se encontraba parado en ese instante.
Se volteó y soltó una pequeña, breve, y grave risa sin llegar a despegar sus labios.
—Hay más insulsos que quieren padecer el dolor —murmuró.
Tres seres arribaron ante él. Pain no pudo llegar a distinguir sus personas por las densas mortajas de humo. Caminaban hacia su dirección.
Finalmente fueron visibles por él.
Pain terció su cabeza.
Algo más fue captado por su rinnegan que podía observarlo plenamente todo a su entorno. No se le escapo aquello ni siquiera por un segundo.
Dos personas.
Dos mujeres.
Dos ponis.
Chakras no tan grandes como él hubiera esperado percibir. Eran los Chakras de insulsos insectos que venían a buscar la muerte—valerosas él debía admitir ello.
El silencio era casi mortífero. Pain habló finalmente.
—Buscan la muerte de frente, que valentía. —Angostó su mirada inclemente—. ¿Puedo saber sus nombres?
Detuvieron sus pasos ante él. La densa mortaja de nubes descubrió sus figuras. Dos yeguas de pelaje completamente disparejo —rosa y blanco—. Podía percibirlo con sólo mirarlas a los ojos, también sus personalidades deberían ser disparejas —como Jiraiya-sensei y Orochimaru—. Realizando dos distintas posturas —la rosilla cruzando sus brazos con notorios aires de grandeza y aquella otra de lechoso en una que él podría reflexionar era de una genuina dama, pues ella postraba su mano en la cadera.
El bramar constante del fuego amaino por un instante. Pain ladeó la cabeza. No escuchó respuesta, una sensación de molestia comenzó a invadir y levemente dejó enseñar índices de su autentica personalidad—vengativa y rencorosa.
—¿Quiénes son? —Alzó la voz esperando una respuesta— ¡Díganme!
Más afonía, reinante como una poderosa e imperativa emperatriz en el entorno. Hasta que de una vez por todas, una de ellas desgarró el silencio con su voz. Cuando Pain la escuchó, sintió una gran irritación —algo que era poco común en alguien como él—, sonora y chillona como la de una condenada infante.
—¡Hola, soy Pinkie Pie y yo…! —Interrumpió sus palabras, en el preciso instante en que vio a Rarity directamente en su cara, no estaba para nada contenta con el comportamiento de esta. Pinkie se calmó, se acordó inmediatamente de quien era él y frunció el ceño nuevamente—. Oh, ¡no te saludaré porque eres malo!
Pain elevó la ceja de su derecha en un gesto que dejaba ver en ese momento la genuina confusión que percibía en ese instante.
Tardó en hablar. Simplemente estaba anonadado con la ignorancia de esta yegua. No solamente lo incordiaba, su falta de conocimiento era punzante.
—Tienen valentía para imponerse ante mí —dijo Pain, oír su voz era como una ventisca colérica—, pero este es el fin de la línea. O me dicen donde está el nueve-colas, o las dos perecen aquí en este mismo lugar. La decisión está en sus manos.
Silencio. Mutismo tan gris como el aire en ese momento. Pain aguardó inmutable por una respuesta de parte de ella.
No debieron de haber transcurrido ni siquiera más de unos segundos. La rosilla estuvo a punto de hablar, aparentemente iba a decir alguna sandez por lo cual la de pelaje lechoso la silenció con su brazo derecho. Su rostro ejerció una mueca exagerada de prevención porque ella hablara. Tan rápido como una bala, recuperó su elegante compostura y tomó la palabra.
—No te vamos a entregar a Naruto por nada del mundo rufián —Pain arrugó el medio de sus cejas—, tendrás que pasar sobre nuestros cadáveres si es que lo quieres.
Pain inclinó la cabeza, rotándola ligeramente hacia la derecha
—¿Estás segura de lo que has acabado de decir?
—Definitivamente, querido.
La mirada de Pain se desfiguró en una funesta expresión.
—Insulsas ponis, conocerán el dolor.
—o0O0o—
En ese momento, Rarity vio como él realizó un enigmático movimiento, carecía de total sentido común. Alzó su mano, justamente frente a ella.
Escuchó de pronto un grito. Una advertencia proviniendo de una distancia no muy lejana a donde ella estaba. Detrás de ella.
—¡Ten cuidado! —Kakashi. Esa definitivamente debía ser su voz—. ¡Él posee una habilidad amenazadora! ¡Es capaz de controlar la gravedad atrayendo objetos o repeliéndolos a su antojo!
—¡Qué!
—Muy lento, Kakashi Hatake, Shinra Tensei.
Ella fue atraída hacia él. Kakashi se alarmó cuando observó algo, había señal de una presencia junto a Pain.
No podía ser verdad, ¡tenía que ser alguna especie de locura!
¡Era el Pain que hace tan sólo unos momentos él había asesinado con su técnica! No había forma en la cual se hubiera podido reparar a sí mismo de eso…
¿Quién era Pain?
No
¿Qué era Pain?
Kakashi en ese momento, supo lo que debía hacer para impedir la muerte de Rarity; pero el costo era demasiado grande. Si utilizaba esa técnica, con el poquísimo chakra que tenía, sobrevivir era imposible.
Pero si no lo hacía, otra muerte más se sumaría a su cuenta. Otra más en las miles que pudo haber evitado.
Kakashi silenciosamente agachó la cabeza, su campo de visión fue bloqueado por sus flequillos plateados. Se sumió en la profundidad de sus pensamientos.
«No hay duda, si uso esta habilidad, todo terminará. Definitivamente moriré. Lo siento, Naruto, Sakura y Sasuke, he sido un pésimo maestro durante todo este tiempo. Permití que ustedes se alejaran. Si alguna vez nos vemos, ya sea en la otra vida, espero que podamos tener una buena aventura, que volvamos a ser un equipo, donde no haya nadie que nos separé otra vez, donde las cosas vuelvan a ser como debían ser».
Lo vio en su mente, reflejados en la oscuridad de sus parpados cerrados. Ellos tres, Naruto, Sakura y Sasuke como los niños que alguna vez entrenó, le sonreían. Las sonrisas más preciosas que él podría haber visto jamás.
Alzó la cabeza. Y abrió de forma desmesurada su único ojo que había quedado tras la pérdida del otro por el clavo lanzado por Pain.
Abrió su boca y mencionó una simple palabra, una simple y pequeña frase sacada desde lo más profundo de su alma por ellos, una que le dio vida a su poder.
—¡Kamui!
El espacio se distorsionó, desgarrándose, rompiéndose, arremolinándose alrededor de aquel Pain que iba a aniquilar a Rarity.
Desapareció sin dejar rastro y Rarity únicamente cayó rebotando su flanco en contra del los escombros.
—Lo conseguí.
Los temores de él se confirmaron en menos de una lastimera fracción de segundo. La muerte lo esperaba del otro lado. Era una triste realidad que debía aceptar en ese instante.
—Entonces, es este el final.
(Inserto: Rain–Sid)
Aunque el tiempo se acaba, sólo queremos encontrar. *
Un lugar para volver a empezar.
Pero nuestra intención, es opacada por, el pasado que no me deja en paz.
Miró arriba, contempló al cielo. Como una especie de gracia del destino, las nubes se esfumaron de pronto. Cuando vio el cegador garzo del cielo, sus ojos se torcieron de una forma triste.
Pareció como una película. Su vida transcurrió en menos de un instante ante sus ojos como si lo reviviera todo.
¿Cómo vivir así, con los recuerdos de mi culpabilidad?
El tiempo sólo la logra acrecentar.
¿Cómo podré olvidar, si ni siquiera me puedo perdonar?
Aquel día en la que él y Obito escogieron arriesgar sus vidas para rescatar a Rin de los ninjas de la roca. La muerte de Obito Uchiha, aquel momento que le concedió el Sharingan, si él hubiera sido lo suficientemente sagaz para haber visto esa roca dirigiéndose a su rostro en ese momento. Su primer error.
¿Cuándo irá esta intensa lluvia a parar?
Ya se está combinando con mis frías lágrimas.
Ese momento en el cual los conoció a los tres, entrando por la puerta del salón, cuando Naruto le recibió con una pésima broma. Aquella prueba que hicieron los tres, donde ridiculizo a ese trío problemático.
Esa contienda contra Zabuza. La primera vez que sintió que debía protegerlos a toda costa. No quería perderlos a ellos.
¿Cuándo más tengo que soportar que llueva alrededor.
O simplemente, me dejo llevar.
Ese fatídico día en el cual, Naruto y Sasuke combatieron en la terraza del hospital. Si tan sólo se hubiera percatado de lo que ocurría en ese momento y hubiera intervenido en el instante…
Ese trágico día en el cual tuvo que cargar a Naruto en sus brazos dejando atrás muchos momentos que podrían haber vivido como Equipo.
—o0O0o—
«Perdónenme…»
Sé que ya, esa lluvia se ha vuelto parte de mí.
Y caerá evocando mis tropiezos.
En ese momento. Algo ocurrió. Era como si fuese una especie de coincidencia dada por el destino a ellos tres; pero en ese instante. Tanto Naruto Uzumaki quien se hallaba en el Monte Myōboku descansando en espera de la inminente lucha contra Pain, Sakura Haruno que trataba a distintos ponis heridos por el súbito atentado de Pain y Sasuke Uchiha que —junto a sus cámaras das de Taka— se encontraba en medio del bosque, ya alejados de la hoja.
Los tres que poseían un vínculo cercano con Kakashi-sensei percibieron algo de sopetón. Como un súbito escalofrío recorriéndoles la espina.
Algo estaba mal. Los tres habían conseguido oír una voz baja hablándoles claramente a cada uno de ellos que parecía rondar en el aire como una especie de brisa.
Naruto se volteó.
Sakura se volteó.
Sasuke se volteó.
Por favor, mientras llueve sólo mantente junto a mí.
Sólo tú puedes
Ayudar a mi corazón.
Como otra inexplicable coincidencia del destino. Los tres tallaron en sus rostros distintas expresiones que dejaban a ver un sentimiento en especial. Por alguna razón se sentían vacíos, como si algo hubiera muerto en lo más recóndito de sus almas. Era como si hubieran perdido algo. De los tres, Sakura fue quien dio rienda suelta a unas cristalinas y lastimeras lágrimas.
Sasuke y Naruto eran los más fuertes del Equipo, siempre lo fueron, aún así, sentían como los parpados iniciaban a humedecerse.
Una tercera coincidencia enigmática. En sus mentes pudieron ver a Kakashi, sonriéndoles como en aquella ocasión en las cual él los protegió de Zabuza Momochi. Por una razón incomprensible, su voz sonó como lejana.
«…pero creo que esta vez no llegue tarde».
No pudieron resistir más tiempo. Si lo hacían, aquello iba a acabar con ellos. Las límpidas lágrimas se trazaron en los rostros de cada uno —incluso Sasuke, el que era más inclemente se quebró en ese momento—. Agacharon la cabeza y sus rostros se alteraron en genuinas expresiones de angustia profunda y pura.
Kakashi Hatake estaba muerto. Ninguno de ellos tenía la más mínima idea del porque de su repentina muerte.
Sakura no lo sabía.
Sasuke no lo sabía.
Pero Naruto sí lo sabía. Lo intuía con claridad, el perpetrador era aparente.
Fue Pain.
Fue ese desgraciado asesino.
Él oprimió sus dedos, clavó sus uñas en la palma de su mano. Su arranque influenciado por la ira y el duelo le hizo expulsar todo su poder en forma de energía, no era anaranjada del Zorro ni el verde del Senjutsu, era el azul, un campo de chakra fulguró de azul alrededor de él, era el cólera humano de Naruto encarnado en su propio chakra.
Sus ojos zafiros se esfumaron en un blanco puro y entonces…
—¡PAAAAAAAAAAIIIIIIIIIN! —El grito desconsolado de Naruto Uzumaki estremeció todo el Monte Myōboku.
—o0O0o—
Naruto Uzumaki comienza su descenso hacia las oscuridades del abismo. Mediante un grito desconsolado, jura penitencia por sus dos figuras paternas perdidas por culpa de un mismo hombre…
(-Dragon Ball Kai Soundtrack: Next Episode Preview –Wings of heart version–)
—Saludos, les habla la princesa Celestia. —La voz de ella se escucha, mientras que son enseñadas escenas del próximo capítulo que constan de ella confrontando a Pain mediante la mirada—. Tú, líder de Akatsuki, ¿cuáles son tus demandas?
—Es simple lo que debes hacer, princesa Celestia, dime acerca de la ubicación del nueve-colas y dejaré tu patética ciudad tranquila.
—¡Querida hermana —la voz de la princesa Luna se escucha de pronto—, ten extremo cuidado, no sabemos hasta donde llegan los alcances de su genuina fuerza!
—Tranquila, pequeña hermana; voy a mostrarle a este hombre lo que les ocurre a los que se atreven a desafiarme.
—Próximamente, en Naruto: Tomodachi wa Mahō —la voz de Naruto se escucha de forma súbita—: Cólera real —el autentico poder de la princesa Celestia. ¡Celi, por favor, no te arriesgues! ¡Ya voy en camino, de veras!
