...

"Esta no es la entrada principal." anunció Sakurara, mirando por las ventanas.

"No lo es. Tenemos varias entradas escondidas." Sasuke se sentó junto a ella en la fila trasera de asientos."Esta es una casa que compramos."

El SUV entró en el garaje y las puertas se cerraron. Ninguna luz se encendió. El conductor encendió una linterna y salió. En cuestión de segundos, la luz del techo se encendió. Se trataba de un espacio por lo demás vacío. Sasuke abrió la puerta y se deslizó fuera.

"Sígueme, Sakurara."

Ella se deslizó en el asiento, tirando del largo de su camisón para no exponer demasiado de sus muslos. Se puso de pie y les esperó para que la llevaran al interior de la casa. Sasuke la tomó del brazo, volviéndola hacia una puerta exterior.

"Vamos a entrar en el patio trasero y de allí a Homeland, de esta manera." Le informó en voz baja. "Debería transportarte. Te dije que te pusieras los zapatos."

Había querido salir de su casa rápido. Había una larga lista de cosas que deseaba haber podido embalar.

"Estoy bien." El patio estaba oscuro y la suave hierba amortiguó sus pies. "Hasta ahora."

Un silbido sonó desde uno de los otros tres hombres. Estaba oscuro pero podía distinguir sus formas. Una sección de la pared, cubierta con lo que parecía ser enredaderas, se abrió, mostrando la calle de atrás. Al su parte más profesional no le gustaba que tuvieran caminos escondidos hacia Homeland.

"Pensé que los muros de diez metros rodeaban todo Homeland."

"Y lo hacen."

Salió al patio y vio que el camino no era amplio y la enorme pared lo atravesaba.

"¿Esto se abre también?"

"Nop. No en esta sección. Vamos a subir."

"Genial."

Varias cuerdas cayeron desde lo alto, golpeando el suelo. Observó a cada macho un agarrar de una y subir mano sobre mano. Sakurara apretó los dientes. Odiaba admitirlo, pero había pasado mucho tiempo desde su formación y la última vez que había tenido que escalar una pared no había sido en camisón.

"Veo un problema."

"Yo no lo veo." Sasuke la giró. "Envuélvete a mi alrededor." La levantó frente a él, pecho contra pecho.

"No puedes subir y sostenerme."

"Sí, puedo. Pesas cincuenta y seis."

"Son cincuenta y ocho."

"Suficientemente cerca. Sólo agárrate fuerte y no te sueltes. Los oficiales por encima nos agarrarán cuando estés a su alcance. Ellos te levantarán el resto del camino, para evitar que tu piel se arañe con el ladrillo."

"¿Por qué no pudimos ir por las puertas de entrada?"

"Madara podría estar teniéndolas vigiladas. No queremos que sepa dónde te encuentras. Es más seguro de esa manera."

Se abrazó a su cuello y envolvió sus piernas alrededor de su cintura.

"Voy a enseñar mi ropa interior."

"Por eso estoy esperando para subir el último."

"Eres tan considerado."

Esperaba que no se perdiera el sarcasmo de sus palabras.

"Vamos a evitar hablar en estos momentos."

Hundió la cara en su caliente cuello. Su uniforme era voluminoso.

"Si me dejas caer voy a enfadarme."

"Me aseguraré de aterrices sobre mí, si nos caemos."

"Eso no está ayudando."

"Confía en mí." Dijo con voz áspera.

Eso era lo peor de todo. Lo hacía. De lo contrario no habría aceptado ir con él. Había deseado volver a verlo.

"De acuerdo."

"Ya han llegado a la cima. ¿Lista? "

Tenía en la punta de la lengua el decir que no.

"Claro. Esto será divertido."

"No me hagas reír."

"No voy a volver a hablar."

"Bien."

La soltó y caminó hacia adelante, hizo una pausa y luego una cuerda golpeó su espalda. Se aferró con más fuerza. Sus brazos se tensaron y ella cerró los ojos. De ninguna manera quería asomarse. Era una locura para cualquier persona sostener el peso de otro mientras trepaban. Ni siquiera estaban unidos entre sí. Hizo una especie de salto y ella cerró sus muslos más apretados alrededor de él, también con cuidado de no ahogarlo con su miedo. Sus brazos se tensaron cuando él utilizó su fuerza para tirar de ellos más alto, palmo a palmo. Iba demasiado rápido. Se detuvo.

"Alcanza el brazo."

"Joder."

Ella levantó la cabeza y miró hacia arriba. Dos figuras oscuras estaban por encima de ella en la parte superior de la pared. Uno se inclinó y la alcanzó.

Ella tuvo que soltar a Sasuke y confiar en extraños. No era su mejor opción, pero era la única forma de llegar hasta allí. Se armó de valor para facilitar su agarre y alcanzarle. Una firme mano enguantada se envolvió alrededor de su muñeca.

"La tengo."

"Dale tu otro brazo y luego suelta tus piernas." La instó Sasuke.

"Voy a vengarme de ti por esto." Murmuró

Sasuke dobló las piernas, formando una especie de asiento para el culo cuando ella lo soltó. La otra mano enguantada consiguió un firme control sobre su muñeca. Ella disminuyó el apretón de sus muslos en Sasuke y los hombres la levantaron.

Un tercer hombre apareció de repente. Se movió entre ambos, cuando la trajeron a la parte superior de la pared. Él la agarró por las caderas y simplemente la levantó el resto del camino. La liberaron al segundo que estuvo de pie. Ella trató de dar un paso atrás fuera del camino. Uno de los hombres gruñó y se volvió, enganchando un brazo alrededor de su cintura.

"Ten cuidado."

Ella volvió la cabeza y se quedó sin aliento. Había un reborde a la altura de la cintura en el muro exterior, pero no había nada más que vacío detrás de ella.

Unos pasos más y se habría lanzado contra la pared y caído a lo que había debajo.

"Gracias."

Sasuke subió el resto del camino y le embistió, tirando para sacarla de las garras del hombre manteniéndola que la mantenía inmóvil.

"¿Qué estás haciendo, Yahiko?"

"Ella retrocedió hasta casi caer del muro."

"Gracias."

Sasuke repente se inclinó y Sakurara jadeó cuando su hombro golpeó su cadera. Se levantó con ella asegurada allí. Una mano enguantada tiró de su camisón y lo sostuvo en lugar alto sobre la parte posterior de sus muslos.

"Bájame."

Sakurara no luchó pero se agarró desesperadamente a una parte de él para mantenerse. Terminó siendo el borde inferior de su chaleco. Le daba demasiado miedo caerse de la pared.

"Cállate, Sakurara. Vamos por las escaleras. Esta es la forma más segura de bajarte."

Cerró los ojos y se quedó allí. No estaba en una postura muy digna y mentalmente imaginó maneras para vengarse.

"Puedo caminar."

"Ésta no es una sección bien iluminada." le informó otro hombre. "Casi te caíste una vez. Nosotros podemos ver."

Y yo no puedo.

Se tranquilizó y supo cuando llegaron a las escaleras. Dado el sonido que hicieron las botas de Sasuke cuando descendieron, eran de metal y se sentían un poco destartaladas. Imaginó aquellas endebles que una vez había utilizado para subirse a un avión. Estaba agradecida de no poder verlas.

Finalmente dejó de intentar bajarse y se detuvo.

"Gracias."

"Fue bueno tener una aventura." El chico que había hablado antes respondió.

"¿La llevas a una celda de detención, Sasuke?"

"No es una prisionera. Esto fue por su seguridad. La voy a llevar a mi casa. ¿Podrías informar a Seguridad, Yahiko? "

"Por supuesto. También informaré a Suministros que necesitarás cosas para la mujer."

"Yo me encargo de eso."

Sasuke no la dejó en el suelo, pero giró suficientemente rápido como para hacerla sentir mareada. Se movía rápido. Probablemente él lo consideraba caminar, pero ella habría estado corriendo a este ritmo.

"¿Puedes bajarme, por favor?"

"Estás descalza. No estamos demasiado lejos de la residencia de los hombres."

"Genial. Puedes pasar por delante de un grupo de chicos para que puedan ver mis piernas desnudas y mi culo también."

"Estás cubierta."

"¿Como de lejos estamos de tu casa?"

Sasuke siguió caminando y no contestó.

"¿Hola?"

Él envolvió su otro brazo alrededor de la parte posterior de sus rodillas, cubriendo todavía más de su piel.

"La casa al lado de la que te hospedaste no era mi casa. Es el lugar donde me quedé para estar cerca de ti. Yo vivo en la residencia."

"Fantástico. ¿No habrá un montón de chicos Nuevas Especies viviendo allí?" Se imaginó una casa de fraternidad en su mente. "Esto se pone cada vez mejor y mejor."

"Te llevaré por la puerta trasera. No debemos entrar en contacto con nadie más esta noche. O bien estarán en su turno o bien durmiendo."

Se detuvo y la soltó con un brazo. Un pitido se oyó y supo que había abierto una puerta con su tarjeta de identificación. Entraron en un lugar bien iluminado, un vestíbulo de baldosas.

"Ponme abajo." Le ordenó de nuevo.

"Estás poniendo a prueba mi paciencia, Sakurara. No estoy en el mejor de los humores. Me exigiste que compartamos habitación y eso es lo que estás consiguiendo."

Tenía un punto. Ella había pensado que irían a su casa, sin embargo, no a un edificio lleno de otros hombres. Sakurara hizo una mueca, esperando que él no tuviera un compañero de piso. Eso sería embarazoso. Sería peor si él ni siquiera tuviera su propio dormitorio. Entraron en un ascensor, pero estaba vacío. Eso fue un alivio. Se abrió, salieron a un piso alfombrado y él caminó por un pasillo antes de detenerse frente a una puerta.

Otro pitido sonó y la puerta se abrió. La llevó dentro y se inclinó, poniéndola sobre sus pies. Se enderezó y apartó el pelo de su cara. La puerta se cerró y ella se volvió, estudiando la pequeña sala de estar. Una zona de cocina estaba a la izquierda y una puerta abierta estaba al otro lado de la habitación.

"Esto es todo. Bienvenida a mi casa." Sasuke no sonaba feliz. "Es de un solo dormitorio y considerablemente más pequeño que las casas de invitados. El cuarto de baño está atravesando la habitación. Hay comida en la nevera si tienes hambre y bebidas allí también si tienes sed."

Ella se volvió hacia él.

"Es acogedor, aunque un poco escaso."

"Todo lo que necesitaba era un sofá, una televisión y una cama. No paso mucho tiempo aquí."

Tragó saliva, sintiéndose nerviosa.

"No necesitas más que eso. Lo entiendo. Yo no estoy en casa mucho tampoco."

Frunció el ceño y cogió la parte frontal de su chaleco y se lo quitó. Simplemente lo tiró en el suelo junto a la puerta.

"Estarías más cómoda en una de las casas. Dime cuando estés lista para ir allí."

Él cruzó la habitación y entró en el dormitorio. Ella le siguió. Sasuke encendió la luz y se sentó en una cama grande. Lo vio quitarse los guantes, luego sus botas. Se levantó y tiró de su camisa sobre su cabeza, dejando al descubierto su estómago desnudo y su tórax. Su oscura mirada la inmovilizó donde se encontraba.

"Voy a la ducha. Estoy sudoroso después de subir la pared. Duermo en el lado de la cama más cercano a la puerta y no abras el cajón de mi mesita de noche. Esa es una regla."

"¿Revistas sucias?" quería que sonriera. Parecía enfadado.

"Armas. No toques mis armas, Sakura. ¿Soy claro? "

Ella asintió con la cabeza.

"¿Por qué estás tan enfadado? Tú eres el que me obligó a venir aquí."

"Yo te quería en Homeland, no viviendo conmigo."

Se dio la vuelta, caminó hacia el baño y cerró la puerta con firmeza. Sakura se acercó a la cama y se sentó. Era mucho pedir que hubiera ido tras ella porque la hubiera extrañado, como ella esperaba que fuera. Aunque consiguió crédito por mantener su palabra. Simplemente podría haberla llevado a la vivienda de invitados y dejarla allí. El hecho de que se encontrase en su apartamento tampoco significaba que fuera bienvenida en su espacio personal o que él estaba feliz de tenerla allí. Era evidente que no.

El agua cayó en la otra habitación y se quedó mirando la puerta. Podía imaginar cómo iba a ir el resto de la noche. Él saldría y, probablemente, apagaría las luces, ignorándola. Era una estupidez. Madara no era un peligro para ella, luego no tenía por qué estar allí. Sasuke sólo estaba siendo paranoico.

Se puso de pie y caminó hacia la puerta del baño. Su temperamento estalló. Probó el pomo y lo giró en su mano. Tomó una respiración profunda y la abrió, entrando en la humeante sala rápidamente. La puerta de la ducha era de vidrio y Sasuke estaba totalmente desnudo bajo el chorro de agua caliente. Giró la cabeza y sus ojos se estrecharon.

Ella agarró la parte inferior de su camisón, tiró por la cabeza y lo dejó caer sobre el mostrador. Metió sus pulgares en sus bragas y se inclinó, empujándolas hacia abajo.

"Que me condenen si me ignoras Sasuke."

...