Después del desayuno, Henry y su nuevo amigo asignado, un joven agente llamado Peter, se dirigieron a la sala de cine. Emma se quedó contenta de que su hijo no se estuviera quejando mucho con este arresto domiciliario. Ya tenía suficientes cosas por las que preocuparse, como por ejemplo las cuatro llamadas perdidas que había recibido mientras disfrutaba de sus tortitas.

Tanto Ruby como August habían intentado ponerse en contacto con ella, ya que se había corrido la voz de que esa mañana no iría a trabajar. Emma era una amante del trabajo, una workaholic, y era raro en ella que se saltara un día de trabajo. Junto a las llamadas perdidas de Ruby también había mensajes, su amiga preguntándole qué estaba pasando. La mujer había sido testigo de ver cómo Graham se la llevaba la noche anterior y tenía la sospecha de que algo andaba mal. A juzgar por el mensaje de voz de August, él solo estaba cabreado.

Regina, por otro lado, no podía saltarse un día de trabajo. A pesar de que su novia y su hijo estuvieran bajo amenaza, Regina aún tenía muchas tareas presidenciales de las que hacerse cargo. Con un poco de suerte sólo tendría unas cuantas reuniones pero aún tenía que seguir yendo al Despacho Oval y continuar como si nada hubiera pasado.

''Estaré bien,'' le aseguró Emma, al ver cómo Regina expresaba su arrepentimiento al tener que irse. ''Puede que me quede preparando algunas cosas para el programa de esta noche. A lo mejor cuando llegue la hora ya habremos acabado con esto y podré emitir mi programa a la misma hora de siempre. Y si me aburro, puedo bajar a la sala de cine y ver una película con Henry.''

El nuevo amigo de Emma era John, un hombre con una larga barba y en quién Graham confiaba plenamente. Ahora se encontraba en las afueras de la zona residencial, pero si Emma quería moverse por la casa él había sido su agente asignado para escoltarla.

''Aún así ojalá pudiera quedarme aquí contigo,'' dijo Regina. ''Hay alguien ahí fuera que amenaza con matarte.''

''Si, pero tu tienes a unos trescientos cincuenta millones de americanos para los que trabajar,'' le recordó Emma. ''Además, no hay ninguna forma de que alguien consiga colarse aquí dentro.''

''Cierto,'' dijo Regina. ''Si Graham me cuenta alguna novedad más te lo haré saber.''

Durante todo el día el Despacho Oval recibió noticias de los agentes del FBI y de la CIA. Graham vino para ponerla al día de que había podido reconstruir un perfil de quién era realmente Belle French o Belle Lacey. Mientras iban descubriendo más sobre la mujer que había dejado la nota de amenaza, seguían sin saber para quién trabajaba. Pero el hecho de que no estaba actuando sola era obvio. Sin ninguna cuenta bancaria registrada a su nombre, a parte de la que utilizaba para sus ganancias como trabajadora en la Casa Blanca, no había ninguna otra donde Belle Lacey existiera. Tendría que haber alguien más implicado, al menos en cuanto a la parte económica del plan.

No fue hasta el mediodía, casi a cuatro horas de la fecha límite que les había dado Belle, que se pudo hacer un gran avance. Regina en esos momentos se encontraba reunida con Kathryn, la jefa de gabinete poniéndola al día de los sucesos actuales. Se suponía que las dos iban a hablar sobre el inminente Tratado de Paz con una nación que acababa de salir de una guerra civil, pero en realidad estaban especulando sobre los motivos que habían llevado a Belle a hacer todo esto. Kathryn también había pasado numerosas horas con la mujer y no podía creerse todo lo que había pasado.

Graham llamó a la puerta del Despacho Oval e interrumpió su discusión sobre la mujer que podría haber estado trabajando en cubierta para alguna banda internacional de delincuentes. Cuando Regina vio aparecer a Graham y vio su cara supo que algo iba mal. Pero al menos había novedades, pensó. No saber nada más era aún peor.

''¿Qué es lo que sabéis?'' preguntó Regina cuando Graham se hubo sentado.

''El padre del bebé de Belle,'' dijo Graham. ''Uno de los vecinos se acuerda de él. Sus padres quisieron mantenerlo en secreto; aparentemente se sentían avergonzados de su hija y el hombre no les caía muy bien. Pero eran católicos así que no podían hacerla abortar.''

''¿Quién es?'' preguntó Regina. ''¿Están involucrados en esto?''

''Oh, yo diría que sí,'' contestó Graham. ''A nuestro agente se lo describieron como una persona bajita, con el pelo castaño, ojos oscuros, que caminaba con una ligera cojera y con ciertos aires de superioridad y autoridad. Siempre iba con traje. Nunca ofrecía una sonrisa. Y rondaba los veintitantos años cuando Belle se quedó embarazada. ¿Le recuerda a alguien?''

Regina asintió lentamente, pero se atrevió a confirmar sus sospechas. ''¿Le has enseñado una fotografía? ¿Han confirmado la identificación?''

Graham asintió sombriamente. ''Sí. Es obvio que han pasado casi treinta años pero nos han confirmado que era él. Robert Gold es el padre del bebé de Belle.''

''¿El jefe de la ANR está detrás de todo esto?'' dijo Kathryn soltando un jadeo.

''Eso creemos,'' asintió Graham. ''Por interés económico tendría sentido. Esa organización tiene los fondos suficientes como para orquestar todo esto. Gold es mucho más mayor que Belle pero sospechamos que se mudó a vivir con él después de que sus padres murieran. La vida privada de él siempre ha estado muy escondida. Vive en algún gran estado de las afueras de la ciudad, pero su estilo de vida no está muy documentado. Lo único que sabemos es que en su juventud tuvo un accidente mientras cazaba y eso le dejó una cojera permanente. Hay muchas probabilidades de que se hubiera llevado a vivir con él a su adolescente novia y su hijo sin que nadie se enterase.''

''¿Es ahí donde ahora se encuentra Belle?'' preguntó Regina.

''Tenemos a agentes que se están dirigiendo para allí, pero lo dudamos. Tendrán un plan que seguir después de la entrega del chantaje y no creo que se arriesguen a la posibilidad de que identifiquemos a las personas involucradas. Estarán resguardados en alguna casa. Estamos intentando seguir la información que tenemos sobre la ANR; las propiedades que tiene a su nombre, las cuentas bancarias.''

''Necesitamos encontrarlas. Pero ya,'' dijo Regina. ''Con todo ese dinero, tienen la capacidad de comprar lo que sea. Si llegan las cinco y aún no hemos cumplido sus demandas, hay muchas probabilidades de que intenten llevar a cabo su amenaza. ¿Podemos someter a la Casa Blanca a un cierre de emergencia?''

''La seguridad ya ha sido reforzada,'' contestó Graham. ''Si hacemos alguna cosa más la prensa sabrá que está pasando algo.''

''No me importa,'' dijo Regina. ''La seguridad de Emma y Henry es más importante que el hecho de que la gente se entere del chantaje sobre nuestra relación.''

Graham asintió. ''Por cierto, Zelena quiere verla.''

''Tenía una reunión para que hablásemos sobre el hecho de que Emma y yo haremos nuestra relación pública,'' dijo Regina, recordando de repente que le había pedido a Kathryn que organizara una reunión con su publicista para esta semana. ''Kat, ¿tu que crees?''

''Creo que tienes suerte de que nadie haya descubierto lo vuestro,'' razonó Kathryn. ''Hablar de tus planes con Zelena es algo que necesitabas hacer tarde o temprano, especialmente si Gold sabe lo de tu relación. Podrían utilizarlo en tu contra, para desacreditarte o para distraernos del plan que tienen, eso si asumimos que no sucumbirás a sus demandas.''

Regina no había pensado en eso. El jefe de la ANR podía distraer no sólo a la prensa sino también a Regina mediante la filtración de la noticia de que estaba saliendo con Emma. Aunque dudaba de que ese fuera su plan. Por lo que ella sabía, las imágenes eran más para amenazarla de que sabían quién era Emma, no de que iban a revelar la relación que compartían.

''Tienes razón,'' asintió Regina. ''Ahora me reuniré con ella. Quizás deba hacerlo público hoy mismo. Creo que cuanto antes mejor.''

Las cejas de Kathryn se alzaron. ''¿Por qué?''

''Porque eso hará que la atención se centre en Emma. Dejará de ser una ciudadana normal y corriente. Y eso hará que sea un blanco mucho más fácil y así podremos gestionar una medidas de seguridad más efectivas,'' dijo Regina. ''Además, eso le quitará poder a los chantajistas.''

''Sí, pero sus amenazas sobre Emma y Henry aún perduran,'' dijo Kathryn. ''Y ten en cuenta que estas personas han intentado matarte, eso asumiendo que el tiroteo de tu padre sólo fue un intento frustrado de asesinato. No parece importarles que una persona tenga un alto perfil de protección.''

''Debo admitir que eso es cierto, pero sigo creyendo que podremos proteger a Emma y a Henry mucho mejor cuando la gente sepa quienes son.''

''Podemos hacer eso, o se convertirán en los objetivos de otros chantajistas que quieran sacar beneficios económicos de la Casa Blanca,'' remarcó Kathryn.

''Los podemos proteger,'' dijo Regina, más para convencerse a sí misma que otra cosa. No sería capaz de perdonarse si algo le pasaba a Emma o a Henry. No había pasado mucho tiempo con el adolescente pero le había cogido cariño. Y el hecho de que fuera el hijo de Emma hacía que le saliera su lado protector. No, ni Emma ni Henry saldrían heridos bajo su cuidado.

''Debo irme,'' dijo Graham, comprobando su teléfono móvil. ''¿Necesita algo más de mi, presidenta?''

''¿Puedes pedirle a John que escolte a Emma hasta aquí por favor?'' dijo Regina. ''Creo que debería estar presente en mi reunión con Zelena. Vamos a tener que decidir cómo y cuándo informará al estudio.''

''Eres malvada,'' rió Kathryn. ''Poniendo a Emma en la misma sala que Zelena, alguien que sabes perfectamente que no va a estar nada de acuerdo con todo esto.''

Regina se encogió de hombros. ''Zelena trabaja para mi. Su trabajo es ayudarnos a encontrar la manera correcta de hacer algo, no decirnos lo que podemos hacer y lo que no. Tarde o temprano Emma y yo íbamos a hacerlo público. Necesitamos saber cómo salir de esta sin arruinar nuestras carreras.


Emma no podía parar de sentirse asombrada cada vez que entraba al Despacho Oval. La famosa sala, por la que tantos políticos habían pasado, la maravillaba. Y el hecho de que ahora estaba ahí de pie, con su novia al lado, no era más que un sueño hecho realidad. Aunque esa burbuja de felicidad explotó cuando Zelena fue informada de los planes que tenían y empezó a sacar en cara el tema del chantaje.

''Ni hablar,'' dijo la pelirroja cruzándose de brazos. ''No podéis hacerlo público.''

''No estoy pidiendo tu permiso,'' contestó Regina, con severidad. ''Te estoy contando lo que va a pasar, y tu trabajo es ayudarnos a elaborar el comunicado de prensa correspondiente.''

''Oh claro. 'Hola América. Vuestra presidenta ahora es lesbiana. Oh, ¿y adivinad qué? Alguien está amenazando con matar a la primera dama de los Estados Unidos.' Sí, ni de coña, presidenta,'' dijo con sarcasmo.

''No vamos a dar detalles sobre lo del chantaje,'' contestó Regina. ''Y siendo sincera, eso no es de lo que queremos hablar en realidad. Sólo lo he mencionado porque los chantajistas tienen fotografías comprometedoras que podrían salir a la luz. Creo que debemos tener eso en cuenta.''

''¿Qué fotografías?'' preguntó Zelena.

Regina caminó hacia su escritorio y sacó de su cajón una copia de la fotografía. Zelena escaneó la imagen y miró a Emma, cuyas mejillas estaban muy rojas al darse cuenta de que Zelela la estaba viendo en ropa interior.

''¿Aún no las han filtrado?'' preguntó la británica.

''No,'' contestó Regina. ''Creo que esto se trata de hacerme saber que saben quién es Emma y lo que significa para mi. Quieren que anule la reforma sobre las armas.''

''Ya, porque desacreditándote con esto lo conseguirán,'' dijo Zelena con sarcasmo. ''Estas fotografías acabarán saliendo a la luz, que lo sepas. Los medios de comunicación pagarán millones por esta exclusiva.''

''August,'' dijo Emma, hablando por fin. ''Tienen los datos de contacto de él, ¿verdad? Seguramente que los tienen, ya que le dieron a él la información sobre lo de tu divorcio.''

''Traedlo aquí,'' le dijo Regina a Kathryn. ''Dile a Graham que necesitamos hablar ahora mismo con August Booth. Prométele una exclusiva con la Casa Blanca para atraerlo. Si la noticia sobre nuestra relación sale a la luz, al menos intentemos controlar un poco la información que dicen sobre nosotras.''

Kathryn asintió y se levantó, abandonando el despacho para hacer lo necesario y poder conseguir que el jefe del estudio de la NBC se dirigiese a la Casa Blanca para hablar personalmente con la presidenta.

''¿Vas a darle la exclusiva al hombre que le contó al mundo entero que te ibas a divorciar?'' preguntó Emma, antes de Kathryn se hubiera ido.

''No tenemos otra opción,'' dijo Regina.

''Tiene razón,'' dijo Zelena. ''Así estaremos quitándole el poder que pueda tener sobre esa fotografía. Si resulta ser verdad que August era su contacto ten por sentado que habrán planeado publicarla a través de él, y nosotros tenemos la oportunidad de llevarles ventaja. Tu y Emma podréis anunciar vuestra relación y así los chantajistas perderán influencia. Esa fotografía dejará de ser una exclusiva.''

''Su influencia está amenazando mi vida y la de mi hijo,'' dijo Emma cabreada. ''Y en mi opinión, comparado con eso, que el mundo sepa sobre lo mío con Regina y el hecho de que pueda perder mi trabajo es algo irrelevante. No me importa que se filtre la fotografía. Me preocupa la amenaza de muerte.''

''Estoy de acuerdo,'' dijo Regina. ''La amenaza aún sigue ahí. El chantaje debe de tener un segundo plan. Si no consiguen lo que quieren, y te aseguro que no lo harán, deberán de tener un plan B.''

''Quizás el plan es publicar las imágenes, distraer a los medios de comunicación y a vosotras del tener que mantener a Emma a salvo,'' dijo Zelena.

''Bueno, si ese es su plan, entonces no conseguirán nada,'' contestó Regina. ''O al menos nosotras seremos las primeras en hacerlo. Pero de ninguna manera voy a 'olvidarme' de proteger a la mujer a la que amo.''

Las cejas de Zelena se alzaron. ''¿Es por eso que haces todo esto? ¿Porque estás enamorada?''

''Vamos a hacerlo público porque no hay nada de lo que avergonzarse,'' dijo Regina. ''Si estuviera saliendo con un hombre no tendría que esconderme del mundo. ¿Por qué tiene que ser diferente? ¿Porque Emma es una mujer? Estamos en el 2021, por el amor de Dios.''

''Ey, ya sabes que estoy de acuerdo contigo en eso,'' dijo Zelena, alzando las manos a la defensiva. ''Pero también sabes que la homofobia sigue estando presente en América y en todo el mundo. Estas noticias no van a ser aceptadas de forma universal.''

''Ni tampoco lo ha sido la reforma sobre las armas,'' remarcó Regina. ''Estoy haciendo lo correcto, no intentar que todo el mundo esté contento. Esta reforma es crucial para el futuro de América. Emma no tiene nada que ver con mis programas políticos. Es una mujer que he conocido y de la cual me he enamorado. No voy a pedir perdón por eso, y si te soy sincera, estoy harta de esconderme. Estoy orgullosa de tener esta relación y no creo que tenga ninguna razón por la que negar mi identidad.''

Durante la última parte de ese discurso, se había girado hacia Emma, quién estaba sentada en el sofá con ella. Le sonrió a su novia, con las manos ahora entrelazadas en el hueco que había entre ellas. Zelena las observó, resignada ante el hecho de que iba a tener que hacer lo que Regina quería y considerando el plan que le proponía. Aunque tenía que admitirlo, juntas eran adorables.

''De acuerdo, hagámoslo,'' dijo Zelena. ''¿Quieres que le cuente todo esto a Sidney o se lo contarás tu?''

''Ya lo haremos Emma y yo. Las dos,'' dijo Regina. ''Quiero hacer esto juntas. A partir de ahora quiero que todo lo hagamos juntas.''

Emma se quedó sin respiración. No es que fuera la primera persona no empleada de la Casa Blanca que fuera a hablar de forma oficial en la sala de conferencias. Era el hecho de que Regina había dicho de forma muy efectiva que quería pasar el resto de su vida con Emma. Estaban enamoradas, Emma lo sabía. Pero oír a Regina hablar sobre su futuro hacía que su corazón se derritiera aún más. Ella aún no había manifestado con palabras sus propios deseos y sueños pero también había estado fantaseando con la posibilidad de pasar el resto de su vida a su lado.

''¿Y qué pasa con el trabajo, Emma?'' preguntó Zelena, haciendo que ambas mujeres volvieran a prestarle atención, estaban demasiado embobadas mirándose la una a la otra.

''Si consigues traer a August aquí ya hablaré yo misma con él,'' admitió Emma. ''Hace muchos años que nos conocemos. Somos amigos. Le debo una explicación, que sepa la verdad.''

''Perderás tu trabajo,'' dijo Zelena. ''No creo que dejen que una corresponsal política tenga su propio programa cuando de mientras se acuesta con la presidenta.''

''Bueno en realidad,'' dijo Emma, mirando a Regina y recibiendo un leve asentimiento con la cabeza que le daba todo el permiso que necesitaba. ''Hay algo de lo que quiero que formes parte.''