Recuerdos
Nekobaa
Tamaki le había traído la noticia junto con un paquete de cannabis del país de los pájaros. Terminó de halar lo que quedaba en su kiseru y sacando lentamente el humo por las fosas nasales le dijo a su nieta que se retirara.
Así se resumía todo, Sasuke había matado a Itachi.
Los últimos descendientes del clan Uchiha se habían enfrentado en una sangrienta batalla, dejando vencedor al menor de los hijos de Fugaku.
Fugaku…
¿Qué pensaría ese pobre infeliz de esto?
Esbozó una sonrisa al imaginar al hombre mirando la escena sin inmutarse siquiera, notando entonces que tenía dos hijos y el menor no era tan inútil como solía dar a entender cuando se le preguntaba por él.
Cuidadosamente desenvolvió el paquete cannabinoide, procediendo a cambiar el contenido de su pipa tradicional sin hacer caso a los reclamos que la amenazaban con perder la coordinación física y mental. Su joven nieta no lo entendía, pero cuando uno llegaba a viejo, realmente importaba poco lo que viniera después, ya nada causaba preocupación. Cerró los ojos y recargó la cabeza en un mullido almohadón que tenía cerca al tiempo en que se dejaba envolver por la sensación de enajenación que la embargaba aquella hierba psicoactiva.
Sasuke…
¡Qué muchacho! La primera vez que le conoció, por decirlo de alguna manera, fue aún dentro del vientre de su madre cuando esta aún salía para abastecer el armamento del clan en pos de su revuelta y casi golpe de estado. De pequeño le vio un par de veces, en más compras fuera del margen oficial que se reportaba en Konoha y recordaba también a Itachi, no como un niño alegre y travieso, nunca lo había sido, pero sí recordaba que hubo tiempos mejores para él…
¡Cómo pasaban los años!
Ladeo el rostro. El almohadón tenía olor a opio. Era raro, ella había dejado la flor hacía mucho tiempo.
Una anécdota le saltó a la mente: el pequeño gatito Uchiha había encontrado un poco de resina y jugaba con ella. La textura pegajosa la hacía fascinante para cualquier niño, y Sasuke no era la excepción, despierto, inquieto, curioso, obstinado en llevar el paso de los grandes. Todo iba bien hasta que se la metió a la boca.
Esa vez se llevó de recuerdo un fuerte dolor estomacal con náuseas, alucinaciones y somnolencia.
No pudo evitar reír un poco al recordar la cara de Mikoto al verlo tambalearse hasta su regazo en la sala que habían usado para charlar sobre algunos detalles referentes a un último gran embarque.
Desde ese momento no volvió a verlos juntos, solo supo la tragedia del clan. No le constaba, pero podía asegurar que comprendía los motivos de Itachi para haber hecho semejante cosa. Con todo lo que les había vendido por años era ilógico pensar que tratarían una toma pacífica o con el mínimo de impacto.
¿Pero quién era ella para juzgar?
Solo era una vieja llena de gatos que se ganaba la vida con su comercio. Nada podía hacer, nada podía decir.
Se llevó las manos a la cara arrugada frotando sus ojos casi cerrados por los párpados caídos sintiendo escozor en estos. La última vez aquél gatito travieso pisó su tienda era ya un hombre, su mirada curiosa estaba cegada por el ferviente deseo de una venganza. Sí, ya era todo un hombre, y como Mikoto auguraba, se parecía a su abuelo, un hombre forjado para la batalla, reacio y orgulloso de la casa de la que provenía. Sasuke se había convertido en un hombre que había jurado asesinar a aquél que lo llevó en su espalda de regreso a casa cuando la droga surtió efecto en su pequeño cuerpo.
El escozor se había vuelto más intenso y sintió sus lagrimares trabajar.
Llamó a gritos a su nieta.
— ¿Qué pasa? ¿Abuela estás bien?
Unas casi invisibles lágrimas se ocultaban entre los pliegues de su piel, ligeramente enrojecida por efecto de la falta de aire que había en su fumadero particular.
—Pero si serás tonta, Tamaki. — le dijo sintiendo un nudo en la garganta que le ahogaba las palabras; —Has traído cannabis de mala calidad…— agregó tratando se secarse con el dorso de la mano.
Sí, debía ser de mala calidad, porque a ella no le importaba lo que hicieran con su vida un chiquillo.
Comentarios y aclaraciones:
Naruto (Manga) capítulo 354
Naruto (Anime) episodio 121
Cannabis=marihuana=droga que aumenta la sensibilidad
No me digan que no saben quién es ella, es la viejita-gato con quien Sasuke va a abastecer a Hebi/Taka cuando lo forma.
¡Gracias por leer!
