"Dos padres, un hijo"
"Sólo dígame dónde puedo encontrar a Van Hohenheim, por favor"
Edward estaba en la recepción del Centro de Investigaciones Médicas con dos secretarias viéndolo un tanto enfadadas de que el chico negase a irse.
"Ya le dije que no puedes pasar, este lugar no está abierto al público", le dijo ella una vez más impaciente.
"Pero soy un State Alchemist", insistió mostrándole su reloj de plata.
"Este lugar no depende del ejército, eso no te da derecho a entrar"
El chico apretó los dientes pero miró a su alrededor intentando que algo le diese una pista de dónde lo podía encontrar. No iba a dejar que una nimiedad así lo detuviese en ese momento, si fue capaz de ir y gritarle a Raven, esto no era nada.
La mujer atendió una llamada mientras la otra revisaba algunos papeles ignorando al chico esperando que así se fuese del lugar, pero Ed no se rindió y echó una mirada en el escritorio. Por fin, pudo divisar en el teléfono nombres seguramente de los científicos y vio el de Hohenheim en el que decía 5to piso, por lo que se echó a correr ignorando los gritos de las mujeres.
Subió por las escaleras lo más rápido que pudo notando como seguramente algunos oficiales lo estaban siguiendo, pero no lo alcanzarían. Siguió subiendo y subiendo escuchando cómo los hombres le decían que se detuviese, pero lo hecho hecho estaba y no se detendría, no esta vez. Fue en ese momento cuando pensó en cómo era que se le había ocurrido pedirle ayuda a Hohenheim, ¿con qué cara se lo pediría después de cómo lo trató hacía un año?
No importaba, su orgullo era su última preocupación en ese momento y si ese bastardo realmente le importaba realmente como lo había dicho, tenía que demostrarlo y ahora. Edward no tenía otra opción.
El chico llegó al 5to piso y corrió por el pasillo un tanto perturbado por el ambiente esterilizado del lugar y comenzando a preocuparse si realmente no debió haber entrado de esa manera, a lo mejor estaba hechando a perder experimentos. Sin embargo, se olvidó de todo eso cuando vio a Hohenheim en una oficina dónde parecía estar debatiendo algún asunto con otros científicos, por lo que abrió las puertas de cristal y llamó la atención de todos los presentes.
"…¿Edward?"
El hombre vio como oficiales de seguridad corrían tras él por lo que se acercó al rubio y alzó su mano haciendo que los hombres se detuviesen confundidos, pero tuvieron que retirarse cuando Hohenheim asintió diciéndoles que estaba bien.
"¿Nos podrían permitir un momento?", les dijo amablemente a los científicos, quienes asintieron y se retiraron del lugar llevándose libros con ellos. Cuando por fin estuvieron solos, Hohenheim volteó a verlo y le sonrió, "Has crecido"
El chico se le quedó viendo completamente mudo y casi dándose la media vuelta para irse, pero inmediatamente recordó por qué estaba ahí y correr no era una opción. El hombre lo miró un momento notando como el chico parecía estar un poco en shock.
"¿Puedo preguntar qué te trae aquí?"
Ed dio un respingo, pero bajó la cabeza haciendo que sus flecos le cubrieran los ojos. No sabía ni cómo debería empezar...¿y si en cuanto mencionaba que todo se trataba de Roy el hombre lo echaba del lugar? Hohenheim entonces caminó hacia la mesa y tomó asiento haciéndole una seña al chico para que hiciese lo mismo, y obedeció poniendo ambas manos en la mesa, pero con la cabeza aún agachada. El hombre notó que traía un pedazo de papel, así que lo tomó ante la poca resistencia que el chico puso para evitarlo.
Hohenheim leyó el papel por un rato con la mano en su mentón analizando los datos mientras Ed seguía sin decir nada esperando que él dijese algo, lo cual pronto hizo.
"¿Quieres el nombre del virus?", le preguntó finalmente mirándolo, por lo que Ed levantó la cabeza.
"…Más bien…una cura..."
El hombre se quedó pensativo de nuevo leyendo el papel, pero luego se puso de pie y tomó algunos libros poniéndolos en la mesa. Abrió algunos y estuvo varios minutos en silencio leyendo mientras Ed simplemente lo miraba expectante pero nervioso al mismo tiempo. No quería otra mala noticia, por favor, no otra mala noticia.
"Estoy 100 que usaron alquimia para crear este virus, no hay otra explicación para que actuase tan rápido y de una manera tan mortífera"
"…¿Alquimia…para crear un virus?"
Hohenheim asintió dándole vuelta a una página y siguió leyendo mientras Ed apretaba los puños con furia. Ahora estaba seguro que si el hombre no podía hacer nada, era porque realmente no había nada qué hacer. Finalmente, Hohenheim cerró los libros y miró a Edward, el cual pudo adivinar qué le iba a decir.
"¿Puedo preguntar quién está infectado?"
El corazón del chico latió rápidamente y miró al hombre con desasosiego. Era el momento… "…Otoosan…"
Para sorpresa de Ed, Hohenheim simplemente lo miró un momento, pero sonrió y asintió, "Me lo imaginaba, difícilmente podría haber otra razón para que estuvieses tan desesperado para venir a buscarme"
El chico bajó la cabeza avergonzado, pero Hohenheim solamente dejó la silla y dejó los libros en su lugar quedándose de pie.
"De verdad me alegra verte Edward, a pesar de que sea bajo estas circunstancias", le dijo esbozando una sincera sonrisa, lo que hizo sentir aún más mal al rubio. "Estoy seguro que podría formular una cura"
Edward lo miró con los ojos como platos y se puso de pie rápidamente azotando las manos en la mesa, "…¿De verdad?"
"Si, pero necesitaré dos cosas", le dijo él releyendo el papel, "Seguramente Mustang está en el hospital militar, debemos trasladarlo a mi casa, ahí tengo equipo médico", el chico asintió rápidamente acercándose a él, "Y necesitaré tu ayuda, según sé, eres un genio de la alquimia y esto será realmente complicado".
Ed se le quedó viendo por un momento, pero luego asintió con una gran sonrisa; había esperanza… El hombre escribió algo en otro papel y se lo entregó a al chico mientras tomaba su maletín.
"Te espero en esa dirección, y prepárate, la noche será larga"
El chico asintió de nuevo y se dio la media vuelta para echar a correr, pero se detuvo en la puerta y volteó a ver a Hohenheim, "…Gracias…"
El hombre simplemente sonrió, por lo que Ed corrió hacia las escaleras del lugar.
………..
"¿Estás seguro de todo esto?"
Hughes le echó una última mirada a Hohenheim mientras ajustaba la vía intravenosa mientras Ed acomodaba algunos libros fascinado ante la biblioteca del hombre.
"No tenemos otra opción, Hughes-San"
Maes se quedó en silencio por un momento, pero luego puso una mano en el hombro de Edward captando su atención, "Llámame por cualquier cosa, ¿de acuerdo? Estaremos esperando"
Edward asintió, por lo que el hombre salió del lugar cerrando la puerta tras de si. Hohenheim entonces se acercó al chico y comenzó a sacar más libros que lo que él estaba cargando mirando con detenimiento los títulos.
"Debo decir que Mustang es bastante fuerte, pensé que estaría en peor condición"
El hombre no tenía idea lo esperanzadora que fue la frase para Ed, pero simplemente asintió. Si, su padre era bastante fuerte. Se acercaron a una mesa y pusieron todos los libros mientras Hohenheim abría algunos y se los daba a Edward para que los comenzara a analizar. Él se acercó a Roy y tomó una muestra de sangre para analizarla con su microscopio.
El chico estaba sorprendido por la complejidad de los textos y de los círculos de transmutación, pero fue entonces cuando revivió el hecho de que adoraba aprender cosas sobre alquimia. Devoró los libros a una velocidad que Hohenheim encontró impresionante mientras hacía algunas anotaciones y modificaba algunos círculos de transmutación.
"Este todavía tiene algunas deficiencias", le dijo mientras abría otro libro y Ed analizaba cuál podría ser el error.
"Necesita algunos ajustes para darle más estabilidad", le dijo inmediatamente modificándolo.
Hohenheim sonrió, de verdad su hijo era un genio de la alquimia. "La sangre de Mustang muestra que el virus está deshaciendo la composición del plasma que…"
El chico escuchó a Hohenheim con atención modificando aún más el círculo de transmutación. Tenían cerca de 30 libros abiertos sobre la mesa y ambos revisaban sus anotaciones una y otra vez, Hohenheim checaba los signos vitales de Roy de vez en cuando, pero al parecer su condición no había cambiado mucho, lo cual realmente era positivo.
Horas después, Ed estaba con la cabeza sobre algunos libros cerrando sus ojos un momento mientras Hohenheim tomaba asiento a su lado con dos platos de noodles que olían maravillosamente.
"Qué difícil es", le dio el chico aún con la cabeza en la mesa y el hombre le sonrió pasándole uno de los platos, "¿De verdad te dedicas a esto?"
"Si, creo que desde que tenía tu edad", le dijo comenzando a leer otro libro, "Siempre me ha gustado mucho este tipo de conocimiento"
El chico hizo un sonido que pareció más un gruñido, pero no dijo nada más, simplemente comenzó a comer los noodles mientras miraba distraídamente los textos de algunos libros que estaban sobre la mesa. No solo olían fantásticos, sino que también sabían exquisitos…o quizá era que realmente se estaba muriendo de hambre…
Encontraba bastante curioso el hecho de que estuviese al lado de Hohenheim comiendo noodles después de todo lo que pasó, pero como había pensado hacía un año, el hombre no parecía una mala persona…solamente parecía que sus prioridades distaban muchos de ser parecidos a los de Edward. Ambos comieron en silencio por un momento, pero entonces Ed dejó caer la cuchara y Hohenheim volteó a verlo sorprendido.
"Mira", le dijo él repentinamente agarrando un libro y enseñándoselo.
El hombre lo tomó y lo estudió con cuidado por algunos minutos, pero luego abrió los ojos de par en par y ambos comenzaron a modificar el círculo de transmutación borrando y transcribiendo algunas cosas. No pasó mucho antes de que los dos se le quedasen viendo al pedazo de papel analizando hasta la última línea en el círculo de transmutación.
"…Creo…que está listo", Hohenheim dijo finalmente haciendo que Ed sonriera. Se levantó para tomar algunas sustancias y aparatos de laboratorio y poniéndolos en la mesa. "Haz esta mezcla mientras le tomo una muestra de sangre"
El chico asintió y preparó todo poniendo sumo cuidado en las cantidades mientras veía como Hohenheim vertía un poco de sangre de Roy en ella.
"¿Listo?", le dijo el hombre y el chico asintió un tanto dudoso, pero vio sorprendido como Hohenheim juntó sus manos y tocó el círculo de transmutación. Así que él también podía hacerlo…
Ambos observaron como la reacción iluminó toda la habitación y la sustancia cambió de color a un verde brillante…¿Debían inyectarle eso a su padre?
Hohenheim tomó una muestra de la sustancia y la puso en el microscopio encima de la sangre de Roy y lo observó por un momento mientras el chico esperaba impaciente a qué dijera algo. Unos segundos después, el hombre levantó la mirada y vio al expectante Edward, sonriéndole. El chico se desplomó en la mesa dando un suspiro y sonriendo aliviado…lo habían logrado, Roy iba a estar bien. Hohenheim entonces tomó toda la solución en una jeringa y la introdujo en la vía intravenosa lentamente mientras el rubio solamente lo observaba.
Cuando toda la sustancia estuvo dentro del cuerpo de Roy, Hohenheim se acercó a la mesa y dejó la jeringa en ella mientras tomaba asiento y daba un suspiro de cansancio, "Ahora esperamos"
Ed volvió a la posición que tenía hacía algunos momentos, con la cabeza en la mesa y cerrando los ojos. De verdad moría de cansancio, pero no iba a poder descansar hasta que supiese que Roy estaba bien. En ese momento notó que Hohenheim lo estaba viendo fijamente, por lo que levantó la cabeza y volteó la mirada.
"¿Sucede algo?"
El hombre de repente puso un gesto serio que preocupó un poco Ed, "Estuviste envuelto en todas las rebeliones que se levantaron, ¿verdad?". El chico se le quedó viendo un tanto pasmado por el comentario, pero asintió, "Tus ojos no son los mismos que vi hace un año"
Edward volteó la cabeza, cruzándose de brazos y recargándose en la silla, "No piensas regañarme, ¿verdad?"
El hombre bajó la mirada y se acomodó los ojos esbozando una sonrisa triste, "No…solamente me entristece"
Ed lo volteó a ver un tanto sorprendido, pero no se sintió precisamente bien ante el rostro de decepción del él, "…Tú elegiste tu camino, yo elegí el mío"
Hohenheim frunció el ceño y cerró un libro abruptamente haciendo que el chico diese un brinco, "Quizá, pero el mío lo elegí para ayudar a salvar vidas, no creo que puedas decir lo mismo del tuyo".
El rubio lo miró con los ojos entrecerrados, ¿quién se creía para venir y darle sermones de moral?, "Siento decepcionarte, pero yo elegí ser State Alchemist para ayudar a la gente"
El hombre ahora si parecía molesto, pero lo que Ed frunció el ceño, "¿Y a cuánta gente ayudaste durante las rebeliones?, o mejor aún, ¿cuántas mataste?"
El chico se puso de pie alejándose de la mesa, pero Hohenheim lo siguió. La casa no era demasiado grande, por lo que Ed simplemente llegó hasta una ventana donde se quedó de pie con los brazos cruzados, realmente aguantándose las ganas de comenzar a gritarle al hombre.
"No intentes engañarte a ti mismo pensando que puedes ayudar a personas como State Alchemist", le dijo él finalmente metiéndose las manos en los bolsillos, "Estoy seguro que Trisha no lo hubiese aprobado".
Mal movimiento. El chico volteó hecho una furia y se acercó a Hohenheim, "¡No te atrevas a mencionarla, no te atrevas!", le dijo él tomándolo del saco, "¡No tienes derecho a hablar de ella!"
Hohenheim no dijo nada más, por lo que Ed lo soltó y caminó de nuevo hacia la habitación donde estaba Roy quedándose de pie enfrente de él y poniendo una mano en su rostro. Sabía que no debió haber reaccionado de esa manera, después de todo, gracias a él Roy tenía una oportunidad…
Escuchó que el hombre entró en la habitación después y ambos se quedaron en silencio por un momento, hasta que Ed decidió decir algo, "Solo para que lo sepas, nunca he matado a nadie", dicho esto, Ed tomó asiendo al lado de la cama de Roy sin voltear a ver a Hohenheim.
De nuevo un silencio incómodo se hizo presente en la habitación por algunos minutos, pero Ed estaba seguro que Hohenheim seguía de pie detrás de él. No supo cuando el hombre se había acercado tanto que había puesto una mano en su hombro lo que lo asustó haciéndole dar un brinco, "…Lo siento…Lo siento…por todo"
El chico alzó la mirada para verlo, pero luego volteó a ver a Roy, "A mí no me tienes que pedir disculpas", le dijo él esbozando una sonrisa triste, "A pesar de todo, yo nunca te guardé ningún rencor, y dudo que Okaasan lo hiciera".
Ambos no dijeron una palabra más por un buen tiempo y solo se escuchó el incesante pitido de la máquina que marcaba los latidos del corazón de Roy. Edward notó que su padre parecía haber recobrado un poco de color, por lo que sonrió esperanzado.
"…Gracias por hacer esto", le dijo el chico repentinamente, "Después de cómo te traté…"
Hohenheim jaló una silla y tomó asiento a su lado viendo al chico, quien seguía con la mirada fija en Roy, "Es lo menos que podía hacer…después de cómo te abandoné…". El chico cerró los ojos sin dejar de sonreír; si, después de todo, él había dicho eso, "Pero no tienes idea cómo me alegra que tengas una buena familia". Ed asintió y el hombre se puso de pie, "Iré a traer algo de beber, ¿algo en especial que se te antoje?"
El chico por fin volteó a verlo y pareció pensarlo por un momento, "Creo que agua estará bien"
"¿No quieres un poco de leche caliente?"
"…No, odio la leche", le dijo él alzando una ceja. Hohenheim pareció encontrar eso divertido porque sonrió.
"Ya veo, traeré algo de agua y jugo, no has comido bien hoy"
El chico le echó una mirada a Roy y se puso de pie caminando hacia el hombre, "Es mejor que te acompañe, no vaya a ser que traigas algo que no me gusta"
Hohenheim simplemente negó con la cabeza sin dejar de sonreír, sin embargo, ambos se detuvieron en seco.
"…¿Ed?..."
El rubio corrió hacia la cama viendo con alegría como Roy parecía estar consciente pero desorientado moviendo su mano, por lo que el chico la tomó, "Aquí estoy, Otoosan"
El pelinegro entreabrió los ojos y miró al chico quitándose la máscara de oxígeno que Ed tomó para tratar de ponerse de nuevo, pero Roy lo detuvo, "…¿Q-Qué suc-cedió?"
"Te lo explicaré después", le dijo poniéndole la máscara a pesar de su resistencia, "Por ahora dime cómo te sientes"
Roy cerró los ojos y parecía sudar mucho, por lo que Edward volteó a ver Hohenheim quien ya estaba tomando una muestra de sangre para analizarla. "¿Qué le sucede?"
El hombre no le contestó inmediatamente, primero uso su microscopio y por algunos segundos no dijo nada haciendo que el chico sintiese que se le estrujaba el estómago. Finalmente, Hohenheim se acercó a Ed y le puso una mano en el hombro.
"Estará bien, su cuerpo ahora tiene la fuerza para luchar contra el virus", le dijo haciendo que el chico sonriese aliviado, "Es posible que sea un poco doloroso"
Y lo fue. Edward quiso mil veces taparse los oídos para no escuchar los quejidos de Roy que duraron horas ya que lo hacían sentir un vuelvo al corazón, pero Hohenheim se mantuvo a su lado diciéndole que tenía que ser fuerte. El chico secó el sudor de Roy de su rostro y evitó que se quitase la máscara de oxígeno o se moviese bruscamente durante toda la noche; para que su padre estuviese retorciéndose de esa manera, el dolor seguramente era insoportable.
Finalmente, Roy se tranquilizó poco a poco y solamente respiró agitadamente mientras Ed le limpiaba el sudor por enésima vez. Fue entonces cuando Hohenheim tomó una muestra más para analizarla. El chico notó que su padre dejó de apretar la sábana con sus puños y dejó de dar quejidos, lo cual realmente no sabía si era bueno o no.
Hohenheim se acercó a él y lo jaló hacia atrás para que dejase a Roy y le quitase la máscara de oxígeno, Ed solamente lo vio confundido. "Ya no hay rastro del virus en su sangre"
El chico sintió que quería llorar de alegría, pero no podía hacerlo, no enfrente de él, por lo que simplemente puso su cabeza en la cama suspirando profundamente. Lo habían logrado…
"Ahora hay que dejar que descanse, tuvo una noche difícil", Ed vio como el hombre comenzó a guardar los libros, por lo que él también se puso de pie para ayudarlo, pero Hohenheim le puso una mano en el brazo, "Tu también tuviste una noche difícil, descansa un poco"
Edward se le quedó viendo por un momento, pero luego bajó la mirada un tanto apenado, pero sonriendo, "…Muchas gracias…"
El hombre sonrió complacido, "Esto fue tu logro también Edward, quizá sin tu ayuda no lo hubiera conseguido"
El chico asintió y regresó a la silla en la que estaba poniendo los brazos en la cama y recargando su rostro en ella. Hohenheim pensaba ofrecerle su cama, pero al parecer no habría poder humano que lo moviese de ese lugar por ahora.
……
Cuando Roy abrió los ojos, no reconoció nada de lo que había a su alrededor, pero notó que era de día…¿qué había pasado? ¿Dónde estaba? Volteó hacia su derecha y vio a Edward dormido como lo solía hacer él cuando el chico tenía que pasar la noche en el hospital, fue en ese momento cuando recordó lo que había pasado. Se había sentido horriblemente mal y había vomitado sangre. El hombre se llevó una mano al rostro y se quitó algunos mechones de cabello antes de respirar profundamente, algo que sus pulmones al parecer agradecieron infinitamente ya que se sintió menos mareado.
Puso una mano en su frente intentando recordar algo más, pero realmente nada vino a su mente…había llamado a Edward…¿y se había desmayado? Sin embargo, sus ojos se abrieron como platos cuando vio a Hohenheim entrar en la habitación con una charola con lo que parecía ser el desayuno para tres personas.
"….¿Q-Qué haces tú aquí?", le dijo incapaz de mostrar algún tipo de rabia ya que casi estaba en shock. Era la última persona que esperaba ver.
El hombre sonrió un tanto forzadamente, "Bueno, pues estás en mi casa, no tengo otro lugar a donde ir"
Si verlo a él fue un shock suficientemente grande para Roy, su comentario lo dejó totalmente perplejo, "…¿C-cómo?...N-no entiendo". Sin embargo, el pelinegro no tardó mucho en conectar las cosas, "Por favor, no me digas que salvaste mi vida"
Hohenheim movió la cabeza en negativa, "No lo hice yo solo, al menos"
Mustango miró al profundamente dormido Ed. El chico tenía unas ojeras impresionantes y parecía realmente cansado. "…Estuve a punto de morir, ¿verdad? Por eso te pidió ayuda"
El hombre asintió dejando la charola en la mesa. Roy entonces se puso de pie cuidando de no despertar a Ed, quien no pareció inmutarse en lo absoluto.
"Entonces, tu y yo tenemos que hablar"
Hohenheim se le quedó viendo por un momento, pero luego asintió.
………
