Sesshomaru caminó entre la oscuridad del bosque gruñendo con deseos de destruir todo lo que se encontraba a su alrededor pero no debía aunque su fuerza se empeñara en liberarse para contrarrestar el dolor, antes debía encontrarlo, al viejo árbol, aquel en el que su padre confiaba y ahora él. Buscó su esencia con dificultad ya que su dolor le nublaba el olfato hasta que escuchó la vieja voz del árbol llamándolo entre las tinieblas de la naturaleza.

-Sesshomaru, has venido con ese mismo aire que tu padre-

El youkai por fin vio al árbol enredado entre los de su alrededor; había crecido más después de tantos siglos. Se detuvo frente a él con muchas preguntas, muchas pero trataba de buscar la más importante y rápido ya que si había una solución no permitiría que el tiempo se pusiera en su contra y que fuera demasiado tarde para recuperar la vida de Eiko.

-Bokuseno, acudo a ti por respuestas-

-La vida está llena de preguntas; ¿acaso tu gran instinto de youkai ha llegado a un camino sin salida?-

-Bokuseno, la vida de Rin está fuera de mi alcance-

El espíritu del árbol se movió hacia Sesshomaru acercando sus astillas hacia el rostro del youkai quien se mantenía rígido en espera de las palabras de la sabia criatura. Las hojas se movían con armonía liberando sonidos musicales que aunque fueran melodiosos ante los oídos de cualquiera, no podían calmar el mar de emociones que luchaba en el interior del corazón de Sesshomaru.

-Tienes miedo. Esa joven fue salvada una vez por la Dama del Oeste…-Sesshomaru asintió juntando sus manos en puños ya que temía que el espíritu Bokuseno le dijera lo que temía.

-… y fue salvada por Colmillo Sagrado antes-

En espera de su respuesta, el corazón de Sesshomaru comenzó a palpitar más rápido de lo que lo había hecho por siglos. Nunca había temido tanto por la vida de Rin a pesar de haberla perdido ya en varias ocasiones a lo largo de tantas épocas, tantos años, esta vez sentía temor por verla marcharse sin que antes supiera la verdad, sin saber en realidad quién era y su historia. "Rin no puede morir, Eiko aún no debe morir" pensó mientras sentía como si una filosa espada atravesara su estómago de sólo pensar que debía despedirse para siempre. Si no lograba recordarle quién era el lazo entre él y ella se rompería para siempre.

-El filo sagrado de tu espada no podrá salvarla esta vez…-

"¡No!" resonó entre los espacios de la mente del inu-youkai quien hacía un enorme esfuerzo por mantenerse de pie.

-…pero, aún queda una solución; necesitarás la ayuda de InuYasha- concluyó Bokuseno.

Sesshomaru comenzaba a alterarse mientras su respiración se alteraba. Mostrando los colmillos trataba de controlarse para hacer las preguntas debidas y contenerse frente al viejo amigo de su padre quién seguramente le había estado guardando ese secreto a su progenitor desde hacía más de medio siglo.

-Colmillo Sagrado y Colmillo de Acero aún tienen una última habilidad; si unen sus fuerzas para salvar y proteger la vida de un ser humano, esta habilidad despertará y así lograrás la vida del ser querido sin importar las oportunidades que ha tenido de ser sacada del inframundo-

-Hnn, dudo mucho que esta sea la última- dijo Sesshomaru dándose la vuelta mientras se alejaba de Bokuseno.

-Siempre hay una última vez- respondió el espíritu ocultándose entre las ramas y las hojas volviendo a ser un árbol normal.

A pesar de tener que trabajar con la ayuda de su medio hermano, las buenas noticias eran las más importantes. Con una actitud positiva y una sonrisa en el rostro, Sesshomaru saltó entre los árboles hasta los edificios para recuperar el alma de Eiko.