hola hola de nuevo ke tal todo? espero ke bien jeje
recuerden de ke nada me pertenece
Capitulo 36
La cena esa noche fue un momento de extrema tensión, donde el temple estuvo siempre al límite, al menos en el caso de Jasper. No había podido tener una palabra íntima con Maria y, cuando por fin encontró el momento, no estaba seguro de lo que iba a decirle. Por un lado, ella era la amante más cariñosa que había tenido en su vida y odiaba perderla. Por otro lado, no sentía absolutamente ningún deseo por ella en ese momento. Eso cambiaría, indudablemente, cuando dejara de torturarse por Alice. Pero Maria no era el tipo de mujer que se fuera a quedar callada y esperar mientras él agonizaba por otra. Ni siquiera era justo por su parte pedírselo. Tampoco era justo por su parte dejarla de lado cuando le había asegurado que eso no sucedería. El hecho de que no estuviera decidido respecto a qué hacer no sólo era agravante sino que tampoco era su estilo.
Más tarde, se encontró paseando de un lado al otro, en un estado de nerviosismo total, cuando Maria había acompañado a Alice arriba para mostrarle su habitación. Las dos mujeres juntas y solas. Una de ellas con el hábito de esgrimir cuchillos -aunque, gracias a Dios, ya no los usaba; la otra con el hábito de proteger lo que era de ella y Maria todavía le consideraba suyo. No podía soportar pensar en lo que podía suceder. Pero no sucedió nada, al menos nada que a ellas les interesara contarle. Y eso, increíblemente, le fastidiaba más que el hecho de haber estado preocupado.
Por otra parte, el hombre de Peter no se había presentado para hablar con él después de que Maria le había asegurado que aparecería, y eso le había enfurecido en especial porque había preparado una misiva para que se la llevara a su padre. Pero el hombre debía haberse dado cuenta de su llegada y habría regresado a Cardinia de inmediato, sin ni siquiera preguntar por la princesa de quien Peter, seguramente, estaría ansioso de recibir noticias.
¿Qué iba a contarle finalmente a Peter sobre Alice? ¿La verdad? ¿Sólo la mitad de la verdad?
Peter iba a culparse por la deplorable educación de Alice. Jasper mismo se echaba parte de la culpa. El hecho de haber enviado una sola persona con la niña y no haber tenido en cuenta que algo podría sucederle a esa única guardiana... No, no podía decirle a su padre toda la verdad. Iba a disgustarse mucho si sabía que Alice no había sido criada de forma adecuada. No tenía por qué saber cuan inadecuada había resultado ser. Pero Jasper nunca antes le había mentido. El que empezara a hacerlo ahora, y por una mujer, era intolerable.
Obviamente, hoy era uno de esos días en los que lo más insignificante era capaz de irritarle, pero supuso que, después de todas esas semanas en alta mar, era razonable que largara un poco de vapor. No, en realidad, parecía que Alice se hubiera encargado de que estallara. Primero, su comportamiento extraño en la cabina, luego en el carruaje. Jasper había esperado que hubiera cambiado. Al fin y al cabo le habían dicho que ella ya no dudaba de su identidad o de la de ellos, ¿pero toda esa tonta charla? ¿Y esos cambios de humor tan drásticos? Si se había propuesto exasperarle no podría haber tenido más éxito, porque el intentar descubrir qué era lo que tramaba -y estaba seguro de que tramaba algo- era increíblemente frustrante.
Además, ¿qué diablos estaba haciendo Emmett cortejando a Maria esta noche, como si se tratara de su propia amante y no la de Jasper? ¿Lo hacía por Alice? ¿Desde cuándo Emmett quería proteger los sentimientos de Alice? Y Maria le llevaba la corriente con cierta indiferencia. Pero Alice no era estúpida. Y había sido testigo de ese beso. Y no le importaba. Eso era lo que más le había fastidiado ese día. A ella no le importaba en absoluto estar sentada a la misma mesa con su amante. A cualquier otra mujer le importaría aunque sólo fuera por el hecho de las formas, pero no a su futura esposa.
La observó sentada entre Lazar y Serge, hablando con ellos, riendo ocasionalmente. Nunca antes la había visto así, tan relajada, como si se estuviera divirtiendo... No parecía enojada. ¿Se había apartado de ella más tiempo del necesario? No, todavía no podía estar cerca de ella sin desearla. Era simplemente lo que ella había dicho: ahora le caían bien Lazar y Serge. Eso de ninguna manera significaba que hubiera cambiado sus sentimientos hacia él. Y así como había conversado tanto esa mañana, no le había dirigido ni una sola palabra en toda la noche. De hecho había hablado con todos excepto con él. Pero de vez en cuando había mirado en su dirección y le había sonreído y él había apretado los dientes preguntándose por qué.
Jasper no lo sabía pero tenía los ojos encendidos como las brasas. Alice sí lo sabía y ésa era la única razón que le permitía actuar como si no le importara nada en el mundo, cuando en realidad tenía ganas de romper todos los platos de la mesa en la cabeza de Jasper. Y descubrió que era bastante buena para fingir, mucho mejor que Maria que había ofrecido amistad con malicia en los ojos.
Todavía no podía creer el descaro de esa mujer por la tarde. Tan pronto como habían entrado en la habitación donde Alice iba a dormir esa noche, la chica le había preguntado:
—¿Jasper ya le ha dicho que su matrimonio será sólo de palabra?
—No, creo que ha olvidado mencionarlo.
—Oh, pobrecita —Maria emanaba compasión—. Debía tener mucho miedo... Bueno, me alegra poder aliviarla en ese sentido. Y no es necesario que me lo agradezca. Sé lo desilusionada que debe haber estado cuando él apareció para traerla consigo. Lleva un tiempo acostumbrarse a esas cicatrices.
—¿Qué cicatrices? —preguntó Alice y se sintió inmensamente complacida al ver que Maria perdía todo el hilo de su pensamiento así como su falsa sonrisa.
—No es gracioso, princesa.
—No era mi intención ser graciosa.
—¿Está diciendo que no le importan esas cicatrices?
Alice se dio media vuelta y caminó hacia la ventana para mirar hacia afuera sin decir nada. A sus espaldas oyó a Maria soltar una risotada.
—Es lo que había pensado —dijo la chica con desprecio para pasar, nuevamente, al tono de "seamos amigas"—. Lo que quería decirle es que no tendrá que preocuparse de que él juegue el papel de esposo con usted mientras yo no esté cerca. Y tampoco se preocupe de sentirse sola. A Jasper no le importará cuántos amantes tenga, siempre que no haga un escándalo. Yo podré ayudarla en esa materia.
—Usted sabe todo lo necesario para ser discreta ¿no es así?
—Así es.
A Alice se le ocurrió que si hubiera tenido miedo de su inminente matrimonio, podría haber estado ingenuamente agradecida a Matia por sus afirmaciones. Sin embargo, sabía muy bien que esas afirmaciones no habían sido hechas para ayudarla, sino todo lo contrario. Si se hubiera enamorado de Jasper, sus expectativas supuestamente habrían estallado a estas alturas. Si simplemente estuviera indecisa, acababan de advertirle que se olvidara del asunto, él ya estaba ocupado. Y tenía la sensación de que, sabiendo cuánto enfurecían a Jasper sus imaginarios amantes del pasado, sí le importaría que tuviera otros nuevos, de modo que Maria estaba echando los cimientos para causar un gran problema.
Alice se dio la vuelta para mirar a Maria, aunque con la ventana a sus espaldas la furia que ardía en sus ojos verdes pasó inadvertida. Su tono sin embargo fue inconfundiblemente frío.
—Yo también sé un poco de discreción, de modo que seré discreta y no le diré lo que pienso del tipo de ayuda que me ofrece.
Maria estrechó los ojos lo cual puso en evidencia que se había olvidado de su actuación.
—Haría bien en llevarse bien conmigo, princesa. Con una sola palabra que le diga a Jasper muy pronto estaría pidiéndome perdón.
—¿Ah sí? ¿Piensa que tiene tanta influencia en el rey?
—Sé que es así —dijo con absoluta confianza.
—Bueno, lo que sucede es que el rey no ejerce ningún poder sobre mi ni mis actos, de manera que no cuente con que le pida perdón por nada. Tampoco necesito que él libre las batallas en mi lugar, como parece ser su caso. Usted haría bien en recordarlo. Se defenderme muy bien sola.
Maria simplemente levantó la nariz y salió resoplando de la habitación. Alice volvió a mirar hacia la ventana y contó hasta cincuenta, luego hasta cien e hizo la cuenta atrás. Cuando ya se había calmado lo suficiente como para abrir los puños y pensar racionalmente, decidió que no mataría a esa mujer. Le daría a Jasper el beneficio de la duda. Tal vez le había dicho a Maria que le esperara allí porque había dudado que llegaría a encontrar a Alice. O tal vez, en un principio, había tenido intención de conservar a su amante a mano, porque lo que Alice no sabía no le haría daño. El era lo suficientemente astuto como para darse cuenta de que ella lo sabía después de ese beso que había recibido en la puerta. De manera que decidió darle el resto de la tarde para desprenderse de esa mujer.
Sin embargo, no lo había hecho. Esa noche había entrado al salón comedor y había encontrado a Maria allí. Se estaba riendo de algún comentario de Emmett que estaba sentado a su lado en la mesa. Pero cuando vio a Alice, curvó los labios en una sonrisa presumida que fue casi la gota que rebasó el vaso. Alice le había dado a Jasper su oportunidad y él la había desperdiciado demostrando que no le importaba lo que ella pensaba o cómo reaccionaría. Entonces, no iba a reaccionar. Después de todo, ésa era su única opción para salvar el orgullo en estas circunstancias. Pero, por Dios, contener toda esa furia en ebullición, sin revelar ni una milésima parte, era la tarea que más esfuerzo le había costado en su vida. Sin embargo su actuación le resultó más sencilla cuando, finalmente, percibió que su falta de reacción por algún motivo, estaba perturbando tanto a Jasper que los ojos le brillaban como llamas doradas.
hola hola.. espero les haya gustado el cap..
espero reviews
cuidence
