Te lo advertí.
Giré mi rostro y me encontré con unos ojos tan rojos como la sangre que me paralizaron por completo. Mi cuerpo no me respondía y de mi boca no podía salir ni un solo sonido.
Era la primera vez que me sentía temeroso por mí. No era capaz de defenderme de lo que aquella bestia desease hacerme.
Solamente me miró a los ojos, con intensidad e ira. Podía notar como su rabia calaba hasta mis huesos produciéndome la mayor sensación de inseguridad en mí conocida.
No debiste acercarte a ella.
No movió los labios. Aquella voz era la que se había metido en mi mente todo lo que había deseado hasta ese momento y de la que hice caso omiso cuando me hubo ordenado que no volviese a acercarme a Helen hasta que no terminase mi lectura.
Dile adiós a tu encantadora jovencita. Tenemos un largo viaje que hacer.
Sin más, mi cuerpo volvió a reaccionar pero no me pertenecía. Caminaba hasta la habitación de Helen que aún seguramente dormiría. Abrí la puerta con cuidado para evitar despertarla y héme allí de nuevo, observando ese cuerpo de infarto.
Despídete de ella. No me importa si es preciso que la despiertes. Despídete pues no sabemos cuando volverás a verla.
La sola idea de desaparecer y no regresar en mucho tiempo hizo que un vacío se formase en mi pecho. Negué frenéticamente. Ella no era nada ni nadie para mí, tan solo una princesita más. Sabía que encontraría a alguna mujer en ese lugar al que deseaba enviarme, que me diese todo lo que con Helen me estaba resultando más que imposible obtener.
Un empujón me hizo dar una gran zancada hasta ella pero no quise acercarme más. Tampoco iba a despertarla, era mejor no decir adiós, al fin y al cabo, me olvidaría pronto.
Te di la oportunidad y tú la rechazaste. Ahora, vámonos de aquí.
Dicho esto, todo a mi alrededor se volvió negro. Sentía como si flotara aún con la imagen de la dulce dormida Helen en mi mente.
Aterricé en un carruaje que iba a gran velocidad atravesando las calles de Cronsworld. Frente a mí, el hombre que había consigo vencerme, desestabilizarme y mandar en mí aunque mi mente pensase de manera diferente.
Despídete de Cronsworld. Dentro de poco estarás entre las hermosas montañas y puede que cuando regreses todos te hayan olvidado ya. Incluyéndola…
Una terrorífica sonrisa apareció entre sus labios y cuando sus ojos rubíes brillaron con más fuerza, me sumí en la inconsciencia.
