Hola amigas! Aqui de nuevo con otro cap... espero les guste... y comenten...
Saludos a mis hermanas... las amo!... besos y abrazos...
Disclaimer: Nada es mio, Todo es de JK Rowling... pero como es mi amiga, me presta a sus personajes... si, seguro...
Vivan los Sly!
Enjoy!
PLATICAS PRIVADAS
Era ya bastante tarde cuando finalmente Altair Black-Valerius entro a su Sala Común. La sonrisa en su rostro era deslumbrante, y sus ojos brillaban tanto como el hermoso satélite lunar. El motivo de su extrema felicidad, era que por fin había hallado la manera de lograr todos sus propósitos, de la forma más conveniente para todos.
Ese día por la mañana se había levantado con una idea en la mente: resolver la mejor manera de unirse finalmente a Theodore. Toda la noche le había dado vueltas a la misma idea, pero no sabía aún como llevarla a cabo. Finalmente, después de varias vueltas en su cama, había llegado a una conclusión: necesitaba ayuda.
En cuanto se puso de pie, garabateo unas cuantas letras en varios pergaminos, y cuando se hubo adecentado, había corrido a la lechucería a mandar las notas. Ahora solamente tenía que esperar en el punto de reunión para su cita. Esperaba que todo fuera a salir como había planeado.
Llegó a la orilla del lago negro, donde el calamar enseñaba uno de sus tentáculos, quedándose absorta en la contemplación del mismo. Segundos después, unos ligeros pasos le advirtieron que tenía compañía. Dio la media vuelta y la bufanda Gryffindor le indicó de quien se trataba. Hermione Granger la miraba confusa, sin comprender para que la había citado. Detrás de ella, una cabellera rubia enmarañada, unos ojos saltones y la bufanda de Ravenclaw se mecían al compás de los saltitos que daba su dueña. Tanto rubia como castaña la observaron en silencio, ya curiosas por el motivo de su reunión.
Finalmente, con paso elegante y andar coqueto, Pansy Parkinson llegó a la cita. Observó con desprecio a la Gryffindor y un deje de burla a la Ravenclaw, para, segundos después, enfocar sus ojos azules en la chica que sonreía complacida. Sin más preámbulos, Altair comenzó a hablar.
-Bien. Se preguntarán porque las he citado aquí, sobretodo a las tres-todas asintieron- es porque necesito de su ayuda. Verán…-
Altair comenzó a explicar el motivo de su encuentro, mientras hablaba, sus pálidas mejillas iban adquiriendo un tono carmesí, pero en sus grises ojos, la determinación brillaba con fuerza.
-Las he citado por sus conocimientos en el tema. Pansy, al haber estado siempre en contacto con nuestras costumbres, sabe perfectamente cual es el quid de la cuestión. Luna es en extremo inteligente y nos ayudara a ver la mejor manera de llevar a cabo mi plan, y Hermione… bueno, te considero la persona mas brillante y preparada de todo mundo mágico, por ello necesito que veas el asunto desde todos los ángulos…-
Las tres chicas la miraron sin comprender, hasta que ella se percató de que no había dado ninguna pista para resolver el misterio. Sonrió levemente antes de continuar.
-Como ustedes ya saben los pormenores de mi vida-señalo a Hermione y a Luna- solamente tendré que darle a Pansy una breve introducción y después seguiré ¿De acuerdo?-ambas asintieron, mientras Altair suspiraba y se preparaba para resumir su historia lo más brevemente posible.
"Bien. Soy descendiente directa de Merlín-dijo, atajando con su mano levantada la andanada de preguntas de la Slytherin- los Valerius ascienden a su óptimo nivel mágico al volverse hombres, esto quiere decir, al yacer con una mujer. En todo caso, si esto no ocurre antes de la mayoría de edad, esto es, a los diecisiete años cumplidos. En mi caso, se supone que tengo las mismas posibilidades, pero al ser una mujer, tengo el deber familiar de conservarme virgen hasta el matrimonio. He ahí la cuestión. Necesito convertirme en una mujer para entrar en posesión de la totalidad de mi magia"
Las tres chicas la observaron en silencio, todas pensando en sus palabras. Altair no quiso agregar más, sabiendo que era innecesario. Fue Hermione quien hablo primero.
-¿Lo que quieres es que entre todas encontremos una forma de que obtengas tu magia?-Altair asintió- pues esperar tu mayoría de edad sería extensivo… apenas tienes quince años… la única opción que veo es que…-Hermione contuvo el aliento mientras la observaba con los ojos bien abiertos.
Pansy sonrió. Había captado al vuelo todo lo que la Gryffindor había dicho con anterioridad. Altair quería casarse.
-Entonces quieres casarte…-dijo pensativa- ¿Con Nott?-pregunto de pronto.
Altair sonrió pícaramente al darse cuenta de que Pansy había entendido la verdadera razón para casarse con Theodore. Ambas Slytherin se miraron fijamente a los ojos, estallando Pansy en carcajadas segundos después, incrédula por semejante muestra de manipulación de la otra chica.
-Brillante…-murmuro.
-Pero para casarte con Theodore él tiene que pedírtelo… además que tendrían que contar con la aprobación de sus padres-susurró Luna, clavando sus ojos azules en los grises, buscando la sincera respuesta.
-He ahí el punto-suspiro con ansiedad- Chicas, necesito que me ayuden a pensar la mejor manera de llevar a cabo mis planes-
Las tres asintieron, comenzando a trabajar sus mentes con rapidez. Ni siquiera se dieron cuenta de que era muy bizarro que un par de Slytherin estuvieran reunidas, peor que eso, hablando civilizadamente con una Ravenclaw y mucho menos, con una Gryffindor…
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Mas tarde, Altair había acudido a hablar con el Director Dumbledore acerca de sus planes. El anciano se había mostrado encantado, observándola con suspicacia mal disimulada en cuanto le dijo el motivo de su visita. Por el brillo de sus ojos azules, Altair se dio cuenta de que Dumbledore ya sabía que era lo que ella quería en realidad, pero como eso también le convenía, de hecho a la Orden y a todo el Mundo Mágico, sobre todo a Harry, ni siquiera sintió vergüenza cuando el anciano le pregunto cuales eran sus propósitos. Contuvo el sonrojo en sus mejillas y se cuadró frente a él, como toda buena Black.
Había salido una hora después, profundamente apenada, pero con una brillante sonrisa en el rostro. Su plan estaba en marcha, y en varias semanas mas, Altair Black se convertiría en Altair Nott. Ahora le faltaba convencer al novio. Pan comido.
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Harry se dejo caer en uno de los amplios sillones de su sala común, sentado a un lado de Hermione, quien leía un libro a pesar de que ya era muy tarde. Desde que había estado tomando "clases privadas" con Dumbledore, cada día llegaba mas y mas tarde a su Casa. Hermione lo observo preocupada, pues ella estaba enterada de los pormenores de sus "clases". Suspiró con cansancio, haciendo un lado el tomo que tenía entre las manos.
-¿Cómo ha ido todo?-susurró.
-Bien, aunque sigo sin encontrar la forma más fácil de hacer que Slughorn me cuente lo que necesitamos saber-dijo, con los ojos verdes clavados en las llamas.
Hermione iba a replicar, cuando el retrato en la entrada se abrió, dando paso a Ron y Lavender, quienes entraban tomados de la mano, riendo al unísono. Se pararon en seco en cuanto los vieron. La chica se despidió del pelirrojo, subiendo las escaleras hacia su habitación, mientras Ronald se dejaba caer a un costado de Harry, quien lo miraba fijamente.
-¿Qué?-pregunto el Weasley.
Hermione lo observo impasible, aunque su barbilla temblaba ligeramente. Tomo entre sus manos el libro que leía con anterioridad, dando un apretón ligero al hombro de Harry, antes de perderse por las escaleras rumbo a su habitación.
Harry la observo irse en silencio, sintiéndose muy triste por la situación entre sus dos amigos, sin atreverse a decir o a hacer algo, no fuera a empeorar la situación.
-¿Qué le pasa?-dijo Ron extrañado.
Harry rodó los ojos, preguntándose sinceramente si Ronald era, o se hacía.
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Caminaba hacia el gran comedor cuando escucho un sollozo ahogado proveniente de un aula en desuso. La curiosidad hizo mella en su ánimo y con sigilo se acercó a la puerta del mismo. Grande fue su sorpresa al encontrar una abundante cabellera castaña, cuya dueña sollozaba en pequeños gemidos, arrinconada contra una esquina. Se quedo de una pieza durante algunos segundos, sin saber que hacer. Ver a Hermione Granger llorando no era para nada común, y segundos después, cuando se hubo repuesto de semejante imagen, su corazón se apretó extrañamente, doliéndose.
Camino hacia ella, rodeándola con sus brazos en un abrazo que quiso confortarla. La chica levanto sus enrojecidos ojos marrones, clavándolos en los grises confundidos, para después soltar el llanto que había estado conteniendo, aferrandose al menudo cuerpo que la sostenía como si fuera a romperse en pedazos. Altair la dejo hacer hasta que los sollozos se convirtieron en pequeños suspiros erráticos. Los hombros habían dejado de temblar y las manos que le habían sujetado con fuerza ahora estaban relajadas.
Se quedo en silencio un poco mas, esperando que fuera la Gryffindor quien hablara. Sinceramente no tenía mucha práctica en consolar a nadie, pues nunca había estado en una situación similar, y cuando ella había sufrido, eran otros los que la consolaban. Aunque generalmente se tragaba las lágrimas y mordía su lengua hasta sangrar, evitando el derramarlas.
Hermione se sintió un poco mejor cuando Altair no dijo nada acerca de su arrebato de llanto. La otra chica solamente la sostenía, sin preguntarle nada. Agradeció internamente que ella hubiera sido quien la encontrara, pues de lo contrario no sabia que hubiera pasado. Suspiro mientras limpiaba sus mejillas de las lágrimas que lo ensuciaban, clavando sus ojos en los confundidos de la otra. Sabía que le debía una explicación, pero no sabia como comenzar.
Finalmente, se decidió a decir que era lo que la atormentaba, dejando fluir de sus labios el torrente de sentimientos que se arremolinaban en su corazón. Altair levanto una fina ceja oscura al escucharla, pensando en Weasley. El pelirrojo era un idiota.
Hermione lloraba porque se había dado cuenta de que estaba enamorada de Ronald, y este había comenzado a salir con Lavender Brown. Personalmente Altair no conocía a la Gryffindor, pues otra gente que no fuera el trío dorado y sus amigos más cercanos eran invisibles para ella. Frunció el ceño cuando una nueva andanada de lágrimas se agolpo en las orillas de los ojos castaños.
-No llores… Weasley es un idiota…-sonrió cuando ella asintió- si quieres podría mandarle un hechizo a esa… nadie se daría cuenta…-dijo, la mirada traviesa brillando en sus ojos grises.
Hermione soltó una pequeña carcajada, Altair era idéntica a Sirius, de eso no había duda. Movió la cabeza negativamente, mientras se ponía de pie.
-No… no vale la pena-sonrió con tristeza-es mejor dejarlo así-suspiró.
-Si tú lo dices… bueno, entonces ¿porque no nos vamos a comer? Ya es tarde y mi estómago esta protestando…-dijo pensativamente, mientras acariciaba su plano vientre.
Hermione rió por las ocurrencias de la Slytherin, mientras se encaminaban hacia la salida. La observo de reojo reafirmando su pensamiento anterior, si, Altair Black-Valerius podría ser una muy buena amiga…
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Las túnicas revoloteaban al compás de la música. Alrededor de la pista de baile, los invitados a la exclusiva fiesta ofrecida por Horace Slughorn compartían impresiones sobre el nutrido grupo de bailarines. Los estudiantes que observaban las gráciles figuras moverse al ritmo de la música eran aquellos que encontraban mas entretenido el sano deporte de criticar a los danzantes, que el ejercicio que dicho esparcimiento ofrecía.
Un par de ellos eran Cormac Mclaggen y Hermione Granger, quienes se encontraban parados junto a uno de los ventanales, bebiendo un extraño líquido rosado. Mclaggen no dejaba de hablar y hablar, mientras la castaña pensaba que había sido un error el haber ido con él a la fiesta.
Suspiró fastidiada, mientras sus ojos enfocaban la figura masculina que hacía acto de presencia en la fiesta. Harry Potter acababa de entrar, llevando del brazo a Luna Lovegood. La imagen tuvo distintas impresiones, desde los que sonreían burlones, por el hecho de que llevara a la Lunática de Ravenclaw, y hasta los increíblemente enfadados, como Blaise Zabinni, quien apretaba fuertemente entre sus manos el vaso de hidromiel que el amable Profesor Slughorn le había invitado.
Harry se sintió incómodo ante el escrutinio, pero se olvidó del mundo en cuanto sus ojos se enfocaron en las figuras que danzaban con maestría unos metros mas adelante. Altair Valerius y Theodore Nott bailaban con tanta elegancia y naturalidad, que todos los ojos de los ahí reunidos estaban fijos en ellos, atraídos por la belleza de movimientos.
Altair iba enfundada en un elegante vestido muggle color azul turquesa, cuya falda terminaba un poco más abajo de su rodilla y se cruzaba en su espalda, mostrando la pálida piel desnuda, el cual resaltaba sus siempre expresivos ojos grises, arrancándoles destellos. Su cabello negro estaba prolijamente peinado en una coleta baja, echada sobre su hombro derecho, sujeta por un broche de diamantes, con el blasón Black brillando en todo su esplendor. Una fina cadenilla colgaba de su pecho, donde un extraño dije en forma de "N" se mecía al ritmo de sus movimientos. Sus manos, firmemente asidas al cuello de Nott, mostraban el anillo Valerius en su mano derecha, y el Nott en la izquierda.
No le sorprendió la sonrisa brillante con la que veía fijamente al chico frente a ella, solamente sintió el ya tan conocido dolor en el pecho, cuando constato una vez mas, que la chica estaba enamorada de Theodore Nott. Se sorprendió al encontrarse a ambos en la fiesta, pues no sabia que alguno de ellos fueran miembros del Club Slug. Había oído que el padre de Nott era amigo del profesor, pero no lo había visto asistir a ninguna de las reuniones anteriores.
Cuando sus frentes se juntaron, observándose fijamente a los ojos, Harry retiró la vista, sin querer seguir atormentándose. A su lado, Luna tarareaba por lo bajo, meciéndose levemente de un lado al otro, al mismo tiempo que la música que le rodeaba. Harry quiso sentirse apenado por su falta de interés ante el baile, pero no tuvo tiempo, pues un chico moreno, más alto que el, se acerco a la rubia, ofreciéndole su mano para pedirle un baile.
Luna se quedo absorta en los ojos azules que la observaban fijamente, por primera vez indecisa de que hacer o que decir, totalmente muda. Volteo a ver a Harry, quien, saliendo de su asombro, solamente atino a asentir lentamente con una sonrisa. Luna extendió su pálida y pequeña mano, depositándola sobre la enorme mano oscura de Blaise Zabinni, quien sonrió lentamente en respuesta. La jaló con delicadeza hacia la pista de baile, caminando como el rey del mundo, colocándose a un costado de Altair y Theodore, quienes lo observaron, ella con una mirada de advertencia, él completamente confundido.
Ambos comenzaron a bailar, observándose fijamente, sin hablar. Luna se sentía envuelta en una extraña nube, y sentía como su corazón golpeteaba enloquecido en sus costillas, en su vientre miles de pequeños nargles dando vueltas a su alrededor. Un ligero rubor cubrió sus mejillas, mientras bajaba los ojos apenada. Blaise Zabinni apenas se podía creer que semejante criatura estuviera por fin en sus brazos. Era como una ninfa, tan delicada, tan bella, y ahí, enfundada en ese vestido color perla, le daba un aire místico, como un ángel.
La rubia levantó la mirada en el preciso momento en que Zabinni clavaba sus azules ojos en los suyos, quedando prendado por el gris azulado que le miraba entre las casi inexistentes pestañas rubias. Un ligero batir de pestañas más, y Zabinni supo en ese preciso momento que Luna Lovegood iba a ser suya, costase lo que costase. Sonrió lentamente, de una forma en la que no había sonreído jamás, y, para su sorpresa, la rubia le correspondió de la misma manera.
Theodore Nott observo fascinado toda la escena. Frente a sus ojos, Blaise Zabinni había sido embaucado por una chica a la que el consideraba sin ningún atractivo. Volteo a ver a Altair y casi rió a carcajadas por la expresión concentrada de ella, observando a Zabinni con fijeza, sus ojos convertidos en dos filosos cuchillos. "Buena suerte Zabinni", pensó divertido.
De improviso, un alboroto proveniente de la entrada alerto a todos los presentes. Argus Filch sujetaba sin ningún respeto a Draco Malfoy de las oscuras ropas. El rubio, con una mirada desafiante observaba a su alrededor, retando a quien lo viera a que dijera algo. Horace Slughorn se acerco a hablar con ellos, susurrando para que no se hiciera mas escándalo. Altair tomo a Theodore de la mano, caminando entre la gente para llegar hasta Draco, lográndolo cuando el rubio ya había sido sacado de la fiesta. Filch la observo de arriba a abajo con una mueca, mientras ella se enderezaba y le lanzaba una mirada de desden.
Los Slytherin a su alrededor, lo observaron con desprecio, y ante el gesto, el Squib solamente atino a retirarse del lugar, refunfuñando cosas por lo bajo. Altair se puso una mano en el corazón, tentada a ir tras Draco, imaginándose como estaría, pero el brazo de Theodore en su cintura lo detuvo, mientras la hacia regresar hacia dentro de la habitación, tratando de calmarla. Zabinni y Luna caminaron detrás de ellos, muy cerca pero sin tomarse de la mano, lanzándose miradas furtivas.
Nadie se percato de que Harry Potter había salido detrás el rubio, presto a confirmar sus sospechas…
Gracias mil por leer...
