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UN DÍA INOLVIDABLE
Un día inolvidable nadie que olvidarlo, lo queremos guardar con nosotros por siempre, y si ese día es bueno, menos queremos olvidarnos de él, porque si fuera uno malo, rápido lo guardo de tal manera que no lo recordemos.
Un nuevo día llegaba, trayendo consigo nuevos deseos de vivir, de amar, de dar, de recibir, el sol como cada mañana entraba por la ventana de la habitación, iluminandola.
Dos cuerpos abrazados se encontraban en una cama, ambos cuerpos unidos por el amor, la protección, por el calor, por la felicidad que sentían el uno hacía el otro, que al sentir los rayos del sol en sus caras, empezaron a despertarse con una sensación entre tristeza y felicidad, tirsteza porque era el último día de su viaje, y felicidad, porque volverán a donde pertenecen y estaran unidos para enfrentar todo lo que el mundo les depare.
Nathan y Stana estaban en la cama, habían terminado de entregarse en cuerpo y alma, querían disfrutar de las últimas horas en Bruselas y que mejor que jacerlo de eso forma, permanecía cada uno en sus propios pensamientos, se sentían perfectos estando así.
Minutos más tarde Stana habló.
S: debemos levantarnos y prepararnos para ir a la estación, tomar el tren de regreso a París e ir viendo lo del viaje de regreso - dijo.
N: si solo, unos minutos más - dijo mientras le acariciaba la espalda.
S: mas tarde cuando estemos es París debemos dar una última vuelta por la ciudad, no muy lejos del hotel - dijo relajada.
N: de acuerdo, cuando lleguemos salimos - dijo y la besó.
Estuvieron un rato en silencio, acariciandose y besandose, hasta que Nathan sintió hambre.
N: debemos comer algo, yo tengo hambre y se que tu también, así que vamos a bajar y a comer algo - dijo mientras se sentaba en la cama.
S: de acuerdo vamos, pero cuando regresemos, preparamos todo - dijo incorporandose.
N: de acuerdo - dijo.
Y se arreglaron y bajaron al restaurante del hotel.
Mientras estuvieron comiendo, platicaban de diversos temas, como los amigos, sus familias, sus trabajos, su hijo, de ellos, lo bonito que estaba siendo el viaje.
N: hoy que regresemos a París debemos salir a pasear - dijo feliz y rogando porque dijera que si.
S: si claro que, es nuestro último día - dijo feliz.
N: bien y ¿a donde te gustaría ir? - preguntó.
S: mmm, no se, recorrer la ciudad, mmm, no se, pasar por el río Sena - dijo pensativa.
N: bien, ¿algún lugar más?, ¿algo en especifíco? - dijo interesando.
S: pues me gustaría subir a la Torre Eiffel, solo hemos pasado, mas no hemoas subido - dijo muy entusiasmada.
N: de acuerdo, recorramos la ciudad y subimos a la Torre - dijo con una enorme sonrisa.
S: pero no tardemos, porque mañana hay que viajar - dijo pensativa.
N: muy bien - comentó.
Siguieron desayunando y al terminar, subieron a sus habitación, terminaron de arreglar lo que les faltaba y después se recostaron un rato, al termino de ese tiempo, bajaron con todo y maletas, pasaron a recepción donde entregaron las llaves, ya que su estadía ahí se había acabado.
Salieron del hotel, se subieron a un taxi y se dirigieron a la estación de tren para tomar el tren que los llevaba de regreso a París. Cuando llegaron, compraron los boletos y esperaron a que su tren sea anunciado. Cuando eso pasó, se subieron al tren y se sentaron, esperaron que el tren comenzara su marcha. Cuando lo hubo hecho
empezaron a platicar.
N: ¿que te pareció este viaje? - preguntó curioso.
S: ¿cuál? - preguntó sin entender.
N: ¿cómo cuál?, pues este que hicimos hacia Bruselas, Brujas - dijo desesperado.
S: aah, pues los lugares son magníficos - dijo y se quedó pensando.
N: ¿y? - sentía que había algo mas que ella quería decir.
S: pues... - no se animaba a decirlo.
N: sea lo que sea, dilo - la animó.
S: lo que no me gustó, fue que el primer día, el recorrido por Bruselas lo hicimos enojados, eso no me agradó - dijo con un poco de tristeza al recordarlo.
N: tienes razón, tampoco me agradó eso - dijo y acarició su mano.
Después estuvieron viendo las fotos que tomaron de Bruselas y Brujas, y cuando quisieron saber donde estaban, ya se encontraban en París.
Cuando llegaron a la estación, bajaron del tren, se dirigieron a la salida, tomaron un taxi, pidiendole que los llevara al hotel Regina, hotel donde se hospedaban, el taxista hizo lo que le pidieron y los llevó al hotel, cuando llegaron, bajaron del taxi y entraron al hotel, cuando lo hicieron, subieron a sus habitación. Una vez ahí, se ducharon, se vistieron y salieron de la habitación y luego del hotel, para así empezar su último recorrido de ese maravilloso primer viaje.
Decidieron ir al Río Sena, donde recorrieron y tomaron fotos de diferentes parte del río, durante todo el trayecto estuvieron tomados de las manos, conforme avanzaban, tomaban fotos.
Siguieron recorriendolo, hasta que el sol empezó a ocultarse, como la vista que tenía desde el lugar en donde se encontraban, en ese momento era espectacular, tomaron foto, al cielo, a la Torre que se veía, el río, personas que habían, también salían en las fotos.
Siguieron su recorrido por la ciudad, transitando por algunas calles, únicas y bellas.
Siguieron el recorrido hasta llegar a la Torre, la cual solo al verla, empezaron a tomarle fotos, de lejos, cerca, por la parte de abajo, estando abajo pero por abajo
Pasaron por la parte de abajo y tomaron fotos, pero al estar tomando fotos, vieron el restaurante Jules Verne.
N: Restaurante Jules Verne En La Torre Eiffel.
El Restaurante Jules Verne es uno de los mejores restaurantes no solo de Paris, sino también de Francia. Se trata de un restaurante gastronómico poseedor de una estrella de la Guía Michelín, y que está situado en la segunda planta de la Torre Eiffel, y cuyos clientes podrán acceder al restaurante por medio de un ascensor privado que evitará tener que hacer cola con los demás visitantes. Se trata sin duda de un restaurante ideal para ocasiones muy especiales y románticas - comentó.
S: ¿cómo sabes eso? - pregunto muy intrigada.
N: dato cultural - dijo.
S: si claro - dijo y sonrió, no le creía, pero no le importó.
N: ¿que te parece si entramos y nuestra última noche cenamos aquí? - le preguntó con la esperanza de que aceptara.
S: mmmmh, no se, no creo - dijo.
N: anda vamos, que mejor que terminemos nuestro viaje cenando aquí - dijo un poco desesperado, pero trato de que no se le notara.
S: ¿por qué tanto deseo de cenar aquí? - preguntó intrigado por el anhelo fuerte de él de cenar ahí.
N: tengo ganas de cenar ahí - dijo como si fuera obvio.
S: de acuerdo, vamos - dijo y subieron.
Cuando entraron, pidieron una mesa para dos, se la dieron, pero lo mas genial es que la mesa que les dieron estaba en la ventana. Se sentaron, el mesero les dió la carta y empezaron a verla, para ver que pedían, la vieron hasta encontrar algo de su agrado, se lo pidieron al mesero, éste lo anoto y se fue junto con las cartas.
Mientras esperaban la comida, ellos estaban platicando.
S: es muy bonito el lugar - dijo maravillada por el lugar.
N: la verdad que si, me alegro que podamos cenar aquí - dijo con una sonrisa que parecía que ocultaba algo, sonrisa que para Stana no pasó por alto, pero decidió dejarla pasar.
S: si, tenías razó, que mejor lugar para pasar nuestra última noche en París, que cenando aquí - dijo con una sonrisa de inmensa felicidad.
Minutos después regresó el camarero pero ahora venía con la comida de ambos.
El primer plato que colocó sobre la mesa fue el de Stana.
El segundo fué el de Nathan, cuando lo hubo puesto sobre la mesa, depositó un vaso con agua, una botella de vino y unas copas.
Después el mesero se retiró y ellos empezaron a comer.
S: mmmhm, esto si que esta delicioso - dijo después de comer el primer bocado.
N: tienes razón, esto esta riquísimo - comentó.
Degustaron de la comida y uja que otra ocasión probaron bocado de la comido del otro.
S: que bueno que acepté, porque sino me hubiera perdido de este delicioso manjar - comentó después de comer el último bocado de su comida.
N: tienes razón - dijo con una sonrisa nerviosa.
S: ¿sucede algo? - le preguntó, ya que vio que se puso nervioso.
Pero Nathan no pudo contestar ya que el camarero se les acercó, solo pudo suspirar.
M: ¿desean algo mas? - preguntó.
S: mmm - antes de decir algo, volteó a ver a Nathan.
N: sí, ¿nos puede traer el postre que le encargamos hace rato? - le dijo al camarero.
M: de acuerdo - dijo y antes de irse recogió los platos que habían terminado de usar. Se retiró y volvieron a quedar solos.
S: ahora si, dime que te sucede - le dijo.
N: ¿a mí? - preguntó sin entender muy bien.
S: si, desde hace rato, noto que estas un poco mervioso - comentó.
N: no es nada, es imaginación tuya - dijo tratando de sonar convincente.
S: Nathan - dijo en tono de advertencia.
N: de verdad - dijo y acarició su mano que tenía sobre la mesa, mientras le sonreía, con la sonrisa que tanto amaba ella.
Para bien o para mal de ellos, el mesero volvió con el postre que habían pedido, colocó un plato enfrente de cada uno y volvió a retirarse.
S: tanto la comida, como el postre esta delicioso - comentó.
N: estoy de acuerdo contigo - dijo mientras la veía a los ojos.
S: Nathan, ¿que te pasa? - le preguntó ya que al verlo a sus ojos, éstos tenían algo diferente, y además el estaba un poco nervioso, bueno eso sentía ella.
N: estoy bien, de verdad - dijo sonriendole.
S: no te creo Nathan - dijo con la esperanza de que si le sucedía algo se lo contara.
N: tengo algo que decirte - dijo serio.
S: de acuerdo de oigo - dijo.
N: pero por favor, primero escucha todo y después dices algo - dijo mientras soltaba un suspiro.
S: ok - dijo y le acarició la mano, tratandole de infundir ánimo.
N: todo este tiempo que he trabajado contigo, me he dado cuenta de que eres una persona maravillosa, alegre, agradable, educada, buena, trabajadora, solidaria - dijo mirandola a los ojos - me haces feliz cada día, cada noche, con tu sonrisa, con tu ser me ayudas a ser mejor persona, gracias por dejarme ser tan feliz a tu lado y gracias por nuestro hijo, no te pudes imaginar lo feliz que soy a tu lado y al lado de él, ya tengo ganas de ver la carita de nuestro pequeño, Stana Katic, hoy aqui en la torre Eiffel de París, la cuidad del amor te pido, que seas mi mujer, hasta que nos hagamos viejitos y que tenga que venir nuestro niño a taparnos con amor - se pone de rodillas delante de ella, saca el anillo y le pregunta - ¿Stana Katic, te quieres casar conmigo? - le dijo mirandola a los ojos.
Stana ante tal propuesta, ante tal actuación, llevada acabo delante de ella, en cuestión de segundo, se había quedado anonadada, inmóvil, no podía reaccionar. Nathan al ver que no decía no hacía nada, se empezó a poner más nervioso de lo que ya se encontraba y hasta empezó a sentir un poco de miedo.
S: ammm - no le salían las palabras estaba en shock, no se esperaba esa proposición.
N: di algo por favor - dijo casi rogandole.
S: ¿qué quieres que te diga? - dijo, poco a poco estaba saliendo del shock.
N: si, no, que lo pensaras, no sé, Stana yo te amo, por favor di algo - dijo a punto de llorar de trsteza, al pensar que ella no se quería casar con él.
S: ¿quieres que te diga si?, pues oyelo bien porque no lo vuelvo a repetir, si, si me quiero casar contigo, no solo tu serías feliz, yo también sería feliz al unir mi vida y vivir felices por siempre a tu lado - dijo con una sonrisa de una mujer super enamorada.
Nathan al escucharla, soltó todo el aire que habí a retenido.
N: ¿de verdad, es un si? - dijo sin poder creerselo.
S: claro que si, ¿cómo puedes dudar que no quiero casarme contigo y demostrarle a todo el mundo que SE PUEDE VIVIR FELICES? - dijo con una sonrisa.
N: pues tu reacción me dió algo de temor, pensé que dirías que no - dijo mientras se ponía de pie y la besaba.
S: te amo Nathan, nunca lo olvides - le dijo y lo besó.
Después de ese beso, Nathan le puso el anillo en el dedo anular y para mayor felicidad de Stana el mesero se acercó con un ramo de rosas.
N: son para ti - le dijo mientras las tomaba del mesero y se las daba a Stana.
S: gracias son muy bonitas - dijo mientras las olía.
El mesero se fue, pero antes le guiñó el ojo a Nathan a forma de complicidad y Stana no dejó pasar ese intercambio entre Nathan y el mesero.
S: ¿qué fue eso? - pregunto con curiosidad.
N: ¿que cosa? - pregunto haciendo como si no entendía a lo que se refería.
S: a eso que hizo el mesero - dijo señalando por donde se había ido.
N: no es nada - dijo y ambos se quedaron pensativos.
Segundos después ella habló, ya que había juntado las piezas del rompecabezas.
S: ya lo tenías todo planeado, ¿no es así? - preguntó.
N: ¿qué cosa? - pregunto como si no entendiera.
S: por favor, por eso fue la llamada que se recibiste de París a Bruselas, por eso decías que era importante, y después la insistencia en que entraramos aquí - le dijo con una sonrisa.
N: se te ha pegado algo de la detective Beckett - dijo riendose - tienes razón, la llamada era para confirmar la reserva y algunos detalles y por eso mi insistencia en cenar aquí.
S: gracias - dijo.
N: ¿por que? - preguntó, ya que no entendió a que se refería.
S: por todo esto - dijo.
N: de nada - dijo y la besó.
Estuvieron un rato más, hasta que decidieron que era hora de regresar al hotel, ya que al día siguiente viajarían de regreso a USA. Cuando llegaron al hotel, subieron a la habitación, Stana entró primero y cuando lo hizo, lo primero que vió diferente, es que había un arreglo floral en la cama, con una nota, se giró, vió a Nathan y éste con una sonrisa y una mirada le invitaba a acercarse a la cama, tomar el arreglo y la nota.
Se acercó, tomó la nota y la leyó.
"No te imaginas la felicidad que siento al saber que dijiste que si, que si quieres pasar el resto de tu vida junto a mi, gracias, perdón por que por estar con la preparación, nos enojamos unos días, pero ahora ya no importa, porque ahora estaremos juntos por siempre, te amo y amo a nuestro hijo, gracias por ese regalo, los amo"
Nathan.
Cuando terminó de leerla, por sus mejillas corrían unas lágrimas, que cuando ella levantó la vista para verlo, Nathan se las quitó.
Después de encontrar su voz dijo.
S: gracias, igual yo estoy muy feliz por todo esto! Estoy feliz por ser tu el padre de mi hijo, porque eres tú con quien pasaré el resto de mi vida, te amo, los amo - dijo.
N: yo también los amo - dijo y después la beso.
En ese beso se demostraban el amor, la felicidad, la gratitud, el cuidado, la paz se sentían y que estaban comprometidos a demostrar el resto de sus vidas.
El beso en ocasiones subían al grado en que era pura pasión por el otro el que se sentían, ante la necesidad de sentirse mas unidos, la ropa fue desapareciendo, se dejaron caer en la cama y se unieron en uno solo, exploraron con besos y con caricias el cuerpo del otro con tranquilidad, no tenían prisa alguna, así que podían disfrutar y hacer que el otro disfrutara.
Cuando todo hubo acabado, se acomodaron en la cama y abrazados se durmieron.
No supo cuanto tiempo había pasado, pero en medio de la noche, Stana se levantó, tenía que escribirle a su hijo lo que en ese día había pasado, y no podía dejarlo pasar. Así que se levantó, buscó el diario y escribió.
"Hola cielo, que puedo decirte, estoy realmente feliz, ¿el por que? Por que tu papá me propuso matrimonio, soy feliz, nunca pense que llegara a pasar, fue realmente una gran sorpresa y sobre todo porque me lo pidió el hombre que amo.
Un gran detalle el que lo halla hecho en un de los mejores restaurantes de París y aparte que ese restaurante esta en la Torre Eiffel, muy lindo.
Todo el misterio y el enojo que pasamos estos dos últimos días debido a la llamada, era pura tontería, la llamada era del restaurante, me contó tu papá, era para planear todo.
Te dejo el recibo, para que lo veas, te queremos, te estaré escribiendo, una última cosa, mañana regresamos a Estados Unidos.
Terminó de escribir, guardó el diario y regresó al lado de Nathan, el padre de su hijo y el amor de su vida, se amoldó a él, y en unos instantes volvió a quedarse dormida.
CONTINUARA...
