Madge (02:16): Katniss sé que a esta hora estarás durmiendo probablemente, ayer me dejaste preocupada.

Madge (02:16): ¿Recuerdas cuando se descubrió lo del profesor Darius y te enojaste porque no te lo conté?

Madge (02:17): ¿Recuerdas cuando me disculpé y te di mis razones?

Madge (02:18): Por favor, no te enfades con Peeta. Tal vez él también tenga las suyas.

Madge (02:18): Y por supuesto eso no significa que no te aprecie :)

Madge (02:19): Piensa en ello.

Madge (02:22): Por cierto, estoy ansiosa por nuestro viaje escolar al Distrito 7. ¡Que llegue pronto mañana!

Leo los mensajes de Madge mientras me como mi tostada. Papá e Ian ya se han ido a trabajar y llevar a Prim a la escuela y mamá y Camila están a punto de hacerlo. Peeta debe estar a punto de bajar. Va a ser incómodo desayunar con él después de lo que pasó anoche.

- Bueno, yo me voy ya -digo apurando mi vaso de jugo de un trago y agarrando las tostadas-. Madge quería mostrarme algo antes de ir a la estación. ¡Adiós!

- ¡Que lo pases bien! -dice Camila.

Debo esperar media hora ahí sola antes de que comiencen a llegar los alumnos, entre ellos Madge que está de muy buen humor hoy. Yo me encuentro de bajón, pero no quiero que eso me arruine el día.

- Es la primera vez que iré al Distrito 7 -digo.

- Yo también, dicen que el cielo de noche es precioso, se ven miles de estrellas. Te sentarás conmigo en el tren. ¿No?

- Claro. ¿Con quién más iba a hacerlo?

- No sé... ¿Con Peeta? -dice guiñando un ojo.

- Eh... nah... yo...

Alguien me da un golpe en la cabeza con una libreta.

- ¿Por qué te fuiste sin mí esta mañana? -dice Peeta.

- Me desperté temprano, tú estabas aún durmiendo y estaba aburrida. No sabía que estabas esperándome, no recuerdo haber quedado en eso -digo fríamente.

- Bueno, eso es verdad pero...

- ¡Eh, Mellark! ¡Ven a ver esto! -dice un compañero de clase.

- Disculpa -murmura Peeta alejándose.

Madge se me queda mirando pensativa.

- Noto una especie de mala onda por aquí. No me digas que tú y Peeta han discutido.

- No exactamente. Todo está bien, supongo -contesto.

Ella no parece convencida por la explicación pero no insiste. Peeta parece el mismo de siempre. No parece haberle dado importancia a nuestra conversación del día anterior. Sin embargo yo se la doy. Él dice que su vida no es asunto mío y eso... ha hecho que pierda la confianza que tenía en él.


"BIENVENIDOS AL DISTRITO 7"

-¡Qué bonito y natural! -dice Madge.

La ciudad tiene un elegante aire rústico y hay árboles por todas partes. Primero vamos al bosque donde una guía nos va hablando de los animales que ahí viven y hacemos un montón de fotos. Más adelante vemos una cascada en la que se refleja un arcoíris. Incluso vemos un ciervo pasar. Tras dejar las maletas en el hotel, nos vamos a hacer turismo.

En la aldea, nos dejan explorar las tiendas y comprar productos del Distrito 7 y figuritas de madera hechas a mano por los habitantes locales. Es uno de los distritos más turísticos porque es el que más naturaleza salvaje tiene y eso atrae a gente de todo Panem. Es tanta la gente que hay que aprovecho para perderme un rato yo sola. Salgo de la tienda y cruzo las calles de la aldea en dirección a la catedral. He visto en la guía turística que las vidrieras son muy bonitas y los típicos setos cortados en forma de esfera le dan un toque muy característico. Se supone que íbamos a visitarla más tarde igualmente pero me he adelantado.

Lo siento por Madge pero es lo que necesito ahora mismo. Un poco de soledad.

Pero dicha soledad dura poco, porque no llevo ni dos minutos asomada a la verja exterior del edificio, cuando veo a Peeta a mi lado.

- ¿Te has perdido? -dice con la mirada fija en la fachada del edificio.

- Me he perdido si. Pero ha sido deliberado -contesto.

-No nos está permitido ir por nuestra cuenta, vine a buscarte antes de que se dieran cuenta. No hay necesidad de agradecérmelo.

-Me da igual, necesitaba estar sola. Pero tienes razón, será mejor que vuelva.

Giro sobre mis talones y comienzo a andar. Peeta me agarra del brazo y me detiene.

-Espera un minuto -dice.

-¿Q-qué sucede? -digo, intimidada.

-¿Por qué me evitas? ¿Por qué estás huyendo de mí?

-No lo estoy haciendo -miento.

-Si es por lo que dije anoche sobre que mi vida no era asunto tuyo, creo que deberías dejar de tenérmelo en cuenta. ¿No? Si no recuerdo mal ya me disculpé al respecto. Estás haciendo un castillo de un grano de arena.

Su honestidad hace que me avergüence.

- ¡No te lo estoy teniendo en cuenta, Peeta! ¡Suéltame! -grito a la vez que lo empujo liberándome de su agarre.

Ambos nos miramos, él desconcertado y yo enfadada. Pero cuando voy a irme de allí...

-¡PEEEETAAAAA!

Y ahí aparece Annie, que se agarra de su brazo y apoya la cabeza en su hombro.

-¿Annie? ¿Qué haces aquí?

-La compañía de transporte hace descuentos a grupos numerosos, así que varias escuelas del distrito se unieron para obtener un precio ventajoso. Una de esas era la mía. ¿No es genial que nos hayamos encontrado después de tanto tiempo? Y más en un sitio tan romántico. Parece el destino...

-Si tú lo dices... -dice Peeta.

Las confianzas que ella se toma siempre me irritaron, pero ahora lo hacen más que nunca. Annie me mia alzando una ceja.

-Oh, ahí estás Katniss. No me había dado ni cuenta de tu presencia.

-Yo también me alegro de verte -digo sin poder evitar ser sarcástica.

- ¿Cómo está Finnick? Hace siglos que no lo he visto a él tampoco.

- Si quieres verlo déjame avisarlo -dice Peeta-. Estoy seguro que estará muy contento de verte después de tanto tiempo.

Peeta trata de alejarse pero ella lo agarra aún más fuerte.

-¡Oh no! No te me vas a escapar esta vez. Tenemos que recuperar todos estos meses sin vernos.

¿Qué se ha creído? Antes de que me pueda dar cuenta la estoy fulminando con la mirada.

-¿Has visto aquella hermosa cascada en medio del bosque? Creo que es un lugar muy romántico para hacer un picnic tú y yo... -dice con tono seductor, rozando su barbilla con los dedos-. ¿Quieres que vayamos juntos?

-Annie... no puedo alejarme del grupo. Lo tengo prohibido.

- Lo prohibido es aún más atrayente -agrega.

Ya no puedo más.

-¡Déjalo en paz Annie! ¡No te ha dicho ya que no puede irse contigo? ¡Eres una pesada!

Annie me saca la lengua.

-Si estás celosa... ¿Por qué no haces lo mismo que yo? No es tan difícil. ¿No? Si no te vas a atrever a ir a por él, entonces déjanos en paz.

-¿Q-qué?

Me sonrojo y Peeta suspira.

-Un momento -murmura-. Si Annie está aquí entonces eso significa que...

-¡MELLARK! -grita Cato acercándose a nosotros corriendo. Su cabello ya ha vuelto a tener el color de siempre-. ¡ALÉJATE AHORA MISMO DE MI ANNIE, BASTARDO!

-Justo lo que me temía...

-¡Déjanos en paz, imbécil! ¡Nadie te ha llamado! -grita Annie.

-¡Vamos Mellark, aléjate de ella! ¡Aléjate si no quieres que te de un puñetazo!

Pero ni con esa amenaza, Peeta se separa de ella. Tal vez sea verdad que Annie se lo merece más. Ella al menos tiene lo que hay que tener para luchar por él. Esta vez sí que me alejo de allí.

-¡Katniss! -oigo decir a Peeta, pero no atiendo a su llamada.

Que hagan lo que quieran. Me da igual.

Por su parte Annie...

En cuanto Katniss se dio la vuelta, ella sintió como que se había excedido, liberó a Peeta de su agarre y mirando al suelo, se alejó.

-Una pena que no podamos vernos ahora. ¿Tal vez quieras quedar otro día? Ya estamos en contacto. Me alegró mucho verte de nuevo, Peeta -dijo antes de alejarse.

Tan triste debió verse que ni Cato se atrevió a seguirla.

Annie rodeó la verja de la catedral y se apoyó en la misma justo en el lado contrario. Allí no había turistas ni nadie que la molestara.

-No es propio de ti el darte por vencida así.

Cuando volvió la vista hacia el origen de la voz.

-Finnick...

-Si lo que quieres es pasar un tiempo con Peeta a solas, yo puedo ser vuestra coartada. Inventaré algo para cubrirle las espaldas, los profesores confían en mí.

-Gracias por el ofrecimiento, pero no importa. Ya no importa. Cuando salí de la catedral me pareció que Katniss y Peeta estaban discutiendo y quise gastarles una bromita. Pero lo cierto es... que yo ya me he dado por vencida con Peeta. Lo he dejado por imposible.

-¿Eh?

-Lo he intentado todo. Todo. Pero por fin me he dado cuenta de la verdad. Yo a él nunca le he interesado ni un poco. Seguir intentándolo sería forzarle mis sentimientos hacia él demasiado y no quiero que me odie por eso.

-Entonces... ¿Vas a intentar olvidarle?

-No sé si lo conseguiré. Pero al menos lo intentaré con todas mis fuerzas.

Finnick sonrió.

- Me gusta tu fortaleza. Es inspiradora.

Ella le devolvió la sonrisa.

-Pero tú no te desesperes. Te deseo suerte con Katniss. A diferencia de mí, tú aún tienes una oportunidad.

Y la sonrisa de Finnick murió en sus labios.

-Te equivocas. Yo tampoco tengo ninguna.

Diciendo esto se alejó de nuevo a reunirse con los demás.

Más tarde...

Y por fin nos encontramos en los famosos teleféricos del Distrito 7 que cruzan de una montaña a otra. Los profesores nos han pedido que nos organicemos en grupos de cinco personas así que me voy con Madge, Delly, Twill y una chica del club de tenis.

-Estoy ansiosa por llegar a la cima, dicen que la vista es preciosa, voy a sacar cientos de fotos -dice Delly.

-¡Mira, ahí llega nuestro teleférico! -digo. Hemos esperado aquí como diez minutos y al fin somos las siguientes de la fila. Las puertas se abren invitándonos a pasar pero entonces...

-Lo siento chicas, me llevo a Katniss.

Peeta aparece, me toma del brazo, me arrastra hasta el teleférico y cierra la puerta. Ninguna de las cuatro se ha repuesto de su asombro cuando la cabina se pone en marcha dejándolas ahí.

-¿¡Qué crees que haces Peeta!? ¡Yo voy con ellas y no puedes colarte así como así! ¿Cómo puedes ser tan bruto?

-Está empezando a hartarme esta situación -dice frunciendo el ceño.

¿Desde cuando se la cree tanto? Me está empezando a hartar. No pienso dirigirle la palabra, debe aprender que así no se hacen las cosas. Hacemos la ascensión sumidos en un silencio incómodo, pero una vez en la cima y cuando veo el hermoso paisaje ante mí dejo de prestarle atención a eso. Las montañas resplandecen iluminadas por el sol del ocaso, las luces de la aldea comienzan a encenderse, un águila alza el vuelo del bosque hacia la cumbre.

-¡Es hermoso...! Es todo tan... parece una postal. ¡Debo hacer una foto y mandársela a Prim! ¿Crees que le gustará?

Y de repente me detengo. Olvidé que estaba enfadada, se suponía que debía de estarlo. Me enfado conmigo misma por la debilidad mostrada, pero dicho enfado no dura mas que unos instantes pues cuando giro la cabeza hacia Peeta y veo que me está dedicando su sonrisa más dulce todo se me pasa.

Mis mejillas se sonrojan...

-¿De qué querías hablarme? -digo tímidamente.

-Oh... con que ahora quieres hablar... no hay quien te entienda. Todavía no se te pasó. ¿No? Nuestra discusión del otro día.

-No es eso.

-Entonces ¿Por qué me evitas?

-¡No te estoy evitando! -exclamo a la defensiva- Estoy comportándome como siempre lo hago, no te la creas tanto.

Peeta suspira.

-Ya veo. De acuerdo pues. Hasta luego.

Creo que me he pasado. Peeta se aleja y yo siento que esta vez me toca a mí arreglar las cosas. Así que corro hacia él y lo abrazo por la espalda.

-¡Espera! ¡Siento haber dicho eso, Peeta no te enfades conmigo! Te diré qué pasó. No me gustó oírte decir que tu vida no era de mi incumbencia y no quería que me volvieras a decir algo así por lo que decidí guardar las distancias contigo. Mejor alejarme de ti a seguir haciéndonos daño a ambos yo tratando de que te abras a mí un poco más y tú resistiéndote a ello. No quiero eso. Y de nuevo lo siento.

Peeta se voltea y me observa, finalmente me aparta un mechón de pelo de la cara.

-Yo también lo siento... siento no habértelo dicho antes. Quise evitar preocuparte y fue peor el remedio que la enfermedad. Y de hecho, mi plan era no contártelo nunca porque pensé que contártelo solo te preocuparía innecesariamente. Pero lo único que conseguí fue que te creyeras esos extraños rumores y distanciarte de mí. Y eso último es algo que quiero evitar a toda costa. Así pues... voy a contártelo.

- Peeta... ¿Estás seguro?

- Lo estoy. Mi secreto es que... no soy hijo de Ian Mellark.

Mi primera reacción es cubrirme la boca con ambas manos. No puedo creer lo que estoy oyendo.

-Antes de hacerse novia de mi padre, mi madre salía con otro hombre. No duraron mucho, pero en ese tiempo ella quedó embarazada... de mí. El nombre de mi verdadero padre es... Haymitch Abernathy.

-¡¿Q-qué?! ¿El autor? ¿El autor de los libros de arte? Entonces... eso significa que Gloss...

-Es mi medio hermano. Sí.


Hola Barbi si tienes razón a mi también me da pereza a veces jej puessss creo que en el siguiente tomo es cuando por fin pasa algooo, es verdad que fue desesperante, está claro que ambos se gustan.

Hola mica bueno ahí llegó a una conclusión el otro, estoy pensando en escenas sueltas que le sigan a ese momento

Ele y vanillalight gracias por el apoyo nos vemos!