Capitulo 15.5 Rebelión

-Si Harry estuviera aquí no lo permitiría- decía Ginny completamente indignada.

Neville y Luna la miraban igualmente indignados, apenas unos minutos atrás acababan de ver lo mas atroz que habían visto en el colegio, en clase de Alecto Carrow, Padma una de las hermanas Patil había hablado sin permiso, la profesora le pidió que se levantara y después le pidió a Crabbe que le aplicara la maldición Cruciatus, el estupido de Crabbe ni siquiera dudo, de inmediato saco su varita y torturo por un par de minutos a la chica ante la mirada atónita de los demás, Neville se levanto indignado y lo único que se gano fue que la mortifaga lo lanzara contra la pared con una ráfaga de su varita.

Ni siquiera en la época en que Umbridge había sido la suma inquisidora se había cometido un acto tan brutal, si, lo sabían esa horrible mujer había pretendido aplicarle la maldición a Harry, y solo la rápida actuación de Hermione lo evito, pero había sido prácticamente en secreto, casi sin testigos, pero esto era ahora muy diferente, pues era frente a todos los alumnos.

-Harry…..hubiera protestado- dijo Neville avergonzado de no haber podido evitar que castigaran de esa forma a Padma.

-Tu protestaste Neville- dijo Luna adivinando lo que pasaba por la mente del moreno.

-Pero falle- respondió el.

-Lo mismo le hubiera pasado a el, o a Ron- dijo la pelirroja.

Era cierto, tal y como ahora estaban las cosas sabían que ni la valentía e indignación de sus amigos habría sido suficiente para detener la brutalidad de la profesora Mortifaga.

Para terror de todos los estudiantes, este no fue un hecho aislado, sino el comienzo de una practica común, los Carrow habían instruido a los demás profesores, para que todas las detenciones les fueran enviados a ellos para que castigaran a los alumnos usando la maldiciones.

Incluso Filch que nunca había sido defensor de los alumnos se había indignado al ver que a un pequeño de segundo curso lo habían castigado de esa forma, si, era cierto que el llevaba años pidiendo castigos ejemplares contra los rompe reglas, pero ahora al ver la nueva forma de castigo que se había implementado palideció.

-Son unos monstruos- dijo Neville.

-Si eso están haciendo en el colegio ¿Qué es lo que harán en el ministerio?- decía la pelirroja.

Neville y Luna callaron, para nadie era un secreto lo que pasaba, y si el ministerio había cambiado de política para con los hijos de muggles era por que seguro alguien estaba detrás de todo esto, alguien cuyo nombre temían siquiera pronunciar.

-¿Por qué la gente no ha protestado?- decía Luna –deben de saber que el que no debe ser nombrado esta haciendo esto-

-Tienen miedo- dijo Neville.

-Todos lo tenemos- dijo Ginny –incluso Harry, Hermione y Ron, pero ellos siguen luchando-

Se había propuesto no nombrarlo, pero le era imposible el no pensar en el ni en su mejor amiga y su hermano, se había obligado a pensar en que seguro estaban bien y que juntos los tres eran una fuerza que ni siquiera el que no debe ser nombrado podría detener, pero ver cosas como las que estaban pasando en el colegio le hacían pensar en cosas malas y que sus miedos se desataban, pero algo era cierto, esa ultima frase dicha, "ellos siguen luchando" y ellos debían de seguir el ejemplo del trío y no rendirse.

-No podemos hacer nada- dijo la rubia.

Neville y Ginny se miraron y una misma idea fue compartida por dos mentes al mismo tiempo.

-Si que podemos- dijo Neville.

-¿Qué?- pregunto la rubia.

-Lo mismo que propuso Hermione cuando Umbridge era directora- respondió Neville.

-Rebelión- dijo la pelirroja mirando con decisión a sus amigos.

A partir de ese día los tres chicos comenzaron a planear la estrategia a seguir, tenían que pensar las cosas con mucho cuidado, si bien la mayoría de los profesores eran los mismos que los de otros cursos, ahora Snape era el director, y con dos mortifagos dentro del colegio las cosas podrían ponérseles difíciles si los sorprendían, pero tenían quizás una pequeña ventaja.

-¿Crees que nos delate si nos sorprende?- dijo Luna.

-No lo creo- respondió Neville.

-No debemos confiarnos- agrego la pelirroja –después de todo estamos hablando de Filch-

Esa tarde los chicos habían decidido que era el momento para comenzar a actuar, no podían hacerlo solo ellos tres, lo primero que necesitaban era que mas alumnos los ayudaran, así que inspirados en lo que había pasado cuando se abrió la Cámara Secreta decidieron que seria buena idea organizar una pinta.

-Vamonos- dijo la pelirroja mientras observaba con orgullo el letrero pintado en la pared de uno de los pasillos del tercer piso justo afuera del salón de Estudios Muggles.

"El Ejercito de Dumbledore regreso"

Los tres chicos corrieron a toda velocidad en distintas direcciones, Luna escaleras abajo para ir a su sala común, y Neville y Ginny escaleras arriba para llegar a la torre de Gryffindor.

Al día siguiente Neville fingió muy bien, pues se sorprendió tanto como los demás cuando llego a la clase encontrando mas que furica a la Profesora Alecto quien los miraba a todos con profundo odio.

-¿Quién ha sido?- pregunto airadamente la bruja.

No respondió nadie, todos se miraban sorprendidos, todos menos los Slytherin que ahora eran mayoría, las otras tres casas habían disminuido en notable cantidad el numero de alumnos, por que ahora Hogwarts solo abría sus puertas a los Sangre Limpia.

-Contesten o se arrepentirán- bramo Alecto.

Neville se mordía el labio inferior conteniendo la sonrisa, trataba de disimular, pero el brillo en su mirada le gritaba que estaba orgulloso por lo que habían hecho la noche anterior.

Se sentía pleno, aun estaba molesto por el cambio que había sufrido Hogwarts, pero ahora al menos tenían algo una muy pequeña victoria y entonces sonrió al recordar a sus amigos ausentes y la cantidad de veces que habían roto las reglas por hacer algo heroico.

así que esto es lo que se siente pensó Neville.

Y no solo era el el único que sentía lo mismo, pues miro la cara de sus compañeros que se veían contentos de saber que alguien comenzaba aplantarle frente a los mortifagos, sin embargo no todo era perfecto y en vista de que nadie se declaro culpable Alecto castigo a todos, a todos menos a los Slytherin que fueron los encargados de aplicar el castigo, Crabbe y Goyle junto a Parkinson eran los mas contentos.

-Crucio- dijo Crabbe con su grave voz mientras le apuntaba a Ernie MacMillan

Para ser justos Neville debía reconocer que no todos los Slytherin parecían disfrutar de aplicar la maldición cruciatus, pero los dos gorilas sin duda que lo disfrutaban.

-Es una pena que la sangre sucia mayor no este aquí- dijo Goyle.

-Lo mismo con la comadreja- añadió Crabbe.

La Sangre de Neville hirvió en el momento que escucho lo dicho por los gorilas, estaba a punto de responderles cuando alguien se le adelanto.

-Solo así podrían aplicarla, cuando estuvieran desarmados- dijo Lavender mirándolos con desprecio.

Neville miro a su compañera y se sorprendió, la rubia no era la clase de chica que se tomaba las cosas tan personales y menos si se trataba de Hermione pues el curso anterior la detestaba.

-Crucio- dijo Pansy e inmediatamente Lavender cayo al suelo y comenzó a retorcerse de dolor, pero en ningún momento profirió ningún grito.

Después de un par de minutos en los que todos los alumnos miraban con odio a Pansy quien levanto la maldición, Parvati fue la primera en arrodillarse, Lavender estaba toda tensa, con los puños crispados de dolor, había lágrimas en sus ojos, pero no le había dado gusto a la Slytherin.

Pansy la miro con odio.

-Parece que necesitas otra sesión- dijo muy sonriente Crabbe.

-Solo así puedes con alguien- dijo Parvati.

-Parece que aunque no este la sangre sucia mayor nos divertiremos mucho con estas dos- respondió Goyle.

Padma estaba por decir algo, pero Neville se le adelanto.

-Si Ron estuviera aquí ya no tendrías boca para seguir hablando-

Goyle lo miro furioso.

-No le temo a esa comadreja sarnosa- respondió el gorila.

-Deberías, ni juntos pudieron con el- dijo Neville.

-Crucio- dijo Crabbe.

Alecto miraba mas que entretenida la escena que se venia dando no hacia nada por impedir la brutalidad de ninguno de los gorilas.

Mientras tanto en el despacho del director.

-Director Snape, en el aula de Estudios Muggles están aplicándole la maldición cruciatus a los alumnos- dijo Rupert Cliffort mirando a Snape a través de su marco.

Ya habían pasado varios minutos en los que Neville se retorcía, pero siguiendo el ejemplo de Lavender no había gritado ni un solo instante.

-¿Sigues pensando igual Longbottom?- pregunto Crabbe con una sonrisa burlera.

-Ron es mucho mas hombre que ustedes dos juntos- dijo Neville con un hilo de voz.

-Crucio- dijo Goyle.

La puerta se abrió y todos voltearon a ver al nuevo director que miraba con asco la escena.

Apenas un movimiento de varita y ambos gorilas soltaron las suyas.

-¿Qué significa eso Severus?- se quejo la mortifaga.

-¿Qué hizo Longbottom?-

-Se burlo de Crabbe y Goyle- respondió Pansy.

-No le hable a usted Parkinson- la corto Snape.

-Ya te lo dijo ella- añadió Alecto.

-Solo se castigara a los alumnos que cometan faltas- dijo cortante Snape.

Los Carrow estaban furiosos e indignados por la humillación que le propino Snape a Alecto y de inmediato fueron a quejarse con Voldemort, pero solo lograron que el señor tenebroso los tratara con desprecio y los castigara por el trato dado a los alumnos sangre limpia.

-Severus se los advirtió, largo de aquí y no se atrevan a molestar de nuevo, si no obedecen sus ordenes se arrepentirán- dijo Voldemort mientras su serpiente siseaba mirándolos.

A la hora de la comida Ginny y Luna miraban con preocupación a Neville, pero el les decía que no tenia importancia.

Los castigos brutales no cesaron, pero al menos ahora solo castigaban a los alumnos que de verdad habían sorprendido con mal comportamiento, sin embargo los Carrow buscaban un buen pretexto para castigar a Ginny, Luna y sobre todo a Neville, después de todo tenían que pagar por ser amigos de Potter.

Pero ni los castigos fueron suficientes para que el nuevo trío siguiera con sus planes, siguieron con pintas, nunca en el mismo lugar y nunca fueron sorprendidos por Filch, los días pasaron y gratamente se sorprendían cuando encontraban alguna pinta que no fuera suya, los Hufflepuff, Ravenclaw y Gryffindor los miraban con admiración.

Pocos días mas tarde comenzaron a usar los galeones falsos para comunicarse primero entre ellos y después con algunos de sus compañeros en el Ejército de Dumbledore.

-¿Es de Harry?- preguntaba Luna en voz baja.

-Dumbledore se la dejo de herencia- respondió Ginny.

-¿Entonces?- pregunto Neville.

-Snape no tiene por que tenerla- dijo Ginny decidida.

Varios días mas tarde Peeves armaba alboroto en el gran comedor pues Seamus le había arrojado un trozo de pollo, el poltergeist estaba armando un gran escándalo, que provoco que los profesores acudieran, esa era la oportunidad que esperaban para actuar, rápidamente el trío subió hasta el despacho de Snape, dos días antes habían usado las orejas extensibles para espiar a McGonagall y poder escuchar la contraseña.

Los tres chicos subieron las escaleras, y de inmediato tomaron la espada, tan rápido como entraron salieron y comenzaron a subir a la torre de Gryffindor, pero para su mala suerte apenas habían subido dos pisos cuando se encontraron con la persona que menos ganas tenían de ver en ese momento.

Severus los vio con desprecio, ellos lo dejaron pasar haciéndose un lado, el director apenas había bajado un par de escalones cuando crispo los puños en señal de enojo y se dio media vuelta.

-Ustedes tres, deténganse- dijo el cetrino director.

Ginny, Luna y Neville se quedaron rígidos como piedra, sintiendo como una gota de frió sudor recorría su espalda. Snape arrebato un pequeño envoltorio donde guardaban la espada previamente reducida de tamaño, los negros ojos de Severus brillaban de furia contenida mientras los chicos esperaban lo peor, si por portarse mal con los Carrow recibían la maldición cruciatus no querían ni imaginar que era lo que Snape les haría.

-A mi despacho…..ahora- bramo Severus.

Unos minutos mas tarde los tres escuchaban los gritos de Snape diciéndoles cuanta cosa se le ocurría, pero principalmente los amenazaba, junto al parloteo de Severus se escuchaba a uno de los retratos que también vociferaba acerca de la falta de respeto hacia el segundo director Slytherin que había habido en el colegio y airadamente pedía sus cabezas.

Ginny miro el retrato que estaba detrás de Snape, Dumbledore dormía apaciblemente ajeno a todo, y se pregunto si tendrían tanta fortuna para que el viejo director despertara e intercediera por ellos, pero de inmediato abandono esa idea, pues si Snape había sido capaz de matar al verdadero Dumbledore, al retrato lo quemaría o lo haría trizas.

-Estarán en detención por un mes-

Los tres se quedaron sorprendidos, un mes de detención con los Carrow seria como el infierno en la tierra.

-después de la ultima clase se presentaran con Hagrid- dijo Snape.

¿Hagrid? pensaron sorprendidos los tres chicos.

-Largo de aquí, y si los vuelvo a ver merodeando siquiera por mi despacho no los llevare con Hagrid ni con los Carrow, sino con alguien a quien de verdad temerán-

No había necesidad de que Snape aclarara a quien se refería, los tres sabían que había mencionado al señor tenebroso y la sangre se les helo solo de pensarlo.

Unos minutos mas tarde cuando escucharon la puerta de abajo cerrarse se escucho una voz.

-Son impulsivos- dijo la voz.

-Un trío de idiotas, iguales a los otros- respondió Snape antes de volver a salir, pero esta vez dejo cerrado el despacho mediante magia negra.

Idiotas pensaba Severus mientras recorría los terrenos para salir del colegio, su antebrazo izquierdo le escocia y eso solo era una señal, debía salir de inmediato para recibir instrucciones de su señor.