Cap 35: Preparaciones.
La llegada de regreso de las naves a la base principal de la Primera Orden, por parte del Caballero y la Comandante, fue prácticamente consecutiva.
La nave de Kylo a pesar de haber tenido ciertos desperfectos a causa del choque con la resistencia, llegó en primer lugar. Descendió la nave sin que impedimentos. Lo esperaban. El reciente regreso de las tropas que lo acompañaban daba aviso de que en breve el caballero llegaría, con la nave algo dañada y quizás por ello más lento que los demás.
Descendió a paso firme, ignorando a los soldados que rápido corrieron a contabilizar daños. Debían repararla cuanto antes. Los constantes ataques a los que se estaban enfrentando en otras zonas obligaban a tener el mayor número posible de naves disponibles preparadas para partir de inmediato.
El caballero buscó con la mirada por el hangar, ni su tropa ni las otras naves se encontraba en el lugar. En cambio nuevas se comenzaban a acondicionar para salir de inmediato, preparando cazas y movilizando tropas. Se dirigió hacia la torre de mando. Su propio comunicador había fallado por todo el trayecto de regreso, provocando que desconociera cualquier nueva orden que se había dado.
-Señor –saludó uno de los oficiales al verlo llegar. –Hemos intentado hacer contacto con usted, pero no tuvimos manera. –Le señaló a la vez que prestaba atención a los diferentes reportes que llegaban constantemente de las dos bases atacadas, y de los efectivos que aun ahora, seguían buscando la ubicación del General.
-Perdí el intercomunicador en una persecución. –Respondió escuetamente, a la par que igual que el hombre miraba las pantallas. -¿Y mis hombres? –Inquirió con severidad.
-Partieron de inmediato en cuanto alcanzaron nuestro sistema. Estarán allí en cuestión de minutos como ordenó. Los efectivos de la búsqueda del General Hux, muy probablemente también sean dirigidos a dichos planetas para augurar una victoria. –Señalaba muy atentó, antes de dar unas breves indicaciones a otro oficial que rápido comenzó a dar instrucciones para evitar la acometida de una nueva horda de naves enemigas.
-¿Y la comandante Phasma? –Inquirió esta vez mirado con suma atención al hombre. Este se quedó estático un segundo mirando la pantalla, antes de responder. Fue apenas unas milésimas de segundos lo que pudo apreciar el caballero, pero la duda había sido evidente.
-Partió con otras naves, en busca del General, ya se le ha dado aviso, en breve llegara y se incorporara a la defensa. –El moreno alzo una ceja, ahora fácilmente visible sin su casco. Le estaba mintiendo, eso era más que evidente, pero ¿por qué lo haría? No muchos se atrevían a dirigirle la parada, y menos a mentirle, entonces… ¿por qué ahora? -¿Se unirá usted a la defensa? –Preguntó el oficial de improvisto.
-Esperare a la Comandante Phasma y me uniré a ella, para el contraataque. –Sentenció serio antes de virar su atención hacia el resto de los presentes. Todos se movilizaban a prisa, no paraban, las nuevas órdenes se decían, mientras soldados iban y venían ya ataviados con sus armaduras, recibiendo el permiso para despegar.
El oficial afirmó una única vez dando por zanjada esa breve conversación, que más parecía para él un interrogatorio.
Apenas unos pocos minutos pasaron cuando la voz de uno de los oficiales dio la voz de alerta.
-La Comandante Phasma ya está en órbita. –Informó al ver las dos naves aparecer en su pantalla. Kylo al escucharlo se dirigió a su encuentro. Descendió hasta el hangar y firme esperó con los brazos a la espalda que la rubia llegara, cosa que no tardó en ocurrir.
La mujer desde su nave observó como el caballero la esperaba mientras iban tocando tierra, se mordió el labio con preocupación. Fuera cual fuera la misión que le hubieran dicho que le había hecho salir de la base, sus vestimentas no eran las adecuadas. Maldijo en silencio antes de girarse hasta la salida, evitaría hablar si no era expresamente necesario y de ser así ya inventaría algo.
-Comandante. –La recibió el caballero cuando la vio acercarse.
-Señor. –Respondió de igual manera, pero esta vez cuadrándose para saludar.
-La acompañare en cuanto salga hacia las bases secundarias. –Phasma asintió con cierto alivio, antes de apartarse dispuesta a informar sobre su propia misión, pero el caballero cuando pasó a su lado le habló obligándola a parar su paso. -¿Ha encontrado lo que iba buscando? –Inquirió vigilante. La rubia se tensó y tras unos segundos negó.
-No señor, no hubo suerte esta vez.
-Lastima, creía que ya que tiene más interés que nadie de esta base en que Hux aparezca, sería capaz de localizarlo. –Musitó mientras se giraba para encarar a la mujer antes de añadir. –Porque es eso lo que buscaba ¿verdad?
-¿Qué buscaría si no señor? Él es la prioridad. –Respondió únicamente a prisa.
-No juegue conmigo Phasma. –La amenaza era evidente.
-Señor, no juego, cumplo órdenes. –Se limitó a decir antes de volver a cuadrarse y retirarse, no sin notar la constante mirada en su nuca del caballero que con desconfianza era incapaz de creer sus palabras.
Phasmas se movió con rapidez, se uniformó de inmediata al igual que los soldados que la habian acompañado y con cuidado se dirigió en cuanto vio que era factible hasta la sala de Snoke. Caminó varios pasos hasta situarse en el centro de la misma, y tras una breve espera que le pareció eterna, puesto que la posibilidad de que el caballero acudiera al lugar y la descubriera es muy posible.
-Comandante. –Saludó. –Veo que se da prisa en cumplir las órdenes. –Habló irónico desde su asiento.
-Líder supremo, lo intento. –Habló segura antes de con confianza informar. -He localizado la academia. Se encuentra en el borde exterior. Las naves que mando seguir el General Hux han sido de utilidad. Yo misma acudí al dicho planeta y pude ver los diversos identificativos de la misma.
-¿Y la Coronel? –De poco le importaba la situación en sí de la academia o su estado, solo saber de la veracidad de las palabras de su discípulo.
-No la vi, tampoco al discípulo de Ren. –Confirmó con un deje de duda.
-¿No la viste? –Se molestó -¿Acaso la buscaste? –Inquirió inclinándose sobre su asiento.
-Señor busque lo más que pude, la prioridad era la academia. Y ese lugar estaba plagado de hombres de Solo, si nos hubieran descubierto no habría habido manera de salir del lugar con vida.
-¡Yo digo cual es la prioridad! –Alzó la voz golpeando con el puño su asiento. –Mi orden fue que capturara la academia o acabara con ella, y eso no ha ocurrido, entonces ¿Por qué no cumpliste la otra orden que te día? ¡Era sencilla¡ ¡solo confirmar que la Coronel sigue con vida! –La rubia se encogió por un instante. –¡Deje de temerle al fantasma de un hombre muerto, Solo ya no existe!
-Señor. No podía arriesgarme, si lo hacía no habría forma de volver con hombres suficientes para llevar a cabo su mandato. Necesitaba confirmar que realmente estaba en ese planeta. –Respondió con preocupación. –Y señor sé que Han Solo murió, pero allí hay alguien que se hace llamar Solo que ha conseguido reunir a una cantidad considerable de efectivos dispuestos a enfrentarnos. Yo misma pude ver eso. No a él, pero si a sus tropas. –Aclaró de carrerilla, intentando que el anciano no le cortara en mitad de su explicación, buscando así quizás algo de la comprensión, que se le hacía tan difícil de obtener por parte de aquel ser.
-¡Pues mátelo! Somos la Primera Orden, nos deben temer, no temer a quien ni siquiera se ha visto.
-Sí señor, lo hare en cuanto ataquemos la academia. –Concedió.
-Eso espero, por su propio bien. Así que corra a organizar a los soldados suficientes para poder tomar ese lugar. –Señaló con un deje de desprecio con la mano.
-Pero… Señor, las bases están siendo atacadas, ¿no hay prioridad a la hora de defenderlas, antes de meternos en una nueva batalla? –Preguntó con preocupación, sabiendo que ese hombre detestaba que se le pusiera en duda.
-¡Hay ya efectivos suficientes para defenderlas! La galaxia entera tiene cuerpos militares de la Primera Orden, busque en los lugares donde esos soldados aun estén sin movilizar y mándelos hacia la academia. El resto cumplirá bien su cometido. La acometida a nuestras bases ha sido improvisada, movida por el descubrimiento de uno de sus escondites. No son muchos, no están lo suficientemente organizados. Serán fácilmente derrotados. –Señaló molesto ante las palabras de la mujer.
-Sí señor. –Afirmó. –Aunque Kylo Ren esperaba por mis naves para marchar hacia esas bases… ¿Cómo he de esquivarlo si no me dirijo hacia allí?
-¡Piense usted misma por una vez! –Gritó antes de desaparecer dejando a la rubia en el sitio. ¿Qué debía hacer? El caballero ya sospechaba de ella, si no iba con él hacia las bases, y en cambio se quedaba reuniendo efectivos para la academia, seria evidente. Maldijo entre dientes mientras con el ceño fruncido y casco bajo el brazo se viraba para salir. Jamás debió entrar en aquella sala la primera vez, todos sus problemas actuales estaban derivando a causa de esa fatídica decisión.
La mujer llegó minutos más tarde a la torre de mando. Paseó su vista por el lugar, respirando con cierto alivio al no ver al caballero. Se movió con rapidez hacia los oficiales que anteriormente habían compartido la mentira hacia el caballero, y localizando al de mayor rango le hablo apenas en susurros.
–Tenemos que movilizar efectivos suficientes para atacar la academia. El líder Snoke ha ordenado llamar a los soldados que no hayan sido ya dirigidos hacia las bases. Hay que localizar a los de las bases más alejadas, sobre todo las que estén cercanas a la ubicación de Nixus. –Sentenció con cierta inseguridad de si lo que se le acababa de ocurrir llegaría o no a buen puerto. –Tengo que ir con Kylo Ren a repeler a la resistencia. Intentare que las naves se separen. Si me dirijo a la de menor riesgo será fácil irme de allí de inmediato en cuanto la zona sea segura, mientras que si su nave va hacia la otra, no podrá seguirme con facilidad ni mantenerme vigilada. –Suspiró tras decir eso. El oficial no estaba muy seguro del resultado de esa pequeña maniobra, pero aun así no había otra opción.
-Comandante, si hacemos el llamamiento a las bases que están cercanas al borde exterior, muy probablemente tengamos tropas suficientes para acabar con el lugar en cuestión de horas. Incluso puedo movilizar uno o dos armados que se están ahora sin uso.
-Hazlo, esa es la parte fácil, lo difícil es conseguir que Ren no vaya en mi misma nave. –Sentencio con preocupación. –No va a apartarme la vista de encima, desconfía de mí. –Ambos quedaron un segundo en silencio, hasta que el oficial, se viró hacia ella en un momento.
-Mandaremos un informe de que necesitamos apoyo, ya sea en una u otra base, solo tenéis que movilizaros. Si Ren se ofrece para dar el apoyo, estarás libre de él para luego salir de allí. Si no es así, solo necesitas ser tu quien se ofrezca. –Señaló provocando en la rubia una sonrisa satisfecha.
-Servirá. Entonces que así sea. –Agregó antes de dirigirse a acabar de preparar todo lo necesario para partir.
No faltaba mucho para que las naves despegaran. Los soldados ya ataviados se movían hacia sus posiciones asignadas, mientras revisaban sus protecciones ya armas confirmando su buen funcionamiento. Ya estaba todo listo solo hacía falta que se diera la orden de despegue. Pero un reporte retrasó esa orden.
-Se ha localizado la posición del General Hux. –Informó mientras llegaba a la carrera uno de los oficiales para alcanzar a la Comandante y el Caballero antes de que se adentraran en la nave. –Al parecer se le ha identificado entre un grupo de la resistencia que está atacando una de las bases. Una de sus naves quedó dañada, en ella lo llevaban preso junto a varios de nuestros soldados. Los vieron cuando los estaban cambiando de nave. –Informó mientras respiraba con agitación por la carrera.
-¿Han llevado a sus presos a la batalla? –Se extrañó Kylo sin comprender el porqué de esa maniobra.
-No señor. Era una de las naves que no iba a entrar en la batalla. La alcanzaron cuando iba a alejarse de la zona de conflicto. Nuestros TIE ante la amenaza atacaron a cualquier nave enemiga, independientemente de si hicieran frente o no. Al parecer ese es el motivo de que tuvieran que cambiar de nave. Pero desconozco si han salido ya de la órbita del planeta.
-Entonces… -Susurró un instante el moreno antes de quedar en silencio meditando la información. –Haced un patrón de movimiento de las naves desde la posición de su anterior asentamiento, hacia la ubicación de la base donde se les ha visto con Hux. Si iban a pasar de largo no tenían por qué llegar hasta ese lugar. Lo que delata que la base estaba en el camino hacia el lugar de destino de esa nave. Si no hubiera sido interceptada durante el enfrentamiento, seguramente habría seguido su camino.
No tenía otro sentido para él, el hecho de que esa nave que les auguraba una buena moneda de cambio en cara a un futuro se expusiera tan abiertamente a ser atacada. -Comparar los resultados con los datos que tenemos de enfrentamientos en los planetas que estén por el lugar del posible recorrido, puede ayudarnos a reducir la búsqueda. Buscar incluso pequeñas revueltas en pueblos y ciudades. Si están en un planeta en el que tengamos operativos, muy posiblemente habrán tenido precaución de no llamar la atención. –El oficial afirmó mientras sobre una pequeña pantalla iba apuntando la información solicitada por el moreno. –Que nos informen si los datos aportan algo relevante. –Ordenó una última vez antes de virarse hacia la rubia que en silencio había observado como por primera vez en mucho tiempo ese hombre era capaz de comportarse como realmente dictaba que debía hacer por su cargo.
Cuando el oficial se alejó para cumplir las órdenes, Phasma ya con el casco puesto cubriendo su rostro se dirigió a él.
-Los datos que has pedido seguramente den como resultado un cono de coordenadas inmenso. Aun comprobando los planetas que hayan tenido o no roce con nuestras tropas, será como buscar una mota de arena en un desierto.
-¿Tenias una idea mejor? –La encaró con molestia. –De otra forma tendríamos la galaxia entera para buscar. Acabó de reducir de forma considerable las ubicaciones a las que prestar atención. Deberías estar contenta, después de todo es para localizar al maldito de Hux. –Escupió las palabras.
Ninguno de los dos añadió nada más. Ocuparon sus posiciones en las naves y rápidamente partieron del lugar. Pero en la torre de mando, las instrucciones se sucedieron tras su partida. El comunicado se generalizó, se comenzaron a movilizar las tropas del borde exterior, con un único objetivo, la academia. Era evidente que haciendo un movimiento tan arriesgado como era ese, la información rápidamente llegaría a oídos del caballero, pero esperaban que al no requerir de tropas que había que equipar proveyéndolos de cierto descanso entre misión y misión, el ataque se llevara a cabo cuanto antes, evitando así las consecuencias que pudieran impedirlo.
En el borde exterior, más concretamente en Nixus, los movimientos de comerciantes habían aumentado. Muchos partían de regreso a sus planetas portando la nueva noticia. Mientras otros corrían a equiparse. Los cadetes y mercenarios se movían por todo el lugar con sus armaduras ya preparadas. No sabían en que momento podrían atacar y se habían dispuesto turnos de vigilancia, debían tener todo el tiempo posible los cielos controlados.
Cada pocos minutos un reporte nuevo llegaba sobre los planetas adyacentes a Nixus en los cuales los contactos de Solo reportaban si había o no movimiento de naves hacia el planeta.
-Nuevo reporte. –Alzó la voz un hombre desde la amplia sala que se usaba de foco de reunión y preparación para las distintas misiones o avanzadas. –Negativo, no se ve movimiento todavía en el sistema adyacente. –Señaló mientras miraba una de las pantallas sin prestar atención al resto. –Añaden que si necesitamos guerreros, pueden aportarnos un amplio número. –Esta vez sí viró su atención a la mujer que apoyada sobre una mesa prestaba atención a todo lo que acontecía mientras un droide medico trataba la herida, para acelerar su recuperación.
-¿Cuántos? –Inquirió ella.
-No lo pone.
-Pregunta que de cuantos dispondríamos. –Habló con una sonrisa. -¿Cuántos se han ofrecido a ayudar hasta ahora? –Le preguntó a Yul que a su lado contabilizaba tropas.
-Medio millar, solo con los tres asentamientos grandes del borde exterior. Y comerciantes y traficantes están uniéndose a nosotros, aunque sus hombres no son tan numerosos, quizás entre todos haya unos cien más. –Uri ensanchó más si pudo la sonrisa, mientras que con cierta sorpresa afirmaba.
-Jamás pensé que se nos unirían contra la Primera Orden. Pero me alegra que así sea. –Susurró más para sí que para el resto.
-Son muchos los que están contra la Primera Orden, pero no se movilizan por ser pocos. Si tú, que tienes un número grande de efectivos los amenazas, es más probable que se unan a ti, les aportas una posibilidad de victoria. –La mujer rio al escucharlo.
-Miras muy alto. No estoy encarando a la Primera Orden para acabar con ella. No soy la resistencia. Solo quiero que nos dejen en paz. Si nos ven como amenaza nos evitaran con el tiempo, así podremos seguir moviéndonos con libertad sin tenerlos encima. –El muchacho se alzó de la pantalla y la encaró serio evidenciando la diferencia de altura entre ambos.
-Pero ellos esperan eso de ti al unirse.
-No. –Le respondió negando igualando su porte al del moreno. –Si fuera así, se habrían unido a la resistencia hace años, y no lo hicieron. Ellos al igual que yo quieren evitar posicionarse, esta posible batalla es para afianzar esa postura. Tanto la Primera Orden como la resistencia nos aportan beneficios, y muy seguramente para nuestros aliados sea de la misma forma. Al romper el equilibrio por culpa de la academia, hemos perdido esa entrada constante de dinero y productos. Tenemos que hacernos ver para que sepan que no pueden acabar con nosotros, y que si no se meten en nuestro camino podemos ser útiles para ellos. –Habló con seguridad.
-Uri. No pensaras que Snoke ignorará el hecho de que la academia haya traicionado a la Primera Orden y mirar hacia otro lugar viéndonos útiles en un futuro. ¿Verdad? –Preguntó incrédulo. La castaña desvió la mirada.
-Claro que no, pero si no hago nada, entonces sí que supondrá nuestro fin, intento hacer todo lo posible para que podamos seguir viviendo como ahora. No quiero estar huyendo eternamente por el simple hecho de que le temo. –Lo encaró al decir esas palabras. –Soy consciente de que es muy posible que al final tengamos que acabar huyendo, pero hasta entonces daré tanta guerra como me sea posible. -Fue entonces cuando el muchacho desvió su mirada analizando lo dicho por la mujer.
Era difícil darse cuenta del peligro que corrían encarando a la Primera Orden, pero la castaña lo tenía siempre presente, solo esperaba que por algún motivo milagroso, lo que tanto temía no ocurriera. Se mantuvo pensativa y preocupada a partes iguales, el muchacho tenía razón, pero si se dejaba vender por el pesimismo de esa realidad, nunca lograría nada de lo que quería conseguir. Suspiró con pesadez, mientras cerraba los ojos y notaba al droide rodearla para atender la herida de su espalda.
–Yul, ¿tú que quieres hacer? No te he preguntado directamente. Llevas años sin decidir sobre tu vida. Te arrastre a la Primera Orden, luego Kylo te arrastró con Snoke y ahora te encuentras aquí conmigo pero de nuevo dudo sea por tu propia decisión. ¿Qué es lo que quieres tú?
El joven se quedó un momento en silencio, para tras un par de segundos encogerse de hombros. –No lo sé. –Soltó una pequeña risa apagada. –Realmente no tengo nada encontrar de la Primera Orden. Tampoco encontrar de la resistencia. Y mucho menos en tu contra y este lugar.
-¿Entonces? –Se preocupó por la respuesta del muchacho, y buscando sus ojos le giró el rostro con una de sus manos.
-Hace tiempo que perdí lo que quedaba de mi familia, solo Nut esta con vida, y para él tú eres más su familia ya que yo. –Hizo una pausa mientras miraba hacia un lateral de la estancia buscando apartar la mirada de la mujer. –En otro tiempo me hubiese gustado vivir tranquilamente, pero las circunstancias me han hecho ver que eso para mí ya no es posible. –Confesó momentos después, con una sutil sonrisa, su rostro se apagó levemente antes de proseguir. –Hace años que no conozco otra cosa que la guerra. Ya sea de un bando u otro, solo he visto enfrentamientos, muertes y sufrimiento, creo que a pesar de no ser lo que en un principio quería, el fin de la guerra es lo que ahora quiero. –Añadió con seriedad, volviendo su vista a la mujer. –Quizás si se consigue pueda tener en el futuro lo que tanto quería antes. –Finalizó su palabras mostrando de nuevo una pequeña sonrisa algo más esperanzada que la anterior.
Uri se encontraba con ceño fruncido mientras este hablaba, por la molestia de haber sido una de los culpables de haberle robado ese futuro que tanto ansiaba. –Nunca debí haberte llevado conmigo. – se regañó a sí misma. –La resistencia, te habría guiado hacia el camino que deseas, o al menos te habría mostrado una forma de luchar por él. –Le señaló. Estaba molesta consigo misma, siempre sus actos tenían consecuencias, eso lo sabía, pero saber que alguien a quien atesoraba había visto truncado su futuro por una mala decisión suya le dolía más que todas las otras malas decisiones que con los años cargaba a su espalda.
-Si hubiera estado con la resistencia muy probablemente Kylo me habría dado caza, es gracias a que estoy con vosotros que sigo con vida. No todo ha sido malo. –Intentó animarla.
-Yo tenía la misión de traerte o matarte, por más que dije que eras libre de escoger… nunca hubo otro camino aparte de la Primera Orden. –Confesó molesta consigo mima Uri alzándose de su sitio con dificultad e ignorando los reproches del droide. –Lo siento, yo te arrebaté tu vida por orden explicita de Snoke. –Susurró sin mirarlo antes de moverse del lugar dejando al muchacho en aquel lugar sin posibilidad a decir nada, aunque tampoco supiera que decir tras conocer esa información.
Una voz se alzó por sobre las demás minutos más tarde de que la castaña dejara la sala. Captando la atención de todos, al igual que la del muchacho, que tras ese rato mirando la pantalla frente suya, no era capaz de sacarse sus últimas palabras de la cabeza.
-¡Las bases cercanas se movilizan! –Habló el hombre encargado de los reportes. –¡Llegan varios informes que dicen haber avistado dos armados dirigirse hacia nuestra ubicación!
-¿Dos armados? –Preguntó Yul en un susurro de incredulidad, antes de correr a confirmar la información. -¡Mierda! No contábamos con esto. –Se giró sobre sus talones con rapidez, y cruzando la amplia sala, corrió por los pasillos en busca de la castaña. La Primera Orden no solía movilizar los armados a excepción de que atacara a la resistencia. Los estaban considerando como una verdadera amenaza, lo que rompía por completo sus cálculos. -¡Dos armados! –Gritó cuando alcanzó el cuarto de la mujer, apoyándose de forma precipitada en el marco de la puerta. -¡Han movilizado dos armados! –Uri se giró de golpe para mirarlo con su rostro tiznado de asombro y lo que el Yul, calificó como pánico.
-No puede ser… es imposible, no van a tener piedad.
