Disclaimer: Los personajes pertenecen a S. Meyer yo sólo sueño con ellos.
¡Hola preciosidades! Espero que hayan tenido una buena semana. Hoy no me entretengo, voy como simpre, con prisas, pero no quería dejar de agradecer a mis quidísimas Cris y Ali por vuestro asesoramiento en temas médicos del capítulo anterior. No sabéis cuanto me facilitasteís esa tarea ;) ¡Gracias!
Y ahora sí, os dejo el capítulo. Espero que os guste.
¡Disfrutarlo!
"Secreto de una traición"
Capítulo XXXVI
-¿Ya te has enterado? - me preguntó de pronto Emmett mientras yo observaba a Bella desde el marco de la puerta. Estaba tan ensimismada mirando con tristeza hacía la ventana y acariciando su plano vientre, que ni se había dado cuenta que llevaba más de diez minutos allí.
Hacía dos días que Bella había sido trasladada a planta, todo en ella se iba dando como los doctores esperaban. La herida era dolorosa y aún permanecía bajo los efectos de los calmantes, pero afortunadamente se recuperaba bien. Pero una cosa era ir recuperándose físicamente de todo el daño que esos dos mal nacidos le habían provocado y otra cosa diferente era sus heridas emocionales.
Por una parte, la perdida del bebé la había sumido en una honda tristeza, tanto, que no se daba cuenta la de veces que las lágrimas empapaban su mejilla de pronto, cuando pensaba que nadie la veía; y otra parte que la tenía realmente asustada y ansiosa, era el estado de nuestra pequeña. Ya habían pasado cuatro días y ella permanecía en ese estado comatoso, aunque su doctor nos animaba diciendo que el hematoma estaba reduciéndose por si solo, y eso era una gran noticia.
Pero yo, cada día que pasaba, me sentía más culpable del estado en el que se encontraban las dos. Por más que los demás trataban de animarme diciéndome que yo no tenía la culpa, cuando alguna vez me había atrevido a desahogarme con ellos, la realidad que sentía era otra. Ellas estaban ahí por mí, por la envidia y la avaricia de alguien que quería hacerme daño a mí. Cuanto más pasaba con ella, más miserable me sentía. Yo no había sido nada bueno para ella. Bella no habría pasado nunca por esto, o por un embarazo sola o por tener que huir de mí, si nunca me hubiese cruzado en su camino.
Yo la amaba, jamás a nadie podría amar como lo hacía a ella, pero por más que me esforzaba en protegerla, en cuidarla , en hacerla feliz, solo le provocaba lo contrario: Dolor, soledad, tristeza, pérdida…
Desde que había salido de la UCI, apenas habíamos tenido contacto. Ella se mostraba seria, preocupada y si me atrevía a tomarla de la mano, a los pocos minutos buscaba deshacerse de nuestro agarre. Y eso me estaba destrozando. Sabía que ella me culpaba, sabía que tarde o temprano ella se daría cuenta de que no era bueno para ella, y me temía que ese momento estaba llegando.
-Edward, ¿me estás oyendo? - giré la cabeza cuando volví a escucharlo - Ya veo que no - se contestó a sí mismo -Ven, vayamos a otro lugar.
Yo me resistí en un primer momento, aunque Bella no parecía reparar en mí, yo me negaba a separarme de ella. Aunque fuese desde la distancia, necesitaba estar ahí, necesitaba verla.
Finalmente accedí y caminamos hacia la cafetería. El pidió dos cafés y mientras yo pasaba mis manos por la cara, los dejó sobre la mesa.
- Toma, te sentará bien - me ofreció.
Yo separé mis manos de la cara y lo miré. Seguramente tenia que estar horrible porque su expresión era de verdadera preocupación.
- Tienes que superar esto Edward, no ayudará mucho si tú también te vienes a bajo, amigo - me dijo tratando de animarme - Tu mujer y tu hija te necesitan Edward, no puedes seguir así.
- No sé como hacerlo Emmett, no puedo borrar el sonido de sus gritos de mi cabeza - dije enterrando los dedos en mi pelo desesperadamente -, no puedo borrar de mi retina ver ese maldito coche golpeándolas y luego ver como ellas se salían de la carretera. ¿Tienes siquiera una idea de cómo sonaba el hierro de su vehiculo retorciéndose en torno a ellas mientras ellas gritaban de terror? ¡Tienes la más mínima idea! - dije alzando la voz.
El me miró compasivamente, en sus ojos se reflejaban el dolor y la lástima.
- No puedo simplemente olvidar eso Emmett. No te imaginas el miedo que recorrió mi cuerpo cuando vi a Bella ensangrentada, pensé que estaba muerta, me entiendes - dije llorando de dolor ante los recuerdos - y mi hija, por Dios Emmett, mi hija podría haber muerto, podría haberlas perdido a las dos ahí, podría haberlas perdido…-dije rompiendo en un llanto que traté de ahogar cubriendo mi cara con mis manos.
Sabía que la gente nos estaría mirando, pero ya me daba igual. Tenía un dolor tan profundo en el pecho que no conseguía reponerme.
-Lo sé hermano, sé que no puedo a llegar a hacerme una idea, pero ellas están ahí, siguen ahí, y siguen luchando. Verás como Sarah sale de esta, esa niña es todo vida Edward, verás como pronto podrás seguir disfrutando de ella.
- Y si no sale bien - le interrumpí sintiendo un cúmulo de saliva en mi boca - Y si le quedan secuelas, y si….
-¡Ya basta, Edward! - me gritó haciéndome callar - no sigas lastimándote así. Ella saldrá bien. Lo hará - dijo tajante.
-Nunca debí cruzarme en su camino. Solo la he hecho sufrir. Maldigo el día en el que me crucé en su camino - dije entre dientes desesperado.
-No puedes estar diciendo eso en serio, Edward, no es justo ni para ti, ni para ella, ni mucho menos para ese ángel que es tu hija, ella no existiría si no te hubieses cruzado en su camino.
-Lo sé…lo sé - dije una vez más sintiéndome un miserable - Es que no consigo entender por qué nos ha tenido que pasar esto. No soy una mala persona Emmett, no merezco un castigo tan grande - dije recordándolo todo.
-No es cuestión de que lo merezca Edward, ha sido tu mala suerte, has estado rodeado de gente que no te ha hecho bien. Pero si algo he aprendido, es que todo en esta vida se paga.
- Se paga - dije irónicamente - cuanto es que valen las vidas de mi mujer y mi hija Emmett, cuánto vale la vida de un hijo al que nunca podré ver la cara y que tiene a Bella totalmente desolada, cuánto vale todo este dolor . Por más que John se pudra en la cárcel, jamás pagará todo el daño que me ha hecho, que nos ha hecho.
- No entrará a la cárcel - dijo de pronto sorprendiéndome. Yo levanté mi rostro y fijé mis ojos en él.
- Qué…- musité sin llegar a comprender.
- Ha salido en la prensa. Se han encontrado muerto a Maxwell en el despacho de su residencia.
- ¡Qué! -exclamé con asombro.
- Se ha suicidado Edward, se ha reventado los sesos.
Yo lo miré estupefacto, no podía creer lo que estaba escuchando. Me sorprendí a mi mismo sintiendo alivio. Jamás pensé que me alegraría tanto de escuchar algo así, porque al menos ahora sabía que no había podido con su culpa, y aunque él no fue el artífice del accidente, si una parte importante en él.
-Me gustaría decir que lo siento, pero no sería cierto - dije con sinceridad mirando a mí amigo.
-Créeme si te digo que yo me alegro tanto como tú - dijo y por un momento su comentario me hizo sonreír - Por el hijo de puta de Maxwell , ojala se pudra en el infierno - dijo brindando con su taza de café.
- ¿Crees qué le dolió? - pregunté y él casi se atragantó con el sorbo que le estaba dando a su café.
- Pues no sabría decirte, nunca me he volado los sesos - dijo divertidamente lo que me hizo sonreír - pero estoy seguro que los segundos antes de apretar el gatillo, fueron los más duros, aterradores y angustiantes que haya sentido en toda su vida.
- Eso espero - dije sin remordimientos - eso es poco para lo que han sufrido mis chicas.
Media hora más tarde mi padre llegó portando la misma noticia. Su rostro era serio, pero estaba seguro que por dentro sentía cierta satisfacción por lo que había pasado. Desde que Bella bajó a planta, él prácticamente no se separaba de ella o de la sala de la UCI a la espera de noticias sobre su nieta. Prácticamente nos turnábamos para no dejarlas solas en la medida de lo posible.
Mientras dejé a mi padre hablando con el doctor sobre los nuevos progresos de Bella, yo volví a visitar a mi pequeña.
- Tengo buenas noticias Edward - me susurró el doctor mientras me acercaba a la cuna y acariciaba la mano de mi pequeña, que seguía dormida y conectada a un sinfín de cables - Las últimas pruebas que le hemos hecho, no muestra rastro del hematoma. Mañana mismo comenzaremos a quitarle la sedación para ver como reacciona.
- Eso…eso es bueno, ¿no? - pregunté con temor.
- Si Edward, es bueno, aunque hasta que no despierte y veamos como reacciona, no podremos saber si el traumatismo le ha provocado algún daño. Pero confío en que todo salga bien, prácticamente su cerebro no ha tenido actividad lo que ha facilitado su mejoría.
- ¿Crees qué debo decírselo a mi mujer? - pregunté con algo de esperanza.
- No veo porque no, es una gran noticia, y aunque es cierto que tendremos que esperar a ver como reacciona, yo me siento optimista. Tengamos fe Edward - me sugirió dándome un apretón en el hombro.
Yo me volví hacia mi pequeña y dejé escapar una sonrisa emocionada.
- Lucha por regresar con nosotros mi vida - susurré a su oído - Papá y mamá te estamos esperando mi princesa, y estamos deseando tenerte de nuevo entre nuestros brazos, mi amor. Vuelve con nosotros mi niña. Vuelve con nosotros. Te amo -le susurré tragándome el nudo que comenzaba a atorar mi garganta mientras besaba con delicadeza y esperanza su pequeña y suave frente.
Salí de allí y como venía haciendo desde hacía ya cuatro días, bajé a la habitación de Bella. Una vez más el corazón se me encogió al verla. Permanecía dormida, pero su rostro mostraba los surcos de sus lágrimas y sus manos se aferraban a su vientre.
-Lo siento mi amor - musité de pie junto a ella -siento que todo esto esté ocurriendo, siento mucho que estés sufriendo tanto esa pérdida, si yo no te hubiese encontrado…-dije de pronto siendo consciente de que si jamás las hubiese encontrado, ellas jamás habría sufrido todo esto. Pero inmediatamente un vacío grande se instaló en mi pecho. Jamás hubiese conocido a mi pequeña, jamás hubiese disfrutado de su risa, jamás hubiese sentido lo que es ser llamado papá o rodeado por sus pequeños brazos.
-Lo siento Bella- dije llorando, la culpa estaba acabando conmigo. Todo lo que pensaba que podría hacerles bien a ellas, me desolaban a mí.
- Edward…-musitó Bella; inmediatamente abrí mis ojos, los que no me había dado cuenta que había cerrado - No ha sido culpa tuya - susurró y no pude reprimir el sollozo.
-Si la tengo Bella, yo tengo la culpa de todo, yo soy el culpable de que te dañaran de que perdier….-inmediatamente me callé al ver como de nuevo sus ojos se entristecieron.
- ¿Sabes cómo está Sarah? - preguntó tratando de cambiar de tema aunque la tristeza era más que evidente en su rostro.
- Mañana le van a quitar la sedación, ya el hematoma ha desaparecido…
- ¿De verdad? - preguntó y de pronto sus ojos brillaron esperanzados y emocionados - Mi niña va a despertar, podré tenerla de nuevo en mis brazos - dijo ahogando un sollozo.
- Si mi amor, el doctor dice que aún tendremos que esperar a ver como reacciona, pero se ha mostrado muy optimista - le dije con cierta emoción también.
- Eso es fantástico - dijo dejando correr algunas lágrimas por su mejilla y después de mucho tiempo, ella alargó sus manos para tocarme.
Yo sentí como todo mi interior se removía el sentir sus manos en las mías. Clavé mis ojos entristecidos ella y entonces ella tiró suavemente de mis manos para que me acercara y así lo hice.
- Gracias - musitó en mi oído antes de enterrar su rostro en mi cuello - tu nos salvaste, si no hubiese llegado a tiempo…
-Calla Bella, por favor - dije rompiendo a llorar sólo de imaginarme, que eso hubiese ocurrido sin que yo estuviera cerca de ellas, que nadie se hubiese dado cuenta y que ellas hubiesen podido perder la vida ahí.
-Tranquilo, superaremos esto juntos, como siempre - susurró y rodeo mi cuello abrazándome todo lo que su herida lo permitía.
- No te merezco Bella, nunca seré bueno para ti - dije separándome y mirándola con todo el dolor que sentía en mi pecho.
- Todo lo contrario Edward, tú lo eres todo para mí, y para Sarah - Una vez más miró hacia su vientre y la tristeza volvió a sus ojos pero volvio a mirarme - No ha podido ser, no soy ni la primera ni la última mujer que sufre algo así Edward. Quizás no era el momento, o el modo, sólo Dios sabe porque nos ha sucedido todo esto.
- Cómo puedes hablar así después de todo lo ocurrido - musité realmente maravillado por su forma de enfrentarlo todo.
- Mi vida no ha sido fácil Edward, y no siempre he tenido lo que he querido - musitó con tristeza - pero ahora te tengo a ti, y tú me diste a mi preciosa hija, ahora sólo quiero que ella esté bien. Eso es lo único que ha de importarnos. El doctor me ha dicho que puedo tener mas hijos, aferrémonos a eso Edward, no dejemos que nos hagan más daño.
- Y tú, ¿vas a estar bien? - pregunté realmente entristecido mirándo hacia su vientre.
- Lo estaré, en cuanto tenga a mi pequeña conmigo de nuevo, sé que todo volverá a ser como antes. Lo del bebé ha sido una bonita ilusión, pero estoy segura que el Señor nos bendecirá con más hijos Edward, estoy completamente segura.
- Te amo…-musité y no pude evitar llevar mis labios a los suyos, necesitaba sentirme así de nuevo. Necesitaba sentir que ella no me culpaba.
- Yo también te amo Edward.
Por un largo rato permanecimos abrazados, besándonos suavemente, no quería que se hiciera daño si profundizaba mi beso. Ella me pidió que me tumbara a su lado, agradecí el que tuviéramos una habitación para nosotros solos. Y no tardé en cumplir su deseo. Con mucho cuidado me posicioné de lado en el filo de la cama y pase mi brazo por su cabeza, ella se dejó caer sobre mi hombro y así seguimos el resto de la tarde.
- ¿Qué va ha pasar ahora? - preguntó de pronto elevando su rostro hasta fijar sus ojos en los míos.
- ¿Qué quieres decir?
- Y si lo vuelve hacer - dijo con temor - y si de nuevo busca la manera de hacernos daño.
- No lo hará - le contesté sinceramente.
- ¿Cómo puedes estar tan seguro? - me reprochó.
- Maxwell se ha suicidado…
-¡¿Qué? - exclamó sorprendida.
- Y me alegro que lo haya hecho…
-Edward…- dijo a modo de reproche.
- No Bella, es lo mejor que le ha podido pasar, espero que se pudra en el infierno.
- Edward, no digas eso… tú no eres así..
- Bella, ese maldito casi te mata y casi mata a nuestra hija, por no decir - de nuevo me callé - créeme, no lamento en absoluto su perdida. Ya jamás podrá volver a hacerme daño y mucho menos a vosotras - dije con rabia en la voz.
- No me alegro, pero si que estaré más tranquila ahora que sé que no puede hacernos daño. Pero… no era él quién conducia el auto Edward - dijo con verdadero pavor en la voz.
- Ya saben quien es cariño, será cuestión de días que la policía lo encuentre - mentí. Jamás le diría lo que realmente le esperaba a ese maldito - Te aseguro que ninguno de ellos podrá volver a haceros daño - le aseguré y dejé un sentido beso en su frente - Descansa Bella, mañana será un gran día.
- No vuelvas a decir que estaríamos mejor sin ti - me regañó estirando su cuello para volver a mirarme - nunca más vuelvas a decir algo así, no soportaría vivir sin ti otra vez - me susurró y yo no pude evitar abrazarla con fuerza, sintiendo como mi corazón de nuevo latía bajo mi pecho con vida.
- Te lo juro Bella, jamás volveré a pensar en eso. Ahora sólo roguemos para que nuestra pequeña salga de esto y podamos volver a nuestras vidas pronto.
Ella se acomodó entre mis brazos, y después de muchos días me permitir descansar…
Todo va a salir bien, me decía a mí mismo mientras nos dirigíamos a la habitación de nuestra pequeña. Hacía varias horas que le habían quitado la sedación pero ella permanecía dormida.
Una enfermera ayudó a Bella a sentarse en una silla de ruedas y juntos subimos a la habitación.
- ¿Todavía no? - preguntó Bella, con temor en su voz, nada más llegar allí.
- No debiste subir Bella, aún no estás lo suficientemente recuperada..
- No podía estar más tiempo sin ver a mi pequeña, doctor, quiero estar aquí para cuando ella despierte.
- Podría no hacerlo hoy - dijo un poco desanimado.
- Aún así quiero estar aquí - dijo con seguridad y le pidió permiso para poder entrar.
- Quizás no haya sido una buena idea dejar que viniese - me dijo el doctor. Yo temía por las dos, no lo iba a negar, pero Bella necesitaba estar aquí, es lo único que sabía.
- Yo estaré pendiente de ella doctor, no permitiré que le pase nada.
- Está bien, yo estaré en la sala de médicos mientras tanto, os dejo solos - me dijo y se alejó de mí.
-¡Oh, mi niña...! - oí que Bella exclamaba con dolor cuando vio a nuestra pequeña. Me apresuré a estar a su lado.
-¿Bella, estás bien? - inquirí preocupado.
- Mírala Edward, cómo quieres que esté bien, no ves que está lastimada - dijo mirando con los ojos colmados de lágrimas el cuerpecito dormido de mi pequeña. Aún tenía pequeños cortes producido por los cristales y la venda que cubría toda su cabeza.
- Nunca debí coger el coche - comenzó a musitar con dolor acercándose a la cuna y tomando una de sus manitas a través de los barrotes - Lo siento mucho mi niña, nunca debí coger ese maldito coche - volvió a decir dejando escapar el llanto - Despierta Sarah, ven con mamá cielo mío, no me hagas esto mi vida, yo no puedo vivir sin ti, Sarah, mi niña - sollozaba acariciando con nerviosismo su pequeña manita.
Yo me esforcé al máximo para retener mis lágrimas pero su desesperación era tan dolorosa que sin poder evitarlo lloré junto a ella.
- Sarah, princesa, despierta - dije esta vez yo acercándome para besar su frente - Ya estamos aquí, los dos - dije tomando una de las manos de Bella que me miró con los ojos inflamados y colmados de lágrimas - Papá y mamá estamos aquí - volví a decir.
De pronto sus ojos comenzaron a moverse bajo sus párpados. Me improsionó recordar que con Bella sucedió igual y abandonado la mano de Bella, comencé a acariciar su frente.
- Vamos princesa, tú puedes despertar, escucha mi voz Sarah, ven con papá cielo - le pedí, podía oír el llanto nervioso de Bella que, aún doliéndole horrores, consiguió enderezarse y se situó junto a mí.
- Sarah, vamos mi niña, te estamos esperando cielo mío, necesito ver tus hermosos ojos de nuevo mi amor, vamos vida mía, abre los ojos.
Nuestra pequeña comenzó a parpadear y lentamente abrió sus ojitos.
- Sarah…- musitamos los dos mirándonos con sendas sonrisas a la par que miles de lágrimas comenzaban a correr por nuestras mejillas.
Ella parecía no vernos, sus pupilas comenzaron a moverse nerviosamente y una vez más cerró los ojos, provocando que ambos volviéramos a sentir la ansiedad de verla así. Sentí que Bella se resentía pero luchaba por permanecer erguida. Cuidadosamente rodeé su cintura y traté de sostenerla con mis brazos. Ella me miró y pude ver agradecimiento en sus ojos.
-La esperemos juntos, siempre juntos - le dije y ella, emocionada, dejó caer su cabeza de mi hombro mientras permanecíamos fijos en nuestra pequeña.
-Vamos Sarah cariño , tú puedes hacerlo preciosa, todos estamos esperando por ti - le decíamos tratando de despertarla.
Una vez más sus ojos comenzaron a parpadear y esta vez, tras un poco de desorientación inicial, nuestra pequeña fijó la vista en nosotros..
-Ma..mi -dijo finalmente a penas con un hilo de voz.
- Si mi niña, estoy aquí cariño, ya estoy contigo cielo - dijo Bella llorando, pero de emoción de volver a oírla.
Mi pequeña entornó sus ojos como cansada pero con lentitud buscó mi mirada. Y juro por dios que en el momento en el que mi pequeña me miró, supe que todo iba a estar bien, que ya todo había pasado.
-Pa pi..- musitó y una pequeña sonrisa se dibujó en sus labios..
-Hola princesa - dije entre risas y lágrimas al igual que Bella. Ambos nos inclinamos y llegamos hasta su frente para besarla. Ella comenzó a lloriquear. No le gustó verse concectada a tantas máquinas y mientras Bella trataba de consolarla, yo avisé al doctor, que enseguida llegó junto a unas enfermeras y comenzaron a auscultar a nuestra pequeña.
Ella comenzó a llorar cuando nos hicieron apartarnos, y el doctor nos dijo que esa era una muy buena señal. Examinaron sus reflejos, sus pupilas, su pulso, todo lo que nosotros llegamos a entender y todo parecía estar bien. Nuestra pequeña seguía sollozando llamándonos lo que hizo sonreír satisfactoriamente al doctor.
- Creo que esta pequeña no va ha tener problema ninguno - dijo con alegría el doctor mirando hacía nosotros - Seguiremos suministrándole algo que la mantenga tranquila y sin dolor, el golpe que tiene en la cabecita aún es reciente y seguramente le esté doliendo. Permanecerá aquí varios días más, pero estoy seguro que pronto podemos seguir el seguimiento en planta y allí si podrán estar con ella.
- Gracias doctor - dijimos a la vez totalmente emocionados y felices por la gran noticia.
- ¿Podemos estar un rato más? no quiero que se asuste, yo puedo tranquilizarla - dijo Bella suplicante.
- Sólo unos minutos más, seguramente vuelva adormirse.
- Como usted diga - contestó ella y con una radiante sonrisa me pidió que la ayudase a acercarse a la cama.
Una vez más juntos estuvimos con nuestra pequeña, que, aunque se la veía débil, buscaba que la tocáramos y acariciáramos.
Desde ese momento todo pareció mejorar para nosotros. Como había predicho el doctor, Sarah fue trasladada a planta un par de días más tarde ya que todos los exámenes que le hacían no mostraban nada preocupante.
El tiempo que estuvo en el hospital fue bastante intenso en emociones, por una parte nos sentiamos dichosos de que nuestra pequeña estuviera de regreso con nosotros, pero por otra parte mantenerla durante casi quince días entre esas cuatro paredes fue toda una proeza.
Por supuesto Bella no se separó de su lado en ningún momento. Era como si tuviera una necesidad constante de estar con ella, comprobar que estaba bien, asegurarse de que ella no corría peligro.
El psicólogo que la evaluó después del accidente, me dijo que era algo normal. Bella se sentía responsable y después de haber perdido a su bebé, todos sus temores recaían en su pequeña. Me recomendó no apartarla, mostrarme comprensivo y que me asegurara de que seguía con la terapia. Aunque aparentemente ella parecía estar bien, yo sabía que no era así. La había escuchado llorar y gritar en sueños, sabía que constantemente revivía el accidente y era cuando prácticamente corría a tumbarse junto a nuestra pequeña asegurándose que ella estaba bien.
Con entusiasmo recibí la noticia del alta de nuestra pequeña. Prácticamente llevábamos un mes en el hospital. Bella recibió el alta dos semanas después del accidente, pero se negó a abandonarlo hasta que mi pequeña lo hiciese, lo que sucedió quince días después, ya que los doctores quería asegurarse de que todo seguía bien después de un tiempo.
Durante nuestra estancia en el hospital, no faltaron las visitas de nuestros amigos. Tanto Alice como Jasper, Leah y Jacob, nos visitaron por unos días nada más enterarse de lo ocurrido, llevando un poco de alegría a nuestras vidas.
El viaje en coche hasta nuestro apartamento fue una dura prueba para Bella. Agradecí que mi pequeña prácticamente no recordaba nada del accidente lo que no causó problemas meterla en el coche, pero con Bella todo fue diferente.
Yo sabía que hacía un esfuerzo por no demostrar el terror que estaba sintiendo dentro del vehículo pero no podía evitar mirar continuamente por el retrovisor y la ventanilla. Cualquier coche que se aproximaba la hacía asustarse al punto de llegar a casa con una auténtico ataque de ansiedad. Siguiendo las indicaciones que me dio el doctor le hice tomar un relajante y la ayude a recostarse de la cama.
El resto de la tarde Bella se mantuvo dormida y yo estuve al cuidado de mi pequeña. Sonreí al recordar lo feliz que se había mostrado por la vuelta a casa y como se la pasó toda la tarde tratando de jugar con todos sus juguetes. Ya nos lo habían advertido, Sarah podría mostrarse más activa de lo normal y eso significaba una niña muy muy activa.
- ¿Papi, mami eta maita? - me preguntó con esa tierna y dulce vocecita cuando su madre no apareció en toda la tarde.
- Un poquito cielo, pero papá cuidará de ella, no te preocupes. Mamá sólo se preocupa demasiado y eso hace que a veces se sienta mal. Vamos- dije después de que se tomara el biberón, cogiéndola en brazos para subir las escaleras -, es hora de dormir.
- Papi, conta quento - me pidió cuando la arropé. Sonríe sintiéndome feliz de volver a estar con ella así, en la tranquilidad y seguridad de su habitación, como si nada hubiese pasado, ya apenas le quedaba las sombra de algunos cortes y una calvita en su precioso cabello a la altura de su cicatriz, pero que ya comenzaba a oscurecerse con el nuevo pelo.
- Claro princesa- dije atrayéndola sobre mi pecho para acomodarla -, te contaré todos los cuentos que quieras.
Ni siquiera había terminado de leer la tercera página de Blancanieves cuando sentí su respiración acompasada y profunda. Su chupete caía de su boquita entreabierta y mantenía su manita agarrando uno de mis dedos.
Por unos minutos permanecí observándola y no pude evitar sentir de nuevo el terror por la posibilidad de haberla perdido en ese accidente. Cerré los ojos y la atraje con fuerzas hacia mí. Podía entender perfectamente el temor de Bella y lo que más ansioso me tenía es que aún no tenía noticias sobre James.
Durante todo este tiempo mi mente reprodujo mil y un escenario de lo que le pasaría a James, a veces me enfermaba la idea de saber que iban a matar a un hombre a sangre fria, pero cuando oía a Bella llorar por Sarah, o por la pérdida del bebé, todo mis remordimientos se esfumaba y sólo quería saber que ese individuo no vivía en un mundo donde Bella estuviese. No podía soportar la idea de que ese malnacido quisiera acabar lo que empezó y todo el tiempo que estuvimos en el hospital contraté a unos guardias de seguridad para que nadie extraño se acercasen a ellas.
Era un paranoico, lo sé, pero después de presenciar como la atacaba, me podía esperar cualquier cosa.
- ¿Te sientes mejor ? - pregunté a Bella al entrar a nuestra habitación. Ella permanecía tumbada en la cama.
- Sí, siento lo de antes - trató de disculparse intentando erguirse en la cama.
A pesar de que habían pasado más de cuatro semanas, y que la herida estaba cicatrizando bien, aún Bella se resentía mucho.
- Espera, deja que te ayude - me apresuré a llegar a su lado y la ayudé a incorporarse.
- ¿Crees qué algún día podré volver a entrar en un coche sin tener un ataque de pánico? - me preguntó con tristeza.
- Sé que lo conseguirás Bella, buscaremos toda la ayuda que necesites para superar esto y yo siempre estaré a tú lado.
Esa noche fue la noche que dormí con más tranquilidad, tenerlas de nuevo en casa, me dio la tranquilidad que necesitaba.
Las siguientes semanas pasaron de una manera extraña. La ansiedad y el temor de que les estuviera pasando algo mientras estaba en la oficina, no me permitía concentrarme lo suficiente, aunque sabía que mi padre estaba al pendiente de ellas.
Mi pequeña había vuelto a llenar de risas y juegos la casa y , aunque eso hacía que Bella sonriera con más asiduidad, aún eran muchas las veces que la sorprendía mirando al vacío, como si no estuviese en ese momento.
Dormía abrazado a ella cada noche pero no me atrevía a pasar de ahí. A veces Bella me preguntaba si es que ya no la quería, o no la deseaba, lo que la hacía entristecer pensando que su cicatriz me asqueaba. Pero no se trataba de eso. Tenía un miedo atroz a causarle cualquier daño. El doctor nos aconsejó que tuviera mucho reposo y no hiciera muchos esfuerzos. Y aunque en este mes y medio Bella se mostraba completamente recuperada, aun me costaba dar el paso.
Unos días más tarde tras llegar de las oficinas, el conserje de nuestro edificio me dio un paquete que había llegado a mi nombre. En un principio me extrañó que no se lo hubiese subido a Bella, pero el conserje me informó que el repartidor había dejado una orden clara de que solo podía entregármelo a mí en mano.
Subí con el pequeño paquete a mi apartamento y lo dejé en mi estudio junto a mi maletín. Bella me recibió, como venía haciendo unos días atrás, más cariñosa y sonriente; y ni que decir de mi pequeña que prácticamente se lanzaba a mis brazos nada más oírme llegar.
-Por qué no acuestas a Sarah mientras yo termino de recoger la cena - me sugirió Bella y acepté encantado. Ese momento era nuestro momento, el de mi pequeña y mío. Me reí como cada noche oyéndola mientra trataba de explicarme lo que había hecho durante el día o lo que había descubierto. Por supuesto le conté su cuento incluso me hizo tararearle otra de las canciones que últimamente le tocaba a piano.
Cuando mi pequeña princesa cayó rendida, como cada noche, pasé por la habitación y escuché como corría el agua de la ducha.
- Cariño, voy a revisar unos documentos en el despacho y vuelvo enseguida - le dije a través de la puerta.
- Esta bien - me contestó - pero no tardes, te he extrañado - me gritó de vuelta. Yo sonreí sintiendo de nuevo la familiar sensación de estar en casa, como antes, incluso tuve la intención de entrar a la ducha con ella, pero en el último momento volví a reprimirme.
¿Estaría ella preparada? Y yo..¿lo estaría yo? Cuando hablé sobre esto con el psicólogo que nos estaba tratando, me hizo ver que me estaba castigando así por el daño que le había hecho. El temor a dañarla era un acto reflejo de la culpa que seguía consumiéndome. Sabía que tenía que dar ese paso, nada estaría completo hasta que pudiera hacer el amor de nuevo con mi mujer sin ningún temor.
Apoyé mis manos y mi frente en la puerta del baño mientra oía correr el agua al otro lado - Ojalá pronto volvamos a amarnos como antes - susurré aunque más para mí que para nadie.
Bajé hasta el despacho para revisar un informe y entonces me acordé del paquete que había llegado.
Era un sobre marrón abultado, lo rasgué y en su interior había un DVD y una nota.
"No es necesario que lo veas, sólo te lo envío para que sepas que ya todo ha acabado. A.V"
Cogí el DVD y lo miré por varios minutos. Si había entendido bien lo que allí había era la grabación que demostraba que James había muerto. Sentí como mi estómago se contraía. Tenía un cúmulo de emociones azotándome en ese preciso instante, pero si de algo estaba seguro, es que quería ver con mis propios ojos que ese ser ya no podría hacerle más daño a nadie.
Tomé una respiración profunda e introduje el DVD en el lector de mi portátil. Ni siquiera me molesté en subir la voz.
En cuanto el Dvd se abrió mis ojos se abrieron como platos. El video mostraba a un hombre atado arrodillado en un habitación con muy poca luminosidad. La pared era rocosa como una especie de cueva o bodega natural. Podía ver como ese hombre gritaba y se removía tratando de soltarse cuando de pronto dos hombres encapuchados entraron a escena.
Vi con cierta repugnancia como estos dos hombre la emprendían a golpes contra James quien trataba de resistirse hasta quedar inconsciente. Así permanecía varios minutos para luego volcar sobre él un cubo de agua que lo despejaba y vuelta a empezar. Eso ocurrió en lo que transcurrió una hora. Podía asegurar que James tenía más de un hueso roto.
El video se cortó y cuando me sentí algo frustrado porque eso no aseguraba que estaba muerto, la imagen de James volvió a parecer en pantalla. La fecha indicaba que había transcurrido un día, y él seguía encadenado totalmente ensangrentado; hasta podia oír como gemía por un poco de agua.
Pero nadie llegó a saciar su sed sino que de nuevo esos dos encapuchados la emprendieron a golpe como el día anterior. Una vez más el video se cortó y luego se reanudó y como la vez anterior había pasado otro día más. La historia se repitió durante cuatro días.
El rostro de James estaba totalmente deformado a causa de los golpes, sus piernas también permanecían en una postura algo extraña, seguramente le había roto las piernas y ya apenas profería sonidos; me imaginé que esos bestias trataba de torturarlo dejándolo morir de hambre y sed a demás de estar recibiendo constantes palizas. Casi que sentí lástima por ese hombre, pero entonces recordé la imagen de Bella con su brazo y todo su cuerpo ensangrentado a través de la ventanilla y supe que estaba recibiendo lo que merecía, ese hombre había tratado de matar a mi mujer y mi hija.
Decidí que ya tenía suficiente, no quería seguir viendo como lo torturaban hasta la muerte, ya no necesitaba ver más; ese hombre jamás volvería a tocar a mis chicas. Pero entonce los encapuchados volvieron a entrar a la sala y esta vez no se liaron a golpes, en realidad poco quedaba ya que golpear, sino que rociaron a James con un líquido y, ante mis atónitos ojos, le prendieron fuego.
Mi corazón se encogió al igual que mi estómago cuando vi como ese cuerpo envuelto en llamas se retorcía. No pude seguir mirando. Yo no era una asesino, por más que lo quería muerto era incapaz de presenciar algo así. Saqué con premura el DVD de la ranura y lo hice mil pedazos. Llevé la nota y los pedazos a la chimenea y allí contemplé como todo desaparecía convirtiéndose en cenizas.
Aún con el estómago revuelto subí a la habitación y vi que Bella estaba recostada en la cama leyendo un libro. Alzó la vista por un momento y fue entonces que recobré la paz que había perdido, cuando me dedicó la más linda de las sonrisas.
Le guiñé un ojo en respuesta provocando que ella sonriese más y me metí en la ducha. Ni cinco minutos duré en ella, salí envuelto en una pequeña toalla y mientras me secaba el pelo con otra, enfoqué a mi preciosa esposa. Ella de nuevo alzó sus ojos por encima del libro y pude ver como sus ojos me miraban con admiración.
Sonreí mientras acortaba la distancia hasta la cama y veía como ella dejaba el libro caer al lado. Me arrodillé hasta posicionar mis manos una a cada lado de su brazos y me acerqué hasta unir nuestros labios.
Ella no tardó en gemir al sentir mi deseo y pasando sus manos por mi estómago sacó la toalla de golpe.
-Esta vez no te escapas Edward, quiero que me hagas el amor - dijo mirándome con verdadero deseo.
- Y yo me muero por hacértelo - dije llevando una de mis manos a la orilla de su pequeño camisón para sacarlo por su cabeza.
Ella dejó escapar un supiro pero avergonzada trató de ocultar su cicatriz.
- No..- le reprendí separando sus manos - no te avergüences Bella. Gracias a esta cicatriz estas viva, estás conmigo. Amaré cada mínima señal que quede de ella, porque ella te devolvió a mí.
- Edward…- susurró mi nombre cuando con delicadeza pasé mis dedos por aquella cicatriz que quedaría marcada para simpre en el hermoso cuerpo de mi mujer. Y ahí supe que nunca más volvería a sentir remordimientos, sino tranquilidad, ese animal jamás volvería a hacerle daño.
- Te amo, eres todo en mi vida - susurré perdiéndome de nuevo en su labios.
La hice mía hasta sentirla vibrar de puro placer; yo mismo me estremecía cada vez que entraba y salía de ella, sin llegar a dejar sus labios. Este era mi hogar, su cuerpo simpre había sido mi hogar y por un tiempo temí haberlo perdido; pero eso no sucedería, a pesar de todo, ella seguía siendo mi hogar, hacer el amor con mi mujer jamás volvería a causarme temor.
Los dos nos fundimos en uno, los dos nos entregamos por completo al otro, y los dos llegamos a la cima como tantas otras veces habíamos llegado...juntos.
- Te amo - me susurró con los ojos cristalinos y la respiración jadeante.
- Te amo - le contesté atrayéndola a mí - Ni te imaginas cuanto es que te amo - le repetí y ella rió feliz.
Ahora todo era correcto, ahora todo estaba bien.
Continuará…
N/A: Antes que nada quiero recordaros que esto no es más que una historia, nada es real ni pretendo que se debata sobre si la postura de Edward, ante la muerte de James, es la correcta o no. Ni siquiera es mi opinión. Lamento mucho si herí la sensibilidad de alguien, tampoco fue mi intención. Recuerden por favor que sólo es una historia, ¿de acuerdo? Además acordaros que no fue muy distinta la muerte de James en Crepúscul. ;)
Y dicho esto, sólo me queda deciros que espero que os haya gustado. Muchas esperabaís que Bella se hundiera y lo abandonara todo, pero creo que el amor que siente por Edward y por su pequeña le ha dado las fuerzas necesarias para querer afrontar y seguir adelante.
¡Ahhh! se me olvidaba. Algunas confundisteis bazo por brazo. No le extirparon un brazo a la pobre..ajaja, fue el "bazo"
cito: "El BAZO es un órgano que funciona conectado al aparato circulatorio de todos los los seres humanos está situado al lado izquierdo del estó de sus principales tareas es retener y destruir a los glóbulos rojos viejos. pero salvando la hemoglobina, que será utilizada por el hígado para producir la bilis. Y, aunque los glóbulos rojos son producidos contínuamente en la médula ósea, en casos de enfermedad grave, cuando el organismo necesita una renovación acelerada de los glóbulos rojos, el BAZO también puede producirlos, para satisfacer la ás, este importante órgano interviene en la destrucción de bacterias y partículas extrañas al organismo.Y, aunque sus funciones son importantísimas, sí es posible que una persona pueda vivir sin el BAZO, porque otros órganos del cuerpo pueden sustituir sus funciones.
Muchísimas gracias por todos vuestros comentarios y por vuestras palabras de ánimo os lo agradezco en el alma y muy especialmente a:
Vale; A Bella Cullen; Sarah-Crish Cullen; Milhoja; NaChiKa Cullen; yasmin-cullen; tany cullen; AnndieCullenM; Itzel; Paaameeelaaa; Dreams Hunter; beluchiss; mariees; Sky Lestrange Aliena Cullen; gbyaln; evecullen94; cutita2; Areli Pattirson; samyzoe; Nurymisu;SerenitySey; Cullen Vigo; EdwardKaname; deandramari ; NuRySh; EdbEll CuLLen; alicia; EdithCullen71283; mariclau; jupy; Sieg-93; maddycullen; litzy; JosWeasleyC; Iare; toat86; BeeLaDarcy; Saha Denali ; vivi S R; Pacita Delitah Cullen; Angie Masen; hilarycullen17;Denisse-Pattinson-Cullen;VictoriamarieHale; klaxi; mmenagv; themis78; bellarenesmee alias NATI ; L'Amelie; AnaGabrielaMora; LeidaJim; Addy Ortiz; Pretty in the Sky; Krystel01; gpattz; Partisan11; Yeya Cullen; anita cullen; Adry'XoxO; BlackCullen; Julimuliluli Zwein Siten;Katlyn cullen; LoreMolina; Tamynna; ludgardita; anónimo; Blapagu; indacea; Claudhia Lady Cullen; Karla Masen Lasso;Mon de Cullen; nany87; robsten-pattison; Samy Cullen Black; est cullen; Ara Cullen; Enichepi; EmilioLT; anamart05; GrayLife;Paz Cullen; WiPho; Bellita Hale; Maya Cullen Masen; Dulce isabella 7; mariiarias; codigo twilight; Alisaness Cullen; Tata XOXO; Vilie Walker;Elyta; Dama 89; SalyLuna; MeliRobsten02; ThoraPoison; BETTY CULLEN; Valeria; Pulytas; adriana; ainara; Magtam 1830 YOLANDA DORADO; vale potter; Estteffani Cullen-Sawn; ari; beakis; Kat; Lurix; BkPattz; Cherryland; green'splace; MIMI; miranda cs; amarececullenswan; lexa0619 Keimasen86; bellaliz; Bere Moreno; kellys; MELI8114; Ambarnena; annabolena; ElaMorgan; claudi17 Ginegine; Lore562; VaNeSaErK; Aime Cullen; ISelaCullen; London girl; Laura Katherine; naty;maria; LauraECS; Srta Swan de Cullen; Aby; Vyda; briit; roscidius cullen; LiseHarnett; veritoxs; Randa1; Catalina-Lina; Yose; espejismo de ficcion; alee rodriguez; hildiux; ISACOBO; miranda andonie; marieecullen; BBQ25, martinita; twifanMarie; AlbeetaCullen; natalia; Rosse; Fran Cullen Masen; Leslycan; LUZ C C; solcitopuchta; Esme Mary Cullen ; yeco; Hey vampire girl; Sully YM; daniella maria; Sky LeVan; Medfialuna; Alex-Cullen-Pattinson; crismery; Jocelynne-Cullen; MartyComingSoon; Lullaby Wayllen; betssdi; Franci; inexscor; Bells Swan-Cullen05; Isabella Styder ; Chayley Costa ; PattyQ ; suzette-cullen ; Antonella D Pattinson ; Lore562 ; Leyswan; DeeDee'20 ; Yiyolinaa21 ; calalis ; ati88 Selene Luna; Paola Cullen ; ale; luchitaklm; kikidcullen; Eleneth ; rosa; Dulce's ;freckles03 ; karina; Srta. Swan de Cullen ; ETERNOAMANECER gabyhyatt ; NAIARA23 DaniiEverdeen; JOSELINA ; anon; y a Miss Variete.
Espero que no se me haya olvidado nadie. Bienvenida a todas las que os incorporáis a la historia.
Gracias también a todas las que me añadís a favoritos y a alertas.
Aprovecho para decir a todas las chicas que me comentáis sin cuenta, que me resulta imposible contestaros así que...si quereís me dajáis vuestro correo y lo haré por ahí. Muchas gracias a todas por vuestros comentarios.
¡Ahhhh! y ya saben, ya sólo queda el final y el epílogo (saraes con ojitos tristes) pero toda historia llega a su fin y estos ya merecen un descanso. Os aseguro que os alegraréis cuando comience con la otra ( movimiento de cejas, y gritito de emoción ahogado en el cojín) ajajjajaja...Recuerden "Si me olvidaras" justo detrás. ¡Dios que ganas!
Y como alguién me preguntó si podía dar un adelantito de la próxima historia, lo teneís en mi perfil. Uff...eso apena es nada...(baba) jajajajajajajajjaja
También me gustaría recomendaros una historia. Se titula: Un mañana contigo. La autora es Milhoja, y este es el sumario: Bella ha decidido casarse. Sus amigas la sorprenden con una despedida de soltera en Santa Barbara. A partir de ahí su vida cambiará.
Ya os imaginaréis por qué...¿no? (movimiento de cejas). Os aseguro que merece la pena leerla. ;)
Aquí os dejo el link: http : / / www . fanfiction . net / s / 8052514 / 1 /
Ahora sí, me despido, un abrazo enormísimo y un besazo a todas, especialmente a mis Reques de mi alma, que ultimamente los horarios nos tiene muy alejadas . Os amo.
Hasta el próximo miércoles, ¡os quiero guapísimas!
Besitos.
/(^_^)\ saraes.
