-¿Él dijo eso?-trató de confirmar Miss Fortune, sorprendida.-Vaya. No me lo esperaba tan pronto.
-Teniendo en cuenta la situación, no creo que puedas permitirte decirle que no.-dijo Rafen.
-Ugh. No sé. Normalmente, estaría encantada de seguirle el juego. Pero estos últimos días, no me encuentro de ánimo para estas cosas.
-¿Y en "estas cosas" no incluyes a Paolo?-inquirió Lilith.
-¿Qué pasa con Paolo?-dijo Fortune con la cabeza aún encajada en el hueco facial de la camilla de masaje.-Un po' più giù, Paolo.
La verdad es que agradecía poder permitirse que su masajista preferido viniera a atenderla a domicilio, ahora que podía pagar por ese privilegio, en vez de tener que ir ella al salón de masaje.
-No voy a insistirte en que me cuentes lo que te ha ocurrido con Raekt, pero te aconsejo que lo superes pronto.-le dijo Rafen.-Ya ha dejado bastante claro que no está contento contigo. Creo que el único motivo por el que no te ha atacado todavía es por puro respeto.
-El único motivo por el que no me ha atacado todavía es porque sabe que las demás bandas han empezado a perderle el miedo. Así que al menos esa parte del plan va bien. Ya no puede estar seguro de que no se le van a echar encima tan pronto como decida ir directamente por alguien.
-Pero tu misma lo dijiste. Tiene un...
Lilith le echó un vistazo al masajista, que seguía con su trabajo sin prestarles atención. Aparentemente.
-Ah, no te preocupes por él.-le dijo Fortune.-No habla ni una pizca de nuestro idioma. Mira. ¡Fuego! ¡Fuego! ¡La casa está ardiendo!
Paolo se limitó a asentir como un tonto.
-¿Lo ves? Per oggi basta così, Paolo.
El masajista se apartó, y le pasó su bata de seda roja. Ella enfundó los pies en sus zapatillas de piel, y se puso la susodicha prenda sin molestarse porque los presentes pudieran apreciar su desnudez por un momento.
-Pero sí. Lo del dragón sigue siendo un problema.-dijo Fortune apretándose el nudo de la cintura.-Pero si no lo ha soltado aún, es que no está lo suficientemente furioso... todavía. La gente aún debe tener miedo de sus ursine y sus trolls, pero por suerte para nosotros son un recurso finito que no puede recuperar sin abandonar Bilgewater él mismo, lo que debería darnos algo de tiempo. Al menos mientras vuelve a poner orden en sus barrios.
-Eso es algo que no podemos permitirle hacer.-dijo Rafen.
-Lo sé, lo sé...-contestó ella frotándose los ojos.-Solo... déjame pensarlo, ¿vale?
-Sarah, este era tu plan.
-Por la madre serpiente, ¿puedes callarte ya?
Miss Fortune abandonó la sala dando un portazo, obviamente alterada, dejando al veterano marinero y a la joven rubia preocupados por su actitud. Una con más conocimiento de causa que el otro.
-Lilith.-se refirió a esta Rafen.-No sé lo que ha pasado, ni pienso insistir. Pero rara vez la he visto tan afectada por algo, y no suele ser buena idea dejarla sola.
En la villa había una pequeña biblioteca, pese a que la mayor parte de las estanterías estaban vacías. Aparte de eso, solo había un diván frente a la chimenea. Esta permanecía encendida, pues Fortune había corrido las cortinas, y se había recostado de lado sobre el diván, observando las llamas, no estando claro que ardía con más fuerza. Si la madera, o su mirada.
Ni siquiera dirigió la vista hacia la puerta cuando sintió entrar a Lilith. La rubia simplemente se limitó a sentarse a los pies del diván, observando el fuego, junto a ella. No le dirigió palabra, pues gracias a su hermano, sabía que cuando una persona no quería hablar, no tenía sentido presionarla. Solo podías hacerle saber que estabas ahí, y esperar a que decida abrirse.
-Me juré a mi misma que jamás volvería a sentirme así.-habló Fortune al fin.
-¿Humillada?-preguntó Lilith, sin apartar la mirada del fuego.
-Indefensa.-dijo observando sus apretados puños.-Que intentara violarme es lo de menos. ¿Que sintiera que no pudiera hacer más aunque quisiera?
Se incorporó, y cogió un atizador para remover las brasas de la chimenea.
-Eso es lo que más.
-¿A que te referías cuando me dijiste que tampoco sería la primera vez que te pasa algo así?-le preguntó Lilith, insegura.
Fortune sonrió. Se limitó a darse la vuelta, abrir ligeramente su bata a la altura del pecho, y mostrar las dos marcas que a la altura del corazón se asentaban.
-Balas.-dijo Lilith, sonriendo también.-En el fondo tienes suerte de estar viva.
-Algunos días, no me lo parece.-dijo sentándose a su lado, con la melancolía inundando su rostro.-¿Alguna vez has odiado tanto a alguien, o has estado tan furiosa, que se te hace un nudo en el estómago?
Lilith vio como le temblaban las manos, mientras intentaba apretarlas para que parasen.
-... ¿Sabes que guardo una lista con los nombres de todos los científicos que experimentaron con mi hermano y conmigo?
-¿Sí? ¿Dónde?
Lilith se señaló la cabeza.
-Pero con lo que más me quedo, es con sus rostros.-dijo apretando los puños y cerrando los ojos.-La mayoría de las veces ni siquiera nos ponían anestesia. Les ayudaba a descubrir que nervios tocar y cuales no al experimentar.
Inspiró y resopló intentando relajarse.
-Una vez haya puesto mi vida en orden, me gustaría ir a Piltover y... no sé. Hacerles una visita. Todavía no lo tengo muy claro. Y la verdad es que procuro evitar pensar en ello. Me hace sentir mal.
-¿Y como te sentirías si no pudieras dejar de pensar en ello aunque quisieras?
-... ¿A donde quieres llegar con todo esto?
Miss Fortune se puso en pie de nuevo, rascándose las cicatrices del pecho mientras daba vueltas por la habitación. Hasta finalmente, detenerse en silencio frente a la chimenea.
-En que cada vez que pienso que me he olvidado de esta sensación, en que cada vez que pienso que puedo relajarme, viene algo y me lo recuerda. Y me da la sensación de que aunque Gangplank no esté, no he avanzado en nada.
-Eso no es más que un montón de mierda.
-¿Estás segura de ello?-la interrumpió Fortune.-Tú no estabas aquí cuando Gangplank tenía atemorizada a las bandas. Pero puedo asegurarte que muy distinto no era de Raekt.
-Pero tú no eres como ellos.
Fortune se mantuvo en silencio, algo sorprendida por sus palabras. Sintió la mano de Lilith en su hombro.
-De eso se trata, ¿no? De no estar segura de estar haciendo lo correcto.
-... Puede. Quizás sea eso.-acarició la mano en su hombro.-La verdad es que no estoy acostumbrada a pensar en mis acciones dos veces. Cuando se trataba de mi y de Gangplank, era fácil. ¿Ahora? Ahora tengo a mucha gente bajo mi responsabilidad.
-Gente que te seguiría hasta las Islas de la Sombra si hiciera falta, por lo que me ha contado Rafen.-la tomó de los hombros.-Si temes defraudar esa lealtad, no lo hagas. Está claro que hasta ahora no lo has hecho.
Miss Fortune sonrió, y alzó la mirada.
-Esto de las charlas emotivas se te da casi tan bien como a tu hermano, ¿sabes?
-Bueno. Soy yo la que actuó como su soporte emocional por poco más de 20 años.
-Je. Ya me imagino. Siendo como sois los dos, no... ¿Estás tratando de besarme?-dijo echando la cabeza hacia atrás.
-... He arruinado el momento, ¿verdad?-le dijo Lilith avergonzada.
-Un poco sí. Pero me gusta tu determinación.
La Navaja de Plata debía ser el restaurante de Bilgewater con la historia más antigua. Estaba allí cuando se fundó como colonia hace siglo y medio. Cuando los ricos y los desesperados de Valoran llegaron a las Islas de la Llama Azul en busca de un futuro libre y prometedor. Antes de que la piratería y el crimen se convirtieran en las gobernantes de la ciudad.
Muchas de las grandes familias que vivían en la parte alta de la ciudad eran descendientes de sus fundadores, y se protegían de las bandas con ejércitos de mercenarios, engañándose a si mismos creyendo que gobernaban Bilgewater, cuando eran prácticamente prisioneros en esta. Los más listos aprovechaban su posición para liderar bandas y negocios ilegales. Pero muchas veces esto solo significaba que quienes los servían, iban a mirar hacia la posición de su jefe con ambición.
Aún así, lugares como este les recordaban una grandeza como estado que realmente nunca llegaron a tener, pero que aún buscaban con esperanza. Un sueño que Fortune no podía negar, que por idealista que fuese, ella compartía.
Sentirse observada era algo con lo que se deleitaba u odiaba dependiendo de la situación. Esta, era del primer tipo.
Pendientes de plata brillaban. Uno a plena luz, el otro oculto tras su pelo. La sombra de sus ojos era morada, resaltando aún más el verde de sus ojos. Su vestido se reveló cuando el guardaropas retiró el abrigo de piel, dejando uno de sus hombros y un brazo completamente desnudos, con el vestido haciendo una línea diagonal sobre su pecho hasta el hombro que si cubría su vestido y su pelo, prosiguiendo ajustado a su brazo hasta formar un guante cosido a la manga. Estaba claro que el negro le sentaba bien. Claro que había pocos colores que no lo hicieran.
Normalmente no acudiría a un lugar tan público para una reunión de este tipo. Pero tras lo de Harker, se sentía recelosa de acudir a los hogares de los hombres poderosos de Bilgewater sola. Además, de que sabía que en aquel lugar, se respetaba la privacidad de los clientes que lo deseaban con una voluntad casi fanática. Aunque normalmente era por motivos muy diferentes a los que ella necesitaba en ese momento.
Pero era por motivos similares a eso, que el restaurante disponía de varias mesas en zonas reservadas. Algunas buscando más intimidad en un interior de roca, otras ofreciendo una vasta vista de Bilgewater, a una altura en la que las palabras indeseadas solo pudiera oírlas el viento.
El camarero la guió por un estrecho corredor de piedra, que se elevaba hasta quedar el paso cortado por una cortina púrpura, ligeramente mecida por el viento. El anciano hostelero le abrió paso mientras le dedicaba una educada reverencia, y ella le agradeció con un gesto de cabeza al pasar.
Su cita de aquella noche ya estaba a la mesa. Que alguien llegara a un lugar antes que ella siempre le hacia sospechar. Pero esta vez venía preparada para cualquier eventualidad.
-Una vez busqué mesa en este lugar para una reunión de negocios con la representante de una condesa demaciana, por motivos que solo nos conciernen a ella y a mi.-dijo Sir Dragomir sin apartar la vista del vino mientras lo saboreaba.-Pero la cuestión es que me pusieron en una lista de espera de 6 meses. Me pregunto, ¿cómo ha logrado hacerse con un hueco en menos de un día, Miss Fortune?
-Digamos que muchos ricachones en la zona alta de la ciudad me deben dinero. Mucho dinero. Y aún más favores.-cada vez estaba más convencida que prestar el dinero de la recompensa de Mundo para lograr favores fue una buena idea.
Sir Dragomir se puso en pie, y amablemente movió la silla de Miss Fortune para que se pudiera sentar en ella.
-Gracias. No quedan muchos caballeros en Bilgewater.
-¿Quiere decir que no quedan muchos caballeros que no busquen matarla después de hacerle el amor?
Miss Fortune dejó escapar una sonrisa, estirando la copa para que el camarero le sirviera el vino.
-¿Cómo se enteró de ello?
-Por uno de los antiguos guardias de la mansión de Harker, que ahora trabaja para mi.-le respondió Sir Dragomir.-Aunque he de decir que no me interesó esa cuestión, hasta que tuve que preguntarme porque insistía en su nota de no vernos en mi casa. Sigo sin entender porque nos vemos entonces en un restaurante, en vez de en la suya.
-Porque sospechaba de que en caso de que esa historia hubiera llegado a sus oídos, lo mejor sería dar una muestra de buena fe de mi parte también.-dijo antes de saborear su copa.-Lo que me motiva a preguntar, ¿son los motivos detrás de esta cena tan vacuos como imagino, o me sorprenderá con algo interesante?
-Ni lo uno, ni lo otro, querida dama.-negó con humildad.-Simplemente... quería llegar a conocerla mejor.
Miss Fortune alzó la ceja, con curiosidad y desconcierto a la vez. Estaba claro que buscaba hacerla sentirse cómoda para lograr algo. Así que sería mejor dejar las cartas sobre la mesa rápido.
-Oh. ¿Entonces el que se pasase toda la noche intentando seducirme en la reunión fue imaginación mía?
-No. En lo absoluto. Pero me pareció la mejor forma en el momento de despertar su interés en mi persona.
Ese comentario la molestó, y Dragomir lo notó, alzando la copa mientras sonreía para acentuar la herida.
Miss Fortune se lo iba a dejar pasar por ahora. Cogió la carta que le tendió el camarero, y se centró en que iba a cenar. Solo una vez estuvieron ambos servidos, y más allá de algún comentario puntual, volvieron a la conversación como tal.
-El único motivo por el que pueda usted buscar mi interés, es porque usted ya lo tiene en mi.-se removió el pelo de forma seductora, hecho que pareció molestar al noble de patria desconocida, que marcó en sus labios una breve sonrisa forzada.
En este punto, ambos tenían claro cual era su posición. Estaban negociando, y para ellos, algo tan nimio como saber quien tiene más interés respectivo en el otro, podía inclinar la balanza del posible acuerdo a favor de uno u otro. Balanza que ahora se inclinaba ligeramente hacia Miss Fortune, en un juego que habían comenzado desde la primera vez que se vieron, con las mismas ligeras alteraciones hacia ambos lados.
-Así que dígame.-prosiguió la adinerada cazarrecompensas, mientras limpiaba las espinas de la carne de anguila en su plato.-¿A que se debe ese interés?
La mirada de Sir Dragomir se había vuelto hacia el paisaje marítimo, triste y melancólica. Suspiró como si se estuviera rindiendo, y apartó su plato y sus cubiertos de si, para poder juntar sus manos sobre la mesa.
-¿Recuerda mi discurso en la reunión?
-Como no hacerlo.-le respondió ella guiñándole un ojo.-Hace falta mucho valor y estupidez para intentar cabrear a tanta gente con tan pocas palabras.
-¿Se colocaría a usted misma en ese grupo?
-¡Ja! La madre serpiente no lo quiera.-sentenció antes de dar un profundo trago de su copa.
-Eso es lo que yo asumía. Sobre todo teniendo en cuenta el tipo de acciones que la hacen famosa. Así que dígame, Miss Fortune. ¿Cree que tengo razón?
Miss Fortune limpió el carmín de su copa con la punta de uno de los dedos de su brazo enguantado, y centró su mirada en los sangrientos ojos del extranjero. Había algo hipnótico en ellos.
-... ¿Honestamente?
-Si es posible.
Se inclinó ligeramente sobre la mesa.
-Estuve de acuerdo en cada palabra que dijo.
-Me alegra saberlo.-le respondió relajándose, volviendo a atraer su plato hacia si, tras ajustarse el pañuelo.
-... ¿No va a preguntarme más al respecto?
-¿Para que? Ya me ha dicho todo lo que quería saber.
Miss Fortune no pudo evitar reír. Aquel hombre era un seductor nato. Sabía cuando apreciarla, y cuando despreciarla, en orden de atraer su interés. Casi tan bien como ella. A pesar de su mal humor, esta cena estaba resultando más revitalizadora para su ánimo de lo que esperaba.
Una cosa respecto a Katarina, que seguramente debería haber preguntado mucho antes. ¿Qué os parece el tipo de personalidad con la que la estoy describiendo?
Porque mirando atrás, a sus interacciones en el juego, y en las cinemáticas de Riot, me doy cuenta de que la muestro mucho más seria de lo que se muestra en ellos. El motivo por el que lo hice en principio fue que, al menos tal como percibo yo el personaje de Miss Fortune y el suyo, me parecía que sus personalidades eran demasiado similares en algunos aspectos.
Esto viene a cuento de que leyendo otros fics, especialmente a esos que van de su romance con Garen, se la muestra mucho más abierta y retadora, y yo la muestro más estoica y seria. En principio tenía la idea de que cuando estuviera en una pelea, que simplemente se mostrase como suele ser en las cinemáticas y en el poco lore actual que hay de ella ahora. Pero temo haberla terminado definido como un personaje que se separa mucho de como sus fans la interpretan o quieren verla.
O lo que quiero decir: que se comporte de forma distinta a como la mayoría percibe que es.
Sé que un juego donde cada personaje tiene muy poco desarrollo, por lo cual durante años cada fanfiction les daba personalidades distintas debido a lo abierto a la interpretación que estaban todos los personajes, la personalidad de cada uno se interpreta de forma distinta según la persona. Pero aún siempre existen unos patrones compartidos por casi todos al hacerlo. Y yo temo haberme desviado demasiado de esos patrones.
¿Qué pensáis vosotros? ¿Está bien así, o debería intentar ser más fiel a lo mostrado por ella en el canon? ¿Creéis que me haya podido pasar con otros personajes como la propia Miss Fortune? Y en otro apartado, ¿qué impresión os causan la caterva de amantes, enemigos y aliados que voy haciendo desfilar ante ella y junto a ella? ¿Os parecen atractivos como personajes? Vuestras opiniones me ayudarían mucho, la verdad.
Gracias por leerme, y hasta la próxima.
