Nota: La serie de Blood+ no es de mi propiedad.

Título: Sobre la espina de la rosa

Autor: ari wills


Capítulo 36. Distorsión.

No fue fácil.

Pero al final consiguió un poco de información.

Era sorprendente que Kai tuviera un diario… y que la mayoría de las respuestas que buscaba se encontraban en sus páginas. Y el álbum de fotos también había ayudado bastante. Ahora solo tenía que concentrarse con fuerza y traer aquellos recuerdos que había perdido… pero que seguían escondidos en su cabeza.

También había escuchado que visitar los lugares que uno había conocido o hablar con las personas… ayudaba a que uno recobrara la memoria más rápido, y es por eso, que ahora mismo estaba donde estaba: el laboratorio de su escuela.

Según el diario de Kai, ahí había ocurrido el primer accidente que había involucrado a los quirópteros de forma más abierta…

El salón estaba vacío –tan vacío como podía esperarse-. Todos los instrumentos estaban en su lugar y la limpieza era impecable. No había una cosa fuera de su lugar… y el aroma era tan normal. Cerró los ojos tratando de invocar la imagen de un quiróptero dentro de esas cuatro paredes, el olor de la sangre, la sensación de la batalla… la necesidad de terminarlo antes de que hiciera más daño, la destrucción…

Pero en cambio solo encontró figuras borrosas que decían cosas sin mucho sonido o sentido.

Una persona inocente murió ese día.

Sin pensarlo, su mirada se desvió hacia el joven árbol que se encontraba en el patio, como si tuviera una historia que contar, una historia que la hubiera ayudado en su búsqueda.

Al final, solo el silencio y la imagen del árbol fue lo único que consiguió.

XoX

Las calles por las que caminaba siempre, tranquila y alegre cuando regresaba de la escuela. La propia casa en donde ahora vivía.

La foto podía sufrir fuertes daños si se le ocurría sacarla del álbum de Kai. Tan solo la imagen donde aparecían todos: ella, Kai, su padre George y su hermano Riku… sonriendo a la cámara. La nostalgia invadía su cuerpo.

Tenía la sensación de que debía conocer a esas personas… que debía recordarlas… completamente. Esos momentos que parecían ser tan felices no debían quedar olvidados… no cuando las imágenes que había recobrado meses atrás eran solo las de su muerte. En ese tiempo, lloró. Pero en vez de que la tristeza acompañara esas lágrimas, el sentimiento de culpa la lleno.

Aquellas personas que parecían haber significado tanto para ella, ahora solo eran imágenes de las cuales desconocía su historia, y que sin embargo le provocaban lágrimas solitarias… puesto que nada las acompañaba.

Su hermano Riku… muerto por su hermana Diva, padre de Rika e Iréne, miembro de la familia Miyabusuki. No podía atreverse a preguntarle a Kai sobre él… ni sobre su padre. Sólo esperaba poder recobrar esos recuerdos pronto. Es lo menos que sentía les debía.

Pero hasta el momento, lo único que había conseguido eran unas cuantas escenas donde jugaban ella, Kai y Riku béisbol ante la puesta del sol, o su padre pidiéndole que llenara un vaso con agua. Curioso que los malos recuerdos fueran los primeros en regresar… ¿no debería ser al contrario?

En silencio, y sin hacer ruido, salió de la casa.

XoX

El cementerio. Donde todo empezó.

Seguía estando tan vacío y solitario como siempre… aunque acompañado de esa extraña atmósfera de tranquilidad.

La cripta familiar tan solemne como siempre… y la sonrisa inmediata al recordar el día que despertó y se encontró con George frente a ella. Solo para ser suplantada por la melancolía cuando el recuerdo de ella y Kai hablando en medio de la oscuridad, con rumbo a la cripta asalto su mente.

Aún podía recordar que había estado muy triste, cansada, pero también muy tranquila porque todo había terminado. Porque su viaje se había terminado al fin… y sabía que todos estarían bien.

Sin ella.

Eso era bueno. Saber que la gente podía seguir con sus vidas aún si ella no estaba con ellos. Saber que no sufrirían peligro… ni tendrían que enfrentarse con seres demasiado fuertes para ellos.

Pero al final regreso ¿no?

A diferencia de aquella niña a la que Riku se hizo amigo y de la cual no sabe que sucedió, o de su hermana que peleo por sus hijas pero que no pudo criar. O aquellas personas como Lulu que murieron tiempo atrás en busca de su vida.

¿Qué dirían los demás si supieran todo aquello que ya sabe?

¿Seguirían tratándola igual?

Después de todo, ella es una asesina. Lo fue en el pasado y ahora… la batalla de Vietnam tan clara en su mente como ninguna otra cosa.

Le provocan ganas de pedir que la encierren en algún lugar secreto y no la dejen salir jamás… de gritar hasta que se quedara sin voz pidiendo disculpas y afirmando que ella no es como Diva, de lavarse las manos hasta que las manchas imaginarias que ve en ellas desaparecieran… pero en cambio solo cierra los ojos y mira hacia cualquier lugar excepto sus manos para no ver su error, hasta que las imágenes de sangre desaparezcan mientras trata de convencerse de que no tiene caso.

Que no vale la pena ser encerrada por algo que no puede cambiar y que jamás se permitirá olvidar aquello para evitar que suceda otra vez…

Al final, el frío de la piedra contra la cual su cabeza esta recargada, le ayudo a concentrarse, ignorando por completo las lágrimas que seguían cayendo de su rostro.

-…Perdón.

XoX

Al final, los lugares que deberían ser importantes para ella, resultaron ser otros lugares más del montón. Y eso le causaba tristeza porque sabía que debía de sentir algo más que nada cada vez que pasara por ahí, o los viera…

Era… difícil.

-… Pero necesario.

Las nubes que veía a través de la ventana del salón, eran la perfecta excusa para seguir ignorando a George que estaba segura, le había escuchado. Más que unos cuantos días, pero aún no quería hablar con él. Primero tenía que arreglar todo, era lo menos que se merecía.

Y él seguía a su lado como una sombra, al parecer hasta que ella lo evitará o él se cansara. Algo en su cabeza le decía que la última posibilidad era muy remota… igual que Hagi.

¿Porqué todos los caballeros actuaban de la misma forma?

Bueno, no podía decir que no estaba agradecida, o de lo contrario habría estado sola desde hacía mucho tiempo atrás.

En fin, debía tener cuidado para no levantar sospechas.

Si alguien se llegará a enterar de que quería sus memorias de vuelta, no sabía que podía pasar o que pensarían. Pero de lo que sí estaba segura, era de que si se sabía que estaba visitando lugares por todo Okinawa sola y algunas veces en medio de la oscuridad, conseguiría compañía la quisiera o no: Hagi, Kai, George, Rika… el escudo rojo.

Kai principalmente, si es que la cena del otro día le había dicho algo.

Un caballero seguramente, el sobreviviente que rondaba por los alrededores… ¿pero exactamente quien?

Ella estaba segura de que les había matado a todos. Bueno, casi segura… aún no lograba recordar bien todas esas cosas de su pasado, pero estaba segura.

¿Cómo murieron?

XoX

Pocos lugares después de todo. Y sus recuerdos seguían ignorantes de sus súplicas… pero al final, tenía que visitar ese lugar: la antigua base militar de la isla.

Si antes se sentía dudosa de encontrar información, ahora prácticamente esta segura de que no encontraría nada. Después de todo, de la base no había ni rastro, a excepción de la reja que delimitaba la propiedad antiguamente del ejército.

La vegetación había crecido donde se le permitió… y si mal no recordaba de la información que obtuvo, eso no era de extrañar, puesto que después de la bomba que cayó, nada ni nadie se había acercado a ese lugar…

Una carretera por la que circulaba un auto que los llevaba a toda velocidad debería estar a su derecha –según sus recuerdos-… en cambio, un árbol iluminaba su visión. Árboles, maleza y hierbas.

Sonidos que deberían ser imperceptibles inundaban sus oídos, signos de vida que cantaban en la oscuridad… éste era su territorio.

Y ella no tenía nada que hacer… nada. Hasta que le pareció escuchar un sonido diferente a los demás. Algo que no debería estar ahí… algo que no podría ser provocado por un animal.

Sin poder evitarlo, se acerco cuidadosamente, dejándose llevar por el sonido que incrementaba de volumen mientras más se acercaba. Al final optó por no acercarse demasiado… de algo le debía servir su súper vista.

Tardó un momento, pero lo vio.

Una imagen que jamás pensó volvería a ver… la habitación había cambiado completamente, el sol brillaba con fuerza y sus rayos entraban por las ventanas semiabiertas, mientras las cortinas se encontraban amarradas para dar el paso a la calidez y el hermoso paisaje que se podía ver si uno deseaba acercarse. Pero dentro de todo eso, lo más importante era aquel sentimiento tan cálido que recorría su cuerpo mientras el chico frente a ella, se encontraba tocando con una pasión que jamás podría igualar… los movimientos, la concentración, la tenacidad y la rapidez con que absorbía el conocimiento, la dicha de aprender y el deseo de sobrepasarla. Eso era algo que sinceramente ya no le importaba, siempre y cuando, él estuviera a su lado, tocando aquella hermosa sinfonía para ella que estaba segura, con el tiempo estaría completamente libre de errores y llena de un toque personal que él adquiriría con los años. Sí, ella sabía perfectamente que él alcanzaría todas las expectativas que ella tenía, él lo conseguiría e iría más allá… pero siempre a su lado.

Sí, fue una imagen que trajo consigo un recuerdo que jamás pensó olvidar, y que sin embargo le había causado tanta felicidad, solo para ser remplazada con un sentimiento completamente diferente… era algo que no estaba segura si podía o quería describir, pero que sin embargo le había quitado el aliento. Aquella mezcla de felicidad, sorpresa, melancolía y culpa habían logrado darle un nuevo sentido a la imagen que estaba frente a ella, y que sabía sin duda, se convertiría en uno de los recuerdos más importantes de su vida… completamente inolvidable.

Después de todo, ya no era un niño aprendiendo a tocar un instrumento –que parecía- demasiado grande para él, en un gran cuarto con los rayos del sol entrando por la ventana mientras ella cómodamente sentada en la cama frente a él, escuchaba la melodía producida tratando de enmendar los errores cometidos sin necesidad de abrir los ojos. No, ahora era un hombre con un instrumento –que parecía- demasiado pequeño para él, en medio de la nada cubierto por la oscuridad de la noche a excepción de la leve luz de luna que atravesaba las nubes en el cielo, mientras una chica que no era ella, estaba sentada frente a él, con los ojos muy abiertos observando cada uno de sus movimientos mientras una pequeña sonrisa adornaba su rostro.

Y lo extraño de todo eso, era que no podía moverse. Parecía como si su cuerpo hubiera decidido no obedecerle más, mientras su mano aferraba la rama más cercana y sus ojos seguían observando sin parpadear la extraña imagen frente a ella, aquel recuerdo distorsionado por la aparente realidad.

XoX

Regreso a su habitación.

Aún no sabía como lo había hecho, pero lo hizo… en algún momento antes de que ellos notaran su presencia.

Al final, había revivido algunos recuerdos, encontrado otros y, aparentemente, remplazados otros.

Sabía que su búsqueda iba a ser dolorosa… pero jamás imagino exactamente cuanto.

Mañana le pediría a George que comieran juntos.


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