CAPÍTULO 36: UNIÓN

Por fin llegó el día en el cual Leyre y Light unirían sus vidas para siempre.

Ya estaba todo preparado, pero aún así, los nervios anteriores a la boda eran inevitables.

Light estaba en casa de L, ya preparando el traje y los últimos retoques antes de la ceremonia.

En el apartamento estaban: L, Watari, los padres de Light, Near, Mello y Matt.

El caos gobernaba en el salón, ya que Matt y Mello no dejaban de jugar con las alianzas, y esto irritaba en demasía, que intentaba vestirse en la habitación de L y Stella, acompañado de su madre, que le colocaba el traje como ella consideraba más adecuadamente.

L pululaba entre la cocina y el salón, sin hacer mucho caso a los chicos, ni a los gritos histéricos de Light. Los anillos eran muy caros, y si uno de ellos se perdía o le pasaba algo, al castaño le daría un infarto.

-¡Basta ya niños del demonio! Joder L... ¡Diles algo!- exigió el castaño desde la habitación, mientras su madre le abotonaba la camisa.

-A mí déjame, que por culpa de tu boda, hoy tengo que llevar corbata- contestó el detective con cara de pocos amigos.

Mello y Matt hacían prácticamente lo que les daba la gana con los anillos, ya que el aburrimiento y las ganas de joder les podía. El ver a Light tan irritado, era algo que no podían desaprovechar.

Por fortuna, Watari apareció en la estancia y se acercó sigilosamente por la espalda a los dos jóvenes. Nadie se había dado cuenta de la presencia del hombre a excepción de L y Near, que observaban sus pasos.

Watari se posicionó junto al rubio y al pelirrojo.

-¡Matt, Mello basta ya!- exclamó el hombre con autoridad, dejando petrificados a los dos jóvenes. Watari cogió las alianzas de las manos de los críos, y los volvió a guardar en su caja, dejándolos esta vez en el bolsillo interno de su esmoquin.

Light lo había visto todo desde la habitación, por lo que cogió aire y suspiró con alivio.

-Gracias Watari- dijo el chico más tranquilo al ver los anillos fuera del alcance de esos dos locos.

El policía ya sólo tenía que ponerse el chaleco y la chaqueta, así que dejó que su madre lo sacase de la caja y se lo tendiese en la mano.

-Light... ¿Tú estás seguro de lo que vas a hacer?- preguntó la madre del chico con preocupación.

-Claro que sí mamá- aseguró el chico cansado ya de la misma pregunta.

-Sabes que en nuestra familia, el matrimonio es algo muy importante, para toda la vida- le informó la mujer como si el chico no lo supiera.

-Lo tengo muy claro mamá- volvió a contestar Light con paciencia.

-¿Pero por qué esa chica? Tú puedes aspirar a algo mejor- aseguró la madre mientras abrochaba los últimos botones del chaleco.

Light frunció el ceño, ya molesto por la insistencia de la mujer.

-Porque estoy loco por ella. Loco, enfermo. Y no entiendo qué es lo que te ha disgustado de Leyre- Light inquirió con la mirada a su madre, quien le apartó los ojos.

-Ella no ha hecho nada... Es que tú siempre has sido mi niño perfecto, y no me esperaba tener que dejarte ir tan rápido. Pensaba que me dejarías ser la única mujer de tu vida un poquito más- confesó la mujer con algo de nostalgia.

Light suavizó su expresión, comprendiendo a su madre y dándola un abrazo sonriente.

-Tú siempre serás una de las personas más importantes de mi vida- susurró Light en el oído de su madre, haciéndola sonreír también.

La hora de la ceremonia se acercaba, y aunque en casa de L y Stella todo estaba más o menos preparado, en casa de Leyre y Light todo eran prisas.

Leyre estaba en la habitación de matrimonio, rodeada de Stella, Paola, su madre, su hermana Emma y la hermana de Light.

Mientras su madre y su hermana arreglaban el pelo de la chica haciéndole un semirecogido con tirabuzones y colocándole una fina tiara de brillantes, Paola, Sayu y Stella ayudaban a Leyre a maquillarse. Tras esto, la chica se puso el vestido de novia quedando menos de quince minutos para que empezase la ceremonia.

El padre de Leyre las esperaba en la puerta junto al coche para llevar a la novia y a las demás chicas a la catedral.

El hombre se quedó sin palabras cuando vio a la pelirroja con el vestido, y ya arreglada.

Él sólo le dio un abrazo y un beso en la frente.

Tras esto, todos se dirigieron hacia la Catedral de la Almudena.

Light y el resto de sus acompañantes ya hacía media hora que esperaban a la joven, y ésta no aparecía. Light estaba ya en el altar intentando convencerse a sí mismo de que este tipo de retrasos, eran habituales en las bodas. Pero su nerviosismo crecía por momentos.

L se situaba frente a él con un gesto más tranquilo.

-L, ¿y si les ha pasado algo?- volvió a preguntar Light por decimocuarta vez en diez minutos.

-No les ha pasado nada. Stella me ha estado hablando por WhatsApp hace un rato.

-¿Cuánto es hace un rato?- preguntó el castaño inquieto.

-Pues hace media hora- contestó el detective con parsimonia.

-Eso es mucho. Ha podido pasar de todo en media hora- Light se inquietó aún más.

-Que no... Que Stella siempre tarda mucho en contestar a los mensajes. No te preocupes, estarán al llegar- le tranquilizó L con serenidad.

Pero en ese momento, Mello, que había escuchado la conversación, decidió torturar un poco al policía.

-Puede... O puede que se haya ido con otro hombre a última hora. O que se haya dado cuenta de que tú no eres su media naranja. Aunque si tuviera que apostar, yo diría que más bien puede que hayan tenido un accidente de coche, y nos enteremos dentro de un rato- dijo Mello crispando los nervios de Light.

-De hecho puede que ahora mismo seas viudo, y no lo sepas- remató Near con su tradicional elocuencia.

-Dejad al pobre chico. Yo lo que veo aquí es un típico caso de novia a la fuga. Stella me contó que Leyre en la universidad tuvo un novio. ¿Quién te dice a ti que no ha estado hablando con él y que a última hora, le haya dado una segunda oportunidad- finiquitó Matt acelerando el pulso de Light al máximo.

-¡Anda es verdad! Yo conozco a ese novio. La verdad es que era un tipo guapo, un poco más alto que Light- describió L subiendo su mano, indicando la altura que tendría el joven.

-¿Pero qué decís? ¡Menuda tontería! ¡Leyre nunca me haría eso!- sentenció el joven con convicción.

-¿Ah no?- preguntó Mello con burla mientras sacaba una tableta de chocolate del bolsillo y comenzaba a comérsela.

Light dudó por un momento, tornándose su expresión a angustia extrema. Si el chico seguía así, se quedaría calvo.

Pero en ese momento, las puertas de la catedral se abrieron, y por ellas entró Leyre acompañada de su padre. La música del piano comenzó a sonar, y todos los invitados se levantaron de sus asientos, observando a la novia que caminaba hacia su prometido.

L se quedó al lado de Light, ya que junto a Stella, era uno de los testigos. El joven castaño se quedó mirando cómo la pelirroja se acercaba a él del brazo de su padre.

Lo primero que Light pensó, fue que Leyre estaba aún más guapa de lo que él había imaginado, y un nudo de emoción se formó en su estómago. El joven no podía apartar la mirada de la chica que le sonreía.

Por la parte de atrás, Paola y Stella también llegaban al altar. L miró a Light, y observó cómo al joven le brillaban los ojos con intensidad, y esto hizo que L también sonriese al ver a su amigo tan feliz.

Por fin, Leyre llegó al lado de Light. El chico la tomó de la mano.

-Estás preciosa- susurró el castaño de forma melosa.

Ambos se dieron la vuelta, y quedaron cara a cara con el sacerdote que oficiaría la ceremonia.

L, Stella, Paola, el padre de Leyre y la madre de Light se sentaron tras ellos.

-¿Por qué habéis tardado tanto?- susurró L a su novia.

-Tú no sabes lo que es lidiar con Leyre el día de su boda. Cuando íbamos por la mitad del camino hacia la catedral, coge y se acuerda de que se ha dejado el ramo en casa. Así que nos ha tocado darnos la vuelta- le relató Stella en otro susurro.

La ceremonia comenzó, y el sacerdote siguió todos los pasos estipulados hasta llegar al juramento más importante.

-Light, ¿quieres a Leyre como esposa, y prometes serle fiel en las alegrías y en las penas, en la salud y en la enfermedad, y, así, amarla y respetarla todos los días de tu vida, hasta que la muerte os separe?- preguntó el sacerdote

-Sí, quiero- contestó el castaño con una sonrisa dedicada exclusivamente a su futura esposa.

-Leyre, ¿quieres a Light como esposo, y prometes serle fiel en las alegrías y en las penas, en la salud y en la enfermedad, y, así, amarle y respetarle todos los días de tu vida, hasta que la muerte os separe?- volvió a preguntar el sacerdote.

-Sí, quiero- respondió la chica emocionada, sin poder apartar la mirada de los ojos de Light.

-Que el Señor bendiga estos anillos que vais a entregaros el uno al otro, en señal de amor y fidelidad- dijo el sacerdote bendiciendo las alianzas.

-Leyre, recibe este anillo en señal de mi amor y fidelidad a ti- dijo el castaño colocando con dulzura la alianza en el dedo corazón de la chica.

-Light, recibe este anillo en señal de mi amor y fidelidad a ti- la pelirroja colocó con ternura la alianza en el dedo anular de su futuro esposo.

-El Señor, que hizo nacer entre vosotros el amor, confirme este consentimiento mutuo, que habéis manifestado ante la Iglesia. Lo que Dios ha unido, que no lo separe el hombre. Yo os declaro, marido y mujer. Puedes besar a la novia- dijo el sacerdote con una sonrisa amable.

Al oír esto, Light se acercó a la chica y acarició su mejilla con ternura y lentitud, llevando sus labios hasta los de ella, sellándolos en un dulce beso, mientras todos los invitados aplaudían y vitoreaban con fuerza.

Cuando Light se separó de Leyre, ninguno de los dos pudo evitar una sonrisa de emoción al escuchar cómo todas las personas les gritaban un "otro, otro". Light no lo dudó, y cogiendo a la chica de la barbilla, volvió a besarla durante más tiempo que la vez anterior, haciendo que los invitados aplaudiesen más fuerte.

Paola no pudo evitar comenzar a llorar mientras aplaudía y vitoreaba a la pareja. Stella a su lado les sonreía con felicidad, y les aplaudía tan fuerte como su amiga. L observaba a su amigo castaño con una sonrisa, mientras aplaudía junto a los invitados.

La madre de Light había comenzado a llorar también al ver a su hijo convertido en todo un hombre, al igual que la madre de Leyre, que no había podido aguantar las lágrimas. Emma y Adi eran los primeros en vitorear a la pareja y pedirles otro beso muy emocionados. El padre de Light consolaba a la madre del chico, mientras el de Leyre pedía un pañuelo para su esposa.

El castaño cogió de la mano a la chica para salir de la catedral. Los invitados se apresuraron para salir antes que ellos.

En cuanto la pareja salió de la catedral, todo el mundo comenzó a tirar pétalos de rosa, mientras Light y Leyre caminaban por el pasillo que los invitados habían dejado, sonriendo mientras veían como una lluvia de flores les caía encima.

Leyre se posicionó en el centro de un corrillo de jóvenes que la miraban atentas. La chica se dio la vuelta y tiró el ramo hacia atrás, cumpliendo con la tradición. Quien cogiese el ramo, estaría destinada a casarse.

Todas las jóvenes alzaron el brazo gritando para ser ellas quienes cogiesen el ramo.

Stella charlaba amistosamente con Near, sin prestar mucha atención a lo que ocurría. Pero de pronto, a sus brazos llegó el ramo dejando a la chica sorprendida.

Mello le dio un codazo a L, que había visto todo lo ocurrido.

-Ya te toca, ¿eh?- comentó el rubio con una sonrisa burlona.

-Eso son sólo supersticiones- le quitó importancia Matt.

-Y ni siquiera habías intentado cogerlo- le susurró Near a Stella, enrollándose un mechón de pelo en el dedo índice.

Leyre saludó a su amiga desde la distancia, ilusionada porque le hubiese tocado a ella.

En ese momento, se dieron cuenta de que una multitud de paparazzis y periodistas se habían agolpado también en la entrada de la Catedral de la Almudena, como si buscasen algún famoso en concreto.

Todo el mundo se quedó observando las cámaras de televisión, y el primero en intervenir fue el padre de Light.

-Esto es un evento privado, ¿qué se supone que hacéis aquí?- exigió saber el ex policía, dirigiéndose a los medios.

-Hemos recibido información de que el famoso detective L se encuentra aquí. Si conseguimos la exclusiva y averiguamos su identidad, obtendremos el mejor titular de todo el año- habló uno de los periodistas.

Al oír esto, tanto L como Watari se tensaron, ya que si descubrían la identidad de L, el joven sería un blanco aún más fácil para sus enemigos. Light lo sabía, así que decidió intervenir para formar más revuelo, y que L pudiese huir junto a Watari.

El joven se acercó a las cámaras, dispuesto a hablar junto a Leyre, haciendo que todos los periodistas llevasen los micrófonos hacia ellos.

-Aquí lo más parecido a un detective que hay, somos mi mujer y yo. Ambos somos policías. Pero siento comunicaros que ninguno de los dos somos L- dijo Light con seguridad.

-Si tú no eres L, no tendrás problema en decir cuál es tu verdadero nombre- rebatió otro de los periodistas.

-Mi nombre es Light Yagami. Soy jefe de homicidios en la Comisaría de Madrid. Y si L estuviese en mi boda, creedme, lo sabría- sentenció Light con convicción, dándole el tiempo necesario a L para coger a Stella de la mano, y salir junto a Watari por la puerta de atrás de la catedral, en dirección al coche que Watari había utilizado ese día- Me parece que es caer muy bajo, tener que interrumpir un día tan especial para una pareja que se quiere y que se está casando, para encontrar un buen titular, que para colmo, es falso- siguió hablando el joven ante las cámaras.

-Entonces, ¿no tenéis ningún vínculo con L?- preguntó el mismo periodista, dirigiéndose a Light.

-Ninguno. Y si yo fuera vosotros, me replantearía la veracidad de las fuentes de información- concluyó Light dando por terminada la breve entrevista.

Tras este incidente, los invitados se dirigieron al restaurante donde se celebraría el convite, mientras que la pareja iba a hacerse las fotos para el álbum de recuerdo.

La sesión de fotos duró alrededor de una hora.

Cuando Light y Leyre llegaron al cóctel que se celebraba en uno de los jardines del complejo comenzó a sonar la canción "Feels like home de Chantal Kreviazuk", que era bastante acorde con los sentimientos de la pareja.

Todos los invitados les recibieron con una copa en la mano, esperándoles para brindar por la pareja. Sólo faltaban Watari, L y Stella.

Los novios cogieron también una copa de champagne, y llamaron la atención de los invitados para iniciar el brindis. Leyre seguía buscando con la mirada a sus amigos, pero no los encontraba, y le preocupaba que les pudiera haber pasado algo.

Pero de pronto, por la entrada del jardín, aparecieron Watari, L y Stella intentando no hacerse notar demasiado.

El detective alzó la mano, saludando desde lejos a Light, quien sonrió notando la presencia de sus amigos.

El primero en hablar fue el padre de Light.

"El día en que mi hijo nació, fue uno de los días más felices de mi vida. Durante su infancia, no podía separarme de él. Y cuando me dijo que quería seguir mis pasos como policía, me hizo sentir el padre más orgulloso del mundo. Pero a pesar de todo, hoy me siento aún más orgulloso. Porque hoy, Light, se ha convertido en un hombre. Les deseo toda la felicidad del mundo a esta maravillosa pareja."

Todos los invitados, incluidos los novios, aplaudieron por el discurso.

Light no pudo evitar darle un abrazo a su padre por la emoción.

El siguiente en hablar fue L.

"La primera vez que vi a Light, no pensé en que llegaríamos a ser tan buenos amigos. A pesar de todas nuestras diferencias, me he dado cuenta de que somos realmente parecidos. Y se ha convertido en el mejor amigo que he tenido.

El día que conocí a Leyre, pensé que me odiaba porque su primer día de trabajo, fui quien la obligó a estar a doble turno hasta más de las dos de la madrugada. Ser el jefe de tu mejor amiga, no es nada fácil, y ella sabe que aunque hemos tenido muchos roces y discusiones, para mí es una de las personas más importantes en mi vida.

Hoy, al despertarme tuve la sensación de que con este enlace perdía a mis dos mejores amigos. Pero ahora veo que lejos de perderlos, nos hemos unido aún más. Nos hemos convertido en una familia."

La siguiente en hablar fue Stella.

"Leyre y yo nos conocimos en nuestro primer año de universidad. Las dos queríamos ser policías y congeniamos enseguida. Y el día que cumplimos nuestro sueño, fue el día también en el que conocimos a quien hoy es su marido.

Hay que admitir que al principio, las cosas no fueron nada fáciles. Incluso se podría decir que no nos llevábamos muy bien con ellos -dijo la chica riéndose y señalando a Light y L- Pasar tantas horas juntos, era la causa de que nos tratásemos de forma indiferente. Pero a la vez, ese encierro, fue el detonante para que empezásemos a llevarnos bien. Y hoy, un año después, gracias a ese cuartel, estamos todos aquí reunidos, celebrando este enlace.

Si alguien nos hubiera dicho el año pasado, que esto ocurriría, no nos lo hubiéramos creído. Quién iba a decir que, Light, el niño perfecto del cuartel, y Leyre, la policía más cursi y pastelosa de la comisaría, iban a acabar casándose.

Pero la vida da muchas vueltas, y quién sabe lo que nos deparará el futuro. Así que sólo puedo desearos lo mejor. Enhorabuena a ambos."

Tras finalizar, los invitados comenzaron a aplaudir y reír por las palabras de Stella.

Después de la policía pelirroja, Paola se acercó y tomó el micrófono.

"Hoy estamos aquí reunidos, como todos ya sabéis para celebrar la boda de Light y Leyre.

A Leyre la conocí cuando teníamos siete años, fuimos juntos al instituto, y nos reencontramos de nuevo en la universidad. Se podría decir que gran parte de mi vida, la he pasado con ella, y la conozco bien.

Podría estar horas relatando anécdotas del instituto, viajes, campamentos... Pero las mejores, son de la universidad, donde también conocí a Stella.

Por ejemplo, me acuerdo de la primera vez que salimos las tres juntas. Se montó un verdadero caos esa noche. Como no, Stella fue la primera en desaparecer sospechosamente junto a un chico- dijo Paola guiñando un ojo a la policía pelirroja, que se sonrojó mientras L la aniquilaba con la mirada- Leyre y yo no hacíamos más que ir a la barra a pedir nuevas copas, ya que el camarero nos invitaba.

Todas las noches repetíamos el mismo patrón, pero cada día era mejor que el anterior. Y poco a poco, fuimos cogiendo confianza. Nos íbamos de vacaciones juntas, y al final acabamos siendo las mejores amigas.

Light, no te conozco bien, y no sé cómo serás, pero a Leyre la conozco bien, y quiero decirte que te llevas a la mejor persona que he conocido. Así que cuídala bien, o tendrás problemas conmigo- avisó la chica mirando ahora a Light con una sonrisa."

El último en hablar fue el padre de Leyre. El hombre cogió el micrófono y comenzó el discurso.

"Cuando era joven, nunca me planteaba tener hijos. Era un soltero de oro, y no me veía haciéndome cargo de un bebé. Pero el día en el que nació Leyre, todo cambio. Me di cuenta de que estaba hecho para esto.

Fue mi primera hija, y me robó el corazón desde el principio. Y ahora, viéndola con ese vestido blanco, me parece que fue ayer cuando cada Navidad le regalaba juguetes y sus muñecas favoritas.

Mi niña ya ha crecido, pero como todo padre, nunca voy a asimilar eso. Para mí siempre será mi niña pequeña. Sé que el chico que ha elegido es el correcto, no porque yo lo haya comprobado, sino porque he visto que es capaz de hacerla feliz, y mientras sea así, le aceptaré.

Deseo lo mejor a la feliz pareja."

Todos los invitados aplaudieron emocionados por las palabras que le había dedicado a su hija.

Tras el cóctel, todos los invitados fueron al convite. Se realizaba en el salón del Rey Arturo, un salón grande, lujoso y decorado de forma medieval.

Los camareros comenzaron a indicar a la gente dónde debían sentarse, y tras servir los entrantes, pasaron al menú. La cena fue muy amena.

Leyre y Light se sentaban en la mesa presidencial junto con sus respectivos padres, y los demás invitados estaban agrupados en las otras mesas de ocho personas, distribuidos por Leyre y Light.

Near, Mello, Matt, Matsuda, Paola, L, Stella y Watari se sentaban en una de las mesas. Enseguida Mello comenzó a picar a Near, tirándole pequeñas migas de pan a la cara. Matt les ignoraba, ya que no hacía más que charlar amistosamente con Stella, llevándose miradas recelosas del detective. Mientras, Watari y Matsuda sonreían divertidos por la escena. Paola en cambio, miraba con el ceño fruncido a Mello, disgustada por su mal comportamiento.

-¿Puedes dejar de ser tan crío? Le estás molestando- dijo Paola señalando al pobre Near, que trataba de ignorar al rubio. Mello rió sarcásticamente.

-Vaya, ¿ahora soy un crío? Pues anoche no me decías eso- contestó el chico con una sonrisa pícara, haciendo que la joven se sonrojase.

-Por eso me he prometido a mí misma no volver a beber- dijo la chica con orgullo, dejando a Mello callado unos segundos.

-¿Entonces lo de anoche fue fruto del alcohol?- preguntó el rubio con la misma sonrisa confiada.

La conversación captó la atención de Stella y Matt- No parecías muy ebria. Tu voz sonaba alta y clara pidiéndome que siguiera- soltó el joven dejando a Paola boquiabierta.

-No deberías jactarte tanto de los errores de los demás. Puedes tener la absoluta certeza de que no va a volver a pasar- remató Paola dando un sorbo a su copa, proclamándose ganadora, sacando una carcajada de Near.

Mello pegó un golpe en la mesa, y chasqueó la lengua, para después levantarse e irse fuera del salón, al jardín para fumar.

Stella miró a Paola con una ceja alzada.

-Sí que te encontrabas mal, ¿no?- preguntó la policía con sarcasmo. Ninguno de los presentes entendió el comentario, a excepción de Paola.

-Es largo de explicar- contestó la joven escurriendo el bulto.

Tras unos minutos de silencio por parte de Paola, la chica se levantó en busca del rubio. Salió a los jardines, simulando que también iba a fumar.

Se encontró a Mello de espaldas, dando una calada a su cigarrillo. Paola retiró la mirada y se acercó a él con un paso tranquilo.

El rubio la miró de reojo hasta que ambos estuvieron a pocos metros.

-¿Qué haces aquí?- preguntó Mello de forma arisca.

-Lo mismo que tú- contestó Paola enseñándole el cigarrillo. El chico volvió a quitar la mirada con disgusto- Oye, siento lo de antes. A lo mejor me he pasado un poco- se disculpó la chica intentando entablar conversación.

-¿Todavía sigues con eso?- preguntó el chico con superioridad- No le des tanta importancia.

-¿No estás molesto?- preguntó Paola sorprendida por la reacción pasota del joven.

-Si tuviera que enfadarme con cada chica que me he acostado, te aseguro que no me hablaría con nadie- respondió Mello sin siquiera mirarla, dejando a Paola boquiabierta.

-Entiendo- contestó la chica tirando su cigarro al suelo y apagándolo de un pisotón.

Paola entró de nuevo al salón con paso firme y se sentó al lado de Stella.

-Qué cigarro más corto- comentó Matt sabiendo lo que había pasado, ya que conocía muy bien a Mello. Paola le dirigió una mirada aniquiladora, por lo que el chico optó por callarse y no abrir más la boca.

Tras acabar los postres, los camareros sirvieron a los invitados una copa de champagne.

Light se levantó, atrayendo la atención de todos los presentes.

-Me gustaría agradeceros a todos los que estáis aquí, el haber venido. Espero que estéis disfrutando de este día tanto como yo.

Todos nuestros familiares y amigos más allegados han hablado, ahora es mi turno.

Puede que Leyre no se acuerde mucho de mí el primer día, porque apenas estuvimos juntos una hora, y ni siquiera cruzamos palabra. Pero yo me fijé en ella desde el primer momento en que cruzó la puerta del cuartel. Por mi parte, me enamoré a primera vista- todos los invitados soltaron un "ooooooooohh", enternecidos por el relato del chico- Hemos vivido muchísimas cosas. Desde los recuerdos más románticos y bonitos que os podáis imaginar hasta unos momentos duros y peligrosos.

Debido a nuestro trabajo, hemos tenido que sacrificar muchas cosas. He tenido la mala suerte de ver peligrar la vida de la persona a la que más quiero, por defender la ley. Y aunque podáis creer que esto es una desdicha, os aseguro que es todo lo contrario, ya que todas esas experiencias me han ayudado a comprender que mi vida sin Leyre, estaría vacía- el castaño miró ahora a la joven pelirroja, a quien le brillaban los ojos de la emoción- Estoy seguro de que nos esperan nuevas situaciones peligrosas que nos costará superar, y no me refiero sólo a las típicas discusiones de pareja.

Ahora, de lo que también estoy seguro, es de que siempre lucharé para superarlas. Porque nunca he querido a nadie, tanto como te quiero a ti. Eres mejor que cualquier chica de mis sueños, eres real. Y porque en los días más felices de mi vida, siempre estarás tú- dijo Light concluyendo el discurso.

En ese momento, Leyre se levantó con los ojos llorosos, y Light la besó en los labios, para después darle un abrazo mientras todos los invitados aplaudían emocionados.

Tras esto, los presentes volvieron a los jardines habiendo ya anochecido, para comenzar allí el baile y la fiesta con barra libre.

Por supuesto, los primeros en llegar a la pista, fueron Light y Leyre, rodeados por todos los demás. La canción que comenzó a sonar fue "Because you loved me de Celine Dion".

Ambos comenzaron a bailar el vals. Light guiaba a Leyre con maestría. Bailaban muy juntos, hasta que la chica terminó por apoyar la cabeza en el hombro del castaño, mientras el chico sonreía con dulzura y la abrazaba.

Acabado el vals, todos los invitados salieron a la pista, y comenzó la barra libre.

Todos los presentes lo tomaron con tranquilidad, charlaban mientras tomaban una copa. Pero por el contrario, L y Matt se retaban con la mirada, a tomar una copa tras otra. La causa era que hacía unos minutos, ambos habían hablado con Stella. Y como no, Matt seguía intentando cortejar a la chica.

-Qué bonita es la boda, ¿verdad?- dijo el pelirrojo- ¿Tú no quieres una así?- preguntó el chico guiñándole un ojo a la policía pelirroja.

-Muy bonita, pero yo no soy mucho de romanticismos. Así que no creas que me corre mucha prisa- respondió Stella con naturalidad.

-Tienes razón. Todavía somos jóvenes, sobre todo yo- dijo Matt dándole un sorbo a su copa, causando la risa en Stella. Pero a L, esas tonterías no le hicieron ninguna gracia.

-¿Tú no estás bebiendo mucho? Veo que te está afectando el alcohol- dijo L mirando fijamente al pelirrojo.

-¿Ya estás celoso? ¿Qué pasa, no puedo bromear con tu novia?- preguntó el joven con una sonrisa burlona- Si tú no te casas con ella, alguien tendrá que hacerlo- soltó como si fuera lo más evidente.

-Pero ese alguien no vas a ser tú. Te lo aseguro- respondió L casi en un bufido.

-Tranquilos, que no he pedido ninguna boda- dijo Stella intentando calmar a las dos fieras.

-Eso es. Tranquilízate, todavía tienes tiempo de intentarlo- rebatió Matt como si tuviese la partida ganada, exasperando al detective- Me voy a por otra copa- dijo el chico con tranquilidad.

-¿Pero tú tienes edad para beber, niño?- preguntó L picando al joven.

-Evidentemente. Y para tu desgracia, también tengo bastante más experiencia que tú- aseguró el pelirrojo con altanería.

-¿Y tú qué sabes de mi experiencia?- volvió a preguntar el detective con signos de enfado.

-Seguro que no aguantas ni un par de copas- Matt le retó con la mirada.

-¿Me estás desafiando?- preguntó L alzando una ceja.

-Interprétalo como quieras- contestó el pelirrojo dirigiéndose a la barra de forma parsimoniosa.

L frunció el ceño y fue tras él con paso sonoro. Stella suspiró y fue detrás de ellos para evitar cualquier percance.

Y así, al acabar el vals, los dos jóvenes llevaban ya más de tres copas, dejando al camarero anonadado.

Así, pasó una hora, y los signos de embriaguez eran muy evidente en ambos.

Stella ya se había cansado de ver cómo se emborrachaban, y ahora bailaba con Leyre y Paola en la pista.

En ese momento, Matt ya notaba cómo su límite de tolerancia al alcohol llegaba a su fin, y decidió terminar el reto con L, volviendo el también a la pista, aprovechando que las chicas estaban solas.

Paola bailaba con Matsuda debido a que la muchacha también había bebido algunas copas de más. A Paola, el policía ya no le parecía tan atontado como de costumbre. Ahora no hacía más que acercarse al joven, poniéndole los brazos alrededor del cuello, eliminando descaradamente la distancia que les separaba. A Matsuda por supuesto, se le dibujó una sonrisa encandilada.

-Te estás acercando demasiado, ¿no?- preguntó el chico con algo de nerviosismo.

-Es que con traje estás muy sexy. Te queda muy bien. Aunque yo creo que te creo que te sobra la corbata- contestó Paola comenzando a desanudarla de forma provocativa.

Matsuda comenzó a reír nerviosamente con un rubor en las mejillas, sin creerse la suerte que estaba teniendo esa noche.

Fuera de la pista, a unos metros de distancia, Mello y Near observaban el panorama.

Por una parte, el niño no prestaba mucha atención aunque sabía lo que pasaba. Por otra parte, Mello no quitaba la vista de la pareja, lanzándoles una mirada aniquiladora.

Paola se dio cuenta de esto, y mirando con una sonrisa burlona al rubio, pasó una mano por los cabellos de Matsuda.

Sin poder aguantar más, Mello se acercó a ellos con los puños apretados y la mirada fija en Matsuda, que al estar de espaldas, no lo veía ni venir. Pero Paola sí lo hacía, e imaginándose que Mello iba a pegar al pobre policía, se interpuso entre ambos. Aún así, el joven intentó esquivar a Paola para propinarle un puñetazo al policía.

-¡Mello! Acompáñame a por una copa venga- dijo Paola arrastrando al joven fuera de la pista, mientras éste se giraba continuamente para mirar a Matsuda, que se había quedado desconcertado. Una vez cerca de la barra, Paola soltó a Mello- ¿A qué ha venido eso? ¡Ibas a pegarle!- afirmó la joven indignada.

-Y tú ibas a besarle- contestó el rubio de forma áspera y acusadora.

-¿Y eso a ti qué más te da? Te has acostado con tantas chicas que estarás acostumbrado a ver cómo se van con otros hombres- respondió Paola con ironía en sus palabras. Mello rió secamente.

-¿O sea que esto es una venganza? Menuda cría...- dijo Mello incrédulo.

Ambos habían seguido caminando sin darse cuenta, y ya estaban en una zona más apartada del jardín, entre unos bancos y columnas de piedra.

Paola paró en seco, enfadada.

-¿Que yo soy una cría? Disculpe mi inmadurez don "me tiro a todas las tías que me da la gana"- soltó Paola increpándole- El único crío aquí, eres tú mental y físicamente- dijo la chica dándole con el dedo índice en el pecho.

En ese momento, a Mello le brillaron los ojos con rabia. Paola había dado en su punto débil.

-¿Físicamente? ¿Estás segura?- preguntó el chico empujando a la joven contra una columna, dejándola acorralada, sin escapatoria- ¿Tú crees que un crío podría hacerte esto?- volvió a preguntar de forma amenazante, agarrando las muñecas de la joven, y poniéndolas a la altura de su cabeza. Paola tragó saliva, ya que debido a la tensión del momento, no podía pronunciar ni una palabra. Mello acercó sus labios lentamente a los de la chica, terminando por besarla con fiereza, dejándole claro que ninguno de los dos eran críos. Paola correspondió al beso, y mordió el labio inferior del joven. Quedó claro que ahí, esa noche habría más que palabra.

Minutos antes, en la pista, Matt había llegado junto a Stella y Leyre, y se había puesto a bailar con ellas. Como era de esperar, todo el mundo le pedía un baile a la novia, por lo que enseguida, Stella y Matt se quedaron solos.

La chica bailaba a su aire, sin hacerle caso al pelirrojo. Éste, al ver cómo le ignoraba, decidió pasar al plan de ataque. Se puso frente a la joven, y pasando sus brazos alrededor de la cintura de la pelirroja, comenzó a bailar muy cerca de ella.

Stella pensó en separarse de él y acabar con esa tontería, pero Matt comenzó a reírse, tomándose la situación a broma. Por lo que la joven decidió hacer lo mismo, y seguirle el juego.

Al lado de la barra, L observaba la escena mientras se bebía una copa de golpe.

A su lado, llegó Light.

-Matar a Matt también se considera asesinado- avisó Light con una sonrisa.

-¿Tú crees? Qué pena...- contesto el detective con el dedo pulgar en los labios, decepcionado.

-Pero también podrías adelantarte a él...- sugirió el castaño observando a Matt y Stella.

-¿A qué te refieres?- preguntó L con signos de ebriedad.

-Formaliza ya las cosas con la chica- contestó Light alzando la mano, y enseñándole su anillo de matrimonio. L le miró horrorizado.

-¿Que le pida matrimonio? Yo no estoy hecho para la vida de casado. Además, ¿y si dice que no? Ella siempre dice que no le gustan esas cosas- Light se rió divertido.

-Ella te quiere. Es imposible que diga que no. Además, vivís juntos. Prácticamente, estáis casados- dijo el castaño con seguridad.

-¿Y tú crees que eso espantará a Matt?- preguntó el detective ya dudando.

-Matt es sólo un crío. Y hace esto porque le gusta Stella, pero también por fastidiar. Si ve que la chica esta comprometida, se rendirá y la dejará en paz- concluyó Light.

L observó de nuevo a la pareja, y vio cómo el pelirrojo hacía reír a su novia. Esto exasperó por completo al detective, y decidió hacer caso a su amigo.

-Vale. Pero tú tienes que ayudarme- dijo el detective con un plan en mente.

Cinco minutos después, ambos estaban subidos a un pequeño escenario con un micrófono en el centro. Light dio un par de toques en éste, para llamar la atención de los invitados.

-Buenas noches a todos. Espero que lo estéis pasando muy bien, pero antes de seguir, mi amigo quiere decir unas palabras- anunció Light cediéndole el micro a L.

Todos los invitados les miraban atentos, y la música de la pista había parado, por lo que Stella y Matt también les miraban.

-Buenas noches. Siento interrumpir la fiesta, pero me gustaría dedicarle unas palabras a la persona que ha cambiado mi vida- dijo L mirando directamente a Stella. El resto de invitados también la miraron.

Se hizo un silencio expectante, roto enseguida por L- Stella, hemos pasado muchas cosas juntos, y sabes todo lo que me importas. A pesar de que a menudo me recuerdas que no te gustan las cursilerías, y que no te planteas el matrimonio, he decidido arriesgarme. Tengo muy en cuenta la posibilidad del "no". Eres muy independiente, y sé que no me necesitas, pero yo a ti sí. Así que ahí va: Stella, ¿quieres pasar el resto de tu vida conmigo?

Todos los invitados se giraron para mirar a Stella, que estaba completamente patidifusa, ya que no se esperaba esa declaración. La chica ni siquiera pestañeaba.

-Boom- susurró Matt en el oído de Stella, simulando la bomba que acababa de recibir la chica.

Todos empezaron empezaron a murmurar, pues la joven no contestaba. Leyre se acercó a su amiga, y la zarandeó ligeramente del brazo.

-Stella... Di algo- la pelirroja miró a su amiga confusa.

-¿Pero qué digo?- preguntó Stella en otro susurro.

L volvió a hablar, ya que llevaba un minuto esperando la respuesta.

-Stella... ¿Te quieres casar conmigo?- L volvió a formular la pregunta por si la chica no la había entendido.

La joven miró a los ojos a su novio, mientras que a sus espaldas, escuchaba varias murmullos de "di que sí".

-Sí, sí que quiero- contestó la chica saliendo de su trance.

-¿Enserio?- preguntó L sin creérselo- Pero si siempre me dices que estamos mejor de novios- dijo el chico ahora defendiendo la otra postura.

En ese momento Light reaccionó, y dándole un empujón a su amigo, le quitó el micrófono.

-Anda quita, que todavía la cagas- murmuró el castaño apartando a su amigo.

Y como si de una persona bipolar se tratase, miró sonriente al público.

-Bueno, pues parece que tenemos otra boda- anunció Light haciendo que todos los invitados aplaudiesen- Un brindis por ellos- pidió el joven mientras todos alzaban las copas.

L bajó del escenario y se dirigió hacia Stella, quien le esperaba en el mismo sitio.

La chica le sonrió divertida.

-¿Me acabas de pedir matrimonio?- preguntó la pelirroja riéndose.

-¿Y tú acabas de aceptar?- preguntó L todavía incrédulo.

El detective sonrió, y acariciando una de las mejillas de su novia, la besó.

Los invitados, que aún seguían atentos a la pareja, volvieron a aplaudir, incluido Watari, que estaba en primera fila, secándose algunas lágrimas con un pañuelo.

El hombre se acerc Stella, y cuando ellos se separaron, Watari abrazó a Stella.

-Gracias por aceptar- dijo el hombre emocionado.

-Ni que yo fuera tan pelma- se quejó L por detrás, habiendo escuchado el comentario de Watari.

-Estoy tan contento de que te haya elegido... Eres como una hija para mí- susurró Watari aún abrazando a la chica, causando emoción en Stella.

-Gracias Watari. Espero estar a la altura- respondió Stella correspondiendo al abrazo.

Entonces, el hombre se separó de la chica, y se giró para mirar a L.

-Estoy orgulloso de ti, hijo mío- dijo Watari abrazando al detective y revolviendo su cabello cariñosamente. El hombre estaba a punto de llorar- Pero aunque os caséis, voy a seguir cuidando de vosotros. No os vais a librar tan fácilmente.

-No esperaba menos. Además entre tú y yo, tus cafés están mejores- susurró el detective, llevándose una codazo de la chica, haciendo reír a Watari.

La noche prosiguió con un buen ambiente, entre risas y bromas.

Llegadas las cuatro de la mañana, Leyre y Light se fueron al hotel para pasar allí la noche de bodas, mientras el resto de los invitados seguía disfrutando de la fiesta.

Stella, L, Watari y los chicos tampoco tardaron mucho en irse. Y así concluyó la boda de los dos policías.

Pero horas antes, a varios kilómetros de allí, en una cárcel de Madrid alguien veía la televisión. Las noticias abrían con el rumor más importante del día: El detective L estaba en el centro de la ciudad, y había asistido a la boda de dos policías.

Las imágenes que se veían, eran las grabadas por el cámara que entrevistó brevemente a Light.

"Aquí lo más parecido a un detective que hay, somos mi mujer y yo. Ambos somos policías. Pero siento comunicaros que ninguno de los dos somos L."

Decía el chico castaño llamando la atención de la joven rubia que veía la tele.

Ella reconoció enseguida la voz de Light, la de su ex novio, al parecer ahora casado.

Misa no pudo contener la rabia, y dio un golpe a la mesa con el puño.

-¡No puede ser! ¡Light es mío. Sólo mío! ¡Y ella no tiene derecho a quitármelo!- gritó Misa furiosa observando las imágenes de la feliz pareja- ¡Se arrepentirán! ¡Esto no va a quedar así! ¡Me vengaré de ellos! ¡No les va a durar mucho la felicidad!- la chica juró vengarse de forma amenazante.