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El juego de Nega
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Ve… lo que yo veo.
Siente… lo que yo siento.
Arde… como yo ardo.
Nuevamente la imagen de Lucy acudió a su mente. Desde que comenzó a investigar el edificio de apartamentos se había encontrado con ese tipo de imágenes por todas las paredes. De noche no había podido ver bien el lugar, pero ahora que la luz se filtraba dentro del edificio, podía ver mejor las paredes y todos los mensajes que habían sido ocultados por el manto de la noche.
Era escalofriante.
Algunos mensajes estaban hechos a lápiz en el papel de algunos carteles y eran casi ilegibles, pero parecían haber sido hechos por adolecentes que buscaban probar su valor. Los que realmente le interesaban eran los que parecían más recientes:
Me duele la cabeza… es fascinante.
Lincoln no veía como un dolor de cabeza podía ser fascinante.
El conejo se llamaba Bum-Bum, ¿Cierto? O quizás Bun-Bun. Ya no importa.
Éste alteré un poco a Lincoln. ¿Hablaba de su Bun-Bun? Lincoln lo echaba mucho de menos. Todavía se despertaba por las noches con ganas de abrazarlo y dejar que sus problemas se desvanecieran. Ahora ese parecía ser el trabajo de Lily.
-Lily. –A Lincoln le gustaría poder abrazar a su hermanita bebé. Ella siempre estaba dispuesta a ofrecerle besos y abrazos. –Ahora me vería como a un cerdo.
Trató de no seguir pensando en eso y continuó explorando el lugar.
Los mensajes se volvían muy raros en algunas partes, incluso había algunos contradictorios, o tal vez los estaba confundiendo con palabras escritas por cualquier persona. Pero una cosa era segura, algunos de esos mensajes habían sido escritos por Nega.
Se dio cuenta. Lastima por él. Tendré que seguir practicando.
El mensaje estaba escrito con rojo en la puerta del baño dentro de la habitación sin puerta de anoche. Lincoln trató de ignorarlo mientras terminaba su asunto. Curiosamente, ese pequeño baño parecía estar en mejor estado de lo que pensó, no había tanto moho y polvo acumulado como creyó. Pero todavía no había agua corriente.
Lincoln no tenía mucho que hacer a parte de vagar por el lugar y buscar mensajes, así que tomó algunas de las llaves de la pared del primer piso y se puso a investigar las habitaciones. No encontró mucho en la mayoría, pero había dos que habían demostrado estar sumamente limpias. Lincoln trató de buscar minuciosamente en ellas, pero no encontró nada más que una caja fuerte detrás de un cuadro roto en la más grande. Parecía algo de películas.
Había una pequeña nota pegada con cinta adhesiva en ella.
La curiosidad mató al gato.
Lincoln sintió escalofríos de sólo leerla. Parecía ser algo reciente, y la letra era algo familiar para el peliblanco. Dio vuelta el papel en busca de algo más y se encontró con un segundo mensaje.
Y la satisfacción lo resucitó.
Debajo había seis números simples.
-Este tipo está loco. –Lincoln comenzaba a sentirse como en un videojuego de búsqueda y terror. No le gustaba en lo más mínimo el lugar, y no sólo porque Nega claramente había hecho cosas ahí dentro. Era algo más, no podía saber que, pero sentía como si lo estuvieran observando. No podía evita sentir una gran cantidad de ojos que observaban fijamente cada uno de sus movimientos.
Trató de limpiar sus pensamientos y comenzó a girar una perilla con números en la caja fuerte. Los números se habían vuelto borrosos con el tiempo, pero seguían siendo legibles. Lincoln tardó tres intentos antes de dar con la combinación adecuada y finalmente la caja se abrió parcialmente con un chirrido molesto.
Lincoln estuvo un minuto en dudas si debía abrirla. El recuerdo de Nega en la sala de cine aun estaba vivo en su mente. Se había prometido no seguir buscándolo desde entonces, y sin embargo estaba ahí, en un lugar que Nega pudo usar como base para algo. Podría decirse que todo el edificio podría ser de él. El refugio de un hombre loco, y que tiene recursos y parece obsesionado con él.
Lincoln tenía un poco de miedo de que encontraría.
Si veía un busto de él mismo con cabello real, saldría corriendo del edificio e iría directamente a la policía. Sí, quizás Cristina hizo bien en cambiarse de clase… y ahora le dio todavía más razones para temerle. De sólo pensar en ella podía sentir como toda su fuerza nuevamente lo abandonaba, ¿Por qué la había lastimado? Lincoln nunca se vio a si mismo como esa clase de chico.
Todos los datos de su anterior teléfono fueron transferidos al nuevo, por lo que esperó ver al menos un mensaje de Cristina, pero no había nada de ella. No podía culparla si no deseaba verlo nunca jamás en la vida.
Con resignación, abrió la caja fuerte.
Adentro de ella había una pequeña lonchera y una grabadora. Lincoln lo retiró todo con cuidado y lo puso sobre una mesa de madera en medio de la habitación. Parecía una vieja grabadora de casete, Luan tenía unas cuantas. A su hermana parecían gustarle un poco esas cosas retro. Lincoln la miró con más detalle y finalmente accionó el botón de reproducir.
-Hola Lincoln, ¿Cómo dormiste? Supongo que no muy bien con ese problema de conciencia y eso. Si fuera tú, no me preocuparía mucho por Cristina, la chica siempre me pareció una puta de todas formas. Ahora, supongo que estarás enfadado por la mentira de "Ecos, Lincoln. Ecos", y más aun por "Me duele, Linky", sí, fue cruel, pero no pude resistirlo. Tenía que ver como reaccionarías ante alguien que te causó tanto dolor, y a la vez puedes seguir amando. Pero como dije, fue exactamente lo que esperaba.
La voz de Nega sonó tan distorsionada como siempre, y a la vez tenía esa pisca de familiaridad que Lincoln no podía descifrar. Presionó la grabadora con fuerza mientras escuchaba el casete. Escuchar esa voz comenzaba irritarlo profundamente.
-El lugar en el que estás era conocido como Love, si suena a hotel de película porno, tuvieron muchos problemas para prosperar por eso. Fue clausurado desde que una mujer se volvió un poco loca y comenzó a dispararle a la gente después de degollar a sus dos hijos y un bebé; que miedo. Jajaja. Solo juego, pero es verdad que hubo unos cuantos crímenes ahí, aunque estaba más relacionado con la droga y la prostitución. Cuando la policía hizo una redada hace cincuenta años, el lugar fue clausurado. Ahora es la cuna de leyendas urbanas, cuentos de terror y pruebas de valor. En lo personal, no me gustó mucha la idea de que te quedaras aquí. Éste era mi refugio, ya sabes, mi hotel de la soledad, un lugar para darme un respiro lejos de todo, y la música del Krakatoa era buena. Pero como estúpidamente comenzaste a vagar por las noches sin rumbo fijo, no me quedó otra más que dirigirte a un lugar donde pudieras dormir sin miedo a que te despertaras en un montón de basura con sangre en el culo y un billete de dólar en el bolsillo.
Lincoln pensó en detener la grabación en ese momento y simplemente salir del cuarto, no quería seguir escuchando las palabras de Nega. Tenía cierta curiosidad, pero aun así… había algo que no le gustaba cada vez que lo escuchaba.
-El caso es que no querías regresar con los Suárez, y no tenías un lugar donde pasar la noche. Así que te dirigí a un lugar seguro. ¡Es mejor que no me estés insultando, ese era mi único refugio en toda ésta puta ciudad! Lo siento. Aah, eso se sintió tan bien. Últimamente estoy experimentando sensaciones que había olvidado que tenía. ¿Quieres sentir alguna? Por todo el Love he escrito alguna que otra cosita, y ocultado otras. Tómalo como un pequeño juego para distraerte mientras estés aquí. ¿Te gustan los juegos Lincoln- Oh, espera. Hace tiempo que no hago esto.
Hubo una pausa y Lincoln escuchó risas y murmullos a lo lejos. Nega parecía estar discutiendo algo.
-Quiero jugar un juego. Las reglas, son simples: hay tres tesoros ocultos en el Love, si los encuentras, quizás puedas entender un poco más de mí. Aunque lo dudo mucho, ni siquiera puedes entenderte a ti mismo, ¿Cómo puedes esperar entenderme a mí? Ni yo mismo lo hago ahora. Quizás nadie nunca se entiende a si mismo, y yo tuve mucho tiempo para reflexionar sobre muchas cosas… Diablos, me salí del personaje, como sea. La primera pista está en la lonchera sobre la mesa. Una vez que la abras comenzará el juego, no hay límite de tiempo, y no tendrás que preocuparte por perder la vida. No es más que un simple juego. Vivir o morir, Lincoln. Vivir o morir. No, espera otra vez, olvida eso de morir. Diablos, soy malo para esto. Diviértete.
La grabación terminó y Lincoln la tiró aun lado sin importarle que la grabadora se dañara o rompiera, de todas formas no era suya. Se sentó en una silla frente a la mesa y puso la lonchera frente a su cara. ¿Debería abrirla? No había realmente razones para hacerlo, ya no. Y no quería tener nada que ver con los juegos de un loco.
Sólo quería irse a casa y meterse a la cama. A su casa.
Pero ya no tenía casa. Y después de lo que le hizo a Cristina podía decir que estaba en la calle. Al menos aun tenía a Clyde de su parte, ¿Y Ronnie Anne? Todavía no tenía agallas para llamarla y contarle la verdad, pero sabía que tendría que hacerlo. De todas formas se enteraría cuando la policía fuera por él, era mejor escucharlo de sus propios labios antes de que eso pasara.
-Cuando siquiera tuvo tiempo para hacer esto. –Acercó la lonchera más hacia si mismo. Algo así no pudo haber sido hecho en un solo día. Nega mencionó que el lugar era su refugio, y por las locuras escritas en las paredes podía creer que era verdad. ¿Pero el pequeño juego de ahora? Algo así tuvo que tomar más tiempo, y por la grabación oculta y la mención del asunto con Cristina, Nega tenía que saber lo que pasó, y al a vez que estaba vagando por las calles, y en que parte de la ciudad se encontraba. ¿Cómo diablos pudo hacer todo esto en tan poco tiempo? –No puede ser una sola persona. –Lincoln ya podía dar por confirmadas esas sospechas. ¿Pero que podrían querer un grupo de locos de él?
Con un suspiró abrió la lonchera.
NA: ¿Jugará Lincoln al juego de Nega? ¿Qué podría estar pasando por la cabeza de Nega en estos momentos? ¿Cómo afectará su relación con Cristina lo que ha hecho? ¿Se lo dirá todo a Ronnie Anne? ¿Cómo es la vida de las hermanas Loud en estos momentos? ¿Qué pasa con las hermanas menores? Pero más importante que todo lo anterior, ¿Qué pasará con Lily?
Todo esto y más próximamente en Llamadas, no le quiten los ojos de encima a ese bebé.
