Naruto no me pertenece

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La novia de mi hermana

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Capitulo XXXVI

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Se sentó en la cama llevándose las manos a su cabello estrujándolo con fuerza, ¿Sakura embarazada?, ¿Por qué él se estaba dando cuenta hasta ahora?, ella no le dijo nada, no le confió que existiera esa posibilidad. "Tal vez quería estar segura primero", pensó tratando de tranquilizarse, giró los ojos hasta Naruto, tenía todavía la boca abierta de la impresión, Hinata lo sostenía para que no cayera de espalda. Pero que locura, ¿ahora qué diablos iban a hacer?, Kakashi lo iba a descuartizar, si es que su amigo no lo hacía antes, se sentía desfallecer.

-No puede ser, Hinata-chan, ¿esto es una broma verdad?, Sakura quiere matarnos de un infarto y por eso compró esto. ¡Hinata contesta! –la tomó por lo hombros sacudiéndola un poco.

-Yo…no lo creo Naruto-kun, Sakura no me ha contado nada de esto, pero ella no bromearía con algo así –le contestó igual de desconcertada.

-Mi bebé tendrá un bebé, es lo que dirá mi padre, teme, estas muerto, y yo junto contigo, ¡eres un idiota! –se le lanzó encima.

-¡Naruto-kun, hermano! –trató de separarlos, ambos forcejeaban en la cama, el rubio tratando de golpearlo, y el azabache sosteniéndole el puño.- ¡Deténganse!

-¿Qué pasa aquí? –entró Itachi apresurado- Hinata apártate –hizo a un lado a la oji perla separando a Naruto de Sasuke- Otra vez con sus peleas, ¿ahora cual es el motivo?, ustedes no saben otra cosa que estar como animales –reprendió deteniendo al rubio, este seguía empeñado en golpear a Sasuke.

Estaba charlando con Ino por teléfono, cuando los gritos de Hinata llamaron su atención, de inmediato supo que los bakas estarían riñendo de nuevo, así que le colgó a su amada y salió a separarlos.

-¡El maldito de Sasuke embarazó a Sakura-chan! –gritó enfurecido el de ojos azules.

La mandíbula del pelilargo se desencajó, volteó sus asombrados ojos hacia su hermano, este estaba pálido y con cara de horror, por lo tanto supo que era verdad.

-Estúpido hermano menor… ¿Cómo es que…?

-Creo que todos sabemos cómo –saltó el rubio enfadado.- La pregunta aquí mas bien es, ¿que harás Sasuke?

-¡Ya cállense!, sé perfectamente que hacer, pero…necesitaré su apoyo –los miró repentinamente decidido.

Tres cabezas pelinegras y una rubia sobresalían por el marco de la puerta, pero la pelirosa al estar tan concentrada en comer, no les prestó la mínima atención. La contemplaban algo admirados, les pareció exagerado todo lo que se llevaba a la boca, nunca la habían visto comer tanto.

-Creo que serán gemelos, Sakura-chan come por cinco –señaló el oji azul.

El azabache resopló, esperaba que no, apenas se había hecho a la idea de un hijo, no de dos. Se adentró al comedor y llegó hasta ella, Sakura al verlo ahí dejó de comer y le sonrió.

-Sasuke-kun, hola –se puso de pie dándole un beso en la mejilla.

-Te ves…algo diferente –la observó de arriba abajo, no quería decirle que sabía su secreto, la conocía, ella se molestaría porque hurgaron en su recamara.

-¿Diferente?, mn, si, últimamente no he dormido bien, estoy algo pálida cierto –regresó a su lugar y tomó otra porción de pasta.

-Hum… ¿no crees que es demasiado?

-No sabes que antojo tenía de comer pasta, creo que por eso estoy comiéndomela toda, esta muy rica, ¿quieres? –ofreció amable.

-No gracias, esta empezando a darme náuseas –"un antojo", tragó grueso, las señales estaban completas, Sakura y él serían padres.

-¿Te sientes enfermo Sasuke-kun? –le colocó la mano en la frente.

-No. Sakura, lo sé todo, quiero decirte que no te preocupes, tengo todo resuelto –la miró decidido mientras la tomaba de las manos.

-¿Eh…?

-Hinata hizo tu maleta, llamé a mi tío Óbito, él me dará trabajo y nos ayudará a establecernos, sé que vive al otro lado del mundo, pero bueno, entre mas lejos estemos de Kakashi es mejor y mas seguro, sé que no es justo que nos alejemos de nuestra familia, pero ahora yo seré tu familia…Sakura –la ayudó a ponerse de pie y se arrodilló frente a ella- cásate conmigo –propuso tomando aire, era la cosa mas difícil que había hecho hasta ahora en toda su vida.

La pelirosa parpadeó mas de diez veces seguidas, parecía estar en shock, ¿acaso iría a decirle que no?.

-Sakura… -la instó a contestar.

-Sasuke-kun, ¿qué…acabas de pedirme? –cuestionó incrédula.

-Sakura-chan, acepta hermanita –entró el rubio junto a Hinata e Itachi- el teme esta asumiendo su responsabilidad, y yo apruebo que te cases con él, y lo hago, porque es lo mejor, no quiero que te vayas, me duele mucho, pero si se quedan aquí nuestro padre va a volverse loco, en cambio lejos, te prometo que haré todo mi esfuerzo para que él lo acepte, Itachi y Hinata-chan me ayudaran, tu no te preocupes por nada, solo por cuidar a mis sobrinos.

-¿Qué…tus que?, ¿pero…qué están diciendo, cómo que irnos, casarnos? –los vio completamente desconcertada.

-Sakura, sabemos lo de tu embarazo, por primera vez apoyo a Sasuke porque él nos lo pidió, sé que es algo loco, pero, al parecer por ahora es una buena solución –aportó ahora el pelilargo.

-¡Basta, están locos!, no sé de qué rayos hablan –gritó desesperada, no entendía aquel extraño espectáculo.

-Descubrimos la prueba, fue un accidente, no quisimos husmear –confesó por fin Hinata.

-La…prueba –su semblante cambió, se llevó la mano a la frente y suspiró.- Ustedes… ¿registraron mi habitación? –les reclamó enfurecida.

-Bueno no, fue un accidente Sakura-chan… -argumentó el rubio.

-¿Cuándo pensabas decírmelo? –habló de nuevo el azabache.

-De estos dos bakas lo esperaría, pero de ti Itachi, pensé que eras el inteligente de la familia, Hinata, igual te has dejado arrastrar por la estupidez de Naruto –evadió la pregunta de Sasuke.

-Sakura –volvió a llamarla.

-¡Déjame en paz!, no tengo nada mas que decir, son unos idiotas, la próxima vez que entren a mi cuarto a hurgar, antes de hacer sus malditas conjeturas pregúntenme –se dio la vuelta.

-Sakura, necesito saber que esta pasando –le cortó el paso.

-Déjame pasar Sasuke, no puedo creer que hayan violado mi intimidad de esa manera.

-Ya te dijimos que fue un accidente, ahora dime… ¿es…cierto?

-Ahora entiendo todo, es lo único que te interesa, saber si tendrás que sacrificarte casándote conmigo, pues sabes que, gracias, pero no necesito que lo hagas, lo que pase conmigo es mi problema, nunca me casaría contigo por ese motivo, ¡ahora apártate! –gritó empujándolo y saliendo a toda prisa.

-¿Qué…fue lo que pasó? –resonó la vocecita de la oji perla.

-Deben ser las hormonas –completó Naruto, mientras Sasuke salía tras la pelirosa.

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Azotó la puerta con fuerza, no podía creer el enredo que se había armado, pero lo mas sorprendente fue la actitud de todos, jamás imaginó que se darían cuenta de la prueba y que reaccionarían de esa forma.

-Casarnos –soltó negando varias veces.

Apenas supo el motivo de Sasuke para tal propuesta se decepcionó en seguida, eran muy jóvenes, obvio no esperaba casarse con él a esa edad, pero al darse cuenta que él lo hizo prácticamente obligado por las circunstancias y no porque quisiera, le dolió.

-Sakura, ¿puedo pasar? –lo escuchó detrás de la puerta.

-Vete Sasuke –pidió conteniendo las lágrimas.

-No hasta que hablemos, ábreme, o entraré por la fuerza –advirtió enérgico.

Abrió la puerta y regresó a su cama, se tumbó dándole la espalda. No quería hablar con él, pero no le quedó otra opción.

Se acercó hasta donde estaba y se colocó tras ella, abrazándola con ternura.

-Solo vienes a exigirme la respuesta a tu pregunta, ¿me equivoco? –cuestionó defraudada.

-No…vine a decirte que pase lo que pase siempre estaré contigo, y no es que quiera que nos casemos solo por lo del bebé, eso ya lo tenía decidido. Desde que te vi supe que serías la única en mi vida, el bebé no cambió las cosas, solo las apresuró –confesó apretándola con fuerza.

-Es… ¿en serio?, todo eso de irnos y formar una familia lejos, ¿es en serio? –se giró y le acarició el rostro.

-¿Acaso lo dudas?, tu maleta esta abajo, Itachi compró los pasajes de avión, claro que si prefieres quedarte y que tu padre te convierta en madre soltera, accederé a tu petición, haré lo que me pidas que haga –besó su frente con devoción.

-Sasuke-kun… -sonrió conmovida.

Unió sus labios a los suyos y se permitió besarlo con lentitud y cuidado, adoraba esa sensación que le provocaban sus besos, cómo él podía ser delicado y volverse apasionado al mismo tiempo. Se separaron y ella rió soñadora, una vez mas Sasuke le reafirmaba el amor que le tenía.

-¿Entonces…te vas conmigo? –preguntó igual de sonriente.

-No –contestó haciendo desaparecer su sonrisa.

-¿Qué…pero…?

Se carcajeó como hacía mucho no lo hacía, ahora que se permitía ver los hechos nuevamente, le ocasionaba mucha gracia el disparate que Sasuke, Naruto, Hinata y hasta el propio Itachi habían creado.

-¿De qué te ríes? –preguntó frunciendo el ceño.

-Hahahaha, es que son tan tontos –se llevó las manos al estómago tratando de contenerse un poco.

-¿Te parece gracioso que quiera encargarme de nuestro hijo? –soltó ofendido.

-No, Sasuke-kun, no te enojes si. Mira, lo que pasa es que por ser tan curiosos y fantasiosos, crearon un gran lio, yo no estoy embarazada –aclaró serenándose.

-Pero…la prueba…el antojo…

-Estaba muy hambrienta, no desayuné. La prueba no es mía, y eso lo sabrían si me hubieran preguntado –se sentó en la cama serenándose.

-Si no es tuya…entonces… ¿de quién es? –cuestionó confuso.

-Bueno…no queríamos adelantar nada hasta saber el resultado. Esta mañana…

Escuchó desde afuera como alguien vomitaba en el baño, le preocupó que alguno de su familia estuviera enfermo, antes de tocar y preguntar de quién se trataba, la puerta se abrió dejando ver a una Mikoto bastante cansada y pálida.

-¿Estas bien? –le preguntó interesada.

-Sakura, bueno yo…últimamente no. Creo que estoy por enfermarme, desde hace días sufro de mareos interminables y unas náuseas matutinas bastante molestas –le platicó caminando hacia su recamara.

-¿Y ya fuiste con el doctor?, puede ser algo grave –la siguió.

-No tengo tiempo, esta semana tenemos una exposición muy importante, apenas me alcanza el tiempo para dormir –se llevó la mano a la sien y se la masajeó –ahora esta por empezarme un dolor en la cabeza –se quejó tomando su bolso.

-Oye y si mejor te quedas y descansas, así mas tarde cuando te sientas mejor, vas al medico.

-En serio no puedo. No te preocupes, lo mas probable es que sean cosas por mi edad, tal vez la menopausia, ni siquiera se presentó mi periodo –le platicó restándole importancia.

-Mikoto, no seré una experta en eso pero…no crees que pueda ser algo mas, es decir, todos tus síntomas apuntan a otra cosa –señaló perspicaz.

-¿Otra cosa? –la miró sin entender.

-Bueno, tu sabes…un…embarazo –soltó despacio.

La pelinegra rio con demasiado humor, pero después paró y se quedó pensativa. ¿A su edad todavía era posible un embarazo?, se preocupó un poco.

-¿Crees que pueda ser posible?

-¿Por qué no?, eres joven, supongo que tu y mi padre…ahg, mejor me callo, no me hagas decirlo por favor, ya sabes a lo que me refiero.

-Pero, es que, no creo que sea eso, bueno, nunca había sentido molestias de este tipo, con mis tres hijos las cosas fueron tan llevaderas, por eso es que estos síntomas me desconciertan –se veía confundida.

-Mira, si como dices no puedes faltar a tu trabajo, tal vez puedas hacerte una prueba casera, solo para salir de dudas, cuando tengas mas tiempo libre, pues vas al doctor. Es mas, yo misma puedo comprártela, esta noche que regreses la haces y listo –sugirió para apoyarla.

-Creo que es una buena idea, ¿en serio puedes hacerme ese favor Sakura? –sonrió nerviosa.

-Claro, no hay problema.

-Bien, entonces eso hacemos. Ahora me voy, estoy con el tiempo justo –le dio un beso en la mejilla a modo de despedida y se adelantó a la salida –ah, Sakura, por favor no menciones nada de esto a alguien si, primero quiero estar segura –pidió ya en la puerta.

-No te preocupes, tu secreto esta a salvo conmigo.

-Mi…madre… ¿embarazada? –su expresión era única, entre la incredulidad y la sorpresa.

-Bueno, solo es una posibilidad, así que no se lo digas a nadie –pidió seria.

-¡Pero, cómo es posible!, ¿mi padre y Mikoto-san tendrán un bebé? –gritó una voz escandalosa desde el pasillo.

-¡Idiota cállate! –se escuchó otra voz masculina.

-Sakura se dará cuenta, les dije que espiar era malo –habló ahora Hinata.

La pelirosa se levantó furica y abrió la puerta, Naruto, Itachi y Hinata la miraban con vergüenza y precaución.

-¡Esto es el colmo!, ¿estaban oyendo todo?

-No te enojes hermanita, solo queríamos saber si en verdad estabas embarazada –respondió el rubio levantando las manos en son de paz.

Suspiró cansada, ya que mas daba, ahora todos lo sabían, lo único que quedaba era pedirles discreción y esperar a que todo se aclarara.

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No se podría decir que aparentaban muy bien no saber nada. Naruto y Sasuke estaban sentados en la sala supuestamente platicando; Hinata preparaba en la cocina una ensalada, aunque tenía mas de media hora tratando de picar un tomate; Itachi leía al revés un libro sobre economía en la biblioteca; Sakura estaba esperando junto con Mikoto el resultado de la prueba. Cada uno pendiente de sus cosas y al mismo tiempo pendiente de qué pasaría.

Cuando los tres minutos pertinentes pasaron, la mujer de ojos perlas suspiró y tomó el dispositivo, según leyeron, el signo positivo indicaría un embarazo.

-¿Qué pasó, cual es el resultado? –se acercó a ella.

-Todo parece indicar que…es…positivo –mencionó ausente.

-Mikoto… -no sabía si ella estaba contenta o no- puede haber fallado.

-Suelen ser efectivas en un 99% -comenzó a llorar.

-Mikoto no te pongas así…

-No…no te preocupes, estoy, estoy bien, lloro…lloro de felicidad, jamás esperé algo así, pero…me hace muy feliz –sonrió emocionada.

Sonrió junto con ella y la abrazó fuerte, solo imaginar lo contento que se pondría su padre comenzó a reír.

-Voy a tener un hermanito, ya no seré la pequeña –se separaron y suspiraron-. Tenemos que preparar todo, hay que decírselo a mi padre, y luego hacer una cita con tu médico.

-Si, lo sé, vaya, nunca creí vivir nuevamente un embarazo, y mas después de tanto tiempo. Seré madre otra vez –seguía ilusionada.

-No entiendo porque tuvimos que salir de la casa Sakura-chan, me hubiera gustado ver a mi padre cuando Mikoto le dé la noticia –señalaba el rubio llevándose una rebanada de pizza a la boca.

La pelirosa le propuso a Mikoto llevarse a los demás fuera de la casa para que ella pudiera hablar tranquilamente con su padre en la cena, a la oji perla le pareció buena idea, solo que no contaron con que los demás estarían interesados en estar también ahí.

-Si, y la cara de mi madre ante la reacción de Kakashi –participó ahora Itachi.

-Bueno, es que me pareció un momento intimo, no siempre tenemos que estar con ellos, en lo personal prefiero darles su espacio. Además, el día de hoy ya se entrometieron bastante –les recordó aun algo molesta.

Los cuatro bajaron el rostro algo avergonzados, seguro Sakura les inmortalizaría aquel bochornoso día.

-¿Qué les gustaría que fuera? –preguntó de pronto Hinata.

-Mn, siempre quise tener un hermanito, aparte de ti claro esta Sakura-chan –le aclaró ante esa mirada de asesina que le regaló- ya saben, para enseñarle todo lo que sé.

-Comer ramen no es una habilidad dobe –molestó el azabache sarcástico.

-Teme, eres un…

-Ya basta, dejen de discutir. Yo quisiera que fuera niña –aportó la de ojos jade.

-Si, así ya serían tres de ustedes contra tres de nosotros, ¿no? –intervino Itachi.

-No claro que no –contestó haciendo que la miraran interesados-. Si es niña, dejaran de celarnos y cuidarnos tanto a mi y a Hinata para cuidarla a ella, por fin seremos libres amiga –sonrió junto con la pelinegra que le asentía emocionada.

-Ay chicas, si de verdad quieren su libertad, tendrán que deshacerse de los lastres que tienen al lado –bromeó el pelilargo haciendo reír a Sakura y a Hinata.

-Hmp –los vio enojado Sasuke.

-Que graciosos –completó Naruto con el ceño fruncido.

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-¿No vas a cenar? –cuestionó el oji azul a su mujer.

Desde que se sentaron a la mesa ella se veía nerviosa, no dejaba de jugar con la comida y mirar distraída hacia otro lado, seguro quería decirle algo pero no se animaba, dedujo al registrar su comportamiento. Además, los chicos no estaban en casa, lo cual le daba más motivos para sospechar.

-Si –respondió breve, tomando un sorbo de agua.

-¿Te pasa algo? –indagó interesado.

-¿Por qué lo dices? –lo miró preocupada, ¿ya sabría algo?

-Porque te ves nerviosa, pareciera que quieres decirme algo pero no te animas –contestó tranquilo.

-Pues, ahora que lo mencionas…Kakashi, ¿Qué piensas de los bebés? –decidió tantear primero el terreno.

-Son… ¿tiernos? –respondió no sabiendo muy bien de que iba aquella pregunta.

-Si, si, pero…no sé, mn…si tuviéramos uno en casa… ¿Qué dirías?

Él la miró con los ojos entrecerrados, sospechaba que eso llevaría a algo nada agradable.

-No…no me digas que… ¡lo sabía!, jamás debí dejar que tu hijo y mi princesita se volvieran novios –se puso de pie preocupado- ¿Cuántos meses tiene? –preguntó apresurado.

-¡Kakashi, Sakura no esta embarazada! –le aclaró rápidamente.

-¡Entonces Hinata!, siempre supe que Naruto haría alguna de las suyas, ahora serán padres a esta edad, no lo puedo creer, son unos inconscientes –se llevó las manos al rostro y respiró hondamente.

-Kakashi deja de hacer conjeturas y escúchame, antes de que pienses que se trata de Itachi y de Ino, te aclaro que la embarazada soy yo, y el padre pues obvio eres tú –se puso de pie encarándolo con desesperación.

Sus ojos se encontraron con los de ella, sus perlas se cristalizaron casi a punto de soltar el llanto, se acercó despacio y le acarició las mejillas dulcemente, sonrió sincero y le besó la comisura de los labios.

-Vamos a… ¿tener un hijo? –murmuró todavía sonriente, estaba mas que sorprendido.

-Falta que el médico me lo confirme pero…la prueba que me hice resultó positiva, y los síntomas, todo…todo indica que si –respondió mas tranquila.

-Mañana mismo vamos al doctor, a la hora que quieras, llamaré temprano a la empresa para dar solo unas indicaciones y te acompañaré.

Estaba muy entusiasmado, amaba a sus hijos, y también apreciaba y quería bastante a los de Mikoto, pero la noticia de uno mas, lo dejó feliz y bastante contento. Ella se le colgó animada, abrazándolo por los hombros, la reacción de su esposo acababa de eliminar los miedos que todavía tenía.

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-¡Gemelos! –gritaron todos al unísono cuando sus padres les comunicaron las nuevas.

Después de regresar del ginecólogo, Kakashi y Mikoto hablaron con los chicos. El médico no solo les confirmó la noticia, sino que además les informó que no sería solo un bebé, serían dos.

-Eso…eso es…una gran sorpresa –sonrió la pelirosa abrazando a ambos.

-Madre, sé que como dice Sakura es una gran sorpresa, pero yo te veo demasiado relajada, ¿no estas nerviosa? –quiso saber el pelilargo.

-Lo estoy muchachos, a mi edad corro el doble de riesgos, pero mi doctor nos dijo que mientras siguiera sus indicaciones todo estaría bien –se apoyaba del peliplateado tomándolo de la mano.

-Vaya, será una gran obligación cuidar a dos recién nacidos –suspiró Naruto compadeciendo a su padre y a Mikoto.

-Así es, menos mal tenemos un niñero para cada día de la semana –respondió Kakashi tranquilo.

-¿Un niñero para cada día? –preguntó Hinata.

-Si –sonrió el oji azul mayor- ustedes se encargaran de cuidar a sus hermanos, con su ayuda Mikoto y yo no tendremos tanto problema. Ah, vaya, esto de ser padre nuevamente, cuando ya se tiene con quien compartir la responsabilidad es liberador –rio junto a la pelinegra.

-No pueden obligarnos a ser sus niñeros, además, el teme y yo estamos por entrar a la universidad, estaremos muy ocupados –quiso pretextar Naruto, Sasuke asintió dándole la razón.

-Vaya, pues entonces tendrán que esforzarse el doble –acotó Kakashi.

-Ja, eso crees padre, son sus hijos, así que son ustedes los que se harán cargo –se burló el rubio- ¿cierto teme?

-Hmp, cierto –apoyó el azabache.

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Un año más tarde.

-Pásame el talco teme –pidió retirando el pañal del mayor de los gemelos, Minato.

-Toma dobe –le entregó el bote apretándose las fosas nasales, esos niños con tan solo cinco meses parecía que arrojaban desechos nucleares.

-Ahora sigues tu Kaito –tomó al otro peliplateado de su cuna.

Minato y Kaito, era unos niños hermosos, ambos con ojos azules y cabello plata, eran tan idénticos, que solo podían diferenciarlos por su carácter, Minato era relajado y muy juguetón, mientras Kaito era mas serio y huraño, su personalidad se parecía bastante a la de Sasuke.

El parto tuvo sus momentos difíciles, pero Mikoto en todo momento estuvo atendida por los mejores especialistas. Las chicas se entristecieron un poco al saber que los bebés serían varones, pero apenas los conocieron se quedaron prendadas de ellos, los consentían y los cuidaban mucho, milagrosamente los gemelos se portaban mejor con ellas que con el rubio y el oji negro.

-Listo –le colocó el mameluco adecuadamente. Se había vuelto un experto, y cómo no, si él los cuidaba sin falta cada miércoles de la semana. A Sasuke le tocaba los jueves, Sakura los viernes, Hinata los Lunes, e Itachi los martes, Kakashi les cumplió la amenaza de volverlos niñeros, era eso o dejarlos sin recursos.

-Hmp, es hora de su siesta –buscó un cuento del estante.

Al rubio le fascinaba dormirlos contándoles historias.

-Hola, ¿podemos pasar? –entraron la pelirosa y la oji perla sonrientes.

-Adelante –se emocionó Naruto besando a Hinata. Desde que estaba en la universidad tenía menos tiempo para pasarlo a su lado, aun así, seguían tan enamorados como siempre.

-Hola Sasuke-kun –se acercó la de ojos jades plantándole un beso rápido al pelinegro. Tenían prohibido mostrarles a los menores escenas de adultos-. ¿Y cómo se han portado? –preguntó a su hermano.

-Bien, aunque han estado muy inquietos, mi padre no debió impedirme que les diera su paseo.

-Ja, y que esperabas, que te dejara sacar a Minato y a Kaito para que pudieran lucirse con las chicas y coquetear con ellas.

Ambos jóvenes rieron, recordaron una ocasión en la que al pasear a sus hermanos, mas de tres mujeres se les habían insinuado al acercarse a los carritos a ver a los bebés, lo malo fue que lo hicieron cuando la pelirosa y la pelinegra estaban también presentes, lo que causó que le contaran todo a Kakashi y él los amenazara con no volver a usar a sus retoños para conquistar mujeres en la calle.

-Que exagerada Sakura-chan –comentó Naruto tomando un cuento.

-Ni iras a leerles otra vez caperucita, ¿verdad? –preguntó Hinata con cara de desagrado.

-¿Qué tiene de malo?, les gusta –se defendió el oji azul.

-No, lo detestan –replicó de nuevo la oji perla.

-Ya que ustedes son unas expertas en esto de cuidar a los gemelos, ¿Por qué no cuentan entonces el cuento? –sugirió sentándose en la mecedora. Sasuke se recargó en la pared, y las chicas se miraron entre sí y asintieron.

-Bien, escuchen bien hermanos –comenzó la pelinegra- había una vez, una princesa de un largo cabello azulado, que estaba enclaustrada en una gran torr-…

-Aburrido –interrumpió Sasuke- ellos son niños, no quieren oír de princesas, cuando el dobe les cuenta la historia de caperucita se salta hasta la parte del lobo, les gusta escuchar como se come a la abuelita –soltó burlándose junto al rubio.

-Ja, ja, que gracioso Sasuke-kun. Bien, entonces yo les contaré una, escúchenla bien Minato y Kaito, esta historia tiene una gran moraleja. Trata de dos enormes bobos que eran amigos, uno de cabello amarillo llamado Naru, este era taaan distraído –alzó sus brazos exagerando la frase, los gemelos la miraban desde la cuna entretenidos- que no se daba cuenta como una dulce niña, la cual resultaba ser la hermana de su amigo, estaba enamorada de él, desde siempre, desde que lo conoció, así que la hacía sufrir a cada rato con su rechazo accidental. El otro bobo, era un chico de cabello negro, su nombre era Sasu –el azabache alzó la ceja expectante- que se creía príncipe, imaginaba que todas las mujeres tenían que enamorarse de él, su ego era así de enorme –señaló del suelo al techo, los chicos ya no estaban tan sonrientes, y Hinata no podía contener mas la risa- creía que nadie lo merecía, pero un día, se encontró con la valiente hermana de Naru, una niña de hermosos ojos verdes, a la cual osó hacer llorar, por un beso que vilmente le robó –"jamás lo superará", pensó Sasuke para sí-. Esta inteligente y hábil chica, a la cual llamaremos Saku, se alió con la que estaba enamorada del bobo rubio, Hina. Juntas hicieron un plan, un muy buen plan, para darles una lección a esos cabezas huecas y que no volvieran a lastimarlas. ¿Saben en qué consistía? –preguntó acercándose a los bebés.

-¿En qué? –respondieron interesados Sasuke y Naruto.

Por fin conocerían la historia, la verdad de cómo Hinata y Sakura habían llegado a ser novias, era algo que pretendían olvidar, pero cuando la pelirosa comenzó a narrar tremenda trama, la duda surgió como si hubiera sido ayer todo el calvario por el que pasaron cuando ellas fueron pareja, ¿en verdad habían estado enamoradas?, ¿o solo fue una típica confusión de adolescentes, una etapa?

-Pues fácil, una bruja mala les levantó una calumnia que ellas decidieron llevar a la realidad, era una mentira algo loca y hasta increíble, un mal entendido que al principio sonó desagradable, pero como Sasu y Naru eran taaaan bobos, lo creyeron –rio con ganas al ver la expresión de ambos.

-¡Lo sabía!. Todo ese tiempo nos engañaron –la señaló el azabache enfadado.

-Son unas muy malas personas, el teme y yo nos estrujamos el cerebro tratando de regresarlas al camino del bien y ustedes estaban jugando con nosotros –atacó Naruto.

-Si claro, nosotras somos las malas, no tiene nada de extraño que quisiéramos escapar de sus cuidados excesivos y sus imposiciones ridículas –respondió Sakura de lo mas tranquila.

-¡Son…son…teme diles algo! –calló derrotado el oji azul.

-Hmp –desvió la mirada dándose por vencido también.

Si las chicas no hubieran hecho aquella tontería, él probablemente no estaría al lado de su Sakura, y su hermana seguiría sufriendo en silencio por el amor del descuidado del rubio, sonrió sin que lo vieran, era el mejor plan que había escuchado en su vida. De esa forma, viendo a su pelirosa con nada menos que Hinata, su deseo y sus celos bulleron como llamas en el infierno, que lo quemaban vivo; cambió, todo por ella, para enamorarla y arrebatársela a la oji perla, lo mismo que Naruto, fueron unos bobos, como en la historia, pero ahora ambos estaban regenerados y todo el mérito era para esas dos chifladas que reían autosuficientes.

-Hola chicos, ¿Qué hacen todos aquí? –entraron Mikoto y Kakashi, ambos acercándose a las cunas y tomando cada uno a un bebé.

-Contándole una historia a los gemelos –respondió la pelinegra.

-Oh, con razón están tan interesados, ¿podemos escucharla también? –les cuestionó la señora de la casa.

-Por supuesto –respondió su tierna hija.

-Que bien, ¿y cómo se llama? –indagó Kakashi.

-Se llama…mn…ya sé…se llama, "la novia de mi hermana" –estalló en carcajadas abrazándose de Hinata.

La historia de sus vidas, la mejor y la que recordarían por siempre.

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Fin

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:'), hahaha, no lo puedo creer, estoy muy pero muy contenta de haber finalizado esta historia que en momentos se tornaba interminable. Espero que les haya gustado el final, no sé, lo terminé y me gustó de esta forma, algo ligero, espero que no quisieran bodas dobles, a Sakura con trillizos, ni nada así.

Pues que decirles, nada más que gracias, por leer, por comentar, por el apoyo que me dieron desde que publiqué el primer capitulo ya hace varios meses. Me gustaría que no porque esta historia termina, dejen de expresarme su opinión, igual esto es para los que lo leen después de tiempo de publicado, porque el fic seguirá rodando por aquí, eso espero.

A muchos de ustedes los reconozco y los tengo presentes porque siempre o la mayoría de las veces que actualizaba comentaban, a los que no, pues igual si quieren ahora pueden hacerlo. Nada mejor que sus opiniones o críticas para cambiar lo que este mal, o para dejar lo que les haya parecido bueno.

Por último, pues por ahí me preguntaban del epílogo, no sé si hacerlo, en lo personal no he pensado en eso, pero si lo piden o si algo se me ocurre pues claro que lo coloco. A los que leen otras de mis historias, no se desesperen, ando pasando por algunos baches creativos, pero ahí los leo pronto. Cuídense mucho, lo que necesiten aquí me tienen c:, en serio que millones de gracias por todo, un abrazo bien fuerte, seguimos leyéndonos!