Consecuencias de tener padres jóvenes y atractivos...
A la mañana siguiente, me desperté muy temprano... o mas bien no dormí; me quite los auriculares blancos de los oídos y deje el ipod en la cama. Me levante sin hacer ruido, entre al baño y me di una rápida ducha. Una vez en mi habitación maquille mis ojeras y elegí mi guarda ropa. Baje a desayunar sin hacer ruido, saque unos waffles para tostador y los metí en el aparato. Mientras estaban listos tome una revista, que había olvidado en la cocina el día anterior.
Pronto termine mi desayuno para no encontrarme con mis padres, pero ellos fueron mas rápidos que yo.
Maldición!
Los dos entraron a la cocina en pijama y muy sonrientes. Se me revolvieron las entrañas al saber por que estaba tan contentos.
-Hola, buenos días, princesa - papa se acerco y trato de darme un beso, pero lo ataje con la revista.
-No me beses con esos labios, Edward. No quiero ni imaginar donde estuvieron anoche.
Papa ahogo un grito aun inclinado hacia mi rostro y creo que mama dejo caer al suelo su tasa de cafe. No lo vi, por que yo estaba cubriéndome la cara con la revista.
-Renesmee! - grito mama con todas sus fuerzas.
Papa aun no reaccionaba.
-Avísenme a la próxima, para tirarme de los acantilados de La Push -me levante de mi asiento y deje los platos sucios en el lavabo, sin mirar a mis padres siquiera-. Por cierto, el cuadro de Londres se cayo de la pared y el marco se quebró.
Salí de la cocina, subí las escaleras de dos en dos, entre al baño y cepille mis dientes con violencia. Me urgía salirme de casa. Cruce el pasillo a mi habitación y vi mi pobre cuadro aun tirado en el piso, me dieron arcadas. Tome mi bolso y metí mi celular, mi cartera, mi ipod y mi computadora portátil y salí corriendo de la casa sin saber a donde ir. Continué corriendo hasta que estuve en centro del pueblo, estaba chispeando.
Mire a mi alrededor sin saber a donde ir. Me sentía extraviada como si nunca hubiera estado antes en el pueblo. Las pocas personas en las calles, me veían con una sonrisa de amabilidad. Por que no tome las llaves de mi auto? Vaya iba a necesitar irme de casa por un buen rato, tal vez incluso necesitaría terapia.
Podía ir a visitar a mis abuelos. Solo los he visto unas cuantas veces desde que vivo en Forks, a pesar de que vivimos en un pueblo del tamaño de una hormiga, casi no los había visto. Pero mejor no, no quería incomodarlos. Mi abuelo Charlie es el Jefe de Policía y la abuela Renee estaba de vacaciones por ser maestra de la escuela primaria.
Regrese de nuevo a mi vecindario y se me ocurrió una mejor idea. Corrí por la acera como si fuera una fugitiva, subí los tres escaloncitos de la entrada y toque el timbre tres veces seguidas.
El dueño de aquella casa blanca, abrió la puerta con una sonrisa.
-Buenos días. Disculpe la molestia, pero soy una niña exploradora y me preguntaba si me compraría unas galletitas.
-Me vas a vender tu galletita? - pregunto con tono sugestivo, levantando una ceja.
-Asco! Ya arruinaste todo. Pervertido.
-Niña fea! -Jake me saco la lengua-. Pasa. Que te trae tan temprano, por estos lugares tan lejanos? Me extrañabas?
Cuando entre a casa le di un beso rápido en los labios.
Me deje caer en el sillón de su sala.
-Necesitaba un lugar donde esconderme de mis padres, salí corriendo como loca hasta el pueblo. Después regrese y... aquí estoy.
-Por que te escondes de tus padres? Hiciste una travesura? - cuestiono en voz baja contra mi cuello.
-No, no hice ninguna travesura.
-Quieres que hagamos una?
-Tal vez - gire el rostro para besar sus labios.
Aun recordaba el sueño del otro día, donde Jake y yo hacíamos... travesuras.
Jake me dio un beso suave, largo, profundo. Mis manos bajaron de su cabello negro y se dirigieron a su abdomen, encontré el borde de su camiseta azul y comencé a tirar de ella. Mi novio entendió mis intenciones y me ayudo a quitarle la prenda. Un adolescente no podía verse así de bien sin camisa. Pero en ese instante recordé que Jake ya estaba mas cerca de los diecinueve y era un chico rudo y sin amigos que se alejo de su familia, que mas le quedaba que hacer ejercicio para descargar su furia.
Me mordí el labio, realmente fascinada.
-Jake... Que soñaste conmigo... la otra noche?
Mi pregunta hizo que detuviera sus besos y caricias.
-Yo... - sus mejillas se sonrojaron.
-Tu... - lo anime a que continuara.
-Es... vergonzoso. Mejor dime que soñaste tu? - rápidamente se bajo de mi cuerpo y se sentó a mi lado, aun sin camisa.
Aun no estaba lista para dejar de besarlo y me senté en su regazo.
-Dímelo - rogué entrelazando mis dedos tras su cuello.
-No.
-Por favor - hice un puchero y le robe un besito.
-Dime tu primero que soñaste - sugirió apretando mis caderas envueltas en los jeans.
-No. Tu me enviaste primero el mensaje diciendo que habías soñado conmigo, lo hiciste para que me diera curiosidad. Así que, dime que soñaste - dije la ultima frase con voz y ojos tiernos.
-Esta bien! Es... Era algo... muy... parecido parecido a... esto - señalo nuestros cuerpos. Yo sobre el a horcajadas.
Trate de no cambiar mi cara de poker, aunque sentía como la sangre iba subiendo poco a poco a mi cara..
-Solo que con un poquito... diferente -continuo-. No... Yo... Tu... No había ropa... Bueno si había pero no... puesta -su agraciado rostro bronceado, se había sonrojado hasta niveles adorablemente imposibles.- Contenta?
-Si -lo abrace, escondiendo mi rostro en su cuello-. En mi sueño tu estabas arriba -susurre con el rostro colorado.
-Que?! - trato de ver mi cara, pero me apreté mas a su cuello para que no me viera.
-Pero me dejaste. Solo conseguiste lo que querías y me dejaste abandonada en el bosque. Te seguí, pero ya no estabas... Me tropecé con las ramas de un musgoso árbol y me caí... de la cama.
Ahora que le estaba diciendo mi sueño, me dieron ganas de llorar. Jacob me había abandonado luego de que me entregara a el!
-Estas llorando, Nessie? - susurro tomando mi rostro por el mentón.
-No - claro que había derramado unas lagrimillas.
-Yo no te dejare. No después de que estemos juntos. Yo te quiero, te adoro. Si no fuera por ti, mi vida seria... -una lagrima se derramo de sus ojos haciéndome llorar aun mas-. No te imaginas lo que es estar solo, Renesmee. Realmente solo. El que la gente te odie por un error que se cometió... El que te desprecien como si fueras un leproso. Tu me miraste cuando nadie lo hacia... Tu llegada... se que suena de lo mas cursi, meloso e incluso estúpido... pero tu le traes luz a mi vida.
Limpie las lagrimas de su rostro y el limpio las mías.
No dijimos nada mas. Nos quedamos acostados en el sillón de la sala, abrazándonos y besándonos... sin camisa... ambos.
