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Como saben los personajes no son míos, yo solo me adjudico la historia que si es completamente mía.

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Gracias por sus RR, son las mejores. Como siempre saber de ustedes y lo que piensan es alucianate.

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Espero poder seguir actualizando con cierta regularidad semanal… crucen los dedos…

Si las aburre saber de Edward… eran ustedes las que pedían saber de él.

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Segundo.

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—Podrías pensarlo… quizás te sirva pasar un tiempo con la familia. —intenta convencerme Emmet, mientras bebe relajadamente de su cerveza.

Emmet es mi huésped hace tres días, llego como siempre, sin avisar, pero él es así… impredecible.

Miro sin decirle nada, viajar a Fork no está en mis planes, no quiero ver a mi madre, no después de lo Tania, se que hacerlo en este momento solo llevara a una confrontación, que prefiero evitar, mi madre siempre ha tenido una fijación conmigo y mi vida, siempre ha intentado de una u otra forma influir en mis decisiones, pero esta vez fue demasiado lejos, ya no soy un crio para que se entrometa, si incluso Emmet tuvo que enfrentarse a mi desconfianza cuando llego, ya que al verlo en mi puerta, lo primero que pensé que era Esme quien lo enviaba.

La compañía de mi hermano no me es del todo grata. Pero su llegada vino a sacarme un hoyo negro en el que mi había sumido, mi vida nuevamente estaba en punto muerto. El laboratorio definitivamente corto el financiamiento a mi investigación, por poco viable y los años invertidos en ella, no significaron nada… no cuando lo que hay que esperar, es demasiado para ver resultados favorables… no cuando esa espera lo vuelve poco rentable para las farmacéuticas.

Su presencia es de alguna manera un calmante para rabia y la frustración que se comienzan acumularse en mi interior. Siento que todo va cuesta abajo y no hay mucho de donde aferrarse. Mi hermano y sus chistes tontos son una brisa de aire fresco, que alejan el gatillo de mi sien.

Emmet vive en alguna parte de Seattle, se traslado hace tres años a esa ciudad, cuando instalo su consultora de arquitectura de interiores en ese lugar, el motivo por el cual eligió esa ciudad, fue el típico de Emmett, una mujer, llevaba dos años casados con Irina una actriz que aun soñaba con ser descubierta por Hollywood, la verdad era que yo nunca lo había visitado en nuevo hogar, ni siquiera había asistido a su fugaz boda, y aun no conocía a su esposa, ya que en estos años solo había visto un par de veces a mi hermano, cuando él se hacia el tiempo y viaja a verme al otro lado del mundo y siempre vino solo, sin ella, decia que ese era un tiempo de chicos… como en los viejos tiempos.

—No creo que este sea el mejor momento para ver a mamá. —le digo con amargura, el solo pensar en mi madre me encabrona. —No después de lo Tania.

—Vamos hombre… la mujer la jodío, pero sus intensiones eran buenas. —agrega intercediendo por Esme, ese siempre ha sido su papel, actuar de intermediario entre yo y mis padres, Emmet siempre ha sido más conciliador. —Pero ponte en su lugar… tiene que haber estado bastante desesperada para llegar al punto de enviar a Tania como anzuelo para atraerte… no has vuelto a Fork… ¿en cuánto? —dice a modo de pregunta, al ver que no le respondo, sigue con su discurso. —Que, 5 años… nadie te hubiese visto, si no viajáramos a visitarte, te alejaste de todos, nos dejaste fuera de tu vida, no vas a las comidas familiares, o para las fiestas es como si simplemente no fueras parte de la familia… si no llamáramos no sabríamos que es de ti… —Emmett detiene su recriminación, y me mira, como esperando una respuesta a sus palabras. —Ahora dime, ¿Hace cuanto que no hablas con ella? o ¿Qué no llamas a cualquiera de nosotros?

Sé que en estos años he estado alejado de todos, pero no he tenido ganas de lidiar con sus cuestionamientos y sus celebraciones familiares me hacen sentir fuera de lugar, como si ese no fuera mi sitio, una parte de mi siente que ya no pertenece a esa familia.

—Es evidente que si no llamo o no viajo… es una indirecta, bien directa de que quiero estar solo. —le digo de manera brusca. Emmet jamás entendería mi manera de ver las cosas, mi hermano solo me escucha sin decir nada, sé que mis palabras son duras, pero es como si no pudiese controlar las emociones que tengo dentro retenidas.

Ninguno de los dos dice nada, es un momento incomodo, Emmet bebe de su cerveza y mueve su cabeza en forma negativa, y después de lo que parece una eternidad vuelve hablar nuevamente.

—Hermano, entiendo que quisieras estar solo después de lo de… —se detiene de manera abrupta, evitando nombrar a mi hija.

No me extraña en lo más mínimo, después de la muerte de mi hija, pmi familia y especialmente mis padres, el nombrarla en mi presencia se volvió un tabú, algo prohibido, el tiempo que estuve con ellos o cada vez que viajaban a verme evitaban hacerlo, como si él no nombrarla aplacara el dolor que siento o llenara el vacio que tengo en mi interior. Pero ya estoy cansado de todo aquello.

—Después de lo de Ness. —termino la frase por él, el solo decir su nombre en voz alta, evoca emociones tan profundas y difíciles de explicar, que un nudo se forma en mi garganta, dejo la cerveza de lado y voy por un trago más fuerte, necesito aclara mi mente. —No quiero hablar de este tema. —le digo mientras me bebo al seco, un vaso de Whisky, siento la quemazón del licor en mi garganta, pero esta vez mis emociones no son adormecidas, siguen ahí, aguijonándome el alma, el cuerpo y la mente.

—Vamos hombre… no quiero tocar temas, que tu no quieras tocar… —se excusa, mientras me toca un hombro, en lo que supongo es algún tipo de consuelo al estilo Emmet. —¡Diablos! Ni siquiera puedo dimensionar lo que significo para ti su partida… pero Edward esa niña se llevo una parte de todos nosotros con ella.

—Se llevo más que una parte de mi Emmet… Ness se llevo mi vida con ella. —le digo con tanta amargura y dolor, que hasta a mi me sorprenden las palabras que salen de mi boca. —No lo entiendes… —intento desesperadamente explicarle lo que siento, pero parece tan difícil encontrar las palabras para describir lo que siento. —¡Joder Emmet! Hice todo tan mal… tan mal…

Emmet no dice nada y se lo agradezco, tengo tanto acumulado, que siento las palabras atorradas en mi garganta luchando por salir, me sirvo otro vaso de whisky y lo bebo de una sola vez, me siento en el sofa, tomo cabeza en mis manos e intento aclarar mis ideas, pero me es imposible, tengo tantas ideas y culpas en mi cabeza.

—Me equivoque tanto con Ness… —le digo derrotado, intentando por primera vez abrir esa parte de mi, que ha estado vedada al resto y que solo yo conozco; mis culpas, mis demonios internos, lo que me mata lentamente, lo que me encadena a esa parte oscura que reside en lo profundo de mi alma. —Hice todo tan asquerosamente mal con ellas… ¡Diablos Emmet! haría cualquier cosa… solo para poder volver el tiempo atrás y no volver a ser el pendejo que fui…

—No seas tan duro contigo. —dice, yo solo suelto una risa irónica. —Eras solo un niño… armar una familia a los 17 años, es algo de ligas mayores, era obvio que te equivocarías…

—Bastante caro me costaron mis errores… perdí a mi hija... y no pude hacer nada para evitarlo… porque cuando pude hacer las cosas de manera diferente, me entretuve en otras cosas, porque en ese momento cualquier cosa era más interesante que estar con ella… ¡la amaba!... ¡las amaba!... en serio… es solo que… todo era tan complicado…—intento explicarle eso que me atormenta y que me he guardado por años. —Ver mi vida escaparse de mis manos, no vivirla, ver como el resto vivía sin complicaciones y sentir que mi mochila era demasiado pesada, que debía cargar con ellas por siempre, ser responsable de sus vidas, de su futuro y de su felicidad… tener miedo Emmet… —reconozco por primera vez, aquel sentimiento que me negaba aceptar. —Quizás fui un cobarde, pero sentí si, sentí miedo… miedo de arrepentirme y culparlas a ellas de mis fracasos y frustraciones, de no hacerlas felices… de volverme como él… como papá.

Las palabras escapan de mi boca como un torrente desbocado, están cargadas de emociones… de dolor, de frustración y culpa, no tengo control de ellas, las he guardado por todos estos años, incluso desde antes que Ness enfermara, negándome del todo a aceptarlas y por primera vez en todo este tiempo soy consciente de la totalidad de mis sentimientos y mis miedos, de lo que me llevo actuar como lo hice.

—Vamos Edward, no puedes culparte por todo eso… —me mira con incredulidad, como si esperase una negativa de mi parte, yo solo lo miro con tranquilidad y bebo otro vaso de Whisky, y por primera vez en años siento que una parte de mi se ha liberado, por que ha dejado salir esa parte oscura que me carcome el alma y hace que odie quien fui y quién soy. —Edward sabes que tú nunca serias como Carlisle…

—¿En serio crees eso? —le pregunto con ironía. —Porque honestamente creo que me comporte mucho peor que él… por lo menos el mantuvo a todos sus hijos vivos…

—Edward no te discutiré respecto a Bella, porque con ella cometiste muchos errores y actuaste en muchas ocasiones como un idiota… pero no creo que tu no hubieses hecho todo lo necesario por Ness, lo que le paso a ella, su enfermedad… eso no estaba en tus manos… sabes que se hizo todo lo necesario para tratarla, todos nos hicimos lo exámenes para ver si éramos compatibles, y cuando eso no resulto tu y Carlisle averiguaron los mejores tratamientos y se los aplicaron… a veces simplemente escapa de nuestras manos…

—No me vengas con eso del "destino" o de "Dios sabe por qué hace las cosas". —le digo con amargura. —Quizás si hubiese estado siempre con Bella… si no la hubiese dejado cuando fui a estudiar a nueva York… hubiésemos tenido otro hijo… y hubiésemos tenido otra opción donde buscar. —le explico con cierto desespero.

—No creo que en esa época, estuviese en tus planes o en los de Bella tener otro bebe, no cuando tu ni ella aun terminaban la universidad. —dice Emmet a modo de explicación y sé que tiene razón, pero me niego a aceptarlo y alivianar mi culpa.

—Eso nunca lo sabremos, porque yo decidí dejarla. —le digo irritado.

—En ese tiempo definitivamente hiciste muchas cosas mal. —reflexiona para si mismo, para luego agregar. —Edward tomaste malas decisiones y te equivocaste, pero no creo que recriminarte sobre el pasado vaya a cambiar tu fututo. —termina diciendo en un tono esperanzador, odio tener que hablar de esto.

—No entiendes nada, ni siquiera sé porque estoy hablando esta mierda contigo.

Emmet me mira dolido. Y nuevamente nos sumimos en un silencio incomodo. Bebo dos vasos de whisky, como si fuesen dos vasos de agua, ya no hay quemazón en mi garganta, ni adormecimiento, estoy lucido y es como si el licor no lograra apagar lo que siento, mi mente se niega desconectarse del todo, y mis ideas fluyen una tras otras, mostrando posibilidades, siento la culpa, mezclarse con el dolor y el remordimiento de saber que ya nada se puede hacer para cambiar lo que fue.

Es Emmet quien rompe el silencio, pero yo ya no estoy aquí, estoy lejos, encerrado en mi propio mundo. Imagino que estoy solo que esto jamás sucedió, que hace tres días apreté el gatillo o salte el maldito vacio, estoy muerto y este es mi purgatorio… si es que eso existe de alguna forma…

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—Se que la mayoría de las personas piensan que soy un tipo frívolo, que no se toma nada en serio y que ando por la vida haciendo estupideces. —me dice después de un momento, haciendo que vuelva a prestarle atención, es como un Deja-vu, no si es el alcohol que produce sus efectos y esta conversación jamás sucedió, solo en mi mente enferma, y me asusta mi propia soledad, enfoco mi murada en mi hermano, como queriendo corroborar que él está frente a mí, hablándome... que esto es real y no enloquecí… nuevamente me prometo no volver a beber, no dejar que mis demonios se tomen mi mente.

—Sabes cuando no apareciste en mi boda. —continua Emmet ajeno de toda la mierda que carcome mi mente. —Me enoje mucho contigo, estaba realmente dolido, eras mi padrino, se suponía que debías estar ahí... apoyándome… ¡joder hombre! era mi maldita boda… era importante para mi… y realmente pensé en no volverte hablar más, y pasaron los meses y tú no te diste ni por enterado de mi molestia… —dice con una risa irónica, para luego tomar aire y continuar con sus declaraciones. —Y después me dije, "Vamos entiende a Edward, lo está pasando mal, perdió a Ness" "No es que sea un egoísta, es su manera de enfrentar las cosas"… sabes… te perdone, ni siquiera me lo pediste pero lo hice. —me vuelve a mirar como esperando una reacción de mi parte, pero no sé qué decirle.

Estoy tan atónito con sus palabras que es difícil formar una frase coherente. Una parte de mi sabe que he sido un egoísta, que me he alejado de mis hermanos, pero es que ellos tienen sus vidas y yo solo tengo… yo no tengo nada.

Emmet vuelve a mover la cabeza en forma de negación, como si por primera vez viese la mala persona que soy.

—¿Sabes cuál es el motivo de este viaje?¿Te has preguntado si quiera, porque en los días que llego en tu casa no he llamado ni una sola vez a Irina? —pregunta con incredulidad, como negándose aceptar lo obvio.

—No sé a qué punto quieres llegar Emmet. —le cuestiono ensimismado.

—Éramos unidos, solíamos confiar el uno en el otro… éramos amigos… ¿Qué nos paso? —me pregunta.

—Supongo que crecimos. —le respondo con un dejo de ironía. Emmet soltó un bufido de molestia.

—Iba a ser padre. —soltó de pronto, dejándome totalmente sorprendido. —¡Diablos! Ni siquiera sabía que quería serlo, hasta que Irina me dio la noticia… estaba tan feliz, el solo pensar que yo había ayudado a crear un nuevo ser… era jodidamente alucinante… solo quería que pasaran los meses para empezar a notar los cambios en ella, ver como se hacía más grande día a día… quería llamarte y compartir mi felicidad contigo... y beber un par de cervezas a modo de celebración como lo hacíamos antes. —dice mientras me mira. —Pero al pensarlo mejor, creí que era egoísta de mi parte hacerlo… —guarda silencio y bebe de su cerveza. —Fue mejor que no hiciera. —termina diciendo con amargura.

—¿Qué paso? —no puedo dejar de preguntarle, no parte de mi quiere escuchar lo que tiene que decir, se que Emmet necesita ser escuchado, siempre ha sido así, el habla yo me encierro.

—No era mío. —dice encogiéndose de hombros como si se tratara de algo sin importancia, pero aun así puedo ver el dolor en sus ojos. —Lo supe cuando nació hace una semana… era mestizo… podrás entender mi sorpresa en la sala de parto, cuando me entregaron a mi supuesto hijo y vi que tenia mas de negro, que lo que yo tendré en toda mi vida…

—¿Qué hiciste? —le pregunto, se que necesita desahogarse.

—Me fui… la sala de parto definitivamente no era el lugar, ni el momento para aclarar las cosas con Irina.

—¿Hablaste con ella?

—Claro que hable con ella, no hubo mucho que decir más que aclarar lo obvio, el hijo no era mío, supongo que ella no lo sabía o me lo quiso decir… quiere que volvamos y formemos una familia… —me dice con un dejo de pena en su voz.

—¿Qué harás? —le cuestiono, frente a mi hay un hombre derrotado y me siento culpable por no estar ahí para él, después de todo Emmet es mi hermano y el siempre ha estado para mi, aun cuando no he querido o no he sido del todo agradable.

—Que se yo… quiero a esa mujer, teníamos planes con ella… con el bebe… ¡Dios! Vi como su vientre creció poco a poco, cumplí sus antojos, trabaje duro para que nada les faltara… solo me falto fallármela cuando quedo embarazada. — dice con amargura, voy al refrigerador en busca de otra cerveza y se la alcanzo. —Gracias. —dice y luego continua. —¿Y sabes que es lo peor de todo? es que a mi realmente me gustaría poder olvidar ese detalle… pero no puedo… por más que intento… no puedo volver a confiar en ella… y por más que intento aceptar a ese bebe como mío… no puedo… no es que lo culpe o lo odie… no estoy tan loco. —dice mas para sí mismo. —Pero es que no puedo dejar de sentir que perdí al mío… y este sentimiento de pérdida lo que me está matando… pero bueno que te digo de esto a ti… tu debes saber muy bien de que se trata. —dice mientras me mira.

Yo solo asiento y por primera vez soy capaz de ver y entender que otros pueden sentir el mismo dolor que me quema por dentro. Y aunque suene extraño me siento mas cercano a mi hermano, más cercano de lo que estado en años.

—Nuestras vidas apestan. —le digo en son de broma.

Emmet me mira sin comprender, pero luego suelta una risa ironica.

—Hermano… estamos completamente jodidos.

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Esto por ahora…. Me pareció justo y necesario, que les pareció a ustedes?.

besos y nos leemos...