Niños elegidos disfrazados. Midnighttreasure
El desfile perfecto
Niños elegidos
+ Yamichi x Misora
—¿De quién fue la maravillosa idea?
Yamato cruzó las piernas y suspiró mientras veía a Mimi correr de un lado a otro revisando los trajes. Que a Sora no le faltara las alitas. Que Taichi mantuviera en orden su maquillaje. Que Koushiro dejara de protestar. Que Takeru no se comiera el cacao de fresa de Hikari a base de frotarle los dedos y luego chupárselos solo para enrabiar a la castaña. Le dio por quinta vez el martillo a Jou y suspiró cuando llegó a él.
—Obviamente una idea tan original como esta solo podía salir de mi mente. Venga, me vais a hacer ganar el concurso, no os quejéis. De todas maneras, no tienes muchas cosas que hacer, Yamato-chin —picó.
Yamato rodó los ojos y bufó.
—Deberes. Exámenes. Comida. Limpieza del hogar. Nada, claro —refunfuñó sarcástico.
Ella le sostuvo la barbilla con un dedo y perfiló sus labios con aquel extraño cacao.
—No te quejes. Serás la estrella en este espectáculo. El vocalista del grupo más famoso de música es mi modelo personal. ¡Les chiflará!
—O hará completamente el ridículo —bromeó Taichi uniéndose a la conversación.
—Habló el que sin una pelota entre los pies es un pato mareado.
Taichi le arreó un puñetazo en el hombro antes de que Sora apareciera para poner orden entre los tres. Yamato y Taichi enfrascados en ver quién de los dos haría más el ridículo y darse el último golpe y Mimi gritando para que dejaran de estropear sus trajes.
Sora se había encargado del tema de la ropa, mientras que Mimi había hecho un gran trabajo con el maquillaje y las decoraciones. Era un evento de moda en el cual participaban una persona de tercero junto a otra de primero. Mimi no había tardado en ir a buscar a Sora y plantarle su historia. Cuando habían sopesado a quienes utilizar de modelos, todo llegó por sí solo. Y más, con los trajes decididos.
Y ahora ahí estaban, disfrazados de sus propios Digimon para el concurso. Mimi las tenía todas consigo, Sora solo lo disfrutaba. Ganar o perder no importaba. Habían conseguido que todos se reunieran de nuevo tras un tiempo fuera.
Así que, cuando pisaron la improvisada pasarela y la gente empezó a reconocerles, no tardaron en llegar los vítores. Mimi besó a todo el mundo. Sora casi le dio un soponcio cuando lo hizo.
Juntos, levantaron el trofeo.
—Si es que somos los mejores.
