Capítulo 35 Falsa Traicion.

Los caballeros dorados realizaban sus entrenamientos en compañía de las amazonas, subir la intensidad de sus cosmos y agilizar sus movimientos eran prioridades. El tiempo comenzaba a jugar en contra de ellos quedaban pocas semanas para que el planeta comenzara a resentir la desconexión de las energías de Hades y de Ares. Después de una seria conversación entre los dioses se decidió que ellos entrarían en los entrenamientos no solo de la luz, también tendrían que practicar la estrategia y elevar sus cosmos aún más de lo normal. La Sombra no les daría ninguna concesión y estaban seguros que el resto de los divinos, no serían tan sencillos a despertar, sobre todo el gran Zeus, quien mostraba muchísimo apego por sus hijos y Eris últimamente ocupaba el sitio de oro.

La semana se fue en fuertes entrenamientos más de uno estaba sorprendido de ver lo ágil y buena en combate que era la Diosa Afrodita, el concepto de que era una diosa bella y pacifica fue quebrado en el acto en que presenciaron una demostración de sus habilidades de defensa. En menos de 15 minutos y sin la utilización de su cosmos seductor, la peli roja bella fue capaz de dejar fuera del juego a la amazona del águila. Marín cayó al suelo sin recibir ni un solo golpe por parte de la deidad, esta se limitó simplemente a esquivarla y tomándola por sorpresa la tumbo. Era evidente que sus años como amante del Dios de la guerra le habían dejado algo más que hijos y problemas, la deidad era muy buena observadora y había copiado casi a la perfección las estrategias de su ex. Ser buena en combate no significaba ser menos femenina y si había una cosa que la Diosa de la sensualidad adoraba era precisamente eso que las mujeres sacasen su lado más sensual y femenino, cualquier momento era propicio para inundar con su energía o mínimo ofrecer amablemente su ayuda. Así que después de dejar casi en ridículo a la amazona del águila la bella diosa aprovecho la oportunidad para hablarle en privado

-Sabes niña no comprendo cómo es que aun después de que ya no utilizan esas horribles mascaras sigues inhibiendo tus emociones?-

-Perdone mi señora no le entiendo?-

-Me refiero a lo tuyo con el italiano. Hasta acá huelo que anda como loco detrás de ti, pero parece ser que desde que hemos vuelto de Las Vegas tú le evitas.-

Sin duda la diosa de la belleza no tenía ni un pelo de tonta, Marín no podía negar que desde su regreso de la última misión el hecho de confrontar el fantasma de su amigo Aiora le producía un poco de escalofrió. Sin bien era cierto que él no le había mostrado un interés más allá del amistoso nunca habían tenido la oportunidad de aclararlo cara a cara. La peli roja ignoraba por completo que tipo de relación llevaba con el leo además de que era lógico que Mascara de Muerte y el León no eran los mejores amigos del mundo.

-Sabe mi señora es un poco complicado.-

-Déjame adivinar antes te gustaba otro y ahora que te has emocionado con este no sabes ni que pensar del otro. Niña te daré un concejo, pregúntate exactamente qué es lo que quieres y quien es el que te lo ofrece, tal vez así tengas tu cabeza más despejada y no termines en el suelo por uno de mis codazos.-

Aquello dejo muy pensativa a la amazona del águila, Aiora no le mostraba un interés más allá de algo fraternal, pero el italiano le mostraba un interés demasiado carnal. Marín no estaba segura de que camino sería el más indicado, un amigo al que quizás con el tiempo ella podría llegar a conquistar o un amante que bien podría quedarse siempre o simplemente saciar su apetito y dejarla. Vaya incógnita en ese momento envidiaba la suerte de su amiga la cobra, como mínimo ella había encontrado un hombre que se veía que la amaba, un caballero dorado de intachable reputación que además era de los más queridos por todo el equipo. Comparada con la reputación de Mu la de Mascara de muerte dejaba mucho que desear, sin embargo ella no podía evitar caer embriagada ante su simple aroma, ante su mirada desafiante, su piel morena que aunada a su temperamento arrogante le hacían irresistible ante los ojos de la amazona. Podía seguir comiéndose el cerebro por horas pensando en ese tema pero los cosmos de dos dioses que se entrenaban captaron toda su atención.

Era la primera vez que se veía a Julián Solo ejerciendo en su totalidad su papel como Poseidón, él y su homólogo Hermes midieron sus fuerzas para sorpresa de más de uno. El joven millonario resulto ser mucho más diestro en el combate que el hermoso señor del comercio. Aunque Hermes no fue un oponente fácil a vencer, se podría decir que casi quedaban en empate, sus cosmos sumados a sus perfectos movimientos en ataque de contacto eran dignos de dos dioses. Quizás el Dios mensajero hubiera resultado victorioso si no fuese porque cierta pareja que discutía en las gradas le distrajo en el último minuto haciéndolo caer frente a su homologo. Los gritos de June y Milo podían dejar sordos a más de uno.

-Te digo que no es cierto!-

-Que terca eres mujer, yo te digo que es así!-

-El hecho de que tú seas un tonto incapaz de ver más allá de tus narices, no quiere decir que todos los demás también lo sean!-

-Pues si de tontos estamos hablando tu mi queridísima esposa sacas la corona de las idiotas!-

-Como te atreves pedazo de bicharraco engreído!-

-Y tú que eres lagartija teñida y desnutrida!-

-Oye para tu mayor información soy rubia natural y el hecho de no tener dos montañas en el pecho no significa que este desnutrida pedazo de pendejo!-

-Rubia natural si cómo no?! Conociéndote seguro también te tiñes aquello, vieja loca obsesiva!-

-Y tú seguro tienes tendencias gays, sabes si no porque razón te pintas las uñas?!-

-Oye aun me gustan las chicas, solo que frente a mí no veo a ninguna!-

-como te atreves te voy a…-

Y aquello hubiese seguido por horas si no fuera por….

-SILENCIO!-

Hermes estaba por cometer un doble homicidio y seguro que ninguno de los presentes intentarían detenerlo, por el contrario había más de uno que deseaban ayudarle a cumplir con su cometido. Es que ese par le ponían la cabeza como piñata a cualquiera, el solo oírlos era peor que el infierno de Cositos.

-Ustedes dos se callan o les juro que ninguno llegara a vivir para divorciarse, porque les matare yo mismo y me encargare de encerrar sus almas en un jarrón más estrecho que el que guardaba a Poseidón! Y por si fuera poco, pienso meterlos a ambos en el mismo! Así que no quiero escuchar ni un silbido de la parte de ninguno y pónganse a entrenar ahora mismo si no quieren que….-

-Cálmate querido que te va a dar un infarto y ni siquiera hemos enfrentado a la Sombra esa.-

Afrodita trataba de calmar los ánimos de un Hermes al borde del abismo, hasta el mismo Poseidón intentaba hacer respirar a su sobrino, aunque era cierto que esa parejita estresaba a cualquiera que se encontrase a escasos metros de ellos. Saori presenciaba los combates junto a Saga desde las gradas, la historia de Milo y June por más trágica que ellos quisieran vendérsela a ella le resultaba bastante graciosa. Sin embargo en ese momento la peli morada luchaba por concentrar su atención en ellos, cuando eran otros asuntos los que le ocupaban el cerebro. El gemelo sabía de antemano lo que rondaba en la cabeza de su esposa, se sentía nerviosa o más bien un tanto inquieta. Con toda tranquilidad él la acerco de su cintura y busco sus labios con ternura, el suave sabor de los labios de su esposo la hicieron desconectar de su mente por un segundo y relajar un poco su semblante.

-No te preocupes, te juro que no fallare.-

-Pero es peligroso, y aunque se lo prometimos a Mitchelle me aterra lo que pueda pasarte.-

-No me subestimes mi vida, soy tu caballero, pero también soy tu esposo y no pienso irme de esta vida antes de ver nacer a nuestros bisnietos.-

-Bisnietos? Pero si aún no tenemos ni hijos.-

-Lo ves, por lo tanto aun no es mi momento de partir.-

-Saga! Él es muy poderoso y por lo que Mitchelle nos contó está furioso.-

-Saori dime tu confías en mí?-

-Que estupideces dices, te confió hasta mi vida y mi alma si es preciso.-

-Entonces dame un beso y que no se diga más.-

Aquellas palabras se sellaron con un apasionado beso que suscito las miradas de todos sus compañeros, el verlos besarse ya no era un tabú, lo extraño era que los ojos de ella mostraban temor no hacia él, pero se sentía su inquietud.

Afrodita de Piscis observaba la escena mientras que Eliana se sentaba a su lado con una botella de agua fresca en la mano los entrenamientos habían terminado era el momento para una merecida ducha y porque no una buena cena.

-Sabes mi preciosa siento inquietud en los ojos de Athena, hay algo en el ambiente que no me gusta.

-Si es verdad, ella está inquieta, al igual que Saga y Kanon, pero no te preocupes estoy segura que esto tiene que ver con la última visión que tuvo Aurora. Mitchelle y ella vieron algo y siento que pronto entraremos en un combate, es más podría decirte que casi lo siento llegar a mi piel.-

-Porque dices que no debemos preocuparnos?-

-Porque conociendo a Mitchelle si no nos lo ha dicho es porque de alguna manera el no saberlo será nuestra arma secreta para vencer.-

-Tanta Fe le tienes a tu hermana?-

-Sí, sé que te es difícil comprenderlo pero nosotras estamos conectadas, todas las 7 por lo tanto te digo que se cómo es Mitchelle y como son cada una de mis hermanas. Créeme ella daría su vida por nosotros, y no nos está subestimando, pero en realidad lo que debieron haber visto debe ser tan delicado que si lo supiésemos no podríamos salir triunfantes. –

-Jamás he dicho que no confió en ella, si tú le confías tu vida yo también, sabes que si tú te tiraras a un pozo yo me tiraría contigo, es inevitable, te seguiré hasta el más allá.-

-No te preocupes al único sitio donde pienso tirarme es en nuestra cama y te advierto que no tengo nada de sueño. Así es que no tienes opción es inevitable, este noche serás todo mío mi hermoso esposo.-

-Esta y todas las noches mi luciérnaga violeta.-

El caballero de Piscis saco una hermosa rosa roja que coloco en el cabello de su mujer, para después jalar su cuerpo junto al suyo y perderse en la suavidad de sus besos. Vaya que sería una larga y magnifica noche.

La cena transcurrió de manera tranquila hubo quienes discutían sobre cuando comenzaría oficialmente la misión, Shion de Aries permanecía especialmente callado aquella noche había algo que turbaba su mente, Perséfone, era la primera vez que la Diosa permanecía sentada en silencio. Aquello era inquietante desde que se había unido a sus filas ella y su homóloga de la belleza se veían atrapadas en numerosas discusiones, pero desde hacía unos días nada. La deidad permanecía seria, limitándose a responder a las preguntas que recibía, su mirada estaba perdida y aunque su cuerpo hacia clara su presencia, su mente parecía haber partido a millones de años luz. Afrodita estaba más preocupada por atraer la atención de Hermes que por ver que su antigua compañera de discusiones había partido.

Poco a poco cada uno de los presentes fueron partiendo a sus respectivas habitaciones había que descansar. Marín se dirigía rumbo a su habitación cuando una mano misteriosa la jalo a otra dirección.

-Mascara que susto me has dado.-

-Llámame Ángelo, es mi verdadero nombre.-

No tuvo tiempo de contestar sin que ya estuviera siendo devorada deliciosamente por esos labios que la tenían como loca. No pudo evitar corresponderle, era evidente que él sabía cómo encenderla por dentro. El calor invadía todo su cuerpo y más cuando sintió sus manos deslizarse sin ningún pudor directamente a su trasero.

-Espera, por favor, no creo estar lista…-

-A si, pues tus labios y el sonrojo de tus mejillas me dicen todo lo contrario, mi bella. Tienes tantas ganas como yo.-

Un nuevo beso y ella sucumbía. No podía negarlo, se le veía, el deseo la recorría de pies a cabeza, pero también el miedo y este podía en ocasiones imponerse.

-Es verdad, te deseo, pero no por ello voy a terminar por sucumbir ante alguien quien quizás no quiere de mí más que bajarse su calentura.-

-Vamos preciosa somos adultos, y ambos nos gustamos, que tiene de malo que tú y yo…-

-No, yo quiero a alguien que quiera quedarse junto a mí, no solo a alguien que quiera divertirse conmigo.-

-Oye no me digas que a ti también se te pego esa fiebre de matrimonio, que contagio a casi todos?-

-Yo no busco casarme, pero tampoco quiero saltar de cama en cama. Quiero amanecer acompañada pero por la misma persona y aunque me gustas muchísimo, no se te ven ganas de ir mas allá de unas cuantas noches.-

-Oye es por Aiora? Perdóname preciosa pero no creo que él quiera nada serio contigo…-

-No, no es por Aiora sé que para él solo soy una amiga. Esto es por mí, si yo no cuido de mi misma nadie lo hará. Lo siento guapo, aunque me muero de ganas, me quiero demasiado como para hacerme eso.-

Así la chica se fue dejando a un Ángelo a medias totalmente ardiendo y con una sonrisa en su rostro, vaya que la chica era más que una cara bonita. Él no estaba ni seguro de lo que él quería para sí mismo, pero tenía que admitir que Marín del Águila era una mujer a la que no quería dejar ir. Ahora era el momento de preguntarse a sí mismo que tipo de relación quería llevar con el águila es que solo la quería para calentar su frio lecho o es que había algo más que lo jalaba hacia los brazos de esa hermosa chica. En fin tenía toda la noche para pensárselo, aunque antes tendría que pasar unos minutos al baño para darse una buena ducha fría, vaya suerte.

A la mitad de la noche mientras casi todos dormían una silueta caminaba sigilosamente y en silencio rumbo a la puerta de la salida. Salió sin hacer el mínimo ruido aunque fuera había alguien que le estaba esperando.

-Mi Lady, no le parece que es algo tarde para que usted salga sola?-

-Shion que haces aquí?-

-Mi señora Perséfone, no sé qué intenta hacer pero tengo el presentimiento que puede traerle bastantes problemas?-

-Piensas detenerme?!-

-No, pienso acompañarle y asegurarme que usted este en perfecta seguridad.-

-No! Eso no! A donde voy es mejor ir sola, no arriesgare la vida de nadie.-

-Sería un honor para mí cuidar de usted e incluso morir por usted, escúcheme creo sinceramente que lo que sea que piense hacer lo hace con buenas intenciones. A pesar de su apariencia sarcástica y en ocasiones fría, sé que usted tiene un fondo bueno y tierno, lo vi cuando estuvimos en Las Vegas. Así que no permitiré que nada malo pueda ocurrirle a una creatura hermosa como usted.-

Las palabras de Shion terminaron por romper la fría coraza de la Diosa, no pudo contener su llanto, y no fue cualquier llanto era un llanto cargado de un profundo dolor y una triste agonía. El antiguo caballero de Aries tomo en un abrazo a la joven rubia conduciéndola a sentarse a escasos metros de la mansión en donde se encontraba un parque. Ahí se sentaron en una banca a charlar.

-Mi lady que le pasa, tiene unos días en que usted no es la misma?-

-Escúchame Shion, aunque tengo el rostro de una jovencita soy vieja, más vieja de lo que te imaginas. No desprecio ni infravaloro tu fuerza caballero, pero soy responsable de mis actos y de mis decisiones. No quiero que nadie sea herido por mi causa, yo debo dar la cara por primera vez ante mi destino y de eso nadie podrá salvarme. Ni siquiera un hermoso y noble caballero como tú.

-Entonces permítame acompañarla a donde quiera que su destino la lleve y si es su voluntad no me interpondré entre usted y su objetivo.-

Los ojos de Perséfone se suavizaron con un hermoso brillo de ternura infantil, fue instintivo quizás pero su mano acaricio suavemente el rostro suplicante de Shion.

-Eso es más fuerte que tú mismo caballero, no prometas lo que no estás dispuesto a cumplir.-

En un breve instante sus fríos labios rosaron suavemente los del antiguo patriarca, mientras que una lagrima se deslizo por su triste rostro de niña, de Core. Ella se puso de pie y tomo rumbo entre los arboles de aquel parque, la noche era espesa, pero ella no temía a la oscuridad en cierta forma le recordaba su antiguo hogar. Debió haber recorrido escasos 300 metros cuando se detuvo un instante y sonrió.

-Haga lo que haga me seguirás no es así?-

-Así es mi lady, eso es inevitable.-

-Entonces ven aquí.- Le hizo una señal para que la tomase de la mano y él lo hizo de buena gana.

-Te advierto que a donde vamos y a quien voy a ver, no te será nada agradable.-

-Lo se mi señora, no me pregunte por qué pero sé lo que hará.-

-Te advierto también que escucharas cosas horribles sobre mí, te suplico por favor que no intentes justificarme, ya que de nada servirá.

Él se limitó a apretar su mano a la suya en señal de apoyo, y ambos caminaron entre las sombras perdiéndose en el oscuro espeso.

En la mansión Mitchelle y Kanon deambulaban por los pasillos hasta llegar a la habitación que buscaban así tocaron la puerta, quien estaba del otro lado les esperaba y fue Kanon quien tomó la palabra.

-Los 4 estamos listos ustedes deberán encargarse de conducir al resto a tiempo. Ha y otra cosa Mitchelle dice que ella no está sola, espero que eso no altere en nada las cosas.-

Del otro lado de la puerta Aurora acompañada de Camus escuchaban a Kanon, la peli naranja solo atino en sonreír.

-Tranquilo cuñadito, esto saldrá mejor de lo que habíamos previsto.-

La espesa niebla parecía ensombrecer más el camino que la Diosa del inframundo y el Antiguo Patriarca recorrían parecían haber camino horas aunque él estaba seguro que no debían haber pasado más de 30 minutos. El ambiente dejaba sentir un energía pesada difícil a describir, aunque ambos conocían de antemano de donde provenía aquella energía, o mejor dicho de quien. En unos instantes el paisaje cambio delante de sus ojos, como si hubiesen pasado una puerta a otra dimensión, aquello ya no parecía Grecia, ni siquiera parecía el planeta Tierra. No había nada que se los recordase, todo parecía como muerto inmóvil, aquello era una especie de valle semidesértico sin ningún indicio de vida y al fondo, una montaña que mostraba una escalera natural de rocas indicando un rumbo. La cima era imperceptible debido a una espesa capa de neblina que parecía cubrir una buena parte del sitio. Ambos subieron a un ritmo pausado, tratando de emitir la energía más serena que sus cuerpos podían generar. Poco a poco la neblina fue disipándose y cual fue su sorpresa de ver en el cielo en vez de una luna que ofreciera su brillo una esfera de aparente color azul celeste. Shion no daba crédito a lo que sus ojos estaban presenciando.

-Si mi caballero no se trata de la luna, eso que ves ahí es Neptuno el planeta vecino de éste en donde ahora nos encontramos.-

Eso quiere decir que nos encontramos en…-

-En Plutón, el planeta más alejado a nuestro sol, al menos dentro de nuestra galaxia, tan pequeño que hay quienes se atreven a catalogarlo como luna. No te sorprenda la oscuridad aparente que aquí reina, recuerda que a él no le gusta ver el sol, así que mejor sitio para ocultarse después de su derrota contra Athena que aquí. Después de todo él es el representante de este mundo, aquí los rayos del sol son casi nulos, pero no te preocupes mientras estés conmigo yo no permitiré que sientas frio. –

La Diosa encendió su cosmos energía irónicamente a diferencia de otras ocasiones esta vez tomo tintes cálidos y su cosmos morado – negro parecía tornarse casi amarillo como el sol. Shion no pronunciaba palabra alguna, pero era lógico que estuviera asombrado ante tal demostración.

-Soy una triple Diosa caballero, tengo los aspectos cálidos que herede de mi madre así puedo convertirme en la diosa de las estaciones y brillar como el sol en primavera-verano, Core, puedo volver a mi trono como mujer madura (otoño) y ser Perséfone la fría reina del inframundo, pero por milenios he estado en contacto con Hécate la bruja del inframundo, la que todo lo ve, y por lo mismo he adoptado y asimilado su energía y me vuelvo invierno.-

La escalera mostro su fin y ambos llegaron a lo que parecía la puerta a una gruta.

-Es aquí, vamos no debo demorar por más tiempo lo inevitable.-

-Mi señora me permite, solo será medio segundo.-

Ella levanto su ceja en señal de sorpresa al ver que él sacaba del bolsillo de su pantalón lo que parecía un pequeño cristal en forma de rosa color zafiro.

-No se preocupe mi señora es una tradición de mi gente decimos que dejarlo en la entrada de una gruta nos asegura que encontraremos la salida después.-

Aquel comentario suscito una tierna sonrisa de la diosa, y su respuesta fue como un balde de agua fría para Shion.

-Mi hermoso caballero te juro que pase lo que pase tu saldrás, sin embargo sé que para mí el tiempo ya se me ha acabado tanto entre los humanos como entre los Dioses.-

-Mi señora…-

-Shion, debes respetar tu promesa y no interferir, pero debes saber que estoy aquí para morir. Voy a morir caballero y ni tu ni nadie podrá salvarme, pero si todo sale como lo he planeado mi muerte será vuestro triunfo. Ahora seré directa, estás dispuesto a seguirme y a no interferir en mi destino o tengo que tele transportarte de regreso a la mansión?-

-Mi señora si usted muere… eso querría decir que…-

-Si Shion en esa gruta esta él, esta envenenado y acompañado por ella. Eris está con Hades dentro de este sitio, y la sombra está en ella. Sé que no comprendes nada, pero te juro que es la única manera de que Athena gane esta guerra contra ellos. Ahora por favor necesito saber si cuento contigo o no? Te he dejado acompañarme para que te encargues del resto, una vez que todo pase no la dejes avanzar, créeme si mis premoniciones son ciertas es la única manera. Dime que cuento contigo.-

Definitivamente el plan era horrible, pero lo que ella le había dicho no podía ser otra cosa que la verdad, Perséfone tenía el poder de Hécate por lo tanto podía ver más allá de lo que sus ojos humanos le dejaban ver. Entonces fue que se dio cuenta que la molestosa mujer sarcástica de los meses pasados en realidad albergaba dentro de sí a una creatura poderosa y dispuesta a todo con tal de salvar a aquel a quien tanto amaba, pero a su vez leal y valiente en sus acciones. No se pudo negar, aunque por dentro sintió que su alma se quebraba de dolor ante su impotencia de poderla ayudar.

Siguieron el camino al interior de la gruta bajando por un hermoso y a la vez tenebroso camino de escarlatitas y piedras brillantes hasta que al final encontraron a un ser tirado en el suelo en un estado casi inconsciente. Aquel no era otro que Hades, después de la muerte de su cuerpo físico en la última guerra contra Athena Zeus le había concedido reconstruirle un cuerpo de Dios idéntico a su antiguo cuerpo humano. Ahora estaba ahí tumbado en el suelo como delirando decía cosas inteligibles, mientras que sobre su pecho Eris se posicionaba acercando de más en más su boca a sus labios dejando salir de ella una sombra negra que esperaba para entrar dentro del cuerpo del Dios de los Inframundos.

-Déjalo maldita serpiente venenosa!-

-Vaya, pero si es la esposa abandonada. Vamos querida llegas demasiado tarde mi veneno ha llegado hasta el fondo de su alma. Ahora delira, pero créeme no tiene ningún pensamiento cariñoso para ti. Vienes a despedirte de él.-

-Vengo a darte tu merecido y a que dejes en libertad a mi esposo de una vez y para siempre!-

-Tu esposo, Hahahahahaha! No me hagas reír hace mucho que él te olvido, yo me encargue de venderle tu infidelidad con Adonis y créeme eso le destrozo el alma, pero ahí estuve yo para reparársela. Si vieras como ni se acordaba de ti cuando me hacia el amor. Hahahahahaha!-

-Eres una puta, como te atreviste a envenenarlo contra mí, sabias perfectamente que nunca hubo nada entre Adonis y yo. –

-Querida no hagas cosas buenas que parezcan malas. Tú dejabas mucho que decir con esa obsesión, yo solo me aproveche y ya ves los hombres son tan fáciles, son tan tontos.-

Eris intento de nuevo llevar sus labios infectados con la sombra a la boca de Hades, pero Perséfone encendió su cosmos con furia.

-Te dije que te alejaras!-

-Vamos Core, hermanita, es un cerdo te engaño conmigo y lo hacíamos en la que fue vuestra cama. Dormías junto a él en la misma cama en donde se revolcaba conmigo, así es que te estoy dando la oportunidad de que te vengues de él, su alma será un manjar para la sombra!-

Las lágrimas de dolor corrían por los ojos de Perséfone, el alma se le estaba partiendo, Eris se sorprendió un tanto de la reacción de ella, esperaba una actitud de despecho después de hacerle saber lo que hacía con Hades. Sin embargo el dolor de la rubia se veía cubierto de un gran amor, Eris percibió el amor de su media hermana por Hades aun después de su traición y la rabia la corrompio por dentro así que quiso herirla aún más.

-No me crees Core, observa y escucha porque él mismo te lo dirá.

Eris envió una extraña luz al pecho de Hades haciéndolo despertar de su delirio.

-Mira cariño tu esposa está aquí.-

-Perséfone, que diablos quieres aquí, no quiero verte en mi vida miserable zorra traidora!-

Shion sentía unas ganas terribles de lanzarle una revolución estelar a Hades por idiota, pero le había prometido a ella que no intervendría. Así que tuvo que seguir escuchando los insultos del de ojos aguamarina a su esposa.

-No sé cómo pude alguna vez amarte y confiar en ti, pero mira ya desperté de mi estupidez. Desde aquel día que te vi abrazándolo me di cuenta, el amor no es más que una tonta ilusión!-

-Hades estas envenenado por las manzana de Eris, ella quiere matarte te dará como comida a esa horrible sombra que está dentro de su cuerpo. Por favor despierta de su embrujo, yo nunca te he engañado!-

-Yo te vi maldita puta, le abrazabas y le decías que era importante para ti! Ese miserable humano! Malditos humanos jure desde ese día que los destruiría que sumiría ese maldito planeta en la oscuridad absoluta!-

-Le quería como a un hijo, Hades yo le crie, Afrodita me pidió que se lo criara, él era amante de ella no de mí, yo solo fui su madre! Tu sabes que siempre quise tener un hijo tuyo, era importante para mí!-

Hades comenzaba a sudar, las palabras de Perséfone le abrían sus viejas heridas, una parte de él quería creerla, pero la otra estaba en furia.

-Mentirosa, aun así te di oportunidades, muchas oportunidades…. Pero el volvía y fue porque tú se lo peleaste a Zeus, porque habrías de pelear por el amante de otra?!-

-Él estaba muerto debía permanecer en el inframundo no lo pelee por otra cosa, pero sabes bien que ningún dios puede ir en contra de los dominios de otro. Si lo dejaba así como así a Afrodita hubiese sido deshonroso para ti.-

Eris comenzaba a ver que Hades flaqueaba se veía la duda en sus ojos y eso le comenzó a preocupar su plan podía caerse así que decidió escupir más veneno de su boca.

-Querido sabes que además tu mujer se ha aliado con aquella que te venció, ella y Athena son aliadas y van contra ti ósea contra nosotros. Mira inclusive vino acompañada por uno de sus caballeros, no me sorprendería que haya cambiado a Adonis por él mira como le coge la mano.-

El acto de ver a Shion sosteniendo la mano de Perséfone hizo que Hades ardiera en celos, aunque debido a la energía que Eris le había ya robado su cosmos no logro si quiera encenderse y eso fue el primer índice que despertó la gran duda de Hades.

-Mi cosmos, porque?!-

Perséfone aprovecho la situación.-Porque ella estaba por enviarte esa cosa para devorarte y seguro ya comió una parte de tu energía, si no, no podría después llevarse tu alma. Reacciona Hades!-

Hades se volvió a ver el rostro de Eris, la sombra comenzaba a ensombrecer su rostro y pudo percibir que dentro de ella se emanaba una energía mucho más poderosa que la de los dioses y que esta era tenebrosa. De inmediato trato de retirarse asustado al percibir aquello tan horrible y tan cerca. Eso hizo a la discordia dar el paso definitivo, y se fue directo a Perséfone.

-Maldita niñita consentida, tu mami te mimaba y después este idiota se casó contigo y te volvió una reina cuando solo eras una miserable diosa de segundo grado! No me quebraras mi plan, yo gobernare al mundo y la Sombra les tragara a todos ustedes!-

Hades se dio cuenta de su terrible error, pero estaba demasiado débil para actuar, miro como de la mano de Eris salió una especie de humo en dirección a su esposa, Shion intento ponerse delante para cubrirla pero ella con su cosmos le expulso en dirección a Hades y le dijo con rapidez.

-Recuerda lo que me prometiste!-

La sombra se impactó en pecho de Perséfone y ella desapareció, justo cuando Mitchelle hacia su aparición al lado de Athena.

La peli roja actuó rápido uniendo su cosmos al de la diosa de la sabiduría y grito:

-Expulsión de las Tinieblas!-

Y a su vez otra voz y otro cosmos se unio al de ellas.

-Galaxian Explosion!-

El rayo fue a dar directo a Eris quien fue expulsada a por los aires y las ondas que se crearon por este mega ataque se esparcieron por toda la cueva, Hades estaba tan débil que no podía ponerse de pie para protegerse de esas energías.

-Crystal Wall!- Shion alcanzo a proteger al Dios de los remanentes del ataque, la cueva comenzaba a derrumbarse sobre ellos.

Los cuatro salieron llevando consigo a un muy débil Hades a penas y llegaron de golpe a orbitar y tele transportarse fuera de la gruta. Cuando Hades sintió tocar el suelo se dio cuenta de todo lo que había pasado y sintió ganas de autodestruirse. Y a como pudo se arrastró hasta Saori para suplicarle.

-Perséfone! Noo! Donde esta?! No es posible esa cosa la devoro! Athena haz algo! Dime que hago, dime como traerla de regreso?! –

No tuvo tiempo de contestar cuando otra voz les interrumpió.

-Que patético eres Hades! Primero la tachas de puta, la engañas conmigo, y ahora estas lloriqueándole a la patética de Athena por tu mujercita!-

Aunque no sería Athena la que contestara esta vez tampoco.

-Cállate cerda que ya estamos aquí para darte tu merecido!-

Afrodita la Diosa, Hermes, Poseidón, los caballeros y amazonas todos estaban ahí frente a Eris, la discordia rechinaba sus dientes de rabia. Y quiso lanzar un rayo tenebroso contra los Dioses pero la Sombra le hablo en el silencio de su cabeza.

-Ahora no! Mi fuerza aun no es completa, vámonos, ya habrá tiempo para ello, solo dales un sustito hahahahahaha!-

Eris les dedico una sonrisa tenebrosa y envió un rayo pequeño contra las rocas de ahí y estas se transformaron en insectos voladores, como cigalas pero estas al pasar cortaban la piel como cuchillas filosas. La plaga tomo dirección para atacar a todos, mientras que Eris desapareció llevándose a la consciencia de la sombra consigo.

Aquello fue la pesadilla de cualquiera que tuviese fobia a los insectos, los ataques de cada uno por individual eran muy difíciles las bestias eran minúsculas y se movían con agilidad esquivándolos, aun el fino rayo de la aguja escarlata les era sencillo a esquivar. Hacían caer una pero cientos venían para tomar revancha, las heridas eran dolorosas aunque muchas solo eran superficiales, aun así era un infierno interminable. Fue cuando Saori tuvo una idea y se las pasó vía cosmos.

-Escúchenme todos unamos nuestros cosmos y lancemos una onda expansiva para atrapar estas cosas.-

Así lo hicieron los bichos se volvieron cenizas, aunque para conseguir una onda lo suficientemente fuerte tuvieron que quemar el cosmos hasta casi el limite total y todos quedaron exhaustos. Uno a uno se reposaba en el frio suelo del oscuro planeta. Graciela se apoyaba en el pecho de Shura, cuando se dio cuenta de algo y grito.

-Perséfone?! Donde esta Perséfone?!-

Hades se escuchaba llorando totalmente desconsolado, más de uno sintió pena por él.

-Es mi culpa! Todo esto es mi culpa! Perdóname Perséfone, perdóname!-