Los personajes de esta historia no me pertenecen, son propiedad del mangaka Masashi Kishimoto.

CAPITULO 35: Quiebre

Estaba algo aturdido, adolorido, pero sobretodo, frustrado. Su madre y Sakura lo habían abrazado nada más despertó, al llegar, su padre solo le dijo de forma severa, que fue un imprudente al intervenir en una pelea entre ninjas de alto nivel, y que por ello salió mal herido. Itachi le manifestó su preocupación y Emiko se excusó diciendo que fue culpa de ella el que saliera herido, diciéndole así a Fugaku que no lo culpara. Pero eso no disminuía su frustración, lo que más rondaba la mente era, ¿porqué?, ¿Por qué de la nada Naruto se había vuelto fuerte? ¿En que momento quedó atrás? No quería aceptarlo, necesitaba poder, y lo conseguiría a como de lugar.

-¿Cómo te encuentras, hermanito? Preguntó Itachi, una vez que ambos se quedaron a solas.

-Bien. No te preocupes- Le dijo de manera distante.

-Sasuke, no te tomes tan a pecho lo que papá dijo-

-Pero tiene razón- Dijo el chico mientras su mano arrugaba la sábana.

-No es verdad, tu eres alguien fuerte para tu edad, y aunque es cierto que no debiste intervenir en la pelea de Emiko, lo hiciste con la intención de ayudarlas, y eso prueba que eres alguien valiente y noble. Ya veras que, con el correcto entrenamiento, llegará el tiempo en que podrás enfrentar cualquier cosa y defenderás a quien ames- Le dijo convencido Itachi. En ese momento, por la mente de Sasuke pasó la sonrisa de una bonita pelirrosa. De nuevo pensaba en ella. Aun recordaba como se sintió cuando Sakura sonrió al pensar en que Naruto la había salvado de Gaara. Se sintió frustrado, igual que en este momento, Naruto, en algún momento, empezó a ganarle terreno, y eso era más que molesto, era inaceptable.


-Estas muy alterada- Dijo Emiko mientras observaba a Yumi. Estaban sentadas en la sala del departamento de Yumi, disfrutando de un calmado tiempo con te y galletas.

-¿Y como quieres que este? Tengo que demostrar mis habilidades como ninja médico frente a la persona que prácticamente creo ese término-

-No seas tan exagerada. Lo harás bien-

-Es fácil decirlo para ti. Nunca has tenido que probarle nada a nadie. Eres especial en todo sentido- Dijo de forma un tanto enfadada. Emiko notó algo raro de pronto, Yumi no solía portarse así.

-Hay algo que no me has contanto, ¿te gustaría hablarlo? - Dijo la chica mientras bebía su te.

-¿Tienes un radar en mi cabeza o algo así?- Le respondió Yumi de forma cómica.

-No seria mala idea, pero no. Solo que no eres la única que observa su alrededor. Sabes que puedes contarme cualquier cosa, Yumi- Le dijo mirándola con suavidad.

-Me siento muy presionada-

-¿Presionada? ¿Por qué o quien?- Le dijo Emiko.

-Son varias cosas, entre este repentino examen en el hospital y bueno, pues… Shisui- Yumi dijo el nombre de su novio de forma casi inaudible, a excepción de Emiko.

-Lo del hospital lo entiendo, puesto que es lógico que te sientas presionada ante algo semejante, pero, sobre Shisui, ¿Qué te dijo ese idiota? ¿De nuevo te obligó a convivir con la bruja de su abuela?-

-Digamos que, no hace nada para disimular que no le agrado, y creo que tampoco siente mucha simpatía por ti- Dijo Yumi.

-Eso no me sorprende nada. Los ancianos al completo no me soportan- Dijo con algo de burla Emiko.

-Supongo que a ti te molesta poco-

-Pues si, Itachi me quiere, soy feliz con él y estaré a su lado en todo lo que decida respecto al clan, lo que un monton de vejetes digan me tiene sin cuidado- Dijo con seguridad la chica.

-Me gustaría tener tu audacia en ese sentido- Respondió un tanto triste la ojidorada.

-Yumi- Dijo Emiko mirando a su amiga y notándola triste -Por favor, dime, que te dijo esa anciana para que te pongas tan triste-

-Decirme algo, en el sentido de decírmelo de frente, no lo ha hecho. Pero lanza frases, indirectas por decirlo de alguna manera, deja entrever que me detesta. Como si creyera que lo que le ocurre a Shisui es un simple pasatiempo conmigo- A Emiko no le sorprendia nada lo que le contaba. Tuvo la oportunidad de conocer a la abuela de Shisui, una mujer orgullosa de su sangre Uchiha, orgullosa de su nieto, el cual es un prodigio dentro del clan, pero para nada feliz con el rumbo que tomaran las cosas. También se dio cuenta con el tiempo que la vieja llegaba a ser un tanto punzante con su nieto. Se preguntaba hasta que punto Shisui amaba a Yumi, si sería suficiente para soportar impertinencias de la anciana; algo era seguro, si la vieja o el tonto de Shisui hacían sufrir a su amiga, ella misma se encargaría de ponerlosen su lugar. Emiko adoraba a Yumi como si fuera su hermana y nunca dejaría que sufriera. No de nuevo.

-Descuida. Si Shisui te ama tanto como dice, hará que la bruja te respete- Le dijo mientras le daba un cálido abrazo.


Nuevamente hospitalizado, así se encontraba Sasuke Uchiha. De nuevo se vio superado en combate. Era débil, no podía hacer una cosa por sí mismo sin que tuvieran que rescatarlo. A su lado, sonriente como siempre, estaba Sakura. Ella, siempre allí, pasara lo que pasara, tenía su sonrisa.

-Traje manzanas, espero que te gusten, Sasuke- Le escuchó decir -Me encontré con tu madre cuando llegaba al hospital y me dijo que volvería pronto. Así que, si te parece, puedes comer un poco, así estás bien para cuando ella vuelva- Le dijo de forma cálida. Una calidez que se sentía bien, pero no llenaba sus ambiciones. La puerta de la habitación se abrió, dejando entrar a un rubio ruidoso.

-¡Sasuke! Que bueno que ya estas bien- Dijo Naruto. Su sola presencia hizo hervir su sangre. Él, el que se suponía era un perdedor, de la noche a la manaña comenzó a sobrepasarlo en fuerza, no era admisible. Nunca. Sasuke era un Uchiha, tenía la sangre de un clan poderoso, alguien sin familia, sin familia sanguínea alguna, no tiene que superarlo jamás.

-Eres un escandaloso, Naruto. Estamos en un hospital- Le dijo Sakura al chico.

-Lo siento. Me olvidé de donde estábamos-

-Si, claro. Bien, toma Sasuke- Le dijo la chica ofreciéndole las manzanas que estaba cortando. Sin embargo, y en un arrebato de ira, Sasuke arrojó el plato, sorprendiendo a sus compañeros.

-¿Qué diablos estás haciendo? Ella te trata, se preocupa por ti y le respondes de esa manera- Le dijo Naruto enfadado.

-Naruto, pelea conmigo ahora- Le dijo con frialdad el pelinegro.

-¿Qué te pasa? No puedes pelear, apenas te estás recuperando- Le contestó el chico.

-¡No me importa! Te demostraré que no eres más que un perdedor- Le volvió a decir, provocando que Naruto se enfadara-

-¡De acuerdo! Salgamos de aquí- Sakura solo observó la escena, y desesperada, trató de detenerlos.

-¿Qué creen que hacen? Detenganse, son compañeros de equipo-

-Parece que a Sasuke se le olvidó, pero tranquila, Sakura, lo haré reaccionar- Pero eso no calmaba los ánimos de Sakura. Sabía que algo así podría ocurrir. Por extraño que pareciera.

Lo único que ella pudo hacer fue correr detrás de los dos chicos, y hacer un desesperado intento por detenerlos. Cuando llegó a la azotea del hospital, ambos estaban a punto de chocar. Rasengan contra chidori. Decididos a matarse.

-¡Ya basta!- Gritó Sakura al mismo tiempo que corría desesperada. Pero alguien se atravesó en su camino. Kakashi, apareció para detener a los dos chicos. Sin embargo, algo se quebró en ese momento.