Hola, ¿como han estado? espero sinceramente que bien, les agradezco que siempre se tomen la molestia cada semana de leer mis actualizaciones y escribirme un comentario, siempre los leo y son mi aliciente para seguir escribiendo, por suerte he tenido una musa (me refiero a las diosas de las artes) conmigo todo este tiempo y al parecer no piensa abandonarme pronto, así que aquí esta el siguiente capitulo, espero les guste.
NOTA IMPORTANTE: Este capitulo tiene una parte que habla sobre la religión, a mi parecer no es muy fuerte, pero sino gustas de ello o te parece ofensivo favor de saltártelo, con esto no pretendo ofender a nadie, es solo una experiencia personal, nada mas.
Capítulo 35.
- Shizuru, sé que no me he comportado de la mejor manera pero necesitamos hablar, de ti, de mí y de… – se acercó al oído de la castaña. – nuestra hija. – ahora no se rendiría, formaría una familia, no dejaría que a su hija le pasara lo mismo que a ella, que su madre tuvo que hacerlo todo sola.
Continuara…
- el patio de la universidad no es el mejor lugar para arreglar sus asuntos, deli… Kuga. – hablo Sakura, después de todo su deber era proteger a la familia Tenoh y evitar un escándalo era parte de eso.
- tú no te metas. – hablo Kuga con molestia, esa chica no solo había ido por Shizuru sino que ahora estaba tratando de meterse en su relación.
- Kuga-san, no debe hablarle así a Sakura-chan. – reprendió Shizuru, aunque de algo estaba segura, le gustaba ese lado celoso de su Natsuki.
- ¿vas a defenderla? ¡Shizuru tú no puedes…! – pero Shizuru había callado efectivamente a Natsuki de la única manera que podía sin levantar sospechas, dándole un beso. – Shizuru. – susurro la peliazul cuando el beso se rompió.
- la castaña se acercó al odio de Kuga y le susurro para que solo ella y Sakura pudieran oír. – esto no significa nada, no puedes hacer un escándalo ¿lo olvidas? Si lo que quieres es hablar, bien, lo haremos, pero no aquí, en el hospital de mi tío, a las cinco. – dijo Shizuru y se retiró de ahí con Sakura a su lado.
Natsuki se había quedado plantada en ese lugar, ese beso había sido frio y sin ningún significado, le había dolido, Shizuru había sido muy fría con ella, aunque sabía que se lo tenía bien merecido, aun asi no esperaba eso, debía de irse preparando mentalmente para una negativa de la castaña, cabía esa posibilidad y no podía descartarla, Shizuru estaba molesta y tenía toda la razón para estarlo.
Por otro lado Sakura había llevado a Shizuru a la sala del consejo estudiantil para que se calmara, ya que la conversación con Kuga la había alterado un poco, así que la llevo ahí y la sentó, le preparó un té y se lo sirvió para después sentarse junto a ella.
- ¿estás bien? – cuestiono la rubia cuando Shizuru dio un leve sorbo a su te.
- sí, lo siento y muchas gracias. – decía la castaña con un poco de pena. – no sabía que me afectaría tanto, sabía que en algún momento teníamos que hablar, pero me tomo con la guardia baja. – se excusaba Shizuru con Sakura, una faceta vulnerable que no le gustaba mostrar a nadie, pero ya que más daba mientras fuera una de sus amigas sabía que estaría bien.
- es normal bubuzuque, todavía la amas, debes prepararte y pensar muy bien cuál será la decisión que vas a tomar, ya que no solo te afectara a ti sino a tu… - dijo Sakura y vio directo al vientre de la castaña refiriéndose al bebe.
- sí, lo sé. – contesto Shizuru y se llevó ambas manos a su vientre, donde ella creía estaba su bebe. – la amo mucho Sakura-chan, pero tengo miedo de que solo este segura de que me ama porque Haruka no está, tengo miedo de que cuando Haruka vuelva ella de nuevo desconfié de mí y rechace a mi bebe, eso no lo soportaría. – exponía la castaña, nadie la podía culpar por ese miedo o por desconfiar de la peliazul, ya que las relaciones no eran el fuerte de Kuga.
- no te diré que entiendo cómo te sientes, porque no es verdad, pero así como me has dicho esto a mí, se lo tienes que decir a Kuga, ella lo tiene que saber, tiene que ser consciente de lo que hace contigo, de todo el daño que puede causar con su indecisión y sus inseguridades y tienes que poner las cartas sobre la mesa con ella, sino jamás entenderá. – decía ya un poco molesta la rubia, esa chica no sabía la suerte que tenía y aun así no era capaz de apreciarla, ahora entendía por qué Haruka siempre estaba al tanto de Shizuru, al principio pensó que era porque le gustaba pero ahora lo entendía, solo estaba protegiendo a la castaña.
- bueno, tengo algo de tiempo para pensar en eso, ahora será mejor que vayamos a clases, nos hemos saltado la primera hora. – dijo Shizuru con alegría, tal vez no era Haruka, pero como había dicho su tío, estaba más tranquila después de hablar con alguien.
- así es, solo piénsalo bien. – mientras Tenoh no estuviera, seria ella la que se encargaría de cuidar del corazón de Shizuru.
Mientras Shizuru y Sakura iban rumbo hacia su siguiente clase, había alguien que estaba más que desesperado, Seiya Kou había hablado con su padre la noche pasada acerca del compromiso con Michiru, creyó que sería fácil convencerlo pero no había sido así, su padre se había negado rotundamente al compromiso, ¿el motivo? Sencillo, el rumor acerca de que los Kaioh estaban en la ruina se estaba extendiendo, el señor Kou lo único que deseaba era un buen matrimonio que aumentara su fortuna, no que la disminuyera o dejara igual.
Flash back…
- Seiya, su padre y hermanos estaban en la mesa, era el momento idóneo para hablar del compromiso. – padre, hay algo que quiero decirte. – comenzó Seiya, se lo diría rápido para que su padre no tuviera tiempo de procesarlo.
- ¿así? Bien pues adelante. – respondió el señor Kou, seguramente era una tontería, Seiya no había tomado ninguna decisión buena en su vida, a veces dudaba de su capacidad.
- bien pues, quiero que pidas la mano de Michiru Kaioh para mí. – soltó de pronto Seiya.
- ¿Cómo? – si, como había predicho, era una tontería, esa chica ya lo había dejado una vez, "pensé que ya se le había pasado ese capricho". – Seiya, esa chica está con el hijo de Hiro Tenoh, dudo mucho que Dorian quiera cambiar esa fortuna por la nuestra. – considerando el hecho de que los Kaioh estaban en la ruina Dorian no dejaría escapar esa fortuna.
- ellos ya no están juntos, por eso quiero que pidas la mano de Michiru para mí, la quiero, pide su mano padre. – pedía Seiya un poco desesperado, no quería que alguien más se le adelantara.
- no. – contesto secamente el señor Kou, está era una de las mayores tonterías que se le había ocurrido a su hijo, pero esta vez no estaba dispuesto a ceder a sus caprichos, lo había consentido demasiado.
- ¿Qué? – cuestiono Seiya desconcertado por la respuesta de su padre, nunca le negaba nada. – padre, no puedes hacerme esto, ya le di mi palabra al señor Kaioh. – lo presionaría con eso, su padre no permitiría que los Kou fallaran a su palabra.
- lo que escuchaste, dije que no, no cederé está vez, ahora hablamos de tu futuro, quiero que nuestra empresa y nuestro legado crezcan, ese matrimonio no nos beneficia en nada, no lo acepto. – eso sin mencionar que el proceder del hijo de los Tenoh no era igual al de los chicos de Japón, él era diferente, pero no quería decirle a su hijo que posiblemente esa chica ya no era pura. – pues la retiraras, hablaras tú con Dorian Kaioh y anularas lo que sea que hayas hecho, esta vez no sacare las castañas del fuego para ti, ya debes empezar a comportarte como uno de mis herederos. – dijo el señor Kou y se levantó de la mesa. – anula el compromiso. – y se retiró del comedor dejando a Seiya molesto y sin saber qué hacer.
Fin flash back.
Así que ahí estaba él, pensando en que hacer para que su padre aceptara el compromiso después de haber dicho que no era viable, Seiya no sabía cómo obtendría el permiso, pero debía de hacerlo, seguramente Michiru ya sabría acerca del compromiso y él la quería, la deseaba, la haría suya y después se desharía de ella, nadie se burlaba de Seiya Kou y se salía con la suya; mientras él seguía con sus cavilaciones, alguien llamo a su puerta, al parecer tenía una llamada…
- ¿diga? – contesto una vez que la maid le dio el teléfono.
- hola Seiya-kun, habla Dorian Kaioh me gustaría hablar acerca del compromiso que habíamos pactado por teléfono ¿ya has hablado con tu padre? – directo al grano, además tenía que tantear el terreno, si Seiya no había hablado con su padre, aún era un acuerdo de palabra entre ellos y seria menos formal.
- no, aun no se lo he dicho, disculpe, pero no he tenido la oportunidad, mi padre ha estado muy ocupado en estos días. – no podía decirle que su padre le había dicho que no, eso sería ponerse el mismo la soga al cuello.
- Dorian respiro aliviado. – Seiya-kun, lo he pensado mejor y no puedo comprometer a mi hija sin amor, eso la haría sufrir, discúlpame pero el compromiso no podrá ser. – soltó Dorian sin más, no se andaría con miramientos después de la clara advertencia de Takuma, lo sentía por el chico que estaba enamorado de Michiru, pero Takuma había sido muy claro, tenía que anular ese compromiso.
- ¿Qué? Pero usted me había dicho que lo aceptaba, yo amo a Michiru, dígame ¿Qué sucedió? – no eso no podía estar pasando, su oportunidad se estaba esfumando, se le escurría de las manos, tenía que saber el ¿Por qué?
- se lo que dije, pero al decirle a Michiru mi decisión y verla llorar… Seiya-kun, no tengo el corazón para ver sufrir a mi hija, ella aun ama a Haruka-san, lo siento. – se volvió a disculpar, lo que sea que hubiera hecho Michiru, lo había hecho muy bien.
- bien, si esa es su decisión por mi está bien, siempre cuando Michiru sea feliz yo lo seré. – dijo Seiya, con falsa amabilidad, no podía permitirse explotar con el padre de Michiru al teléfono, ya después vería como tener a Michiru; Dorian solo dijo un gracias y termino la llamada. - ¡maldición! – grito Seiya molesto y frustrado, había perdido otra vez la oportunidad, pero ya conseguiría otra, no se rendiría.
Por otro lado, en otra mansión, Taro Aino había recibido la no tan agradable visita de su acreedor y los guardaespaldas de este, al parecer el hombre debía mucho dinero y ya no estaban dispuestos a esperar más, le habían dado una semana para conseguirles una suma considerable para cubrir una parte o todo se complicaría aún más; Taro ya no tenía tiempo, necesitaba hablar con Hiro cuanto antes y hacerle saber de las fotos, de el obtendría el dinero para pagar sus deudas; así que sin perder más tiempo tomo su celular y marco el número que lo salvaría de una muerta segura o mucho peor, solo espero tres tonos y…
- ¿diga? – respondió Hiro del otro lado, no tenía ese número en su agenda así que le pareció un poco raro, pero a como estaban las cosas decidió contestar.
- hola, habla Alicia. – hablo una voz que hacía mucho tiempo no escuchaba.
Hiro había recibido una llamada de la persona que jamás pensó le hablaría otra vez, la madre de su hija estaba al teléfono, seguramente Haruka se lo había dado su número, la pregunta sería ¿para qué motivo Alicia lo estaba llamando? Pero había algo mucho peor ¿tendría que decirle acerca de Haruka? Pero su hijo había sido muy claro, no quería preocupar a su familia en los Ángeles, no quería hacerlos sentir culpables por lo que le pasaba ya que ellos nunca hicieron caso de su padecimiento, así que por ahora callaría, dependiendo de la evolución de Haruka se decidiría a decirle o no a Alicia. Por otro lado la madre de Haruka se había visto en la necesidad de hablar con su ex debido a que su hija no atendía sus llamadas y no sabía nada de ella.
- ¿Hiro? ¿Estás ahí? – cuestiono Alicia al no recibir respuesta del otro lado de la línea.
- perdón, aquí estoy, solo que me sorprendió tu llamada, no sabía que tenías mi número. – ya hablaría con Haruka, no podía ir por ahí dando su número y no informarle.
- lo siento, Haruka me lo dio, me dijo que si algún día no lograba contactarla, podría hablar contigo. – Haruka siempre tenía la cabeza en las nubes, ella le había dicho que le avisaría a Hiro, pero al parecer no lo hizo. – si estas ocupado…
- pero Hiro la interrumpió, no quería alarmar a Alicia ni mucho menos. – no, no, no te preocupes, ya salí de la oficina, dime ¿en qué puedo ayudarte? – la mente de Hiro estaba trabajando al ciento por ciento pensando que excusa sería buena para darle a la madre de Haruka.
- he estado intentando comunicarme con Haruka, pero no he podido hacerlo ¿Dónde está mi hija? ¿Por qué no me contesta el teléfono? – Haruka había hecho la rutina de hablarle dos veces por semana, pero la semana ya había pasado y no la había llamado.
- salió a un viaje de estudios. – fue lo mejor que se le ocurrió, cuando él estudió recordó que los profesores retiraban los celulares para que de verdad pusieran atención a lo que hacían.
- ¿un viaje de estudios? – qué raro, no se lo había mencionado. - ¿en qué clase de viaje no utilizan el celular? – más valía que la respuesta fuera buena, necesitaba de Haruka, ahora.
- aquí en Japón las escuelas son más estrictas, los chicos van a estudiar, no a perder el tiempo con los celulares, además iban a subir a un santuario en una montaña y ahí no hay cobertura. – bien, Kami, ahora entendía porque Shizuru era buena mintiendo, venia de familia, "todo se hereda" pensó Hiro.
- ya veo. – bueno, su otra hija le había dicho que ciertamente las escuelas en Japón eran demasiado estrictas para su gusto, pero que Haruka se acoplaría bien, pero… – solo espero que sea verdad. – no sabía porque pero no terminaba de creer eso de la excursión, Haruka no se la menciono antes.
- ¿a qué te refieres? ¿Por qué piensas que te mentiría? – rayos, esa mujer no cambiaba siempre tan desconfiada, no entendía como Haruka había soportado el escrutinio de su madre por tanto tiempo.
- me parece que la estás solapando, tú me mentirías para cubrirla, para encubrir cualquier cosa que estuviera haciendo y que no quiere que yo sepa, solo para ganarte su afecto. – si era lo que estaba pensando, había cometido un error al dejarla ir a Japón, sabía que no debió dejarla ir, pero creyó que era lo correcto.
- no sé de qué estás hablando ¿Qué podría hacer Haruka que no quisiera que supieras? – amenos que… lo sabía, Alicia sabía que a Haruka… le gustaban las chicas o… sabía acerca de su enfermedad, pero no podía arriesgarse a hablar.
- sabes perfectamente bien de que hablo y estoy totalmente segura qué harías lo que fuera para que Haruka te aceptara, inclusive el solaparle eso. – siempre pensó que Haruka sería diferente a las otras chicas, ella no soñaba con príncipes, ella soñaba que era el príncipe, desde pequeña, cuando jugaba con su hermana ella era el príncipe, pensó que era cosa de la edad y por hacer sentir bien a su hermanita, pero conforme fue creciendo, se daba cuenta que la tendencia seguía siendo la misma, cuando Haruka era pequeña la obligaba a usar la ropa que ella escogía, pero cuando pudo valerse por sí sola, era ella quien compraba su ropa y decidía que tipo de corte de cabello deseaba y los cambios se hicieron más notorios, su niña no era como todas las demás.
- mujer, como no te expliques bien, no podre saber de qué hablas. – tenía que hacer que Alicia dijera que era lo que ella sabía, no podía abrir la boca con ninguna de las dos cosas porque podría perjudicar a su hija.
- si quieres que lo diga, lo hare, Haruka no es como las otras chicas, ella… ella no es normal. – explicaba Alicia, cuando confirmo sus sospechas fue con una chica que siempre iba a su casa, Haruka siempre hablaba de ella y sus ojos brillaban, la tomaba de la mano cuando creía que no la veía y la abrazaba, ahí confirmo que su hija, no era normal, tenía otros gustos que no eran normales.
- ¿Cómo? ¿Qué Haruka no es normal? – entonces si sabía, sabía que a Haruka le gustaban las chicas y lo que era peor, no lo aceptaba. – déjame decirte que mi hija es perfectamente normal, no hay nada malo con ella. – eso no lo iba a permitir, podría ser su madre, pero no permitiría que hablara así de su hija.
- ¿Cómo puedes decir que es normal? Le gustan las mujeres. – dijo en voz alta, nunca lo había dicho, sentía que si lo ponía en palabras seria realidad, ella tenía que corregir el camino de su hija, no permitiría que se perdiera.
- eso no es motivo para decir que no es normal, ser gay no es una anormalidad. – dijo Hiro con notoria molestia en la voz. – no puedo creer que hables así de tu propia hija, no tiene nada de malo que tenga gustos diferentes, al fin y al cabo no todos podemos tener los mismos gustos. – la defendería, lo había jurado, la defendería de quien fuera incluso de su propia madre.
- ¿Qué no es una anormalidad? Una mujer con otra es una abominación ¿piensas que es grato para mí el saber que mi hija se ira al infierno? Dios no acepta la homosexualidad, "Si alguno se ayuntare con varón como con mujer, abominación hicieron; ambos han de ser muertos; sobre ellos será su sangre" – recito un versículo de la biblia, ella había entrado al cristianismo con tal de retirar ese demonio de la homosexualidad de su hija pero no había sido posible, Haruka nunca deseo ir y cuando la obligaba no prestaba atención a nada.
- por Kami ¿qué abominación estas diciendo? Es tu hija por Kami santo, no puedes hablar así de ella, yo acepto a Haruka tal como es, si tú no lo puedes hacer es tu problema, pero tendré que pedirte que te alejes de ella, no pienso permitir que le digas esas grotescas palabras. – Hiro ya estaba más que molesto; en Japón la homosexualidad no era pecado, es mas era una práctica bastante normal, solo que en las familias de clase alta no se exteriorizaba como lo habían hecho ahora Shizuru y Natsuki.
- lo que deberías hacer como padre es casarla ¿Qué no en Japón los matrimonios se arreglan? Cásala y sálvala del infierno, es mi hija y no pienso permitir que se pierda y se vaya al infierno. – hablaba con mayor fuerza Alicia, aun no entendía ¿Cómo Hiro podía estar de acuerdo en los gustos de su hija? Pero si no tenía su ayuda ella misma salvaría a Haruka del demonio de la homosexualidad.
- estas diciendo tonterías, no atare a mi hija con alguien a quien no ama y que sea infeliz, Haruka está siguiendo su propio camino, no va a seguir el mío ni mucho menos el tuyo. – una risa irónica se le escapo. – y pensar que Haruka te visitaría después de su viaje para decirte todo y tú ya lo sabias. – su hija sufriría y mucho, otra cosa más que le pasaba ¿es que acaso Kami no le podía dar algo de felicidad a su hija?
- ¿entonces no me vas ayudar a enmendar el camino de tu hija? ¿La vas a apoyar aun cuando eso la condene? – cuestiono Alicia, ignorando las palabras de Hiro, si Haruka iba a seguir por ese camino que la llevaría al infierno, prefería pensar que ya estaba muerta, eso era preferible a decirle a la congregación cristiana a la que asistía que tenía una hija gay, eso no lo aceptaría.
- yo apoyare a mi hija en sus decisiones, es ella la que tiene que equivocarse y encontrar su camino, nosotros como padres solo debemos apoyarla en sus decisiones y ayudarla a levantarse cada vez que caiga o piense que no puede seguir. – Haruka ya sabía perfectamente qué camino seguir, el solo la apoyaría y protegería. – así que no, no te ayudare, yo apoyare a mi hija.
- bien, pues con eso la has condenado al infierno, dile que no me busque más, ni a mí ni a sus hermanos, que se olvide que tiene una familia en los Ángeles, para nosotros ya está muerta. – sentencio Alicia, no permitiría que Haruka y sus costumbres infectaran a sus otros hijos, toda la conducta de Haruka era culpa de Hiro, con su actual esposo no tenía ningún problema con sus hijos, los dos eran normales y asistían a la congregación con agrado y alegria.
- como gustes. – respondió Hiro. – solo déjame hacerte una pregunta antes de terminar la llamada y dejarnos de molestar el uno al otro. – pidió Hiro de manera tranquila.
- adelante. – respondió Alicia con resignación.
- primero que nada, déjame decirte que no te preocupes, Haruka no te molestara, ni te buscara y te pido que hagas tú lo mismo, ya que sé que le has estado pidiendo dinero, ese dinero es sucio, ya que lo ha tocado una abominación, según tu ¿no? así que deja de pedirle. – había hecho una cuenta para Haruka para que no tuviera que pedirle dinero, pero al revisar los estados de cuenta vio varias transferencias a un bando de los Ángeles, su hija estaba ayudando a su familia, no se lo reprochaba, pero ahora era diferente. – ahora la pregunta. – hablo antes de que Alicia dijera algo. – tu amas mucho a tu esposo, pero dime, si el no tuviera pene ¿aun así estarías con él? – cuestiono Hiro.
- por supuesto que no. – contesto de manera inmediata Alicia, olvidando lo del dinero, ya que no había manera de negar eso, había pedido ese dinero a su hija como un préstamo y ahora necesitaba otro pero ya no sería posible.
- entonces no estas enamorada de tu esposo, sino de su pene. – respondió Hiro tratando de no reír, convivir con Haruka lo había cambiado mucho.
- ¡ERES UN INFELIZ HIRO, TÚ Y TU HIJA SE IRÁN AL INFIERNO! – comenzó a gritar Alicia. – ES UNA ABOMINACIÓN, TODOS LOS QUE SON COMO ELLA ARDERÁN EN LAS LLAMAS DEL INFIERNO. – gritaba la mujer al otro lado de la línea.
- Hiro no quiso escucharla más y termino la llamada. – MALDICIÓN. – dijo tirando el celular piso haciendo que este se rompiera en pedazos por la fuerza del impacto, hablar con esa mujer lo había alterado mucho, no podía creer que Alicia hubiera cambiado tanto, sabía por Haruka que la había trato de obligar a ir a esa congregación pero ella se había negado, pero jamás pensó que sería así al enfrentarla, pobre de Haruka.
Sho había ido un mudo testigo de la conversación de su hermano, desde que había atendido hasta cuando la finalizo y fue el celular quien pago la ira que trataba de reprimir su hermano.
- ¿todo bien? – cuestiono al acercarse a él, sabía que estaba bajo mucha presión, solo esperaba que no fuera cosa de la empresa. - ¿Quién te llamo?
- sí, todo bien, disculpa. – se disculpó, ya que había arrojado el celular en el piso y estaban en el hospital. – era la que se dice ser la madre de mi hija. – respondió con ira.
- ¿Cómo? ¿Qué quería? – cuestiono Sho, porque él estaba seguro que Hiro aún no había olvidado a la madre de Haruka, pero ahora parecía que la despreciaba como a su peor enemigo.
- hablo preguntando por Haruka, una cosa llevo a la otra y… – Hiro le explico toda la conversación que había tenido con Alicia y fue testigo de cómo su hermano se ponía rojo de ira, tal vez así se había puesto el.
- ¿pero cómo se atrevió a decir eso?¿Es que no tiene corazón? ¿No piensa en el dolor que le podría causar a su hija? – Sho no podía creer la clase de persona que resulto ser la madre de Haruka, no entendía como su sobrina era lo que era ahora, si su madre era así y Hiro no estuvo presente.
- ¿con que clase de personas vivía mi hija hermano? ¿Cuánto dolor tuvo que soportar? Y que fuerte es, nunca se rindió, salió adelante por ella misma, es lo que es ahora por ella, por sus propios medios. – su hija era una guerrera, sabía que la madre de Alicia la había ayudado siempre, pero el mérito era de Haruka, sin madre y sin padre salió adelante.
- no hay mejor escuela que la de la vida hermano, una vez que todo esto termine, preguntémosle ¿Cómo lo hizo? – dijo Sho con orgullo, sabía que sería doloroso, pero esa historia era digna de contarse, quería saber más de Haruka.
- sí, tienes razón. – secundo Hiro, ahora más que nunca protegería a su hija, nadie la lastimaría, nadie más.
Las horas pasaron rápidamente, Hiro después de calmarse había pedido a su hermano su celular para hablar con Takuma, le pidió a su padre le compara un celular nuevo, solo el celular, no podía estar incomunicado, después había pasado a ver a Haruka, estuvieron hablando de muchas cosas, de todo y nada, pero el rubio nunca menciono nada acerca de Michiru, ni siquiera había preguntado por Shizuru, Hiro pensó que se debía a que Haruka estaba seguro que su sobrina iría para decirle todo y quería saber la verdad pero debía ser la misma Shizuru quien se lo dijera, al parecer su pequeña ya no confiaría mucho en ellos.
Por otro lado Taro estaba más que molesto, al marcar a Hiro el teléfono sonó ocupado, después había estado tratando de comunicarse pero simplemente el teléfono parecía estar fuera de servicio, necesitaba hablar con Hiro cuanto antes o perdería la vida o tal vez sucedería algo peor, no quería ni pensar en eso, lo podía perder todo y no estaba dispuesto a eso, esperaría un día más para tratar de comunicarse con Hiro, de no lograrlo iría a su casa personalmente.
Shizuru por otro lado había terminado con sus clase, tenía deberes en el concejo pero Sakura insistió en cubrirla y tanto Reito, Darien y Setsuna no le vieron ningún inconveniente, Yukino también ya formaba parte del consejo, esto desde que el colegio mugen les dio la oportunidad a todos los alumnos de tercer año de hacer el examen de ingreso a la universidad afiliada, después de todo en mugen solo estudiaban personas con un gran intelecto o talento para las artes, junto con Yukino, Michiru y Natsuki también pasaron a la universidad, además de otros tantos alumnos y alumnas que lograron pasar, así que ellas estaban a punto de terminar su primer año ahí, mientras que Shizuru y compañía estaban por terminar su segundo; así que la castaña más tranquila se fue hacia su casa para comer, darse un baño descansar e ir al hospital a hablar con Natsuki y ver a Haruka.
Natsuki por otro lado estaba más que nerviosa, había hablado con su madre y le había contado todo lo que había pasado con Shizuru por la mañana, claro que Saeko la reprendió, porque como le había dicho Sakura, el patio de la universidad no era el mejor lugar para tocar ese tipo temas, la aconsejo y le prohibió hablar acerca de sus dudas, tenía que madurar, debía de dejar sus inseguridades aun lado por el bien de su relación y por su futura hija, Natsuki comprendió lo que le pedía su madre, Shizuru ahora dudaba de su amor por culpa de sus inseguridades y su indecisión , así que ahora que la viera aparte de pedirle perdón, le aseguraría que lo que había pasado antes no volvería a suceder y si esto no fuera suficiente ya vería de que otra manera lograría convencer a Shizuru de que sus sentimientos eran de verdad y que jamás se alejaría de ella o de su hija otra vez.
Las cinco de la tarde llegaron muy rápido, Shizuru fiel a su costumbre de ser siempre puntual ya estaba esperando a Natsuki en el despacho de su tío, la peliazul llego poco tiempo después de que sonara la última campanada del reloj que tenía su tío ahí; Shizuru invito a Natsuki a sentarse en la pequeña sala que tenía dispuesta su tío, se miraban mutuamente sin decir nada, la castaña ya estaba un poco desesperada y comenzó ella a hablar.
- ¿y bien Natsuki? ¿De qué querías hablar? – cuestiono Shizuru, no es que quisiera ser cruel con Natsuki, pero Haruka la estaba esperando.
- bueno… yo quiero… quiero hablar de nosotras. – "vamos Natsuki no te acobardes ahora" se animaba ella sola.
- ¿de nosotras? – cuestiono Shizuru. – Natsuki, ya no hay un nosotras ¿lo olvidas? Tú dejaste nuestra relación. – tenía que hacerle ver a Natsuki que las cosas no serían tan fáciles y ella era la causante de todo.
- lo sé, sé que me porte como una idiota, que te deje sin permitirte que me explicaras y que no me he portado de la mejor manera, te deje sola cuando más me necesitabas, pero Shizuru, yo te amo, quiero estar contigo y con nuestra hija, cuidar de ambas. – tenía que comenzar con disculparse y hacerle ver a Shizuru que sabía los errores que había cometido y que estaba arrepentida de ello.
- Natsuki, yo también te amo. – confeso Shizuru y al ver la cara de felicidad de la peliazul agrego. – pero eso no significa que vaya a olvidar lo que hiciste, me dolió mucho Natsuki, me lastimaste como no te imaginas, me hiciste dudar de mi misma por tus inseguridades, fue gracias a mis amigas y al apoyo de mi familia que he logrado salir adelante y estoy aquí. – confeso Shizuru, seguiría el consejo de Sakura y le diría a Natsuki el dolor que le había causado, ella debía de hacerse responsable y tenía que aprender que todo acto tiene consecuencias.
- Shizuru yo… - no tenía idea de hasta qué punto había hecho daño hasta que Shizuru se lo dijo, la había lastimado, le había hecho daño. – sé que todo es mi culpa, pero te aseguro que no se volverá a repetir, permíteme estar a tu lado y al lado de nuestra hija, te prometo que trabajare, no les hará falta nada, me hare responsable de ustedes, pero déjame estar contigo. – pedía Natsuki ya con sus ojos al borde del llanto ya que estaba sintiendo que Shizuru no la perdonaría.
- Natsuki, yo no puedo prohibirte que veas a tu hija, jamás te negaría tus derechos para con ella, pero con respecto a nosotras no creo que pueda volver a confiar en ti, no creo que estés lista para una relación y yo necesito ver por mi hija y por mí. – no podía aceptarla, la amaba sí, pero como le había dicho no por eso iba a olvidar todo e iba a hacer como si nada hubiera pasado, Natsuki debía comprender.
- Shizuru, yo me hare cargo de las dos, te prometo que no les faltara nada, déjame cuidar de las dos, me pondré a trabajar, venderé mi moto y mi departamento para tener algo de dinero, Shizuru. – Natsuki ya había comenzado a llorar porque lo que más temía se estaba haciendo realidad, Shizuru no la estaba aceptando. – por favor, yo te amo.
- Natsuki, yo no puedo pedirte que hagas eso, ya te lo dije, jamás te negare tu derechos para con tu hija, pero… – Shizuru no soportaba ver llorar a Natsuki, pero tenía que ser fuerte, no podía caer, no podía flaquear, no ahora.
- yo amo a mi hija y te agradezco que no me niegues los derechos, pero quiero ser yo quien te lleve al médico, quiero sentir su primera patada, quiero cumplirte los antojos, quiero ser parte de tu vida y la de nuestra hija, no quiero ver todo desde afuera. – pedía Natsuki derramando lágrimas, le dolía y mucho pero sabía que esto ella misma lo había provocado.
- Natsuki, todo eso que me pides conlleva a que tú y yo tendríamos que tener una relación y eso no sé si pueda ser, Natsuki, nuestra hija siempre sabrá que tú eres su madre, pero de ahí a tener una relación solo por ella no creo poder hacerlo. – si quería, quería que fuera ella la que la llevara al médico a las revisiones, quería despertar en medio de la madrugada y que fuera ella quien le cumpliera sus antojos, si lo deseaba, pero si cedía ahora, Natsuki jamas entendería.
- yo no quiero aparentar una relación Shizuru, yo quiero una relación de verdad, quiero llevarte a ver ropita, quiero que escojamos la cuna juntas, quiero que todas las decisiones con respecto a nuestra hija las tomemos como una pareja, Shizuru por favor, déjame demostrarte que lo que te digo es verdad. – pedía Natsuki, ya no le quedaba más, si Shizuru no le permitía estar a su lado no sabía que haría o peor aún, si Shizuru se enamoraba otra vez ella no quería seguir con esa vida.
- Natsuki, eso que me pides ahora no es posible, estoy muy dolida por tus dudas, por las palabras que dijiste, le dijiste a Haruka que mi bebe era suyo, lo enviaste al hospital por comenzar una pelea en estado de ebriedad, Natsuki yo ahora no puedo volver contigo. – Natsuki tenía que comprender y luchar por ella, no alejarse aún más como usualmente lo hacía, tenía que luchar por ella y por su hija si quería otra oportunidad y si no lo hacía, se rendiría con ella, a pesar de amarla.
- entonces Shizuru, ahora no te insistiré más, pero escucha bien, no me alejare de ti ni de nuestra hija, te voy a demostrar que lo que digo no son solo palabras, prepárate Shizuru Fujino Tenoh porque yo te voy a conquistar. – no sabía precisamente como, pero lo haría, conquistaría a Shizuru y la haría su esposa.
Continuara…
