TERCERA DESPOTRICACIÓN

Sí, para variar. Últimamente no estoy de humor. Todo empezó con el regreso a clases, y los inconvenientes de ver a ciertas personas nefastas.

Además, mi susceptibilidad aumentó, pues en las clases de Biología me asalta la duda de si realmente existo, o en serio sólo soy la amiga imaginaria muerta de una compañera.

Pues me parece increíble (aunque conveniente) que en doce clases de biología la maestra nunca, léase bien, nunca me ha preguntado nada directamente. Y digo que es extraño porque ya a todo el salón le ha tocado ser preguntado (es una de esas maestras que diario se agarra a hacer preguntas al azar a personas al azar).

Otra cosa no tan extraña (a la que, de hecho, estoy acostumbrada) es que simple y llanamente no estoy en la lista. ¡Sé que mi apellido es raro, pero el primer día me preguntó si estaba bien escrito en la lista (y lo está), y obviamente respondí que sí!

Y, aun así, lo pronuncia mal. (Bueno... no tan mal... hubo una maestra (también de biología) que leyó, en vez de la sílaba final "za", "leta", lo cual perdono por mi horrible letra)

Y el día que leyó mis dos nombres, eludiendo hábilmente lo del apellido... ¡me cambió el primer nombre! ¡No, señora, no me llamo María!

Total, que en doce clases sólo me ha llamado de la manera correcta una sola vez (11 de Febrero de 2005: en dieciséis clases, lo ha dicho correctamente dos veces). Incluso Nakuru, burlonamente, me dijo, interrumpiendo mi éxtasis de gloria (escuchaba en mi mente el "Aleluya", de Handel) "Aaay, entonces, ¿nuestra compañera Fulana (ni nombre mal dicho) ya se fue?"

Pero sé que lo volverá a decir mal, hasta el infinito o hasta que, como en la secundaria, el salón en pleno le grite correctamente como me llamo.

(Oh, lo recuerdo tan bien. Estaba tan acostumbrada a la situación, que me limitaba a suspirar de vez en cuando y pensaba en cambiarme de nombre. Quizá si me llamo María Sánchez nadie tenga problema con mi apelativo. La maestra, como de costumbre, se tragó la Z de la última sílaba. Pero después del grito de 53 voces, jamás olvidó como se pronuncia)

Eso es, en parte, para disculparme por lo susceptible que he estado últimamente y para intentar que se me perdone esta tercera despotricación, que más parece un berrinche de quinceañera mimada.

Pues me trago todas mis palabras (y sin agua), y aplaudo la sabia decisión de la mayoría de los guionistas de anime y/o manga por haber excluido de sus historias a las familias, o al menos a varios de sus miembros.

Hace poco, me enteré de un escritor orgullosamente Mexicano que acababa de sacar su libro: "No honrarás a tu padre". No, él mismo lo aclaró, no es por negar el mandato bíblico. Es una simple premisa de sentido común: "No importa lo que hagas, jamás conseguirás que tu padre se sienta orgulloso de ti".

Esto es indeciblemente cierto en la sociedad mexicana. Salvo contadas excepciones, los padres son seres míticos que acompañan a tu madre, pasan dinero para mantenerte y están los domingos viendo partidos de fútbol (eso en el mejor de los casos).

Así pues, gran parte de este pueblo no conoce realmente a su padre (me incluyo. Yo soy parte de ese caso no tan bueno, ni tan malo, en que el padre sólo manda lo mínimo de capital que le permite su conciencia y viene de visita dos, a lo mucho tres veces al año).

Por tanto, en efecto, hagas lo que hagas no honrarás a tu padre.

Y aquí agrego, con pesimismo: ni a tu madre (a los hermanos, tíos, primos, de ésos no se preocupen, porque no es exigible honrarlos. Y si tienen suerte, sus abuelos se sentirán felices con que los visiten una vez a la semana)

¿Por qué he llegado a tan terrible conclusión? Porque, al menos en mi caso, es cierta. Ya sé que no soy la hija perfecta, pero hago lo posible por no causar problemas, no me drogo, no fumo, no voy a quedar embarazada sin saber quién es el padre, no bebo alcohol (ni nunca lo haré... al menos no en exceso), si me dicen "no", sé que es "no" y así lo dejo, y aunque detesto terriblemente la escuela en la que estoy, no he buscado que me expulsen (y vaya que sé cómo hacer que me expulsen de ese lugar)

En suma, yo en lo particular no sé qué chingados quiere mi progenitora que haga. Según su último sermón (esto lo escribo al día siguiente), soy demasiado antisocial, amargada y acomplejada.

Me envió a una psicóloga hace años. Nunca confié en la tipa. Ahora intenta meterme a cuanto curso se le pase por la cabeza, todo con tal de que conozca a más personas y me vuelva una estúpida que vive para la sociedad.

De la única estupidez que me acuso es que soy una cobarde. Jamás le he dicho que mi problema es con la familia. Y sé, aunque he pensado con detenimiento cada una de las palabras que podría usar, que nunca le preguntaré qué es lo que en realidad espera de mí.

Y ahora, va mi razón infantil e ilógica para alentar a la gente a dejar reviews (a quien sea, no a mí): que siempre son las mismas personas (a quienes agradezco infinitamente).

No saben la cantidad de humillación que tengo que soportar aquí, en lo que se supone que debería ser mi hogar y por tanto de aquí debería provenir todo el apoyo del mundo.

Esto, porque mi madre y mi hermano, en su soberbia estupidez, en realidad creen que soy más fría que el polo norte, que tengo llena de veneno la sangre y que me importa un rábano lo que me digan.

No me la acabo si, de repente, una de esas personas de siempre no hace acto de presencia. Ahora que mi hermano no tiene nada que hacer, él sí se pone a revisar números. Y le va con el chisme a mi progenitora de que ya no tengo cuatro lectoræs: ya nada más tengo tres.

Y eso, claro, da pie a que la señora me cuestione el por qué sigo haciendo esto, si a) no me pagan y b) nadie lo lee. Claro, "cuestione" es un vocablo benévolo.

Y aquí viene mi segunda queja (... en realidad no llevo la cuenta): ¿Por qué él sí puede "perder su tiempo" programando un seudo-rpg (con el rpg-maker) que en primera tiene una historia que sólo él entiende; los gráficos (en mi opinión) no concuerdan los unos con los otros, los diálogos son ridículos e imposibles y nadie le va a pagar por hacerlo? (yo le habría pagado por no hacerlo, pero como nunca lo conocerá nadie, pues bueno).

¡Ah, recuerdo perfectamente lo que me dijo: "Porque él ya sabe que a eso se quiere dedicar"... señoras y señores, eligió una carrera que no tiene nada que ver con programación de videojuegos (pero sí viene programación, lo reconozco).

Segundo berrinche: se queja de que no sé a qué me quiero dedicar. Se equivoca: ya tengo dos opciones (lo cual es un avance). Pero sé que si le digo me va a desalentar (no sé si lo hace a propósito, pero siempre acaba siendo así). Así pues, me ahorro un sermón "del por qué deberías reconsiderar estudiar eso".

Y ya, le paro con eso. Ahora, a lo que voy.

Después de enumerar todas estas situaciones en mi mente y en el papel electrónico, llego a la conclusión de que a veces envidio a todos esos personajes de anime. Me gustaría estar en el lugar de Ash: madre bonita y alejada que no te trata de "aconsejar" más allá de los límites de lo prudente.

Finalmente, aplaudo con mis manos ociosas a todos aquellos maravillosos entes que (desde aquellos lejanos tiempos de Candy-Candy) decidieron que lo mejor era crear personajes huérfanos o abandonados, al menos para evitar traumas innecesarios y darle más profundidad a la trama.

Por eso, aquí están mis más sinceras disculpas por haberles hecho soportar esto... pero, al menos, no tengo que ver sus caras, ni oír su tono de voz (lo que me provocaría un tremendo sentimiento de culpabilidad), y si quieren decirme algo, por el medio que sea, puede ser sobre el clima, política, el universo colateral, la capa de ozono, o lo que se les ocurra. Sólo finjamos que esto nunca pasó.

PD: alabadas sean las Enchiladas Suizas! Existo, al menos nominalmente, en la clase de biología. Pero, a 20 clases, no me ha preguntado directamente nada más que la tarea, y eso porque iba por filas. Insisto en dudar de mi existencia.