A la mitad de la noche, Artemisa se despierta con muchísimo frío, dispuesta a ver si Janus está bien, pero recibe una inesperada visita… con quien tiene un intercambio bastante tierno e intenso que podría dar a lugar a otras cosas. Quizás la diosa tiene suerte y la miman a ella… quizás, conste.


HOLA A TODOS. Para referencias a mi estilo y a ciertos aspectos del fic, lean 'Littera Minima' y sus secuelas. En esta ocasión, sumen 5 años a las edades del canon, o si tienen dudas, revisen la línea temporal que Ekléctica tiene en su perfil. ESTE OMAKE SE UBICA UN MES DESPUÉS DEL FINAL DEL FIC "ADHUC STANTES".

Un especial agradecimiento a Seika Lerki, Tsuyu Ryu y Ekléctica (El Concilio del Fic), madrinas y lectoras de prueba de este fic, que me instaron e incentivaron a escribir, y animaron cuando me encontraba en atolladeros. De no ser por ellas, me habría tardado más.

Una recomendación especial, si quieren ver este universo expandido, lean "Madness of Love", de Lady Seika Lerki; el omake "Lo que Sueño de ti", "La Familia" y la adorable miniserie "Futuro" de Ekléctica. Especialmente recomiendo la lectura de "Luz Amatista", de Tsuyu Ryu. Las conversaciones que las inspiraron a ellas, de paso me inspiraron a mí para retomar este hábito mío de escribir fanfictions. ¡VAYAN A LEER! =D

"Saint Seiya", la trama y sus personajes pertenecen a Masami Kurumada y a quienes han pagado por el derecho respectivo. No estoy sacando beneficio económico de este escrito: nada más hago esto para relajarme y entretener a mi imaginación, eso es todo.


ADVERTENCIA.

¡NO APTO PARA DIABÉTICOS!

Cualquier coincidencia con la realidad, con situaciones reales y semejanzas con personas vivas o muertas, es una mera coincidencia. Se pide criterio y discreción por parte de los lectores. No me hago responsable de castigos, lesiones, o penas capitales derivados de la lectura de este capítulo.


"Colección de los Omakes Perdidos"
Omakes de las Cosas Cotidianas: Touma de Ícaro y Artemisa

Frías Visitas Nocturnas

Santuario de Éfeso. Habitaciones de Artemisa.

Un mes después. 6 de diciembre. Madrugada. 02:54 horas.

Había olvidado lo frío que podía ser el mundo humano, sobre todo en las noches. Conforme se acercaba el invierno las temperaturas caían en picada. Le consolaba sí que no llegarían bajo cero, pero sí se acercarían mucho. No digamos que le hacía el quite a la adversidad, pero esto le confirmaba una vez más que estaba convertida en una señorita rogona, que se había acostumbrado a la climatización permanente del Olimpo. Tenía que endurecer el carácter, ¡Se suponía que tenía que ser más ruda! La noche estaba helada, su cuarto estaba CONGELADO, pero no era para morirse. Pero tenía frío. Artemisa abrió un ojo y se fijó en el reloj de la mesita…

Eran las casi las tres de la mañana.

"¡BRRRR!"

Levantó un poco la cabeza y estiró con aprensión el cuello hacia la cuna. Janus debería estar dormido, o eso creía: hacia dos noches que estaba durmiendo de corrido y justamente eso era lo que el bebé estaba haciendo en esos momentos. Dormía cómodo y respirando quedito. ¿Estaría bien abrigado? A lo mejor tenía frío. ¿Pasaría algo si le ponía una manta más? Con sigilo se sentó en el borde de la cama, frotando sus brazos. ¡BRRRR! Debían haber unos cuatro o cinco grados, no más. Se levantó frotando sus brazos y avanzó hacia la cuna, pero de pronto una sombra le cortó el camino ni bien se levantó y dos firmes manos la obligaron a retroceder hasta volver a sentarse. Aquella persona sonrió torcido y se agachó hasta rozar su nariz con la de ella.

"¡Tommy!"

"Hace frío. ¿Qué haces levantándote, mujer?" Le preguntó a medida que se sentaba junto a ella. Artemisa se acurrucó contra él.

¿Acaso Touma dormía en algún momento? Siempre lo veía despierto, en pie, vestido y listo para liarse a golpes. ¡Tan Galante que se veía! Lo rodeó con los brazos y suspiró contenta. No recordaba haberlo visto en pijama nunca. Lo más cercano que lo había visto descansando, era cuando optaba por sentarse en algún sitio con buena vista y asumía una posición relajada. Pero durmiendo nunca.

"Voy a ver a Janus, Tomás."

"Te recuerdo que comió hace poco: te vi. Harás que engorde demasiado. Y mi nombre es Touma." Rezongó mientras la rodeaba con un brazo y le frotaba la piel… aprovechando para hacerle algunas cosquillas de paso. "¡Estás helada!"

"Suelta, Touma, ¡sin cosquillas!" Le dijo la diosa, tratando de soltarse. Fue cuando la expresión del ángel se tornó traviesa y la apresó con los dos brazos.

"Nuuuuu…"

"Ya déjame ir… ¡Janus debe tener frío!" Reclamó Artemisa divertida, tratando de quitarse de encima los brazos del pelirrojo.

"Tú eres la que tiene frío, Arte. Déjalo dormir. ¡Lo acosas!"

"¡No me hagas cosquillas! Jejejejeje…"

"… Entonces quédate quieta…"

"jajajaja, ¡no, porque me harás más cosquillas! Jejejeje. ¡Touma! Por favor…"

Entre las cosquillas y las maniobras por evitarlas, la pareja terminó rodando por toda la cama entre risas que intentaban sofocar y pataleos que daban una idea bastante equivocada de lo que estaba ocurriendo. Finalmente ambos terminaron recostados mirando al techo, recuperando el aliento, con esa actitud traviesa y la sensación de que su juego bien se podría malinterpretar. Al menos se le había pasado un poco el frío.

"Más vale que no hayamos despertado a Janus." Comentó Artemisa con calma.

"Duerme como tronco cuando quiere. ¡Déjalo!"

"Yo sé. También despierta de mal humor. ¡Gruñe un montón!"

"Gruñe al despertar y al dormirse. Eso lo heredó de su madre."

"¡Hey! No tengo mal despertar. ¡Pasa que todos ustedes son muy felices en las mañanas!" Artemisa resopló. "Tampoco lo haces mal, amor. Antes de tu café no hay quien te soporte."

"Cierto, pero al menos se me pasa con el café y vuelvo a ser persona." Se burló Touma. Le llegó un manotazo juguetón.

"¡Calla, Inmortal!" Se rió la diosa, intentando fingir molestia. Se quedó un momento en silencio, escuchando la respiración de su pequeño y de Touma. Se mordió el labio y tomó impulso. "Tengo que ver como está Janus." Dijo a medida que intentaba levantarse de nuevo, pero la detuvieron, e impulsaron hacia atrás, de regreso sobre la cama.

"Nuuuu…" Touma la miró con cariño, quizás bajando la guardia. Se acomodó sobre su costado y apoyó la cabeza en una mano, mientras que con la otra acariciaba las mejillas de su diosa. "Juanito está bien, mi bella luna."

"¿Pero y si tiene frío?" Preguntó Artemisa preocupada, mientras tomaba la mano de Touma con cariño.

"Una manta más y el pobrecito no va a poder ni respirar." Afirmó Touma mientras se acercaba un poco más a ella. Se desligó del agarre de Artemisa y trazó sus dedos por todo su contorno, descansando su mano sobre su cadera. La diosa le acarició el rostro.

"Mi niño me preocupa, eso es todo."

"Es fuerte, no le va a pasar nada. Solo lo vas a interrumpir y tan lindo que duerme." Le dijo el pelirrojo, con los ojos entrecerrados, acercándose a ella, como si intentase besarla.

"Lo que tú quieres es que te preste atención exclusiva a ti, Tou."

"Y que además lo dejes dormir."

Artemisa hizo un puchero y suspiró. Touma se le apegó un poco más, al mismo tiempo que la diosa hacía lo mismo, quizás buscando calor. A veces la diosa se tensaba sin querer con ese tipo de cercanía del pelirrojo, pero eso ya no le ocurría tanto como al principio. Touma era muy gentil con ella y por lo visto, en esa ocasión, ni se tensó ni inquietó.

"Para ser tan gruñona, eres muy aprensiva, cariño."

"Es mi único pequeñito, mi vida, y no será bebé toda su vida. Tengo muy poco tiempo para mimarlo así…"

"Yo sé, pero lo acicalas mucho. Déjalo que duerma en paz." Touma se sopló el flequillo. "Además la que tiene frío eres tú. Por mamás como tú dicen eso de estar más abrigado que hijo único."

"¡Me reclama quien no deja que Calisto lo cargue porque tiene dedos de mantequilla!"

"¡Esa Mujer Los Tiene!" Reclamó Touma indignado, alzando las cejas. "¿No has visto la cantidad de veces que bota el celular por accidente? Ella misma lo reconoce."

Los dos se quedaron mirando y al cabo de unos instantes se rieron bajito. Touma volvió a acomodarse en la cama, tratando de deslizar su brazo por debajo de Artemisa con el afán de abrazarla o frotarle la piel. La notaba muy fría y eso no le gustaba. No pudo evitar la ingenua felicidad de sentir a Artemisa arrimándose a él… aunque le pusiera las manos heladas justo en la nuca.

"¡Arte! Las manos. ¡Estás Helada!" Protestó el pelirrojo, retorciéndose.

"¡Claro que sí! Tengo frío." Reclamó con dulzura. "Está heladísimo y tu calientito. ¿Cómo lo haces?" La diosa hizo un puchero. "A todo esto, ¿Qué hacías levantado? Hoy no te tocaba turno. ¿Es que nunca te pones pijama para dormir?"

"No tengo pijama." Le dijo con una sonrisa pícara.

"¡¿Qué acaso duermes desnudo?!" Preguntó Artemisa frunciendo el ceño, pero se arrepintió ni bien vio la sonrisa de tiburón que le puso Touma. Se le subieron los colores al rostro y frunció el ceño. "¡Eres un grosero, Touma! ¿Cómo me insinúas eso? Seguro que pasas mucho frío…"

"Cuando duermo… prefiero rondarte y asegurarme que nada te amenaza a ti o a Juanito."

"No descansas bien, amor…"

"Por el contrario, me relaja más de lo que crees." Touma le acarició la mejilla. "Descanso cuando sé que están seguros…"

"Y… si te mudaras aquí a mi cuarto… ¿dormirías conmigo?" Le preguntó intentando vencer la timidez y el pudorcito. Tragó saliva, tratando de sacudirse la sensación de colegiala inexperta. "Así no pasarías frío, yo tampoco… ¡Incluso te consigo un pijama!"

Touma le sonrió con dulzura y se inclinó sobre ella para besarla. Suspiraron profundo y compartieron un beso sentido. Aunque inexpertos los dos, estaban agarrando más y más experiencia. Pronto hubo caricias, roces de piel, jugueteos con los dedos. Touma le ordenó a su armadura que lo dejara, quedando él con la delgada camisa, y los pantalones que usaba bajo ella. Artemisa permitió que se le subiera encima, sintiéndose absolutamente feliz y segura al sentir su peso sobre ella y más cuando percibió que Touma desplegaba sus alas. Abrió los ojos un instante para verlas, tan blancas y bellas. ¡Le Encantaban! Estiró una mano para acariciar el ala más cercana, logrando que Touma suspirase de gusto sin poder resistirlo y la prodigase con besos por todo su cuello: Artemisa comenzaba a detectar que las alas de Touma eran muy sensibles… La temperatura comenzó a subir, los gestos se tornaron más osados…

No, todavía no eran íntimos. Llevaban semanas en una relación de pareja bastante estable; tanto, que hasta malcasados parecían la mayoría de las veces, pero no eran íntimos. Tampoco compartían habitaciones y, aunque habían compartido besos y caricias que bien pudieron haber desembocado en otras actividades, no habían podido llegar tan lejos. Siempre algo les interrumpía, desde gente que no sabía tocar la puerta (ya habían traumado a Calisto y quizás a Teseo), a visitas imprevistas, llamadas de último momento, o las demandas del mismo Janus. Cada vez que comenzaban a entusiasmarse, algo arruinaba el momento…

En esta ocasión parecía que iban a tener suerte. Ambos habían comenzado a patear y tironear sus ropas, él a pelear con el pijama de ella y ella a tironearle la camisa. Siempre con timidez, con respeto y mucha torpeza. Se interrumpieron un momento para mirarse a los ojos, antes de besarse de nuevo, quizás con más…

¡BEEEEP, BEEEEP, BEEEEP!

La pareja se separó en el acto y se miró de hito en hito. ¡La Alarma del Monitor de Sueño! Aún enredados con ellos mismos y con el desorden que tenían, plegando alas y arreglándose las ropas, se levantaron en el acto y a medio atropellarse se abalanzaron sobre la cuna, en donde Janus dormía. Por lo visto, había dejado de respirar por más de diez segundos, tiempo suficiente como para que el monitor protestase y diera la alarma. En seguida Artemisa lo tomó en brazos y encendió su cosmo, mientras le daba palmaditas en la espalda. Obviamente esto despertó a Janus, quien fiel imitación de su madre, gruñó confundido antes de largarse a llorar desconsolado por haber sido despertado. ¿Por qué lo despertaban a esas horas con lo bien que estaba durmiendo? ¡Eso no tenía nombre! ¿Qué tenía que hacer un dios como él para dormir en paz?

"Sí, sí: llora todo lo que quieras, hijito. ¡Me alegra escucharte!" Le susurró Artemisa, mientras le sobaba la espaldita. "¡Haz todo el ruido que quieras!" Touma le acarició la cabeza al nene.

"Ya me debes como quince canas, Juanito. ¡Apenas tengo diecinueve!" Touma suspiró y puso las manos en las caderas. "Ahora no te vas a dormir nunca, enano."

"Pero respira, con eso me basta." Dijo Artemisa con calma. "Siempre puedo arrullarlo hasta que se duerma."

"Agú. Buuuuuuuu…"

Artemisa regresó a la cama con su lloroso peque en los brazos. Se sentó entre las cobijas y rápidamente se concentró en calmarlo. Touma tomó una de las mantas del pequeño y se la acercó a la diosa, quien no tardó en envolverlo. Janus, ni bien su mami lo acunó, se acurrucó a llorar sobre ella, permitiendo todo tipo de ternuras que le dispensaban en esos momentos. El ángel se acomodó junto a su chica lo más cerca que pudo, observando como la pequeña deidad intentaba volver a calmarse y a dormirse. Poco a poco, arrullado por su mami, Juanito se consoló lo suficiente como para dejar de llorar, y pronto estaba mirando a Artemisa con un puchero y con esos ojazos tan grandes que tenía, brillantes y llenos de sueño. Parecía querer algo más, por lo visto.

"No te voy a dar de comer, glotón, no tienes hambre." Le dijo con cariño. La diosa miró a Touma con una sonrisita de disculpa. "Tan bien que íbamos…" Se lamentó Artemisa, sin dejar de mecer a Janus.

"Ya habrá otra oportunidad. Yo no me apuro." Le dijo con picardía, mientras le acariciaba el pelo. "¿Tú sí, cariño?"

"¡Inmortal Insolente!" Reclamó Artemisa ante la insinuación, roja como un pimiento. "… Tal vez sí… pero tienes razón."

"Y uno aquí pensando que eras la recatada de los dos."

"Recatada te voy a mostrar un día de estos." Gruñó entre dientes, antes de fijarse en su nene. "¿Tú qué me miras, pequeñín?"

"… Gúuuuuu."

"Te mira con cara de hambre, cuando no tiene."

"Yo sé… pero no esta vez. Me duelen un poco, quisiera descansar." Reconoció Artemisa con un suspiro. "Eso me hace sentir un poco culpable." Añadió. Touma le besó la mejilla.

"Juanito no tiene hambre y está siendo mimado. Una vez que no le des de comer no le hará daño. Ya retomarás a la mañana. Además…" El pelirrojo volvió a besarle la mejilla. "También tienes derecho a descansar." Touma miró a Janus y le acarició las mejillas. "¿Cierto, Juanito?"

Janus arrugó la nariz y cerró los ojitos al tiempo que se acurrucaba y suspiraba, como resignado a no comer nada. Se dejó mecer y vencer por el sueño. Momentos después estaba dormido de nuevo, por lo que Touma aprovechó para tomarlo en brazos y ponerlo de nuevo en su cuna a que pasara el resto de la noche. Antes de dejarlo en su sitio, lo meció unos instantes, como asegurándose que estaba bien. Tras acomodarlo, bajo la atenta mirada de la diosa, la miró por encima del hombro, dándole a entender que seguiría con sus rondas.

"¿Te irás, Tommy?"

"No muy lejos, mi luna."

Touma se le acercó y la besó de nuevo, pero en esta ocasión, solo la instó a recostarse sobre la cama y se limitó a arroparla con las cobijas, toda inspiración evaporada como humo. La diosa lo miró con nostalgia, el pelirrojo solo le guiñó el ojo antes de irse.

"Quizás vuelva al rato, cariño."

"Hmpf." Rezongó la diosa molesta, pues intuía que Touma no regresaría, como ya había sucedido en otras ocasiones.

Pero esta vez se equivocó. Touma, en efecto, regresó una hora después a sus habitaciones… pero no para retomar lo que habían dejado inconcluso, sino para otro asunto quizás más urgente: Janus despertó con cólicos, el pobrecillo, y bueno… hizo su malestar de público conocimiento. Todo el Santuario de Éfeso se despertó por esa causa.

Fue una noche larga.

Fin del Omake

Por
Misao–CG


PS: Tuve curso de Bear Grills, y tuvimos algo de práctica de escalada con cuerdas muy básico. De verdad, lo más básico, pero algo es algo. Tengo que reconocer que fue entretenidísimo y fui capaz de hacer algo que nunca me vi haciendo. ¡Me encantó! Ahora… Y tal como lo dije en el Facebook (de hecho, estoy citando íntegro de mi estado)… Me duelen las muñecas, los tobillos los tengo hecho bolsa, los dedos de los piecitos no quieren volver a pisar en la vida, tengo músculos adoloridos en la espalda que no sabía que tenía, me duele la caderita, creo que los músculos de mis brazos todavía tiritan, tengo los dedos de las manos adoloridos... Y y contentísima porque no me insolé. ¡NO ME INSOLÉ! Para mí eso fue un triunfo. Sobre el próximo fic, tengan paciencia, lo estoy escribiendo y les tengo reservadas varias sorpresas. Lamentablemente, Aldebarán cometió el error de dejar que Niké viera la inauguración de los Juegos Olímpicos de Río, y ahora la nena anda hiperventilando como nunca de lo contenta que está con las competencias. No es malo, pero se torna cansado a veces. Shion e Idril no están muy contentos con Alde. Antes del próximo fic vendrán algunos Omakes, así que atentos. Una vez más, espero que este les haya gustado. Por favor, si detectan algún error tipográfico, de ortografía y redacción, me avisan para que lo pueda reparar. ¡MUCHAS GRACIAS A TODOS POR LEER!


Odiseo y Teseo también tuvieron ese mismo temor, Guest, pero lo bueno fue que se equivocaron y bastante. Touma voló y días después pudo arreglar las cosas con su luna bella. Es en situaciones como esta, por cierto, cuando te das cuenta que Zeus solo sabe engendrar niños, no criarlos. Puede que le hayan dicho que no pueden comer duraznos, pero evidentemente olvidó eso o jamás puso atención. Al menos, por el bien de Janus, lograron evitar que le diera de la fruta esa. En todo caso… creo que Juanito se va a demorar un buen ar de décadas antes de sentirse cómodo con su tío y abuelo. En lo personal no lo culpo. Sobre Socorro… UFFF, ni te imaginas el carácter que tiene, pero a Alde le gusta así tal cuál (spooooooooiler) Y no… nadie enseña nada sobre cómo mantener una relación de pareja. ¡Nadie! La manzana la tuve que proteger con mi vida, pero me la comí yo. ¡Agradecida quedo! ¡MUCHAS GRACIAS POR LEER Y CUÍDATE MUCHO!