Vidas Pasadas

Capitulo 34

Era una tarde de otoño en Moncrieff Camp, habían pasado solo un par de semanas desde que Bridget y Endymion habían tenido aquella discusión a causa del viejo amigo de Bridget y el muchacho no se había aparecido por ningún sitio, a Lucille le había parecido extraño que su hija también hubiera desaparecido de Moncrieff Camp. La señora Sinclair y Danna juraban y perjuraban que se había ido a hacer un pacto con el demonio algún sitio lejano. Bridget las regañaba por ser tan crueles. A ellas no les importaba mucho y se seguían divirtiendo a las espaldas de la señora Moncrieff, para suerte o desgracia de ambas, llegó una carta de Elgin donde contaban que la madre de ambas muchachas había tenido una caída y se había lastimado una pierna, Bridget ya no podía viajar a Elgin debido a su estado y fueron Danna y la señora Sinclair las que viajaron a Elgin para cuidar de la madre de las chicas, Bridget lamentó no poder ir a ningún lado y le pidió a Danna que le enviara noticias en cuanto llegara a Elgin, la muchacha había aparecido en Moncrieff Camp para pasar una temporada y estar presente cuando su sobrina naciera, pero al parecer no sería así.

- en verdad me siento muy sola sin la señora Sinclair y sin Danna- Le cuenta Bridget a su suegra mientras toma el té en el cuarto de música.

- Nos tiene a nosotras, Lady Bridget- interviene Lucille extendiendo una taza de cocoa caliente a la joven

- es verdad… tú también debes de sentirte solitaria sin tu hija, ¿verdad?

- Me estoy acostumbrando a que mi hija se vaya cada que le da la gana

- ¿no te preocupa su destino? Es tan pequeña….

- Puede parecer pequeña, pero el que actue como una jovencita no significa que no tenga la experiencia de una mujer, mi señora. Cuando uno crece en la pobreza termina madurando mucho antes de lo que debería, ese es el caso de mi hija…

- Lo comprendo, si se tratase de Danna, aun ahora que es una mujer casada…creo que me sentiría aterrada

- quizás Danna tenga más de qué cuidarse que mi joven hija, Lady Bridget… ¿desea una manta? la tarde comienza a refrescar

- ¿entonces porqué me siento como si estuviéramos en verano? ardo

- falta muy poco para la llegada del bebé, Lady Bridget, su pequeña tiene demasiado calor

- más que una cocoa me encantaría algo helado

- bueno, no es buena idea ahora, mi señora. Usted siente calor pero el clima es realmente fresco, podría enfermarse, hágame caso, con esto se sentirá mejor.

- bien… ¿Endymion no ha llegado?

- sabe que no, mi señora, lo primero que hace él siempre es venir a buscarle en cuanto vuelve de los campos

- los campos de cebada…. los extraño tanto

- solo durará un poco más, sea fuerte, la recompensa vale la pena

- sé que es así…pero… muero de ganas de ser la de siempre, la paz no va conmigo

- pronto lo será, mi señora…deje de preocuparse. Ahora deberíamos preocuparnos por arreglar la habitación de la pequeña, falta tan poco…

- si, mañana comenzaremos con eso…

- señoras…- saluda Endymion desde la puerta- ¿puedo robarles a mi esposa un segundo?

- por supuesto, Sir Endymion…

- ¿ocurre algo?

- te tengo un obsequio, pero debes cerrar los ojos

- ¿pretendes que una mujer embarazada camine a ciegas por esta casa?

- No, tengo una idea mejor…- sonríe él y levanta en brazos a su esposa escaleras arriba- te cargaré, pero cierra los ojos

- que misterioso…

Bridget sintió que Endymion caminaba con cautela y aun sin abrir los ojos supo ante qué habitación se encontraban.

- ¿qué hacemos en esta habitación?

- puedes abrir los ojos, linda

- Endymion…

-por favor…

Bridget abrió los ojos un par de segundos después de que el pelinegro la pusiera en el suelo.

- Endymion…

- sorpresa…

La habitación estaba totalmente decorada con finas telas blancas, desde las cortinas hasta el telón de la cuna de ébano. El escudo de los Moncrieff resaltaba al frente de la cuna y hermosas mantas se encontraban sobre el colchón de la cuna, una mecedora de ébano se encontraba al lado de la cuna junto a un par de muñecas y varios trajes de finas telas especialmente para la heredera de quien todos aseguraban que sería una niña.

- Es…hermoso ¿cómo lo conseguiste?

- me di cuenta de que no pretendías decorar nada en esta habitación y que tu hija de verdad lo necesitaría, así que…decidí ayudar un poco

- creí que tu ayuda sería su sonaja

- sabía que te dolía mucho volver a decorar una habitación, pero…nuestra pequeña necesitaba un lugar donde dormir y…quise ayudar y sorprenderte

- de verdad me sorprendiste y…la cuna….es hermosa

- la tallé a escondidas en mis ratos libres, cada uno de nuestros hijos ha tenido su propia cuna, no tenía porqué ser la excepción

- yo…

- tienes miedo, lo sé… lo he visto reflejado en tus pupilas cada día de tu embarazo, pero todo saldrá bien créeme que estarás bien

- creí que nuestra hija nacería en una caja de madera

- no, eso no pasará, Briss, todo está bajo control. ¿te gusta?

- me encanta…gracias…- responde sonriente la pelinegra besando la comisura de los labios del pelinegro

- valió la pena entonces…

- ¿cómo es que siempre lo consigues?

- ¿el qué?- interroga Endymion envolviendo la cintura de su mujer

- hacerme tan feliz…

-vivo para ello, Lady Bridget…es mi misión en esa vida…

- lo toma muy en serio

- si…así es…Usted es para mi un asunto vital, Lady Bridget

- ¿soy un "asunto"?

- uno muy coqueto y bello

- Endymion ¿Cómo dices eso si parezco balón?

-no…no es precisamente así como te describiría- sonríe Endymion besando con dulzura el cuello de su esposa, sonrió al sentir la piel de ella erizarse.

- Sir Endymion….tiene visita- interrumpe Lucille la charla

- ¿yo?

- La señorita Victoria Romans

- ¿Victoria? Lo más seguro es que ella venga a ver a Bridget

- Esa mujer y yo nos odiamos- interrumpe Bridget zafándose de aquel abrazo que la tenía cautivo- así que seguro viene a verte a ti

- entonces vamos- Invita Endymion a su esposa

- de repente me duele la cabeza

- Briss…

- Lucille ¿podrías prepararme el baño?

- Si, mi señora…le agregaré algunas esencias de Lavanda para que le ayude en su dolor de cabeza

- Bridget…

- mi señor, no olvide que tiene visita…Lady Bridget, la acompaño a su habitación

- Gracias, Lucille

- Bridget…

- puedes tardar lo que quieras, disfruta la compañía- dice con tono hiriente la pelinegra

-descuide, mi señora… todo estará bien- trata de tranquilizar Lucille a Bridget cuando esta se encuentra ya en la bañera- no se preocupe por esa mujer

- no me preocupa, Lucille, pero…me desagrada mucho

- Sir Endymion solo tiene ojos para usted, mi señora

- no luzco precisamente en mi mejor momento ahora

- ¿bromea? su cabello es brillante, sus ojos están aun más violeta y su silueta luce aun más curva, créame que Sir Endymion lo último que ve son esas libras de más.

- Gracias, Lucille…

- Relájese, mi señora. No se preocupe por tonterías, Le hará mal a su pequeña

- tienes razón- sonrió Bridget cerrando los ojos y acomodándose en la tina para relajarse aun más

Bridget detestaba sentir aquellos celos, pero sus hormonas estaban en total ebullición, eso la volvía más ígnea de lo que solía ser siempre, todos en Moncrieff Camp lo notaban.

Bridget se puso de pie con dificultad para salir de la tina y se envolvió en una inmensa toalla, el agua resbalaba por la piel de la mujer de cabellos negros y esta le hacía cosquillas, su piel era más sensible ahora también, Ella pudo notar como la puerta se abría detrás de ella y Endymion entraba, no podía verlo pero podía escucharlo, olerlo, sentirlo…

- Victoria se ha ido pronto- comenta la pelinegra sin voltear a ver a su esposo

- no tenía mucho que hablar con ella, quería hacerme un pedido especial de whisky por su próxima boda y le pedí que lo viera contigo

- no quiero tener nada que ver con ella

- me pidió que eligiera el whisky adecuado para ella

- nada de tan mala calidad producimos en Moncrieff Camp que sea adecuado para ella

- Briss… no te enceles…yo…

- ¡no estoy celosa!- gruñe Bridget abofeteando a su esposo que intenta abrazarla por la espalda.

- tú…- se sorprende Endymion, hacía muchos años que no se ganaba una bofetada de ella- me abofeteaste…

- ¿por qué tiene que venir a buscarte? ¿por qué tiene que venir a insinuarse?

-Bridget, es una mujer comprometida

- pero ella siempre ha querido que tu vuelvas con ella

- ¡me dijiste que la recibiera!

- pues la detesto

- sé que la detestas…pero creí que no te importaría, tenía años sin saber de ella

- No me interesa. Haz lo que quieras

- Briss… ¿qué está pasando por tu mente?

- deberías tener una aventura con esa mujer, seguramente es lo que vino a proponerte ¿acaso me equivoco?

Endymion la miró sorprendido, parecía que había leído su mente

- ¿quería disfrutar de sus pocos días de soltería? Supe que se casaría con un diplomático de mucho dinero

- No acepté, Bridget- responde con seriedad el pelinegro

- y no me lo contaste

- podrías molestarte, no quería que pensaras eso, no quería que nada te perturbara

- no necesito que me cuides, no soy una pequeña

- pero eres lo que más amo, no puedes acusarme por intentarlo

Bridget frunció el ceño y se cruzó de brazos

- te amo, Briss...

- Victoria sigue siendo bonita…

- ¿bonita? Quizás… pero a mi no me gustan las mujeres bonitas… me gustan las mujeres hermosas, mágicas…como tú

- Claro…

- Briss… ¿acaso crees que podría caer en algo tan vulgar como una aventura con Victoria Romans teniéndote a ti en mi vida?

- eres hombre

- ni siquiera en otra vida, jamás luego de conocerte a ti..

- tonterías

- me has arruinado para otras mujeres….

- al menos- bufa Bridget y Endymion aprovecha ese comentario para enredar sus brazos en la amplia cintura de su mujer

- no importa… mientras te tenga aquí… no importa

- no iré a ningún lado…nunca-acepta ella mientras enreda sus brazos en el cuello de él

La fuerza de atracción que existía entre ambos se hizo inminente, un suave beso terminó con las diferencias entre ambos, beso que electrizó su cuerpos y el mismo ambiente, sus respiraciones comenzaron a acelerarse y las manos juguetonas de Endymion Moncrieff recorrieron el talle de su esposa consiguiendo que la piel debajo se erizara aun sobre las telas de la toalla que en un par de segundos cayó al suelo dejando al descubierto la perfecta desnudez de aquella piel blanca como el marfíl.

- eres hermosa….- susurró Endymion anonadado por la belleza bajo sus manos

una sonrisa fue toda la respuesta que Bridget dio a aquel comentario, un beso delicado vino después, Endymion podía notar la desesperación en el respirar de Bridget pero no por ello aumentó la velocidad de sus caricias, recorrió con sus labios cada milímetro de aquella delicada piel, besó cada pliegue de su piel y provocó un estremecimiento al paso de cada beso, notó como Bridget se estremeció cuando besó su hombro, fue un estremecimiento diferente, casi como si se quejara.

- ¿ocurre algo?

-me duele un poco…

- tienes una marca extraña en el hombro, será mejor llamar al doctor y…

- shhh…es solo una marca- minimiza Bridget- puede esperar…hasta mañana

- Si, es verdad…puede esperar- fue la respuesta con una mirada maliciosa del pelinegro- esta noche te curaré de otro modo…

- Estoy intrigada…-sonrió de la misma manera la joven de ojos amatista

Aquel hombre de los Highlands que estaba acostumbrado a cargar bultos pesados, grandes trozos de madera e incluso piedras, tomó entre sus brazos a Bridget y la condujo con la mayor de las delicadezas hasta su cama, donde la recostó para seguir recorriendo beso a beso su blanca piel, pudo sentir como su abdomen también temblaba bajo sus caricias, para él, Bridget era la mujer más hermosa que hubiera visto y se sentía incluso más afortunado al saber que sus besos eran solo de él.

Bridget se estremeció con sus besos y por un par de minutos estuvo cerca de ceder a sus deseos, pero ella era Bridget Moncrieff y no estaba lista para dejar a Endymion manejar las cosas a su antojo.

- Linda, no deberías…

- ¿tomar la iniciativa? Soy la misma Bridget de siempre ¿cómo no lo haría?

La mujer de ojos amatista tuvo ese brillo turbio en la mirada que Endymion conocía tan bien y fue justo tras eso que ella mordió el delgado labio de Endymion, probó el sabor de la sangre Escocesa de aquella boca que la embriagaba más que el whisky y más que cualquier otra cosa.

- Adoro que seas la misma Bridget de siempre

La joven pelinegra pareció despertar en su interior un demonio lascivo que Endymion adoraba, las uñas de Bridget se clavaron aquella espalda y los dientes de Endymion en el cuello de la pelinegra, aquellas manos y aquellos labios irradiaron más fuego del que se tuviera registro en Moncrieff Camp y eso era mucho decir, Endymion reclamó cada centímetro de Bridget como suyo y Bridget marcó cada parte de la espalda de él, Endymion le pertenecía, y estaba bastante de acuerdo con ello.

Moncrieff Camp, Epoca Actual:

Sé que Bridget y Endymion se amaron de verdad, y sé que si decido quedarme con Endymion viviré con el fantasmas de Bridget Moncrieff. Aunque no debería de sentirme así, ella es un fantasma, yo estoy viva, aun así ella me hace sentir insegura.

- ¿cuánto crees que durará esto, Reiko?- me dice una mujer igual a mi del otro lado del espejo de mi habitación.

- ¿Quién eres tú?

- ¿no lo sabes? ¿o es que no quieres verlo?- se burla esa mujer, hay algo diferente en ella, cinismo tal vez.

- Bridget

- eres lista…

- ¿qué quieres de mi, Bridget?- me incomodo tomando mi distancia del espejo

- de ti nada… la que quiere algo mío, eres tú…

- Endymion….

- escucha. Te quiero lejos de él y de mi familia, él es nuestro y tú no vas a venir a arruinar las cosas

- ¿arruinar las cosas? Querida, él es inmortal, tú estás muerta…. ¿crees que él aun es tuyo?

- él será mío…por siempre…

- eso…está por verse, querida- sonrío luego lanzo al espejo un joyero pesado, el espejo desaparece en mil pedazos.

- Reiko… ¿qué pasa?- escucho la voz de Endymion que llega tres segundos después de lo que esperaba- ¿estás bien?

- Si, estoy bien- murmuro apenada

- no…no lo estás…sangras- me dice tomándome las manos, tengo sangre en las manos

- ¿te hiciste daño?

- no me duele nada, Endymion…

- Estás herida, linda…

- no, no lo estoy, yo…- veo que la sangre no viene de mis manos, corre desde mi hombro, no hay forma de que los cristales saltasen desde ahí.

- estas no son cortadas, linda… ¿qué te hiciste?- me dice mientras busca un maletín en su armario para comenzar a curarme

- se me resbaló algo y se rompió el espejo, lo lamento, sé que era costoso

- es lo menos importante, linda… me preocupas tu… ¿de verdad estás bien, Rei?

- de verdad lo estoy, no te preocupes.

- creo que te estoy haciendo mucho daño

- ¿cómo dices?

- La mujer que conocí…la Rei Hino que llegó a Moncrieff Camp era muy distinta a la que veo hoy

- Quizás es solo que no soy la mujer que esperabas… no necesitas excusarte con esas tonterías

- no son tonterías. Eras una mujer atemorizante, ahora eres una mujer temerosa, vulnerable, no quiero hacerte daño

- ¿qué significa eso? ¿vas a dejarme?- le digo intentando no parecer herida.

- Rei…

- no necesitas hacerlo…yo me iré.

- ¿qué estás diciendo?- lo veo preocupado y esperando para verme explotar

- Endymion, no voy a gritar. Estás dudando y está bien…supongo que te da miedo iniciar una relación con una persona como yo…

- no es lo que me da miedo, Reiko… lo que me asusta es que algo en esta casa te lastime. Yo pasaría contigo la eternidad entera

- Bridget no va a lastimarme…ella será muy ruda, pero yo lo soy más, aunque lo dudes.

- no es Bridget quien me preocupa, eres tú y tu bienestar, lo que me quita el sueño

- puedo ver por mi misma

- lo sé, no es alejarte lo que pretendo…es cuidarte…cuidarte de todo…de todos…

- si quieres cuidarme entonces deja de decidir por mi. Estoy bien

- Rei…hay algo de lo que necesito hablarte

- ¿de qué?

- de… mi realidad…

- ¿me contarás cómo te volviste inmortal?

- si…- me susurra mientras me abraza cariñoso. El abrazo me electriza y me dejo cobijar en esos fuertes brazos ¿cómo es posible amar a alguien que llevas tan poco de conocer? quizás es eso, quizás lo conozco desde siempre…

Moncrieff Camp, muchos, muchos años atrás…

Bridget se encontraba haciendo un par de dibujos en la habitación de su pequeña heredera. Era lo único que podía hacer para matar el tiempo.

- es un lindo dibujo, mi señora…

- mariposas…. en eso me hace pensar cuando la imagino, aunque….no me convence

- lindas…le gustará mucho, se lo aseguro

- no soy pintora, Lucille

- Pero yo si, ¿crees que pueda ayudar en algo?

- ¿Michelle?- interroga sorprendida la señora Moncrieff cuando ve entrar a una muchacha de cabellos turquesa aparecer por la puerta, la joven la abraza sonriente

- hola, Briss, estás preciosa

- demasiado obesa

- eres hermosa y lo sabes, hay demasiada vida en ti

- gracias, me alegra que me digas eso- sonríe la de ojos amatista.- en estos días me siento como un globo pesado y espantoso

- eres hermosa y no eres un globo, creo que Endymion te lo dice siempre

- si, es verdad, jamás está quieto- sonríe la pelinegra- pero nos salimos de tema, no sabía que vendrías a Moncrieff Camp

- Es casi tiempo de que tu pequeña nazca y Alex y yo no quisimos perdernos de ese momento

- ¿Alex y tú?

- Alex fue con Endymion y yo no pude evitar venir a verte, siempre hemos estado fuera de Escocia cuando han nacido tus hijos, ahora no quisimos perdernos esta oportunidad.

- gracias por estar aquí, Michelle...me sentiré muy acompañada cuando el momento llegue, Danna y mi madre están en Elgin junto con la señora Sinclair.

- ¿está todo bien?

- no es nada de gravedad, pero tuvo una caída, Danna y la señora Sinclair fueron a verla y Helios la acompañará después.

- no estarás sola ahora, Bridget. Nos tienes a nosotras

- mi señora… Lady Neris pide verla, está en su habitación

- ve, Briss…yo me quedaré a ayudarte con el decorado de la habitación de tu pequeña, te veré después

- gracias, Michelle…te veré más tarde

Bridget besó ambas mejillas de su amiga y fue escaleras abajo

- ¿será que algún día decide contarle a Darien que ya está mejor?- pregunta la pelinegra a Lucille que la ayuda a llegar hasta la habitación de su suegra

- aun no, hija… quiero estar totalmente recuperada cuando se lo diga a mi hijo

- Lady Neris….Endymion morirá de alegría cuando lo sepa, no importa que tan bien esté…

- solo Lucille y tú lo saben, prefiero continuar así

- le doy hasta el día que nuestra pequeña nazca. más tiempo no puedo guardar su secreto, Lady Neris…Endymion no me perdonaría y quiero que abrace a su nieta cuando nazca

- te lo prometo, hija- asegura Lady Neris tomando la mano de su nuera- ¿te sientes bien?

- si…es el cansancio natural, la hora se acerca, pero será nuestro secreto, Endymion es el más nervioso

- ¿viajará mañana?

- solo un par de días y es importante… no debemos persuadirlo de lo contrario ¿de acuerdo, Lucille?

- por supuesto, mi señora…Yo no le diré nada

- hija…hay algo que quiero que tengas

- ¿yo? ¿de qué habla, Lady Neris?

- algo para ti, en su tiempo fue de mi suegra, la abuela de Endymion- explica Lady Neris sacando con dificultad de entre las ropas una cadena plateada con un corazón con el escudo de los Moncrieff al frente.

- un camafeo….es hermoso, Lady Neris…

- en su interior siempre guardamos algo de la persona que más queremos, en su tiempo guardé un mechón de cabellos de mi esposo, quizás tu puedas guardar en él alguna pintura de mi hijo

- me encantará hacerlo…es hermoso, Lady Neris…muchas gracias

- debe seguir en la familia

- así será. Al menos tenemos tres herederos para Moncrieff Camp

- mis nietos son hermosos, tienen lo mejor de ustedes, estoy seguro de que nuestra pequeña será igual de hermosa.

- también apuesta porque será niña

- confío en la magia de Lucille

- ¿sabe? Lucille me dio este pequeño objeto para proteger a la pequeña y a mi…dice que evitará que algo malo nos pase

- entonces no dejes de usarlo, pequeña… necesito que mi nieta y el motivo de alegría de mi hijo estén bien…

- les daremos muchos problemas todavía, se lo aseguro, así que recupérese pronto…deberá correr mucho detrás de mi pequeña

- lo haré.

- mi señora…la pequeña Danielle insiste en que usted vaya a su lado en la cama para poder dormirse…no he podido…

-descuide…iré. Danielle es terca, como su padres. La veré mañana, Lady Neris…

- descansa, hija…Endymion…

- fue con Andrew a la destilería parece que alguien ha entrado a los terrenos de Moncrieff Camp, estaba preocupado de que hubiesen robado algo

- ¿estarán bien?

- Endymion es un chico rudo. Solo yo lo atemorizo, él ladrón debería de temer…

- mi hijo es un gran chico

- el mejor, Lady Neris…el mejor- besa la joven la mejilla de la anciana- en un segundo le mandarán la cena

- pide que sea Lucille la que me la traiga, no me agrada esa muchachita

- ¿Serena? No está por aquí pero ella es una chica agradable

- Danna es una chica agradable, Serena me asusta

-es una niña…¿cómo puede asustarla?

- hay mucha maldad en esa chica…deberías de alejarla de aquí

- somos su familia…la familia no se abandona, Lady Neris… solo dé le una oportunidad

- solo aléjala de mi ¿quieres?

- trataré…pero usted trata de ser más paciente con ella, es solo una niña aprendiendo a crecer

- tu bondad un día te saldrá cara, hija..muy cara

- no creo que sea para tanto, ¿qué tanto daño podría causarnos?

- buenas noches, Bridget…

La joven salió dejando a su suegra sola en la habitación. Un par de segundos entró Serena

- detesto traerle la cena a este vejestorio. Debí de haber hecho algo muy malo para que madre me haga traerle la cena.

Lady Neris miró a la joven con coraje, pero no dijo nada

- ¿qué? ¿entiende lo que le digo? La detesto y le aseguro que cuando me libre de Bridget y de esos mocosos usted también se irá. Detesto el olor a viejo…yo jamás envejeceré ¿le gusta esta sopa asquerosa que hace mi madre? trague entonces…anciana

se enoja la joven saliendo de la habitación, Lady Neris la observó en silencio, esa joven no era la persona que Bridget creía.

- oh…aquí estás- sonríe Endymion al ver a su mujer aparecer por la puerta

- no te oí entrar a la casa, querido- saluda Bridget acercándose a la cama y sentándose en las piernas de Endymion- te extrañé…

- Me haces el hombre más feliz de toda Escocia- sonríe tiernamente el joven besando con ternura los labios de su esposa- ¿estuviste muy ocupada?

- pinté algo en la habitación de nuestra hija…ya casi está lista, y Michelle está aquí…

- será preciosa…y si, vi a Alex en los campos de cebada, irá conmigo a mi próximo viaje

- eso es genial, me alegra que te acompañe y me hace feliz que Michelle se quede aquí para hacerte compañía mientras no estoy en Moncrieff Camp

- mientras me siga viendo como ballena

- no eres una ballena, eres hermosa y me encantas

- pronto dejaré de verme tan gorda

- para mi luces preciosa y sexy… siempre- sonríe él acariciando las caderas de la mujer en su regazo- además…tus caderas se ponen tan…ardientes

- es usted un depravado, señor Moncrieff…

- acúseme por desear a mi esposa

- ¿la desea mucho?- se interesa Bridget con un brillo en las pupilas, Endymion Sonríe y comienza a tirar de su vestido para dejar su torso al descubierto

- demasiado…más que nada en este mundo

- que casualidad….yo siento lo mismo por mi marido- sonríe Bridget abriendo la camisa de Endymion para mostrar sus pectorales perfectos- es muy sensual

- me haces tan feliz, Bridget… jamás creí que la vida me premiaría tanto…

- solo bésame- sonríe Bridget entregando sus labios al hombre que la hacía suspirar….

- ¿te hago feliz, Bridget?

- más que nada en el mundo….alcanza a suspirar ella antes de dejarse llevar por el cúmulo de sentimientos que Endymion hacía brotar de ella

- ¿de verdad debes irte?- susurra Bridget desde las sábanas aun desnuda y con una terrible tristeza en el rostro

- es el último día que tengo para cerrar el trato de las nuevas tierras, ese será mi regalo para nuestra pequeña

Bridget miró hacia la ventana con nostalgia

- linda… ¿estás bien?

- claro que estoy bien…- susurra Bridget portando la mejor de sus sonrisas, una que no le llegaba a los ojos

- no…no lo estás- lee él en su mirada y se sienta a su lado en la cama- Briss…si tu lo deseas…me quedaré, podemos comprar otras tierras, tu irás a acompañarme cuando nazca nuestra hija

- no… hemos querido esas tierras por años, sería muy difícil conseguir otras que cumplan con todo lo que necesitamos. Además, es el regalo para nuestra hija

- Briss…nunca te habías puesto así por uno de mis viajes

- es que…estoy algo sensible por nuestra hija- susurra Bridget dejando correr una lágrima por sus mejillas- seguramente será más sensible que Danielle o Raymond

- Briss…creo que debe ser la segunda vez que te veo llorar en todos estos años, me preocupas, cielo…

- no es nada…

- me quedo. Se ha decidido

- No, tú irás, Endymion- ordena ella colocándose el camisón y poniéndose de pie- no nos dejaremos llevar por sentimentalismos

- Briss…- susurra él a su oído abrazándola- me sentiría más seguro si me quedo a tu lado

- usted, Sir Endymion irá a conseguir esas tierras para nuestra hija, si vuelve sin ese contrato, lo mataré…no habrá más besos para usted

- no me arriesgaría a eso…esos besos son míos, de nadie más

- entonces vuelve pronto a reclamarlos…

Endymion se arrodilla a los pies de su esposa y besa su abultado vientre

- y usted, señorita, asegúrese de quedarse en éste lugar tan cálido hasta mi regreso…no se atreva a intentar ver la luz del día sin mi a su lado

- Endymion… ¿estás amenazando a tu hija?

- Si

- anda…sal de aquí- ordena entre risas la pelinegra

- volveré tan pronto como pueda…te lo prometo

- ¿Andrew irá contigo?

- si, estaremos bien, también Alex, me dijo que tenía algo que contarme

- sin visitar tabernas de chicas malas, Sir Endymion…

- ninguna mujer es atractiva para mi ahora, linda…solo tú

Ella sonrió al verlo desaparecer por la puerta y un par de segundos después apareció Lucille en la habitación con una enorme bandeja con frutas

- imagino que Supone que Sir Endymion me ha ordenado que me asegure de que coma y esté bien

- lo supuse- sonríe ella caminando a la ventana para ver como Endymion se alejaba de ella, él volteó hacia arriba para buscar aquellos ojos amatista, él sonrió y le lanzó un beso que ella detuvo en el aire y llevó a su corazón luego subió a su caballo para alejarse, al darse la espalda Bridget no pudo evitar que otro par de lágrimas cayeran por sus mejillas y la siguieran dos más

- mi señora ¿qué le ocurre?

- debe ser el embarazo, Lucille. Siento como si nunca más fuera a ver a Endymion…qué tonta soy

- él estará bien, volverá muy pronto, mi señora. No se preocupe, le he dado un amuleto que lo proteja, él estará bien

- ¿lo cuidarás, Lucille?

- ¿cómo dice, mi señora?

- Si algo me pasa….¿cuidarás de él?

- no, mi señora…no me diga eso. No se necesitará, usted estará al lado de Sir Endymion siempre

- prométemelo, Lucille…me preocupa su bienestar

- Sir Endymion estará bien. Usted también, ande…coma un poco…la pequeña debe de estar bien alimentada, usted por su parte debe de estar fuerte

- si…tienes razón. beberé un poco de té

- y comerá un poco de su desayuno

- si. Lo haré…

- su té la relajará un poco, está algo aprensiva, pero es normal, tiene muchos sentimientos encontrados por su embarazo, es normal

- gracias, Lucille

- su hombro está sangrando

- me duele un poco

- tiene una marca…

- me aseguraré de curarla. Estará bien

- eres muy buena, Lucille

- ustedes son mi familia. Descanse un poco más

- esta niña me hace sentir muy débil

- será una niña que cambiará el mundo

- muero por conocerla entonces

- la conocerá pronto. Descanse un poco

Bridget bebió un poco de té y volvió a dormir, el sueño era su compañero continua. Se puso de pié por la tarde, cuando el sol estaba a punto de morir, se encontró a sus hijos en la sala jugando con algunas cosas y bebiendo leche con galletas, Michelle les leía una historia

- mami- sonrió Danielle corriendo a abrazar a su madre- despertaste

- comemos galletas con leche. Las hizo Serena

- ¿están ricas?- interroga la pelinegra sentándose junto a sus hijos en el suelo

- la verdad saben terrible- cuenta el niño y les coloca un poco de jalea de fresa- pero esto funciona para que sepan mejor. No las pruebes

- apoyo a Raymond, yo solo bebo un té relajante… no es tan malo ¿quieres probarlo?

- estoy demasiado relajada he dormido mucho

- mi señora- interrumpe Lucille

- ¿qué ocurre?

- ha llegado un mensajero de casa de los Hansford, parece que el pequeño Andy tuvo una fuerte caída

- por dios…

- me han mandado llamar, supongo que el doctor no pudo hacer mucho

- por favor, Lucille, ve a ayudarles….me encantaría acompañarte

- no, mi señora…la noche está por caer y seria peligroso que algo le pasara a usted y a la pequeña. Por favor, quédese aquí.

- ¿cuidarás a Andy, Lucille?

- si, Danielle…te prometo que estará bien, seguramente mañana podrás jugar con él

- gracias, Lucille

La joven de cabellos oscuros salió de la casa cubierta con su capa dejando a la madre con sus hijos.

- niños…a la cama

- aun queremos jugar, madre- se queja el niño mientras bosteza

- es hora de dormir, Raymond… Danielle y tu se ven cansados

- iremos a despedirnos de la abuela y luego iremos a dormir- sonríe la niña poniéndose de pie y besando a su madre

- me sorprende que te estés portando tan bien

- le prometí a mi papi que nos portaríamos bien… que no te haría enojar para que nuestra hermanita nazca bien

- eres muy buena, pequeña... mañana haremos algo especial para aprovechar el día

- bien- sonríe el pequeño que también besa a Bridget- mañana te leeremos una historia para que te quedes en cama

- gracias, Raymond… eres todo un caballero

- prometí que te cuidaría, madre…

- ¿también te pidió tu padre que me cuidaras?

- si… ambos lo prometimos, yo seré el caballero de la casa

- tengo a los mejores guardianes de Escocia, gracias, chicos…

- yo iré a dormir, Briss… me siento agotada y no sé porqué

- quizás porque hiciste un viaje largo

- ¿viaje largo? paramos en cuanto lugar pudimos, fue un paseo bastante agradable. Pero apenas y puedo mantenerme despierta

- entonces duerme un poco, te veré mañana

Los pequeños chicos Moncrieff corrieron a besar a su abuela y a Michelle y luego fueron escaleras arriba, se escucharon sus risas por un par de minutos antes de que se quedaran dormidos, Bridget decidió subir a su habitación con un libro, la casa parecía demasiado grande y solitaria con sus hijos y Endymion lejos de su lado.

- le he traído un té, mi señora- saluda Serena desde la puerta

- no era necesario, Serena…no tengo hambre y estoy bien

- mi madre me dijo que está algo intranquila, así se sentirá mejor

- gracias…- acepta Bridget no muy conforme y se sienta en la cama- no tenías que hacerlo

- le debo mucho, mi señora... ¿por qué no traerle un té?

- no me debes nada, no digas eso

- usted me ha enseñado muchas cosas. Estoy muy agradecida

- gracias, Serena, por cuidarme

- debería descansar

- he dormido mucho, no debería de tener tanto sueño

- mi madre dice que cuando es hora de que el pequeño nazca eso suele pasar

- no me ocurrió igual con mis otros hijos- bosteza ella

- no todos los hijos son iguales…descanse, mi señora…

Bridget observó a Serena irse entre nubes. Se sentía muy fuera de sí, después se quedó dormida. Despertó hasta que sintió que alguien la movía, se asustó al abrir los ojos y encontrarse con quién la estaba moviendo.

- Jeditte…

- hola, hermosa…que linda te ves

- ¿qué haces aquí, Jeditte?

-vine por ti, a rescatarte

- ¿rescatarme?- dijo con dificultad

- Me contaron que Endymion salió de Moncrieff Camp. Es el momento ideal para que nos fuguemos

- No, estás loco

- Anda, Briss…no le temas al qué dirán. Nos iremos lejos, nadie sabrá tu pasado

- no quiero irme de aquí, Jeditte. Sal de mi casa

- iniciaremos de nuevo, Briss. Diremos que tu hijo es mío y…

- hija, es una hija…y no iré a ningún sitio. Amo a mi esposo y amo mi vida

- me advirtieron que te negarías, que es grande tu miedo a esa bestia, pero voy a llevarte conmigo

- no te atrevas a intentar hacerlo, Jeditte.

- ¡vendrás conmigo, Bridget!- grita desesperado el rubio y ella comienza a forcejear con él pero las fuerzas comienzan a fallarle y su vista comienza a nublarse

- jamás

- debemos salir ahora, Briss….he prendido fuego a la casa, Endymion no va a sospechar, pensará que moriste en el incendio

- mis hijos- apenas logra articular Bridget cuando los gritos de sus hijos comienzan a escucharse- ¡qué has hecho, bestia!

- ¿están aquí?- interroga aterrorizado el rubio

- ¿dónde más estarían? Es su casa

- me dijeron que no estaría nadie en tu casa…por dios…por dios…- se desespera el rubio mientras Rei intenta ponerse en pie pero evidentemente su cuerpo no responde como quisiera.

- Raymond…Danielle….- susurra Bridget caminando hacia la puerta, su vista está nublada y todo da vueltas, Jeditte intenta detenerla pero ella se gira y lo golpea en la cabeza con un florero haciéndolo caer al suelo- escucha, basura….si algo les pasa a mis hijos te juro que voy a matarte, voy a matarte

- Briss…no salgas, por favor…no…

Ella no prestó importancia a las palabras de Jeditte y abrió las puertas para ir a buscar a sus hijos, el fuego era fuerte, estaba consumiendo toda la casa, la vista del rubio comenzó a nublarse, lo último que pudo escuchar fueron los gritos de Bridget llamando a sus hijos y el de los chicos implorando la presencia de su madre, los gritos de Michelle podían escucharse al fondo, incluso los de Lady Neris, pero los más aterradores eran los de la mujer de ojos amatista. Los gritos de esa noche jamás se borrarían de la memoria de Jeditte…

Endymion se encontraba durmiendo en un hostal a unas horas e Moncrieff Camp, pero la peor pesadilla de su vida lo hizo despertar de un grito, escuchar el grito de su esposa llamándolo hizo que su corazón casi saliera de su pecho.

- ¡Bridget!- gritó Endymion tan fuerte que el rubio que dormía en la habitación de al lado llegó corriendo aun en calzconcillos

- Endymion ¿qué te ocurre?

- Bridget- susurra el pelinegro poniéndose apresuradamente los pantalones y la camisa

- fue una pesadilla, Endymion. Tranquilo…

- No, fue muy real. Debo regresar

- Amigo…

- ¿qué ocurre aquí?- Interrogó Alex Mcdougal entrando a la habitación de Endymion Moncrieff luego de escuchar los gritos del pelinegro

- si quieres quedarte, quédate…si quieres ir a resolver la venta, hazlo, yo vuelvo con mi esposa

Andrew vio a su amigo tan fuera de sí que no pudo menos que salir detrás de él pagando los servicios del hostal y consiguiendo un par de caballos con energías para el camino de regreso. Endymion no se detuvo un solo instante y tampoco le dirigió palabra alguna, era una persona distinta y le preocupaba ver hasta dónde podía llegar. Pensó que estaba loco y que eran nervios por el próximo nacimiento de su hija, pero no dudó de sus palabras cuando vio el humo aún vivo en los terrenos de Moncrieff Camp.

- santo señor…- murmuró Andrew al acercarse más y más a la casa principal y confirmar que el humo provenía de ahí. Alex McDougal estaba aterrada y totalmente muda al ver Moncrieff Camp en ruinas.

- Endymion..…-murmura Damon cuando lo ve acercarse, Lucille y Serena están ahí, Lita se ve en un costado dando gritos a los trabajadores- nos dijeron que estarías fuera…

- ¿dónde está mi familia?

- señor, se cree que una vela pudo provocarlo todo- cuenta Lucille apenada

- dónde está mi familia. Al demonio la maldita casa

- tranquilo, Endymion. Hay mucha gente trabajando y…

- mi esposa…- susurra con tono fúnebre y a punto de perder la cabeza

- no los hemos encontrado…solo encontramos los restos de tu madre, pero Bridget y los pequeños….

- Michelle… ¿dónde está Michelle?

- tampoco la encontramos, parece como si se la hubiera tragado la tierra

Endymion corrió al interior de la casa, poco le importó que le gritaran que la casa era inestable y que era peligroso entrar allí. Andrew y Damon corrieron detrás de él. La casa principal estaba totalmente destrozada y solo había cenizas. Buscó a Bridget en todos los rincones y después de una hora de voltear todo de cabeza encontró en un rincón de la casa la bata de dormir de Bridget y debajo de ésta los cuerpos calcinados de sus hijos mayores

- Danielle, Raymond- sollozó el pelinegro estrechando los pequeños cuerpos

- ésta es la bata de mi señora- murmura Lucille

- ¿crees que pueda estar viva?- interroga el pelinegro casi en estado de trance

- Endymion…la casa estaba cerrada, ardió de adentro hacia afuera, tuvimos que derribar la puerta de hierro para poder entrar, todo lo que estaba dentro de esta casa ardió…- explica Damon

- Michelle…

- tampoco hay rastro alguno de Michelle, Sr McDougall…ambas están desaparecidas, de Lady Michelle no hay ni siquiera ropa

- ¿dónde estabas, Lucille?- reclama el pelinegro

- mi señor…fui a casa de los Hansford. Un mensajero llegó a pedirme que fuera a casa de los Hansford, que el joven Andy estaba mal

- pero Andy estaba bien, Endymion… no la mandé llamar, ni nadie en casa- cuenta apenada la castaña.- creo que alguien quería a Lucille fuera de la casa

- ¿quién pudo hacer algo así?- interroga Andrew Hansford abrazando a su esposa

- mi señor…- aparece el viejo Alfred. Hacía mucho que se había retirado a una casa cerca de la casa principal, no daba servicios a Moncrieff Camp y tenía a un par de personas que lo cuidaban todo el tiempo- esto no fue un accidente…

- Alfred, no moleste a Sir Endymion. ¿no ve que está alterado?

- Alguien salió de la casa principal cuando el fuego se propagó

- ¿quién, Alfred? ¿quién?- gritó desesperado el hombre

- eso lo verá después, mi señor. Esto ha sido demasiado

- amigo, ve a casa… necesitas ir a algún lugar y…

- ¡no iré a ningún sitio! Debo estar con mi mujer y mis hijos

- mi señor…no creo que encontremos a Lady Bridget…

- quiero su cuero, quiero su cuerpo para cuidarlo

- si ella protegió con su cuerpo el cuerpo de los pequeños lo más seguro es que ella haya…no la encontraremos- se apena Damon

- ¡No! ¡ella no!- salió enfurecido el pelinegro montando en Tuxedo.

Aquella noche todos buscaron a Endymion Moncrieff. Nadie lo encontraría, solo él podía saber en qué lugar refugiarse para no sentir el dolor que lo embriagaba por dentro, ese dolor que lo estaba matando, ese dolor que lo llevaría a tomar la decisión más importante de su vida…

¡Hola!

Pues yo aquí publicando este capítulo que me negaba a hacer y publicar, pero es parte de la historia.

Gracias a Irais por recordarme que tengo pendientes, a Leonor de Eboli que me ayudó en muchas cosas de este fic y a los lectores que aun sigan leyendo esta historia.

Gracias por leer, chicos :)

La Maga