DISCLAIMER: Los personajes son de JK Rowling y la canción es de Camila y yo sigo sin poder agradecerles con las palabras suficientes el hecho de que aún se tomen la molestia de hacer el "click" a mi historia y ver lo que ando tramando. Gracias.
CAPÍTULO TREINTA Y SEIS
"Mientes"
POR: TlalGalaxia
Tú llegaste a mi vida para enseñarme,
tú, supiste encenderme y luego apagarme,
tú, te hiciste indispensable para mi, y… y…
Como si pudiera ver por primera vez, empecé a analizar la naturaleza de Hermione. Por mucho tiempo ella había sido mi mejor amiga, mi confidente, la persona que nunca me defraudó o dejó de confiar en mí. Y era por eso que ella siempre había ocupado un sitio muy importante en mi vida incluso antes de haberme enamorado de ella y era tal vez por eso también que jamás me había atrevido a cuestionar la naturaleza de sus actos o su proceder. Incluso cuando ella me apartó cuando su hija nació… incluso cuando ella decía tener motivos para no estar conmigo. Incluso entonces, de una manera extraña, yo le había dado la razón. Y no porque quisiera irme pero siempre había creído que de alguna u otra manera ella siempre tenía la razón. Y dentro de mí esperaba que esa razón se le revelara pronto.
Pero casi cinco años después y con un fracaso de vida por ambas partes, yo simplemente no podía ver en donde estaba esa razón que por mucho tiempo había estado esperando. Y ahora me lamento en lo más profundo porque había esperado tal vez más de lo debido. Especialmente porque ahora sabía que la pequeña Lily, a quien apenas había logrado por una fugaz fracción de segundo, era en realidad mi hija y había crecido sin mí todos esos años. Yo mejor que nadie entendía lo que era crecer sin un padre y muy dentro de mí un enorme dolor me punzaba en el pecho aunado a la rabia que empezaba a sentir en contra de Hermione ¿Cómo podía haber sido tan egoísta para no habérmelo dicho?
El rencor y el odio empezaron a llenar mi corazón y mi cabeza y todas esas cosas tan buenas que siempre había guardado para Hermione en un segundo se convirtieron en cosas malas y oscuras. No sabía a ciencia cierta cuanto tiempo había estado de pie mirando a la pared con Norah abrazada a mi cintura pero los pensamientos que habían corrido por mi cabeza no habían sido para nada los de una persona que se dedica a defender las cosas buenas. De pronto ese momento en mi primer día de Hogwarts cuando el sombrero sorteador me daba la opción de pertenecer a Slytheryn rondó por mis recuerdos. Lo recordé como si lo estuviera viviendo de nuevo. Tal vez debí haber dicho que sí sin chistar. Tal vez mi lugar había pertenecido ahí todo este tiempo y no en Gryffindor como tanto le rogué al sombrero sorteador.
¡Por Merlín! ¡Cómo odiaba a Hermione! Por un momento temí que si no fuera porque Norah me estaba abrazando, tal vez habría empezado a lanzar maldiciones imperdonables por toda la habitación. Mis puños estaban tan cerrados que las uñas se me clavaron en las palmas que para una persona cualquiera habría sido un dolor considerable. Pero para mí no. Para mí lo único que importaba ahora era encontrar una manera de hacerle pagar a Hermione por todo lo que había perdido.
Y casi sin darme margen a recapacitar me giré hacia Norah para apartarla de mí. Su mirada confundida no dio tiempo a su boca para formular pregunta alguna. Aunque yo no estaba listo para responder nada. Tenía que actuar ya. Así que me desaparecí de su vista sin decir a dónde iba.
¿Pero a dónde más podía ir?
En una fracción de segundo estaba de vuelta frente a la puerta que hacía no más de dos horas había cerrado tras de mí. No podía pensar claramente, solo sabía que tenía que hablar con Hermione, reclamarle y Merlín sabe cuántas cosas más cruzaron por mi cabeza. Azoté la puerta con los puños cerrados pero no esperé demasiado a que ella bajara a abrirme. Utilicé mi varita para ayudarme a abrirla.
-¡Expelliarmus!- grité.
Un alohamora habría sido más práctico… tal vez. Pero mi ira no me dejaba pensar en practicidades. La escuché bajar las escaleras como alma que lleva el diablo. Con la varita en alto y un dejo de temeridad en sus ojos que no reconocí ¿Desde cuándo era ella tan atrevida? Cuando sus ojos encontraron los míos dejó que un suspiro de alivio la guiara a sonreírme. Pero yo no estaba sonriendo.
-Oh, Harry… ¡Qué manera de entrar! ¿Ha ocurrido algo?
Una leve sospecha hacia mis intenciones le impedía bajar más allá de la mitad de las escaleras. Su sonrisa de alivio de pronto se convirtió en una sonrisa de nervios.
-¿Por qué has regresado?- cuestionó bajando la barita pero sin guardarla aún,- ¿Acaso has olvidado algo?
Hermione misma sabía lo absurda que esa pregunta era pero posiblemente su cabeza intentaba encontrar salidas fáciles a una situación que definitivamente no lo era.
-He venido por mi hija,- dije fríamente sin cuestionarme a mí mismo las razones por las que estaba diciendo eso.
Los ojos de Hermione me observaron incrédulos contemplando mi expresión e identificando la decisión en mi tono mientras intentaba balbucear algún discurso que defendiera sus podridas acciones.
-Sí, Hermione… ya sé que Lily es mi hija así que no intentes negármelo.
Con los ojos abiertos a su máxima expresión Hermione intentó una vez más sin éxito formular palabras.
-Qué irónico que no tengas nada coherente que decir…- señalé acercándome a ella. Mi varita seguía en mi mano al igual que la de ella en la suya,- tú, la señorita sabelotodo que siempre tiene opinión acerca de cualquier cosa…
Conforme nuestra distancia se cerraba pude contemplar más de cerca cómo su cuerpo temblaba con cada paso que yo daba y su piel comenzaba a transpirar gotitas de sudor a causa, seguramente, de la culpa que intentaba esconder de mí. Sus ojos aún sin parpadear despedían un pánico que jamás, desde la caída de Voldemort, había visto en ellos.
-Harry…- sollozó al fin cuando yo estaba a escasos escalones de ella,- lo siento tanto…
Las lágrimas que comenzaron a correrle por las mejillas por primera vez no movieron vena sentimental alguna dentro de mí. Al contrario, el solo hecho de notar la debilidad con la que se dirigía a mí y la culpa que no podía ocultar hacían mis adentros explotar con rabia. No había dentro de mí criterio alguno que la justificara o que me hicieran recordar alguna razón por la que alguna vez pensé haber estado enamorado de ella.
-¿Por qué, Hermione?
Mis palabras fueron tan rígidas como mi cuerpo erguido frente a ella. Como mi corazón que no podía sentir ya si latía o no. Como las ganas que tenían mis manos de tomarla por el cuello y levantarla como quien levanta un trozo de basura.
De pronto sus ojos evitaron los míos y la mirada se le clavó en el suelo mientras se dejaba caer en el escalón de donde no se había movido tal vez presa de miedo. Esa acción tan simple y cobarde me llenó de pronto de tanta ira que me fue imposible pensar con claridad lo que decía o lo que hacía. De pronto me arrojé hacia ella y con la mano que no sujetaba la varita capturé su rostro y lo apreté con todas las fuerzas que mi cuerpo me permitía. La escuché gemir de dolor mientras que la mueca de su rostro intentaba no demostrarlo. Con los ojos desviados hacia un lado trataba con todas sus fuerzas de no mirar los míos.
-Mírame…- susurré castañeando los dientes, y un chillido apenas salió de su garganta,- ¡Mírame!
Sus ojos bañados en llanto y llenos de sufrimiento no despertaron en mí simpatía alguna. Si alguien estaba sufriendo en ese momento, era yo.
Y con los ojos cerrados te seguí,
si yo busqué dolor lo conseguí,
no eres la persona que pensé, que creí, que pedí.
-Harry… me estás haciendo daño…- sollozó por fin.
-Bien…- dije satisfecho,- supongo que ahora estamos a mano.
Algo dentro de mi cabeza gritaba. Como una señal de alarma con luces rojas y amarillas. Pero estaba tan ensimismado en mi dolor que preferí ignorarla.
-Harry…- sollozó en una voz suplicante,- no puedo explicarte mientras me sujetas así…
La solté de inmediato y su cuerpo cayó pesadamente sobre sus rodillas frente a mí. No hice ademán alguno por ponerme a su nivel. La miré fríamente mientras sus ojos suplicantes buscaban en mí un entendimiento y un comportamiento que no estaba dispuesto a demostrar. En mis años como Auror había aprendido a no tener piedad de las personas que atentaban contra la seguridad del mundo mágico. Y aunque sabía que Hermione no era una de esas personas, me costaba trabajo distinguir la diferencia entre ella y esa basura de personas. Para mí, ella era tan despreciable como ellos.
-Por favor no me mires así…- dijo con una voz débil.
-Te miro como me da la gana,- sentencié irritado por la debilidad que estaba demostrando,- ahora, habla.
-Te juro que nunca planee hacerte daño…- la voz de Hermione parecía confundida por primera vez en mucho tiempo.
-Para ser algo no planeado, lo has logrado bastante bien,- repliqué amargamente.
-Harry… no tienes que ser tan severo…
Estuve a punto de perder la paciencia. Ella me miró como si estuviera leyendo mi mente y continuó hablando intentando borrar del aire las palabras que justo había dicho.
-Supe de mi error apenas te marchaste de la enfermería,- empezó a decir mientras se inclinaba hacia atrás, logrando una posición más cómoda. Como sentada en los escalones pero con las piernas a sus costados de la manera más cómoda que pudo lograr.- al principio tuve mucha rabia hacia mí misma. Por haber sido tan tonta como para tomar una medida tan precipitada pero también tuve pena por ti. Porque sabía que a pesar de todo, tú me amabas y yo había sido una idiota y tal vez si corría a ti me perdonarías pero yo no me perdonaría a mí misma.
-No intentes sonar como una mártir.
La mirada de Hermione se fijó en mí por primera vez. Sentí su mirada sobre la mía y me di cuenta que buscaba dentro de mis ojos tal vez algo que ya no estaba ahí.
-No lo haré, Harry… pero planeo decirte la verdad aunque eso me cueste una veintena más de tus insultos…
Hermione parecía un poco más relajada ahora. Como si hubiera comprendido algo con solo mirarme a los ojos. Se le veía más decidida ahora, como si con saber lo que yo pensaba le diera el confort para tomar las decisiones que estaba tomando en ese preciso momento.
-No voy a decir que las decisiones que tomé en ese entonces justifican el dolor que sientes ahora. Tampoco voy a decir que mi mismo dolor y confusión fueron los que me guiaron más allá de mi razón misma. Pero sí te puedo decir que fue en gran parte el orgullo el que me hizo comportarme como la cobarde que siempre he sido
"Cuando volví a casa,- continuó,- tenía la esperanza que a pesar de tu promesa tal vez tu siguieras ahí. Y no es por intentar poner algo de la culpa en ti, Harry… no lo es. Pero al ver que no era así y de no saber ni siquiera en donde encontrarte me dieron en un principio la excusa perfecta para no hacerlo. Tenía mucha vergüenza dentro de mí y creía que el dolor de haberte perdido era castigo suficiente por lo que te había hecho.
-Pero la niña… Hermione, mi hija…
Mi voz no sonó como yo había esperado que sonara. Pero si Hermione notó el dejo quebrado en ella, no me lo hizo saber.
-Harry, no sabes cuánto lo siento…
Mientes, me haces daño y luego te arrepientes
ya no tiene caso que lo intentes
no me quedan ganas de sentir
Tal vez sí lo lamentaba de verdad pero yo no podía permitirme sentir ninguna pena por ella y aún cuando quiso sujetar mi mano para darme confort, la aparte de ella tan bruscamente que tuvo que sostenerse del pasamano de la escalera para no caer. Su mirada herida no me dijo nada y hasta una parte dentro de mí se sintió satisfecha como la acción.
-Eso no va a remediar nada, Hermione…- repuse con un tono amargo,- eso no me va a recuperar cinco años lejos de mi hija ni los de ella lejos de mí.
Haciendo caso omiso de su presencia o de su permiso, seguí subiendo las escaleras en busca de las recámaras de la casa.
-¿A dónde vas?- me reprimió Hermione corriendo tras de mi.
-Ya te lo he dicho… he venido por mi hija…
-¡No te las vas a llevar!
Su mano se cerró en mi brazo con tal fuerza que por un momento no me pareció que fuera Hermione quien lo había hecho pero eso no impidió que la sacudiera de mí.
-¡Por Merlín, Hermione! No me hagas hacer algo que no estoy seguro de lamentar…
Su voz se quebró en un llanto que sus palabras comenzaron a perder sentido y entendimiento. A pesar de no estarme sujetando más, logró ponerse frente a mí en un intento desesperado por bloquear mi paso por sobre ella y hacia la recámara que estaba segura que era la de Lily.
-¡No lo hagas, Harry, por favor! Tienes que entender que…
-Hermione, apártate de mi camino o me veré forzado a hacer que te apartes.
Mi voz era fría y cargada de dolor pero al mismo tiempo ella supo que no estaba bromeando. Así que en un último intento desesperado por detenerme, levantó su varita en mi dirección lista para gritar algún conjuro para lograrlo.
Pero yo fui más rápido.
Llegas cuando estoy a punto de olvidarte
busca tu camino en otra parte
mientras busco el tiempo que perdí
y hoy estoy mejor sin ti.
Hermione yacía petrificada en el suelo cuando entré a la habitación de Lily. Fue una ironía muy grande que la hubiera detenido utilizando uno de los hechizos que ella misma me había enseñado. Pero esas cosas a veces simplemente pasan.
Lily no estaba en su cama cuando entré a la habitación. El hecho de que mi propia hija se escondiera de mi me llenaba de amargura pero estaba seguro que tan pronto me conociera y supiera quien era yo en realidad, cambiaría de opinión y me amaría tanto como yo la había amado incluso antes de nacer. Era mi hija, mi Lily, y nada me apartaría de darle el cariño que, al igual que yo, no era culpable de no haber tenido.
Escondida dentro del armario y temblando como un corderito, Lily me miró con ojos entornados. Sus ojos igual a los míos, igual a los de mi madre, me miraban implorando piedad. Tal vez fue eso o el remordimiento de haberme comportado como un loco lo que me hizo detenerme en seco. Le regalé una sonrisa y me incliné hacia ella esperando que mi presencia ya no le causara ningún temor.
Para mi suerte, ella no parecía estar asustada más. Se puso de pie lentamente como una muestra de confianza, o tal vez de valor, y se acercó a mí con ojos inquisitivos. Yo le volví a sonreír antes de ponerme de rodillas frente a ella.
-Tranquila,- le dije,- me llamo Harry y soy tu papá.
Me miró incrédula por unos segundos antes de ponerse en puntitas e intentar abrazarme. El corazón de dio vuelcos incontrolables.
Voy de nuevo recordando lo que soy
sabiendo lo que das y lo que doy
en mi no queda espacio para ti, y… y… y…
Debido a que Lily sólo llevaba puesta una pijama de franela verde con conejitos blancos, y no tenía idea de donde en su habitación buscar pos sus cosas, ni siquiera las pantuflas o zapatos. La cargué en mis brazos y ella se apoyó en mi hombro como muestra de confianza. No quise que viera a su madre yaciendo en el pasillo de afuera, así que abrí la puerta del balcón y usé mi varita para hacernos levitar hasta el piso de abajo donde caímos sobre las flores que adornaban la entrada de la casa. Lily parecía emocionada por la nueva aventura que estaba por emprender, sus ojos destellaban ante la emoción de lo que no conocía pero al mismo tiempo podía darme cuenta de la confianza que la pequeña tenía en mí a pesar de nunca haberme conocido antes ¿Sería acaso que Hermione le había contado de mi?
Me reprendí por el solo hecho de pensar en Hermione. No lo haría ya nunca más, ella había sido la persona que más había amado y justo en ese momento era la persona que más había odiado. Ni siquiera Snape o Voldemort habían logrado en mí un sentimiento de desprecio tal como el que estaba sintiendo por ella.
De pronto, Lily pareció recordar a su madre y miró desesperadamente la casa mientras yo me alejaba caminando buscando con la mano que me quedaba la libre la escoba que cargaba encogida en el bolsillo de mi abrigo. Intenté distraerla mientras hacía la escoba volver a su tamaño normal y me contaba en ella aún sujetándola con un brazo mientras ella tenía los suyos alrededor de mi cuello pero de pronto parecía ansiosa por apartarse de mí y salir corriendo a la casa.
-Lily, todo está bien…- le dije no dejando que sus movimientos bruscos la hicieran caer,- soy papi, soy Harry. Todo está bien.
Mis palabras fueron en vano. La niña seguía señalando la casa mientras intentaba liberarse de mí. No fue hasta ese momento que me di cuenta que a pesar de que la niña no estaba de acuerdo, jamás había dicho una palabra ¿Por qué no hablaba? ¿Sería posible que la niña tuviera algún problema de salud o de nacimiento?
Mi shock ante esa revelación y los continuos esfuerzos de la niña hicieron que cediera. Sin mirar atrás, la niña corrió en dirección de la casa golpeando la puerta desesperadamente. No podía detenerla o hacerle daño de alguna manera. Pero tampoco podía dejarla ver a su propia madre petrificada dentro de la casa. Me acerqué y abrí la puerta con mi varita e inmediatamente después conjuré el hechizo que liberaría a Hermione. Su grito no se dejó esperar y Lily corrió hacia ella después de escucharlo.
Subí las escaleras después de Lily, casi tan rápido como ella entré a la habitación donde Hermione buscaba a la niña desesperadamente y la vi suspirar aliviada cuando Lily entró y corrió a sus brazos. El pecho me dolía al saber que Hermione tenía todos esos años de ventaja sobre mí y lo difícil que iba a ser conseguir el cariño de Lily por sobre el de ella. No me la podía llevar así y todo era su culpa.
Y el tiempo hizo lo suyo y comprendí
las cosas no suceden porque si,
no eres la persona que pensé, que creí, que pedí.
-Nena, mi nena…- decía Hermione sentada en el suelo mientras ella se sujetaba del cuello de ella y Hermione la abrazaba y le acariciaba el pelo.
Lily parecía bastante calmada, era casi como si la niña estuviera consolando a la madre en lugar de lo opuesto. No debía estar sorprendido, por supuesto que su madre era Hermione pero no podía evitar sorprenderme sabiendo que la niña apenas iba a cumplir cinco años.
Entonces Hermione miró en dirección mía en consternación.
-Debemos hablar,- le dije seriamente.
Ella se puso de pie pero la niña no parecía querer ir a ningún lado y así lo entendió Hermione puesto que se acercó un poco a mí con la niña aún abrazada contra su cuerpo quien tenía la cara reposando sobre el hombro de su madre.
-Harry, por favor, debes entender…- sus ojos suplicantes no tardaron en dejar derramar las lágrimas de mortificación que en ese momento no estaban logrando gran efecto en mí.
-No me la puedo llevar ahora,- interrumpí de inmediato a su súplica,- no porque me arrepienta de la decisión… sino porque creo que serían peor para Lily si ella viniera conmigo sin saber por qué. Así que espero que le expliques tú por qué en una semana ella vendrá a vivir conmigo.
-Oh, no Harry… no puedes…- más lágrimas bañaron su rostro mientras que sus manos se asían de la niña como no queriéndola soltar jamás.
-No voy a pelear contigo, Hermione.
-¡Pero la niña me necesita!
-Y también me necesitaba a mí y eso no te detuvo…
-¡Pero no es justo! ¿Vas a castigar a Lily por mi culpa?
-Hermione, no voy a discutirlo más… en una semana volveré por ella.
Di la media vuelta en dirección a las escaleras para marcharme, no estaba bromeando en el ultimátum que acababa de dar.
-No te la daré así nada más sin pelear,- renegó ella yendo tras de mí con la niña aún es sus brazos.
-Entonces mañana hablarás con mi abogado…- dije sabiendo que no podía pelear por Lily físicamente contra Hermione sin meterme en problemas.
-Harry, no tienes que hacer esto… yo te puedo permitir ver a Lily sin necesidad de esto…
Yo caminaba tan rápidamente que ella casi perdió el aliento yendo tras de mí. Me detuve en la puerta y la vi ahí de pie, indefensa y asustada. Aferrada a nuestra hija y por primera vez sentí pena por ella.
Mientes, me haces daño y luego te arrepientes
ya no tiene caso que lo intentes
no me quedan ganas de sentir
-Puedo ver lo mucho que esto te hace daño, Hermione… y eso en lugar de hacerme desistir, me hace querer hacerlo aún más. Me has herido, me has herido como jamás creí que alguien lo haría y lo único que puedo sentir por ti es lástima pero no compasión.
-Puedes decir lo que quieras, Harry. Sé que lo dices porque te duele y me lo merezco, pero yo aún te amo y si es así es porque hubo una razón que me hizo amarte en primer lugar. Yo se que lo que sentías por mí sigue ahí, solo tienes que trabajar ese odio…
-El odio se ha llevado el amor que tenía por tí… y no volverá.
Sin decir más o dejarla decir más me alejé de la puerta y me desaparecí inmediatamente. No me aparecí de vuelta al hotel porque no tenía deseos de ver Norah. Tenía deseos de estar solo y pensar en las cosas que había hecho y lo que me había inducido a hacerlas. Me aparecí a mitad del parque Hyde cuando la luz del sol apenas empezaba a pintar el cielo con vetas moradas y rojizas. No faltaba mucho para el amanecer pero no estaba seguro de querer o poder dormir.
"Hermione… ¿Por qué tuviste que hacerlo?" mis pensamientos me llevaban a lugares a los que no había querido explorar debido a mi ataque de ira ¿Qué era lo que me dolía más? No estaba seguro si la odiaba más por haber privado a Lily de su padre como me había pasado a mí de pequeño; por haberme ocultado su existencia o porque para ella había sido tan fácil apartarse de mí mientras que para mí había sido casi como un infierno. Había perdido toda la confianza que siempre le había tenido y nada de eso volvería jamás.
Llegas cuando estoy a punto de olvidarte
busca tu camino en otra parte
mientras busco el tiempo que perdí
y hoy estoy mejor sin ti,
y hoy estoy mejor sin ti.
OTRO CAPÍTULO KE SE VA. CADA VEZ MÁS CERCA DEL FINAL AUNKE NO TIENEN DE KE PREOCUPARSE AÚN FALTAN COMO 10 CAPÍTULOS ANTES DE QUE ESO SUCEDA. Y HABLANDO DE CAPÍTULOS, SIEMPRE ME PREGUNTABA POR KÉ ERA TAN DIFÍCIL ENCONTRAR LAS CANCIONES PARA MIS CAPÍTULOS. PERO HACE UNAS SEMANAS ELEGÍ UNA CANCIÓN PARA EL SIGUIENTE CAPÍTULO Y ME DI CUENTA KE LOS AÑOS FUERON NECESARIOS PARA KE LAS CANCIONES INSPIRARAN LOS CAPÍTULOS (O AL REVÉS). ASI KE PARA EL PROXIMO CAPITULO, PIENSEN EN "SALE EL SOL" DE SHAKIRA.
ESPERO ESTE CAPITULO SEA DE SU AGRADO, AUNKE YA ME HE DADO CUENTA KE YA SON MENOS PERSONAS LAS KE ME LEEN, NO SE PREOCUPEN, YO SEGUIRÉ ESCRIBIENDO SIN IMPORTAR CUANTAS PERSONAS SIGAN CONMIGO DESDE EL PRINCIPIO. CLARO, TAMBIEN DEBO DECIR LO AGRADECIDA QUE ESTOY POR LOS NUEVOS LECTORES. ESPERO ME TENGAN PACIENCIA PORKE AHORA ESTOY TRABAJANDO EN UN FF DE "GONE WITH THE WIND" (AUNKE POR EL MOMENTO NO ES MAS KE UN BORRADOR).
BUENO, YA NOS LOS MOLESTO MÁS, UN REVIEW PARA SABER SU OPINIÓN ES MÁS KE APRECIADO.
GRACIAS
TLAL
