¡Hola de nuevo queridos lectores!

Este es un mensaje corto antes de entrar al capítulo más largo, (Extremadamente) violento y entretenido que he escrito hasta ahora:

Maestros del engaño cumplió su primer añito el pasado 7 de agosto y no hay nada más gratificante para mí que darles las gracias por seguir y leer este fic que con tanto amor y esmero actualizo capitulo tras capitulo con la intensión de entretenerles y compartir todo lo que yo amo de este fabuloso género "Novela negra". De verdad, nada me alienta más que cada una de sus visitas, sus favs- follows y cada uno de sus reviews, (Que tienen un lugar en mi corazón, al igual que todos ustedes) para continuar vertiendo mi inspiración y mi amor a la historia.

¡Infinitas gracias, chicos! Y si la vida me lo permite, espero que acabemos este fic juntos con sus 60-65 capítulos completos y con su apoyo como hasta ahora. Vienen cosas nuevas al finalizar este #35 y entre ellas, nuevos personajes, nuevas ambientaciones y por supuesto, la resolución de los enigmas que aún faltan por resolver a la mano de nuevas aventuras.

Gracias una vez más y si sobreviven hasta el final sin que se desmayen de la impresión, ¡Nos vemos en el próximo!

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Capítulo 35

Corrió de prisa y sin mirar atrás, consciente de que la seguía el zorro robusto de pelaje naranja. Ése que presenció, junto a Judy Hopps, como le había disparado a Nick en el pecho y cómo éste, fuera por el impacto o por accidente, había tropezado hasta caer, dos plantas abajo.

Kitty apenas fue capaz de darse cuenta de lo que había hecho y no tuvo el valor para asomarse y ver el final de su acto, solo cruzó una mirada llena de estupor con la oficial coneja al otro lado de la galería y luego corrió hacia el tercer piso.

De su larga lista de errores de esa noche, contando herir a Nick, tomar esa dirección fue uno de ellos.

¿Cómo saldría de esa ahora?

¿Y qué le diría a Frank sí Nick moría?

¡Echó todo a perder!

Las fuertes pisadas del zorro no dejaban de perseguirle, al igual que unas cuantas groserías. No iba armado y ella tampoco, así que consideró eso como una ventaja para sacarle provecho. Aunque no era tan fácil sí no sabía hacia dónde ir exactamente y mientras más ascendiera tampoco tenía salida.

Pudo imaginar la serie de cosas nada agradables que ese zorro y su clan podrían hacerle si la capturaban bajo su poder y a pesar de saberse acorralada no se sentía indefensa, iba a usar todos sus recursos para salir victoriosa. No contaba ni con Dean, ni con el resto de sus zorros, pero estaba segura de que los que quedaban con vida, debían haberse hecho con las joyas para ese momento y por eso ninguno estaba ahí para auxiliarle en espera de una señal para irse de ahí.

Kitty saltó cuanto obstáculo se puso en su camino y dio varias vueltas entre pasillos hasta que topó con una estrecha escalera. Al detenerse en ese punto, jadeante pero alerta, giró para ver si le todavía le pisaba los talones el trepador y, en efecto, venía tras de ella, podía oírlo. Así que no le dio tiempo de que la viera y subió velozmente a lo que parecía un sótano, esperando con ello perderle el rastro.

Solo que Dennys si vio parte de su cola flotando en el aire y de inmediato sonrió complacido al creer que ya la había atrapado. Sacó su navaja y fue tras ella escaleras arriba.

-Estúpida zorra, ¿Creíste que escaparías de mí?-. Kitty le oyó decir al dar un portazo. Como la puerta era de madera y estaba muy vieja pudo ver a través de las rendijas cómo el zorro se acercaba cada vez más. Y como se recuperaba de la irritación en sus ojos también vio con más nitidez cómo con sus largas garras sostenía una navaja y cómo su rostro reflejaba cierto malestar al subir escalón por escalón.

Kitty abrió los ojos con sorpresa al darse cuenta de lo que él iba a hacer.

La vulpina rubia cayó de sentón cuando el zorro pateó brutalmente la puerta tratando de derribarla, pues ella se hallaba tan cerca de la misma que fue inevitable que diera contra el suelo. Fue en ese momento cuando se preocupó de verdad al ser consciente de la desventaja física contra ese mercenario, que quizá le fuera una dificultad.

Sino fuera porque ella era, ante todo, terriblemente astuta.

Kitty frunció el ceño con determinación al ponerse de pie, y justo cuando Dennys pateó de nuevo a nada de abrir, ella se armó de valor para enfrentarlo de la única forma que sabía hacer.

Dennys voló la puerta, estrellándola estrepitosamente contra el suelo y levantando con ello una nube de polvo dentro del oscuro y reducido lugar. Recorrió con la vista las siluetas de artículos viejos y pilares de cajas que debían llevar años ahí guardadas, mientras que de la zorra no había rastros. Ni siquiera se molestó en buscar el interruptor para encender la luz, suponiendo que no habría siquiera uno en ese cuarto abandonado.

Y al no verla, supo que recurrió a uno de los trucos más patéticos de todos.

-¿Ah sí que quieres jugar un poco, no?-. Le dijo, entrando confiadamente-. No hay problema rubiecita. En cuanto te tenga en mis garras voy a abrirte la garganta hasta arrancarte la cabeza. –Advirtió, hablando en serio. Dennys escudriñó a su alrededor tanto con la mirada como con sus oídos, a pesar de que no lograba escuchar bien por causa del impacto que había reventado parte de su oreja derecha y que lo dejó medio sordo. Había que recordar que también tenía heridas de quemaduras en su cola y cortes en sus piernas pero no por eso estaba imposibilitado de luchar, menos contra una menuda y pequeña hembra, y sobretodo si ésta lo había hecho enojar. –Pagarás por todo lo que nos has hecho.

-¿Y todo por Nick Wilde?- Kitty, muy bien escondida, habló tan bajo que casi pareció un susurro.

Dennys sonrió con malicia al escucharla, intentando hallar a la fuente de esa voz.

-¿Por Nick?- Contestó, siguiéndole la corriente.- Nick es un imbécil. Es su culpa que estemos así. Es débil...-Rodeó el lugar con pasos cortos-…e inepto. Que sigas viva es un buen ejemplo de ello.- Y apretó con fuerza el mango de su arma. De cierta forma, aunque solo fuera para distraer a la zorra con su parla, estaba descargando todo lo que pensaba de Nick realmente. - No, no es por Nick, es por nosotros, su clan. Nos ha jodido a nosotros y si no llega a morir de ese tiro, lo mataré yo mismo apenas tenga oportunidad. Por estúpido y por traidor.

Kitty miraba a Dennys entre los espacio de las cajas donde se había ocultado, cuidando de no hacer ruido mientras se movía, casi en sincronía con él, por todo el espacio. De un momento a otro, una tenue luz le rozó en la vista y fue ahí cuando descubrió una pequeña ventana en la parte superior justo al lado frontal. Era tan pequeña que le era difícil saber si sería capaz de pasar por ella, aun confiando en lo escurridiza que su pelaje le permitía ser pero antes de intentarlo, tenía que deshacerse de él.

-¿Y qué Nick muera solucionaría algo?- Le picó. Tensándose casi de inmediato cuando él pasó frente a ella, deteniéndose justo a un costado. ¿La había encontrado ya?

-No, no mucho. – Avanzó más a la izquierda, apartando trastos y tirándolos hacia atrás. Kitty exhaló quedamente.- Pero al menos me dará el placer de vengarme de todo lo que nos ha hecho perder. Tiempo, trabajo e incluso nuestra vida en un futuro… ¿Y para ti? –Le preguntó sin esperar una respuesta-. No, creo que no. Es obvio que estas aquí no solo por las joyas, sino por él y sus malditos collares. ¿O me equivoco?

-En absoluto. –Kitty gateó un poco más, alejándose de donde el zorro buscaba y pensando una manera de subir hacia la ventanita sobre su cabeza.

-Entonces te tengo malas noticias, zorra.- Hizo una pausa, caminando hacia la esquina del fondo, empujando todo lo que estorbaba.- ¡No hay joyas! Alguien más se las llevó.- Ella se sorprendió al oír eso, prestándole toda su atención y soltando una exclamación- Y Nick estará muerto de cualquier manera.- Dennys movió su oreja buena ante el sonido y giró al instante, hacia la esquina contraria.- Como ves Nick ha logrado fastidiar los planes de todos aquí. .-Acortó la distancia con lentitud pero con decisión.- Supongo que fue una total pérdida de tiempo todo lo que hicieron aquí tú y los tuyos, incluido matar a mi hermano Terry.

La forma en la que dijo eso último le hizo notar que, de todas las cosas de las que el zorro la acusaba a ella y a Nick, la insignificante muerte del zorro moreno era lo que más le dolía al tipo.

-No-no del todo.-dijo, trastabillando por primera vez al descubrir que él ya sabía dónde estaba escondida, podía ver su silueta posándose delante de ella.

Kitty respiró hondo, resguardándose entre la pared y un pilar de cajas que llegaban a la altura media del cuarto. Presionó mínimamente con las palmas abiertas hacia adelante para ver si el contenido de las mismas pesaba, sopesando si el zorro sería capaz o no de derrumbar el muro que la protegía para sacarla de arrastras de ese rincón.

A menos que fuera ella quien lo hiciera primero.

No parecía rellenas con objetos de gran tamaño pues estaba segura, en sus cálculos, de que incluso ella, aplicando la fuerza necesaria, lograría botarla al menos una parte.

¡Eso era!

La idea abrió pasó en su mente al instante y sus labios se curvaron en una sonrisa.

Y luego habló en alto.

-Yo diría que estamos a mano. – Retrocedió hasta pegarse a la pared, viendo cómo se aproximaba a ella con el sutil movimiento de sus garras y su mirada furiosa.- Volaste en pedazos y sin miramientos a mis hermanos.

-¿Karma?Dennys respondió. Por un breve momento olvidando su enojo y hallando divertida la comparación irónica de los hechos.

La chica no dio más muestras de querer desplazarse más y Dennys supo que se debía a que ya tenía un plan para encararlo y que no le temía a un enfrentamiento. Era ruda y valiente como pocas, algo que ni siquiera la supuesta heroína de Zootopia había demostrado ser. Incluso dejaba a Nick y Judy muy por detrás de su temple.

Sonrió algo satisfecho.

Así era como le gustaban los desafíos.

Y solo por eso iba a otorgarle una muerte rápida e indolora.

-Oportunidad…-Kitty estaba lista para hacer su movimiento en cuanto él hiciera el suyo.-… oportunidad de venganza.

La última palabra hizo a Dennys detenerse.

-Odias a Nick Wilde por sentenciarlos a una muerte segura…-Aguardó una contestación en la que el zorro naranja no hizo más que escucharla, cediendo a su curiosidad-…y mi jefe lo odia por ladrón y usurpador…

No, Dennys no odiaba a Nick. Solo había guardado resentimiento hacia él y sus malas decisiones por involucrarlos en ese problema con esa zorra y su clan polar. Nick había perdido su respeto y su apoyo desde el momento en que había caído tan bajo para pedir ayuda a una oficial igual de inútil que él y desde que se dejó estafar por una zorra ordinaria.

-Lo que hiciste con esos zorros…-Seguía Kitty, maquinando la mejor oferta inventada hasta ese segundo y creyendo que podía seducirlo con ella y así acabar esa cacería o al menos distraerlo-…Al clan del Terror Helado le hacen falta más zorros como tú. Juntos podríamos eliminar a Nick Wilde y a su séquito de imbéciles de una vez por todas.

La propuesta resultó tentadora, pero así tan pronto la reflexionó así tan pronto se esfumó de su cabeza.

¿Y ser un traidor?

Él jamás sería desleal a su clan o a sus ideales. Antes preferiría morir que perder la dignidad con quienes les robaron.

Su mirada se oscureció y asió con fuerza su navaja.

-El Terror Helado me puede chupar las bolas. ¡Será al primero que iré a buscar en cuanto acabe contigo! - Fue su respuesta. Tan contundente como el ataque que quiso hacer contra Kitty, al otro lado del muro de cajas.

-¡Como quieras, idiota!- Solo que ella ya estaba lista para esa reacción y antes de que él pudiera llevar a cabo su propósito tomó impulso y chocó con todo su cuerpo contra el pilar. Éste se tambaleó y entonces Kitty repitió su embiste con más fuerza hasta que la fila de cajas no pudieron sostenerse en pie y cayeron una tras otra empezando por las de arriba.

Dennys no alcanzó a dar ni dos pasos cuando sintió cómo era aplastado por más de tres decenas de cajas.

Kitty cayó de bruces entre la marea de cartón y trastos pero no tardó mucho en incorporarse y correr. Fue solo de un escaparate, una distracción para retener a Dennys el tiempo suficiente mientras ella alcanzaba a la cima de utilería y más cajas para escapar por la ventana siendo esa su opción más favorable pues salir de la habitación y volver al interior de la casa era imposible; El fuego debió crecer hasta consumir incluso era sección.

Buscó una manera de subir por la pared para evitar pasar por encima de la montaña que sepultaba a Dennys hasta que sus ojos vislumbraron la parte superior, un camino de vigas que daban soporte al techo. Cruzaría por ahí hasta la ventana. Entonces dio un salto, el más largo que pudo y se aferró con todas sus garras a la madera de la pared, resbalando un par de veces pero logrando penosamente colgarse de una viga, la subió con esfuerzo y una vez ahí, tratando de mantener el equilibrio.

-¡Mierda!

Dennys sacó con violencia las patas delanteras para ayudarse a salir de un brusco impulso. Ni las magulladuras ni la desorientación momentánea pudieron frenar su enojo al ser engañado por la escuálida zorra. Sus ojos furiosos la buscaron en el entorno encontrándose con un bulto en movimiento sobre las reglas de madera en el techo y supo lo que pretendía: Pasar por minúscula ventana. Dennys enfureció más.

Ella por su parte, tuvo un serio inconveniente al sostenerse de pie por lo cual no tuvo más alternativa que gatear, sintiendo un vuelco en el corazón cuando escuchó el gruñido de Dennys y el golpe de su cuerpo contra la pared, justo debajo de ella.

-¡Zorra infeliz! – Cerró los ojos para mantener la calma, pues él la alcanzaría en segundos con su diestra capacidad para trepar. Podía oír como clavaba sus enormes garras en la madera vieja, detrás de ella a una distancia considerable.

Kitty, invadida de nuevo por el sentimiento de acorralamiento, no se detuvo a analizar si cabía o no, simplemente corrió en cuatro patas como guiada por sus primitivos instintos al ser seguida por Dennys, más ágil más brutal, y tampoco tuvo reparos para cuestionar sí era capaz o no de atravesar la ventana, simplemente lo hizo.

El zorro apuró el paso de la misma manera ¡No la dejaría escapar!

Salió disparada, afortunadamente quedando colgada en el marco de ventana. Gimió al darse cuenta que estaba en el aire, observando a su alrededor en busca de una solución que no fuera caer al vacío. Solo que tal vació no existía, debajo de sus patas sobresalía parte del tejado en escalera de piso inferior.

Así que ahí estaba: Con suerte podía caer en ese lugar y solo llevarse un par de golpes o bien atravesar la estructura y morir. De cualquier manera era arriesgado.

Miró al zorro a unos cuantos centímetros de ella y no lo pensó dos veces, sonriendo para él.

-¡No!-Dennys estuvo a punto de apresarla con sus filosas zarpas de no ser porque, sorpresivamente, ella se soltó y cayó.

Su cuerpo impactó contra la superficie y luego rodó hasta golpear la canoa. La zorra apretó los ojos y la mandíbula con dolor, sentía una fuerte punzada en un costado, apostando a que debió romperse una costilla. Se tambaleó con las piernas débiles pero consiguió ponerse de pie. Y mientras su pecho subía y bajaba por la adrenalina de no ser capturada en un microsegundo, escuchó las maldiciones de frustración y cómo Dennys intentó alcanzarla con manotazos fieros, sin conseguirlo, ya que solo medio brazo le cabía por la abertura.

Dennys se enfureció hasta enrojecer, soltando blasfemias y demás insultos al perder a su presa de la manera (Para él y su ego de mercenario), más estúpida de todas y sintió que le hirvió más la sangre cuando ella se asomó, dando unos pasos hacia atrás para poder verlo desde un mejor ángulo al ras de tejado y le sonrió malvadamente.

-Le enviaré tus saludos al Terror Helado, cretino.- Le gritó más alegre de lo que estaba en realidad, abrazándose el abdomen y tirándole un dulce beso al aire.

Dennys respondió con un gruñido colérico cuando ella desapareció de su vista.

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En el vestíbulo principal.

-¡¿Nick?!- Judy se alarmó cuando el zorro cerró los ojos y su hocico golpeó el suelo suavemente, perdiendo la consciencia.- ¡Nick!

Quiso arrodillarse junto a Honey, pero las zorras se lo impidieron, haciéndola a un lado para rodear a Nick en su propósito de asistirlo.

-Judy…- Rob también estaba preocupado pero sabía que era mejor no estorbar, así que la tomó con delicadez por los hombros para que retrocediera y le diera paso a Clara con el tanque de oxígeno. La coneja se giró para verlo al oír el disimulado temblor en su voz. Ambos tenían un aspecto desganado con todo el desastre que esa misión había arrastrado pero no había espacio para detenerse a lamentarse por Terry o Nick, ni mucho por la desaparición de las joyas, no, era tiempo de actuar e ir por el objetivo real de esa noche: Kitty van Tousse y su clan.-…Nick saldrá de esta, lo sé, es fuerte.- Estaba convencido de ello, su admiración y respeto por su líder lo respaldaba, tanto, que Judy también creyó en ello, tranquilizando casi de inmediato.- Ellas, ellas se harán cargo de él ahora. Las necesita más a ellas que a nosotros aquí - Volvió su vista hacia las chicas y Honey que movían al zorro para colocarlo en una camilla de verdad y luego de nuevo hacia ella, que lo miraba con suma atención.- En cambio yo… nosotros, te necesitamos para acabar con este trabajo. Finnick y Skye están afuera esperándonos, aún hay zorros asediando la mansión y no nos dejaran ir hasta que los quitemos del camino. Mientras, Dennys está tras la zorra, los dos somos su único apoyo.- Rob sabía que una parte de Judy se encontraba abrumada por lo que sucedió con Nick y algunos otros eventos de esa noche con los que no supo cómo lidiar al ser de un nivel mayor del que estaba acostumbrada, pero también sabía que la otra parte de ella era fuerte, valiente y muy capaz de superarlo y ser toda una policía en acción y a esa parte es a la que apelaba y también a la que deseaba admirar. Le regaló una sonrisa reconfortante y sus ojos de miel reflejaron confianza en ella. -¿Cuento contigo?

Judy lo observó de la misma manera y algo más que las palabras de ese zorro o su expresión gentil, la motivaron a recuperar su valor y su determinación, a recordar cual era la verdadera razón por la que formó parte de ese equipo: Sus investigaciones, su trabajo y su pieza clave, Kitty van Tousse.

Se irguió y asintió con firmeza.

-Sí.- Sonrió más animada.- Vamos a patear algunos traseros como lo hacemos en el ZPD.

-¡Eso, así se habla! – Asintió él igual de sonriente, sacudiendo sus brazos con alegría.

De pronto un carraspeó llamó la atención de ambos.

-Eh, no quisiera interrumpirlos, sí…-Honey los miraba recelosa y de brazos cruzados al verlos tan juntitos, con sus compañeras detrás de ella esperando ayuda-… pero tenemos que subir a Nick a la van. Se desmayó al perder tanta sangre pero aún respira, con un poco de ayuda… no fue tan grave como parece ya que la bala no tocó ningún órgano vital y lo atravesó. También detuve la hemorragia con una compresa pero tengo que operarlo, cerrar la herida…si no están tan ocupados para ayudarnos -La tejón le lanzó una mirada grave a Rob y sus garras alrededor de los brazos de Judy. Él la soltó rápidamente. -…será más cómodo adentro.

-Claro, claro.

Rob casi corrió hacia ellas, incómodo por los acusadores ojillos verdes de la tejón sobre él. No sabía por qué, pero sospechaba que no le agradaba a la pequeña depredadora.

Entre todos lo cargaron sin mayor esfuerzo. Los cuerpos estaban en la cajuela, así que tenían suficientemente espacio en el piso de la van. Las chicas ocuparon los asientos para comenzar a sacar todo lo que necesitarían, Rose volvió al asiento del conductor y Honey se sentó junto a Nick.

-¿Qué esperan?- Le dijo a la pareja cuando ellos no subieron.- ¿No vienen con nosotras? Debemos volver de inmediato a Cypress Groove Lane, a mi depósito, donde tengo más reservas de sangre. Con esto no será suficiente, aunque lo operé se morirá. – Señaló la bolsita a un lado de Nick y que se conectaba su brazo. Honey pensaba en todo y en su mochila de espacio infinito siempre cargaba con un bolso térmico y en él, todas sus herramientas esterilizadas y sí, burbujas de sangre que obtenía de forma ligeramente ilegal del hospital del que era voluntaria. Solo tenía dos de ellas con sangre del tipo de Nick y sabía que necesitaría más, así que no había tiempo que perder.

-No, aún tenemos algo que hacer.- Le informó Rob.

Honey lo ignoró, esperando una respuesta de Judy.

-Ya lo oíste.- Le dijo la oficial.- Ustedes váyanse, les alcanzaremos en cuanto neutralicemos a los francotiradores y capturemos a la ex novia de Nick. Con Skye y Finnick

-Si es que pueden sacar la van de aquí primero.- Se mofó el trepador, cruzándose de brazos y tratando de evitar la mirada inquisidora de la chica al escuchar la respuesta de Judy. ¿Quién podría decir que una regordeta y tierna tejón podría llegar a intimidar con sus silencios acusadores, juzgándole de algo de lo que ni siquiera tenía idea? Nunca se lo hubiera creído.

-Entonces, no tarden oficial Hopps.- Le respondió haciendo oídos sordos a la burla del zorro entrometido, indicando en un gesto a una de las vulpinas para que cerrara la puerta y se fueran.

Ambos esperaron a que el vehículo echara marcha atrás para salir despacio por donde había entrado.

-¿Vamos?- Rob alentó a Judy.

-¡Vamos!- Asintió ella, empuñando sus garras.

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En el exterior, zona norte.

-Bien, ¿y ahora qué?- Susurró Finn viendo desde el borde exterior de la ventana de uno de los carros negros que estaban aparcados cerca de muro.

-Ahora llamemos su atención.- Skye cargó en alto su metralleta, mientras que en su otra pata llevaba un pistola corriente. Estaba decidida a responder directamente y sin contemplaciones.

-Espera, ¡¿qué?!

Habían llegado hasta ahí sutil y silenciosamente para no ser detectados, ¿y ahora ella quería salir y disparar y hacer todo un escándalo?

-¿Ese es tu brillante plan? ¿Qué nos vuelen los sesos apenas asomemos la cabeza?- Ella rodó los ojos con fastidio- ¡Debe ser una broma!

-No seas tarado, será un tiro de advertencia. Es la única forma de que salgan de su escondite. Me acercaré para escalar y cuando te dé la señal disparas contra el muro, en lo alto. En cuanto veas un movimiento me sigues. -Concluyó, bajando su antifaz zorruno.

-No esperas que trepé también ¿o sí? –No parecía convencido con la idea suicida pero Skye lucía muy segura de ella. Y al no contar con Nick y el resto no tenía más opciones que secundarla. ¿Debía preocuparse de que los demás estuvieran en serios problemas en ese momento? Tal vez sí, pero su atención se concentraba en no descuidar a Skye y su susceptible sed de venganza.

-Sería esperar mucho de ti- Casi se burló de él, a lo que Finnick gruñó.- Así que te quedas aquí y aguardas a mi señal. Será muy fácil, son tres y nosotros dos, equilibremos las cosas.

-¡Qué remedio!-Bufó, dejando su bate a un lado, junto a una llanta. La zorra veloz lo hacía sentirse inútil queriendo deshacerse de él de esa manera.

-Y baja la voz o lo arruinaras todo.-Le dio la pistola, susurrando.

-Arruinarlo todo…- Dijo entre dientes, viendo cómo se marchaba para comenzar.

La vio correr con rapidez y con cautela para no delatarse, alejándose un buen tramo de donde estaba él.

La extensión de muralla abarcaba hasta donde alcanzaba la vista, pues protegía la mansión de manera que fuera de difícil acceso. Claro que esa era la intensión pero para Skye, tanto cuando llegaron ahí como en ese momento, su considerable altura no era más que un chiste para sus habilidades. Y volvió a demostrarlo al subir con facilidad, cuidando de no atorarse en alguna enredadera de las surcaban los bloques hasta la cúspide, al contrario, las utilizó para apoyarse y escalar, evitando las espinas y colgándose de las delgadas lianas a falta de su equipo completo.

Finn la siguió con la vista en todo momento hasta que de pronto una figura, no muy lejos de su posición, se incorporó. La vulpina aún no llegaba arriba cuando la silueta de un zorro se reveló, saliendo de la oscuridad y apuntando hacia ella.

-¡Skye, cuidado! –Le gritó, rodeando el auto sin esperar su señal. Cometiendo un grave error que no contempló.

Ella volvió a verlo, con sus orejas en alto y sorprendida por su llamado que fue totalmente inútil cuando por mero reflejo giró la cabeza hacia una sombra de pie en dirección diagonal de donde estaba ella. Apenas si alcanzó a ver esa cara blanca y masculina, seguido del sonido de un disparo y una bala que impactó justo en su vientre. El francotirador, pese a su sigilosa manera de moverse, la había visto desde siempre.

Exhaló profundamente y se soltó cuando las zarpas le temblaron.

-¡Skye!-Finn perdió el aliento al ser testigo de lo que ocurrió y cediendo a un gesto puramente protector, corrió hacia el muro, disparando contra el mercenario apenas vio a Skye caer. Erró las dos balas que tenía cuando no lograron la trayectoria necesaria para alcanzar al zorro polar-¡Maggie!, ¡No!

Skye descendió inconsciente hasta que una de sus piernas quedó enredada entre una red de lianas. Quedó suspendida y su ametralladora resbaló de la espalda de su arnés.

Y Finnick frenó entre la nieve al ver el arma caer a unos pasos delante de él, sin dudar la tomó dispuesto a matar al tipo, quien de pronto se encontraba bajando por el muro en dirección a la zorra.

Cargó la metralleta y cerrando un ojo para divisar mejor el blanco algunos metros arriba de pronto sintió otra presencia a sus espaldas: Era el segundo francotirador, que en algún momento bajó para encargarse de él. Se quedó inmóvil al sentir el cañón presionar detrás de su cabeza.

-Suéltala, zorro.-Le ordenó una voz grave y rasposa.- Y al suelo.

Maldijo entredientes y le obedeció, guardando la calma y casi arrodillándose, lentamente, pero sin despegar la mirada del zorro que estaba cerca de Skye, valiéndose de un equilibrio casi perfecto de una sola garra mientras que con la otra sostenía su rifle, pinchando a la zorra para ver si aún tenía vida.

Skye se balanceó al movimiento, con sus brazos colgados y su hocico entreabierto. Y al notar que no sangraba ni se quejaba agonizando, el vulpino se acercó más a ella con cuidado y no menos extrañado, jalando de la máscara para descubrir su rostro: Abrió los ojos de golpe.

Su sorpresa tardó lo que ella en reaccionar, gruñir ferozmente y formar un puño para asestarle un derechazo con tanta fuerza que le giró la cara, estrellándolo contra el muro y noqueándolo.

En sincronía con su acción y el sonido seco que produjo, Finn improvisó también, contando los segundos que le tomaría a la bala deslizarse por el filtro al momento en que su rival reaccionara y tomando un puñado de nieve se giró hábilmente para darle en la cara al zorro detrás de él y con otra pata, empujó hacia arriba el cañón para desviar su tiro casi certero.

Se abalanzó sobre el zorro ligeramente desorientado y mucho más alto y prensó entre sus fauces parte de su mejilla, obligándole a soltar su rifle al sentir como rasgaba su carne facial, tratando de quitárselo de encima.

Mientras, el zorro junto a Skye cayó inconsciente por el golpe, abriendo un hueco en la nieve. Y ella, con el filo de su garra, se zafó de la prisión de las redes para seguirle, cayendo cerca pero sin problemas.

La zorra tomó el arma que halló más cerca y caminó hacia el mercenario y Finnick, forcejeando violentamente uno con el otro.

Dieron una vuelta mientras luchaban. El fénec no aflojó la mordida hasta que el tipo lo golpeó en los costados como si fuera una bolsa de box. Brutalmente, casi de manera sanguinaria le desprendió la piel de la carne al soltarlo y antes de que él furioso vulpino pudiera contraatacar recibió un disparo que le vadeó. Finnick, a quien finalmente le valió de algo ser tan pequeño, solo sintió el roce en su cola. Miró al otro con la agonía reflejada en sus ojos bien abiertos y cómo exhaló escupiéndole sangre y saliva antes del segundo disparo cuando le clavó las zarpas en las costillas como última acción.

-¡Y una mierda!- Gritó Skye cargada de odio, volvió a dispararle al zorro hasta que lo vio desplomarse de bruces, y de paso aplastando a Finnick.

Avanzó hacia el cuerpo, goteando sangre donde la herida de su brazo había vuelto a abrirse y con una mirada dura: No se sentiría bien hasta que supiera que ese infeliz estaba muerto.

Desde su altura vio cómo se movía pero era solo Finnick tratando de quitárselo de encima. Le ayudó al patear al cadáver para girarlo.

-¿Ahora eres una maldita zarigüeya o qué?- Finn le cuestionó al darse cuenta de que había sido ella quien atacó. Se puso de pie, molido por los golpes y heridas.- ¿Cómo es que estas viva?- Se sacudió la ropa, limpiándose la cara y el hocico ensangrentado- Vi lo que hizo.

-Chaleco antibalas del ZPD.- Fue su respuesta. Finn la miró escéptico.- Los robé hace tiempo. Y de hecho, todas usábamos uno.

Él resopló pero enseguida sonrió discretamente y con alivio al saber que estaba bien. Un gesto apenas notorio.

-Menuda ladrona. ¡Espera! ¡Tenías chalecos y no nos diste uno a nosotros!-No había molestia en su rostro pero sí una sonrisa irónica: Skye jamás cambiaría ¡Zorra Tramposa y malévola!

Ella no respondió nada más que una sonrisa parecida a la suya, dando la vuelta para ir por el vulpino que estaba entre la nieve. Finnick la siguió, tomando su preciado bate de beisbol de dónde lo había dejado tirado.

-¡Ah!- Skye volteó, apuntándole con el dedo amenazadoramente. Finn se detuvo sin comprender.- Y no vuelvas a llamarme Maggie o lo lamentaras.

Al verla seguir su camino, Finnick solo sonrió de nuevo.

Había olvidado como ella odiaba su nombre.

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La van negra cruzó la zona y salió de la residencia, mientras que Judy y Rob desde el pórtico destruido la vieron alejarse y desaparecer de ahí a toda velocidad.

Ambos le echaron un vistazo a su alrededor, todo estaba en pulcro silencio cuando los sobresaltó un disparo.

-Fue por aquí.- Dijo Judy, relacionándolo de inmediato con Finnick y Skye en peligro.

-Con cuidado. –Alertó Rob, a sabiendas de que era posible que estuvieran disputando contra los mercenarios armados, por lo que recargó el rifle que había tomado del zorro que asesinó para estar preparado y responder.

Bajaron los escalones para rodear la mansión del lado norte, donde se escucharon los tiros pero cuando estaban en ello un ruido vino de adentro de la casa, captando la atención de la pareja.

Era Dennys, agitado y saliendo en medio de una nube de humo.

-¡Rob! ¡Coneja!- Gritó a todo pulmón, desvanecido.

Todo el esfuerzo que hizo para salir del incendio y darse prisa le pasó factura y al llegar al pórtico cayó de rodillas.

-¡Hermano!- El aludido, corrió a su ayuda, severamente preocupado.- ¿Qué pasó? ¿Y la zorra?- Le ayudó a ponerse de pie con Judy a su lado.- ¿Dónde está la zorra?

-¿Kitty escapó?- Preguntó ella, tanto alarmada por el estado del vulpino naranja como por sus sospechas.

-No pude hacer nada.- Dennys sonaba furioso, quizá fuera eso lo que lo motivó a salir a pesar de la dificultad.-Le seguí el rastro desde varias ventanas…logró salir de la mansión- Tragó saliva, recuperando las fuerzas para incorporarse. –La perdí de vista cuando entró entre los arbustos, va a irse ahora que logró lo que quería…pero no llegara lejos a pie, no si la alcanzamos primero.

Ni siquiera preguntó por Nick o el resto, su único objetivo era cazar a la zorra rubia.

En cuanto a Rob, él recordó que en esa zona de la residencia él había escondido la bolsa con dinero y supuso que apenas la chica viera al cadáver de su ayudante se daría cuenta de que ahí estaba el tesoro. Era una zorra polar, en la nieve, su tipo sabía encontrar rastros de cualquier cosa.

-¡Vamos por ella!- Ordenó enseguida. Dennys asintió más que dispuesto.

Se escuchó otro disparo. Un sonido que resonó en eco hasta el punto de hacer tintinear los picos de hielo que colgaban de la parte superior del iglú.

-¿Y Skye y Finnick?- Replicó Judy.

Se vieron entre los tres.

-Ellos se las arreglaran bien mientras tanto.-Fue la respuesta de Rob, saltando el pórtico y yendo hacia el lado contrario.- No parece tan grave o ya hubiesen aparecido por aquí.

Dennys y Judy se observaron en silencio, pero a diferencia de ella y sus debates morales sobre a quién ayudar, fue detrás del zorro trepador luego de darle a la coneja un gruñido de fastidio al ver sus dudas.

Ella se quedó de pie un segundo, escuchando que decían los hermanos mientras se alejaban con pasos pesados entre la nieve.

-Ganaremos tiempo cuando trate de cruzar hacia el otro lado.-Le oyó decir a Rob.

-Yo no lo tomaría a la ligera hermano-Replicó Dennys, siguiéndole el paso.- Debiste verla saltar sobre las vigas de esa casa. La maldita es rápida. ¡Me burló!

Judy los vio correr luego de eso.

Dennys tenía razón, Kitty no solo era rápida, tenía una capacidad para actuar de manera habilidosa y coordinada por la simple razón que corría en mejores condiciones sobre la nieve y que trepar no se le dio mal cuando se infiltró en la mansión. Con eso, para Judy fue fácil suponer que por más veloces que fueran ellos dos para trepar, la zorra lograría irse antes de que consiguieran alcanzarla.

¿Qué podían hacer más sobrepasarle?

-A menos que…-Meditó varios segundos, maquinando una idea-¡Eso es!-Judy corrió hacia la entrada de la mansión para salir y rodear el muro desde afuera, pensando que si la sorprendía de frente le cortaría el paso lo suficiente para que ellos pudieran saltar y capturarla.

Cruzó todo el camino hasta el enorme portón y al salir se topó con una horda de curiosos que se había acercado, no con menos miedo, a las afueras de la mansión al escuchar la conflagración que se vivió en todo ese tiempo ahí dentro. Frenó en seco cuando algunos repararon en ella con celulares en alto.

Era de esperarse la atención de los vecinos al ver la columna de humo saliendo de la parte superior de la mansión y al escuchar los tiroteos, también al ver la van de Skye entrar y salir escandalosamente. La policía estaría ahí pronto, era seguro.

-Diablos…-Maldijo, bajando el antifaz a la altura de su nariz y evitando mirar a cualquiera al otro lado de la acera, corrió lo más rápido que sus fuertes y ágiles patas le permitieron.

Ahora tendría toda una cuadra antes de llegar a la esquina para lograr su objetivo.

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-¡Ahí está! –Exclamó Rob, apuntando el cadáver de Dean ya cubierto por la nieve al estar en exposición de la misma.

Dennys no entendió nada hasta que le vio pasar junto al cuerpo y detenerse al borde del muro, rebuscando entre la nieve.

-El dinero- Le dijo, viendo cavar a su hermano, a lo que Rob asintió.

Excavó y excavó hasta que alcanzó a ver la bolsa justo como la había dejado, suspirando aliviado.

Entonces un ruido no muy lejos de su posición llamó la atención de ambos.

-Dame esto.-Dennys le quitó el rifle a Rob para ir hacia la fuente del sonido, mientras éste volvía a enterrar la bolsa para seguirle.

Los dos se aproximaron silenciosamente. Dennys atento a todo a su alrededor y Rob, después de asegurarse de la bolsa, preocupado porque Judy no les había seguido, mirando de vez en cuando hacia atrás a la espera de verle venir detrás ellos.

-Olvídala hermano, es una cobarde. –Dennys no obviaba nada, aunque pareciera despistado la mayor parte del tiempo.- Concéntrate...puedo sentirla cerca, por aquí.

¿De qué había servido todo lo que le dijo a la coneja si al final había tenido miedo? Rob se sintió decepcionado por no poder presenciar toda esa valentía por la que Judy era famosa y angustiado de no tenerla cerca para cuidar de ella.

Mientras cavilaba al andar sus orejas se elevaron al escuchar ruido en unos árboles cercanos por el camino que seguían. Ambos entrecerraron los ojos al captar el movimiento entre las ramas a una de las copas contiguas al muro.

-¡Ahí está!- Exclamó Dennys, apuntando hacia la silueta oculta entre la espesura de las copas y luego disparó hacia ella sin pensarlo dos veces con intención de derribarla.

Kitty se paralizó al oír esa voz y entonces vio a los zorros a través de las hojas que la camuflaban. Había cruzado por las ramas con mucho esfuerzo hacia el muro y justo cuando aseguraba el cable eléctrico que había arrancado de uno de los techos a un pestillo en el muro, esos zorros aparecieron. Uno de ellos disparó pero no la tocó pues las hojas no la delataban completamente.

-Maldición, maldición…-Ataba el nudo con prisa, jalando de él para verificar que estaba en condiciones de resistir su peso una vez que saltara.

-No te me escaparas esta vez, malnacida.-Exclamó Dennys al saber que no había acertado.

Sin perder tiempo, colocó el rifle en sus fauces y trepó el árbol.

-¡Dennys, espera!

Rob lo siguió con la misma destreza y una vez arriba se escabulleron entre la vegetación a cuatro patas, apartando todo lo que se ponía en su camino para abrir un agujero. Aunque el zorro mayor era considerablemente más pesado que Kitty y su hermano, su condición natural le permitía un buen equilibrio entre las ramas sin llegar a quebrarlas y por ello no tuvo problemas una vez que vislumbró la figura de la chica al abrirse espacio entre las hojas.

Kitty se erizó por completo al ver como aquel maldito zorro naranja había aparecido frente a ella. Se incorporó y cogió el cable despacio y sin apartar la vista de él cuando lo vio, a unos pocos metros de ella, ponerse de pie, balanceándose en la rama y apuntándola.

-Dennys, aguarda, no vayas a dispararle.-Otro zorro igual apareció detrás de él, tomándolo del hombro, mientras este entrecerraba un ojo calculando su tiro. Su voz sonaba conciliadora y más tranquila y tanto Dennys como Kitty se sorprendieron ligeramente por esa petición.

Así que su nombre era Dennys, Kitty no lo olvidaría nunca.

-¿Qué? –Preguntó el mayor, frunciendo el ceño. -¿Qué mierda dices ahora, Rob?

-No nos conviene matarla.-Le dijo él, recordando las palabras de Judy respecto a la importancia de la zorra para recuperar sus trabajos. Quizá tenía razón.

-¡¿De qué estás hablando?! –Gruñó con furia, con su dedo bailando sobre el gatillo.- Asesinó a Terry, le disparó al estúpido de Nick…jodió nuestras vidas. ¡Tiene que morir!

Kitty alternaba la mirada en uno y en otro, incrédula y muy quieta al ver como el zorro la miraba con odio, listo para aniquilarla si movía un solo músculo.

-Ya lo sé, ya lo sé hermano pero no ahora…

-¡Dijiste que lo haríamos, que vengaríamos a Terry! ¡Era nuestro hermano! –Había tal rabia y tristeza en su voz que por un momento le falló el pulso. Dennys y Terry tenían un secreto, un secreto que solo el clan conocía, uno por el que Dennys estaba en deuda con el zorro veloz y ahora no tenía otra manera de pagarle lo que había hecho por él en el pasado, que no fuera vengando su muerte injusta.

Y Rob lo entendía pero tenían que pensar en su futuro ¡Tenían que recuperarlo!

-¡Y lo haremos! ¡Pero no así! La necesitamos viva si queremos de vuelta nuestras cosas- Jaló de él, que casi cedió a su orden al pensar con más claridad. Mirando a Kitty con dureza mientras lo meditaba.- Judy dijo que si…

Eso lo arruinó todo.

-¿La coneja qué?- Miró a Rob al ras de su hombro. ¡¿Ah sí que de eso se trataba?! ¡La coneja también le había lavado el cerebro a su hermano con sus historias para que cayera en sus manipulaciones de policía!- ¡Tú también, Rob!

Kitty observó con ojos bien abiertos como Dennys empujó a su hermano para quitar su zarpa de encima suyo, gruñendo rabiosamente y jalando el gatillo hacia ella sin pensarlo.

-¡Dennys, no!-Gritó Rob, perdiendo su equilibrio perfecto al tirarse sobre su hermano para que fallará.

A la zorra rubia solo le bastó ver su acción para reaccionar de la misma manera precipitada, lanzándose hacia atrás.

-¡No!

Dennys exclamó aterrado al ver como ella había desaparecido de su vista y apartando a Rob, igual de sorprendido, de un fuerte codazo.

De un violento impulso saltó hacia el muro como si con ello pudiera atrapar a la astuta vulpina en el mismo segundo que se lanzó.

Kitty chocó duramente contra el muro al hacer ese movimiento y a pesar del dolor no soltó el cable, mirando hacia abajo: El suelo estaba bastante lejos de ella pero el cable llegaba casi a la mitad de la altura así que descendería hasta el tope del mismo y así cuando cayera no sería tan mala la caída.

La altura la abrumaba pero no fue hasta que una maldición llamó su atención mientras bajaba que sintió miedo de verdad.

Dennys se asomó en la cima del muro, agitado y más enojado que antes.

-No…no por favor…-Kitty palideció al ver su sonrisa malévola y como sacó las garras con la perversa intención de cortar el cable del que pendía en medio de la nada.

-¡Escápate de está, zorra!- Le dijo, dando un zarpazo feroz.

Kitty oyó como el cable se partió y sintió como perdió fuerza en su agarre y como sus tripas se encogieron con la presión de caer al vacío, a varios metros del suelo. Pataleó y maniobró desesperadamente para tratar de agarrarse de la superficie de la pared mientras se acercaba al suelo a gran velocidad pero era inútil, se estrellaría contra el pavimento.

Perdió la noción del tiempo, de las ideas y de la caridad de todo a su alrededor, sumida en la desesperación y en el miedo y al pasar por ese torbellino de sentimientos su parte racional se bloqueó hasta el punto de obligarla a apretar los ojos cuando se aproximaba a una muerte segura.

Fue como un proyectil al impactar contra el nefasto objetivo. Rápido y violento.

Pero el objetivo no fue otra cosa más que unos cuantos metros de espesa manta de nieve a la cual atravesó brutalmente.

Dennys se permitió una sonrisa más placentera hasta que vio el cuerpo de la zorra aterrizar contra la nieve y abrir un hueco.

Rob estaba a su lado, sin despegar los ojos de la imagen y sin aliento.

-¡Perfecto!-Era imposible que sobreviviera a una caída de esa magnitud, por lo que ahora lo único que tenían que hacer era asegurarse de que estuviera muerta.

-¡¿Cómo pudiste, Dennys?!- Le reprochó, más incrédulo de lo que debería al contemplar la obra.- Era nuestra única vía para llegar hasta el Terror Helado.

El zorro borró su sonrisa para ver con dureza al otro.

-Fue lo mejor, hermano.- Omitió reclamarle su traición anterior al ver que ya no tenía caso discutirlo si el trabajo estaba hecho. –La muy estúpida, tratar de escapar saltando desde aquí- Se burló al darse la vuelta.- Andando, vamos por su cadáver.

Rob permaneció impávido, mirando hacia abajo, pensando en qué harían ahora, pensando en sí Nick había logrado llegar vivo hasta Cypress Groove, pensando en Judy, Skye y Finn y pensando en todo y en nada a la vez.

Pero su pesarosa concentración se vio interrumpida cuando vio un bulto de nieve moverse desde abajo.

-¡No puede ser!- Se alarmó, casi yéndose a pique para ver con más claridad: ¡Era la zorra! ¡Saliendo de la nieve de un sobresalto!- ¡Esta viva!

-¡¿Qué?!- Dennys regresó de prisa junto a él.

-¡La zorra está viva, mira!

-¡Im-imposible!- Exclamó, sin habla.

Ninguno de los dos podía creer lo que veían.

- ¡Vamos, de prisa!- Dennys se dispuso a ir por ella bajando por el muro.- ¡Baja, baja!

Kitty se aferró a la nieve para incorporarse, le temblaba todo el cuerpo y al apoyarse en su zarpa derecha se quejó de dolor, cayendo de nuevo al perder el equilibrio. No sentía el brazo.

Tosió con fuerza, chorreando sangre de su nariz y de su hocico.

Pero el aplastante dolor y la momentánea desorientación no la detuvieron para arrastrarse, abrazando su brazo desmontado e intentando ponerse de pie una vez más, consiguiéndolo a duras penas.

Exhaló hondo y caminó con pasos cortos y tambaleantes para salir a la calle principal.

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Judy ignoró todo el bullicio de los mirones en plena calle hasta que el sonido de una bocina se unió al escándalo en plena vía pública, alarmando a los mamíferos que rápidamente se quitaban del camino.

La oficial giró para ver qué ocurría a sus espaldas, frenando en seco al oír resonantes disparos. Divisó a la camioneta negra que había doblado en la esquina contraria y que se acercaba a la entrada de la mansión, pasando en medio de la muchedumbre con intenciones de atropellar a quien se cruzara en su camino.

-¿Qué…?-Se detuvo extrañada al verla, abriendo mucho sus ojos violetas. Al primer momento creyendo que se trataba de la van de Skye y de sus compañeras, pero no fue así.

Lo supo cuando vio a un corpulento macho que sobresalía de una ventana superior y que era quien disparaba al aire para espantar a los que estaban cerca y abrirse espacio mientras ladeaban la entrada.

Se quedó estática, observando como salían del vehículo una fila de animales encapuchados y corrían hacia adentro de la residencia.

¿Qué estaba pasando?

Judy habría hecho algo. Habría corrido de regreso al saber que Finnick y Skye y quizá alguna zorra seguían adentro, se hubiera regresado a investigar quienes eran esos desconocidos. Habría actuado, sino fuera porque un reflejo detrás de ella la distrajo.

Volteó y descubrió, como había predicho, a Kitty van Tousse, que parecía una aparición al otro lado de la acera desierta, a una distancia considerable, y con un aspecto tan demacrado que dejó a Judy espantada.

Se observaron detenidamente, esperando que alguna de las dos se moviera primero.

Judy se debatió entre volver hacia la mansión o enfrentarla. Y mientras ella debatía, Kitty sí decidió.

Y corrió, corrió con su máximo esfuerzo: En las afueras del Iglú su carro estaba esperándola.

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En el lado norte de la mansión.

Skye jaló de las solapas del abrigo al zorro que estaba cerca del muro, sacándolo del hoyo donde había caído.

-Es tu turno, infeliz.-El zorro no respondió a su brusquedad de ninguna manera, mas no parecía que estuviera muerto, así que Skye lo acercó más a ella para inspeccionarlo a contra luz, pues no se fiaba de dejarlo ahí con vida. Y en efecto, no estaba muerto, solo inconsciente: Lo había noqueado.

Por un momento, ella se fijó con más detalle en su rostro zorruno. Enterándose de que llevaba el cabello de ambos lados de sus sienes atado en pequeñas trenzas pegadas a su cuero cabelludo, como era la costumbre típica de los zorros blancos; e incluso los mechones de pelo que sobresalían de su barbilla estaban trenzados de la misma manera. Además, tenía amarrado un pañuelo sobre uno de sus ojos y la parte superior de su cabeza que dejaba incompleta la mitad de su cara pero que no era impedimento para dejarle ver que era un zorro maduro, quizá unos años mayor a ella y de rasgos duros singularmente atractivos. Skye se preguntó de dónde había sacado la fuerza para dejar inconsciente a ese recio y deslumbrante macho.

-Y bien, ¿Qué esperas? Tenemos que irnos- Le apremió Finn al ver que no hacía nada más que verlo.

Skye se dio cuenta que ya había pasado medio minuto desde que lo observaba y frunció el ceño enseguida, gruñendo con rabia al recordar lo que ese zorro representaba.

Lo soltó con repulsión, tomando el rifle para ajusticiarlo.

Y estuvo a punto de hacerlo hasta que…

-Yo no haría eso si fuera tú.

De súbito, una voz desconocida captó la atención de las orejas de Finnick y de Skye.

Ambos se volvieron hacia el dueño de esa voz: Un mamífero cubierto con una gabardina negra y con la capucha al ras de su hocico a unos pasos de ellos dos. Los dos zorros se paralizaron en el acto al ver al intruso, que tan tranquilamente estaba de pie frente a ellos, con sus brazos tras su espalda en una pose confiada.

¿Quién era y cómo se había acercado tanto a ellos sin que lo notaran?

Dio otro paso, revelando de más cerca su silueta, de altura mediana y sus patas delgadas de cánido.

-¡Alto ahí!- Skye no dudó en apuntarle, al igual que Finnick con su arma, al suponer que era del clan Polar. Pero al hacerlo, varios sujetos más salieron de la nada, bajando del tejado y de las paredes dando volteretas hasta que los rodearon, cerrando cualquier salida. No eran más que seis o siete pero algunos parecían demasiados grandes para ser zorros o lobos. Definitivamente, no eran del Clan Polar.

-Skye, bájala…-Susurró Finnick, al ver que estaban en serios problemas.

-¿Quiénes son ustedes dos y que hicieron con este lugar?-Cuestionó el sujeto. Skye y Finn solo miraban a su alrededor, confundidos y no menos preocupados al ser conscientes de lo que estaba pasando.

Y sin entender nada más allá de la sorpresiva aparición de los desconocidos.

Como ninguno contestó a su pregunta, el líder se dirigió a uno de sus acompañantes.

-¿Había alguien más adentro?

-No, nadie más. La mansión entera se está quemando. Lo mejor es irnos de aquí y acabar el trabajo.

-Bien.-Volvió a Skye y Finnick- Al parecer nos ahorraron la mitad del trabajo. Gracias- Dio otro paso al frente y ambos zorros alzaron sus armas al instante en un gesto defensivo.-Pero me temo que tendrán que acompañarnos ahora, así que sería bueno que bajaran sus armas por las buenas.

Todo era demasiado extraño.

-¡Atrás!-Exclamó Skye ante su supuesta amabilidad.

-Si te acercas más lo lamentaras- Advirtió Finn, armándose de más valor del que sentía.

-O por las malas.

Skye, que estaba de muy mal humor se hartó de tanto teatro y sin medir consecuencias acortó la distancia, lista para jalar el gatillo.

Pero el sujeto fue más rápido e hizo un movimiento al alzar su dedo índice. Y de la nada, envuelto en un fantasmal y discreto silbido de la corriente del aire un tiro atravesó la piel del cuello de Skye, justo y certero.

-¡Skye!

Ella sintió la punzada, soltó el rifle y cayó de bruces.

Finnick quiso hacer algo pero al moverse también le dispararon, cayendo cerca de la zorra, con ojos abiertos y la respiración agitada.

-Bien hecho.-Dijo en voz alta, esta vez el tono de su voz sonó más femenino.

Y de las sombras del techo, con total habilidad y en una pirueta, descendió el diestro francotirador: Una zorra polar sosteniendo una pistola de dardos paralizantes.

Se inclinó para asentir con firmeza hacia el tipo mientras éste se echaba la capucha hacia atrás, meciendo su cabello rubio y los enormes platones dorados que colgaban de sus orejas

Juzgó con la mirada tanto a Skye como a Finn, aún conscientes pero inmóviles, y luego divisó el bate del fénec que rodó hasta sus patas traseras, alzándolo en el acto.

-Gracias por su cooperación.-Le dijo a Skye, qué apenas pudo distinguir su rostro cuando se inclinó ligeramente para hablarle, levantando el objeto y descargándolo contra ella para dejarla inconsciente de una vez.

-Cárguenlos a la camioneta.- Ordenó la zorra con profundos y agresivos ojos violetas una vez que hizo lo mismo con Finnick. Y casi se dio la vuelta cuando reparó en el otro zorro.- Y a ese también. –Mandó con calma.- Acabemos con esto ahora.

.

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Frost Lagoon.

Quizá fuera por instinto de supervivencia o quizá fuera una descarga de adrenalina lo que hizo que Kitty, maltrecha y jadeante, corriera como nunca lo había hecho en su vida y bajo condiciones que jamás imaginó que pasaría.

Estaba agotada, adolorida y sin energía para sujetar bien su brazo inerte o mantenerse de pie. Esto último lo conseguía con esfuerzo, chocando de vez en cuando con las paredes o los enrejados de las mansiones a los largo de la acera en su intento de alejarse de Judy y de los dos zorros, que en cuanto bajaran el muro la atraparían sin problemas.

Todas sus dificultades físicas no parecían afectar a su cerebro y su capacidad para razonar pues siguió el camino hasta vislumbrar el arco de Iglú. Una luz de esperanza y su único chance de huir de esos zorros maniáticos, sobretodo de Dennys.

No olvidaría su nombre, ni su rostro cínico, no lo olvidaría hasta que pagará por lo que le hizo esa madrugada.

-¡Detente ahora mismo Kitty!- Judy la seguía sin darle tregua, su físico era envidiablemente atlético al igual que debía serlo su entrenamiento policial y si llegaba a alcanzarla no tendría oportunidad contra ella.

Por más que trató de despistarla en las calles y desviándose en los callejones, Judy no se dio por vencida, iba tras ella sin importarle los obstáculos que con facilidad evadía. Con culpa y pesar tuvo que elegir entre volver a la mansión o ir por su pieza clave y así, sin corazón para mirar atrás cuando escuchó la mansión explotar y el domo completo sacudirse por la detonación, correteó a la zorra.

Ninguna de las dos tenía armas, así que una vez que Judy lograra darle fin a esa persecución tendría que someterla como hacía en su trabajo diario y notando lo malherida que estaba la vulpina no sería difícil.

Kitty ignoró sus advertencias y aún más cuando oyó a uno de los zorros gritarle a Judy, iban varios metros detrás de las dos.

La coneja finalmente acortó la distancia una vez que ambas salieron al exterior del Iglú y frenó de inmediato cuando supo la razón por la que la zorra tomó esa ruta: Tenía un vehículo para huir.

-¡No, no irás a ninguna parte!- Le gritó con autoridad, a lo que Kitty apuró el paso, desfallecida pero con tercas intenciones de llegar hasta su auto.

Y cuando estuvo a poco de tomar el pestillo para abrir la puerta, Judy saltó sobre ella de un solo impulso. El golpe lastimó más a la vulpina rubia que se quejó y aún fue más doloroso cuando Judy la atrajo hacia sí por el cuello para tirarla al suelo.

-Es todo Kitty van Tousse- Dijo Judy subiendo sobre su cuerpo para inmovilizarla, luchando por mantenerla quieta mientras ésta se retorcía fieramente debajo suyo.

Dennys y Rob las vieron cuando llegaron a la entrada, deteniéndose asombrados por la lucha entre la nieve. Rob sonrió algo más que admirado al ver a Judy en su rol más fuerte. Dennys también pero más ansioso por intervenir también. Subieron la pequeña rampa para llegar al lugar.

-¡Se acabó!-Pescó su brazo bueno, colocándolo con rudeza a la altura de su cabeza para minimizar su ataque, también evitó sus fauces todas las veces que quiso morderle.

Kitty gruñía impotente, pero no se rendía: ¡Era una pequeña coneja! ¡Era una policía! ¡Era una maldita presa!

-¡No aún no!-A pesar de estar maniatada y prácticamente derrotada bajo los dominios de Judy, Kitty uso su último recurso.

Escupió con energía directo a la cara de la oficial, bloqueándole la vista por un segundo justo como la misma Judy había hecho con ella al usar el spray y después de que sintió como la coneja aflojó su agarre apenas con poco, la aprisionó con destreza y velocidad con sus piernas, aplicando su propia fuerza y su peso para cambiar de posiciones.

-¡Solo eres una escuálida…-Jaló su muñeca para soltarse. Furiosa, exhalada y sobretodo con miedo al verse indefensa. -…y débil…presa! -Acabó la frase dándole un revés tan fuerte que logró de un solo golpe.

Se puso de pie rápido, con el corazón desbocado al ver a los zorros demasiado cerca. Sin perder tiempo entró al carro, buscando desesperadamente las llaves cuando vio a Dennys lanzarse contra la ventana.

-¿Dónde demonios…?- Rebuscó y rebuscó, histérica- ¡Aquí están!

El ataque del zorro trepador la hizo sobresaltarse y arrancar de una vez.

Dio marcha atrás y luego hacia adelante con el propósito de arrollarlos, pues ahora que estaba segura no tenía miedo, al contrario, se sintió poderosa.

-¡Judy, Judy despierta!- La sacudió Rob, a lo que la coneja reaccionó de un brinco, exclamando una atípica maldición. Suspiró aliviado cuando supo que no había sido más que un golpe.

-¡Quítense del camino!-Alertó Dennys haciéndose a un lado al ver cómo la zorra echaba su auto sobre ellos, pisando el acelerador cómo si de una desquiciada se tratara.

Rob así lo hizo, abrazando a Judy y rodando ágil y preciso para esquivar el carro que pasó a toda velocidad, apenas rozándoles.

-¡Maldita sea, maldita sea!-Gritaba Dennys al ver cómo la zorra huía del lugar.

No daba crédito a lo que sucedió, por un miserable instante creyó que la detendría.

-¡¿Qué hacen ahí tirados?!- Replicó furioso, señalando la carretera rumbo al pueblo, e interrumpiendo la manera cómo los dos jóvenes se veían, uno sobre el otro.- ¡Se ha ido! ¡Tenemos que seguirla!

Kitty tampoco podía creer lo cerca que estuvo de morir más de una vez. Conducía de forma mediocre con una sola garra, mientras miraba por ratos por el retrovisor a la espera de ver a sus enemigos: Pero ya era poco probable, no tenían manera de seguirle.

-¡¿Y ahora qué?!- Injuriaba Dennys a la nada, dando vueltas de un lado al otro.

Rob trataba de pensar en algo y en cuanto a Judy, ella observaba a su alrededor en busca de una solución hasta que topó con la van de Finnick estrellada contra el muro.

-¡Eso es!- Ambos machos volvieron su atención a ella y ambos sonrieron alentados cuando la vieron correr hacia la van.

La parte delantera estaba destrozada y contraída por el choque pero por lo demás parecía en buen estado.

-¡Tal vez aún encienda!- Judy se escurrió entre la ventana, cuidando de no herirse con pedazos de vidrio en el reducido espacio que había quedado entre el tablero y los asientos delanteros. La llave estaba pegada, así que la giró para encender el motor. Una, dos, tres veces y funcionó. -¡Sí!- Celebró con un ademán feliz.

-¡Bien pensado, Judy!- Rob la halagó.

-Sí…-Dennys se cruzó de brazos.-…bien pensado Hopps.

Los tres le debían la jarra de cerveza más grande de todas a Finnick ¡Su carcacha vieja aún daba lucha!

Ella dio reversa para sacar la van y en vista de que era la única que cabía en ese espacio, sería quien conduciría. Rob y Dennys, entraron en la parte de atrás una vez que la coneja les abrió la puerta corrediza.

-¡Oh oh oh…esto es genial!- El trepador mayor se frotó las garras al ver que en los espacios traseros habían varias armas.

.

Eran las 3:30 de la mañana cuando el auto de Kitty se acercaba al pueblo. Y cuando ella se dio cuenta que la perseguían.

A esa hora rondaban pocos transeúntes, pero ninguno de los que pasaban por ahí pudo dejar de notar el vehículo conduciendo frenéticamente por las calles.

-¡Me lleva la…!-Golpeó el volante con furia al ver por el retrovisor cómo la coneja apareció conduciendo la van naranja.

Cuando creyó que ya se había librado de ellos, volvieron a fastidiar sus planes.

Solo que, con el estado de esa lata de sardinas, Kitty dudó que pudieran detenerla. Aceleró al conducir cuesta abajo, entrando a Frost Lagoon.

-¡¿Y cuál es el plan ahora?!- Gritó Judy, maniobrando para poder ver a través del cristal roto, identificando a la zorra de inmediato.

-¡Acércate a ella lo suficiente!- Indicó Rob. –Vamos a chocarla.

Justo como ella hizo con Terry.

Judy acató la orden enseguida, posicionándose del lado izquierdo para hacer lo que Rob le pedía.

Kitty no perdería su ventaja, así que tomó un camino angosto para evitar que Judy hiciera su movimiento.

-Veamos…-Trataba de estudiar la situación para ver cómo llegar a la plaza central y de ahí perderse en los túneles que conducían a la salida de ese lugar.

-¡Con un demonio!- Bufó Dennys al ver cómo el auto los dejaba muy atrás de nuevo, metiéndose en varias avenidas, demasiado rápido y sin importarle destruir lo que se atravesaba. –Olvida tu plan hermano, vamos a hacerlo a mi manera. ¡No te detengas Hopps!- Le dijo a Judy, quien no pasó por alto la expresión anterior: A su manera significaba que actuaría impulsivamente más, cuando cogió el único revólver con unas cuantas balas.

Judy no podía permitirle que la asesinara. Pese a ello, obedeció.

Abrió la puerta solo lo suficiente para sacar la cabeza y el brazo y cuando vio la oportunidad, disparó contra la ventana trasera.

-¡Carajo!- Exclamó Kitty cuando el vidrio estalló, obligándola a rapar.

Ya era complicado conducir usando solo una zarpa y la calle estaba tan resbalosa que era inevitable que perdiera el control en algunos puntos.

Vislumbró la plaza al girar en la esquina, justo cuando Dennys disparó otra vez, apenas rozándole.

-¡A un lado, a un lado!- Gritaba la rubia para pasar. Trastornada al ver como se acercaban más a ella y dándole igual atropellar a quien fuera.

-Oh no…-Se alarmó la coneja al darse cuenta de a qué sitio los había conducido.

Dennys maldijo por enésima vez, observando a su alrededor como los mamíferos se apartaban despavoridos al presenciar la encarnizada cacería y sobretodo cuando escuchaban como él disparaba a diestra y siniestra tratando de atinar al carro. Y cuando estuvieron de nuevo en campo abierto, Judy vio la oportunidad de colarse al lado de mismo y quedar lado a lado pero era difícil seguirle el ritmo. El zorro debió pensar igual ya que de pronto se lo ocurrió lo que no había intentado hasta entonces.

Y asegurándose bien para no caer por el vaivén que producía el conducir sobre el hielo, dirigió su próxima bala justo en la llanta trasera del automóvil para que disminuyera la velocidad.

-Bien hecho.-Le dijo Rob a su lado.

Entonces probó de nuevo al ver qué consiguió lo que quería, pero falló porque Kitty zigzagueaba para prevenir pasar por alguna de las zonas endebles del hielo. Aunque el trepador no la frenó, su acción ayudó a Judy a adelantarse y casi estar al mismo nivel.

Dennys sonrió.

-¡Ríndete Kitty no hay más salida! ¡Esta es una zona prohibida!– El desastre que estaba dejando a su paso preocupó de sobremanera a Judy y si no se detenía iba perder el control y estrellarse tarde o temprano antes de lograr cruzar la plaza. Y para empeorarlo todo el suelo amenazaba con agrietarse por el peso de los vehículos.- ¡Vas a matarte!

Pero no le escuchaba, estaba dispuesta a salirse con la suya aún si moría en el intento.

-No…no va a matarse…-Dijo Dennys, viendo de cerca la ventaja. Rob y Judy captaron ese tono de voz.-… Yo lo haré por ella.

Kitty giró hacia el retrovisor hecho añicos para encontrarse con el zorro a punto de dispararle.

-¡No!

Judy previó las intenciones de Dennys y para desviar su ataque giró la van hacia el lado contrario casi en un impulso irracional.

La bala sí impactó en la ventana y traspasó el parabrisas pero de la impresión hizo que Kitty soltara el volante. La velocidad, el descontrol y la falta de fuerza colaboraron para hacer imposible que la zorra detuviera el auto frenando. Kitty entró en pánico al ver que estaba a punto de chocar contra el muro de un establecimiento y sin pensarlo abrió la puerta y saltó aún con el carro a toda marcha.

Todos los testigos presenciaron con horror cómo la zorra chocó contra hielo violentamente hasta quebrarlo en mil pedazos en una explosión de nieve y sangre.

Judy, Rob y Dennys corrieron hacia la escena una vez que la coneja pudo pisar freno.

-No, no, no...¡Dulces galletas con queso!- Exclamó Judy solo al divisar el panorama. Temblando de la emoción.

Rob calló impresionado y Dennys gritó con rabia, arrodillándose en el sitio.

Kitty atravesó el suelo y en lugar de su cuerpo lo que había era un enorme agujero y el agua helada teñida de rojo moviéndose en remolinos.