Hola de nuevo! Pues aquí el segundo capitulín que corresponde a la Valquiria. Disfrutad.
Tamsin:
Vuelvo a casa después de dejar a Kenzi. Sigo pensando en todo lo que me ha contado. Sin embargo, a pesar de lo que ella crea, no la voy a meter en la cárcel ni nada de eso. No puedo decir que la apoye con lo de darle una lección a la Morrigan, pero me alegra que haya parado antes de meterse en un lio mayor. Aún me faltan algunos cabos por atar y espero preguntarle sobre eso mañana.
Al final, hasta me quiere. No puedo creer que se tirase para que yo no descubriese que ella era The Shadow y me enfadase. Estoy un poco enfadada por el hecho de que no me haya dicho nada sobre esto antes, pero, cuando me ha mirado con esos preciosos ojos azules, se me ha pasado todo el enfado. No he podido resistirme, con Kenzi nunca puedo.
Me quedo pensando un momento antes de irme a la cama. No estoy muy segura de qué va a pasar ahora. Tengo que enfocar el caso de otra forma, pero no tengo ni idea de por dónde empezar. Si Kenzi es la parte ladrona de The Shadow, tenemos que centrarnos en la parte asesina. Cómo voy a hacer que Dyson crea que son dos personas diferentes y solo nos interesa quién quiera que sea el que va matando por ahí, eso es otro tema. Tendré que esperar a que la humana me cuente más.
—Un día, te estrellaré —le digo al despertador por la mañana—. Eres muy molesto.
No tengo ganas de ir a trabajar y es muy temprano para ir a ver a Kenzi. Supongo que aún estará durmiendo. Así que me levanto y hago lo de siempre: ducharme, desayunar e irme a la comisaría. Odio la rutina, pero es lo que tiene vivir con los humanos. No sé cómo Dyson puede tener tanta energía tan temprano, pero le agradezco que me traiga un café.
—¿Algo nuevo de The Shadow? —pregunto.
—Nada —niega él.
—¿Te has dado cuenta de que hace mucho que no roba? —digo sutilmente—. Es como si alguien aprovechase su nombre para matar.
—Quizás se le hace aburrido robar y le gusta más asesinar.
—No creo, seguro que son dos personas distintas.
—Pues yo no estoy seguro de ello.
—Te equivocas —me encojo de hombros.
—¿Cómo lo sabes?
—Intuición femenina. Tú no puedes saberlo porque tienes pene y eso, claramente, es un problema.
—¿Es un problema que tenga pene?
—Sí, porque piensas con él.
Tras llegar a la conclusión de que Dyson tiene el cerebro en el pene, empezamos a revisar las pruebas de nuevo. Es un intento para encontrar algo que separe a Kenzi del asesino…o la asesina. Sería una situación muy graciosa si fuese Bo. Las dos amigas usando el nombre de The Shadow sin saberlo. Obviamente Bo no es. No solo he investigado a los Íncubos sino también a las Súcubos. Esto último ha sido más fácil, porque solo está ella y estaba con Lauren cuando ocurrieron los incidentes. Un momento… Si la ladrona es Kenzi y no es un Íncubo… los he investigado para nada ¿verdad? ¿Y cómo captó Dyson la esencia de uno? La pequeña humana va a tener que explicarme eso.
—Oye, tengo que ir a hablar con Trick —comenta Dyson—. Te dejo un momento sola.
—No te preocupes —le digo—. Ve.
Esta es la oportunidad perfecta para ir a ver a Kenzi y que me cuente cosas. La verdad es que tiene mérito lo que ha hecho. Robar a la Morrigan de esa forma… ¡Bien por ella! En fin, no puedo decírselo, pero hasta estoy orgullosa de ella.
—¡Vex, vuelve aquí! —oigo gritos dentro al llamar a la puerta—. ¡Vex!
—Hola, Tamsin —me saluda el Mesmer tras abrir la puerta y antes de salir corriendo—. Adiós, Tamsin.
—¿Qué está…? —Kenzi se choca conmigo y la agarro para que no persiga a Vex—. Tranquila, pequeñaja. ¿Qué está pasando?
—Vex me ha quitado algo —ella intenta zafarse de mis brazos—. Suéltame.
—No te conviene soltarla —me dice Vex apoyado en la pared—. Es sobre ti.
—¿Sobre mí? —dudo—. ¿Qué pasa conmigo?
—Nada. Suéltame.
—Me muero de ganas por saber qué es —el Mesmer saca una cajita de su espalda y la agita frente a su oreja—. Mmm…suena.
—¡Para! ¡Las vas a romper, idiota! —la pequeña humana consigue zafarse y corre hacia él—. Dámela.
Kenzi le arrebata la caja y lo mira muy mal. Si fuese Evony, lo hubiese derretido con esa mirada. Vex se cruza de brazos y pone cara de niño enfadado mientras ella viene hacia mí. La morena me da la caja con una sonrisa.
—Es para ti. Espero que este idiota no las haya hecho trocitos.
Observo la caja. Galletas. Solo son galletas, pero me hace ilusión que Kenzi se haya esforzado tanto para dármelas. Le doy las gracias mientras veo a Vex acercarse a cotillear qué hay dentro. Cuando va a meter la mano y coger una galleta, se la pillo con la tapa de la caja.
—Son mías —lo miro mal.
—Egoísta —él saca la mano.
—Gracias por mis galletas, Kenzi —recalco el posesivo—. Tenía ganas de probarlas.
—De nada. Espero que te gusten.
—¿Podemos hablar o estás ocupada?
—No, siéntate. ¿De qué se trata?
Miro a Vex, que por algún motivo sigue aquí, y ella me dice que no me preocupe, que puedo hablar sobre The Shadow. Al parecer, el Mesmer la pilló una de las veces que volvía con alguna joya de la Morrigan y se enteró de todo. Así que, técnicamente él ya lo sabe, pero la humana me lo cuenta todo. Esto parece una película de ciencia ficción. Esencias de Faes, Druidas… Ahora entiendo que, en los asesinatos, Dyson no pudiese captar ningún olor en particular. Así que el asesino es un Fae después de todo, uno que sabe y tiene los medios para ocultar su olor. Y hablando del perro de Roma…
—¿Qué quieres, Dyson? —respondo al teléfono.
—¿Dónde estás? —pregunta—. He llamado a comisaría y no estabas.
—Estoy en casa de Kenzi. ¿Qué pasa?
—Otro asesinato. Estoy en el complejo de las Luces.
—Voy para allá —miro a Kenzi—. No tardo nada.
La humana me sonríe. Obviamente, The Shadow no ha sido porque yo estaba con ella. Alguien se está aprovechando del delito que cometió Kenzi en primer lugar. Empiezo a pensar que alguien quiere verla en la cárcel. Tengo que averiguar qué ha pasado esta vez. Cuando estoy a punto de irme, ella se acerca a mí.
—Te olvidas tus galletas —me da la caja—. No quieres que Vex se las coma, ¿verdad?
—No —le sonrío—. Tengo que irme, pero hablamos.
La morena se pone rápidamente de puntillas y me besa. Le sonrío antes de irme porque, en mi mente, eso significa que la voy a proteger de quien quiera que intente hacerle daño. Y este asesino no lo va a conseguir.
Vaya, vaya. ¿Qué pasará ahora? Descubridlo la próxima semana (si se puede). Buen fin de semana.
