DURA REALIDAD
Capítulo 36 - Propuesta

"Kagome… luces hermosa"

Recordar sus palabras me hacían sentir tan feliz, y solo habían pasado minutos de eso. Mi corazón latía cada vez más rápido y fuerte, sentía que se me saldría desbocado. Tuve que tomar un poco de agua para tratar de aliviar esta sensación. No duró mucho, mi estómago también le seguía sintiendo como por dentro se movían mil cosas. Miré a InuYasha quien estaba frente a mí con Rika tomando de su copa, se veía tan guapo, tan atractivo que cualquiera se enamoraría rápido de él y es que su simple presencia impresionaba a todos.

Hoyo estaba sentado a mi lado, no dejaba de comentarme como le encantó esquiar en la montaña, el paisaje, el clima, de todo. Yo lo escuchaba y también le respondía tratando de ser lo más atenta posible con él, pero me costaba demasiado.

- "El lugar quedó perfecto, InuYasha" – Rika habló en voz alta. Tenía la vista fija alrededor, no dejaba de ver la decoración y a las personas entrar – "Te felicito"

- "¿Tú organizaste todo esto?" – me ganó la curiosidad y no pude evitar formular la pregunta.

- "Sí, yo me encargué de todo" – volví a ver a mi alrededor: esculturas de hielo, la piste blanca con líneas turquesas, el escenario elevado también blanco; toda la decoración te recordaba dónde estabas, parecía que incluso la nieve fuera a caer en cualquier momento y hacer más bello el ambiente. Giré a ver la mesa y un hermoso arreglo de flores dentro de un jarrón de cristal se apreciaba en el centro. Acaricié uno de los pétalos para sentir su textura, suave.

- "Te quedó muy bien" – miré a InuYasha – "Te felicito"

- "Gracias" – al ver su sonrisa sentí como si algo entraba a mi cuerpo, algo que hacía falta. Me sonrojé y esquivé su mirada, lo mejor era no levantar insinuaciones.

Un mozo empezó a pasar por las mesas y se acercó a la nuestra con varias cajas. Nos entregó una a cada uno de nosotros.

- "Esto les servirá para la celebración" – le agradecimos y la curiosidad me ganó. No pude evitar reírme cuando descubrí lo que había en la mía.

- "Una vincha, maracas, ¡serpentinas y… picapica!" – saqué un poco y la lancé hacia arriba cayendo sobre mí tanto en mi cabello como en mi vestido – "Esto será muy divertido" – me puse la vincha la cual tenía unas orejitas en de color blanco – "¿Me queda bien?" – Hoyo me sonrió y extendió su mano hacia mí, acto que me asustó un poco.

- "Te ves hermosa" – me mostró sus dedos y en ellos vi la picapica que había sacado de mi cabello. Solamente me limité a sonreír con vergüenza.

Nos quedamos en silencio, la música empezó a escucharse más fuerte y un narrador anunciaba que tan solo faltaban menos de diez minutos para que sean las doce. Las personas no dejaban de gritar ante cada nuevo anuncio cada dos minutos, la orquesta empezaba a subir y a amenizar el ambiente y la música era totalmente provocativa, te invitaba a bailar pero nadie lo hacía aún. Las asistentes empezaron a repartir globos para todos y yo no dudé en agarrar uno.

- "Tengo que ir al baño" – me puse de pie y tomé mi bolso

- "Amor, solo faltan dos minutos" - Hoyo preocupado

- "Descuida que no tardo" – salí corriendo del lugar y luego de buscarlo unos instantes lo encontré. El baño estaba vacío, y claro si nadie quería entrar ahora. Me vi en el espejo para ver si todo estaba bien, si todo seguía en 'su sitio' – "Todo bien"

- "¡30 segundos!" – la voz del animador se escuchaba a penas. No pensé que había tardado tanto en encontrar el baño. Guardé lo que había sacado en mi bolso y fui hacia la puerta para abrirla.

- "¿Qué haces aquí? Ya falta poco…" – me cercó con su brazo y no me dejó salir. Al notar que quería entrar, retrocedí un poco y cerró la puerta

- "10… 9… 8…" – empezaron a contar sin embargo ninguno de los dos dijo algo – "…5…4…"

- "Te amo, Kagome…" – mi corazón que ya latía rápido aceleró ante el sonido de su voz.

- "…3…2…" – a lo lejos se seguía escuchando.

- "InuYasha…"

- "1… ¡FELIZ AÑO NUEVO!"

Nos quedamos viendo y en un rápido movimiento pasó su mano por mi cintura y me acercó a él para besarme con vehemencia. Nuestros labios sincronizaron desde el inicio, parecía un rito el cual ambos sabíamos pero que hacía tiempo no habíamos podido realizar en mucho tiempo. Mis manos subieron hasta sus hombros y una la puse en su cuello para pegarlo más a mí. Nos separamos para respirar juntando nuestras frentes, sintiendo el aliento del otro.

- "Tenemos que volver…" – nuestras narices rozaban y me costaba mantener la cordura. Quería besarlo nuevamente, sentir esa pasión, ese amor de sus labios de nuevo y transmitirle el mío al menos por medio de aquella inocente caricia pero… - "Sospecharán…"

- "Está bien…" – su rostro endureció un poco, miró mi rostro con tristeza, como si fuera a perderme. Acomodó la vincha que tenía sobre mi cabeza y posó sus manos sobre mi brazo – "Feliz año nuevo, Kagome"

- "Feliz año… InuYasha" – me alejé de su cuerpo y abrí un poco la puerta – "Espera un momento antes de salir, ¿sí?" – lo vi asentir y salí rápido del baño.

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Kagome, ¿qué me has hecho? Desde que me di cuenta de que estaba enamorada de ella hacía muchos años no he dejado de hacerme esa misma pregunta. Esta noche lucía hermosa, más de lo que lució en su fiesta y eso que en ese entonces estaba bella – "Pero era otra belleza" – Es cierto, en ese entonces tenía tan solo 17 años, no adulta en su totalidad. En cambio ahora, la mujer que tenía, que siempre creí haber visto, la lució totalmente en ese vestido, en su forma de caminar y de sonreír. Me encantaba escucharla y verla actuar incluso aún como adolescente como cuando lanzó esa picapica en el aire o cuando se puso esa vincha con unas extrañas orejas puntiagudas. Su belleza de mujer era totalmente distinta a la que había encontrado en otras, una mezcla de adultez con inocencia, no dejaba de fascinarme. A veces la veía tan dulce y delicada pero sé perfectamente que dentro de ella esconde una fortaleza y una pasión que, al menos la última, debe haber sacado muy pocas veces – "Espero que aún no con 'ese'" – Cerraba el puño de tan solo pensarla deleitándose, extasiándose y entregándose con aquel sujeto. No, mejor no pensar en eso porque solo le dolería más. No importaba si ella había estado con alguien más, él había estado con otras mujeres también y no tenía el derecho de juzgarla.

Justo antes de las doce, ella decidió ir al baño de repente. Se fue corriendo, no quería tardar pero algo me decía que demoraría y es que no preguntó dónde estaba el baño. Faltaba un minuto según el anuncio del animador y no aguanté más.

- "Rika, tengo que ver que todo esté coordinado. Vendré después de las doce, ¿sí?"

- "Amor, por favor quédate…" – le sonreí para que no se preocupara y es que el tiempo corría para mí.

- "Descuida, no demoraré más de cinco minutos" – le besé la frente y salí rápido del salón

- "¡30 segundos!"

- "Kagome… ¿dónde estás?" – cada vez tenía menos tiempo.

Encontré el baño de mujeres y sin que nadie me viera abrí la puerta y la encontré a punto de salir. A pesar de sus preguntas, no le respondí. Solo quería apreciarla, verla y contemplar su belleza, esa que me hechizó.

- "Te amo, Kagome…" – quedaban menos de cinco segundos, lo escuché mientras le confesaba mi amor como en una oportunidad anterior.

- "InuYasha…" – quería que me dijera que también me amaba pero con escuchar mi nombre de sus labios me bastaba por ahora.

La música se hizo más fuerte, el anuncio de que el nuevo año había llegado se oía a todo volumen y ya no aguanté más. La tomé de la cintura y la acerqué a mí para besarla con fuerza para transmitirle todo el amor que sentía por ella. La sentía ceder entre mis brazos, no se resistía en lo más mínimo, mi mano la sostenía para que no desfalleciera. Nuestros movimientos en el beso coincidían perfectamente, como si el otro supiera perfectamente cómo hacerlo, su rol. Ella por su lado, subió sus manos a través de mi pecho hasta llegar a mis hombros y pude sentir como una de sus manos la ponía en mi cuello, tal vez para que no dejara de besarla o para acercarme más a ella, no lo sé, pero no pensaba soltarla.

Cuando nuestros labios se alejaron, nuestras frentes seguían unidas. Podía sentir su aliento en mi rostro. Ambos estábamos recobrándonos, teníamos la respiración agitada. Si por mi fuera, le hubiera hecho el amor ahí mismo y es que mi excitación iba aumentando pero no, si alguna vez iba a estar con Kagome sería en otras circunstancias y no dejándonos llevar así por la pasión. No quería que ella corriera algún riesgo, había que protegernos.

- "Tenemos que volver…" – empecé a jugar con su nariz usando la mía. Quería volver a besarla, sentir sus labios, su sabor, todo lo que ella sentía por mí a través de esa deliciosa caricia – "Sospecharán…"

- "Está bien…" – me fastidió su insistencia. ¿¡Qué no entendía que solo quería estar con ella?! Su rostro se volvió triste y vi que ella tampoco quería irse pero tenía razón. Miré su vincha y se la acomodé. Esas extrañas orejas que tenía me gustaban, se veía hermosa con ellas. Quise acariciar su rostro, acariciar sus labios, pero me detuve y puse mis manos sobre sus brazos – "Feliz año, Kagome"

- "Feliz año… InuYasha" – se alejó de mí y abrió la puerta un poco – "Espera un momento antes de salir, ¿sí?" – asentí y la vi partir en silencio.

Me apoyé en la puerta que se había cerrado y pasé mi mano por mi cabello. Amaba tanto a Kagome, la deseaba tanto. Me acerqué a uno de los lavabos, me solté un poco la corbata y me mojé la cara para tratar de refrescarme – "Año nuevo…" – tenía tantas esperanzas en él, en que por fin las cosas cambiaran y sean buenas para todos… para nosotros… para mí – "Para nuestro amor…"

Salí del baño sin importarme si los demás me vieran. Antes de entrar al salón me detuve, respiré hondo para sacar fuerzas y contenerme y es que la sensación de los labios de Kagome aún no se me había ido.

Las personas se estaban divirtiendo totalmente, la pista de baile estaba completamente llena y la orquesta en el escenario se veía feliz por la convocatoria, por la acogida y la llegada que tenían con los asistentes - "Todo está saliendo bien…"

- "¡Amor!" – Rika se acercó a mí antes de llegar a la mesa – "¡Feliz año!" – me besó en los labios a lo cual yo solo me limité a tratar de cerrar los ojos pero sin buscar nada más. Se sentían tan fríos a comparación de los de Kagome los cuales me provocaban sensaciones totalmente diferentes y lejanas.

- "Feliz año para ti también" – le respondí con una sonrisa.

Me tomó de la mano de me llevó a la mesa sin decir más. Estaba vacía.

- "¿Y Ka… los otros?" – me apuntó con un dedo hacia la pista y los encontré bailando juntos. Hoyo la tomaba de la cintura, incluso me atrevería a decir que debajo de lo que debería y Kagome con las manos en su pecho riendo.

- "Kagome demoró en llegar, no sabemos por qué. Cuando Hoyo la vio, se puso de pie y se la besó. Creo que ni tiempo le dio para saludarlo por el nuevo año. A mí me lo dijo con dificultad y es que se la llevó de la mano hacia la pista casi jalándola. Estaba muy ansioso por tenerla cerca…" – Rika empezó a reírse mientras que yo no dejaba de sentir como la sangre me hervía por dentro.

- "Rika, ¿bailamos?" – quería quitarme esa sensación de adentro, sabía que Kagome no lo hacía a propósito pero era la única forma de 'desquitarme' o mejor dicho mostrarle cómo me sentía.

Creo que ni tiempo le di a Rika para que me respondiera ya que solo la llevé a la pista. Ahí, puse ambas manos sobre su cintura y empezamos a bailar. Kagome no estaba lejos, estoy seguro que me vio. Cuando encontré su mirada pude ver en sus ojos fastidio y confusión, incluso me atrevería a decir que hasta celos pero por más que me doliera yo también me sentía así respecto a ella y no iba a ceder.

No tengo idea por cuánto habremos estado bailando, solo sé que Rika fue la que me pidió que regresáramos y es que "Era hora de tomar un descanso". Kagome ya se había sentado desde hacía un rato y estaba comiendo algo de la cena que estaba disponible para todos. Cuando me vio llegar, me miró pero pareció no inmutarse, no importarle. Me dolió. Pedí también algo de comer y no dije nada más.

- "La fiesta está increíble, ¿no lo creen?" – Rika fue la que formuló la pregunta. Se la veía contenta y emocionada. No sé si por la compañía o por si de verdad se estaba divirtiendo.

- "Sí, está muy buena…" – Hoyo le respondió también feliz mientras comía.

- "Más cuando estás con la persona que quieres…" – Kagome me miró ante mi comentario y dejó los cubiertos a un lado.

- "Es cierto, cuando estás con aquel a quien amas, ¿qué más perfección se puede pedir?" – giró hacia Hoyo y pude ver como tomaba su mano y le sonreía feliz. Parecía convencida de sus palabras.

- "Y esto va a estar mejor aún" – Hoyo estaba completamente sonriente y su comentario nadie lo comprendió. Todos lo miraron confundido, pero yo ni me inmuté. No me interesaba lo que ese hombre pudiera decir o hacer. En eso sentí como Rika dejaba su copa (porque no estaba comiendo) y se ponía de pie.

- "InuYasha, vamos a bailar" – la miré desde la silla.

- "Aún no he terminado" – me tomó del brazo y empezó a tirar de él.

- "Vamos, cómelo después. Por favor…" – no entendía que le pasaba. Dejé la servilleta y los cubiertos sobre la mesa y la seguí. Fuimos a la pista y empezamos a bailar pero ella no dejaba de mirar hacia la mesa – "Mira…" – me dijo casi en un susurro a pesar de nuestra cercanía lo cual me dejó intrigado. Fijé mi vista en dirección a la mesa que habíamos dejado. Mis ojos se abrieron por la sorpresa, mi corazón se paralizó y mi alma se partió por dentro.

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A veces no comprendía a qué jugaba InuYasha. Momentos antes me había besado con una pasión y fuerza que no recordaba y ahora estaba bailando con Rika. Verlos tan 'juntos' me molestaba. Cruzamos miradas y es que me sentía confundida y celosa. Estoy segura que él pudo notarlo con solo ver mis ojos pero no cedió, no cambió su postura, no la soltó. En ese momento me puse a pensar y me vi a mí misma en la posición en la que estaba – "Ahora entiendo…" – Lo que InuYasha estaba haciendo era demostrarme su enojo, su fastidio y sus celos a través de ese acto. Cerré los ojos y sonreí derrotada. Ambos estábamos igual, sentíamos lo mismo y estábamos pendiente del otro – "Pero no podemos hacer nada…"

- "¿Tienes algo, Kagome?" – giré y vi a Hoyo y lo besé en la mejilla para que se tranquilizara.

- "No, cariño, para nada. Solo… me entristece no estar un poco con mi familia pero estoy contigo así que…" – me besó en los labios y me sonrió.

- "Yo también estoy feliz de estar a tu lado… y espero que sea así siempre…" – ese último comentario me dejó preocupada

"Para siempre…"

Estuvimos bailando por un buen tiempo y fuimos a sentarnos en la mesa. Pedimos que nos trajeran lo de la cena y empezamos a comer. Por momentos veía a InuYasha quien seguía bailando con su pareja. No sabía si se había dado cuenta de que ya no estaba en la pista y es que no lo veía buscándome o mirando hacia la mesa. Tal vez nunca lo sabré.

Cuando se sentaron traté de no lucir afectada de alguna forma. Lo miré de reojo sin que se diera cuenta, tal vez me creyó indiferente pero por más que quisiera mostrarle lo contrario tuve que contenerme. Era esta mi forma de 'protesta' por así decirlo.

Noté que pidieron algo de comer igual que nosotros y sus platos no demoraron. Los escuché tomar los cubiertos y cómo estos empezaban a chocar con los platos.

- "La fiesta está increíble, ¿no lo creen?" – Rika rompió el silencio que se estaba gestando. La escuché tan alegre y entusiasmada. En verdad se estaba divirtiendo.

- "Sí, está muy buena…" – Hoyo me tomó la delantera en responderme. Al igual que ella, lo oí contento.

- "Más cuando estás con la persona que quieres…" – levanté el rostro y vi a InuYasha. Dios, ¡¿quién lo entendía?! ¡Ni siquiera yo lo hacía!

- "Es cierto, cuando estás con aquel a quien amas, ¿qué más perfección se puede pedir?" – giré a ver a Hoyo y tomé su mano sonriéndole. Más que una respuesta llena de cólera y decepción, un acto sería suficiente. Sin embargo, por más convencida que estuviera de mis palabras, sabía que eso no era lo que me estaba pasando a mí.

- "Y esto va a estar mejor aún" – no comprendí lo que Hoyo había dicho y estoy segura que los otros tampoco. Rika lució algo sorprendida e InuYasha ni se inmutó, lució diferente como siempre aunque dentro de mí supiera que también estaba cuestionándose sus palabras.

- "InuYasha, vamos a bailar" – Rika dejó su copa y se puso de pie de repente. La vi decidida, como si supiera que tenía que irse en ese momento.

- "Aún no he terminado" – InuYasha no quería pararse. De la nada, lo tomó del brazo y empezó a tirar de él de forma insistente.

- "Vamos, cómelo después. Por favor…" – InuYasha, no muy convencido dejó la servilleta y los cubiertos y se fue con ella a la pista.

- "Ahora estamos solos…" – lo miré con una sonrisa por unos instantes.

- "Sí, en medio de un salón lleno de personas…" – seguí comiendo y en eso sentí como Hoyo alejaba su silla de la mesa.

- "Pero ahora puedo hacer esto…"

Tomé mi copa de champagne para tomar un poco pero cuando lo vi arrodillarse por poco y se me resbala de las manos. La dejé en la mesa temblando del miedo y es que sabía lo que venía – "Por favor no…" En eso de su bolsillo sacó una pequeña cajita y la abrió frente a mis ojos. Un anillo con un diamante en el centro era claramente visible.

- "Kagome… mi amor…" – los nervios se apoderaban completamente de mí – "¿Quieres casarte conmigo?" – estaba paralizada, tenía la boca abierta y no sabía qué hacer

"¿Ahora, que hago…?" – no dejaba de formularme aquella pregunta en mi mente y en mi corazón.


Como les prometí, aquí le he actualizado este fic. A lo largo del capítulo, los dos puntos de vista que se han podido ver han sido los de IniYasha y Kagome. He hecho esto para tratar de mostrar no solo cómo se sienten sino también para que vean como sus sentimientos coinciden casi siempre, como están siempre pendientes del otro y cómo entre ellos dos pueden deducir y saber lo que el otro está pensando o experimentando en el momento.

Les recuerdo que los personajes acá utilizados no me pertenecen sino a la mangaka Rumiko Takahashi y que solo los he tomado prestados para la creación de esta historia.

Espero les haya gustado =)

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20 de marzo del 2010

Hecho por: letta-san