~*~Los Personajes de este fic no me pertenecen, excepto los OCs marcados por la misma historia. Los derechos correspondientes pertenecen a NINTENDO y a los creadores de THE LEGEND OF ZELDA.
~*~Este fic no está hecho con fines de lucro solo es por entretenimiento y diversión.
Raya (cambio de escena, con una o varias alteraciones Cronológicas)."Pensamientos"*Asterisco en el intertexto* (notas de la autora, marcadas con N.A al final del texto en el mismo orden correspondiente de la lectura)."Referencias a otras frases",Recuerdos muy efímeros,Los sueños aparecerán en cursiva precedidos y seguidos por dos puntitos.
AVISOS Y COMENTARIOS (si es que los hay) al final del capítulo.
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Capítulo 34: Secuestrada
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-¡Fuera bichos!- clamó de forma protectora haciendo que se alejaran y después parpadeó un poco ante la extraña voz que había proferido.- aquí te quedas Epona, no dejes que estos machos se aprovechen, si se propasan les metes una patada.
Por primera vez la yagua lo miró de forma enteramente alegre y después le dio un golpecito con el hocico.
-Eres la yegua de Zelda no tengo porque preocuparme- refunfuñó un poco- aun así, no dejes que se te monten que muchos problemas tendríamos para el resto del viaje.
Nuevamente relinchó de forma burlona. Avanzo hasta el centro con un ligero trote y les mostro a los corceles que no era una yegua cualquiera.
Por unos instantes Link soltó una curiosa risa.
-Potranca loca… muéstrales quien manda- susurró.
Y después salió por la puerta dejándola sola con los demás caballos.
-"Loca"- pensó con su mente curiosa.
La palabra potranca la había escuchado muchas veces y Link solía decirle loca muy a menudo- "Sera un cariño"- pensó de forma inocente en su mentecita de yegua.
Los caballos se acercaron saldarla.
-"Hola"- decían muchas veces a la unísono en su raro lenguaje de caballos.
Pero Epona se volvió hacia la puerta y con el casco rascó un poco el piso.
-"¿A dónde te fuiste Link?"- y por primera vez en años se sentía confundida, los hombres le daban miedo, pero aquel extraño hylian le agradaba, era cierto que solía hacer mucho berrinche pero nunca la había golpeado.
Todos los hombres que había conocido la maltrataban y ella les tenía mucho miedo, pero a Link no le temía y poco a poco había comenzado a agradarle. Además la había salvado de ese hombre malo que siempre le había dado mucho miedo.
Nuevamente rascó el piso junto a la entrada, los caballos se acercaron juguetonamente y ella escuchó como mascullaban algo así como "anciana"
Epona supo entonces que Link y Zelda estaban con la viejecita. También miró por la ventana y supo que era de noche, así que asumió que Link y Zelda no volverían hasta que el sol saliera, irguió las orejas un poco triste pero los caballos nuevamente la invitaron a que jugara.
Volvió junto a ellos y se olvidó un poco del asunto.
El tiempo pasó de manera lenta y entonces un extraño olor la sacó de sus sueños, bufó un par de veces y se molestó al sentir aquel aroma en su nariz. Los demás caballos también se habían despertado.
-"¿Qué es eso?"- relinchó uno de ellos.
Y entonces Epona supo que algo no andaba bien, un "¿Qué es?" solo significa una cosa; algo nuevo y desconocido, algo que no pasaba en el lugar en donde vivían aquellos caballos.
Relinchó de manera molesta y después sintió que se mareaba, el establo daba vueltas y vueltas, y de un momento a otro sintió que las paltas se le doblaban, cayó al piso de forma pesada y junto a ella cayeron los demás caballos.
Entonces a pesar de su parálisis escuchó una voz ronca, sus bonitos ojos azules temblaron de espanto y después los cerro al confirmar que se trataba del hombre malo.
-¡Bien!, muchachos se la han ganado.- dijo Ruco.
Ahogó un relinchido al sentir como le propinaban una patada y también sintió mucho miedo, hacia tanto tiempo que no sentía miedo y entonces en su equina cabeza el curioso joven hylian la miraba con una sonrisa.
-Lo siento no podía ser de otra forma, no iba a arriesgarme a que me dieras otra patada como la última vez que nos vimos.
-Mire jefe, que sementales tan bonitos, seguro que valen muchísimo dinero.
-Hmmm-los ojos del hombre brillaron de manera avariciosa.- también nos los llevamos, ¡esa viejecilla! ¿Quién iba a pensar que tenía tanto oro aquí guardado?, a lo mucho pensé que tenía dos o tres, pero diez ¡Es una ganga muchachos!
Los caballos profirieron ciertos bufidos pero no podían hacer nada contra aquellos hombres, habían lanzado un gas paralizante que los había dejado indefensos.
-¿Qué es eso Patas Largas?- preguntó divertidamente aquel que se hacía llamar Ruco
-Es una boba mágica. Jefe no debemos dejar huellas- dijo riendo con una risa aguda que más bien se parecía la de una Rata enferma- Un regalo para el primero que cruce esta puerta- añadió dejando el objeto en su sitio.
Epona sintió como la cargaban y la arrojaban a una gran diligencia destechada junto con los otros, sintió como el vehículo se ponía en marcha y después emitió un leve relinchido al ver como la granja poco a poco desaprecia.
-"Zelda ayúdame", "Zelda no dejes que me lleven"- pensaba sintiendo como el corazón le latía más y más rápido. Y entonces cerró los ojos.
El viento era fuerte y lastimaba sus pequeñas orejas ensordeciéndolas y después cuando escuchó el gran tronido creyó que había sido su imaginación o algún producto de su miedo, aun así algo muy dentro de ella la obligó abrir sus parpados, una columna de humo se veía a lo lejos.
-"¿Link?"- el joven hylian estaba en su mente, no sabía porque pero tenía miedo, más miedo que el que le producía aquel hombre malo.
Entonces escuchó la voz de los hombres.
-Novecientas rupias por el negro.
-Bien, siempre es un placer hacer tratos con los Dodongo. ¿Qué dijo el otro jefe?
-Hiperión, está en las tierras del sur.
-Ese otro jefe no, el otro.
-¿El mago raro?, ese no es jefe…. ¿Qué quieres que te diga?- sonó aquella voz algo mitigada.
-Tenemos a la yegua.
-¿En serio?
-Sí.
-Tienes que matarla pero no deshacerte se su cadáver. Enviare un halcón mensajero y en cuanto pueda él vendrá a ver su trabajo.
-¿Matarla?...mmmm, en fin, yo le hubiera dado un mejor uso. Es indomable pero creo que todavía nos queda la crianza.
-No. Es peligroso que siga con vida, el elegido no debe encontrarla nunca.
-Que raros son ustedes, ¿creen que eso es cierto?, en fin. Lo único que deseó es que no nos caigan sus terribles maldiciones.
-De no ser porque tiene un poder abrumante los Dodongo no estaríamos metidos en esto. Tampoco sé en qué están pensando Hiperión y Ceo- san me da escalofríos nada más recordar a ese sujeto.
Epona ladeó las orejas de un lado al otro, abrió los ojos después de mucho tiempo y descubrió que las voces provenían de una habitación aledaña.
-¿Cuánto dura el somnífero?
Cinco horas.
-Es demasiado, mañana vengo por el caballo que me prometiste.
La puerta rechinó de manera sorda.
-Que lastima, tu no duraras las 5 horas dijo el hombre alzando un machete.
-¡Alto!- gruñó una voz a sus espaldas.
-Jefe Ruco ¿qué sucede?
-Si la matas ahora no sentirá nada gracias al somnífero. ¡Quiero que sufra!, como sufrí yo hace meses cuando me propinó esa patada en los bajos, es seguro que ya no podre tener hijos, pero ella tampoco dejara rastro en este mundo.
-Ok. Pero entonces atémosla mientras esta así indefensa.
Los hombres le amarraron cadenas a las patas para que cuando se despejara completamente no pudiera moverse.
También dejaron el machete cerca de una mesa y después se marcharon triunfantes. Epona sintió que lloraría en cualquier momento y en su mente por alguna razón ya no grito el nombre de Zelda.
-"¡Link, ven y sálvame!"- pensaba. Sabía que era muy fuerte y que también era el único capaz de hacerles frente a esos hombres, los hombres de la tez morena y las ropas de lagarto.- "Link sálvame".- volvió a pensar mientras perdía el sentido.
El escándalo en el mundo externo la obligó a abrir los ojos, se sentía sumamente mareada pero el efecto del somnífero hacia buen rato que había pasado, se levantó como pudo pero todo le daba vueltas y además como tenía las patas atadas le costaba mantener el equilibrio.
Unas fuertes explosiones se escucharon a lo lejos.
Tal vez todavía estaba soñando, un extraño olor a humo le llego desde la distancia y después cuando por fin pudo abrir bien los ojos vio a los sementales de la anciana corriendo hacia las salidas.
-"¡Se escaparon!"- pensó de manera alegre. Quiso correr con ellos pero las patas las tenía amarradas.
Puso las orejas gachas y miró como ellos huían dejándola abandonada a su suerte, también vio como otros caballos avanzaban por los pasillos aledaños.
-"¡Libre!"- gritaban las voces equinas al unísono.
-" ¡Ayúdenme!"- relinchó de forma sonora, pero los otros no le hacían caso.
Y ella vio nuevamente como la dejaban sola.
-"Nada ha cambiado…Sola…completamente sola"
La puerta de su caballeriza se abrió de una sola patada una extraña figura se introdujo dentro.
Epona miró como levantaba su mano con el arma filosa y ojos asesinos. "Adiós mundo cruel" pensó resignándose a su destino.
-"Que bonito fue estar contigo Zelda… Gracias."
-Aquí se acaba todo, al menos tú no te nos escapas.- habló esa voz ronca la que había escuchado tantas veces en sus pesadillas.
-"Adiós Link, también te quería"
Sus ojos temblaron de miedo y después escuchó el estridente sonido metálico.
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Continuara...
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Comentarios del Capitulo:
Hey que tal bueno ya sabíamos que Epona no era una simple yegua jajaja, este capitulo salio como de la nada, es decir, la forma narrativa no estaba planeada de esta manera pero después de pensarlo un poco me dije a mi misma "¿Y por qué no?". la verdad es que no se si quedo bien, dado que es la primera vez que le doy voz a nuestra querida compañera en esta historia, aun así espero que le haya gustado a pesar de que es bastante cortito, eso también tiene una razón de ser dado que es "El otro punto de vista" y la historia continua en el siguiente capitulo :)
