LAS DOS CARAS DEL SER

LIBRO I: EL PRIMER GOLPE

CAPÍTULO 36: SORPRESA CON SEGUNDOS CONTADOS

El reloj digital marcaba claramente las nueve de la noche en la muñeca de su portador, cuando le ordenaron detener la marcha del camión de Onibuji que conducía. Se acercaron hacia él dos soldados del ejército de Japón, portando en el cinturón una pistola Minebea P9 (1) y sujetando cada cual un rifle de asalto Howa Tipo 89.

-¡Identifíquese!-ordenó uno de ellos.

El conductor sacó entonces su licencia de conducir, en la cual se destacaban un nombre y apellido: Ryuji Kawahara.

-Debo transportar ésta carga hacia el depósito en Chiyoda. Orden directa de la gerencia.-dijo el chofer de aquél vehículo pesado.

-¡No tiene sentido ésa orden! ¡El toque de queda en ésta noche incluye también a los vehículos de Onibuji! ¡El ataque sobre Japón es ahora mismo!-exclamó el segundo, apuntando con su rifle de asalto al chofer.

-¡No seas idiota! ¡¿Qué tal si ésa orden la dio el mismo emperador?!-intervino el primero.

Tras unos segundos de vacilación, el otro uniformado asintió.

-De acuerdo. Echaremos un ojo a la carga y seguirá su camino.

Los dos soldados entonces se aproximaron hacia las puertas traseras del vehículo. Lo último que vieron al abrir dichas puerta fue la figura de dos encapuchados, disparándoles a quemarropa a la cabeza empleando pistolas con silenciador.

-El retén militar está a unas cuadras adelante. Hay que tener las cargas listas.-dijo Ryuji, a su interlocutor por celular.

-Excelente, todos los demás ya hemos tomado posiciones. Apúrate si no quieres quedarte atrás, Kawahara.

-No lo haría por nada del mundo, Monouhi.

Oculta en la azotea de un edificio estaba Megumi Amamiya. Tras ella estaban los cuerpos de cuatro soldados bañados en su propia sangre cuyos cadáveres presentaban un corte preciso a la altura de sus respectivos cuellos. Ella observaba a través del lente de su rifle de francotirador M24 a los militares que vigilaban el retén militar. Eran diez, dos de ellos tenían radios en la mano.

Sabía lo que debía hacer. Lo había realizado en muchas ocasiones, al punto de volverse un ejercicio mecánico. Usar en éste caso ropas oscuras para volverse más fácilmente una con el ambiente plagado de sombras que caracteriza a la noche, hasta el grado de volverse un fantasma para el enemigo. Sincronizar su respiración con su ojo al ver su blanco así como con sus dedos al disparar, jalando del gatillo entre los latidos del corazón.

El reloj marcaba las nueve y diez de la noche. Ése fue el instante en que los soldados del retén militar detenían el avance del camión de Onibuji conducido por Ryuji Kawahara. Tras un breve intercambio de palabras, los soldados de aquél retén se dirigieron hacia la parte trasera del camión.

Esa fue la señal para la ex agente Amamiya. Dos disparos acababan las vidas de los radio operadores, uno de ellos a dos centímetros sobre la oreja izquierda de uno de aquellos soldados, el otro atravesando el cráneo del segundo militar a la altura del ojo izquierdo.

Antes que los otros ocho pudieran reaccionar, de la parte trasera del camión emergió Takashi Mikadono disparando a quemarropa su rifle de asalto Howa Tipo 89. Luego de ello, todos ésos soldados quedaron tendidos sin vida sobre el piso. El camión avanzó unas cuadras más hasta estacionarse en una esquina y todos descendieron, alejándose del referido vehículo pesado de Onibuji.

-El último camión está en posición, Monouhi.-repuso Ryuji.

-Retén militar eliminado. ¿Con cuántos hubo que repetir esto, Monouhi?-inquirió Takashi.

-Con otros tres. Por suerte, el último decidió unírsenos.-respondió el ex agente Shigeru Monouhi.

-Todos los camiones están en posición. Cargados y listos.-intervino Megumi Amamiya, mientras recordaba la ubicación precisa que notó empleando binoculares térmicos, de los doce camiones de Onibuji, incluido el que conducía Ryuji Kawahara.

Camiones que no transportaban aquellas bolas de arroz perversas. Sino que estaban repletos a tope de gasolina, dinamita y anfo. Y conectadas todas ellas a temporizadores sincronizados con un detonador a control remoto. Detonador que tenía Shigeru Monouhi en su mano derecha.

El reloj marcaba las nueve y veinte de la noche, cuando ya se veía los B-2 Spirit (2) estadounidenses surcar los cielos desde el mar, escoltados por aviones caza Eurofighter Typhoon (3) británicos y alemanes, así como por cazas Sukhoi SU-30 (4) rusos. Eso, y el sonido de los misiles Tomahawk (5) disparados desde los cruceros clase Ticonderoga (6) estadounidenses, fueron las señales perfectas en la mente de Monouhi.

Era las nueve de la noche con veintiún minutos, según los relojes sincronizados de aquellos ex agentes de inteligencia y de los militares a su mando. Fue en aquél instante, en que al interior de doce camiones de Onibuji estacionados cerca al Palacio Imperial y repletos de explosivos desataban el infierno en sus posiciones, los contadores comenzaron la cuenta regresiva con un lapso de una hora.

Aún sentían el putrefacto ambiente a través de sus cinco sentidos a medida que corrían rápidamente. El horrible olor de los desagües, y los ruidos que ratas y cucarachas hacían al correr hacia cualquier lado, entremezclándose con el sonido de las explosiones que se daban en la superficie, producto de los bombardeos aliados, hacía que todos ellos apuraran su velocidad.

Todos sabían que sería cuestión de horas para que el destino de ese mundo se decida totalmente y que el sacrificio iba a pagarse con sangre y muerte. Kari Kamiya era una de las personas allí presentes que entendía más claramente aquello, y no pudo evitar tener un leve escalofrío recorriéndole toda la espalda.

Sobre todo a partir de lo sucedido la noche anterior. Su emblema había brillado con más fuerza de la que nunca hubiera sentido, como si debiera ir a ayudar. Aún lo recordaba cuando Paul y Seiya entraron en la habitación que compartía con Sakura, Yolei y Sora.

Ellos sólo buscaban la ayuda de Sakura, pero al verla rodeada de un hermoso halo de luz blanco supieron que ella debía estar ayudándolos. La despertaron, explicándole lo que pasaba al igual que a la hija de Fujitaka Kinomoto. Fue con ellos, y sentía como si por momentos todo su ser se convertía en luz. Luz que proyectó, junto con el esfuerzo del Santo de Pegaso, de la Card Master y del Guardián de Bronce. Luz que debía brillar ante ésa oscuridad aterradora que parecía no satisfacerse nunca y que deseaba destruirlos a todos.

Tanto fue que ella se sumergió en aquellos pensamientos, que en un punto dado ignoró la percepción sensorial de las aguas servidas en las alcantarillas. De no haber sido por un tirón de T.K. en su brazo derecho que la arrastró hacia atrás, le hubiera caído una pared lateral encima, fruto de una de las explosiones que remeció violentamente el lugar en el que estaban, así como a los hechiceros de Tomoeda y a los digi-destinados.

-Espada de Urano… ¡Elimina!-anunció Uranus, antes de descargar el ataque y evitar que esa pared aplastara a cualquiera del grupo.

-¿Están bien todos?-inquirió Ken, observando hacia sus camaradas digi-destinados y los digimons que los acompañaban.

-Sí.-contestó Gatomon, tras echarle un vistazo a todos.-¿Kari? ¿Estás bien?

La digi-destinada de la luz se despabiló y asintió con su cabeza.

-¿Sakura?-dijo Kerberos, batiendo sus alas para despejar el polvo formado allí.

-Estoy bien.-repuso la Card Master, sujetada por Yue.

-Debemos llegar pronto al Palacio Imperial… no sé que será peor a este paso… si soportar este olor o enfrentar a esos tipos.-habló Ruby-Moon.

-Aquí es donde nos separamos.-repuso Paul, antes de darle a Jabu un pequeño cristal azulado.-Lo programé para que entiendan las indicaciones que deben seguir. Deben ir al Palacio Imperial, nosotros a la base de los caronianos.

-En eso tienen razón… debemos apurarnos. ¡Éxito!-dijo el Santo de Unicornio, antes de correr a toda velocidad, siendo seguido de cerca por Ichi, Nachi, Ban y Geki, así como por las Outer Scouts, los guardianes de Sakura y Eriol y los digi-destinados.

-¡Éxito!-exclamó Seiya, corriendo delante del resto de aquél gran grupo.

Por su parte, en la base caroniana, Huranuk tomaba un vaso de whisky cuando una proyección holográfica del autonombrado emperador de Japón apareció.

-Huranuk, los aliados ya han llegado… debemos detene… .

-Sé perfectamente eso, Takera.-dijo el comandante imperial.-Por eso mismo es que envié algo de ayuda para protegerte.

-¡¿De qué me servirán unos chiquillos que ni siquiera llegan a los veinte años?!

-Ya lo sabrás… me aseguré de que las cosas te sean más fáciles.

-De acuerdo.-asintió un resignado Takera, antes de cortar la comunicación.

-Takera… siempre has sido un imbécil.-habló el oficial con desdén.-Por eso es que tú fuiste "emperador" y no Konoye, por eso.

Pasarían unos segundos más cuando el reloj marcó las nueve de la noche con cuarenta minutos. Entonces aparecían ante el comandante caroniano, los Shadow Warriors Toufar, Kales y Yanil.

-Supongo que todo está listo, ¿no es así?-dijo el caroniano de cabeza rapada.

-Sí, Toufar… pronto este mundo rendirá pleitesía a Su Ilustrísima, y para ello es imprescindible su participación.-dijo Huranuk.

-¿Para qué querrías nuestra ayuda?-inquirió el Shadow Warrior de pelo negro largo que tomaba de la mano a la única fémina de la habitación.

-Cierto… ¿qué has estado haciendo en todo este tiempo?-preguntó la guerrera imperial de cabellera negra.

-Sencillo, es hora de dar el golpe de gracia a la resistencia de éste mundo. Cometimos un error al conquistar el Digimundo, aún cuando eliminamos a las bestias más fuertes habíamos dejado a Genai vivo. Por culpa de eso, es que él no sólo envió a ésas criaturas, sino también a los emblemas de los digi-destinados.-repuso Huranuk.

Observó a sus interlocutores y habló.

-No comprendo cómo Genai obtuvo aquellos emblemas y los mandó con ésos animales hechos de data informática. Debieron ser destruidos pero no fue el caso. Por ése descuido fortalecimos a ésos mocosos y no permitiré que suceda otra vez algo así. Aprovecharemos el ataque sobre Japón para asesinar a Atena.

-¿Ir a su mansión a eliminarla?-preguntó Yanil.

-Aún si ésos Santos los enfrentaran, ni ellos podrían contra todos los Shadow Warriors que están aquí, a quienes mandaré si tuvieran problemas. Quizá intenten algo o a lo mejor están durmiendo, con lo cual lo único que deberán hacerle a ésa diosa será estocarla varias veces en su corazón y cabeza.

El comandante imperial sonrió de forma perversa, sintiéndose vencedor de antemano ante los hechos que sucedían.

-Por más que buscamos enfrentar al Guardián con el resto de los defensores de aquél mundo no hemos logrado nada. Y es hora de forzarlos a rendirse o morir, eliminando a Saori Kido. ¡Es hora que finalmente la espiral descendiente roja flamee sobre éste mundo! ¡Aún si para ello debemos hacerlo arder en llamas!

Las explosiones se sucedían repetidamente, y el intercambio de fuego se hacía cada vez más violento. Podía verse en los cielos como los Mitsubishi F-2 (7) japoneses combatían ferozmente contra los diversos tipos cazas aliados.

Una y otra vez se veían las maniobras realizadas por los pilotos de ambos bandos, surcando los cielos mientras se sucedían las explosiones que convertían aquellas naves en bolas de metal retorcido y fuego que se estrellaban contra el suelo y a veces destrozaban zonas residenciales de cada ciudad japonesa. Un F-16 Fighting Falcon (8) estadounidense cayó contra los cimientos de un edificio y por poco hace que una lluvia de escombros le caiga al grupo de Seiya y los otros.

-¡Escudo!-exclamó Sakura, usando aquella Card para que los pedazos de concreto fueran a dar lejos de los demás.

-Otro poco y no la contamos.-dijo Shaoran.

-Se está poniendo horrible allá.-secundó Sailor Jupiter.

-Tengamos en cuenta algo… una vez que entremos debemos seguir siempre adelante y olvidarnos de todo lo demás, por más que nos duela.-explicó Shiryu.

-¿De qué estás hablando? Eso es abandonar a los demás.-refutó Ranma.

-Debe hacerse así… olviden todo lo que está detrás y sólo confíen en que deben seguir adelante, en que nos veremos al final.-habló Seiya.

-Tienen razón… aunque sea uno de nosotros debe llegar.-animó Paul, antes de seguir corriendo para ponerse a la par de Seiya y los otros.

-Oigan… nosotros no somos tan rápidos.-reclamó Serena, quejándose un poco antes de seguir a los demás, buscando apartar de su mente el sonido de las explosiones y las ráfagas de metralla disparadas una y otra vez.

El reloj de pared marcaba claramente las diez de la noche, y Takera estaba visiblemente angustiado con un rostro en el que destacaban las ojeras y un ligero tic en el que no controlaba bien un leve temblor en su mano izquierda. Claro que no desconfiaba de Huranuk, pero debía ganar de todas maneras ya que enfrentaba a todos los ejércitos del mundo decididos a sacarlo del poder. Nikitin, Lao, Suzuka y Konoye sabían eso tan bien como él apenas entraron a la sala en que estaba el emperador de Japón.

-¿Por qué hasta ahora no salen los caronianos? Si siguen así, los aliados tomarán Tokio primero y nuestras cabezas después.-dijo Lao.

-Gracias por recalcar lo obvio… tampoco creo que esto llegue a un buen término.-murmuró Nikitin, tomando de a pocos un vaso de vodka.

-Podemos ganar, estoy totalmente seguro de eso. Pudimos infringirle una gran derrota a… .-Suzuka iba a decir algo pero fue parado en seco por Nikitin.

-¡Cierra la boca, estúpido! Nosotros no tuvimos esta victoria, fueron los caronianos… tú te uniste a nosotros casi cuando todo estaba listo.

-¡Cálmense los dos!-exclamó Konoye, antes de golpear la mesa con su puño derecho.-Caronia nos dio dinero y poder más allá de lo que pudimos imaginar, nosotros les dimos Japón y ellos no serán tan estúpidos para perderlo. Además, si me dijiste que Huranuk nos envió ayuda debemos asumir que las cosas irán bien.

-Tienes razón, Konoye. Será solo cuestión de tiempo. Nuestros enemigos sean el resto del mundo o un grupo de niños, da lo mismo… ya los caronianos los eliminarán.-dijo Takera, controlando mejor el temblor en su mano.

Tras aquello, Suzuka miró a Takera antes de hablarle directamente.

-Hum… señor, quiero que me encargue la defensa del Palacio Imperial.

-¿Y eso, Suzuka?

-Usted es un emperador mejor que su predecesor, que era débil e incapaz de darle a nuestra nación el lugar que merece. Luchamos porque Japón posea lo que siempre debió tener y conmigo a cargo de la defensa podremos salir bien.-aseguró Suzuka, antes de sujetar la empuñadura de su katana con fuerza.

El autonombrado emperador examinó directamente al militar ante él. Ciertamente el general japonés expresaba en sus ojos un deseo irrefrenable de poder acabar con cuanto enemigo, sea quien fuere, intentara pisar el Palacio Imperial.

-De acuerdo… Nikitin, Lao, Konoye… a partir de este momento Suzuka es el segundo al mando en el Palacio.

-¡Debes estar desquiciado! ¿Cómo te atreves a darle algo así a alguien que recién hace poco se plegó a nosotros?

-Simple Nikitin… a diferencia de él, tienes miedo… y lo mismo podría decir de ti, Lao… apenas Konoye salva un poco más la cara… así que ahora, todos sus hombres están bajo el mando directo de Suzuka.

-¡Esto es injusto!-reclamó Lao.

-La vida es injusta, Lao… deberías saber aquello desde el primer momento… además, estamos ahora en Japón y yo soy quien tiene derecho sobre la vida y muerte de todos… así que seguirán mis órdenes les guste o no.

Nikitin y Lao observaron a Konoye, esperando que el Canciller pudiera apoyarlos de algún modo, pero él meneó la cabeza en sentido negativo antes de hablar.

-Takera tiene razón. Esto es territorio japonés… además, no deberíamos estar tan asustados. Si todo sale bien, ustedes podrán dominar en China y Rusia y hasta podrían extender más sus zonas de influencia.

-De acuerdo… tienes razón.-admitió Lao.

El ruso entonces miró a todos los que estaban allí.

-Está bien… que Suzuka quede al mando.-admitió el ruso a regañadientes, antes de prender un cigarro y llevárselo a los labios.-Espero que esto salga bien o… .

-Mira… .-Lao detuvo a su interlocutor, cuando notó lo que pasaba en la televisión.

El reloj marcaba las nueve de la mañana y quince minutos en Nueva York, y en la sede de Naciones Unidas estaban todos los delegados de cada nación del mundo, salvo Japón. Aún podía verse la caída Estatua de la Libertad desde la ventana del edificio en que se hallaban reunidos todos los dignatarios, ante corresponsales de medios del mundo entero.

-Ciudadanos del mundo entero… se ha autorizado la invasión a Japón desde hace unas horas. Las bajas han aumentado considerablemente a lo que se había supuesto en un inicio y la amenaza caroniana es demasiado aterradora para ser descartada por lo que… .-en ese momento, el delegado Bradley sudaba frío por lo que iba a decir pero no quedo otra opción.

Respiró calmadamente, contó mentalmente hasta diez mientras todos los periodistas observaban con sumo cuidado lo que el estadounidense diría.

-Nos forzaron a bombardear todo Japón con armas nucleares. Que Dios cuide las almas de los ciudadanos japoneses. No hablo sólo por los Estados Unidos de América… esta decisión es por el mundo entero que debe ser salvado de las maquinaciones de traidores codiciosos en complicidad con invasores genocidas de otro mundo que no dudarán en… .

En ese momento, la señal fue interferida en televisores, radios y ordenadores de todo el planeta y Huranuk hablaba siendo su voz traducida automáticamente a todos los idiomas de la Tierra, apareciendo para sorpresa de todos los presentes en el local de la ONU y de todos los veían lo que iba a pasar.

-¿Ustedes nos llaman genocidas? A lo largo de la historia de la Tierra, cada gran potencia ha actuado según sus intereses. Nosotros acabaremos con el vil egoísmo que ha imperado en los terrestres… cesen el ataque sobre Japón y acepten el mandato del imperio de Caronia sobre éste mundo o sufran las consecuencias de sus actos asesinos.

-¿Cómo se atreve? ¡¿Quién demonios se cree para venir a decirnos asesinos?!-reclamó Bradley más que furioso.

-Pero si las pruebas están allí… Vietnam puede decir que esto es cierto. Y apenas es un ejemplo. Acepten el mandato imperial y hagan que la Tierra evolucione… nunca le dieron prosperidad a sus pueblos. Sólo dejen que nos hagamos cargo.

-Jamás aceptaríamos tal cosa. Cierto que cada potencia ha obrado en base a sus intereses… sin embargo, sus métodos son tan brutales como para decir que ustedes representan la evolución… ¡Lo que dicen no son más que mentiras!-exclamó el delegado Delcassé con furia en su voz.

Huranuk miró con frialdad a sus interlocutores a través de las pantallas que tenía.

-Entonces… lancen sus armas nucleares contra Japón o nuestra flota… les facilitaremos las coordenadas para que no digan que somos injustos.-dijo el comandante caroniano antes de reírse en la cara de todos sus interlocutores por unos minutos para luego calmarse.-Reto a que lo hagan.

Luego de acabada la amenaza contra la Tierra, el reloj marcaba las diez de la noche con veinte minutos. Suzuka estaba en la central de radio para ver las comunicaciones con los militares en el exterior del Palacio Imperial. Ni él con todos sus años de experiencia se imaginó lo que iba a venir.

-Lanzaste el reto. Lo respondemos, bastardo infeliz.-repuso Shigeru Monouhi, viendo que el reloj marcaba las diez con veintiuno.

No muy lejos, doce camiones de Onibuji desataban el infierno en los alrededores del complejo en el que Takera y sus asociados estaban. El apagón duró unos instantes, tras lo cual el generador eléctrico fue activado.

-¿Qué ocurre? ¿Un bombardeo aéreo?-inquirió Suzuka, contestando su celular.

-No, señor… hay explosiones y tiros de todas partes.-dijo el militar, mientras se escuchaban ráfagas de metralla y los gritos de agonía de varios hombres.-¡Destruyeron las subestaciones eléctricas y de telefonía fija!

-¡¿Cómo dices?!-Suzuka no podía saber que pasaba con exactitud, porque el teléfono móvil del militar cayó al piso y se destrozó.

Al mismo tiempo en la base caroniana, algunos soldados imperiales estaban haciendo una ronda cerca de la zona de las alcantarillas, no parecía haber gran cosa en ese momento.

-¿Cloacas terrestres? Definitivamente deben mejorar su tecnología en ese aspecto.-dijo uno de ellos.

-Aún no entiendo como permiten que las ratas y cucarachas sigan allí… no son más que un grupo de primitivos.-secundó otro.

-Lo que no entiendo es porque debemos vigilar aquí. Nadie sería tan demente como para atacar de ese lado.-dijo un tercero hasta que percibió un leve sonido e instintivamente sujetó su rifle-láser acercándose con sus compañeros a la pequeña rejilla que daba directamente a los desagües.

Fue cuando los tres oyeron que ése pequeño ruido se hacía más fuerte. De pronto, la pared y la rejilla del acceso a las cloacas explotaban y los restos de concreto y acero golpearon a altísima velocidad a aquellos hombres, matándolos en el proceso y cubriéndolos con aguas servidas.

-El olor es mucho más fuerte por acá… ni ratas ni cucarachas soportan eso.-dijo Paul con sarcasmo mientras observaba los cuerpos de los imperiales caídos.

-Déjate de cosas, debemos seguir adelante.-reclamó Ranma.

-Lo sé. Escuchen, el factor sorpresa terminó. Pude neutralizar las microcámaras que estaban en las cloacas con pequeños pulsos electromagnéticos de mi Armor Capsule aprovechando el bombardeo aéreo pero aquí cambia todo. ¡Adelante!-explicó Paul, antes de correr con Santos de Bronce, Inner Scouts, la "pandilla" de Nerima, Sakura, Shaoran y Eriol mientras que toda la zona de la que salían tenía tres soldados caronianos muertos, con una pared destrozada y cubierta de aguas servidas.

Era ya las diez y treinta de la noche, y alrededor del Palacio Imperial varios tanques Tipo 90 Kyu-maru (9) se desplazaban para responder el tiroteo enemigo recorriendo la vía cercana a la Puerta Hanzo (10), viniendo desde las amplias pistas de la Calle Uchibori-Dori (11), en las cercanías del Teatro Nacional y de la entrada principal de la Suprema Corte de Japón (12), en cuya fachada ya eran indistinguibles los cinco kanjis que componían el nombre de dicho ente judicial.

El objetivo de los blindados nipones era llegar a los jardines del Palacio Imperial. La oscuridad era ideal para que los aliados enviaran comandos de fuerzas especiales a capturar al emperador, según lo que los defensores de aquél complejo creían.

-Ahora es el momento… nosotros los cubriremos.-indicó Ken.

-Pero… ¿qué pasará con ustedes?-preguntó Ruby-Moon.

-El señor Monouhi y sus compañeros no podrán solos. Debemos ayudarlos con éstos soldados lo más posible. ¡Vayan ahora!-gritó Tai, antes de hacer que Agumon digi-evolucione a WarGreymon.

-¡Por el Digimundo y nuestros camaradas!-gritó Davis, antes de hacer que Veemon se convierta en X-Veemon y secunde al digimon de Tai.

Luego de lo cual, todos los digimons evolucionaron y siguieron a WarGreymon y X-Veemon. Entonces aquellas criaturas se lanzaban sobre las fuerzas que vigilaban la entrada.

Y le fue inevitable a los hombres que vigilaban el Palacio Imperial sentir un enorme temor cuando las inmensas garras del digimon de Tai destrozaban el blindaje de cerámica y acero modular de novecientos milímetros de uno de aquellos vehículos, dividiéndolo casi en dos mitades y haciendo que la tripulación del tanque huyera. Sólo para que un instante después, los tripulantes de aquél Tipo 90 Kyu-maru fueran abatidos a tiros por sus mismos compañeros.

-¡No importa si son unos malditos monstruos! ¡El que intente huir morirá!-anunció el oficial a cargo.

Mientras el combate contra los digimons se volvía más crudo, las Outer Scouts, los guardianes de Eriol y Sakura, junto con algunos Santos de Bronce corrían, buscando acercarse a su objetivo siempre ocultándose entre los árboles. La Puerta Sakuradamon (13), y con ella la vía más directa hacia el Palacio Imperial en sí. A Setsuna Meiou se le hacía irónico el hecho de que ella junto con sus acompañantes sería partícipe de un tercer "incidente Sakuradamon" (14). Debían eliminar cuanto refuerzo caroniano o de la gente de Takera pudiera rondar en el Palacio Imperial antes de tomarlo por asalto.

-Rápido, debemos apresurarnos.-indicó Lao, apenas se enteró de lo que pasaba en las afueras del Palacio Imperial.

-Lo sé Lao, esos condenados monstruos se aparecieron… ellos y esos niños debían estar ocultos y llorando de miedo.-dijo Konoye, casi reprochando con la mirada a Takera.

-Son sólo ellos, ¿qué pueden hacer ellos si apenas están enfrentando la primera línea de defensa?-inquirió Takera, algo confiado.

-Parece que son más que esos niños y sus monstruos de circo.-comentó Suzuka.

-¿Qué quieres decir con eso?-preguntó Nikitin.

-Hay otras áreas cercanas al Palacio Imperial que son atacadas ahora mismo. En la Puerta Hanzo y en los jardines exteriores del Kokyo-gaien (15). Me haré cargo de esto.-contestó el general, observando por un instante su katana antes de salir.

Siendo ya las diez de la noche con treinta y ocho minutos, ya había un ambiente muy agresivo entre los Shadow Warriors en la cabina de mando con Huranuk. Apenas había pasado menos de treinta segundos cuando se enteraron del ataque al Palacio Imperial. Y las reacciones eran previsibles.

-Entonces no hay que perder más tiempo. Debemos ir y aplastar a esos digimons de una vez y por todas.-habló Arinus.

-No es necesario que salgan ustedes.-respondió Huranuk.

-Si están allí mismo entonces son un blanco fácil para nosotros.-insistía el enmascarado Shadow Warrior.-Los vencimos una vez y será lo mismo de nuevo.

-¿Qué caso tiene pelear contra oponentes tan débiles? Sabes bien que Takera tiene nuestros refuerzos.-dijo Adelia.

-No te referirás a… .-Draloth iba a decir algo pero Adelia lo detuvo en seco.

-Ese trío de marionetas hará bien su trabajo, y además a sus bestias podemos oponerles las nuestras. Con las fuerzas que desplegamos allí, podemos observar como esos patéticos niños mueren allí.-explicó Huranuk.

-Eso es cierto… ¿qué amenaza pueden representar? Son sólo esos niños y sus criaturas, no podrán… .-Caridi iba a decir algo, pero en eso se escuchó el sonido de la alarma en toda la base caroniana.

-Qué demonios… .-Uysard quedó callado ante lo que veía.

Observó en las imágenes de seguridad como los prisioneros que habían sido capturados a lo largo de todos esos días, recluidos en las secciones de producción de arroz arghul-50 así como aquellas dedicadas a la construcción de estructuras básicas, estaban escapando en dirección hacia las cloacas. Y los cuerpos de los soldados imperiales estaban inertes, con parte de sus ropas y armas destrozadas. Quienes corrían en dirección hacia niveles más inferiores del enorme complejo caroniano eran los Santos de Atena, las Inner Scouts, la "pandilla" de Nerima, Sakura, Shaoran, Eriol, y el Guardián de Bronce terrestre.

-¿Qué es éste alboroto?-inquirió Carlos antes de llegar donde estaban todos.

Huranuk solo le señaló las proyecciones en la que los esclavos que habían capturado huían lejos de allí como respuesta, antes de prender un cigarro.

-Nuestros enemigos han empezado a actuar.-dijo el oficial, antes de exhalar una bocanada de humo.-Y por lo visto vinieron con los Santos de Atena, lo cual hará más fáciles las cosas para Kales, Yanil y Toufar.

-¿Qué quieres decir?-inquirió Uysard.

-La diosa Atena y sus Santos son la amenaza más dura que hay en éste mundo para nuestros planes. Eliminarla es fundamental y despaché a ésos tres a que la asesinaran. Pero… si sus Santos están aquí, podemos matarla con más facilidad.

-¿Crees que podrán neutralizarla como la última vez?-preguntó el más veterano de aquellos Shadow Warriors.

-¿Qué quieres decir?-inquirió Huranuk.

-Uysard tiene razón.-explicó Carlos.-Pudimos privarla del sentido del tacto solo porque fue un ataque por sorpresa. Ésta vez no tendremos la misma suerte.

-Y por eso iré también.-repuso Uysard.-Es tiempo de asegurar la victoria.

Una vez que aquél guerrero saliera de aquél ambiente, el Shadow Warrior terrestre habló.

-Que desplieguen nuestras fuerzas en las zonas internas para que no lleguen al centro de mando. Adelia, Arinus, Caridi, Draloth, Atyon y Zaotyon… ustedes irán a las zonas que señalo y esperarán a esas basuras.-dijo el imperial, mientras que su índice derecho resaltaba ciertas zonas en una proyección tridimensional de la base caroniana.-Yo los esperaré en éste punto y esta base será la tumba de esos desgraciados.

Todos asintieron y empezaron a hacer lo planeado. Excepto por una cosa que Carlos no notó. Draloth y Huranuk habían tenido una pequeña mirada de complicidad, y una vez que Carlos salió del lugar, seguido de Adelia, Arinus, Caridi, Atyon y Zaotyon dejando a los demás a solas fue que hablaron.

-Ahora estás a cargo junto conmigo… tu primera labor será esperar a que todo salga como fue planeado para matar a Carlos. Asegúrate de que el hijo de perra sufra lo más posible.

-Será todo un honor, créeme… nada me complacerá más que asesinar al malnacido ese.-contestó el de ojos amarillentos.

Los que alguna vez fueran prisioneros ahora corrían rápidamente hacia donde estuvo la pared que daba directamente con los desagües de Tokio. Corrían como si no hubiera un mañana, huyendo de aquél lugar que les parecía el infierno mismo o lo más cercano a ello. Al lado de algo así, ¿qué importaba pasar por las inmundas cloacas donde vivían cucarachas y ratas, o el olor tan asqueroso que era característico?

Para Shaoran Li, la visión le era tan horrenda como para cualquiera de quienes lo acompañaban. A sus ojos, veía hombres y mujeres de distintas clases sociales, edades y nacionalidades que desde su captura habían trabajado sin comer o dormir, salvo el mínimo que les permitía seguir viviendo, cuyos cuerpos estaban marcados por cicatrices y quemaduras fruto de haber sido revividos varias veces con inyecciones de drogas o descargas eléctricas para hacer que regresen al trabajo a los pocos minutos si estaban a punto de morir.

Luego de intensos trabajos en los que construían enormes estructuras cuyo uso les era desconocido y cultivaban grandes cantidades de arroz arghul-50 en cultivos hidropónicos, las mujeres eran sometidas a violaciones y torturas de toda clase, mientras que los hombres eran humillados y torturados constantemente. Y una indignada Sailor Venus había sido testigo de ello, descargando su Rayo Creciente de Venus, como si fuera un diluvio de haces de luz que destruían los cultivos de aquélla droga y las estructuras que construían para los caronianos.

Era peor si una de las mujeres era pareja o familiar de alguno de los hombres, como era el caso la mayoría de ocasiones. Golpeaban a los hombres frente a las mujeres que iban a ser violadas hasta hacer que ellas pidan piedad por ellos. Y luego iban, ya sea uno por uno o en grupo, a violar a las féminas en presencia de sus seres queridos. Tal como vio Ryoga Hibiki, cuando irrumpió en una de aquellas celdas y derribó salvajemente a los cuatro soldados imperiales que se turnaban para penetrar a una jovencita de alrededor de quince años.

Y si un prisionero tenía un impulso de ira e intentaba pelear contra sus captores, era asesinado allí mismo o llevado a una cámara en la cual se hallaban insectos gigantescos que recordaban a las tarántulas que generalmente se comían casi todo el cuerpo de sus víctimas, excepto la cabeza, que era dejada frente a las celdas de toda esa gente como recordatorio de que eran peor que animales. Aquello era lo que pensaban hacer cinco militares caronianos con uno de los esclavos que tenían al azar, tal como lo notó Paul al leer sus mentes antes de decapitarlos con su sable de luz.

Los hombres por su parte, a veces uno de ellos era escogido al azar cada día y golpeado brutalmente frente a todos los prisioneros por unos minutos, para luego inyectarles agujas colocadas al rojo vivo en las pupilas y darles descargas eléctricas que recorrían sus cuerpos. A cinco prisioneros iban a destrozarlos los ojos de ésta forma, en una operación de extrema frialdad y crudeza de parte de sus perpetradores. Frialdad y crudeza que sintieron cuando el viento congelante del Polvo de Diamante de Hyoga de Cisne los convertía en estatuas de hielo que poco después caían destrozadas en mil pedazos.

-Fue horrible… por Dios… esos malditos... .-Sailor Mars apenas podía contener la sensación de vómito que le produjo ver aquello.

-Ahora tengo sobradas razones para partirle la cara a esos bastardos.-sentenció Ranma antes de chocar su puño derecho con su palma izquierda.

-Estoy más que de acuerdo contigo… en ninguna guerra santa en la que he participado he visto ésta brutalidad.-explicó Shun.

-Curios que las llamen así ustedes. Ninguna guerra es santa.-replicó Eriol.

-Por lo pronto, debemos venir a lo que teníamos planeado contra ellos… destruir esta base y tomar a Huranuk de rehén de una vez y por todas.-recordó Sailor Mercury, aún afectada por lo que había visto.

-Pues por lo visto, no será tan sencillo.-dijo Shampoo, antes de extender su brazo y señalar a un gran grupo de soldados imperiales respaldados por androides de batalla, tanques y Land Chasers, aproximándose hacia ellos.

-¿Esperabas que fuera fácil?-preguntó en forma socarrona Paul, antes de elevar de a pocos su aura y observar como los imperiales arremetían sobre ellos.

En aquél momento apareció una enorme lluvia de disparos láser sobre todo el grupo de héroes que empezaron a desplazarse hacia donde estaban los imperiales.

-Por todos los que se han sacrificado… .-empezó Paul.

-Por nuestros seres queridos… .-seguía Sakura.

-Por esta Tierra que tanto amamos… ¡sobre ellos!-finalizó Seiya, antes de elevar de golpe su cosmoenergía y exclamar una frase.-¡Meteoro de Pegaso!

El reloj marcaba exactamente las diez de la noche con cuarenta y cinco minutos. Y los soldados caronianos que estaban en la primera línea, solo pudieron distinguir desde su perspectiva como aparecía ante ellos una columna de luz.

Fin del capítulo 36.

Notas del Autor:

Lamento el enorme retraso con esto. Supongo que la llegada de ciertas obligaciones así como otros elementos menores hicieron que éste capítulo se retrasara. Pero ya saben, más vale tarde que nunca y tenemos acá éste punto en el que finalmente llegamos al clímax de ésta historia… ¡LA SEGUNDA BATALLA DE TOKIO!

Adoré cuando diseñé ésta pelea, y ciertamente que adoro el poder rediseñarla, manteniendo la misma esencia y espíritu a la vez que viejos errores son corregidos con una mejor narrativa y descripción de todo lo que sucederá. ¡Fuerza a todos los héroes de ése mundo! Porque honestamente la van a necesitar ahora que se metieron a la boca del lobo. ¡Valor, valor, siempre valor! Sobre todo ahora que enfrentarán el miedo y el dolor como nunca antes. ¡Y a levantarse una y mil veces! Sobre todo porque su enemigo tiene más las de ganar ahora que las de perder.

Desde ya, las disculpas del caso por un pequeño detallito. Primero, en cierta escena de persecución del capítulo 29 hice mención a un modelo de vehículo, el Infiniti M45 (si, con la letra "i" y no con la "y" al final de ésa palabrita) y por no haber dado una pequeña información sobre éstos autos, que son los modelos de lujo de Nissan, que para el año en que se desarrolla el fic (2003) son lo más nuevo que ésta marca creara que entre otras cosas tiene un motor V8 que produce hasta 340 caballos de fuerza.

Dudas, comentarios, amenazas, insinuaciones y demás a falcon_blueaura o a falconblueaura

Hasta el capítulo 37.

Lista de términos:

(1) Minebea P9: Una pistola semiautomática fabricada por los japoneses, derivada de la licencia dada por el fabricante Sig Sauer, y empleada por las Fuerzas de Autodefensa de Japón, o para efectos de éste fanfic, el Ejército de Japón. Posee variantes que emplean munición de diverso tipo (9x19 Parabellum, .38 Super, .45 ACP, etc.). Su cargador puede albergar 7, 8 o 10 balas. Más información de eso, a darle clic acá: wiki/SIG-Sauer_P220

(2) B-2 Spirit: El avión bombardero Northrop Grumman B-2 Spirit, es una aeronave con tecnología furtiva para superar diversas defensas antiaéreas y puede desplegar hasta 23 toneladas de armas convencionales o nucleares (en éste caso, convencionales), y su velocidad máxima es de hasta 972 kilómetros por hora. Es el avión más caro jamás construido por Gringolandia, llegando a costar su producción hasta 737 millones de dólares. Para saber más, hay que ir aquí: wiki/Northrop_Grumman_B-2_Spirit

(3) Eurofighter Typhoon: Avión de combate caza polivalente creado por el consorcio europeo Eurofighter GmbH, catalogado como uno de los mejores del mundo. Su máxima velocidad es de 2450 kilómetros por hora, su armamento incluye diversos misiles aire-aire o aire-superficie, así como bombas guiadas y bombas de caída libre, y un cañón automático que dispara munición de 27 milímetros con una cadencia de 1700 disparos por minuto. Esto sin contar detalles sobre aviónica y diversos mecanismos extra de contramedidas electrónicas, bengalas y señuelos, entre otros más. No sean vagos, clic acá: wiki/Eurofighter_Typhoon

(4) Sukhoi SU-30: Avión de combate caza polivalente ruso, que es considerado como otro de los mejores (en paridad con el avión anterior para algunos, pero eso mejor vale dejárselo a los especialistas). Su velocidad máxima es de 2390 kilómetros por hora, y su armamento incluye cohetes guiados por láser y convencionales, bombas guiadas por láser y de caída libre, misiles aire-aire y aire-superficie, así como mecanismos de contramedidas electrónicas y cañón que dispara munición de 30 milímetros. A seguir éste link si desean saber más: wiki/Sujoi_Su-35

(5) misiles Tomahawk: El BGM-109 Tomahawk en éste caso, que es un misil de crucero subsónico de largo alcance que puede ser lanzado por un submarino o un buque de guerra con la capacidad de lanzar misiles, tal como el tipo de buque que describiré líneas adelante. Su alcance máximo es de 1590 kilómetros, su precisión es formidable pueden llevar explosivos convencionales o nucleares. Para efectos de éste fanfic, se emplean explosivos convencionales (es decir, un peso de 450 kilos de explosivo), y son misiles de clase Bloque IV, que además de emplear la tecnología GPS, tienen un sistema de correlación de terreno con imágenes digitales previas, motores turbo mejorados y un sistema de precisión en tiempo real contra objetivos armados móviles. Si desean saber más de éste tipo de armas, vayan al siguiente hipervínculo: wiki/Misil_Tomahawk

(6) cruceros clase Ticonderoga: Los misiles que describí antes, pueden ser llevados por éstos barcos. Hablamos de cruceros misileros que emplean sistemas de lanzamiento vertical para misiles, pero también poseen diversos sensores y radares, blindaje de kevlar en áreas críticas, armamento que va desde sistemas de lanzamiento de misiles hasta cañones, ametralladoras, tubos torpederos y equipamiento contra la guerra electrónica. Puede ir hasta a 32 nudos y llevar incluso dos aeronaves de guerra. A saber más acá: wiki/Clase_Ticonderoga

(7) Mitsubishi F-2: Avión de combate caza polivalente japonés, basado en la aeronave que viene luego, el F-16, aunque con ligeras diferencias. Empleado por la Fuerza Aérea de Japón para efectos de éste fanfic, puede llegar a Mach 2 y su armamento se compone de un cañón que dispara munición de 20 milímetros, bombas inteligentes y de caída libre, así como misiles aire-aire y aire-superficie. Para más detalles, acá: wiki/Mitsubishi_F-2

(8) F-16 Fighting Falcon: Fabricado por la estadounidense Lockheed Martin, es un avión de combate caza polivalente. Muy conocido y empleado por diversas fuerzas aéreas del mundo, aunque claro en estas épocas hay mejores modelos aunque esto no quita su capacidad. A velocidad máxima de 2414 kilómetros por hora, puede emplear bombas de propósito general, guiadas, de racimo y nucleares (éstas últimas no serán empleadas en éste caso en la presente historia), cohetes y misiles aire-aire y aire-superficie, y un cañón que dispara munición de 20 milímetros. Aclaro que las armas nucleares a emplear serán mayormente las ICBM (los mísiles balísticos intercontinentales), para las que habrá que esperar un poco más. Más información de éste caza, acá: wiki/F-16_Fighting_Falcon

(9) tanques Tipo 90 Kyu-maru: Un tanque empleado para efectos de éste fanfic por el Ejército de Japón. Tiene un blindaje de 900 milímetros de cerámica y acero modular, su peso es de alrededor de 50 toneladas, y tiene un cañón de 120 milímetros con capacidad para 35 proyectiles y dos ametralladoras (una M2 Browning de 12.7 milímetros con 1500 balas, y una Tipo 74 de 7.62 milímetros con 2000 balas). ¿Desean más datos? Clic, sólo un clic: wiki/Tipo_90_Ky%C5%AB-maru

(10) Puerta Hanzo: Una de las entradas al Palacio Imperial. Nombrada así en honor a uno de los samurái más leales de Ieyasu Tokugawa, Hattori Hanzo. Hanzo había servido al futuro shogun en la era Sengoku y eran sus soldados los que tenían a su cargo la seguridad del castillo de Edo (valga la aclaración, Edo era el nombre original de Tokio). Para conocer más sobre ésta entrada hay que dar clic acá: photos/jpellgen/2432466798/

(11) Calle Uchibori-Dori: La vía que conecta entre otras cosas con el Teatro Nacional, la Suprema Corte de Japón, y el Palacio Imperial. ¿Creen que miento? Bueno, miren el plano entonces: . /english/l2/l3/vcms_images/Vcms3_00000107/vc8_h4-t ext-img-text/20121212114307/s_0_vc8_h4-text-img-te xt_vc8_h4-text-img-text-03_0_vc8_

(12) Suprema Corte de Japón: La máxima instancia del sistema judicial de Japón. Tiene la última autoridad judicial para interpretar la Constitución de Japón, decidir sobre leyes nacionales e incluso declarar diversas acciones de la Dieta como inconstitucionales. Demás está decir que el aspecto derruido de la fachada de ése edificio da una idea de a dónde mandó Takera la Constitución de Japón con ayuda de los caronianos. La versión más completa está acá: wiki/Supreme_Court_of_Japan

(13) Puerta Sakuradamon: La entrada más directa a los aposentos del emperador de Japón. Como pueden apreciar, su arquitectura es hermosa y su historia es interesante pero sobre ello vayan líneas adelante. Deléitense: photos/glidei7/7235416954/

(14) "incidente Sakuradamon": En realidad, fueron dos incidentes, ambos ocurridos en la Puerta Sakurada (o Entrada Sakurada, como crean mejor). El primero ocurrió en 1860 y fue el asesinato del Primer Ministro de aquella época Ii Naosuke, y el segundo en 1932 con el intento de asesinato del emperador Hirohito. Para conocer ambos incidentes deben dar clic a dos hipervínculos que son éste: wiki/Sakuradamon_Incident_(1860) y éste otro de acá: wiki/Sakuradamon_Incident_(1932)

(15) jardines exteriores del Kokyo-gaien: Es un parque abierto al público, especialmente hermoso y muy tranquilo. Si a esto se le añade la vista de las fosas de agua, así como del castillo de Edo que está allí junto con los muros de piedra… es algo de no querer perderse. Que éste hipervínculo de acá describa mejor el asunto: 23891/japan/let-s-visit-tokyo-kokyo-gaien-part-i