Siguiente capítulo! Se fue alargando un poco, por lo que lo corté en un lugar no previsto y lo dividí en dos. Una vez más, lo subo antes que la versión en inglés. Espero les guste! Espero sus críticas!
*Aclaración I: He dudado mucho sobre si en Gran Bretaña, la fiesta importante es la de Nochebuena (Christmas Eve) o la del día de navidad (la noche de navidad, en realidad). En mi país, o almenos en mí casa, se festeja mucho la Nochebuena, y luego el día de navidad es una especie de continuación, pero es más importante la nochebuena. He buscado un poco sobre Inglaterra, y aparentemente depende mucho de la familia; algunos hacen una gran fiesta en Christmas Eve y otros hacen una gran fiesta la noche de navidad. He revisado lso libros de Harry Potter, y hasta dodne he entendido, el banquete en Hogwarts lo celebran la noche del Christmas day, e incluso el Yule Ball se celebra esa noche, dándole poca importancia a Christmas eve. Por eso he decidido que la fiesta de los Potter sea esa noche.
*Aclaración II: A pesar de que he leído lo contrario en otros fics, es muy poco probable que James, Lily y Harry vivieran en las casas de los abuelos de éste, ya que precisamente, estaban ocultándose de Voldemort, y probablemente compraron una nueva casa para ocultarse allí, dando su ubicación sólo a Peter. Sin embargo, he decidido que los Potter (James y sus padres) también vivan en el valle de Godric, aunque en otra casa. Lo he decidido porque, por un lado, no conozco mucho de Inglaterra y no sabía donde hacerlos vivir; por otro, la población del pueblo es casi del todo mágica, y siendo que los Potter son una larga familia de magos, me parece probable que hubieran vivido en un lugar como este. Y por último, pensé que James y Lily podrían haber elegido el pueblo en el que habían vivido sus padres para ocultarse; en cierto modo estaban en 'casa', y a la vez despistaban a Voldemort, que no se imaginaría que se ocultaban en un lugar tan obvio.
Oh, y sí, Sirius sabe lo que es una 'película'. Recuerden que tomaba Estudios Muggle.
El clima glacial de Diciembre no se hizo esperar, y los estudiantes pululaban por el Castillo enfundados en gorros, guantes y bufandas de lana, con las narices rojas y sus respiraciones en forma de blancas estelas de vapor. Los terrenos ofrecían una vista espléndida, con el lago congelado y el pasto cubierto de una gruesa e impoluta capa de nieve, además de una fuente de diversión para aquellos suficientemente audaces como para abandonar el resguardo de las paredes del colegio para embarcarse en guerras de bolas de nieve o carreras de patinaje sobre el lago helado.
Para los alumnos mayores, sin embargo, el mes de diciembre implicaba mucho estudio e infinitos deberes, especialmente para los de quinto y séptimo, aunque los de sexto año no se quedaban atrás; las vacaciones de Navidad, tan esperadas por todos ellos, serían un buen descanso para el estrés provocado por la perspectiva de los exámenes.
"Nunca podré aprendérmelo." Decía Peter, desesperado, con la cabeza enterrada en un grueso libro de Transformaciones. Lily, sentada frente a él, levantó la vista y le sonrió con dulzura.
"Aún tienes tiempo, los exámenes no serán hasta dentro de unos meses," dijo, volviendo la vista a su libro "A ver si le demuestras a tus amigos que estudiar sí que sirve."
"Venga, Wormtail, te haré unas preguntas sobre el texto y luego te ayudaré a hacer el ensayo para McGonagall," dijo Remus, cerrando su libro y girando un poco su silla, para luego recibir una bola de pergamino en la frente. Giró la cabeza con el ceño ligeramente fruncido y se encontró con una traviesa mirada castaña que lo miraba con cara de yo-no-he-hecho-nada.
Ni Lily, Sam, Bree o Eli habían logrado convencer a Becca de sentarse a estudiar con ellos, pero Remus, que de sus amigos sólo había arrastrado a Peter, la había coaccionado hasta que aceptó. Sin embargo, mientras que los demás leían tranquilamente, Rebecca se removía en su asiento, inquieta, ojeando cada tanto el libro de Defensa sin atención.
Bree levantó la vista y la miró con reproche cuando una bola de papel la golpeó a ella a un lado de la cabeza.
"Si no vas a estudiar, no molestes a los que sí lo hacemos" pidió Lily con lo que sus amigos denominaban 'voz de prefecta', y Becca le sacó la lengua infantilmente, haciendo reír a Eli entre dientes.
"Por Merlín, esto es demasiado aburrido," se quejó "Ustedes leyendo en silencio, y estos dos haciéndose cariñitos es demasiado como para que lo soporte por más de una hora,"
Sam, con la cabeza apoyada en el hombro de Eli (quien le acariciaba el flequillo que caía sobre su frente y jugaba con su trenza mientras ambos leían) le lanzó una mirada hastiada.
"Tanto te quejas de Black, y tanto te le pareces." Dijo Samantha, y Remus soltó una risita.
"¿Me llamaban?" Una sonrisita petulante acompañó la voz, y Sirius se dejó caer en una silla junto a Peter, mientras James se sentaba junto a Becca.
"Ya decía yo que en este castillo no se puede estar en paz." Murmuró Sam, cerrando su libro y acercándose más a Eli, quien sonrió y la besó en la frente, la nariz, y finalmente en los labios. Sirius puso cara de asco.
"Ugh, parece que hubieran salido de una película sentimentaloide y cursi." Dijo, y Samantha lo miró con expresión aburrida, haciendo un gesto poco decoroso con el dedo en su dirección.
"Son adorables," dijo Bree, sonriendo con cariño y apoyando la cabeza en una mano. Sirius puso los ojos en blanco.
"Eso es porque eres una romántica sin remedio." Contestó.
"Yo también creo que son adorables," interrumpió Peter, feliz de poder abandonar la lectura.
"Eso es porque eres un nenaza, Wormy." Volvió a decir Sirius. Lily, Becca y Remus lo miraron y dijeron al unísono:
"Todos creemos que son adorables," Eli se echó a reír, y Sirius se cruzó de brazos, frunciendo el ceño a Lupin.
"Por Merlín, parece que los únicos que tenemos pelotas aquí somos James y yo."
"Bueno, la verdad es que se ven muy tiernos así abrazados." Dijo el chico, y Sirius lo miró con tal cara de espanto que Lily se echó a reír.
"Nunca creí que oiría una palabra como 'tierno' salir de la boca de un merodeador." Dijo, ultrajado
"Por favor, díganme que no estuvieron volando con este clima," dijo Bree, mirándolos más detenidamente. Ambos tenían las narices y orejas rojas y el cabello desordenado (aunque en el caso de Sirius le daba un aspecto de casual desinterés) y cubierto de nieve semiderretida.
"Claro que no," dijeron a la vez
"Seguramente han estado fastidiando a alguien," dijo Eli, con las cejas alzadas, y James y Sirius lo miraron con sonrisitas angelicales.
"Exactamente lo que iba a decir," acotó Remus, dando por finalizado el estudio y guardando el libro en la mochila. Lily y Bree hicieron lo mismo, y la pelirroja sintió la mirada de James clavada en ella mientras acomodaba sus cosas.
"¿Qué?" preguntó, pero el chico negó con la cabeza, revolviéndose el cabello y sonriendo.
"No hemos estado fastidiando a nadie," decía Sirius, jugueteando con su varita. "Sólo hemos hechizado unas bolas de nieve para que persigan a la gente,"
"Ya saben, intentamos distender la atmosfera de estrés que generan los exámenes," agregó James.
"Sí, claro," murmuró Sam, poniendo los ojos en blanco.
"De todas formas, veníamos a preguntarles si pensaban venir a casa para Navidad," dijo el moreno, ajustándose los anteojos mirando a Remus y Peter. "Mi madre ha escrito para saber quién vendría."
"Probablemente te visite unos días después," dijo el licántropo "Mis padres querrán que pase con ellos la Navidad."
"Lo mismo digo," dijo Peter, y James asintió, escribiendo algo en un trozo de pergamino.
"¿Ustedes que harán para las vacaciones de invierno? ¿Alguno se queda en Hogwarts?" preguntó el chico de ojos miel.
"Creo que no, todos vamos a casa," contestó Becca, levantándose y sacudiéndose la túnica. "Acabas de recordarme que debo escribir a mis padres," se acercó y lo besó en los labios, guiñando un ojo a los demás y abandonando la biblioteca contoneando las caderas.
"Aún no me acostumbro a que salgas con la loca," comentó Sirius, y Lily lo pateó por debajo de la mesa.
"No estamos saliendo exactamente," contestó él, sonriendo ante la mueca de dolor de su amigo.
"Bueno, aún no me acostumbro a que te la tires" Esta vez se ganó no sólo una patada de Lily, sino también una buena colleja por parte de Remus.
"¡Sirius!" exclamaron Bree y Lily, mientras el chico de ojos miel, fulminándolo con la mirada, murmuró:
"Sabes que es más que eso. Además, ya no- Estamos tomándonos las cosas con calma."
"Yo supongo que pasaré las vacaciones en casa," interrumpió Brianna, para evitarle el momento incómodo al chico, quien la miró agradecido. "Y la Nochebuena con mis padres. Aunque quizás esté sola el día de Navidad; unos amigos han invitado a mis padres y yo no creo que vaya con ellos."
"Oh, si te queda en tu casa, ¿podría ir a pasarlo allí?" pidió Lily "Vernon pasará la Navidad en casa y realmente no quiero tener que soportarlo. Además, no creo que a Tuney le haga mucha gracia. Pensaba quedarme en Hogwartes, pero-"
"¿Por qué no vienen a mi casa?" preguntó James, y Lily lo miró extrañada.
"No querríamos molestar-" empezó a decir Bree, pero James le quitó importancia con un gesto de la mano.
"Mi madre estará encantada," dijo, y Sirius asintió. "Tenemos muchísimo espacio, y habrá muchos invitados. Será divertido que vengan; Sirius y yo seremos los únicos de nuestra edad si no vienen"
"Quizás podrían hasta evitar que llenemos las bebidas de poción creceuñas." Dijo el chico de ojos grises, y Brianna rió.
"Bueno, ¿qué dicen?" preguntó James. Bree miró a Lily, que parecía indecisa. Levantó la vista hacia el chico, que la miraba a través de los anteojos con esos ojos color avellana tan especiales.
¿Qué podía salir mal?
"Claro, ¿por qué no?" dijo la pelirroja, encogiéndose de hombros, y Bree asintió con la cabeza. Sirius y James esbozaron idénticas sonrisas de oreja a oreja. "Gracias."
"¡Yaaaaay, Nana pasará con nosotros la Navidad!" Exclamó Sirius infantilmente, haciendo reír a su amiga.
"Genial. Le avisaré a mi madre," dijo James, pero luego se dirigió a Sam y Eli "¿Qué hay de ustedes? Están invitados, por supuesto. Y Becca también. O pueden venir luego, con Moony y Wormtail, si quieren."
Sam se sonrojó un poco
"Pasaremos la Navidad con mi madre," dijo Eli. "Adora a Sam, y ni te imaginas lo pesada que se ha puesto desde que empezamos a salir; dice que hace mucho que no la llevo a casa."
"Y luego probablemente la pasemos en mi casa. Mi madre está encantada con Eli, igual que Jonah, y papá insiste en conocerlo." Dijo, torciendo un poco el gesto.
"Y yo muero por conocerlo; no todos los días tienes la oportunidad de almorzar con un héroe del Quidditch"
"¿Qué hay de Becca?" inquirió Lupin. Lily hizo una mueca.
"Lo dudo. Quizás pueda escapar luego de Navidad, pero sus padres querrán que las pase con ellos; cenando con los amigos de su familia y tal. Son bastante influyentes, y Becca suele tener que ir a esas reuniones."
"Bien, serán sólo ustedes dos, entonces." Dijo James, terminando la carta y guardándola en su bolsillo. Estaba tan sonriente que a Lily se le escapó una sonrisa al notarlo.
En esos casi cuatro meses que habían pasado desde el comienzo de clases, era increíble cuánto había cambiado su relación con los merodeadores, especialmente con James.
James. Parecía increíble que lo llamara por su nombre de pila ahora. Y también parecía increíble cuánto se le habían bajado los humos desde el año pasado. Sí, a veces volvía a ser el idiota arrogante que una vez había sido, pero se notaba que hacía un esfuerzo por luchar contra eso. Era muy agradable ahora, divertido e ingenioso, muy leal, honesto y 'protector'. Y Lily podía decir que realmente lo consideraba un amigo ahora; ya no sentía que tuviera que tener la guardia alta cada vez que estuviera cerca de él.
Y es que el chico, además de luchar contra su arrogancia, había dejado de perseguirla por doquier intentando impresionarla e invitándola a salir. Tampoco se ponía ya en pose soy-un-chico-serio-y-maduro cuando estaba cerca de ella, desenvolviéndose como él realmente era. El nuevo James, el verdadero James. James su amigo. Pero, ¿era posible que extrañara las invitaciones a salir? Había sentido un leve hueco en el estómago al notar que había dejado de hacerlo.
También se había encontrado a si misma admirando otros aspectos de James, además de su recientemente descubierta personalidad. Su sonrisa deslumbrante. El remolino que tenía en la coronilla. La agilidad de sus movimientos. Y sus brillantes ojos avellana, las motitas oscuras alrededor de la pupila.
A Lily le gustaba el nuevo James. Quizás demasiado.
…
"Feliz Navidad," dijo un soñoliento James luego de que su madre se hubiera asomado a la habitación, despertándolos para que la ayudaran con los preparativos.
"Feliz Navidad, amigo." Contestó Sirius, frotándose los ojos y sentándose en la cama. "Deberíamos ir a ayudar a tu madre."
El moreno se sentó sobre la cama y estiró la mano hasta alcanzar los anteojos, colocándoselos al decir, con voz infantil:
"Pero primero: ¡los regalos!" Sirius rió, deshaciéndose de las mantas enredadas entre sus piernas y acercándose al pie de la cama, donde se balanceaba una alta pila de paquetes. Revolvió un poco hasta encontrar el de Bree y al abrirlo esbozó una sonrisa; una caja de carboncillos y tizas pastel mágicos que fijaban los dibujos a cualquier superficie sin necesidad de fijador mágico. Al levantar la vista, se encontró a un sonriente James sosteniendo unos finos guantes negros como si fueran el tesoro más preciado del mundo.
"¿Lily?" preguntó Sirius, incapaz de no reír. Su amigo asintió fervorosamente.
"Se adaptan a la forma de tu mano, y son perfectos para la escoba o la quaffle por la superficie de la palma; están diseñados para jugadores de Quidditch profesionales." Explicó, feliz. "Lily me ha hecho un regalo."
Su amigo puso los ojos en blanco y siguió revolviendo en la pila. James se puso los guantes y procedió a hacer lo mismo.
"¿Y tú qué le has regalado?" preguntó, ocupado desatando el regalo de Remus.
"También unos guantes," contestó, sonriendo ante la coincidencia. "Sólo que los suyos no son de Quidditch, sino que al ponértelos se calientan por dentro. Y combinan con sus ojos."
Cuando su amigo no contestó, levantó la vista y se encontró a un indignado Sirius fulminando con la mirada a un trozo de pergamino, sosteniendo un alfiler con la otra mano.
"¿Qué?" preguntó James, curioso. Su amigo lo miró, aún indignado. "¿Qué pone la carta?"
"Regalo de Perks," dijo, irritado. Eran los únicos que seguían llamándose por su apellido, y era más por obstinación que otra cosa. "Se supone que lo use para pincharme la cabeza, que quizás así se desinfle un poco."
El chico estalló en carcajadas, y sólo un rato después fue capaz de componerse y lanzar a su amigo una caja de ranas de chocolate.
"Ya me parecía extraño que me hubiera enviado ambos a mi. En la carta decía que te lo diera luego de que hubieras abierto tu regalo." Sirius seguía con el ceño fruncido pero sonrió un poco al atajar la caja.
"Bueno, ¿vamos?" dijo el chico de ojos grises cuando todo estuvo desenvuelto, levantándose y poniéndose unos jeans y una camiseta sobre los bóxers. "Luego de ordenar todo subo a cambiarme," aclaró ante la ceja alzada de su amigo.
"Espera," dijo James cuando su amigo ya había abierto la puerta. "Olvidas uno."
Sirius siguió la mirada del chico, distinguiendo un sobre lacrado que había caído de su cama. Con el ceño ligeramente fruncido se acercó y lo tomó. Alzó las cejas al leer quién lo enviaba.
"Es de mi tío Alphard." Dijo, rompiendo el sello, intrigado. Al desplegar la carta, una pequeña llave cayó al suelo, y Sirius la levantó, girándola en sus dedos y observándola con el ceño fruncido. Luego volvió la vista a la carta, e inmediatamente exclamó:
"¡¿Qué?!"
"¿Qué ocurre?" inquirió James, preocupado, acercándose unos pasos. Sirius levantó la vista del pergamino, sus ojos grises abiertos como platos. Levantó la mano que sostenía la llave y dijo:
"Me ha dado oro."
"¿Que te ha dado oro?" repitió su amigo. Sirius asintió, agitando la llave
"Abre una bóveda de Gringotts. Me la ha regalado." Con la sorpresa aún visible en su rostro, volvió a observar la carta.
"¿Tu tío?" repitió James, que tampoco se lo podía creer.
"Mi tío. Siempre le he caído bien, pero esto…" se interrumpió con una sonrisa de lado y una risita entre dientes. "Oh, esto no le agradará para nada a mi querida madre. Me apuesto los calcetines a que un agujero humeante ocupará el lugar de su nombre para esta tarde en el árbol familiar de los Black."
James sonrió
"No sabía que hubiera otros Black que pensaran como tú. Además de Andrómeda, claro."
James recordaba a su prima, a pesar de no haber coincidido en Hogwarts; una Slytherin callada y muy inteligente, que había renegado de su familia casándose con un nacido de muggles. Un tal Tonks, de Hufflepuff, que también había dejado el colegio antes de su primer año.
"Bueno, yo tampoco lo sabía," contestó Sirius, su vista fija en la carta. "Quiero decir, siempre me he llevado bien con Alphard, porque siempre me ha tratado bien y nunca lo he oído hablar de la pureza de la sangre. Pero tampoco creía que fuera… como yo." James sonrió; sabía que a Sirius le alegraba más saber aquello que todo el oro que le había otorgado, aunque claro está, de seguro le daría un buen uso.
"Dice que lo use para lo que necesite; para comenzar mi vida solo, y para tener algo de oro ahorrado para el futuro, que bastante incierto es con esta guerra," comentó leyendo por sexta vez las líneas que había escrito su tío. "¿Vas a acompañarme a Londres a buscar un apartamento?"
"Por supuesto. Aunque puedes quedarte todo el tiempo que quieras aquí, ya lo sabes." Sirius sonrió agradecido.
"Y por fin podré comprarme mi moto." Dijo, exultante. James puso los ojos en blanco y rió: no entendía cómo su amigo podría querer un aparato como aquel por sobre una escoba.
"Mejos vamos a ayudar a mi madre de una vez, que tiene que estar todo perfecto para cuando venga Lily." Ahora fue el turno de Sirius de poner los ojos en blanco, aunque dijo, mientras cerraba la puerta tras de sí.
"No lo arruines esta vez, ¿si?" James asintió, y luego esbozó una sonrisa tan angelical que Sirius supo que era todo menos inocente. "¿Qué has hecho?"
James rió un poco entre dientes antes de decir:
"Sólo me he equivocado y le he dicho a Lily que venga dos horas y no una antes que a los demás." Sirius se lo quedó mirando por unos segundos, estallando en carcajadas mientras bajaban las escaleras.
…
Lily se miró al espejo una vez más con nerviosismo, insegura sobre si se había vestido de la manera adecuada. Se imaginaba que la fiesta en la casa de los Potter sería algo elegante, pero tampoco quería pasarse y hacer el ridículo. Se alisó la falda del vestido, mordiéndose el labio inferior.
Había optado por un sencillo vestido verde oscuro, de cuello de tortuga y sin mangas que le llegaba hasta la mitad del muslo. El material era algo fino y ajustado para su gusto, pero su madre siempre le había dicho que le sentaba bien. Había decidido no usar ninguna clase de adorno más que los aretes en forma de perla que siempre llevaba puestos. Se había dejado suelta la larga melena pelirroja (que volvía a llegarle a la parte baja de la espalda).
Tuvo una idea y abrió el cajón superior de su cómoda, y dudó un poco mordiéndose el labio, pero finalmente tomó el bonito broche del lirio blanco y se lo colocó de manera tal que alejara el cabello del lado izquierdo de su rostro. No lo usaba desde la muerte de su padre, pero pensó que a James le gustaría ver que lo usaba.
Al momento de pensarlo se regañó mentalmente. ¿Qué le importaba lo que le gustara a James? Simplemente se estaba preocupando por su apariencia porque no quería estar fuera de lugar en la fiesta.
Se acomodó la varita en la liga que le había regalado Becca junto con un conjuntito de lencería sensual a modo de broma cuando empezó a salir con Aidan. Nunca hubiera dicho que usaría aquella cosa, pero lo cierto era que resultaba útil si se era una bruja y había que acarrear una vara de madera a todos lados. Bajó las escaleras, echándole un último vistazo a la habitación para asegurarse de no olvidar nada.
James había dicho que la fiesta comenzaría a las seis, pero que podían ir a las cuatro para conversar un rato antes de que llegaran los demás invitados. Bree iría con polvos flu, y le había ofrecido a Lily que fuera a su casa antes, ya que como sus padres eran muggles, la casa no estaba conectada a la red, pero la pelirroja había optado por ir directamente a casa de James, dado que el viaje era más largo hasta la casa de su amiga, y no quería pasar más tiempo del necesario en el Autobús Noctámbulo. Sin embargo, esperó hasta que ya fueran pasadas las cuatro, para asegurarse de que Bree ya estaría allí cuando ella llegara.
"¡Oh, Lily, estás preciosa!" exclamó su madre cuando la vio bajar las escaleras. Petunia, ocupada en la cocina, se volteó por un minuto para observarla y frunció los labios sin dedicarle ningún halago. Lily sonrió a su madre y se colocó los suaves guantes que James le había enviado: eran exactamente del mismo tono que su vestido.
"¿Y eso?" preguntó la mujer, admirando los guantes y pasando un dedo sobre ellos cuando Lily estiró las manos para mostrárselos.
"Me los ha obsequiado un amigo," contestó ella. Su madre la miró con suspicacia.
"¿Y cómo se llama este amigo?" Lily se sonrojó levemente.
"James. James Potter." Contestó.
"¿El que te ha invitado a su casa?" Lily asintió con la cabeza y su madre imitó el gesto.
"¿Y estás segura de que es solo un amigo?" preguntó con los ojos brillantes, aún agarrándola de las manos.
"¡Madre!" exclamó la chica, soltándose y cruzándose de brazos. "Es mi amigo. De hecho, lo odiaba hasta hace unos meses." Los ojos de la mujer se abrieron con comprensión.
"¡Ya decía yo que ese nombre me sonaba! Es el muchachito que te volvía loca, del que tanto te quejabas cada vez que volvías a casa." La chica dio un respingo: nunca había notado que hablaba tanto de James. "Hacía mucho que no lo mencionabas."
"Probablemente porque ha dejado de fastidiarme," dijo, dándole un beso en la mejilla a su madre y tomando el abrigo del perchero, enfundándose en él antes de abrir la puerta. "Adiós, mamá. Adiós, Tuney. Feliz Navidad, di hola a Vernon de mi parte."
Cerró la puerta antes de que su hermana dijera nada. Era extraño verla allí, de vuelta en Cokeworth, cocinando como si aún viviera allí. Si bien siempre visitaba a su madre, procuraba pasar la mayor parte del tiempo en Londres (en donde vivía desde que se había ido para tomar aquel curso de mecanografía), al menos cuando Lily regresaba a casa. Había conocido a Vernon allí, pero la había oído decir que le gustaría mudarse a un pueblo más pequeño en el futuro. 'En el futuro' probablemente quería decir 'cuando me case con Vernon'; aunque nunca había dicho nada, era evidente que Petunia estaba esperando que se le propusiera. Lily se preguntó si una vez que eso pasara, su hermana se alejaría de ella definitivamente. La entristeció pensarlo, pero sabía que era posible, en especial porque Tuney no había dicho nada a su novio acerca de su particular cuñada. Quizás nunca lo haría, y si era así, Lily ya podía despedirse de su hermana para siempre.
Levantó la varita e inmediatamente después, el Autobús Noctámbulo apareció frente a ella, y un parlanchín muchacho la saludó, preguntándole a donde se dirigía. Lily se lo dijo y le pagó, saludando con la cabeza a Ernie Prang, un hombre mayor que manejaba el autobús hace años, y quién sabe durante cuántos más lo haría. Lily no sabía si él era el único conductor que había, pero hasta ahora, siempre había sido él quien la había llevado.
En cuanto el autobús arrancó, los pensamientos sobre Petunia y su novio Vernon dejaron de preocupar a la pelirroja, demasiado ocupada en buscar una manera de mantener el equilibrio.
Una vez en el valle de Godric, se bajó algo mareada y se acomodó el cabello, caminando con timidez hacia la imponente casa que parecía ser de James. Era una mansión inmensa, con ventanas y ventanas; quién sabe cuántas habitaciones tendría. Era evidente que la familia de James era adinerada, aunque probablemente fuera así desde generaciones atrás: la casa parecía bastante antigua, como si hubiera pertenecido a la familia Potter por años. Al llegar a la puerta, vaciló un segundo, pero luego golpeó la aldaba con su diminuta mano y esperó.
Minutos después, la puerta se abrió y Lily se encontró mirando a una versión mayor de James, excepto que tras los anteojos del hombre se escondían unos ojos oscuros. Se notaba que era mayor, con el abundante cabello completamente gris y las arrugas alrededor de los ojos y boca, que demostraban que el hombre había reído muchísimo a lo largo de su vida. Su nariz era idéntica a la del chico, y su sonrisa reluciente era tan descarada como la que la pelirroja había aprendido a odiar y querer a la vez.
Pareció sorprendido al verla, pero luego pareció comprender y la hizo pasar, diciendo:
"¡Bienvenida! ¡Y feliz Navidad! Pasa, está helando fuera." Lily siguió al hombre, y una vez dentro comenzó a sentir su congelada nariz nuevamente. El interior de la casa era muy cálido, y los muebles le confirmaron a la chica que efectivamente la casa era antiquísima. Sin embargo, estaba decorada de una manera sencilla que contrarrestaba la exuberancia del amoblado y las lámparas que colgaban del techo. Volvió su vista al hombre, quien le sonrió cálidamente.
"Ven, te llevaré al guardarropas así te deshaces de ese abrigo. Soy el padre de James, supongo que eres una de sus amigas. Gusto en conocerte." Lily le devolvió la sonrisa y le estrechó la mano: el hombre la hacía sentir cómoda.
"Mucho gusto, señor Potter. Soy Lily Evans." Las cejas del hombre se arquearon en reconocimiento, y su boca gesticuló un 'oh' que no pronunció.
"¡Así que tú eres ella!" dijo el hombre, y su sonrisa se amplió. Lily lo miró desconcertada. "Claro, debería haberlo supuesto por ese cabello rojo que tienes. Curioso, por cierto, eso de que seas pelirroja. James me ha hablado mucho de ti."
La chica se sonrojó, sorprendida de que el padre de James supiera de ella, y le hablara como si la conociera de toda la vida. No entendió el comentario sobre su cabello, pero no le pareció educado preguntar.
"Espero que hayan sido cosas buenas," murmuró, intentando bromear para que su rostro volviera a su tono normal. El hombre soltó una risotada, tendiéndole el brazo galantemente para acompañarla al guardarropas.
"Oh, más que buenas," dijo, poniendo los ojos en blanco de una manera insolente que a Lily le recordó muchísimo a James. "Podría jurarte que desde primer año no deja de hablar de ti. Que Lily es brillante. Que Lily es hermosa. Que Lily es dulce y de buen corazón. Que el cabello de Lily, que la risa de Lily, que los ojos de Lily…"
A medida que el hombre hablaba, la pelirroja se iba poniendo más y más roja, pero él no parecía notarlo. O quizás, si era como su hijo, sí lo notaba, y lo hacía a propósito. Pensar en eso la hizo fruncir el ceño. Y de todas formas, ¿por qué James hablaba tanto de ella? ¿Sería cierto que lo hacía desde primer año? De seguro el señor Potter exageraba…
"No sabes lo feliz que estaba de que vinieras. No paraba de correr por toda la casa, ayudando a su madre a decorar y diciendo que todo tenía que estar perfecto. Creo que Sirius consideró seriamente partirle la escoba en la cabeza." Iba diciendo el hombre, riendo. Miró de reojo a Lily y pareció considerar que ya se había sonrojado lo suficiente, por lo que cambió de tema:
"Quizás te gustaría ver la casa. James podría mostrártela; el resto de los invitados no llegará hasta más tarde,"
Antes de que Lily pudiera contestar, un chico bastante agitado apareció por alguna de las tantas puertas, deteniéndose a respirar apoyando las manos en sus piernas. Cuando hubo recuperado su ritmo cardíaco, levantó la vista.
"Lo siento," dijo, jadeando un poco. "No escuché la puerta. Hola Lily." Sonrió a la pelirroja, quien le devolvió la sonrisa algo divertida.
"Hola, James." El chico sonrió más ampliamente cuando escuchó su nombre; aún le resultaba extraño oírlo en los labios de la chica, y le encantaba.
"No te preocupes, ya he atendido yo a esta encantadora muchacha," dijo su padre. Sólo entonces James pareció notar que estaba allí, y frunció el ceño con desconfianza, analizando los rostros de su padre y su amiga, intentando adivinar qué podría haberle contado, y si eso lo perjudicaría o no.
"Deberías llevarla a guardar su abrigo. Debe estar calcinándose," comentó el señor Potter, mirando su reloj de pulsera "Yo iré a asegurarme de que los gnomos no han vuelto. Un gusto conocerte, Lily." Dijo con una última sonrisa, saludando a los chicos y dirigiéndose al jardín.
"Bueno, feliz navidad," dijo James, sonriendo a la chica. Lily le devolvió una sonrisa tímida; si bien el sonrojo se había ido, aún recordaba lo que le había dicho el padre del chico. "Me alegro mucho de verte."
"Feliz Navidad para ti también," contestó ella. "Gracias por los guantes, por cierto." Dijo levantando las manos y mostrándoselos. James sonrió como niño con juguete nuevo.
"Me alegra que te hayan gustado. Gracias a ti también, me han encantado." Lily sonrió y asintió con la cabeza.
"Genial." Dijo. "¿Bree aún no ha llegado?" preguntó extrañada. El chico la miró con una sonrisa tan inocente que no le creyó.
"No, no ha llegado aún. Ven conmigo, así te quitas ese abrigo," se apresuró a decir el chico, haciéndole un gesto con la mano y guiándola a través del pasillo. Abrió una puerta y le permitió pasar, y Lily abrió los ojos ante el enorme guardarropas.
"Wow," dijo, mirando con los ojos abiertos todos los abrigos que colgaban de percheros que flotaban por todo el lugar, algunos llegando incluso hasta el techo.
"Sí, todo en esta casa es algo… exagerado y extravagante," comentó, algo avergonzado, para luego llamar un perchero que se acercó obedientemente a ellos.
"Yo creo que es muy bonita," comentó ella, aún mirando a su alrededor mientras se quitaba los guantes y los metía en un bolsillo.
"Ya, pero a mi me gustaría vivir en una casa más pequeña. Probablemente lo haga, cuando me case y tenga hijos" comentó con naturalidad. Lily lo miró y una expresión de ternura cruzó su rostro; no era difícil imaginarse a un James adulto rodeado de un niño o dos, enseñándoles a jugar al Quidditch o a cambiar de color la nariz del vecino. Se hubiera golpeado a sí misma por ese pensamiento si James no hubiera estado allí.
"¿Me pasas el abrigo?" pidió, y Lily dio un respingo.
"Claro." Dijo, desabotonándose el sobretodo y deslizándoselo de los brazos. Al levantar la vista nuevamente se encontró con que James la observaba fijamente, como siempre. La hacía sentir incómoda que hiciera eso, como si estuviera analizando cada uno de sus movimientos y sus facciones y defectos. "Ten." Dijo, lanzándole el abrigo con algo de rudeza. James lo tomó sin dejar de mirarla, lo colgó en el perchero y lo dejó libre para que flotara hacia su lugar.
Lily siempre estaba hermosa, pero verla con aquel vestidito ajustado que marcaba todas sus curvas y hacía sus ojos resaltar aún más lo había dejado sin aliento. Recorrió con la mirada sus blancas y torneadas piernas desnudas, la curva de la cadera, la estrecha cintura y el abdomen plano, el redondo busto, y los delicados hombros descubiertos. Luego admiró su cabello, largo, abundante y rojo, y una pequeña sonrisita se dibujó en su rostro al ver el lirio blanco. Sus ojos barrieron desde su cuello cubierto hasta su mandíbula, se detuvieron en su pequeña boca de fresa, subieron por su naricilla hasta terminar en sus ojos verdes.
Requirió de muchísimo control no lanzarse sobre ella y comenzar a besar todo su cuerpo. Además, se recordó el chico, no era momento para una ducha de agua fría.
"No me mires." Le espetó ella de mal modo. Sentía que la estaba desnudando con la mirada, y no le gustaba nada. Sin embargo, James no notó su sonrojo, porque estaba muy ocupado comiéndose a la pelirroja con los ojos.
"Pero me gusta mirarte." Contestó sin pensarlo. La pelirroja cruzó los brazos sobre su pecho en actitud defensiva y su ceño se frunció aún más. "Estás muy bonita." Dijo
"Cállate, James." Replicó irritada, aunque no estaba muy segura de por qué. En otro momento, hubiera dicho que el enfado se debía a que el chico la había hecho sentirse bonita, cuando ella sabía que, además de su pelo, nada en ella era realmente llamativo; y a Lily no le gustaba para nada que se rieran de ella. Sin embargo, esta vez, se sintió diferente. La hizo sentirse bonita, y lo que la preocupó fue que le creyó.
El chico suspiró, resignado, y se acercó a la puerta.
"Si quieres te muestro el resto de la casa hasta que llegue Bree." Lily asintió y lo siguió.
En un principio, ambos estaban algo incómodos; Lily, por lo que el padre del chico había dicho, y por la manera en que éte la había mirado; James, aún con la mente en el cuerpo de Lily, y algo irritado por el hecho de que lo hubiera rechazado de esa manera. Sin embargo, la atmósfera entre ellos no tardó en distenderse gracias a los chistes de James, y Lily rió con ganas ante las historias y anécdotas que el chico le contaba a medida que recorrían la casa.
"Te lo juro, fue lo mejor que he visto en mi vida," iba diciendo James entre carcajadas. Habían pasado junto a un antiguo espejo en el que ambos se veían calvos, y luego del chillido de la chica, él le había contado cómo ese espejo antes estaba en su habitación, y él lo había hechizado para Sirius. "Merlín, deberías haber visto su expresión…" Su padre, que como Lily había supuesto, era un bromista nato como su hijo, había querido conservar el espejo y lo había puesto por ahí, a pesar de los reparos de su esposa. Sirius, por supuesto, procuraba no pasar demasiado seguido por ese pasillo.
Siguieron recorriendo la mansión, paseando por las distintas habitaciones, y algunas veces James se detenía a contarle alguna historia, o a contarle sobre las distintas personas en las pinturas de las paredes; todos Potter, y todos reconocidos, de alguna manera u otra. Lily hacía preguntas diligentemente, y James reía, recordándole que no estaba en una clase de Historia de la Magia.
"Esta es mi habitación," dijo James una vez que estuvieron allí, abriendo la puerta y haciéndole un gesto para que pasara. Lily dudó un poco. "Y de Sirius, claro. Podría haberse quedado en otra habitación, pero preferimos dormir juntos." La chica rió entre dientes, y James abrió los ojos con horror. "¡Sabes a lo que me refiero!"
"Lo sé, lo sé, sólo estoy jugando contigo" dijo ella con picardía. James volvió a indicarle que pasara y ella lo hizo.
Incluso si no se lo hubiera dicho, era obvio que aquella habitación pertenecía al merodeador. Si bien las camas estaban hechas, había ropa tirada por todos lados, junto con libros y elementos de Quidditch. Las paredes estaban cubiertas por fotografías y posters de distintos equipos montando en escobas, y había unas cuantas cajas abiertas en las que se leía 'Zonko's'.
La pelirroja caminó un poco por la habitación, procurando no pisar nada y mantenerse alejada de las cajas. James la observó desde la puerta, con las manos metidas en los bolsillos. Lily recorrió la estantería con la mirada y sonrió al ver que muchos de esos libros eran cuentos para niños. Para niños magos, claro está, pero ella los reconocía por haber oído de ellos.
Una snitch salió volando de alguna parte y comenzó a revolotear alrededor de su cabeza, haciéndola reír. James se acercó y la atrapó, haciendo malabares con ella hasta que Lily puso los ojos en blanco.
"Déjalo. Me recuerda al James que no me caía bien." Pidió. El chico soltó la pelota, que voló lejos de allí, y se revolvió el cabello.
"Cierto," dijo, sonriendo algo avergonzado.
Lily sonrió un poco y se acercó a las fotografías, ignorando a los jugadores de Quidditch y prestando atención a las otras; a las fotos personales. En la mayoría de ellas se veía a James junto con alguno de los merodeadores, o con todos ellos. Con sólo ver una foto, era evidente lo buenos amigos que eran. También había una que Eli había tomado este mismo invierno, en la que se veía a la pandilla al completo: los merodeadores, Eli, Sam, Rebecca, Bree y la misma Lily. Le pareció surreal ver esa foto allí, y verlos a todos tan sonrientes bajo los copos de nieve, como si siempre hubieran sido amigos. Sonrió, y sus ojos volvieron de la pared a la estantería, en donde descansaban dos portarretratos. En uno se veía a un James de unos catorce años junto con un hombre de cabello gris y una mujer de cabello blanco, pero los ojos de Lily no se detuvieron demasiado en este, sino que pasaron a la otra fotografía. En ella, un hombre y una mujer sonreían alegremente a la cámara. Él tenía el cabello negro y desordenado, y era muy parecido al chico que Lily tenía a su lado, aunque el hombre de la fotografía tenía unos oscuros ojos marrones. La mujer era muy hermosa, con una sonrisa llena de vida y unos pícaros ojos tan familiares para Lily; color avellana, con motitas marrones alrededor de la pupila. Lo que más llamó su atención fue que era pelirroja. No naranja o rojo brillante, por el que la famosa familia Weasley era conocida, ni rojo oscuro, como el suyo propio, sino un tono de marrón rojizo entre cobre y caoba. La miró por unos segundos, hasta que oyó una voz grave cerca de su oído.
"Parece que los Potter tenemos una debilidad por las pelirrojas," Lily se volteó; James estaba más cerca de lo que recordaba. Debía de haberse acercado a sus espaldas mientras ella miraba las fotografías. Estaban muy cerca, y si él se inclinara sólo un poco, sus labios no tardarían en rozarse. La chica sintió el calor en sus mejillas, que se acentuó cuando James dijo:
"¿Te has sonrojado?" Sonó más burlón de lo que él hubiera querido, y a Lily eso le sentó fatal. Era prácticamente una prueba de que todo lo que le decía era para ver cuándo caía en sus redes.
Se alejó de él abruptamente, y James se dio cuenta de su error demasiado tarde. Sin embargo, ella lo miró con una enorme sonrisa y le dijo:
"Sigamos," Pero la sonrisa no había llegado a sus ojos, y él se dio cuenta de que estaba enfadada. O quizás herida.
"Lily-" empezó, pero ella lo interrumpió.
"Aún no me has mostrado la planta baja, ¿cierto? Y no he visto a Sirius" James la miró dudoso. Quizás había malinterpretado su expresión.
"Debe estar en la cocina con mi madre. ¿Vamos?" preguntó. La chica asintió, abandonando la habitación y esperándolo. El chico se revolvió el cabello y salió tras ella.
¿Podía ser que siempre encontrara la manera de cagarla?
…
Respuesta a los reviews:
-Arthur Weasley: Me alegra que lo hayas disfrutado, la trama y la narración! Ya vas viendo que James sigue por ese camino con nuestra Lily, cada vez más cerca. Por aquí todo bien, disfrutando aún de mis vacaciones, aunque ya me queda poco! No te preocupes por la falta de reviews, entiendo perfectamente y te agradezco que te hayas toamdo el tiempo de comentar ahora! Jaja y ya veremos por qué camino va Sirius con Bree!
-Pau: Qué bueno que te haya gustado! Espero disfrutes este también. Muchas gracias por el review!
-FandhpyYugi: Al fin, no? Aunque quizás las cosas no vayan a ser tan fácil para algunos.. pero no voy a adelantar nada! Jajaja, me alegra que Sirius y Eli te hayan hecho reír, y espero que hayas disfrutado de este nuevo capítulo! Muchas gracias por el review, como siempre! :D
Buri: Me alegro de que te haya gustado! No he actualizado tan rápido, pero tampoco me he tardado demasiado esta vez jaja, espero sea suficiente :P. Muchas gracias por comentar!
Lalala: Jajaja, me alegro de que te haya gustado! Era hora de que ella cediera, pobre James! Y qué bueno que esos pequeños cariñitos que él le hace te gustan, para mí eso es lo que demuestra lo colado que está él por ella, aunque la tontita no se dé cuenta. La borrachera de James fue divertida de escribir, debo admitirlo xD Aunque en retrospectiva, quizás debería haber hecho la escena más larga. Gracias por el halago, me alegra montones que te guste mi manera de escribir :3 Sam y Eli juntos! De verdad que era hora eh, que actuaban como una pareja casada, pero no concretaban nunca. Feliz también de que te haya gustado Remus/Becca y Lily+merodeadores! Y super feliz de que hayas disfrutado tanto el capítulo! Espero este te guste también. Y muchas, muchas gracias por el review!
Hikari: Pero nada de perdones, mujer! No te preocupes si alguna vez no podés dejarme un review, yo ya estoy infinitamente agradecida por que me leas siempre, me comentes, me aconsejes y demás! Sonará repetitivo, pero de verdad me ayudaste muchísimo a seguir adelante con el fic!
Ajá, ya era hora de que algo pasara; en realidad no quería que ambas parejas se armaran en un mismo capítulo, peor tampoco me parecía que daba para estirarlo más. Sip, Remus es definitivamente débil en este aspecto… es como cuando piensa acerca de su licantropía y lo que sus amigos hacen por él; se siente culpable, pero cede, por su debilidad.( No creas, no es que diga que el pobre chico tiene que ser infeliz ni nada menos) De todas formas, una vez más estás en lo correcto con el tema del arrepentimiento… Simplemente así es como veo a Remus, se quiebra ante momentos de debilidad y luego se arrepiente, y todo termina peor, porque en este caso puede terminar hiriendo a Becca. Lo que me preocupa es que cosas como esa se pueden tornar repetitivas, esto de ver a Remus autocompadeciéndose, actuando y arrepintiéndose, espero poder manejarlo para que no se vea así.
Jajaj Lilita, cediendo, realmente increíble, no? Pero es que por muy enamorado que esté James, también es humano, no? Y tiene su orgullo, yo creo que en algún momento se cansa de tener que andar cediendo tanto y de que Lily no lo haga por ser tan orgullosa también… Jajaja, me alegro de que te haya gustado la borrachera de James xD Releyéndolo, quizás me hubiera gustado hacer esa parte un poquito más larga, pero quise dejar a Lily sorprendida y lo corté por ahí. De todas formas, sospecho que no será la última vez que Jamie se emborrache
Coincido plenamente con lo del partido de Quidditch. La verdad es que soy una madera con los deportes, y si me tengo que sentar a relatar un partido de Quidditch, me quedo completamente en blanco. Leí un poco los libros para ver la manera en que Jo lo hace, pero por más que lo intente, no puedo :/ Es por eso que hasta ahora no había habido otros partidos, sólo aquella vez que James casi se cae de la escoba… Estuve por saltarme esa parte, pero quería que Eli y Sam estuvieran juntos de una vez, y se me hizo adecuado que fuera durante un partido de Quidditch, visto y considerando lo obsesos que son ambos xD. De todas maneras, dudo que vuelva a haber un relato de un partido, a menos que sea estrictamente necesario, porque me seca las neuronas!
Y bueno, aquí termino con la super mega respuesta (no me odies por escribir tanto, sí?)! Gracias por soportarme por todos los medios, desde dArt, pasando por el chat, hasta ff, y gracias por tus incondicionales críticas y apoyo :)
