Capítulo 36: La Última Batalla de Ponyville parte III.

— ¿Qué miran? —Pregunto divertida Freeice mientras veía a sus mayores con la boca abierta casi hasta el suelo.

— ¿Cómo hiciste eso? —Pregunto Rainbow Dash

— ¿Acaso también para usted eso es nuevo? —Pregunto Dark Mist mirando por un momento a la pegaso de crin multicolor.

—Es mucho más fuerte delo que me llegue a imaginar…. —Mascullo Ancientdust.

—No lo sé. —Respondió la alicornio que se veía los cacos, también con algo de curiosidad. —Solo sé que es lo que tengo que hacer… Y ella surge.

— ¿Ella?

—Mi luz. —Su casco se ilumino de las llamas azules que representaban la luz interior de la joven. —A veces siento que soy más como un conducto, en vez de ser yo la que la controle. Ella surge y dejo que me ayude, y entonces pasan cosas como estas.

Apunto a los ponis que estaban inconscientes que habían sido parte del ejército de la Reina Oscura. No todos habían vuelto a su forma normal, como había pensado Rainbow Dash, pero por lo me nos había unos veinte ponis en el suelo.

—Van a venir más. —Aviso Freeice. —Sera mejor que nos movamos y nos los llevemos lo más rápido posible.

— ¿A quiénes?

—A los ponis. —Contesto. —Vamos, no me dirán que piensan dejarlos aquí. Casi todos son unicornios.

— ¿Y? —Dijo en tono insolente Ancientdust.

—Bueno, vendrían bien a la Resistencia tener más unicornios que con los que cuenta actualmente ¿No creen?

—En eso tiene razón, General— Respondió Dark Mist mirando a la poni color cian. —Serian de mucha ayuda, sobre todo teniendo en cuenta las bajas que ya sufrimos.

Rainbow se quedó callada, sin saber que decir. Antes de ir a salvar a Freeice le habían informado de muchas bajas en diferentes escuadrones, ese incluía el de Bulk Biceps y el de los ponis que eran parte de su escuadrón especial.

Aun así, eran demasiados ponis como para traspórtalos, sobre todo en las condiciones en las cuales ya estaba el pueblo y que gran parte de los luchadores de la Resistencia ya había retrocedido y resguardado en el Imperio de Cristal.

—Rainbow, será mejor que decidas pronto. —Pidió Icee mientras volteaba a ver hacia atrás, sentía el aura fría y negra de un alicornio oscuro acercándose. —Siento como otro grupo de Guardianes con un alicornio se acerca.

— ¿Mist, haz tenido bajas?

—Tres unicornios, un terrestre y dos pegasos. —Contesto el poni murciélago—Según Raven, el escuadrón de la puerta este quedo hecho papilla, en cuanto a los otros, perdieron al menos un cuarto de sus integrantes.

La pegaso de crin multicolor asintió, luego los volteo a ver.

—Tomen a todos los ponis que puedan y llévenlos al portal de Sweet Apple Acrees, aún quedan muchos terrestres y pueden ayudarnos a llevarlos hasta el Imperio.

—No contamos con tantos ponis que los puedan llevar hasta haya.

— ¿Freeice, no puede hacer trasportar a esos ponis hasta el portal? —Pregunto esperanzado Ancientdust.

—No puedo hacer bien el hechizo de transportación. —Respondió la joven encogiéndose de hombros. —Apenas me lo iba a enseñar Rarity con detalle cuando todo esto pasó.

— ¿Pues acabar con todos esos Guardianes, pero no un simple hechizo de trasportación? —Dijo exasperado el viejo unicornio.

Freeice se ruborizo y agacho las orejas y la cabeza, avergonzada. No tenía sentido lo que acaba de hacer y el responder que no sabía hacer un hechizo para llevar a todos esos ponis al portal. Afortunadamente, fue en su ayuda Rainbow.

—Ancientdust, te recuerdo que su cutie mark representa la luz, no la tele trasportación. —Soltó un suspiro, algo malhumorada. —Si eres tan bueno con ese hechizo, lleva tú a los ponis.

El ex soldado se quedó callado, sin responder a nada.

—Eso creí. —La poni se puso a caminar, tratando de saber que iba a hacer para poder llevar a esos unicornios.

Debido a las bajas, eran necesarios, pero tampoco quería exponer a los civiles, a los escuadrones que aún estaban en el pueblo para sacar a unos totales desconocidos del que probablemente, no querrían luchar o unirse a la lucha contra le Reina.

—Querida Rainbow. Creo que yo tengo la solución. —Dijo una voz desde arriba de ellos.

Los cuatro ponis miraron hacia arriba y se dieron cuenta de que se trataba de Discord, que estaba escuchando toda su conversación desde arriba.

— ¿Qué quieres Discord? No estamos en los mejores momentos como para que nos hagas perder el tiempo. —Dijo en tono exasperado Ancientdust.

—Creo que puedo trasportar a estos ponis hasta el portal. —Bajo hasta el suelo y se examinó la garra de león mientras decía eso. —Soy el amo del caos y la destrucción después de todo.

—Discord, tú mismo me dijiste que no podías trasportar a nadie que no fueras tú mismo. —Rainbow le dio la espalda y camino hacia el lugar por donde se iba al centro del pueblo.

—Quedaría muy débil. Pero... Si sirve de algo mi sacrificio, lo haré. Como cuando salve a Scootaloo.

Se quedaron callados, mientras todos estaban deliberando, hasta que finalmente, Freeice hablo.

—Discord, sería mejor tenerte para la pelea en Canterlot. —Dijo sin dudar. —Tu magia seria de mucha ayuda en la pelea final.

Al escuchar eso, Rainbow sintió como se le encogía el corazón ¿Acaso Freeice ya habría tomado una decisión tan rápido? ¿En serio pensaba en enfrentarse a la Reina?

Le daba pavor el pensar en su hija parada enfrente de la dictadora de Equestria, pero se tranquilizó un poco diciéndose que lo más probable es que usara el hechizo y se fuera. Además que lo que acaba de decir, no era necesariamente la afirmación de que se hubiera decidido.

—Si no ayudo a estos ponis, puede ser que jamás lleguemos a Canterlot o a acercarnos siquiera al castillo.

—Freeice tiene razón, Discord. —Intervino la pegaso de color cian— Te necesitaremos más cuando peleemos allá.

El draconequus estaba por abrir la boca para decir algo, pero en ese momento el poni murciélago hablo por él.

—Ve por Raven y que traigan varios unicornios. Que lleven a todos los ponis que puedan hasta el portal. Los que alcancemos a trasportar serán los que se salven, los que no... Nos veremos en la necesidad de dejarlos.

La alicornio no está del todo de acuerdo con eso, pero sabía que Dark Mist tenía razón, no siempre se podían salvar a todos los ponis que se quería.

...

...

...

— ¡Retrocedan! —Grito Bulk Biceps mientras avanzaban hasta el centro del pueblo.

Los alicornios estaban dándoles con todo lo que tenían, Ya habían perdido a seis de los integrantes de su escuadrón. A lo lejos, cuando Freeice acabo con los Guardianes y los Alicornios de la zona oeste vieron como brillaba, pero la ola de luz no había llegado tan lejos como le hubiera gustado a Bulk Biceps. Los pocos unicornios que se había llevado movieron con trabajos dos casas y bloquearon el camino por el que acaban de entrar.

Estaban escapando no solo de los Guardianes, si no también del incendio que estos mismo habían caudado. Al parecer, aunque el fuego fuera una fuente de luz, estos eran inmunes a él, toda la zona este del pueblo estaba ardiendo en llamas o por arder en llamas.

Las casas retrasarían un poco todo el avance de este, pero no por micho tiempo. Bulk Biceps y los demás apartaron la espalda e n las casas para tomar un momento de aliento y reponrse pero en cuanto se pusieron, sintieron como la pared ya se había empezado a calentar.

— ¿Cuánto creen que falta para que salgan los civiles? —Pregunto uno de los unicornios que se llamaba Diver. .

—El último grupo que vi, era el de los terrestres.

— ¿Entonces qué hacemos defendiendo aquí? Deberíamos de ir a Sweet Apple Acrees a detenerlos.

— ¡Si dejamos que pasen por aquí, vamos a estar demasiado junto con los civiles y podemos exponerlos a un ataque, que es justo lo que no queremos! —Exclamo el poni musculoso. — ¡Dejen de quejarse, si viene ahora Mist y nos ayuda, podemos empezar a salir!

Muchos de los ponis que estaban con el intercambiaron una mirada de enojo entre ellos y de inconformismo, pero se quedaron al lado de Bulk Biceps. Las explosiones se oían cada vez más cercanas, las llamas estaban consumiendo el pueblo y si no se apuraban a dejar esa zona, podían quedarse atrapados ahí.

—Señor… Con todo respeto, pero creo que tenemos que dejar esta zona.

— ¿No entendieron anda de lo que les dije? ¡Los civiles cuentan con nosotros!

— ¡Señor, si nos quedamos aquí n os vamos a quedar encerrados entre las llamas! —Exclamo el Diver. — ¡Es hora de retroceder!

El poni musculoso estaba entrando en un estado de estrés, terror y ansiedad, nunca le había pasado eso jamás en una pelea, pero por primera vez en mucho tiempo, estaba peleando sin tanta gente y sin las de ganar. No sabía qué hacer, si quedarse y defender la posición, a costa de perder a más ponis del escuadrón o retroceder y arriesgarse a que los Guardianes llegaran a los pocos civiles que aun faltaban por salir.

En sus oídos se escuchaba un pitido mientras el miedo se apoderaba de él, y sentía como palidecía conforme el pánico se le extendía por el pecho. Miro a sus soldados, sin entender ni una apalabra de lo que decían y queriendo salir corriendo en ese momento.

— ¡Reaccione! —Fue lo primero que oyó después de recibir un puñetazo en el rostro que hizo que todo volviera a la normalidad.

—Perdón, perdón… Estaba entrando en pánico. —Murmuro el poni musculoso mientras sacudía la cabeza. —Váyanse los que se quieran ir, yo me quedare aquí.

—Pero señor…

—Miren, si se quieren quedar conmigo, por mi mejor. Pero si nos vamos todos ahora, pueden extender ese horno mucho más adentro del pueblo. —La casa que habían usado para tapar el camino había empezado a incendiarse y a encender las casas que estaban al lado de esta —Les doy el permiso para que se retiren a los que se quieren ir. Los que se quieran quedar son bienvenidos.

Se dio la vuelta, listo para volver a entrar a la zona de la que acababan de salir y para su sorpresa, tan solo unos cuatro ponis se fueron, el resto se quedó con él. Diver incluido a pesar de que había sido de los primeros en pedir una retirada.

—Pensé que te irías con los demás.

—No me atrevería a dejarlo, señor. —Contesto el unicornio sonriendo un poco.

Bulk asintió y se puso en posición para poder volar.

— ¿Listos? —Pregunto mientras veían el edifico envuelto en llamas enfrente de ellos. Asintieron. — ¡Pues vamos allá!

….

….

— ¡Estamos por llegar casi a Sweet Apple Acres! —Grito Rainbow Dash a los demás ponis que la seguían.

No habían podido mantel la posición mucho más de lo que la habían mantenido, además que un incendio estaba propagándose por todo el pueblo evitando que pudieran quedase ahí. Habían tan solo lavado unos treinta ponis de todos lo que había liberado Freeice, pero no habían podido trasportar a mas

Se quedaron a la expectativa, parados en la entrada de la granja Apple, vieron salir a un grupo de unos cinco ponis que ayudaban a caminar a Bulk Biceps.

— ¿Qué le paso? —Pregunto horrorizada la alicornio cuando vio el aspecto chamuscado y quemado que tenía en algunas zonas el cuerpo del poni musculoso.

—Se negaron a dejar la posición que tenían. El incendio los alcanzo. —Respondió Raven. —Seguirían ahí, si no hubiera sido por la orden que dio la General.

Freeice miro a Rainbow Dash con admiración. Nunca hubiera imaginado que su madre adoptiva era capaz de hacer todas las cosas que había hecho en esas últimas horas, era como redescubrirla. La pegaso miraba al pueblo, a su lado estaba Dark Mist que también observaba con atención a la espera de que los alicornios oscuros aparecieran.

Observo su amado pueblo y sintió un nudo en el corazón al verlo arder. Tantos años de estar preparándose para que al final, tuvieran que huir, reagruparse e ir por la Reina desde otro lugar muy diferente. Una lagrima solitaria de coraje y de tristeza le resbalo por la mejilla.

—Duele ¿Verdad? —Pregunto el poni murciélago.

—Me duele porque no puedo hacer nada para evitarlo, más que huir.

— ¿Sabe que en cuanto estemos en el Imperio vamos a tener que ir en contra de la Reina en Canterlot, verdad? —Inquirió Mist.

—Si lo sé. —Rainbow suspiro. —Pero primero, vamos a dejar que los pocos que quedan salgan a salvo.

Dark Mist estaba por agravar algo, cuando vieron un montón de puntos rojos surgiendo del fuego, se dio cuenta de que se trataba de los Guardianes. Los alicornios oscuros estaban hasta atrás de sus tropas, que eran por lo menos unos miles de unicornios y de pegasos. Freeice se elevó hasta donde ellos estaban y se horrorizo al ver a tantos Guardianes juntos.

—No creo poder acabar con tantos a la vez. —Murmuro, casi para si misma, pero tanto la pegaso como el poni murciélago la voltearon a ver.

—No tenemos que acabar con ellos. Solo esperar a que salgan y luego nos iremos al Imperio. —La calmo Mist. —O al menos supongo que ese es el plan ¿No General?

—Sí, ese es.

El ejército de la Reina avanzaba cada vez más, dándoles un aspecto macabro a las llamas y que dejaban atrás. Freeice nunca había estado tan aterrada en toda su vida, ni siquiera cuando estaba sola en el Everfree y no sabía usar su magia, Rainbow solo pensaba en cómo le haría para sacar a su hija de ahí si algo iba más mal de lo que se veía de lo que iba a pasar.

El poni murciélago pensó en las pocas posibilidades de salvar a su escuadrón o de que pudieran salir de esa.

— ¿Está segura de que no es mejor que nos vayamos?

—Si. —Respondió Rainbow. — ¡Esperen a que ellos vengan! ¡Si nosotros nos enfrentaremos a ellos en un terreno que esta por incendiarse, tendríamos más la de perder!

No se tardó en nada el iniciarse la última pelea que iba a realizar en Ponyville. Los Guardianes presionaron con fuerza al pequeño grupo de ponis que estaban defendiendo la entrada de Sweet Apple Acrees, los gritos de dolor, mezclados con los de órdenes desesperadas retumbaban la cabeza de Freeice que nunca pensó que así eran las batallas.

Miro el modo de lucha de los demás ponis mientras trataba de arreglar un poco sus ideas y mientras peleaba también ella por su parte.

Rainbow, parecía que estaba bailando una danza peligrosa y precisa cuando empleaba, daba las maromas y volteretas necesarias justo en el momento indicado para esquivar los ataques de los demás alicornios y aprovechaba para contratacar.

Dark Mist tenía un estilo mucho más osco, pero también mas rápido y eficaz, el, Raven y Ancientdust peleaban hombro con hombro esparciendo lo mejor que podían su luz y defendiéndose los unos a los otros.

Hicieron retroceder un poco el ejercito que avanzaba con una rapidez casi demencial, pero hubo un momento en el cual, los guardianes retrocedieron, una táctica que ya conocían tanto la joven alicornio como los demás, era el momento del contrataque de alicornios. Se dejaron caer con fuerza sobre ellos, obligándolos a retroceder.

El pequeño grupo que formaban Dark Mist, Raven y Dust se encerró en una burbuja de luz, Rainbow Dash fue herida en un ala por los rayos de los Guardianes y se rompió una pata al caer mal en suelo. Freeice acabo rápidamente con los Guardianes que se habían puesto a pelear con ella y observo la situación en la que estaban. Si no ocurría un milagro, si no hacían algo, todos morirían ahí.

Sintió como su luz interior se removía dentro de ella y la dejo salir, envolviéndose en ella. Los ponis del escuadrón del poni murciélago la voltearon a ver de tanta iluminación que estaba haciendo, refulgía como una estrella y volvió a tener la misma apariencia que tuvo el día que venció al primer alicornio de la Reina.

— ¡Ya basta! —Grito con una voz que no era suya, pero que determinaba autoridad. Miro a los demás ponis y creo un escudo de luz que los protegió de los demás Guardianes.

Después, desplego las alas y voló lo más alto que pudo, solo para crear una cascada de su propia luz, que baño a los ponis que estaban de su lado y a os Guardianes que chillaban del dolor y de la angustia, dejando más ponis limpios de oscuridad.

Cuando termino con los soldados de los Alicornios Oscuros, se paró enfrente de estos y creo arias copias de sí misma, una por alicornio. Una vez ahí, cada copia incluyéndola a ella misma, empezó a lucha con su Guardián.

Rainbow Dash y los demás la veían desde lejos, sin comprender como una poni tan joven, podía hacer tales cosas.

—Raven… —Murmuro Dark Mist.

— ¿Si señor?

—Ve hacia el portal y diles que traigan a alguien que lleve a todos esos ponis al Imperio.

— ¿No cree que me necesite aquí?

—No creo que ninguno de nosotros necesite estar aquí, pero quiero ver como termina esto.

Vieron como Freeice pelaba y parecía que estaba haciendo una coreografía muy complicada de movimientos suaves y ligeros, en algunas zonas, las sombras de los alicornios se mezclaban con la luz de ella y daba la impresión de estar viendo algo difuminado.

—Creo que subestime mucho a esa niña. —Murmuro sorprendido Ancientdust.

Lo más sorprendente, no fue ver eso, si no el final de la pelea. Todas las copias de Freeice, enterraron al mismo tiempo su casco derecho n el pecho de los Guardianes, derrotándolos a todos al mismo tiempo. Después, transporto a los ponis liberados hasta donde estaban parados sus espectadores.

"Mi niña, eres la más capaz para acabar con toda esta oscuridad y lo estas demostrando. No entiendo entonces, porque no te quiero dejar ir por la Reina" pensó Rainbow Dash.

Los volteo ver a todos, se inclinó enfrente de ellos y volvió a su estado normal con un gemido.

—Rainbow, no... Se… —Murmuro antes de caer desfallecida al suelo.

Preocupados todos se acercaron a la yegua, pero se dieron cuanta de que estaba dormida.

— ¿Qué le paso?

—Está cansada. —Respondió la pegaso de crin multicolor. —Dejo salir mucho poder.

—General, es más poderosa de lo que pensábamos.

—Si lo sé, Mist. —Dejo salir un suspiro. —Y justo por eso, la Reina quería acabar con ella antes de que pudiéramos ir a Canterlot.