Disclaimers: Los personajes de Harry Potter pertenece a J.K. Rowling y a los que han comprado parte de los derechos de autor, lo cual NO es mi caso, y sólo los utilizo sin intención de lucro alguno, la trama me pertenece, salvo los personajes, como ya se ha mencionado anteriormente.

¡Hola! Bueno, ahora sí, ha sido todo por esta historia, muchas gracias por sus reviews, sus follows, sus favoritos, por sus lecturas, por todo, gracias a los que han llegado hasta este epílogo, espero que sea de su agrado.

Lilianne, me alegra saber que fue de tu agrado la historia, sin duda tus palabras significan mucho para mí.


Epílogo: Una Vida sin Ti.

Edward Lupin se quedó más tiempo del deseado en ese lugar, con una lápida demasiado fría y gris. Hacía tan sólo una semana ella había estado frente a él, con una sonrisa hermosa y perfecta en su rostro, paseando por una playa desolada de Australia, ahora lo que tenía frente a él era un trozo frío de concreto, junto a la lápida de Fred Weasley.

Su vista buscó para toparse con su nombre, cerró los ojos y dejó que las lágrimas rodaran por sus mejillas, aunque quisiera negarse, lo tenía frente a sus ojos, la realidad le golpeaba cruel y despiadada.

Lily Luna Potter

2009-2027.

Nunca digo adiós a nadie. Nunca dejo que las personas más cercanas a mí se vayan. Me las llevo conmigo adonde vaya.

Observó a la rubia junto a él, no tenía ánimo de tener compañía, así que suspiró cansino y asintió cuando lo sujetó del brazo.

—Te llevaré a casa –sonrió Audrey.

—No quiero ir a casa, Audrey –soltó enfadado.

— ¿Podrías dejarme a solas con él? –la voz suave de Andrómeda Tonks resonó en los oídos de su nieto, haciendo que su respiración se agitara.

—No Audrey por favor –suplicó el hombre.

—Entonces te lo diré delante de esta mujer, por esto te quería lejos de ella, sabía que Lily Luna Potter sólo te haría sufrir –gritó.

—Basta por favor abuela, no aquí, no delante de su tumba –suplicó observándola.

Los cabellos azules fueron a un tono azabache en un instante, Audrey observó a la mujer retroceder asustada, pero ella no le tuvo miedo.

—Al menos fue ella –soltó –sabía que la historia de tus padres podría repetirse en cuanto la llevaste a mi casa diciendo que era la mujer que amabas.

—Pues es la mujer que amo, y que amaré siempre, así que mejor acostúmbrate.

—No puedes aferrarte al recuerdo de una…

—Mida sus palabras –gruñó Audrey enfadada –Lily ha sido y será siempre la chica más adorable, linda y perfecta que cualquier chico pudiese tener y tanto ella como él se hicieron muy felices, es una lástima que no pudiese verlo jamás. Se queja de que Teddy vivirá atado a un recuerdo, bueno, usted vivió atada al recuerdo de su hija y su yerno muertos.

Lo sujetó de la mano y desapareció, Teddy cerró los ojos aliviado, no tenía ánimo de soportar a su abuela, no en esos momentos, posiblemente después, pero ahora sólo quería estar solo, observó con una sonrisa a la rubia, sus manos temblaban y su respiración se agitó, para terminar en llanto.

—Gracias por eso –sonrió débilmente Ted.

—No lo agradezcas, eres el hombre de Lily, así que haré cualquier cosa para mantenerte bien, por ella.

—Lánzame un Avada y te lo agradeceré.

—Que fácil sería si todos los que sentimos su pérdida lo hiciéramos, no has visto a Scorpius, ni siquiera a Hugo.

—No he visto a nadie de su familia –admitió –y no quiero hacerlo, ver un pelirrojo sería como mantener la esperanza viva, pensar que ella sigue aquí.

—Bueno, sigue aquí –se señaló el corazón –y jamás morirá –le recordó.

Teddy se dejó caer y sujetó un pequeño conejo que Lily había comprado para la rubia.

—Voy a regresar a Nueva York el mes que sigue –lo observó –puedes venir un tiempo, las vacaciones al menos.

—Voy a vivir la vida que ella quería –le informó –me volveré el mejor profesor de la Academia, tal y como ella quería –sonrió –pero gracias por la oferta.

—Sabes que eres lo único que me queda de ella ¿cierto? –Sonrió –técnicamente me quedan sus hermanos y sus padres, pero lo que más amó eres tú, por lo tanto, eres lo único que tengo de ella, no te alejes; sólo te pido eso.

—Tengo la misma razón para no alejarme de ti –rió divertido pero su risa se apagó lentamente.

—Vendré todos los fines de semana, y quiero que en las vacaciones vayas a NY, no olvides que te esperamos en York –pidió.

—Lysander está intentándolo en serio ¿cierto? –se burló.

—Le agradaba para mí –le recordó.

—Cierto –admitió.

—Pero sabes a lo que me refiero, Lupin.

—Debí casarme con ella esa tarde ¿cierto?

—No sabíamos que algo así pasaría.

—Malfoy movió sus influencias –la observó –oficialmente están en Azkaban.

—Extra oficialmente ¿dónde están?

—Siendo besuqueados por los dementores –sonrió con satisfacción.

—Me alegra –admitió la rubia con un semblante serio.

—Posiblemente ellos no querían matarla –soltó viendo a la nada.

—Pudieron hechizarla, dejarla atada y amordazada en el casillero, pero la enviaron al mundo muggle indefensa, pensando que era su prueba, tal vez ella misma se dejó llevar pensando eso.

—Lo sé –la observó –y a pesar de que me alegra que estén muertos, eso no me devolverá a Lily.

—Te comprendo, Teddy, pero no eres el único que la ha perdido.

—Todos esos primos que le lloraron también ¿cierto? –se burló –esos que de la nada la adoraban, la querían y la admiraban.

—Sus abuelos, su madre, Scorpius y Jarvis –contestó –ellos también la han perdido, tal vez su amor era fraternal, pero no deja de desgarrarles el alma de una forma dolorosa también a ellos.

—También a ti ¿cierto? –Audrey asintió con una mirada dolida.

oOo

Nott,

Espero que esta petición no llegue en un mal momento; pero necesito pedirte un enorme favor, como siempre sólo te busco para ello, pero ésta vez supongo que has leído las noticias; han aparecido en todo el mundo mágico y aunque ha pasado un mes, sigue el amarillismo al respecto de las causas de la muerte de Lily Luna Potter; como bien sabes, mi relación con Ginevra ha comenzado antes de los terribles hechos, y necesito que alguien de mi confianza se haga cargo de las empresas, y ese alguien eres tú, aunque pudiese obligar a mi hijo, me temo que la noticia lo ha devastado a un grado similar que al de Ginny,

Esperando una respuesta favorable se despide de ti, tu amigo.

Draco Malfoy.

Dejó que la lechuza volara en busca de Nott y observó a la pelirroja, jamás la había visto de esa forma, se había limitado a usar monosílabos para contestar y le costaba que dijera algo más, se acercó a la cama, sus ojos estaban rojos e hinchados, su vista estaba perdida en algún punto.

—Gin, ya llegué, la elfina me ha dicho que no has comido nada de nuevo. Cariño, tienes que sobreponerte a esto.

Ella cerró los ojos y las lágrimas brotaron, no era correcto, pero al menos le agradaba que su mente siguiera ahí.

—Bien, al menos recuéstate un poco.

La mujer se dejó guiar debajo de las mantas, sujetó el rostro del rubio cuando la beso.

—Te amo –le aseguró, él sonrió.

—Lo sé, también te amo.

Se quedó recostado a su lado, observándola perderse entre el sueño, algo bueno tenía que resultar de la forma fría y cruel en la que fue criado, al menos era el único que no se había derrumbado y podía estar al cuidado de la mujer que amaba y de su hijo.

Y sí los dos seguían así, tendría que comenzar a recetar pociones engañosas el mismo.

oOo

Teddy estaba observando las imágenes frente a su cama, en la misma posición fetal que tenía desde hacía días; su barba estaba descuidada al igual que su cabello, había protegido su apartamento a prueba de intrusos, las lechuzas le indicaban que los más interesados en verlo era su abuela y el padre de Lily, hacia un mes que no salía, tomaba una poción que le ayudaba a omitir alimentos.

La lechuza dejó un paquete anónimo, así que se levantó para abrirlo, la imagen de Lily llenó su visión, le veía directamente a los ojos, con una hermosa sonrisa en sus labios.

Tomó la revista con la vista nublada por el llanto; era la fotografía que él le había tomado a la chica la tarde que le propuso matrimonio.

Lily Luna Potter,

Una luz que NUNCA se apagará.

Decía el título de esa edición de Witch Weekly, el logo era de color negro, y había un moño de luto al lado izquierdo.

Abrió la revista; como el idiota masoquista que era; el artículo lo había escrito la reportera amiga de Lily.

La noticia ha devastado al mundo; la noticia de la muerte de nuestra querida pelirroja nos ha caído como un balde de agua helada; hace tan sólo unos días nos encontrábamos en una playa privada de Australia en una sesión de fotos, entrevistándola sobre sus grandes planes a futuro [...]

Así que enterarnos de que había fallecido es algo que ha dejado a todo el equipo de la revista con un enorme pesar, teníamos todo el material listo para ser publicado; sin embargo, por la amistad que mantenía con algunos de la redacción, ha hecho que hagamos un merecido homenaje a una gran chica, la inspiración de muchas jóvenes que se sentían fuera de toda perspectiva [...]

Lily Luna; habló con nosotros y nos expresó lo bien que iba su vida, la relación que había comenzado desde hacía meses y que había logrado mantener en secreto, nos regaló la primicia de que se volvería la contratista de Draco Malfoy en el cuerpo de los Chudley Cannons, todo el brillo en esos ojos tan vivos y expresivos sobre todos los planes que tenía a futuro […]

Ahora se han esfumado junto a ella; dejando un montón de corazones rotos a su paso […]

Dejó de leer para enfocarse en las imágenes y la leyenda junto a ellas que decía imágenes personales proporcionadas a la redacción por Ted Lupin; prometido de Lily.

No tenía idea de quién le había enviado esa revista de hacía un mes, junto a las demás, todas con ella en la portada y con mensajes como: La aprendiz de Quidditch muere trágicamente en examen de Academia de Aurores; y toda clase de títulos ridículos.

Quiso arrojarlos al fuego, pero no era capaz de deshacerse del rostro de su prometida, de la chica que aún tenía muy dentro de él.

La puerta se abrió, así que se giró a ver a la rubia que había quitado el rostro de preocupación por uno aliviado.

—Lily dijo que jamás contaste la puerta de muggles como una amenaza –se encogió de hombros.

—No sé qué haces aquí.

—Me prometiste que todo estaría bien contigo.

—Sigo vivo, por desgracia, pero sigo.

—Ted, sin duda a Lily no le agradaría verte así, ella amaba la vida, y tú la amabas a ella.

— ¿Y qué quieres que haga? –bramo arrojando todo lo que estuvo a su alcance.

—Todo lo que ella amaba se está desmoronando, Edward –informó –su madre está en un estado idéntico al tuyo y Scorpius está a un pie de estar en San Mungo, junto a Gilderoy Lockhart, el único que está haciendo algo por salvar todo lo que Lily ama es Hugo, y no puede solo.

—Pensé que había vuelto con sus magos pacifistas.

— ¿No te dijo que lo expulsaron por salir de la isla? –Lo observó sorprendida –no podía salir por ningún motivo por siete años y él envió todo eso a la mierda.

— ¿Tú le avisaste?

—Lily le avisó –contestó.

— ¿Y no hizo nada por salvarla? –gritó.

—Tienes que preguntárselo a él, y lo mejor es que vayas presentable.

Teddy se dejó rasurar por la rubia, y apareció con él en la Madriguera, Hugo estaba en el corral, con el torso desnudo a causa del sol infernal, haciendo los deberes que normalmente hacia Molly Weasley.

—Maldito infeliz –fue hasta él y lo sujeto del pequeño collar con un dije de una luna –ella te pidió ayuda y no hiciste nada.

—Tenías que mentirle para hacerlo salir ¿cierto? –observó a Audrey apacible.

—No iba a decirle nada, no me corresponde.

El pelirrojo se alejó de Ted, y se giró, dejando al descubierto la enorme cicatriz en la espalda.

—Se supone que ustedes se hicieron un tatuaje juntos, tú un dragón y ella...

—No eran tatuajes, era un vínculo –corrigió.

— ¿Un qué?

—Un vínculo emocional –suspiró –hay una magia que puede hacer visibles los vínculos que tienes con una persona, sólo puede hacerse una vez, si es con alguien consanguíneo, y no puedes mostrar más –informó.

—Ella aún tenía la luna –le informó a Hugo.

—Lo sé –le dedicó una mirada torturada –ella fue la que murió no yo, ella rompió el vínculo conmigo no yo con ella.

—No entiendo.

—Te lo dije la noche que llegue, los vínculos son espirituales, y tienes muchos, cuando alguien que quieres se muere, el vínculo se pierde en un sentido, no en ambos, ellos arrancan una parte de tu alma dejándote incompleto y roto, cuando lo haces visible –señalo las cicatrices –es igual, desaparece, pero no por completo, te deja lastimado y marcado, un vínculo así sólo desaparece cuando uno de los dos muere, por eso lo supe, desperté a mitad de la madrugada por la quemadura del dragón al desaparecer.

—Abarca toda la espalda y el brazo, debe doler.

—Tanto como tu amor por esa persona, creí que moriría del dolor, y cuando estuve bien escape para venir.

—Es grande tu amor por Lily.

—El dragón sólo dejó mi rostro y está parte libre, abarca todo mi cuerpo, Ted –se burló –mis sentimientos por Lily son idénticos a los tuyos –lo encaró –o eso creo, me he torturado desde esa noche que descubrí que era tuya, ¿que aparecería en tu cuerpo? ¿Cuánto abarcaría?

—Su luna era pequeña –se burló.

—Es del tamaño normal para un primo favorito –admitió –y a menos que vinieras a ayudar, o a ver a mis abuelos, vete.

— ¿Cómo están?

—La abuela no se levanta desde hace tres semanas –contestó –el abuelo se encierra en el cobertizo, lo he escuchado hablando sólo, contando las historias favoritas de Lily a la nada, espero que eso responda tus dudas.

— ¿Nadie ha venido?

—Audrey –la señalo con la barbilla.

—Hugo ¿porque sí la amas tanto estás tan tranquilo?

—Porque Lily tenía planes Ted, yo le pedí que cuidara de mis abuelos cuando me fui, le importaban demasiado, así que para honrar su memoria lo haré yo ahora, cuidare de mis abuelos tan bien como ella los cuidó, seguiré sus planes yo.

oOo

Dominique observó a su prometido, tenía los pantalones del pijama solamente, los cabellos rubios alborotados, observaba a la nada.

—Scorpius –pidió.

—Vete –contestó –o lo haré yo, te lo juro.

—No puedes dejarte caer a la nada, Scor, Lily...

—Tráela de vuelta y volveré –contestó y sus ojos grises se perdieron –tráeme a Lils de vuelta Dominique y te juro que seré yo de nuevo, no puedo –chillo –no puedo con la idea de saberla muerta, puedo lidiar con la idea de que jamás me amará, que estará por siempre en los brazos de Teddy y no en los míos, pero no con ella muerta, con eso sin duda que no puedo.

—Tú la… amabas.

—No hables en pasado como si ya no lo hiciera –bramó.

—Comprendo –murmuró dolida.

oOo

Teddy se aclaró la garganta, haciendo que Ginny levantara el rostro y sonriera dolida al verlo.

—Creo que hemos tomado demasiado literal eso de morir lentamente Gin-Gin.

—Teddy.

Salió de la cama y lo abrazo fuertemente.

—Eres todo lo que me queda de ella –lloriqueó.

—Bien, a mí no me perderás.

Acaricio los cabellos pelirrojos tan parecidos a los de su hija, y su corazón terminó por romperse más. Pero la familia y amigos de Lily parecían creer que él era lo único que quedaba de ella, lo dijo Hugo y lo haría, regresaría el sueño de Lily, uniría los fragmentos que dejó su partida y haría funcionar el reloj de nuevo, bien lo había dicho Ginny, Lily era ese fragmento diminuto que a la vista se ve inservible, pero había demostrado que su partida había roto el reloj y nada funcionaba sin ella.

—Bien ¿qué te parece si vamos a verla? –sonrió.

—Está muerta –le recordó llorando –no puedo verla más, Teddy.

—Hay un lugar al menos donde sabes que siempre estará.

—Cierto –se limpió las lágrimas –tomaré una ducha rápida.

Teddy esperó en la estancia en lo que la pelirroja se arreglaba, tal parecía que estaban igual, sonrió al verla salir desganada, con el cabello mojado y sin prestar atención a la ropa que no combinaba con nada, tal vez Lily hubiese reído completamente divertida al ver a su madre así, pero ya nunca podría saberlo.

—Iremos por Scor, si no te molesta.

—Draco ha mencionado que está por hacerle compañía a Lockhart.

—Domine me dijo que estaba bastante inestable.

—Vayamos.

Teddy apareció frente a la lápida de Lily, había flores frescas y bonitas, observó a sus acompañantes que pusieron la misma cara de desconcierto que él, si ninguno de los tres llevaba flores ¿quién lo hacía?

—Alguien tenía que cuidarla mientras ustedes lo superaban –soltó Jarvis detrás de ellos –si hay algo que a ella jamás le gustó fue la soledad, bien, cuidé de ella por ustedes este tiempo –sonrió.

—Gracias –soltó Teddy completamente agradecido.

—No lo hagas, ella hizo más por todos nosotros que nosotros por ella.

—En eso tienes toda la razón.

—Ya tiene a quienes más quiso –sonrió Jarvis y desapareció dejándoles solos.

oOo

Ted observó toda la algarabía entorno a la mesa del comedor de la Madriguera, la señora Weasley gritoneaba feliz al ver a sus nietos y alguno de sus hijos ahí, peleando por la comida, llegar a ese momento le había costado más de lo que le tomó a Lily en su momento, pero al fin las manecillas se movían de nuevo.

—No puedo creer que tenemos dos hurones entre nosotros –bromeó Ron Weasley.

—Cállate –soltó Draco haciendo que Ginevra colocara su mano en su pierna, para tranquilizarlo, la mirada que le dedicó, hizo que Teddy sonriera melancólico, esa clase de miradas eran las que solía tener con Lily.

—Pero dime Ginny ¿cómo tengo que llamarte ahora? –Sonrió Scorpius y mostró el diamante en la mano de la mujer –se han escapado a París, y se han casado ahí.

—Eso es injusto mamá –se quejó James –ni siquiera fuimos requeridos para ello.

—Cariño, hay cosas que tienen que ser en ese momento –rió.

—Después podremos hacerlo decentemente, una boda con todo lo que a las revistas les gusta, invitados, comida, alcohol, pero al menos la primera fue íntima y especial, sólo nosotros.

La vista del metamorfo se desvió a la foto de Lily que reinaba junto a la de su tío Fred, la sonrisa maravillosa era algo que no podían quitarle en esa parte.

—Puedes seguir llamándome Ginny o Ginevra, Scorpius, no hay porque llamarme mamá –sonrió.

—Yo quería llamarte Gin-Gin como lo hace Ted ¿qué mérito tiene ese metamorfo loco?

—Es mi consentido, siempre lo ha sido, pero ahora también eres mí consentido, Scor, así que puedes llamarme así.

—Pero nosotros…

—Albus –lo reprendió su madre –tu compartes mi sangre, a ti te tuve nueve meses en el vientre, no dejaré que me seas irrespetuoso.

—Yo sólo quería saber la razón de la discriminación, de ser los mejores amigos ahora somos hermanastros –rió el chico.

—Quien lo diría –sonrió triste –a Lily le hubiese encantado aunque se hubiese enfadado porque no la invitaron.

—Ella no hubiese dicho nada –contestó Teddy haciéndolos voltear –días antes le propuse matrimonio en Australia, y exactamente como Malfoy, me pidió que nos casáramos ese día.

— ¿Por qué no lo hiciste? –cuestionó Victoire sorprendida.

—Quería una gran boda –sonrió –y una liga que quitarle con los dientes –rió ante la cara de asco de James y Albus –fui un idiota –admitió.

—Debiste decírmelo –admitió Ginny –mañana mismo arreglaré la lápida –lo observó seria –creo que tu apellido será mejor que el de su padre.

—Ginny –musitó su madre.

—Albus y James ya lo saben, mamá –la observó –la razón por la que le dije a Harry que si se acercaba a mí o a la tumba de mi hija, lo mataría sin piedad.

—No mamá –gruñó James –puedo hacer eso por ti y por Lily –sonrió.

Teddy se sentó en el sofá, mientras algunos ayudaban a recoger la mesa y lavar los trastes, volteó a ver a Dominique que se sentó frente a él y después a James que se dejó caer frente a él.

—Tal parece que te descompusiste –bromeó Rose al verlo serio.

— ¿Por qué lo dices? –la observó desconcertado.

—Eres castaño amigo mío –se burló Fred, golpeándolo en la parte trasera de la cabeza.

—Siempre pensamos que tu cabello natural era azul eléctrico –admitió Molly II.

—No sé qué color es mi color original –se burló.

—Bueno, como siempre andabas con la cabellera azulada, pensamos que era tu color natural, porque los metamorfos pueden ser cabellera extraña ¿cierto? Es natural para ustedes –rió Roxanne.

—En realidad no me llevo con muchos metamorfos –aceptó Teddy incómodo por la repentina atención prestada a él.

—Haz una demostración –pidió Louis con una sonrisa.

—Posiblemente la próxima vez.

—Está preocupado por sus clases, el flamante profesor –se burló Scorpius y lo golpeó en la espalda.

—Tengo que hacer una guía para el Auror –rió –pero no soy Auror, no más.

—Pero fuiste el mejor –interrumpió Ron sentándose junto a su hija –y será genial que los nuevos egresados de la Academia lo sigan, será más fácil lidiar con ellos, recuerdas lo difícil que era llevarlos por el buen camino.

—Sí, y más con Albus y Scorpius, que gozaban de reír en los momentos más serios.

La charla entre los Weasley, Malfoy y Ted, se volvió amena, después de que dejó de ser interrogado sobre sus habilidades, pudo relajarse, intercambiando comentarios sarcásticos con Ron, riendo divertido con Dominique.

Se quitó el abrigo cuando llegó a su apartamento y suspiró, el silencio lo absorbió en un instante, la soledad y el ambiente frío y extraño, ya no se sentía como en su hogar, y bueno, es que claramente una casa nunca podría hacer un hogar.

—Oh Lily –murmuró a las imágenes sobre la chimenea –sabes que no puedo hacer esto yo solo. Cada día te necesito más, aunque todos me digan que tengo que comenzar a necesitarte menos con el tiempo.

Se giró asustado cuando escuchó un ruido y unos brazos lo rodearon.

— ¡Feliz cumpleaños! –gritó la rubia.

—Audrey –la nombró con los ojos abiertos, completamente sorprendido.

—Es tú cumpleaños, no iba a dejar que la pasaras solo, y me alegro que fueses a la Madriguera.

— ¿Cómo lo sabes? –frunció el ceño.

—Hueles a panqués que hace la señora Weasley –le guiñó un ojo.

—Claro, ese olor es inconfundible ¿cierto?

—Felices y aburridos 33 años –lo besó en la mejilla.

Avanzaron hasta la mesa y sonrió al ver el pastel, negó divertido y apagó las velas ante la atenta mirada.

—Espero que disfrutaras de tu velada con tu familia.

—Ginevra me dio el mejor de los regalos de todos –admitió con una tímida sonrisa.

—Eso suena fabuloso ¿tendrá una hija? –sonrió.

—No seas boba –rió.

—Pensé en la posibilidad de tener una nueva amiga –se encogió de hombros –pero bien, si no fue eso ¿Qué fue?

—Le dije que le había propuesto matrimonio a Lily y que si no hubiese sido tan idiota, estaríamos casados cuando… bueno, cuando eso pasó.

—Lo sé ¿Y? –sonrió expectante.

—Pondrá mi apellido en su nombre en la lápida –sonrió –no es mucho, pero… al menos me queda soñar que fue mía.

—Menciona un lugar donde no lo hicieran –pidió divertida.

—Bueno –se llevó la mano a la barbilla –posiblemente la oficina de Malfoy –rió –pero es porque nunca salía de ella, la cama de sus padres –sonrió –la cama de sus abuelos, en la casa de mi abuela… creo que sería lo que recuerdo.

—Eran bastante activos –sonrió –comamos pastel.

La charla con Audrey fluía mejor que con el resto, tenía que admitir que a lo largo de estos cinco años su compañía había ayudado más que la de cualquier otra persona, él se había dedicado a ser el soporte de otros, ella era el suyo. Incluso había notado que su cabello cambiaba a un suave verde cuando ella estaba ahí.

—No he podido volverlo azul desde que mi cabello se volvió negro en el cementerio –le informó, haciendo que se girara rápidamente a observarlo.

—Dijiste que no volverías a usarlo de ese color, porque era el de ella.

—Puedo decir muchas cosas, Audrey, pero la realidad es completamente diferente, he intentado por semanas volverlo azul, purpura o rosa chicle, los colores que normalmente usaba cuando ella estaba aquí, al pensarla o enfadarme con ella –observó las imágenes –y no he podido, por más que me enfado con ella por abandonarme, o la veo en las fotos… esos colores no vuelven, no han vuelto en cinco años. Y algo me dicen que es algo que perdí junto con ella, y tampoco volverán.

—Nunca pensé que fuese que no pudieras volver a usarlo, sino más bien que no deseabas que algo tan sencillo como eso te la mantuviera tan presente de un modo doloroso.

—Aunque ayuda a mis clases y ser formal, tengo 33 años, soy un anciano.

—Eres joven.

—No me siento joven, me siento como un anciano mediocre enamorado de una joven linda y encantadora.

—Tendría veintitrés, y tú te sentirías más joven que…

—Pero ya no hay nadie que me haga sentir joven, lo siento por eso –la observó.

—Yo soy tu amiga, no su remplazo y creo que por esa razón me has dejado permanecer a tu lado, porque los dos sabemos lo que es perder al amor de tu vida.

—Draco Malfoy no está muerto –contestó.

—No, pero la muerte de Lily terminó por recordarme que no fuimos hechos el uno para el otro, y me alegra que sea Ginevra quien lo tenga, por fin.

—Ya se casaron –le informó.

—Dieron mucho luto a la memoria de Lily, ella hubiese adorado que se casaran pronto, pero comprendo que los deseos nuestros se vuelven pesados para los que se quedan.

—Mucho más pesados –observó el pastel.

Tomaron café y charlaron por horas, a Audrey no le importó el hecho de que su traslador saliera muy temprano ese día, se quedaron riendo, contando anécdotas de la torpe y adorable pelirroja, recordando lo genial que era estar a su lado.

Se observó a sí mismo en el espejo, su cabello castaño casi miel, sus ojos castaños y su rostro demacrado, había visto una fotografía vieja de su padre, verse así le hacía recordarlo a él, claro que su aspecto demacrado solía ser por ser un licántropo.

—Yo no soy un licántropo –le dijo a su reflejo –sin embargo una luna me ha destrozado por completo con el corto ciclo de vida que ha tenido –se burló amargo por su comentario.

Se acomodó la playera, negra que se ceñía un poco más a su cuerpo, no teniendo una pareja ni al tener interés en buscar a alguien ocasional, su tiempo libre lo ocupaba en entrenar con James, cuando éste no tenía citas.

Cerró los ojos, para recordar años atrás, la forma en la que las manos delicadas lo rodeaban desde atrás, y los suaves labios besaban sus omoplatos, la forma en que su vocecita suave le decía Te amo, mientras recorría todo su torso, haciendo que su boca se secara y se girara hasta ella para llevarla a la cama y hacerle el amor de una manera poco correcta. Pero que a ella tanto le gustaba.

Todo eso había quedado en el pasado; y por mucho que evocara el recuerdo para mantenerla vida, sólo dolía, su recuerdo dolía, porque a pesar de lo que Ginny dijera, él se sentía culpable, debió esperarla y decirle personalmente los cambios, pero no, no lo hizo, y por eso la perdió.

La clase se quedó callada, eran nuevos, así que conocían poco de su estricto y amargado carácter, ser considerado el mejor profesor iba acompañado de que lo calificaran como el más amargado.

—Profesor ¿qué tan segura es la Academia? –interrogó un chico.

—Demasiado segura –afirmó.

—Dicen que su novia murió en el examen final hace un par de años ¿siempre son así de peligrosos? –Teddy lo observó, su rostro era impasible e inocente.

oOo

Ted se recargó en la chimenea mientras veía el fuego consumir los maderos, su brazo estaba un poco impedido a causa del saco que tenía, cualquiera que lo viera en ese momento sin duda lo confundiría con su padre, claro que él ya había rebasado la edad de su padre cuando murió. Pero su atuendo era muy parecido al de Remus Lupin.

Suspiró y observó su copa antes de beber un poco, no tenía ánimo de nada, era un hombre de 48 años, cansado de dar clases y soportar reuniones como para todavía reunirse en casa con un montón de niños y adolescentes nuevos corriendo por el lugar.

Percibió un suave movimiento por el rabillo del ojo, y se giró lentamente, para quedarse petrificado, su cabello después de 20 años había cedido un poco y se había vuelto azul eléctrico.

La joven pelirroja avanzó lentamente, acariciando el sillón de cuero café, observando al lago, sin percatarse de la presencia del hombre, su corazón latió tan fuerte, su piel pálida y pecosa, su cabello un poco debajo del hombro y su cuerpo delgado y perfecto; la boca de Teddy se secó en ese momento.

—Lily –susurró haciendo que la mujer se detuviera y se girara lentamente a él.

Los ojos castaños y los labios gruesos lo sacaron de su error, la mujer no era Lily, sin embargo se parecía un poco a ella, viéndola de espaldas, podría serlo, pensó.

—Cariño, ya te he dicho que no le gusta que entren a su…

La joven y Ted voltearon a ver al hombre que entró a la habitación, observó a la pelirroja y después a Ted.

—Lo siento papá –se disculpó el chico –no pensé que estabas aquí, mamá no me lo mencionó -se encogió de hombros.

— ¿Papá? –interrogó confundida la mujer.

—En realidad es mi padrino –aclaró él –pero ha cuidado de mí y se ha encargado de mí por estos veinte años –admitió.

—Nunca me dijiste que vendrías acompañado –informó Ted sin quitar la vista de la chica.

—Claro, ella es Angie –sonrió –mi prometida, Angie, él es Ted Lupin, mi padrino.

—Es un placer –sonrió la chica y estrechó la mano del metamorfo.

—El placer es mío –sonrió –Arthur ¿y tu madre? –lo observó.

—Bueno, en el único lugar donde Audrey McLaggen va primero al poner un pie en Londres –sonrió –fui con ella a dejarle flores a mi madrina, es sólo que extravié a Angie y me aterré.

—Lo comprendo –admitió.

—Estás bebiendo –le quitó el whiskey de fuego y arrojó el líquido al fuego haciendo que viviera un poco más.

—Sólo una copa.

—Ya, claro –negó –al menos ya estás vestido y arreglado, nos esperan en la Madriguera.

— ¿Estás emocionado? –sonrió Ted.

—De conocer a mi padre –se burló –me hubiese gustado que mi madre jamás le dijera que me concibió –se encogió de hombros –pero no puedo hacer nada, ahora quiere hacerlo oficial, conocerme y que lleve el magnífico apellido Malfoy –rodó los ojos –pero vamos.

—Claro.

El lugar era un mar de gente, haciendo que Teddy sonriera, desde hacía quince años ese lugar estaba más vivo que ningún otro, los hijos de Dominique y Scorpius lo abrazaron en cuanto lo vieron, el rubio le sonrió y observó al rubio que iba junto a la pelirroja y él, y por su rostro, sin duda también pensó lo mismo.

—Vaya, Art ¿todos ellos son tu familia? –le miró sorprendida.

—En realidad parecen más la tuya –bromeó él, haciendo reír a Ted.

—Pasen –ordenó así que los jóvenes hicieron caso –Arthur, él es tu hermano mayor, Hyperion Malfoy.

—Arthur McLaggen –lo saludó, haciendo que Scor observara a Teddy y éste se encogiera de hombros con una sonrisa.

—Dices que tu padre es mi padre ¿cierto?

—Al parecer mi madre se acostó con tu padre en un momento de su vida, y a pesar de que tenía un método muy seguro consumiendo pociones anticonceptivas se embarazó de mí.

— ¿Lily lo supo? –cuestionó Scorpius.

—Por supuesto que lo supo –gruñó Arthur McLaggen –ella es mi madrina, bueno, lo fue –hizo una mueca –tengo fotos donde ambos me cargan –señaló a Ted.

—Ella no sabía que Audrey y tu padre tuvieron una aventura, jamás lo supo.

—Pero nunca me dijo que Audrey estaba embarazada.

—Bueno, la vimos a los seis meses en la fiesta de Ken Whisp, parecía que se había tragado una pelota –rió y Arthur le miró entrecerrando los ojos –volvimos a vernos días antes del suceso, para bautizar a Arthur, después los vimos en Australia y… ella jamás volvió a ver a su adorable ahijado.

—Pero aún tengo el conejo que me regaló como una bonita reliquia –aclaró Arthur sonriendo.

—Bienvenido a la familia, supongo, y no, no te emociones, sólo somos adaptados –se burló Scor –todos ellos son familia de tu madrina.

—Ella es Angie –la presentó con su medio hermano –mi prometida, y la mejor Auror del Departamento en Norteamérica.

—Scorpius Malfoy –extendió la mano y ella la estrechó con una sonrisa tímida.

— ¿Jamás tuvieron hijos? –interrogó sin quitar la vista de Ted.

— ¿Perdón? –frunció el ceño sin entender el metamorfo.

—Usted y la madrina de Art ¿jamás tuvieron hijos?

—Jamás –contestó incómodo.

—Aunque soborné a alguien para cambiarle el nombre a mi hijo a Arthur –se encogió de hombros Audrey llegando con una sonrisa.

—Madre ¿por qué mejor no uso el apellido de mi padrino? Es mejor que ser un Malfoy.

—Arthur –lo reprendió Audrey.

—Alguien tiene que hacer perdurar su apellido ¿no lo has pensado padrino? –Sonrió Arthur –ya no tendrás que criarme –rió divertido.

—Aun así tu padre es el idiota de Malfoy.

—Ya lo dijiste, es un idiota, tú no eres un idiota ¿o sí?

—Teddy –la mujer lo abrazó fuertemente –James me dijo que habías tenido un incidente ¿qué ocurrió? –Ted le sonrió a Ginevra, tenía 48 años y seguía llamándole Teddy, pero al fin, siempre iba a ser el Teddy de alguien, y que mejor que para la madre del amor de su vida.

—Un incidente –bramó Arthur enfadado –a este anciano casi le explota el corazón.

— ¿Eso es verdad? –inquirió preocupada.

—Domine dijo que ya estoy bien, confía en tu sobrina-nuera –sonrió divertido.

—Tienes que cuidarte, cariño.

—Tienes que cuidarte del estrés y dejar el alcohol, y no conforme con eso, sabes que tienes que seguirte tomando las pociones o tu corazón no resistirá –le recordó Arthur McLaggen, haciendo que Ted rodara los ojos –nada de alcohol, anciano, o podrías morir en una siesta que tanto le gustan a ustedes los viejos –le guiñó un ojo.

—Lo haré, lo he hecho, nadie se perdería la comida de Navidad Weasley –sonrió.

Hacía tiempo que él había dejado de concurrir a ese lugar tan seguido, pero seguía tranquilo porque todos seguían acudiendo a los abuelos Weasley que siempre los recibían felices, Lily no había vivido lo suficiente, pero al final, había hecho que una familia deshecha y disfuncional se volviera tan unida como solía serlo.

oOo

Ted dejó su saco sobre el perchero, le había costado convencer a Ken Whisp que le vendiera el chalet donde había tenido su primera vez con Lily pero lo consiguió al final, y ahí estaba, casi a finales de año, observó la luna iluminar el lago, suspiró y después de un trago, fue a la cama. Despertó cerca de las cinco de la mañana, no tenía mucho dormido, pero necesitaba un poco de aire fresco, así que se levantó y descalzo salió al lago, se detuvo al ver a la pelirroja en un suave camisón, aunque fuese demasiado tentadora la idea, no podría hacerle algo así a Arthur, y ella jamás sería Lily, el recuerdo provocaba un pulso acelerado, pero era sólo eso.

— ¿No tienes frío? –cuestionó mientras su cabello se volvía azul eléctrico.

—El frío es algo que no me importa –la suave voz lo dejó sorprendido, la chica se giró lentamente y le sonrió, Lily Luna Potter estaba frente a él –hola Teddy –sonrió dulce y encantadora, como recordaba –te he estado extrañando tanto –admitió.

—Lily –las lágrimas cayeron por sus mejillas –no puedo creer que estés aquí.

—He estado esperando por este momento durante veinte años –se acercó a él unos pasos –no puedes tocarme –se alejó con una mirada preocupada.

— ¿Qué pasa si lo hago? –cuestionó con un nudo en la garganta.

—Sabes lo que pasará, Teddy Lupin –le miró apenada.

—Siempre voy a elegirte sobre todo –la sujetó de los brazos, volviendo a ser ese chico de veintisiete años, la miró un instante para unir sus labios a los de ella, en un suave beso que había esperado por veinte años.

Arthur McLaggen entró a la habitación de su padrino; pese a que al hombre jamás le había gustado, era más de medio día y no lo habían visto, Edward Lupin era de las personas más organizadas que él conocía y por supuesto que le preocupaba.

Se detuvo frente a la cama, para verlo, Ted Lupin se cubría el rostro con la mano derecha mientras las lágrimas seguían cayendo por los costados de su rostro, la quijada apretada y la forma de sus labios significaban frustración.

—Padrino –lo llamó consternado –oye –lo movió –viejo ¿todo bien?

—Sí, todo bien –contestó amargo –en unos minutos voy.

—De acuerdo –observó sobre su hombro a su padrino que no se movió.

Ted se limpió las lágrimas y observó la imagen de Lily, mientras negaba abatido, que cruel de su parte jugar así con él.

—Sin embargo –musitó la pelirroja con los ojos cerrados cuando él cortó el beso –no es tu tiempo aún. Amor.

—Pero…

—Shhh –colocó su dedo índice sobre los labios del hombre –sólo quería decirte que te sigo esperando. Y que aunque para ti pasen veinte años, al final se reducirán a nada, gracias por hacer de mi familia lo que es ahora, no importa cuán solo te sientes, siempre estoy ahí, junto a ti.

—No quiero seguir sin ti –la sujetó de nuevo –te necesito, Lily…

—Hace años dejaste de necesitarme, Ted, regresa y ten la vida que mereces…

—La que tú merecías ¿por qué no huiste? –la pegó a su cuerpo.

—En realidad lo hice, lo intenté –admitió –pero el lugar a donde intenté huir estaba protegido, así que reboté, la primera aparición que lograba sin dejar nada atrás, y reboté –lo estrujó fuerte –estaba aturdida, y pronto todo se apagó.

—Todo fue mi culpa –se quejó.

—Lo único que pude pensar fue agradecerte por hacerme feliz, aun lo hago –se alejó observando al amanecer sobre su hombro –tienes que volver, Ted.

—No quiero, me rehúso a irme y dejarte atrás.

—Yo fui quien te dejó atrás. Ve y dile a todos que les amo, dile a Arthur que lamento no haberlo conocido mejor, pero que me siento orgullosa, su novia es una linda chica –le guiñó un ojo a Teddy y lo besó –deberías aceptar su propuesta de brindarle su apellido, sería maravilloso –los ojos de Lily brillaron emocionados, como los recordaba, la sujetó de las mejillas y pegó su rostro al de ella cuando la comparación de su mirada vacía y extraviada lo golpeó.

—Deja de torturarte y haz que la espera valga la pena, tonto –rió divertida y sus manos descendieron por su trasero, haciendo que los labios de Ted se colocaran en su cuello, todo eso se sentía tan real –dejarte morir no es la solución para estar juntos, así que no lo intentes de nuevo, tu madre está furiosa contigo por ello –le sonrió –y tu padre gruñe frustrado por heredarte ciertos patrones de conducta, pero todos estamos bien.

Teddy observó a la pareja sentada en la sala, le sonrieron amables, así que devolvió el gesto, había tenido a Lily un momento y eso curaba un poco su herida.


*El epitafio de Lily lo tomé de alguna página de Internet, pero la verdad no me fijé, sólo copie y pegue y quité la fuente y cuando quise... ya ni como recuperarla, sólo quiero aclarar que fue tomada prestada sin intención de lucro alguno.