Cáp. 36: "Cambio"
Fue toda una decepción… Hermione se marchó a Japón… Ron y Harry, tomaron sus maletas y regresaron a Reino Unido… Cho después de tremenda rabieta, de buscarlo hasta por debajo de las piedras, no lo encontró jamás…
Rita Skeeter llegó al pueblo, investigó, mostró la foto, la respuesta fue siempre la misma: "Es Albert Diggory, era el encargado de la biblioteca, un día desapareció misteriosamente" inclusive, le dieron santo y seña de donde vivía… fue en vano, porque nunca encontró la cabaña de Amos.
La noticia se publicó, muchos se dieron a su búsqueda sin resultado, las fotos del rostro de "Albert" circulo por todos los periódicos mágicos, muchos que tenían alguna foto de él, las mostraron, Cho fue cuestionada, pero de su boca jamás salió una palabra, demasiado frustrada estaba…
Claro que por su parte Hermione no se iría sola al Japón… llevaba dentro de ella, el fruto de su relación con Cedric… ¿Quién lo iba a pensar? Que después de todo, no se había cuidado lo suficiente… pero no lo sabría, hasta mucho tiempo después… cuando esperara lo que nunca llegó y cuando su vientre comenzara a crecer.
En el reinado de Fuego, Cedric permaneció… su mente se perdía lentamente, porque aquel lugar tan mágico hacía que no sintiera nada, ni dolor, ni pena y sus sentimientos se escondían lentamente, claro, provocado en parte por Fuego…
Si Cedric se olvidó de todo, fue por ella… le creó un mundo mágico magnífico, en donde el tenía todo lo que quería, un reino, oro, magia y pasión… Pero claro, a un costo que ni él se imaginaba… porque al cabo de un año humano…
Había habido dos nacimientos con seis meses de diferencia… el primero, en Londres… Hermione miraba a la pequeña que había salido de sus entrañas, era una cosita hermosa, tan parecida a su padre, ella la estrechó en sus brazos y no pudo evitar, llorar…
Sabía que Cedric había desaparecido, quizás para siempre, quizás había vuelto a morir, así que… el único recuerdo de su gran amor por él, era esa pequeña que dormitaba entre sus brazos…
-Bianca… así te llamarás… mi pequeña Bianca…
En el Reinado de Fuego… no todo fue alegría al nacimiento de otra pequeña seis meses después… porque cuando Fuego la concibió, su cuerpo se convirtió en una voluta de fuego y se elevó hacia el cielo a una velocidad impresionante…
Y de pronto, la claridad pareció volver a la mente de Cedric, mientras sostenía en sus brazos a una pequeñita, que brillaba incesante, que era hermosa…
-Cedric, Cedric, Cedric - apareció Javiera en ese momento - Me voy a un viaje astral y cuando regreso, me entero de que accediste a los deseos de Fuego… dejaste a Hermione Granger… ¿Ya no la amas acaso?
-Hermione…
-¿La recuerdas? ¿Hermione Granger? ¿Significa algo para ti? Recuerda Cedric… hazlo…
-Dios mío - Masculló Cedric, justo cuando la pequeñita comenzó a llorar - ¿Qué he hecho?
-Tu dolor fue tan grande que te bloqueó e hizo que cayeras en manos de Fuego…
-Fuego… ¿Qué pasó con ella?
-Ella sabía perfectamente lo que quería… sabía que tú nunca la amarías porque tu corazón pertenece a Hermione Granger… pero lo que Fuego buscaba era continuidad en su reinado… todas las criaturas que están en el mundo mágico de los volcanes, pueden vivir para siempre, excepto por una cosa… la procreación… Fuego sabía que… si procreaba, dejaba de existir… porque ella era algo puro…
-¿Y nuestra hija?
-¡No perdieron el tiempo, eh! ¡Ay Cedric! Ella es mitad humana y mitad Volcánica… su elemento será siempre el fuego… este será su reino… y el tuyo desde que aceptaste a Fuego, se que no fue por que tu lo quisieras, fue porque tu mente dejó de pensar y se entregó a la calma que le imponía este sitio…
-Hermione me… lastimó…
-Hay una cosa de ella que debería decirte pero… en vista de las circunstancias… y de acuerdo con lo que me ha dicho el Padre Destino… será mejor que me lo guarde… además… no puedes salir de aquí… no puedo sacarte Cedric…
-¿Por qué?
-Por la pequeña… son las leyes, una ley que nunca se había cumplido porque nunca nadie había llegado al nivel que eligió Fuego… quiso ser "humana" y se convirtió en estrella, estará en este cielo para siempre…
-¿Qué dice la ley?
-La ley de las criaturas de los volcanes, dice que… si alguien trae a algún humano… deberá dejarlo en su reino, un mínimo de siete años… una cosa es sacarte de un cielo por resucitarte y otra cosa, que te saque de un reino mágico encantado… estando vivo…
-Mis padres…
-No te preocupes por ellos, yo iré a verlos, han tenido que esconderse… de nuevo
-¿Por qué?
-Por culpa de Rita Skeeter, una periodista, ha estado buscándolos, segura de que tu no eres "Albert" la copia de Cedric, si no que eres Cedric… Ellos están fuertemente protegidos en otro sitio, dejaron la cabaña…
-Maldición…
-Ahora este es tu reino Cedric… en donde verás crecer a la pequeña, la cual no es cualquier cosa… ella desarrollará su inteligencia desde temprana edad, crecerá mentalmente rápido, quizás a tus ojos sea solo una niña, pero dentro de ella, su mente madurará de modo que a los cinco años, podrá pensar como adulta…
-Imposible…
-Este es su reino, tendrá que manejarlo, porque se le ha heredado, pese a su condición semihumana…
-Pero si Fuego sabía lo que pasaría…
-Cedric, hay muchos en estos mundos, que por cobardía no lo han hecho… pero ya están cansados de vivir, de vivir solos en sus reinos perfectos…
-¿Y tu Javiera?
-Cuando llegue mi momento, viviré y moriré… bueno, me convertiré en una estrella… pero no ahora, no en este momento, me gusta mi existencia así…
-¿Cómo cuidaré a mi hija?
-Nadie crece sabiendo ser padre… poco a poco, lo lograrás… estarás aquí hasta que pasen tus años… después… te llevaré a donde quieras, donde sea, piensa lo que harás después de este lugar… ¿Cómo se llamará tu hija?
-Ayleem… significa… brazas de fuego… como su madre…
-Ella sabía que nunca la amaste… pero te eligió… ahora… tu cuidarás a tu hija… porque se que la amas… finalmente es parte de ti, de tu ser…
Cedric contempló a Ayleem… la niña era preciosa, era de piel muy blanca, con el pelito en color rojo fuego, como la lava del volcán, aún no abría los ojos, pero tendría los ojos grises de su padre…
Sin imaginar que en otro lugar, una pequeña de seis meses, regordeta, sonreía a su madre mientras le hacía carantoñas, Bianca era toda Cedric, el cabello, los ojos, sus facciones, pero en femenino, era hermosa…
Por eso Hermione jamás podría olvidarlo, jamás podría dejar de amarlo pese a su engaño, pese a que no volviera a saber de él, porque finalmente, el fruto de su amor, crecía y crecía, de modo casi celestial, porque era un angelito, un ángel que llegaba a la vida de Hermy justo cuando pensó que todo había terminado…
En ocasiones, miraba el anillo de compromiso… pero la piedra no brillaba, eso significaba que no estaba en el mundo, eso significaba que quizás, había muerto… se ahogaba en sus lágrimas, pero pensaba en su hija, en su recuerdo, en ella se aferraría para salir adelante…
Para evitar que el amor de Cedric la matara…
Sin saber que en aquel mundo de los volcanes, Cedric comenzaba a recordar todo lo que había olvidado y le dolía terriblemente, pero se consolaba, tenía una hija, en un mundo del cual no podría salir… porque una vez adentro, tenía que pasar un periodo, antes que los muros mágicos lo liberaran y entonces si, entrara y saliera a su antojo… y pasaba algunas noches en vela, mirando una estrella brillante en su cielo… y lloraba por Hermione… su verdadera estrella.
Supongo que han de tener la misma cara de sorpresa que tuve yo cuando leí este capítulo. o.o
