Capítulo 34: ¿Amigas o rivales?

*REDACTORA:

Pasado algún tiempo, las mejores amigas tuvieron una reveladora conversación:

—¡ Saffy! —Decía Sarabi entusiasmada—. ¡No vas a creer esto! ¡Estoy embarazada!

Sarafina estaba asombrada, pero ella también tenía algo que confesar.

—Pues yo también tengo una noticia, amiga, ¡Yo también estoy embarazada!

Ambas leonas comenzaron a llorar de felicidad, y se dieron un fuerte abrazo.

Cuando se soltaron, Sarabi le preguntó entusiasmada:

—Pero ¿cómo?, ¿De quién?

—Este bebé —, comenzó a decir Sarafina con una risita —Es de Scar.

La sonrisa se borró automáticamente del rostro de Sarabi, y en su lugar se dibujó en ella una expresión de preocupación, seriedad y tristeza.

—Saffy... No quisiera quitarte tus ilusiones, pero debes saber algo sobre Scar.

Sarafina miró atónita a Sarabi. Esta última sintió miedo; Temía de la reacción de Sarafina. Pero no podía permitir que Scar la lastimara.

—Saffy, Yo sé que tu amas a Scar, Pero es importante que sepas la verdad sobre él.

— ¿A Cuál verdad te refieres, Sarabi?

— Scar no es como tú piensas. Él es malo.

Sarafina entonces comenzó a ponerse a la defensiva con Sarabi

— ¡Já!, y ¿solo para eso viniste hasta acá?, ¡para decirme esa tontería!

—¡ Sarafina, por favor reflexiona! —, decía Sarabi desesperada. —Date cuenta de que el "Taka" que alguna vez conociste ya no existe. A diferencia del dulce 'Taka','Scar' no te quiere.

— Y tú... ¿Cómo estás tan segura de eso? —Preguntó Saffy con un dejo de incredulidad en su voz.

— Bueno Sarafina, Es que yo... El otro día…

Sarabi se quedó callada. No sabía que responderle. No podía decirle que Scar la había estado acosando, Talvés Sarafina pensaría que Sarabi estaba inventando todo para alejarla de Scar, pues en algún momento había sido ella precisamente quien le había confesado a su enamoramiento por Taka. ¿Cómo podría olvidar eso?

¡Sarafina! —Gritaba una linda cachorrita de león. —¡Adivina lo que pasó hoy!

¡Cuéntame Sarabi!

A Sarabi le brillaban sus ojos de alegría.

Hoy conocí a un león muy lindo.

¡cuéntame, Sassie!, ¿cómo es él?

Bueno, es un leoncito color marrón, tiene los ojos verdes y es un poco amargado, pero tierno.

¿En serio? —Respondió la pequeña Sarafina entusiasmada—. Y, ¿cómo lo conociste?

Estaba jugando en los pastizales, cuando lo vi. Se veía muy triste, entonces lo invité a jugar conmigo, después una mariposa se posó en su nariz y cuando menos pensé nos besamos.

Aquí huele me huele como amor, Sassie.

Tal vez, Saffy. Creo que sí estoy enamorada. Pero nuestros papás dicen que esas son cosas de adultos. ¿Quién sabe?

Tras este dialogo, ambas cachorritas comenzaron a jugar.

—Ahora me doy cuenta —, comenzó a decir Sarafina en un sombrío susurro. —Tú estás celosa porque me quedé con el león del que te enamoraste.

— Sarafina, ¡reacciona por favor!... Si eso fuera verdad, yo no te hubiera consolado el día que Taka te rechazó, ¡No hubiera tenido cara para hacerlo!

A pesar de lo que acababa de decir, Sarabi se quedó en silencio por unos momentos, pues en el fondo, aun sentía algo por Taka, aunque fuera muy pequeño, pues ella guardaba en su corazón el recuerdo de aquellos ojos verdes en los cuales alguna vez se posó una mariposa.

— ¡ Hipocresía! —Gritó Sarafina. —Todo, Hipocresía. Tú me consolabas mientras agradecías en el fondo, que Scar me hubiera rechazado. No sé por qué confié en ti, en aquel momento, a sabiendas de que tú también estabas enamorada de él, y ahora, una vez más lo vuelves a hacer; me quieres separar de Scar, pero no lo conseguirás, porque él me ama de verdad.

Una lágrima recorrió el rostro de Sarabi.

— Cree lo que quieras, Sarafina. –gritó Sarabi.

-Bien…

-Bien…

Sarabi pasó a retirarse.

Ambas leonas quedaron muy tristes después de la discusión.

HAGA CLIC PARA VOLVER AL INDICE