Capítulo 36

Comenzaba a temblar, estaba tan asustado y por ello… entró en shock.

- ¡Kazuki! – oía a lo lejos una vos que desaparecía.

Su hermano estaba justo a su lado, tratando de regresarlo de su trance, sacudiéndolo y llamándolo. Pero, Kazuki solo sentía como el agua iba subiendo de nivel, cubriendo su cuerpo como aquella vez.

Kaoru desesperó, llamó a Hikaru que vino corriendo hacia ellos. Juntos abrazaron a Kazuki, lo abrazaron muy fuerte porque tenían miedo de perderlo. Qué más podían hacer.

El nivel del agua les llegaba a la rodilla y subía con rapidez. Pronto toda la habitación quedaría bajo agua.

NADANDO EN LA OSCURIDAD

- ¡Que intentas hacer! ¡Tetsu, detén esto!

- Tranquila Haruhi, pronto el agua llenará esta habitación y los llevará hacia arriba, donde estarán a salvo. Todos ustedes saben nadar, excepto Kiku.

- ¡Nosotros no dejaremos que nuestro hermano se ahogue!

- Eso lo veremos.

El nivel del agua llegaba a la cintura, subía al pecho, al cuello…

- …Que frío…

Hikaru escuchó el murmullo de Kazuki - …Que frío… qué frío… qué frío…qué frío…

- Kazuki, todo va estar bien, resiste por favor.

- Hikaru y yo no dejaremos que te hundas en la oscuridad otra vez.

- Si es necesario, nos hundiremos contigo.

- ¡Hikaru no digas eso, vamos a estar bien!

- No Kaoru… Kazuki no va estar bien. Ya no responde – La vos de Hikaru se quebró y quitó toda esperanza a Kaoru.

Los ojos de Kazuki ya no reflejaban un alma. El agua los cubrió a los tres y en ese momento… ni Hikaru ni Kaoru quisieron moverse. Pronto se ahogarían, como su querido hermano lo había hecho hace trece años.


Kakashi pisó el freno frente a la casa de Tetsu. Las puertas del auto se abrieron y Tamaki y Kyouya corrieron hacia la entrada junto con los geishas. No había guardias ni nadie vigilando.

Entraron al jardín principal y allí se detuvieron. Un grupo de jóvenes doncellas vestidas con kimonos estaban allí esperándolos. No eran vigilantes de Tetsu, estas bellas jóvenes eran parte de su clan.

- Pero que bonita sorpresa, las geishas de la Okiya Jinchoge vinieron a visitarnos – dijo una de ellas, vestida con un kimono rosa pálido y simulando alegría.

De la misma forma Eclair le respondió - No tuvieron que haberse molestado en venir todas a recibirnos.

Típico de mujeres de elegante porte y educación, desplegarían una armoniosa conversación antes de cortarse en mil pedazos entre ellas.

- Estas son las Kunoichi bajo las órdenes de Tetsu - comentó Ran en vos baja a Tamaki y a Kyouya.

Himawari caminó al frente de sus geishas siempre con buenas intenciones de evitar la violencia, y se expresó amablemente – disculpen que hayamos venido sin anticipación pero, al parecer Kiku y cinco de nuestros Host son huéspedes aquí. Solo vinimos por ellos.

- Oh! Pero se está haciendo tan tarde – alegó la de kimono rosa fingiendo preocupación - ¿Por qué no se quedan y pasan la noche aquí? – Sonrió tenebrosamente - Mañana tendremos un funeral, y todos ustedes están invitados.

Las Kunoichi se burlaron y rieron.

A pesar de lo horrible que sonaba eso, Himawari se contuvo – Que amable de su parte – dijo - pero tendremos que declinar su oferta. Verán, desde la muerte de nuestro más hermoso geisha, Kurama, nos hicimos la promesa de jamás asistir a otro funeral.

- Me temo que tendremos que insistir – volvió a decir la de kimono rosa.

Y mientras todas ellas mantenían firmemente una hermosa sonrisa, un silencio se mantuvo por unos instantes fugaces. En cualquier momento se desataría el caos, y efectivamente segundos después, una Kunoichi de kimono violeta lanzó un cuchillo de cocina directo a Himawari. Su veloz ataque no pudo ser visto por Tamaki y Kyouya, pero durante esas milésimas de segundo Eclair tranquilamente tomó el palillo que sujetaba su lacio cabello y neutralizó el ataque a Hima colocándose en frente.

- ¡Increíble! – la emoción se apoderó de Tamaki.

- En realidad… - comentó Ren – todos nuestros geishas fueron entrenados para especializarse en el manejo de algún tipo de arma para nuestra defensa personal. No importa si fuera para defendernos de unos clientes pervertidos o de las mismas Kunoichi. Es la única forma de ser respetado como geisha en estos tiempos. Y es por eso que somos la mejor Okiya de todo Kyoto.

Himawari cambió de actitud y ordenó – ¡Hasu! ¡Yuki Yanagi!

- ¡Si! – respondieron ambos.

- Sigan adelante con Tamaki-kun y Kyouya-kun. No se preocupen, Mokuren, Eclair, Ran y yo nos encargaremos de las Kunoichi.

- Hima-sama… - Tamaki no quería dejarlos, pero sabía que tenía que hacerlo.

- Apresúrate Tamaki-kun – Hima le guiñó un ojo y alivió su temor.

Siguieron adelante entonces, junto con los geishas parecidos a Haruhi y a Honey, y entraron en la casa.


- ¿Por qué no nadan? ¡¿Qué pasa?! ¡Les pasó algo! – Haruhi ya estaba muy asustada.

La habitación era como una enorme piscina que ya casi estaba completamente llena de agua, Haruhi junto con Mori y Honey estaban flotando mientras el agua los llevaba hacia arriba.

Pero los trillizos se habían quedado en el fondo. Mori se zambulló y fue a buscarlos. Los tres estaban en el fondo acurrucados a pesar de que Hikaru y Kaoru ya no estaban pudiendo contener la respiración. Mori los sujetó a ambos y tuvo que emplear bastante fuerza para separarlos de Kazuki. Finalmente se los llevó y los subió a la superficie.

Hikaru y Kaoru solo veían como de nuevo se estaban alejando de su hermano y lo dejaban en la profunda oscuridad.

El agua finalmente inundó toda la habitación y alcanzó el piso del nivel superior. Haruhi y Honey nadaron hacia el borde y salieron del agua. Segundos después Mori apareció en el agua con Hikaru y Kaoru y los sacó por la fuerza. Luego se volvió a lanzar al agua para buscar a Kazuki.

- ¡¿En qué estaban pensando?! – Los reprendió Haruhi - ¡Dijeron que iban a proteger a Kazuki! ¡¿Por qué no lo hicieron?!

Los dos tenían la misma mirada perdida que Kazuki – Nosotros… - murmuró Hikaru –…en ese momento… sentimos lo mismo que Kazuki sentía.

- "¿Cómo?" – Pensó Haruhi – "¿Será posible que la fuerte conexión entre los tres los haya hecho sentir el mismo miedo que Kazuki sentía por el agua? ¿Es eso posible?"

Mori sujetó a Kazuki y comenzó a nadar a la superficie, pero, Tetsu, apareció de la nada y golpeó a Mori en la cabeza con un punzón de Piedra que tenía en el puño. Lo dejó aturdido y Tetsu aprovechó para arrebatarle a Kazuki y llevarlo al fondo de nuevo.

Mori apareció en la superficie con una herida sangrante en la cabeza. Honey se lanzó en su rescate y lo sacó del agua. Pero cuando quiso lanzarse por Kazuki, Mori lo sujetó y se lo impidió. Mori no quería que Tetsu lastimara a Honey, y en el agua sería difícil maniobrar sujetando a Kazuki.

Hikaru y Kaoru tenían demasiado miedo al agua y estaban paralizados. Haruhi se quedó viéndolos a punto de lanzarse al rescate de Kazuki sin importar nada. Y en ese momento, Tetsu salió del agua, se quitó el respirador del rostro (lo que usan los buzos) y pronunció las palabras más dolorosas y devastadoras de la historia.

- Ya es muy tarde – dijo ella, y hasta parecía triste – Creí que Ciel despertaría, pero… ya es muy tarde.

El agua que hasta entonces estaba turbia se calmó y quedó manchada por la sangre de Mori. Ya habían pasado como cinco minutos desde que Kazuki estaba allí abajo.

Hikaru se sostuvo la cabeza y soltó un grito desgarrador que reverberó en todo el lugar y que incluso Tamaki y Kyouya escucharon. Estaba al borde de enloquecer por la culpa y la rabia. Y Kaoru, llorando, deseó morirse e irse al infierno.

Continuará…