Disclaimer: El Potterverso no es de mi pertenencia. Debemos agradecerle a J.K Rowling por haber creado tan maravilloso mundo. La historia y demás, en cambio, son de mi pertenencia en su mayoría.
Resumen: La guerra había terminado, y aunque muchas vidas se habían perdido, una de ellas estaba tomando una siesta. Literalmente. Sin embargo, las incontables bajas sufridas por el mundo mágico amenazan seriamente con la extinción. Pero el Ministerio de Magia va a encargarse de que jamás suceda algo así. Cueste lo que cueste.
Advertencias: Snamione (Severus Snape/Hermione Granger); Universo Alterno. Posible Out of Character. Este es mi primer fic de Harry Potter, por favor sean gentiles (?)
Notas iniciales: Hola. En verdad muchas gracias por sus comentarios, me han hecho reflexionar bastante sobre el rumbo de la historia, además de "darme luz verde" para lo que tenía pensado hacer. Sin más, el capítulo.
La vida es un vals
Inevitable
Le tocó dormir completamente sola esa noche.
Se mantuvo despierta tanto tiempo como pudo, leyendo uno de los libros que tomó de la biblioteca personal de su profesor. Luego de llegar casi a la mitad, cayó dormida en el sofá forrado en terciopelo verde que se encontraba en su estudio.
Despertó cerca de las tres de la mañana, y luego de revisar el despacho y también la habitación, se percató de que él no había regresado aún. Con una diminuta mueca en su rostro, se fue a dormir.
A la mañana siguiente, apenas despertó, lo primero que hizo fue revisar la cama. Sin embargo, no había rastros de su profesor allí. Esa noche no había regresado a su habitación en lo absoluto.
Un poco apresurada, salió de la habitación y recorrió los pasillos del castillo sin prestar mucha atención a su entorno, enfocándose únicamente en llegar relativamente rápido al Gran Comedor. Apenas estuvo allí, sus ojos castaños escanearon la mesa de profesores ávidamente.
Nada. La silla del profesor Snape se encontraba vacía.
No sabía explicarlo, pero no pudo mantenerse tranquila ese día. Comió apenas una tostada en su desayuno, y una sola porción de pastel de carne para el almuerzo. Sentía que su estómago se había encogido como consecuencia de la preocupación.
Se repetía una y otra vez que tenía motivos válidos para sentirse de ese modo. La última vez que su profesor se ausentó por tanto tiempo, el motivo no había sido precisamente sin importancia.
Una diminuta parte de su mente guardaba aún la esperanza de que su profesor apareciera en la tarde para impartir sus clases, así ella podría interrogarlo tanto como quisiera al terminar la misma. Aunque él no le diera ninguna respuesta válida, el hecho de que estuviese allí sería suficiente.
Pero no fue así. Esa tarde, el profesor Lippert volvió a suplantarlo en su clase. Hermione sabía que no era culpa suya que su esposo no se encontrara presente, pero no podía evitar encontrar molesta la actitud casi extasiada que llevaba ese hombre durante la clase.
Escapó de allí lo más rápido que pudo, sabiendo que el profesor Lippert no tenía ningún tipo de información de su incumbencia, y si así era, probablemente se negaría a compartirla con una alumna.
Se esforzó por mantener una actitud lo más normal posible frente a sus amigos, intentando no morderse las uñas como tanto lo suplicaban sus nervios alterados. Hizo un buen trabajo, se dijo, cuando ninguno de ellos notó ningún cambio sustancial en ella.
Por la noche regresó al despacho de su profesor de forma casi automática. Casi sin pensarlo, se acercó para revisar el primer cajón de su escritorio una vez más, pero allí no había nada esta vez. Intentó abrir los demás, pero notó que estaban sellados con algún tipo de encantamiento.
Con un suspiro, se dio por vencida. Tomó otro libro y se dirigió a la habitación, dispuesta a esperar despierta a que regresara. O al menos, mientras pudiese mantener sus ojos abiertos.
Severus no regresó al día siguiente. Ni al siguiente. Tampoco al siguiente.
Hermione prácticamente había mordido sus uñas al punto de que ahora se pegaban a sus dedos. Se sentía nerviosa, asustada… preocupada.
¿Qué podría estar tomándole tanto tiempo? ¿Acaso estaba bien? Tal vez los mortífagos lo habían atacado nuevamente, pero esta vez habían decidido hacer algo más que torturarlo y…
Negó rápidamente con su cabeza, intentando calmarse. No era bueno para su salud mental crear esos escenarios tan pesimistas. Si bien era cierto que no podía pensar muy positivamente teniendo en cuenta la situación, tampoco podía permitirse caer en un pozo a causa de la preocupación.
―No creo que le haya pasado nada malo―decía Ginny con tono que pretendía sonar seguro, ante el semblante ligeramente ensombrecido de Harry―. Quizá… quizá se hartó de su vida como profesor y escapó al mundo muggle para iniciar desde cero.
―¡Ja!―agregaba su hermano mayor, completamente relajado―. ¡Ya quisiéramos!
Hermione intentaba no intervenir cuando los pelirrojos expresaban su obvio desagrado hacia su esposo. Sabía que no había necesidad de intentar cambiar sus opiniones, por lo que se abstenía. Harry había comenzado a hacer lo mismo.
―No sabes nada tampoco, ¿verdad?―le preguntó este durante la cena, en voz baja.
Ella negó levemente con su cabeza, llevándose otra cucharada de guisado a la boca con desánimo. Se sentía cansada, tal como las ojeras en su rostro lo indicaban. Aun así, planeaba quedarse despierta hasta tarde una vez más, por si llegaba de repente.
Esa noche, cuando llegó a su despacho, se sentía más exhausta que nunca. Sentía que todo ese cansancio no se debía solamente al desgaste del día a día entre todas sus clases y tareas.
Estuvo a punto de irse directamente a la habitación, cuando sus orbes castañas se detuvieron sobre la chimenea apagada en el despacho. Apenas la vio, se imaginó los únicos dos lugares dónde podría revisar para asegurarse de que al menos no estaba en ellos.
Con una pequeña mueca, se acercó a la chimenea y sacó su varita, usándola para encender en llamas la leña que reposaba dentro de la misma. A pesar de sentirse algo indecisa, tomó un puñado de polvos Flú de la bolsa que descansaba sobre la chimenea.
Sabía que tendría que dar muchas explicaciones en caso de encontrarlo, y en caso de no hacerlo también. Aun así, con expresión ligeramente más decidida, lanzó los polvos Flú a las llamas frente a ella.
―¡Bosque de Bumbibjörn!
Esperando haberlo pronunciado de la forma correcta, ingresó a la chimenea y permitió que las llamas esmeraldas la envolvieran. Cuando se vio libre de las mismas, se vio una vez más en la residencia perteneciente a Eileen Prince.
No pudo evitar toser un poco mientras se quitaba de encima el hollín que le había quedado del viaje. Pudo escuchar unos pequeños pasos acercarse a ella.
―¿Ama Hermione…?
La muchacha se sobresaltó ligeramente al escuchar aquella voz ligeramente chillona. Al volverse, sólo pudo ver a la pequeña elfina doméstica que el Ministerio de Magia les había "regalado" el día de su boda.
―¿Holly?―murmuró, acercándose e hincándose un poco frente a ella para poder estar a su altura―. ¿Qué estás haciendo aquí?
―El amo Severus me ordenó venir aquí, ama Hermione―explicó la elfina en voz baja, aunque estrujaba sus pequeñas manos de forma nerviosa―. Holly no sabe por qué, el amo Severus dijo que era más seguro aquí.
Hermione formó una pequeña mueca, pero asintió levemente. Estaba a punto de pedirle que dejara de llamarla "ama", cuando pudo escuchar más pasos acercándose, aunque sonaban más lentos esta vez.
―¿Hermione? Muchacha, ¿qué haces aquí? ¡Y a estas horas!―soltó con tono exaltado la dueña de la casa, quién se acercaba con su varita en alto iluminando su camino―. ¿Todo está bien?
―Yo… n-no lo sé.
Tal vez se volvió muy notorio el nerviosismo en su voz, porque Eileen formó una pequeña mueca, dando un leve asentimiento. Chasqueó sus dedos, para así encender las luces del lugar, agitando su varita para apagarla.
―Ven conmigo, niña―dijo entonces con tono calmado, empujándola con gentileza ante la cocina―. Holly, hazme el favor de preparar un té de tilo.
La pequeña elfina doméstica asintió efusivamente, apresurándose a ponerse a cumplir aquel pedido. Hermione tomó asiento en el mismo lugar donde había estado la primera vez que estuvo allí, y Eileen volvió a sentarse frente a ella.
Tomó una de sus manos entre las suyas, dándole un ligero apretón. En su expresión podía notar honesta preocupación.
―¿Qué es lo que ocurre, Hermione?―preguntó de repente, ladeando un poco su cabeza al mirarla―. Puedes contarme con confianza.
Hermione bajó la vista, sintiéndose un poco cohibida al recibir aquella cálida atención tan repentinamente. Soltó un suspiro, preguntándose si haría lo correcto al contarle sobre su situación. ¿Valía la pena preocuparla también? Se dijo que sí.
―Es… es sobre Severus―farfulló en voz baja, alzando la vista para poder mirarla una vez más, aun ligeramente apenada―. Estoy un poco preocupada por él.
―¿Un poco?―repitió la mujer con tono interrogante, tomando la bandeja que la elfina doméstica le ofrecía para colocarla sobre la mesa―. Pareciese que no has dormido muy bien últimamente… me parece que estás muy preocupada. ¿Puedo saber por qué?
La joven Gryffindor mordió ligeramente su labio inferior, observando de reojo como Holly realizaba una reverencia hacia ellas antes de retirarse con pasitos apresurados. Se permitió exhalar una gran bocanada de aire.
―Verá… él no ha estado en el castillo por casi una semana ya―murmuró, escondiendo un mechón de cabello castaño tras su oreja―. Salió sin despedirse, y luego… no regresó.
Eileen tenía también una diminuta mueca dibujada en su rostro, mientras revolvía distraídamente su taza de té. Dio un leve asentimiento, como si estuviera procesando sus palabras de ese modo.
―¿No tienes idea de dónde podría estar?―preguntó luego de un momento, con tono aparentemente calmado. Cuando la muchacha negó levemente con su cabeza, asintió otra vez―. ¿No dijo nada antes de irse?
Hermione volvió a negar, aunque justamente en ese momento recordó la nota que había acompañado el collar que aún llevaba puesto.
―No… pero me temo que podría tener algo que ver con los mortífagos―agregó entonces, notando la forma en que la mujer frente a ella se tensaba ligeramente ante a sus palabras, por lo que se apresuró a continuar―. Ellos están reagrupándose, y aunque estoy muy segura de que él jamás regresaría con ellos… tal vez lo atacaron.
―Otra vez.
Hermione no se sorprendió en lo absoluto. Era muy lógico que su profesor le contase a su madre sobre el ataque que había sufrido anteriormente, aunque fuese más que nada para advertirle que corría peligro de algún modo.
―¿Por qué estás tan preocupada por él, Hermione?―preguntó Eileen de repente, tomándola completamente por sorpresa―. No me malinterpretes, yo también lo estoy. Pero yo soy su madre. Tú eres su "esposa", más que nada por obligación… así que no me lo explico.
La muchacha parpadeó un par de veces, antes de apartar la vista, sintiendo una oleada de bochorno colorear sus mejillas una vez más. Honestamente, no sabía cómo responder esa pregunta, pues nunca antes se la había planteado en realidad.
Eileen Prince tenía razón. Estaba casada con el profesor Snape solamente porque de ese modo ambos salvaban sus pellejos de una hipotética condena en Azkabán. ¿Por qué se sentía tan preocupada entonces?
Además, ¿por qué disfrutaba tanto compartir su tiempo con él? ¿Por qué se sentía tan cálida y segura compartiendo su cama? ¿Por qué sus manos frías se sentían tan calientes sobre su piel? ¿Por qué sus labios eran tan suaves contra los suyos?
¿Por qué se había sentido tan miserable cuando él había profesado su amor por Charity Burbage justo frente a ella?
Sólo entonces logró comprenderlo. Había una sola respuesta a todas esas interrogantes que su propia mente le estaba planteando, una sola explicación que se sentía demasiado obvia, demasiado predecible. Inevitable.
―Es porque lo amo.
No se dio cuenta de que esas palabras habían escapado de sus labios hasta que pudo ver la expresión impresionada de la mujer frente a ella. Cubrió su boca con sus manos, como si de ese modo pudiera regresar su voz, o al menos impedir que dijese algo más.
Pero lo dicho, dicho estaba.
Y eso era muy obvio en el semblante que Eileen había adoptado. Había pasado de la sorpresa a la compasión con una rapidez que casi no había logrado notar. Le dio a su mano otro pequeño apretón, a modo de apoyo está vez.
―Pequeña…―murmuró con tono misericordioso, acercando una de sus frías manos a su mejilla para acariciarla de forma fugaz―. Lo siento mucho.
Por apenas un segundo, se preguntó por qué se estaba disculpando. Pero ya lo había comprendido. Eileen lo sabía, y esperaba que ella también lo entendiese.
Hermione no hubiera podido explicarlo si se lo preguntaban, pero casi pudo sentir como su corazón se encogía por apenas un segundo. Como si una garra enorme se hubiera enterrado en su pecho y lo hubiese retorcido ese órgano con excesiva crueldad.
Era bastante obvio que su profesor no sentía lo mismo que ella. Tal vez le guardaba algo de aprecio, y por ese motivo intentaba protegerla de la amenaza que se alzaba sobre ella. Pero nada más.
Y ese era un hecho que probablemente jamás cambiaría.
Pudo sentir que sus ojos castaños comenzaban a humedecerse de forma gradual, pero se encargó de secar sus lágrimas incluso antes de que escaparan de sus orbes. Negó levemente con su cabeza, soltando un suspiro.
―Creo que debería regresar al castillo―farfulló con tono ligeramente apresurado, poniéndose en pie―. Sólo vine porque pensé que él podría estar aquí…
―Puedes venir cuando lo desees―aseguró entonces la mujer, palmeando un poco su hombro mientras la acompañaba de nuevo hacia la chimenea―. Y si tienes noticias, no dudes en decírmelo.
Hermione asintió distraídamente, tomando otro puñado de polvos Flú. Necesitaba dormir un poco, pronto.
Esa noche se había encargado de recoger todas sus cosas, desde su pijama hasta su gato, para así volver a instalarse en su habitación en la Torre de Gryffindor.
Severus no estaba allí, pero el simple hecho de estar en su habitación se sentía ligeramente doloroso, mucho más dormir en su cama una noche más. Le costó conciliar el sueño en su propia cama. Se le hacía más pequeña, y también más fría.
A la mañana siguiente, intentó contenerse de revisar la mesa de profesores con su mirada, pero simplemente no pudo hacerlo. No pudo evitar sobresaltarse cuando sus orbes castañas se toparon con un par de ojos oscuros que parecían estar taladrándola.
Apartó la vista casi enseguida, dirigiéndose con paso apresurado a la mesa de Gryffindor para tomar el desayuno. Sabía que solamente necesitaba contacto visual para visitar su mente, y no tenía planeado permitírselo.
Debía admitirlo, se sentía bastante aliviada de verlo allí. Por los pocos segundos que lo vio, no parecía tener ninguna herida, al menos nada visible. Era como si un enorme peso abandonara sus hombros de una vez por todas.
―Oye, Hermione―le llamó entonces la voz de Harry, que logró sobresaltarla ligeramente. Al mirarlo, pudo notar que parecía un poco incómodo―. Ginny me dijo que Lavender le contó que ayer regresaste a la torre por la noche… ¿está todo bien?
Hermione se mantuvo en silencio por un momento, mientras colocaba algo de jalea en una tostada. Cuando estuvo segura de que su voz no iba a sonar sospechosamente quebrada, respondió.
―Todo está bien. Perfectamente bien―dijo con simpleza, dándole a su tostada una gran mordida.
Pudo ver que Harry intercambiaba miradas con Ron por un segundo, y este se encogía de hombros ligeramente. Se sintió afortunada cuando ellos dejaron de hablar del tema, al menos por el momento.
Y se hubiera mantenido así de tranquila, si no fuera por la pequeña nota que aterrizó a su lado un par de minutos después.
"Ven a mi despacho esta noche después de la cena. Trae tus pertenencias contigo.
PD: También trae a tu gato."
Hermione mordió su labio inferior, observando la pequeña y apretada caligrafía de su profesor en aquel trozo de pergamino. No alzó la vista para mirarlo otra vez, mientras consideraba seriamente deshacerse de la nota y e ignorar su existencia.
Finalmente decidió que aquello no sería muy maduro de su parte, por lo que luego de soltar un suspiro lleno de resignación, decidió al menos cumplir con una parte de su petición.
Luego de pasar el día entero evitándolo, evadiendo su mirada cuando lo descubría mirando en su dirección, devoró su cena con inusual voracidad. Se sentía hambrienta luego de comer tan poco los días pasados. Y además, comer la ayudaba a distraerse de sus nervios.
Después de la cena, se dirigió directamente al despacho de su profesor, ingresando enseguida que la puerta se abrió frente a ella. Allí estaba él, nuevamente en el lugar que le correspondía. Nuevamente la sensación de alivio la invadió, aunque se vio opacada al notar su expresión, aparentemente molesta.
―¿Puedo saber por qué ninguna de tus pertenencias se encuentra en mi habitación?―preguntó él entonces de forma directa, arqueando una ceja―. Y además, ¿por qué no traes tus pertenencias contigo ahora?
Hermione frunció el ceño ligeramente al mirarlo, cruzándose de brazos para reflejar su expresión, ladeando un poco su cabeza.
―¿Dónde estuviste estos días?―correspondió de forma casi automática, intentando ignorar el sentimiento de inseguridad que intentaba hacerse un lugar en ella―. ¿Por qué no enviaste siquiera una carta para avisarme que estabas bien?
―Tuve que quedarme en la residencia de alguien más para no arriesgarme a un posible ataque contra mi persona―explicó él con tono calmado, que logró tomarla bastante desprevenida―. ¿Acaso estabas preocupada por mí?
La joven Gryffindor se mantuvo en silencio por un momento, intentando procesar la tranquilidad con que él parecía estar manejándose en ese momento. No coincidía en lo absoluto con la expresión impaciente que llevaba en su rostro cetrino.
Se preguntó por un segundo si debía responder su pregunta con honestidad o no. El bochorno comenzaba a hacerse ligeramente visible en su rostro, por lo que apartó la vista.
Era ahora o nunca.
―Sí. Estaba preocupada por ti. Muy preocupada por ti―admitió luego de un momento, alzando la mirada una vez más, sintiéndose un poco más confiada al hacerlo―. Tanto, que no dormía muy bien. Tanto, que no comía lo suficiente. Tanto, que visité a tu madre en un vano intento de averiguar si estabas allí. Tanto que…
Su voz se perdió por un momento, observando la expresión del hombre frente a ella cambiar de forma muy gradual. Sus facciones parecían suavizarse ligeramente al mirarla, cada vez más conforme hablaba.
―Tanto que finalmente me di cuenta de que la otra noche, no dije la verdad―continuó entonces, tragando en seco en un intento de deshacerse del nudo en su garganta―. La respuesta es sí. Estoy enamorada de ti.
Podía sentir el bochorno crecer de forma descomunal, pero aun así se mantuvo lo más firme posible, negándose a apartar la mirada por ningún motivo.
Sabía que lo que acababa de decir era probablemente lo que él no quería escuchar. Pero también sabía que era cierto, y si no era honesta al respecto, probablemente estallaría a causa de la frustración de un momento a otro.
Esperó pacientemente, pero él no dijo absolutamente nada. Sólo la observó en silencio, con una expresión que se le hizo difícil de entender. No podía adivinar lo que fuera que estuviese pensando aunque lo intentara. Soltó un suspiro.
―Sé que tú no me amas. Y también sé que ni siquiera lo estás intentando―farfulló, intentando que su voz no se quebrara, mientras se encargaba de quitarse su collar―. Y por eso creo que lo mejor sería tomar algo de distancia el uno del otro por el momento.
―Hermione―interrumpió él entonces, acercándose apenas un par de pasos, con esa misma expresión ilegible en su rostro―. Vuelve a colocar ese collar en su lugar.
Hermione mordió un poco su labio, sintiendo que su cuerpo comenzaba a temblar ligeramente. Una vez más sintió que su corazón era estrujado con fuerza. Ni siquiera había negado sus afirmaciones…
―No―masculló entredientes, dejando el collar de forma brusca sobre su escritorio, haciendo un enorme esfuerzo por no comenzar a llorar en ese momento―. Puedo protegerme sola.
―Hermione…
―¡No!
La muchacha se dio la vuelta un momento después, restregándose un ojo en un intento de contener el llanto. No quería llorar de tristeza, quería llorar de rabia. Rabia por haber puesto de forma inconsciente tanta dedicación en una relación que ella sola intentaba mantener a flote.
Pudo sentir sus pasos acercarse a ella, y el fantasma de su mano intentar posarse sobre su hombro, pero se apartó antes de que pudiese tocarla, dirigiéndose de nuevo a la puerta.
―Voy a pedirle que se aleje de mí, profesor Snape―musitó con tono que intentaba sonar indiferente―. Si en algún momento desea replantearse sus intenciones con respecto a esta relación, estaré dispuesta a escucharlo. Hasta entonces…
No se molestó en completar esa frase, porque sabía que no era necesario. Simplemente salió del despacho y se alejó de allí con paso acelerado, sintiendo las furiosas lágrimas deslizarse de sus mejillas.
Tal vez había cometido un error, pero se sentía como la decisión más acertada.
Notas finales: ¡NO ME ODIEN! (?)
Sé que lo que ocurrió en este capítulo probablemente no los dejó muy contentos… pero es parte de la trama. Yo, en lo personal, me siento bastante conforme con el resultado.
En una nota aparte, ¡llegamos a los quinientos comentarios! :D ¡Muchísimas gracias a TODOS, son el motor que mantiene este fic en sus carriles! ;)
Dicho esto, ¡hora de responder sus reviews!
yetsave: ¡Gracias! ¡Y no pierdas las esperanzas! :D Por lo demás, es cierto, y supongo que por eso Hermione regresó a su habitación. ¡Hasta el próximo capítulo!
Yazmin Snape:Creo que este me quedó un poquito más largo :P Pues tenías razón al final… aunque lo de Severus, aún está por verse. ¡También cuídate, saludos!
LadyBasilisco220282: Eso pensaba yo… no quería alargarlo de forma innecesaria. Pues llevas mucha razón, ella está enamorada. Severus… tendrá que replantearse muchas cosas. ¡Gracias a ti, por leer y comentar!
Fanny SG: No te preocupes… en parte esa era la intención :P Owww, lo siento :( Espero no haberte roto el corazón otra vez. ¡Muchas gracias a ti!
AcizeJ- HaruZuchIa: ¡Estoy trabajando en ello! En el próximo capítulo, más específicamente ;) Y también estoy pensando en cómo implementar eso que tú dices.
EriSnape: ¡Lo siento! :D Mmm… pues eso no lo puedo responder. Ow, a mí también me entristeció :c ¡Espero que te haya gustado!
rebeycr9: ¡Muchas gracias!
BelenSnape: Awww, muchas gracias. Me encantaría, pero soy muy lenta para escribir :( Lo siento.
Valery Ryddle: ¡Gracias! Qué bonito :D Ahora que leo tu review y las cosas bonitas que pasaron… me siento un poco culpable por este capítulo, pero era necesario :( ¡Mil gracias por leer y comentar, y además por los buenos deseos!
Tomoe-99: ¡Pues parece que sí la tienen! Me alegra aportar datos nuevos entonces ;) ¡Muchas gracias, nos leemos pronto!
Aigo Snape: Admito que a mí también me lo recordó :P Pues… creo que aquí está la transformación de ese "aún".
Elip: Pues creo que sí lo fue de algún modo… awww, ¡muchas gracias!
RoxStarkSnape: ¡No hay problema! Y creo que por ahora solo falta que Severus se plantee enamorarse también…
mESTEFANIAb: Pues la verdad tenés mucha razón. Creo que Severus le costará más trabajo que a ella plantearse esos sentimientos. ¡Espero que te haya gustado!
xaf: Hey, me temo que Fanfiction se comió el link que me dejaste y no puedo acceder :( Aun así, ¡muchas gracias!
bedolla. lau: ¡Hola! Sí, y en este todavía más… también entiendo a Hermione, no debe ser muy bonito que eso le ocurra :( La verdad, yo también espero que reaccione antes de que sea muy tarde. ¡Gracias a ti!
Okumura I: Muchas gracias, creo que le daré un intento ;) ¡Muchas gracias! Dos preguntas que justamente no puedo responder aún :P Yo creo que le dolió bastante, después de lo que descubrió en este capítulo. ¡Muchas gracias nuevamente! Me alegra mucho que te guste :) ¡Saludos!
Vrunetti: Pues yo también la entiendo, tal vez no del mismo modo, pero la entiendo :/ No te preocupes por alargarte, me encantan los reviews largos ;) Concuerdo contigo, Harry debería enfocarse en lo realmente importante. ¡Muchas gracias por leer y comentar! También cuídate, besos c:
Muchas gracias a…
… DraWho por agregar el fic a favoritos.
… adaneila. diazsobrevilla, Agnes Snape y DraWho por darle follow.
… aquellos que leen pero no comentan nada. ¿Sabían qué según el internet, si un gato se acuesta boca arriba al verte significa que te tiene confianza ya que en esta posición no podría defenderse de un ataque? (?)
Creo que eso es todo por ahora. Nuevamente, muchas gracias por leer y comentar. Aún no puedo creer que tenga lectoras/es tan maravillosas/os. Cuídense mucho.
¡Nos leemos!
_-*-_-*-_KovatePrivalski97._-*-_-*-_
