¡Hola! ¿Alguien sigue leyendo por aqui? Disculpen la tardanza, solo les pido un poco de paciencia :( Muchas gracias por leer, por esperar y por sus reviews. No voy a dejar la historia, tal vez me esté tardando en actualizar pero nunca la dejaré incompleta.
Glee y sus personajes no me pertenecen.
Chapter 37
K.- No hagas nada loco - Le pidió a su amiga.
R.- No haré nada, ¿está bien? - Miró a todos los que estaban en la habitación. Quinn, Brittany, Santana, Puck y Kurt. Esa era su familia y de alguna manera se tenían que proteger - Si él quiere su dinero, entonces le daré su dinero.
S.- Yo quiero ir contigo - Rachel negó.
R.- No quiero que corran peligro - Miró a Quinn, tener que llevarla a ella ya era suficiente riesgo.
S.- ¿Y tú sí puedes andar por ahí dándotela de héroe? - Preguntó molesta.
R.- Santana, mientras menos personas estén involucradas mejor - La latina gruñó.
S.- Pe...
Br.- Santy, Rachie tiene razón - Abrazó a su novia por la espalda y la latina giró los ojos - Y yo te quiero aquí conmigo - Le susurró y todos evitaron reír ante la cara de derrota de Santana, sabían que no podía contra Brittany.
P.- Rachel ¿Podemos hablar un minuto? - Le preguntó a la morena señalando al pasillo. Rachel asintió sin entender y lo siguió bajo la atenta mirada de los demás.
Russell quiso darle la vuelta al plan de la morena diciendo que enviaría a algunos de sus chicos por el dinero pero la morena se negó de inmediato, quería ver a ese hombre a la cara, y tal vez decirle unas cuantas de cosas de frente. Ese hombre puso en peligro a su familia, y tal vez ella sea una chica cualquiera, pero no quería quedarse sin hacer nada y que el hombre se saliera con la suya. La única condición que dio Russell era que Quinn también tenía que estar presente, a lo que la morena también se negó pero era eso o no encontrarse con el hombre en persona. Acordaron encontrarse en la noche en un almacén a las afueras de la ciudad donde, Rachel supuso, Russell se reunía con sus clientes o trabajadores.
R.- Dije que no, no quiero a nadie mas involucrado, ¿acaso cuesta tanto entenderlo? Nadie quiso apoyarme desde un principio y ¿ahora si quieren venir? - Agitó la cabeza.
P.- Yo prometí protegerlas, Rachel - La morena negó.
R.- Puck, escucha...
P.- Y también te incluye a ti - La interrumpió - Escúchame tú, no eres la única que está metida en esto, Rae, ya llevo bastante tiempo involucrado, buscando dinero de donde no tengo, llevándome palizas para que no le hicieran daño a ellas. Ellas también son mi vida - Señaló la puerta de la habitación - Tú y yo tenemos en común que sin ella ambos estamos perdidos, si algo les ocurre ya no tendríamos razones para salir adelante - Rachel bajó la mirada asintiendo - Somos una familia y debemos cuidarnos las espaldas. Mira lo que ocurrió por Quinn querer hacerlo todo sola - Rachel asintió nuevamente - Además, sé que si algo me ocurre estaré tranquilo porque te tienen a ti.
R.- ¿Y si nos ocurre algo a ambos? - Preguntó asustada y Puck negó.
P.- No pienses en eso, ¿sí? Todo saldrá bien.
Sam.- ¿Rachel, puedes venir un segundo? - Preguntó asomándose por el pasillo y la morena le hizo una seña para que esperara.
R.- ¿Estás seguro? - Le preguntó a Puck y éste asintió. Rachel le sonrió y se fue con Sam.
P.- No, no lo estoy - Susurro.
R.- ¡Esto es una estupidez! Ellos no son estúpidos, deben saber lo que estamos haciendo.
Sm.- El plan es darle el dinero y luego entramos nosotros.
R.- ¿Y sí las cosas se salen de control? ¡Quinn, Puck y yo estaremos allí! ¿Crees que irá así como si nada? Debe tener gente vigilando o qué sé y...
Sm.- O hacemos las cosas así o no se hacen - Le dijo seriamente y la morena gruñó - Tenemos un escuadrón preparándose, esto va más allá de su amenaza hacia ustedes, ellos son delincuentes, Rachel, distribuidores de drogas, son personas muy peligrosas y el principal objetivo de nuestro grupo es protegerlas a ustedes. Así que déjanos hacer nuestro trabajo.
R.- Está bien - Aceptó mirando a sus amigos y novia caminar por el pasillo.
P.- ¿Listo? - Sam asintió.
Sm.- Saldremos en algunos minutos - Rachel asintió antes de tomar camino por el pasillo hacia la habitación de Beth.
La pequeña ya estaba dormida y enrollada bajo las sábanas. Rachel se acercó a la cama y se sentó junto a ella mientras le acaricia suavemente el cabello. Sintió la presencia de alguien tras ella y volteó para encontrarse con Quinn, la rubia se sentó a su lado y entrelazó sus manos a la vez que apoyaba la cabeza en el hombro de su chica.
R.- ¿Cómo te sientes? - Preguntó acariciándole la mano. Quinn tenía un par de día con algunos malestares que según la rubia eran debidos a algo que había comido.
Q.- Bien - Dijo simplemente mirando a la nada - ¿Tú como estás? - Levantó la mirada para verla y la morena sólo se encogió de hombros.
R.- Quiero que todo... - Suspiró - Quiero volver a la normalidad, no lo sé, sólo quiero que todo acabe.
Quinn no dijo nada, sólo se apoyó nuevamente en su hombro y ambas se quedaron en silencio un minuto. No podía decir que no tenía miedo, claro que lo tenía, sabía de lo Russell era capaz. También sabía que Rachel y Puck eran muy impulsivos y no quería que las cosas se salieran de control.
R.- Vamos - Le dio un suave empujón para que se levantará. La rubia lo hizo y se colocó frente a ella.
Q.- Trata de calmarte, ¿sí? - Rachel suspiró y se levantó.
R.- Estoy calmada - Quinn levantó una ceja - Todo estará bien - Se lo dijo más para sí misma, se acercó a la rubia y le dejó un beso en los labios - Vamos.
Rachel detuvo el auto a las afueras de aquel desolado y oscuro galpón. No había nada cercano a la vista, un largo camino de árboles, una cerca de alambres a lo lejos, un par de farolas y el resto era oscuridad, habían dejado la ciudad media hora atrás de camino. Quinn miró el lugar algo nerviosa, ella había visto muchas películas de terror y programas policiacos y no sabía como sentirse en ese momento. Llegaron solos al lugar, Sam y su equipo llegarían por otra parte para evitar sospechas, tenían todo cronometrado y debían tardar el tiempo indicado y los estaban vigilando por si las cosas se salían de control en la entrega. Escucharon el sonido de un auto acercándose y segundos después se estacionaron a unos metros de ellos, los tres se quedaron en silencio viendo el auto por unos minutos, nadie bajaba de él.
R.- Tal vez deberíamos bajar y acercarnos - Dijo desabrochando el cinturón de seguridad.
P.- No - Agitó la cabeza - Esperemos un momento.
Pasaron algunos minutos más hasta que las luces del otro auto se apagaron y volvieron a encender y vieron la silueta de un hombre bajarse, Quinn reconoció casi al instante que era su padre.
Q.- Vamos - Dijo mientras abría la puerta del auto y bajaba. Puck y Rachel la vieron con el ceño fruncido pero no tardaron en seguirla.
Quinn vio la sonrisa burlona en el rostro de su padre y la rabia se apodero de ella, ese hombre le estaba arruinando parte de su vida, esa parte que sabía que por más que quisiera jamás olvidaría. Jamás olvidaría todo el daño que él le hizo, tanto física como psicológicamente, todos los problemas que él ocasionó.
Ru.- Oh pero ya estamos toda la familia reunida - Dijo burlonamente viendo a los morenos acercarse a la rubia - Puckerman, tiempo sin verte. ¿Aún siendo un bueno para nada? - El chico apretó la mandíbula y dio un pasó hacia adelante pero el brazo de la morena lo hizo retroceder - Rachel Berry, un placer - La mirada seria de la morena no cambio. Para ella no era ningún placer conocerlo - Sólo falta la pequeña bastarda - Dijo con una sonrisa burlona y la morena apretó los dientes dando un paso hacia él.
Q.- Hey, no le hagan caso - Esta vez fue Quinn que hizo retroceder a los morenos, ella sabía que eso pasaría, su padre sólo buscaba problemas y ella quería que ellos se controlarán un poco. Quinn miró otra vez a Russell que tenía una mirada de aburrimiento en el rostro, miró más allá de él y vio a una mujer rubia dentro del auto mirándola fijamente. Su corazón se encogió, esa era su madre y le dolía ver la mirada de puro terror que ésta tenía.
R.- ¿Podemos terminar con esto de una vez? Tengo cosas más importantes que hacer - Dijo seriamente y Russell sonrió negando.
Ru.- La verdad es que hubieron unos cambios de planes a última hora y una persona más se nos unirá - Miró su reloj en la muñeca - No debe tardar.
Rachel y Puck voltearon a verse de inmediato con el ceño fruncido, no estaba en sus planes hacer cambios de planes. Se supone que tenían cierto tiempo para entregar el dinero y salir de allí mientras interceptaban a Russell, pero otra persona más tal vez sacaría todo de control. Los cuatro se quedaron un momento viéndose en silencio, nadie sabía qué hacer o decir, sólo tenían que esperar. Rachel tenía muchas preguntas rondando en su mente, miraba a Russell y luego a la mujer que estaba en el auto, Quinn era muy parecida a sus padres, y no entendía como unas personas que a simple vista no lucían malas o peligrosas, hasta podría decirse qué era la típica familia norteamericana, podrían hacerle algo así a su propia hija, amenazarla, poner su vida en riesgo solo por dinero.
R.- ¿Puedo preguntarle algo? - Dio un paso hacia él y Quinn la tomó por la muñeca. Russell se escogió de hombro y le hizo una seña para que continuara hablando - ¿Por qué lo hace? - El hombre frunció el ceño.
Ru.- ¿A qué te refieres?
R.- ¿Por qué le hace esto a Quinn? - Sintió la mano de Quinn en su mano apretarse, Rachel sabía que su chica también quería saberlo - Tengo entendido que usted no quiso saber más de ella luego de que quedara embarazada. Sé que ustedes no estuvieron en su vida por un tiempo, pero aparecen años después para hacerle esto. ¿Por qué? - Russell sonrió y negó bajando la mirada.
Ru.- Nosotros éramos una de las mejores familias de Lima - Levantó la mirada - Todos nos respetaban. Mi pequeña Lucy era la luz de mis ojos. Era capitana de las porristas, era la primera de su clase y estaba en club de celibato - Rachel miró a Quinn y vio como le temblaba la mandíbula - Todos en el club de campo querían tener una hija como ella o querían que sus hijos se casaran con ella, ella era perfecta.Era mi pequeño orgullo. Luego tuve algunos problemas económicos y admito que no fue inteligente hacer relaciones con este tipo de gente pero ya no podía hacer nada.
R.- ¿Pero poner la vida de su hija en peligro? - Seguía sin entender.
Ru.- Ella dejó de ser mi hija cuando quedó embarazada de esa maldita bastarda - Rachel se aguantó para no acercarse al hombre y partirle la cara por hablar así de su hija, y sabía que Puck estaba haciendo lo mismo - Nunca estuve más decepcionado en mi vida. Yo le di todo, ¡Todo! ¿Y como me lo pagó ella? - Miró con rabia a Quinn - Abriéndole las piernas a un bueno para nada y dejando a la familia hundirse en la vergüenza. Fuimos el centro de burlas de todo el pueblo y la iglesia por muchos años.
Q.- Nunca fue mi intención - Dijo con la voz temblorosa y Rachel la acercó a ella.
Ru.- Eres una vergüenza, tenías que pagarme de alguna forma toda la vergüenza que me hiciste pasar. Cuando las cosas de salieron de control amenazaron con matarte y me dio tan igual, no sabes cuanto - Soltó una carcajada - Pero yo no quería morir y por eso te busque, tenías que pagarme por todo lo que hice por ti...
El hombre seguiría hablando si no fuera por el sonido y las luces de un carro acercarse. Rachel se quedó junto a Quinn tratando de calmarla, la rubia estaba comenzando a ponerse nerviosa, nunca había escuchado las razones y ese momento fue como si le hubieran echado un balde agua fria. Rachel odiaba a ese hombre, apenas lo conocía y lo odiaba con todo su ser, nunca pensó que conocería a alguien tan miserable como lo era él, no le importaba poner en peligro a sangre de su sangre solo por una estúpida venganza por algo que Quinn nunca tuvo la culpa. Quinn no tuvo la culpa de quedar embarazada, las personas a veces cometen errores y aunque Beth no fuera planeada, era lo mejor que le había ocurrido a los tres. Rachel odiaba a ese hombre pero sabía que había algo más detrás de todo eso. Un auto negro se detuvo junto al de Russell y un hombre alto y moreno vestido de traje se bajó de él seguido de dos hombres que se colocaron a su lado.
Los tres maldijeron internamente y se miraron, eso no lucía muy bien.
- Buenas noches - Saludó el hombre llegando hasta Russell.
Ru.- Él es Mariano, mi socio - Se los presentó.
M.- Tu jefe, Russell, no lo olvides - Dijo colocando su mano en el hombro de Fabray y dejando un apretón mientras sonreía.
Ru.- Claro - Asintió aclarándose la garganta. El moreno asintió satisfecho y le dejó una palmada en su espalda antes de apartarse. Todos veían como esa mirada de superioridad de Russell cambiaba radicalmente a una nerviosa, hasta podría decirse miedosa, por la presencia de aquel hombre.
M.- Entonces, para lo que estamos aquí - Dio unas palmadas mirando a los otros tres - Tú debes ser Lucy, eres más bonita que en las fotos - Quinn guardó silencio - Noah - Señaló al chico que sólo alzó la mirada - Y Rachel Berry, he leído mucho sobre ti, a pesar de qué este no es mi territorio, es una ciudad muy grande para mi - Miró a sus dos chicos y estos rieron - Es una lastima que no quieras aprovechar todas las oportunidades y el poder que tienes, eres una de las chicas más importantes de la ciudad, eres millonaria y no vives como tal. Es una lastima - Negó como sí estuviera decepcionado y la morena apretó la mandíbula pero no dijo nada. No necesitaba que ese hombre le dijera como tenía que vivir su vida - A lo que vinimos - Les hizo una seña a sus chicos y uno de estos se acercó a Puck, ambos se miraron y Noah luego de un momento le entregó una mochila.
M.- ¿Cómo han estado? - Preguntó en general esperando que su hizo revisará la mochila pero nadie respondió. Aquel chico abrió la mochila y la revisó durante unos segundos para luego cerrarla.
- Está todo - Le lanzó la mochila a su compañero y éste se encamino al auto.
M.- Perfecto - Sonrió y miró a Russell que asintió - Espero que para la próxima no cometas los mismo errores - Le dio una palmadita a Russell en la mejilla.
Ru.- No volverá a pasar - Aseguró.
M.- Estoy seguro de eso.
Q.- ¿Es todo? ¿Podemos irnos? - Preguntó y Russell miró nerviosamente a su jefe que asintió.
Ru.- No, no lo creo - Sacó un arma de la parte trasera de sus pantalones y los tres por instinto dieron unos pasos hacia atrás. Puck se colocó frente a las chicas y Quinn se aferró con fuerza a Rachel y a un brazo del chico.
P.- ¿Qu-qué ocurre? Ya te dimos el dinero, está todo allí - Señaló al auto donde el otro chico había guardado la mochila.
M.- Esta parte nunca me gusta - Sacudió la cabeza con pena y se acercó al auto para apoyarse contra el capo.
R.- Este no era el trato - Se atrevió a decir.
Ru.- ¿En serio creen que soy estúpido? - Preguntó molesto apuntándolos con el arma - ¿En serio creen que no sé que han estado siguiéndome, investigándome? ¿Creen que son los únicos que tienen contactos? Sé que están trabajando con la policía. Sé cada uno de sus estúpidos planes y les digo algo, no funcionarán - Dijo a la nada y Mariano soltó una carcajada cruzándose de brazos.
M.- ¿Puedes terminar antes de que lleguen o quieres que lo haga yo? - Uno de sus chicos sacó un arma preparándose.
Ru.- N-no - Dijo nervioso y miró a Quinn - Rompiste nuestro trato, Lucy, tu maldita tarea era sólo conseguir dinero pero tú querías hacerte la valiente - Preparó el arma.
R.- Escuche, Russell - Dio un paso hacia adelante - No le voy a negar que estábamos con la policía pero ellos no querían entregar el dinero y preferimos que era mejor hacerlo por nuestro lado, ¿Verdad? - Miró a su novia y amigo y ambos asintieron - E-ellos no saben que estamos aquí así que p-porque mejor no...
Ru.- ¡No soy idiota! - La apuntó y la morena fue jalada hacia atrás por Quinn. Rachel miró a Mariano y éste veía su reloj aburrido.
- ¿Russell, qué haces? - Preguntó Judy saliendo del auto.
Ru.- Regresa al auto - Ordenó sin mirarla pero la mujer sólo se acercó más a ellos.
J.- ¿Qué estas haciendo? Baja el arma - Se colocó frente a él pero el hombre la hizo a un lado.
Ru.- ¡Regresa al maldito auto, Judy! - Gritó y la mujer dio un paso hacia atrás, miró a Quinn y regresó a su esposo - Judy, por favor regresa al auto, cariño - Le pidió suplicándole con la mirada pero la mujer negó
J.- M-me prometiste que nunca le harías daño, por eso me quedé a tu lado, prometiste que si me quedaba contigo nunca le harías daño - Dijo con la voz temblorosa y Quinn la miró con los ojos llorosos. Estaba realmente asustada, Rachel estaba asustada, Puck también lo estaba y Sam se estaba tardando en aparecer - Baja el arma.
Ru.- No puedo - Miró de reojo a Mariano que ahora sí parecía estar entretenido con todo. Sí no lo hacía lo matarían tanto a él como a su esposa, los terminarían matando a todos y no sería una muy bonita muerte.
M.- Amo los dramas familiares - Miró a sus chicos y estos rieron de igual manera entretenidos.
J.- ¡Russell, baja el amar! - Volvió a acercarse a él pero de igual manera fue alejada - Por favor, lo prometiste - Suplicó y el hombre negó nervioso
Ru.- No puedo, Judy.
J.- ¡Russell! - Le suplicó acercándose nuevamente a él.
Ru.- ¡No puedo! - Gritó.
- ¡Policía de New York! - Se escuchó seguido de unos disparos.
