"Historias que con el lento paso del tiempo se convierten en leyendas."

35. La transformación de Rei… Cristal Rojo

Rei se sentía tan acorralada que empezaba a entender el por qué de los juegos bobos de Mina. Tal vez debió escucharla y no gritar y culparla por lo miserable de sus vidas. Es distinto cuando se ama, cuando se sabe en un mundo distante donde situaciones como la que ella vivía no son tolerables o pensables. Había ido a recoger a Natalie pero para su mala suerte en el mismo sitio estaba Serena intentando un poco de algo diferente: Estudiar. Ahora no hallaba como deshacerse de ella.

-Tengo que ir al templo

-Bien – sonrió la rubia – entonces que tengas un lindo día

-¿Te pasa algo?

-No pero creo a ti sí… estas bien rara – sonrió – ¿Estás bien Rei?

-Sí tonta… nos vemos mañana… y sigue estudiando

-¡No quiero! – comenzó a llorar casi por inercia pero Rei ya se había echado a correr

¿Qué usaría de disculpa? Pero no necesitó decir mucho, Natalie estaba más que furiosa. Apenas si la saludó y lo que llevaban de camino solo le dirigió una mirada gélida, y eso porque hizo un comentario bastante hiriente sobre sus gustos en literatura

-Lo siento

-¿A dónde quieres ir? Si aún quieres salir

-Sí…

No tenía excusas, evitaba que la vieran en público con ella temiendo que de un momento a otro alguien descubriera lo que sentía por Natalie. La cuestión estaba en que la mayoría lo sospechaba ¿Y entonces? Se trataba del mismo extraño temor que intentó describirle Mina, esa sensación de ser descubierta, de pensar que la otra persona lo notaría y entonces ya no habría escapatorias, cabría la posibilidad de perderla y fingir que nada sucedía.

-Perdona por portarme tan extraña… estoy preocupada… por Serena y eso de ser Princesa – excusas falsas

-No importa – volvió a sonreír majestuosa y celestial como siempre – si quieres podemos dejar de vernos… digo vernos menos – corrigió la ver la expresión de terror de la jovencita – además, no creo que tengamos que molestarnos tanto

-¿A qué te refieres?

-A nada en especial

La acompañó a su casa intentando recuperar el tiempo perdido de su cita pero ella parecía un tanto molesta por tal atención. Por fin llegaba, se despidió cortésmente mientras Natalie miraba inquieta a uno y otro lado. Rei se quedó observando su mirada perdida embelezada por ese extraño amor que la invadió. Y sus vistas cruzaron encontrando algo más que una simple mirada en esos ojos ajenos

-Entonces hasta el fin de semana – decía Natalie sin prestar a tención a otra cosa que ese rostro que se coloreaba de rojo

-Hasta entonces…

Se acercó peligrosamente a ella, de la nada el impulso tomó vida. Besó sus labios, rápida y fugaz sin mucho sentido y en un beso seco y sin chispa. El rostro de Rei se coloreó de rojo intenso hasta llegar a sus orejas. Dio media vuelta y echó a correr mientras la chiquilla sonreía sabiendo que logró su propósito

-Qué beso más bobo – oyó detrás de sí

-Tú que sabes niña – y con furia retiró de la entrada a su hermana – nunca has besado a nadie qué puede saber alguien como tú… alguien que vive de sueños

-No sé – contestó a señas

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Hotaru terminaba de acicalar a su bello gato. Buscó en su cajón el pequeño moño rojo que Mina le regaló y se lo colocó en el cuello. No podía verse más hermoso. Sonrió un tanto encantada y el pobre animalito se miró al espejo un tanto cohibido, se sentía tonto fingiéndose un gran galán de cine. Artemis estaba muy ocupado en sus propios pensamientos para poder reflexionar sobre lo que le contestaba a la niña

-Vamos no es para tanto – reía Hotaru – solamente jugaremos en el parque

-Con una niña que tiene una gata extremadamente bonita… ¿Y si no le gusto? ¿Y si cree que soy un tonto?

-¿Y si te callas y nos vamos?

-¿Y si es huraña?

Y tuvo que soportar sus preguntas sin sentido todo el trayecto. Hasta insinuó que podían no asistir y esto fue lo que apagó el ánimo de Hotaru, en la escuela su fama de rara y malhumorada ya alcanzaba proporciones gigantescas. Nadie quería sentarse cerca de ella, o si quiera dirigirle la palabra ¿Y si la niña lo supo? Claro que no iban en la misma escuela, se encontraron por error en una tienda de mascotas y…

-Allí está – suspiró aliviada la niña

-¡Como me veo! ¿Me he despeinado?

-No, estás muy guapo… de verdad

-¡Hotaru! – gritó la chiquilla – creí no vendrías – se sonrojó apenada por sus pensamientos

Era una niña hermosa, tenía unos preciosos ojos azules, su cabello castaño claro lacio le caía hasta los hombros. Todo se parecía a su dueña pues la gata era tan preciosa como la niña. Era de un color gris tenue con los ojos verdes y grandes, también se había acicalado y lucía un suéter color blanco y rosa.

-Miau –chillaba Artemis

Mira… ella es Mia, juega con ella Artemis y sé buen gato ¿Si?

-Miau

Nervioso y torpe la invitó a jugar en la arena. La gatita sonrió o por lo menos eso le pareció al animalito. Habían llevado sus juguetes así que se dedicaron a ver lo que el otro tenía y recostarse en la arena

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Miradas de desprecio, hirientes palabras, indiferencia, arrogancia y Michiru ya no podía soportar otra semana cerca de Haruka. Se sentía morir, la amaba demasiado para mantener a su corazón con fuerza. Se quedó castigada esa tarde por estar peleando con ella. Estaba sola en ese frío y oscuro salón, una pequeña lágrima se deslizó por su mejilla a la que pronto siguieron más. Se recostó en el pupitre sollozando por los errores cometidos, por ese amor que le profesaba y el destino que debía cumplir.

-No es justo

Pero la vida nunca lo fue. Ni siquiera para los Dioses. Y en los principios de la creación cuando un Dios vivía en el inframundo siendo devorado por las bestias y el otro vivían en el cielo surgió esa extraña historia de amor… La misma que Michiru hoy soñaba…

-Es muy hermosa – musitaba para sí Dios observando a su bello Ángel

La hizo suya, la convirtió en su esposa y entonces… Amaría con la misma fuerza y pasión que los mortales. Pero Dios olvidó el libre albedrío, que el Ángel tenía pensamientos propios, corazón y pasión. El Ángel era feliz, pero se aburría con gran facilidad, así que un día entre juegos decidió bajar al inframundo

-No deberías – le detuvo otro Ángel – puedes ser devorada por las bestias

-Veamos – miró al trono vacío de Dios – no lo creo – esbozó una gran sonrisa

Sí, desde que Dios la convirtió en su ángel favorito sabía que no podía temer a nada ni a nadie, así que dio rienda suelta a sus ansias de curiosidad. Junto con dos ángeles más descendió al inframundo… Entre grititos y juegos se pasearon por el bosque oscuro, recorrieron el majestuoso lago del olvido y se bañaron en la cascada de la lujuria

-No hay nada de malo – decía el Ángel lavando su bello cuerpo con esa aguas malditas

-¿Nada? – miraba la penumbra y la oscuridad su compañera – es tétrico

-Y divertido – terció el otro ángel – divertido – comenzó a salpicar a las otras dos buscando comenzar el juego de nuevo

Volvieron al anochecer al paraíso donde Dios ya aguardaba a su bello ángel. Ella prefirió mentir sobre lo que hizo esa tarde pues no quería tener que prometer no volvería… Necesitaba regresar… Necesitaba sentir esa sensación de mortalidad, agonía, pasión, amor… Humanidad…

-Señorita Kaioh – gritó el profesor despertándola de su bello sueño – el castigo no era una siesta

-Lo siento – se limpió las lágrimas

-Para mañana quiero me traiga un informe completo de la clase de hoy… cincuenta y cinco cuartillas mínimo… a mano con todos los puntos que indiqué en esta hoja

-¿Cincuenta y cinco? – miró la hoja de las instrucciones – ¿Mañana?

-¿Tiene algún problema de retrazo o no soy lo suficientemente claro? Cincuenta y cinco hojas para mañana

Su siguiente clase era el taller de mecánica. Se fue al baño para cambiarse, había ya conseguido un overol de mecánico y ahora sí su ropa se salvaría de la molesta grasa y aceite. Se recogió el cabello en una coleta y se miró al espejo al finalizar de cambiarse. Definitivamente parecía una de las chicas de la gasolinera…

-¡Kaioh Michiru!

-Presente – gritaba la joven corriendo a ocupar su asiento

-Un poco más y pierde la lista – rió el profesor.

A Michiru le pareció se burlaba de cómo se veía con su ropa. Y tal parecía que no era el único, sintió las miradas de todos y finalmente Haruka perdió la lista por estar bobeando

-¡Tenoh tienes falta!

-Qué – reaccionó tarde – presente… presente – se movía inquieta en su pupitre mientras todos reían

Y en menos de diez minutos la rubia la sacó de sus casillas con otro comentario hiriente sobre su ropa. La discusión tomó un tono tan candente y animado que ni el profesor parecía poder detener lo que vendría: La guerra

-¡Basta! Ustedes dos – señaló a las jovencitas – ya me tienen harto… en vista que les encanta juzgarme e ignorarme harán un proyecto especial… ¡Fuera de mi clase!

-¿Juntos? – preguntó Haruka un tanto aterrada

-Sí… ¡Ambos dos!

-Pero…

-Nada… Fuera no vengan hasta que no esté ese maldito diseño

-Pero…

-¡Largo!

Y a empujones sacó a la rubia que se resistía a dejar la única clase que le interesaba. Ya afuera del taller aventó unos folletos, el libro y unas hojas sueltas con las instrucciones del proyecto y los temas de las siguientes clases

-Perfecto – chilló Haruka

-Tú empezaste – gruñó Michiru

-Tú te inscribiste en mi clase favorita

-Bueno ya sabes qué siento yo…

-Como sea… No haré nada contigo

-Bien

-¡Bien!

&&&

Sólo eso le faltaba a Rei para que su semana terminara bien. El templo estaba infestado de pequeñas cucarachas así que por fumigación tendrían que dormir en la calle… o pedir a alguien le diera asilo. La primera persona en quien pensó fue en Natalie pero después de aquel beso lo menos que quería era verla. Se encaminó a casa de Serena, era ella o nadie más. En casa de Lita se estaba quedando Mina y si de por sí era un departamento chico ya tres eran demasiadas…

-¿Está Serena Sami?

-La tonta se perdió… La verdad es que con eso de su pronto reinado tuvo que ir a una fiesta a Osaka así que regresará hasta en la madrugada

-¡Se fue y no nos dijo!

-Yo que sé… es una fiesta aburrida… solo para gente de la nobleza… ¡Soy su hermano debí ir!

-Sí, es cierto… ¿De casualidad la acompañó Kared?

-Sí

Bien ahora ya sabía por qué no dijo nada. Apretó los puños enfurecida y con tanto estrés ya no sabía qué la enojaba más. Se dio media vuelta y sin más alternativas se fue a casa de Natalie.

-Así que no tienes donde dormir – reía encantada la niña de ojos marrones

-No te burles… será sólo esta noche

-Claro, pasa

La acomodó en la habitación de huéspedes. Encendió la radio y le cantó al oído mientras la joven se ruborizaba. Natalie frunció el ceño, bajó el volumen y se sentó frente a ella

-¿Te pasa algo?

-Nada – tartamudeó – nada

-Bien ¿Quieres cenar? ¿O prefieres hacer algo antes?

-¿Algo como qué?

-No sé – esta vez fue la chiquilla quien se sonrojó

Cenaron en la cocina. Natalie le preparó unos emparedados. Estaban terminando cuando apareció Lindsay. Rei la observó con cuidado, se veía un tanto extraña, con la mirada más perdida que de costumbre. A señas hizo algún comentario molesto, eso lo supuso por el puñetazo que le dio su amiga

-Me dolió – gimoteó Lindsay y a su rostro regresó un poco esa chispa de vida

-Era el propósito ¿Quieres cenar?

-No gracias – se recargó en la pared – Voy a salir… volveré tarde

-¿Por qué me lo dices?

-No sé – sonrió con picardía observando los ojos de su hermana

De nuevo se quedaron solas. Natalie jugueteó con los dedos de la dama del fuego. Se acercó tanto y tan lentamente a ella que para cuando reaccionó ya era imposible hacer algo. Natalie la abrazó, al oído le susurró la amaba y después se separó

-Que pases buenas noches – le dijo en la puerta de la cocina

-Gracias… igualmente

Dos segundos. Su corazón latía desbocado, su pasión crecía y el cerebro se enloquecía en esa imagen perfecta, con sus sensaciones y anhelos: el beso.

-Espera – gritó Rei

Corrió para alcanzarla. Tartamudeó inquieta pero esta vez Natalie no repetiría un beso escueto. La tomó de la cintura y con furia la besó desatando sus propias pasiones y las de la joven morena. Rei se quedó quieta reaccionando lentamente a cada beso a cada roce de esos labios que tanto deseaba y pronto un chispazo de energía sacudió su alma. Ahora era ella la que besaba, con locura se asió a su cintura y a sus labios anhelando algo más, pidiendo a gritos sordos por felicidad… por amor…

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No podía dormir y si lo lograba siempre terminaba teniendo sueños tan exhaustos que parecía preferible no dormir. Dejó de leer su libro cuando vio que su madre llegaba, estaba un tanto ebria y otro poco animada.

-Quita esa cara… tengo derecho a salir – replicó la mujer a Michiru

-No he dicho nada

-Con el gesto basta – se rió como loca

-¿Saliste con el negrito?

-No le digas así… ¿Eres racista?

-No, racista sería ese apodo de gasparín con hollín que le puso Kared, o el blanquito, o descolorido, el asoleado, tostado y quemado…

-Ya basta… Puedo rehacer mi vida – gritó encolerizada

-Sí pero eso no quita Kared se sienta… mal

-Qué sabe un niño de amor… Y tú ya vete a dormir, es tarde

-Tengo problemas para dormir – sonrió con cierto pesar – me he fijado que también Lindsay no logra conciliar bien el sueño y cuando duerme tiene pequeños sobresaltos y parece… como si tuviera pesadillas…

-Ah sí, es como estar en alerta siempre… y de seguro las voces de los condenados y de tus fieles seguidores tampoco te dejan dormir

-Algo así

-Le pasaba a Isaac – sonrió y su rostro destelló cierto amor difícil de explicar – ven… te ayudaré a dormir

Se recostó en el regazo de su madre, se dejó llevar por las suaves caricias y esa hermosa canción. Estaba quedándose dormida, entraba de nuevo en ese mundo, en el principio de los tiempos. El Ángel se veía inquieto, iba de un lado a otro nervioso, parecía esperar a alguien. Sonrió de repente y la tranquilidad regresó a su semblante, tal parecía llegó a quien esperaba: otro ángel

-Vamonos ya – animó

-No podemos seguir bajando al inframundo, ya viste que ayer casi nos come un bicho

-¡Era una mosca!

-Una mosca del tamaño de mi puño

-Esta bien si no quieres ir bajaré yo sola

-Bien – y dio media vuelta dejándola

-Qué bien yo y mi gran bocota

Se divertían tanto que un poco de riesgo no podía ser tan horrible. Pero lo que de verdad tenía asustados a los otros dos ángeles era la forma tan bestial en que Dios desató su ira contra uno de sus lacayos que encontró allá

-Qué tiene de malo – se decía a sí mismo el Ángel

No importaba si Dios la encontraba jugando en el río de la perdición o bañándose desnuda en la cascada de la lujuria, hasta tal vez él querría hacerle compañía… o quizá la azotara como a su lacayo pero no importaría mucho… después de todo ella no conocía el dolor.

-¡Agua! – gritaba saltando entre los charcos del pantano

Sola y sin más conciencia que la suya propia para detenerla se adentró más profundo en aquel mundo. Empezaba a anochecer, estaba por irse cuando escuchó un pequeño lamento. Su curiosidad le llevó a lo profundo del inframundo, a ese peñasco que dividía el mundo de las bestias del de los humanos. Allí estaba preciosa y majestuosa, un bello ser, lleno de divinidad y toque celestial más omnipotente y perfecto que el del propio Dios. La joven estaba atada a un pilar, encadenada como un animal cualquiera. El Ángel se sintió indignado, caminó por el campo de espinas y sin importar esa sensación agonizante que sentía en sus piernas y pies continuó.

-Qué demonios – se quedó observando que sangraba – me lleva – chilló pensando en que Dios lo notaría

Miró el camino recorrido y el que faltaba por recorrer. Llegaría tarde pero ya no podía esconderle mucho a Dios qué hizo ¿y si inventaba algo? Podía decir que las rosas del edén la lastimaron, era tonto pero podía pasar. Continuaría.

-Espera un poco

Tardó mucho pero por fin había llegado. Contempló a la bella joven atada y con su temblorosa mano acarició su rostro. Levantó su mentón dándose cuenta que ella agonizaba. Se apresuró a desatarla pero lo único que consiguió fue liberar sus manos

-Vete… está por amanecer y las bestias no respetan ni a las creaciones de Dios

-Pero… pero y… y tú

-No te preocupes, estaré aquí mañana… y el resto de la eternidad

-¿Ah si? ¿Y yo no?

-Sufrirás si te quedas… vete… por favor vete…

El ángel corrió sintiendo un extraño dolor en su pecho, algo diferente al que sintió con las espinas en sus pies, una nueva sensación sacudió su cuerpo: el temor. Sudaba y respiraba de forma entre cortada, su cuerpo temblaba así como sucedía con los lacayos de Dios cuando habían hecho algo malo ¿Qué era? ¿Qué le estaba sucediendo? Siguió corriendo sin detenerse hasta llegar al paraíso

-¿Dónde estabas? – le preguntó Dios

-Nada – tartamudeó nerviosa – me quedé dormida en el edén… y

-¿Estás sangrando?

-Sí – se miró los pies – las espinas de las rosas

-¿Las espinas?

-Sí – estaba tan aterrada que esquivó su mirada

-¿Sabes que es una mentira? – la tomó del mentón buscando esa mirada esquiva

-No

-Es cuando dices algo que no es cierto… ¿Me mientes?

-No… ¿Por qué haría eso? – y esta vez se liberó de sus caricias

Michiru vio cómo las imágenes se desvanecían y a diferencia de otros días ya no escuchó voces, ni plegaria alguna, ahora y por primera vez en mucho tiempo dormía plácidamente soñando sus propios sueños, como un ser humano común.

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A Amy no le importó lo que Joan dijera, necesitaba ver a Haruka, pasó de largo y se siguió a su habitación. La rubia dormía plácidamente perdida entre ensueños y gritos de piedad, la agitó con fuerza buscando despertarla. Eras las doce del día, así que ya no podía seguir durmiendo más. Amy abrió las cortinas mientras la rubia se frotaba los ojos

-¿Te sucede algo?

-Sí – gritó Amy – necesito me hagas un favor

-¿El qué?

-Puedes manipular a las personas… dame lo que tanto anhelo – y la rubia rió como contestación

-¿Estás segura? De qué sirve que alguien te ame si sabes no es real

-¡Lo será! – gritó irritada

-¿Segura? – al miró con fijeza y al ver que Amy esquivaba su mirada supo que no estaba ni segura ni deseosa de entrar en debate

-Por favor… Te ayudaré con Michiru

-¿Con Michiru? Yo no necesito ayuda para vencer

-No hablo de ganar tu guerra de Dioses, hablo de que te ame así… como un Dios

-Ah ¿Y qué te hace suponer que la amo?

-La deseas… y para el caso eso es suficiente para ti… La deseas como a nada más en este mundo y hasta que no la hagas tuya, hasta que no se entregue a ti siendo Dios no estarás feliz…

-Puedo hacerlo sola ¿Olvidas que puedo manipular los sentimientos humanos?

-No puedes, libre albedrío, creas ficciones y atemorizas para que hagan tus deseos pero anhelas que Michiru venga a ti… sin ningún truco divino

-Suponiendo que sea cierto… ¿Te das cuenta que me pides una ilusión?

-¡Y qué! Lo sé y lo quiero… ¡Lo quiero!

-Esta bien… ahora déjame dormir

-¡No! Además vine a invitarte a salir… tengo pases para el museo de ciencias, hoy presentan la vía Láctea en pantalla gigante…

Definitivamente Amy necesitaba nuevos amigos. La acompañó al museo sin séquito de ángeles, hoy era sólo Haruka Tenoh. Contemplaba la exposición con cierto agrado y entonces… ella. Hasta en sus fines de semana tenía que verla. Meneó la cabeza y por inercia fue a saludarla

-¿Por qué me sigues?

-¿Cómo? – volteó Michiru extrañada

-¿Por qué me sigues? – sonrió encantadoramente

-¡Sabes no es cierto! – gritó sulfurada

-Vaya y viniste con la mocosa – miró con indiferencia a Lindsay – me alegra ya despertaras… ¿Has tenido bellos sueños?

-Sí – contestó la niña un tanto extrañada del comentario

Pero no eran las únicas personas que habían ido al evento, allí también llegaron Lita, Rei, Natalie. Apenas vieron a Amy decidieron ignorar la situación, después de todo por qué echar a perder el fin de semana

-Qué mal – decía Rei esquivando la mirada de la peliazul

-Si pudiera iba y – apretó con furia los puños Lita

Dieron la última llamada para al función. Amy pidió se fueran pero Haruka se divertía mucho fastidiando a Michiru. Se sentaron juntas aún cuando la pobre jovencita intentó por todos los medios alejarse de la latosa rubia

-Mira – decía acariciando su cabello – tienes piojos

-Quieres dejar de portarte como un mocoso

-Y tú báñate

-Si no te gusta como huelo cámbiate de asiento

-No, la verdad es que hueles deliciosos – se recargó en su hombro – me encantas

-¡Hazte! – la empujó lejos de ella

Las luces se apagaron. Amy estaba ya emocionada como un niño pequeño con juguete nuevo. Aplaudió al ver que empezaba la película y al ver que era la única que lo hacía se sonrojó. Haruka disimuló su risa. La escena de la explosión del universo se veía tan real que casi lo pudo sentir

-Eso no fue la película – se levantó Michiru

-¡Chicas! – gritó Lita

Hora de la acción. Una enorme bestia acaba de aparecer, entre gritos de terror comenzó a expulsar las energías de los humanos dejándolas sobrevolar en el salón. Sailor Marts no esperó para presentaciones, invocando a su poder intentó detener aquella poderosa bestia.

-Vaya creo que es algo ruda – opinó Sailor Júpiter – veamos si se resiste a mi poder

Y la enorme creación cayó al piso. Las jovencitas estaban por cantar victoria cuando vieron comenzaba a incorporarse. Volvieron al ataque sin darse cuenta que las energías acumuladas y que divagaban en la habitación estaban perdiendo el control

-¡Amy! – gritó Júpiter por mero instinto al ver cómo las energías se dejaban ir sobre ella

-¡Tiempo! – gritó Haruka deteniendo aquel mortal ataque

-Qué sucede

-No tengo ni idea – esquivó Marts otro destello de energía

Con un movimiento de su mano Haruka hizo que los destellos corrieran contra Michiru. La joven de cabello aguamarino se quedó quieta esperando el impacto pero en el último segundo las energías cambiaron de rumbo. Ahora iban contra Lindsay

No – gritó desesperada Natalie apenas logrando salvar a su hermana – debes irte

-No… no…

-¡Vete con un carajo! – gritó exasperada

Un segundo intento para cumplir su cometido y Natalie se aferró a su hermana convirtiéndose en un escudo humano. Cerró los ojos esperando el impacto final y esta vez Marts en una proeza fantástica recibió el impacto. Calló de rodillas

-Huyan – musitó ya sin aliento

-Sí – escaparon las niñas

Las energías siguieron a las jovencitas. Rei invocó a su poder provocando que esas luces dieran la vuelta regresando a eliminar a la molestia. Un fuerte haz luminoso invadió la habitación, el cristal rojo acaba de hacer su aparición. Las energías tomaron a la bestia y con ira se desencadenaron sobre la joven morena. Los ojos de Rei habían perdido toda vida o conciencia, levantó la mano y un destello luminoso rojo diamantino la resguardó

-Sailor Marts ¡Ángel Sagrado de Marte!

Pequeños destellos comenzaron a formar listones más largos en color rojo que la rodearon para dar forma a su traje. Cerró los ojos mientras la luz ascendía hasta su tiara. Los colores rojos se volvieron cristalinos, abrió sus ojos mientras dos alas blancas se desprendían de su espalda. Del centro del pecho surgió una estrella pequeña color rojo cobre.

-No es posible – gimió Amy sin dar cabida a lo que veía

-¡Tú le diste esos poderes Michiru! – bramó Haruka

-No he hecho nada – musitó la joven igualmente sorprendida por su transformación

-¡Fuego Místico de Marte! – y de su cuerpo surgió una poderosa llama que tomó forma de rayo y se disparó hacia la bestia

-¡Lo logramos! – gritó Júpiter emocionada

-Pero el cristal es mío – lo invocó la rubia y entre pétalos de rosa desapareció junto con Amy

-¡Rei! – gritó al ver se desmayaba perdiendo su transformación

Y en el sitio de la bestia quedó solamente un dibujo.


Notas finales:

Rei por fin tiene sus poderes y ahora hemos visto parte de la historia de los Dioses y el Ángel Negro. Ojo, el Ángel que tanto ama Dios es el Ángel Negro, es decir la mamá de Michiru. El Dios del edén es el padre de Michiru y el otro Dios… Saquen sus conclusiones ;) En los siguientes capítulos veremos más cómo terminó esto. Ahora sólo no olviden la leyenda, de los dos Dioses uno ganó y el otro quedó a merced de bestias siendo devorado todos los días. El Dios vencedor (Issac) vivía tranquilamente hasta que se enamoró de uno de sus ángeles.

¿Qué pidió Amy? Que su día fuera el mejor

Subire muy pronto el próximo, yo creo el lunes o martes para que no nos perdamos con la leyenda de los dioses ;)