¿Cómo es que siempre la seguían los problemas a todos lados? Esa era una pregunta que Emma solía hacerse, sobretodo en momentos como ese, donde alguien de su pasado volvía a aparecer para generar conflicto en ella. Al salir del colegio no se había esperado encontrarse a Neal, pero al parecer él tenía otras ideas. Al verlo, la última conversación que habían tenido en la estación de servicio se revivió en su cabeza y la hizo sentir vulnerable. Ella no quería que él la siga afectando, pero a veces de lo que uno quiere a lo que uno puede hay un largo camino.
- ¿Qué haces acá? – Preguntó ella sorprendida.
- Vine a verte, necesito a hablar con vos. – Respondió él acercándose a ella e invadiendo su espacio personal.
- Pero yo no quiero verte, ni quiero hablar con vos. – Dijo ella de manera cortante y dando un paso hacia atrás para alejarse de él.
- Dale Emma, no lo hagas más difícil de lo que es. – Insistió él.
- Quien esta haciendo esto difícil sos vos. – Lo acusó ella señalándolo. - ¡¿Qué parte no entendes de que no quiero verte nunca más en mi vida?! – Exclamó frustrada.
- Te conozco y se que eso no es lo que queres en verdad. – Dijo él con seguridad, volviendo a invadir el espacio personal de ella.
- Te equivocas, no me conoces y lo que quiero es que te vayas de mi vida para siempre. – Discutió ella sacudiendo su cabeza.
La discusión continuó hasta que finalmente Neal perdió la paciencia y la empujó contra la pared, acorralándola con sus brazos. Emma le dio un par de golpes en su pecho para separarlo de ella, y le gritó reiteradas veces que no la toque y se aleje de ella. Sus quejas y pedidos sin embargo, no tenían efecto, y eso la hacía poner cada vez más nerviosa. Ante la incomodidad de la situación sintió que su respiración se entre cortaba, y estaba segura de que iba a tener un ataque de pánico en cualquier momento. Lo que menos quería era que Neal la vea en ese tipo de estado, pero no podía evitarlo, lo sentía venir. De repente, sin que lo esperara, alguien agarró a Neal y lo empujó alejándolo de ella.
- ¿Qué demonios? – Preguntó Neal desde el piso, desprevenido y confundido por lo que acaba de suceder.
- Ella dijo que te no la toques y que te alejes, así que mi sugerencia es que hagas eso al menos que quieras empezar una pelea. – Advirtió Liam con seriedad.
- ¿Liam? – Preguntó ella abriendo los ojos al reconocer la voz.
- Hola Emma. – La saludó Liam con una pequeña sonrisa. - ¿Estás bien? – Pidió saber algo preocupado.
- ¿Si yo estoy bien? La pregunta correcta es si vos estás bien, ¿Qué haces acá? ¿Cómo te fue en el ejército? – Dijo Emma cuestionando y expresando todo lo que había pasado por su cabeza al encontrar a Liam allí con ella.
- Bien, estuve en un accidente, así que me dejaron regresar antes. – Explicó él mostrando que le faltaba su mano izquierda.
Cansado de la interrupción Neal se volvió hacia ella, pero antes que pueda tocarla Liam la apartó de su lado pegándole una fuerte piña en la cara. Emma se sintió muy agradecida de que Liam la defendiera de esa manera, aún cuando no se conocían mucho. Al parecer los hermanos Jones eran igual de caballeros, respetuosos y leales en ese sentido. La pelea, sin querer, atrajo la atención de las personas que estaban cerca. De un momento a otro, Emma se vio rodeada por sus amigos que intentaban dar cuenta de lo que estaba sucediendo.
Elsa y Killian recibieron a Liam con gran cariño y afecto, los dos tan sorprendidos como Emma al encontrarlo ahí. Hace diecisiete días que no tenían noticias de Liam, hace diecisiete días que hablado por skype por última vez. Al parecer en ese tiempo Liam sufrió un accidente que hizo que no pueda comunicarse por un par días, y que hizo que vuelva antes de su tiempo obligatorio en el ejercito. Liam volvió a explicar lo de su mano velozmente, sin dar mucho detalle al respecto. Después explicó lo que había pasado, generando que todos se vuelvan hacía Neal con bronca y enojo.
- ¿Estás bien? – Preguntó Killian a Emma observando unas pequeñas marcas que Neal había dejado en el brazo de ella.
- Si, estoy bien. – Asistió ella.
- Emma siempre fue una chica dura y fuerte en ese sentido. – Comentó Neal ganándose la mirada de odio de todos los presentes.
- Dame un bueno motivo para que no te mate a trompadas. – Dijo Killian abalanzándose hacia donde estaba Neal con furia.
- ¡Killian, no, no vale la pena! – Exclamó Emma agarrándolo fuertemente de los brazos para detenerlo. – Lo único que quiero es que se vaya y me deje en paz. – Explicó lo que necesitaba.
- Ya la escuchaste, vete y déjala en paz. – Indicó August a Neal.
- Ni pienses en volver a acercarte a ella, ni respirar el mismo aire. – Dijo Jefferson amenazadoramente.
- ¿Quién diría que ibas a tener tantos amigos dispuestos a defenderte Ems? – Preguntó Neal con una sonrisa burlona. – No te preocupes, cuando se den cuenta del caso perdido que sos ellos también te abandonaran. – Dijo guiñándole un ojo.
- ¡No te atrevas a decir algo así nunca más! – Gritó Ruby pegándole una cachetada a Neal. - ¡Nosotros somos sus amigos y nunca la vamos a abandonar! ¡Ahora vete y no vuelvas, al menos que quieras que te estrangule con mis propias manos! – Exclamó, sus mejillas coloradas de la ira que estaba descargando.
Todos se quedaron sorprendidos y en silencio ante la reacción de Ruby. Ella era una persona muy protectora de las personas que quería, pero nunca la habían visto tan enojada. Por suerte Neal le hizo caso y se fue. Después de explicar a sus amigos lo que había pasado, ellos la convencieron de que era hora de hacer algo al respecto. La acompañaron a la oficina de Cora y llamaron a sus padres. Emma relató lo que había pasado en todos los encuentros con Neal; el de Granny's, el de la estación de servicio y el del colegio. Cora era la alcaldesa y Emma era la hija de sus mejores amigos, así que tenía que haber algo que pueda hacer. Todas las personas y comercios del pueblo iban a ser advertidos sobre la presencia Neal. Cora también consiguió una orden de restricción por parte del jefe de la policía, la cual indicaba que Neal debía estar a doscientos metros de distancia de Emma, sino sería detenido. A partir de eso, todos se sintieron más tranquilos y fueron a cenar todos juntos para festejar el regreso de Liam. Lo resuelto en la reunión con Cora parecía haber hecho efecto, ya que pasaron varios días y Neal no había vuelto a aparecer.
Emma se reunió con todas sus amigas a estudiar historia, ya que al otro día tenían un examen. Emma las invitó a su casa y les propuso que se quedaran a dormir durante la noche. Esa era la primera vez que se animaba a hacer algo así, y debía admitir que se sentía bien. La casa donde vivía se había convertido en su hogar. David, Leo y Mary Margaret se habían convertido en su familia. Ahora que tenía esas cosas, las aceptaba y las quería, podía permitirse compartirlas con los demás. Emma miró a cada una de sus amigas sentadas alrededor de la mesa del comedor, cada una en estado de frustración y/o aburrimiento por el hecho de tener que estudiar, y sonrió intentando guardar en su memoria cada pequeño detalle de esa maravillosa experiencia. Emma esperaba que siempre fueran amigas y siempre vayan a tener momentos para compartir.
- ¿Qué te tiene tan distraída? – Preguntó Ruby a Emma.
- Nada. – Respondió Emma haciéndose la desentendida.
- Si, claro. – Dijo Ruby irónicamente. – Entonces si te preguntó, ¿Qué pasó durante el segundo gobierno de Lincoln, me sabes respoder? – Pidió saber demostrando que tenía razón.
- De acuerdo, lo admito, estaba distraída pensando. – Dijo Emma levantando sus manos defensivamente, en señal de que se había dado por vencida.
- ¿Qué pensabas? – Preguntó Ariel con curiosidad.
- En que nunca había estudiado en grupo y se siente bien. – Respondió Emma con una sonrisa.
- Yo tampoco había estudiado en grupo antes. – Coincidió Regina.
- ¿Nunca estudiaste con Millah y Zelena? – Cuestionó Ana asombrada.
- No, nunca, ellas no solían querer juntarse para ese tipo de cosas. – Contestó Regina pensativamente.
- Se siente bien estudiar en grupo, pero no creo que nos vaya a ir bien si seguimos así. – Se quejó Elsa, dejando caer su cabeza sobre su libro.
- No seas exagerada, a vos siempre te va bien en los exámenes. – Le recordó Ruby.
- ¿Por qué no hacemos una pausa para cenar y después seguimos? – Propuso Emma al ver que todas estaban distraídas y necesitaban un descanso.
Decidieron pedir comida china, pero antes que llamaran para hacer el pedido Mary Margaret las sorprendió ofreciéndoles unas pizzas caseras. Sus padres y su hermano cenaron junto a ellas, después las dejaron seguir estudiando. Una vez que habían comido se pudieron concentrar mejor, y estudiaron un largo rato. Debatieron distintas opiniones sobre los hechos, y se ayudaron explicando lo que alguna no entendía. Cuando estuvieron satisfechas con lo que sabían, se pusieron a conversar relajadamente.
- ¿Vas a ir con Liam al baile ahora que volvió? – Preguntó Ariel a Elsa.
- Si, justo ayer me preguntó si quería que me acompañe y por supuesto le dije que si. – Asistió Elsa con una sonrisa.
- ¿Cómo esta llevando lo de su mano? – Preguntó Emma preocupada.
- Se lo esta tomando mucho mejor de lo que pensé que iba a hacer. – Respondió Elsa dando un suspiro. – Por supuesto que tiene días malos, pero la terapia lo está ayudando mucho. – Agregó expresando con sinceridad lo que sentía.
- Ariel con Eric, Elsa con Liam, Emma con Killian, Merida con August, Tink con Jefferson, Kristoff conmigo. – Enumeró Ana pensativamente. - ¿Ruby? – Preguntó volviéndose hacia la morocha que tenía sentada a su lado.
- Con Graham. – Respondió Ruby sonrojándose.
- ¿Finalmente decidieron dar el siguiente paso en su relación? - Preguntó Ariel entusiasmada.
- Eso creo. – Contestó Ruby algo insegura, lo cual era raro ya que solía ser muy segura con los chicos.
- Si te invitó es porque significa algo. – Dijo Elsa sonriendo al ver los nervios de su amiga.
- Solo espero que no se arruine nuestra amistad. – Dijo Ruby liberando sus preocupaciones.
- Eso no va a pasar, aún si no funcionan como novios van a seguir siendo amigos. – Aseguró Emma.
- ¿Cómo podes estar tan segura de eso? – Preguntó Ruby defendiendo sus preocupaciones.
- La manera en que se adoran y se entienden, eso no se rompe por más que la relación no funcione. – Explicó Ariel con calma.
- ¿Y vos Regina? – Preguntó Ana mirándola con curiosidad.
- ¿Yo qué? – Preguntó Regina algo confundida ya que no había estado siguiendo el curso de la conversación.
- ¿Con quién vas al baile? – Aclaró Ruby.
- Con nadie. – Respondió Regina.
- ¿Con nadie? Eso no puede quedar así, tenemos que buscarte una cita, es muy aburrido ir a un baile sola. – Dijo Ana decidida a pensar con quien podían unirla para ir al baile.
Todas empezaron a soltar nombres de chicos del colegio y del pueblo que se les vinieron a la mente, pensando libremente si les parecía que podría hacer buena pareja con Regina. Emma se quedo callada, observando la situación. Regina también estaba callada, y parecía incómoda. Mientras escuchaba las distintas opciones que se les ocurrían a sus amigas, Emma recordó la conversación que había tenido hace unos días con Robin y sonrió. Estaba casi segura de que Robin la había invitado, por eso ella se sentía incómoda al escuchar los nombres de otros chicos.
- ¿Estás segura que nadie te invitó? – Preguntó Emma interrumpiendo la conversación.
- Que alguien me haya invitado, no significa que haya aceptado. – Respondió Regina.
- ¿Quién te invitó? – Preguntó Ana con curiosidad.
- Robin. – Contestó Emma por Regina.
- ¿Cómo sabes? – Reprochó Regina a Emma.
- Él me dijo que gusta de vos. – Dijo Emma sinceramente.
- ¿Te dijo eso? ¿En serio? – Preguntó Regina asombrada.
- Si. – Asistió Emma.
- ¿Cómo es que no nos enteramos antes de lo que estaba sucediendo entre Robin y vos? – Cuestionó Ana, sintiéndose tonta de no haberse dado cuenta antes.
- Vos sos la única que no te diste cuenta porque sos muy distraída. – Dijo Ruby riendo ante el reproche de su amiga.
- ¿No te diste cuenta que había una conexión entre ellos? – Intervino Elsa.
- Conexión y mucha atracción. – Agregó Ariel.
- Ahora vayamos a lo importante, ¿Por qué no queres ir con él? – Pidió saber Emma.
- Porque no estoy lista para abrir mi corazón de nuevo, aparte él se merece tener alguien mejor que yo. – Respondió Regina a modo de explicación.
- No digas eso, vos te mereces ser feliz y amada tanto como él. – Dijo Elsa con convicción.
- No necesito un chico para ser feliz. – Justificó Regina.
- Tenes razón en eso. – Asistió Emma. – Pero la felicidad incluye estar abierto a la idea del amor. Hay que amarse y dejarse amar, te lo digo por experiencia. – Aconsejó expresando lo que sentía.
- No es tan sencillo. – Negó Regina sacudiendo su cabeza.
- No, no lo es. – Aceptó Emma. – De hecho todavía hay días donde me cuesta aceptar que haya personas que me quieran, que tengo una familia y amigos. Pero los tengo, y todos nos merecemos tener eso. – Explicó emotivamente.
- Espero que no te lleve tanto tiempo aceptar lo tuyo con Robin, como a Emma le llevó con Killian. – Bromeó Ana rompiendo la tensión del momento.
- ¡Por favor! ¡Eso sería terrible! – Exclamó Ruby riendo.
- Nunca hubo una persona tan negada a aceptar el amor de un chico y de sus amigos como ella. – Dijo Elsa a Regina, señalando a Emma.
- Gracias por sus halagos. – Dijo Emma con una sonrisa irónica.
- Nosotras también te queremos. – Dijo Ariel abrazando a Emma.
Entre amigas se entendían, y solo entre amigas era posible hacer chistes de esa manera sin ofenderse. Sus amigas tenían razón, ella había estado muy negada a todo lo que tenga que ver con amor, ella podía darse cuenta de eso cuando pensaba y volvía el tiempo atrás. Pero por suerte ahora había aceptado el amor como parte de su vida y sonreía feliz de verse rodeada de personas que la querían tal como ella era. Emma esperaba que Regina pueda hacer lo mismo. Porque amor y felicidad van de la mano, uno simplemente no puede ser feliz sin amor.
