Capítulo trigesimo sexto: En el que Suiza sube adespertar a Inglaterra.
Alemania está ayudando a España a bañar los churros con el azúcar mientras Prusia controla que no se le queme el chocolate.
—Guten morguen —saluda Austria haciendo callar de golpe a España y Prusia, mientras el segundo se sonroja y baja la cabeza en automático.
Alemania se muerde el labio y Austria debe ver claramente como se poner rooooooojo de la nuca. España es el único que se da la vuelta y le sonríe saludándole y preguntándole como ha dormido, acercándosele.
Austria mira de reojo a los dos germanos y se vuelve a España sonriéndole amablemente, contestando de manera educada y distante.
Alemania mira a España de reojo y se le acerca pidiéndole casi en un susurro que le pregunte a Austria que cuantos churros quiere.
—Anda, ¿has dormido bien? ¿Qué has soñado? —pregunta España ignorando a Alemania—. Yo he soñado contigo...
A Prusia se le cae lo que tenga en las manos al suelo. Alemania carraspea mirando a España con los ojos muy muy abiertos.
—Qué bonito, Spanien —responde Austria un poco sarcástico.
—Yo no soñé contigo —establece Alemania mirando a Austria de reojo de manera trompicada y casi escupiendo.
—YO TAMPOCO —grita Prusia por algún motivo y Austria levanta una ceja mirándoles a los dos.
—Nein! YO no soñé con él! —protesta Alemania mirando a Prusia.
—YO TAMPOCO —grita Prusia de nuevo hacia su hermano.
—Mein gott... —Austria mira a España de reojo, que sonríe malignamente.
—TÚ estabas... —vamos a darle a Prusia la oportunidad de interrumpir a Alemania lanzándole el trapo que tiene en las manos a la cabeza, MUY sonrojado.
—Österreich! —grita Alemania quitándose el trapo de la cabeza, girándose a él con los ojos cerrados.
—Ja? —pregunta tranquilamente mirándoles como quien mira un partido de tenis. Alemania se sonroja un poco más.
—¿Cuántos churros quieres?
Austria mira a España de reojo, nerviosito que le sonríe mirándole de reojo y luego se vuelve al alemán.
—Uno —responde suavemente—. Pero búscamelo grande y duro.
Alemania mira a Austria abriendo la boca y sonrojándose aún más con el evidente doble sentido que esta vez hasta él ha entendido. Prusia abre los ojos como platos de espaldas a ellos y España suelta una carcajada.
—G-Gra... —carraspea —. ehh...
—Y humedécelo bien en chocolate para que esté más suave —añade España. Prusia aprieta los ojos.
—Gott... —aprieta los ojos Alemania.
—Quizás quieras también dármelo en la boca —riñe Austria a España nerviosito. Prusia se vuelve a ellos dos con las cejas en el techo sin poder creerlo.
—Basta con esto —protesta Alemania.
—Me parece que es Alemania quien quiere hacerlo —se ríe España. Prusia vuelve a darse la vuelta.
—¿Dónde está Schweiz? —pregunta el albino entredientes.
—Deutschland no quiere hacer nada —protesta Alemania poniéndole un churro cualquiera en un plato—. Es un milagro que Schweiz ya no este dónde estaba antes.
—Deustchland, bitte —protesta Austria—. Un poco de decoro.
—¿Un poco de decoro me pides a mí? —pregunta en protesta.
—Pues a ti qué te parece —le mira por encima de las gafas.
—Yo no sé qué es lo que te pasa últimamente —murmura entre dientes.
—No sé de qué hablas, nadie más que tú está haciendo comentarios improcedentes —riñe. Alemania parpadea sin entender y luego se sonroja.
—Yo no estoy haciendo ningún comentario así —murmura.
—No vamos a entrar en ello ahora y más vale que os comportéis LOS TRES cuando venga Schweiz —advierte y Suiza aparece por la puerta de la cocina.
—¿Qué dices de mí?
—Desutchland está interesado en lo que hacías cuando ha venido —responde Austria y España vuelve a sonreír, Prusia mira al español de reojo.
Suiza se detiene en seco y se sonroja.
—Estábamos hablando de que he soñado hoy con tu novio, Suiza —suelta España.
—W-Was? —nivel de histeria en aumento—. M-Mi... No es... —busca a Austria con la mirada y se sonroja—. ¿Qué... Soñaste?
—Prusia y Alemania dejaban claro que ellos NO.
Austria está FULMINANDO a España. Suiza mira a Prusia y luego a Alemania... Finalmente a España. Se sonroja al pensar que él también soñó con Austria.
—Sería divertido que tú también lo hubieras hecho, ¿no te parece? —pregunta España a Suiza, quien se sonroja y se revuelve.
—England dónde está? —pregunta mirando a Austria.
—Anda, un ganador! —España se ríe—. ¿por qué no subes a buscarle? Francia ha ido a por pan, debe estar acabando de arreglarse —miente.
Suiza, que quiere salir corriendo, valora claramente la idea
—Ya sabes, es el cuarto grande —señala España encogiéndose de hombros hacia Austria que sigue fulminándole.
—Yo te lo enseño —Prusia se lleva a Suiza de ahí.
—Yo no vi a Frankreich hoy —Alemania inocente.
—Estabas preparando churros grandes, duros y aceitosos —España le guiña un ojo. Austria pone los ojos en blanco y niega con la cabeza mientras, igualmente, Prusia se ha llevado a Suiza de los hombros. Alemania se sonroja y murmura algo incompresible.
Suiza protesta toooodo el camino, ordenándole a Prusia que le suelte y sacudiéndole las manos. En cuanto han huido de la cocina, Prusia le suelta y bufa abriéndose un poco el cuello de la camiseta que lleva, acalorado y sonrojado todavía, mirando a Suiza de reojo y carraspea.
—Was?
—Nada —sonrisa medio maligna de lado—. Ejem... Vamos —se dirige a las escaleras. Suiza frunce el ceño.
—Que es lo que quieres, ¿eh? —pregunta un poco amenazante.
—¿Querer de qué? —le mira de reojo.
—Conozco tu sonrisa... Y si lo que quieres es molestarme por la mañana no vas a lograrlo.
—Oh, nein, nein, a ti ya te he molestado bastante hoy, nein? aunque parecías estar pasándolo bien —hay un pequeño deje de envidia en ello que solamente España o Francia podrían lograr percibir. Suiza frunce el ceño y se sonroja.
—¿A ti qué te importa?
Prusia se encoge de hombros sin mirarle. Suiza se relaja un poco al ver que no hay especial agresión.
—A mí me gusta Ungarn —se recuerda más a si mismo que a Suiza, que frunce el ceño.
—Bien, quédate con ella y pónganse lejos de mí y de Österreich.
—No tengo ningún interés en ninguno de los dos más que conseguir que el señorito se largue de mi casa —asegura el albino.
—Pues parecías definitivamente interesado en hacerme la vida imposible en la mañana —comenta.
—Eso siempre es divertido —sonríe malignamente y se para en la puerta del cuarto.
Suiza niega con la cabeza y mira a Prusia de reojo.
—Quiero hablar con England a solas.
—Adelante —le hace un gesto para que pase y abra él la puerta.
Suiza espera un poco afuera de la puerta pero como no hay respuesta, frunce el ceño y abre la puerta del cuarto metiendo la cabeza.
—Engla... n... d?
Inglaterra, que tiene los labios a dos milímetros de Francia, con los ojos cerrados y la sonrisa pintadita en los labios, se sonroja de golpe cubriéndose del todo con las sábanas, asustadísimo. Francia mira hacia la puerta sin cubrirse y levanta las cejas. Sonríe.
—Guten morguen! —saluda Prusia dando saltos tras Suiza.
—En... Lo... France... Merd..e... —aprieta los ojos intentando cerrar la puerta pero Prusia se lo impide, empujándole adentro.
—Eh! Prusse —se ríe Francia mirándole.
—Non... Non! —chilla Suiza histeriquito
—Waaaaaaah —Inglaterra se hace bolita contra Francia mientras Prusia cierra la puerta con él y Suiza dentro, acercándose al francés para saludarle.
Francia se acomoda para mostrarles su mejor ángulo... Y el culo.
—Lo siento... Vámonos... Prusse —sigue Suiza en francés, histérico.
—Nah, no pasa nada, ¿a qué no? —Prusia no quiere bajar a la cocina otra vez, mirando un poco a Francia descaradamente—. Spanien se porta mal y dice cosas, ¡ven a detenerle! —pide haciendo hacia bajo el labio, para nada en serio.
—Yo estoy ocupado declarándole mi amor a Angleterre... —responde Francia mirando fijamente a Suiza, que esta sonrojado hasta los codos y se lleva un golpe por debajo de las sábanas—. Uuhh! —protesta doblando se un poquito.
—Siempre lo haces y siempre acaba histérico —Prusia se ríe.
—Bien... No es diferente esta vez.
—Mein gott... Preussen! —protesta Suiza intentando ir a la salida
—Está nervioso porque West está dándole de comer churros aceitosos a... —Prusia tiene que dejar de hablar de eso, carraspeando.
—¡Tú dijiste que no estaría France aquí! —chilla Suiza empujando a Prusia a la salida
—¡Eso lo dijo Spanien! —replica Prusia.
—Pues quien sea... ¡Par de imbéciles!
—Suisse... No es necesario ponerse histérico, ya habíamos terminado y yo pensé que Angleterre había puesto el seguro.
—Tú, ¡lárgate también! —Inglaterra empuja a Francia intentando echarlo de la cama sin salir de debajo de la colcha
—Pardon? —pregunta Francia mirando hacia las cobijas.
—¡Fuera! ¡Fuera fuera!
—¿Vas a echarme de tu cuarto ahora? —pregunta Francia con voz medida y suave.
—YES!
Francia se humedece los labios y toma aire mientras Suiza sigue empujando a Prusia fuera del cuarto, histérico.
—Bien. Entiendo, Angleterre —sentencia el francés, fríamente, dejando de abrazarle.
Inglaterra sigue empujándole y Prusia se resiste a que le echen.
—Hay límites para todo —Francia mira hacia la cama un segundo antes de girar por completo y poner los pies en el piso.
Inglaterra se queda bajo las sábanas muy muy avergonzado. Francia se levanta en todo su esplendor y Suiza consigue salir sólo del cuarto, con una disculpa en bajito para el inglés.
Prusia mira a Francia de reojo.
—Todo tiene un precio, te lo advierto —sentencia el francés mirando a Prusia y sonriéndole.
—¿Me voy? —pregunta Prusia con cara de "no me hagas bajar otra vez, bittebittebitte"
—Nein, cher, no es necesario en lo absoluto... Me echan, me largo.
Inglaterra tiembla escondido bajo las sábanas. Prusia sonríe.
—Vámonos —murmura Francia y se puede ver claramente que está enfadado.
—¿No te vas a vestir? —pregunta Prusia de manera casual más por curiosidad que por nada porque no es como que Francia desnudo le incomode a estas alturas del partido.
—Pues quisiera yo vestirme, pero claramente me echan del cuarto con urgencia.
—Oh, que divertido —sonríe un poco y le mira, se ríe nerviosito. Inglaterra aprieta los ojos porque eso no le gusta tanto.
—¿Te parece? Sinceramente a mí no me lo parece tanto... Lo que no entiendo yo es como no aprendo —abre la puerta del cuarto.
Prusia sale delante y Francia mira hacia la cama donde Inglaterra se revuelve, pero no sale
El galo frunce el ceño ofendido y cierra la puerta de un portazo. Inglaterra se queda bajo las sábanas pensando que les odia a todos, que no quiere volver a salir nunca más de ahí debajo, que todos están en su casa y va a tener que ir a echarlos.
Francia piensa que su ropa está en el cuarto del inglés... Y que Inglaterra no tiene perdón de dios en términos generales. Frunce el ceño genuinamente molesto sin poder creer que le haya echado
Es que le da mucha vergüenza, pero a Francia le ofende muchísimo que le eche frente a los demás... MUCHÍSIMO. Claro, pero es que si no le echa frente a los demás, los demás van a pensar que le gusta.
Además ahora no tiene ni ropa. Se dirige con seguridad a donde sabe que hay ropa suya, con el ceño fruncido y echando chispas. Prusia se le va detrás, nerviosito.
¿Quién dudaba del poder de España aliándose con Austria?
