Ranma ½ no me pertenece.

Mas en momentos de desasosiego quisiera ser como Rumiko y portarme mal con los fans.

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Fantasy Fiction Estudios presenta

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El año de la felicidad

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Noche de bodas

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Akane deslizó despacio la puerta de la habitación, solo lo suficiente para atisbar en el interior. Vio los muebles de siempre y dos futones en el piso, puestos muy juntos. Eso era por ahora, hasta que fueran a comprar la cama de estilo occidental.

La muchacha respiró hondamente, una vez, dos, y volvió a tomar con mano temblorosa el orifico redondo para abrir del todo la puerta. De pronto, una voz susurró, sobresaltándola.

—Rápido. Ahora que están todos abajo.

Y Ranma la metió de cabeza en el cuarto.

—¿Por qué nadie le habrá inventado cerraduras a estas cosas? —murmuró el chico observando la puerta que había cerrado.

Akane había caído desparramada encima de uno de los futones, pero se recompuso en seguida, se arrodilló y se sentó sobre sus talones, alisándose la tela del pijama. Ranma fue a sentarse frente a ella en la misma posición después de un momento. Ranma, «su esposo» se obligó a pensar.

Ambos se miraron el regazo por algunos minutos.

—Bien... aquí estamos —comentó Ranma con la voz entrecortada.

—... Sí.

Él levantó la vista y miró más allá del hombro de ella, hacia la puerta cerrada.

—Están aquí —dijo, después la miró y sonrió.

Akane, que había levantado la vista cuando él habló, le devolvió la sonrisa y se sonrojó.

—Como si fuéramos a hacer algo con ellos escuchando detrás de la puerta —comentó Ranma.

—Es la noche de bodas, eso es lo que se estila —replicó ella. Estaba luchando para seguir mirándolo a la cara y no bajar la vista.

—Ya sé —ahora Ranma se sonrojó, adelantó un poco el brazo y tomó una de las manos de la muchacha entre las suyas—. Creo que están todos tan borrachos que ni siquiera se van a dar cuenta de nada.

—Es verdad, incluso Kasumi bebió sake. Todos estaban muy contentos.

—Estaban contentos por tener una excusa para comer y beber como si se fuera a acabar el mundo —dijo Ranma haciendo una mueca, empezó a acariciar inconscientemente la mano de Akane, muy despacio.

—Es que no se resignaban a que no hubiera fiesta —dijo la chica—. Papá estuvo llorando encima de mí hasta que Kasumi me rescató, creo que el alcohol le afloja las lágrimas.

—Nah, él siempre llora así —comentó Ranma encogiéndose de hombros—. Tendrías que ver el efecto del sake en mi madre, me echó un discurso sobre la hombría, los descendientes Saotome y las tradiciones. Lo peor es que la katana se le resbalaba de las manos todo el tiempo. En serio temí por mi vida en un momento.

Akane apretó los labios para contener la risa.

Se escucharon unos murmullos ahogados en el pasillo y entonces Akane miró hacia un costado, como sopesando las posibilidades que tenía. Después gritó:

—¡Vayan a dormir! ¡No vamos a darles ningún espectáculo!

Hasta Ranma se sobresaltó. Al otro lado de la puerta hubo una conversación ahogada y algunos llantos.

Se lo dije, Saotome. ¿Qué vamos a hacer?

Acaban de perder 2000 yenes, sabía que no se tocarían ni un pelo.

Mi hijo es muy varonil, dejemos todo en sus manos.

Papá, creo que no está bien que nos quedemos aquí.

Ahora que la pequeña Akane está casada solo puedo buscar consuelo en el cálido pecho de Nabiki.

¡Ni siquiera se atreva a tocarme, maestro!

Amigo Tendo, es solo cuestión de tiempo, se lo aseguro.

Después se escucharon pasos, algunos tranquilos y otros más rápidos, gritos y más murmullos, y finalmente parecía que todos se alejaron hasta el piso de abajo.

Ranma y Akane suspiraron resignados.

—Qué locura.

—Esto es tan vergonzoso —murmuró Akane.

Ranma la miró atentamente y después le apretó la mano, acarició la palma con dedos temblorosos.

—Recuerda que... que prometiste acompañarme a... a-a un lugar —dijo.

—Lo recuerdo —asintió ella—. Claro que te voy a acompañar.

Pensó cuánto sería posible que se inflamara su cara antes de estallar.

—Serán solo dos días y no es... no es la gran cosa, pero... —el muchacho pasó saliva con dificultad—. Pero es tranquilo y v-vamos a... a estar solos... Pude esconder todo de Nabiki —agregó en voz muy baja, con cara de niño que había hecho una travesura.

El corazón de Akane empezó a latir apresurado. Por un momento se preguntó si tendría que llevar a ese pequeño viaje lo que la tía Nodoka había insistido en comprar para la noche de bodas, aunque no creía ser capaz de ponérselo nunca en su vida, y mucho menos para que él la viera.

Ya no era posible que se sonrojara más.

—Voy a ir, Ranma. Yo quiero... yo quiero estar a solas contigo —ya estaba totalmente avergonzada, así que ¿qué más daba mirarlo a la cara?

Él le devolvió la mirada, estaba sonriendo. Akane sintió que las puntas de sus dedos le hacían cosquillas en la palma de tan leves que eran acariciándola.

—Nunca te vi sonreír —comentó.

Ranma no pudo evitar arrugar el entrecejo.

—Yo siempre sonrío.

—No, tú no sonríes —dijo ella muy segura—, haces ese gesto de engreído, esa mueca de superioridad. Pero hoy te la pasaste sonriendo de verdad y creo que nunca te había visto así.

El muchacho parecía confundido.

—Bueno... no sé... Estoy feliz —replicó encogiéndose de hombros.

A ella se le llenaron los ojos de lágrimas.

—Yo también —dijo con el rostro mojado.

—Pero... pero ¿por qué lloras entonces? —Ranma la miró afligido, moviendo los brazos sin saber qué hacer.

—Es por la emoción —le explicó Akane secándose las lágrimas—. No es algo malo.

—Nunca voy a entender a las chicas —sentenció Ranma desconcertado—. Sobre todo a ti, eres tan rara.

—Gracias —replicó ella con ironía y un gesto de enfado.

Se quedaron en silencio un rato.

—Entonces… ¿qué deberíamos hacer? —preguntó al fin Ranma.

—No lo sé… ¿Quizá jugar a algo?

—¿Cómo qué?

Trajeron todos los juegos de mesa que encontraron en la casa, y dos mazos de naipes. Se la pasaron jugando, discutiendo cuando alguno supuestamente hacía trampa y haciendo las pases después, para finalmente cambiar de juego.

Cuando los venció el sueño se durmieron tranquilos y felices, cada uno en su propio futón, porque aún eran demasiado tímidos para estar más cerca.

Siempre, en los años por venir, Akane recordaría con cariño y mucha risa la manera en que habían pasado su primera noche como marido y mujer, su noche de bodas.

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FIN

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Nota de autora: ¿Han leído mi fic Todo el olvido está lleno de memoria? Pues esta historia encaja en ese universo, digamos que es una escena que nunca se vio, pero que ocurrió en esos años que no se cuentan en aquel fic.

Hoy quiero saludar a todas las mujeres, aprovechando este día en que se recuerda que ocupamos el mismo lugar, y somos igual de importantes, que los hombres.

Disculpen que no tenga tiempo ahora para nada más, ya mañana podré responder sus comentarios y saludarnos uno por uno, pero sepan que siempre los leo. Gracias: rosefe-123, Akasse-Rainda, Haruri Saotome, Ivarodsan, KityTyKitt, Amigocha, Dee-Dee Zednem, UsaBlue, ElvisF231, Litapaz, Akai27. Muchas gracias por todos sus comentarios que siempre encuentran nuevos aspectos de mis historias y me hacen pensar mucho.

Recuerden la página de facebook Fantasy Fiction Estudios, donde hay avisos de todas las actualizaciones y todo lo que hacemos en el fandom; también muchos temas interesantes y buena música.

Nos vemos mañana. Besos para todos.

Romina