Capítulo 35

POV Bella

En la pantalla pareció la hermosa e idílica imagen del rostro de Edward con una magnifica sonrisa torcida. Las memorias que me había pasado meses adorando en mi mente, no le hacían justicia al hombre que veía en la pantalla del computador: Estaban sus cabellos cobrizos despeinados, su frente recta seguida de sus cejas pobladas del color de su cabello, sus maravillosos ojos verdes con un brillo mayor al que recordaba, su nariz perfilada y sus labios… — ¡Dios! Esos labios — Solté un suspiro y pasé mi vista por su fuerte y cuadrada mandíbula. Sin querer reviví en mi mente los momentos en los que él y yo hacíamos el amor y yo pasaba mi lengua acariciando cada línea de su mandíbula y luego dejaba pequeños mordisquitos en ella; no hace falta que me sonrojé al pensar en eso.

Ambos nos quedamos en silencio durante unos minutos -que parecieron más bien años-, en los que nos reconocíamos de nuevo. Últimamente habíamos estado hablando y nos acompañábamos de alguna forma, pero no nos veíamos y mucho menos nos escuchábamos; por mi parte, yo me imaginaba la voz de Edward cada vez que leía alguno de sus mensajes o imaginaba el sonido de su risa cada vez que me enviaba "jaja". Ahora lo tenía en vivo y en directo, no tan "frente a frente" como me gustaría pero al menos era algo.

— Hola — Dijo rompiendo el silencio y formando una -aún más- perfecta sonrisa torcida donde pude detallar un pequeño huequito al lado derecho de su labio.

— Hola — Respondí aun sumida en mis recuerdos, me temblaba todo el cuerpo y probablemente el tono de mi voz no hubiera sido lo suficientemente alto como para que me escuchara bien.

Me quedé embelesada viéndolo, hasta que pasé mi vista por el pequeño rectángulo que había a un lado de la pantalla. Di un pequeño brinquito para luego ahogar un grito con mis manos y saltar fuera de la cama y, por lo tanto, estar fuera del campo de visión de Edward. Empecé a correr por todas partes como una loca, asegurándome de no tropezar con nada y aguantando los gritos de ansiedad que amenazaban con salir de mis labios.

— ¿Qué pasó, Bella? — Escuché su voz a lo lejos, sonando preocupada.

Para entonces, yo estaba en el baño quitando la toalla de mi cabeza y buscando desesperadamente una peinilla para cepillar mi cabello. Maldije en mi mente cuantas veces pude, mi cabello estaba hecho una maraña y no podía evitar que se me salieran pequeños griticos cada vez que pasaba la peinilla por el largo de mi cabello tratando de desenredarlo.

— ¿Estás bien? — Preguntó Edward.

— Sí, por su puesto… Estoy contigo en… un segundo — Dije atropelladamente mientras seguía halando fuertemente mi cabello con la peinilla.

Empecé a halar mi cabello más fuerte, hasta desenredarlo. Corrí de nuevo a la cama y me senté como si nada hubiera pasado, aunque mi respiración agitada y mis mejillas coloradas no me ayudaban mucho.

— ¿Qué pasó? — Preguntó alzando sus hermosas cejas.

Me puse las manos en la cara por un segundo — Traía la toalla en la cabeza. Lo siento mucho, se supone que en este "reencuentro" todo iba a ser perfecto, pero lo arruiné con mis estupideces. Debí haberlo notado, soy… — De repente me interrumpió su risa — No entiendo cómo te puedes reír, estaba horrenda y me veía como una perdedora desalineada.

— No, te veías adorable y no me importa si hubieras llevado un calamar en la cabeza; te lo he dicho millones de veces, eres hermosa Bella — Se encogió de hombros — Está bien, no vi tu hermoso y largo cabello color caoba antes de que te quitaras la toalla; pero vi tu magnifico rostro en forma de corazón que termina con un mentón ligeramente puntiagudo; tu piel pálida y cremosa; tus ojos enormes color chocolate con ese brillo intenso que me enloquece; tu frente amplia y seguida de ella, tus delineados y rellenos pómulos que se tornan color carmesí cuando te avergüenzas, estás agitada o te enfadas demasiado; tu nariz fina y definida; tus labios grandes y canosos que a veces son víctimas de tus blancos dientes… Solo dime cuando quieras que me detenga — Su sonrisa se amplió más.

Sentí mis mejillas arder — Edward… No necesitas decir todo eso — Alcancé a susurrar.

No podía creer que me estuviera diciendo todo eso, ya estaba demasiado nerviosa y tal como él lo había dicho, mis mejillas estaban realmente acaloradas e iban a explotar en cualquier momento, ni hablar de que estaba a punto de hacer sangrar mi labio de tanta fuerza que estaba empleando al morderlo sin piedad entre mis dientes. Mi Edward, era un hombre maravilloso, más de lo que yo merecía y aun así lo tenía haciendo todo lo que yo le pedía para seguir con nuestra relación — ¡Dios, lo amo tanto! — Gritaban mi cerebro y mi corazón al mismo tiempo que golpeaba contra mi pecho.

Torció una mueca con sus labios de manera pensativa — Quizá no — Se encogió de hombros — Pero si necesito decir cuánto te amo y lo mucho que te extraño, quiero tenerte a mi lado cada segundo de mi vida — Recalcó ferviente.

Sonreí — También yo, te extraño mucho y… Ya que no hay secretos entre nosotros… La verdad es que en algún momento me arrepentí de haberte pedido la video llamada — Me mordí el labio que había liberado por pocos segundos antes de que sangrara.

— Lo supuse, después de los eternos minutos en los que no supe nada de ti — Contestó con suficiencia.

— Bueno, la idea fue de Emmett porque él sabía lo mucho que yo quería verte y me invitó a la fiesta de cumpleaños de Tasha, me propuso hacer la video llamada para que en la fiesta… Fuera más fácil que nos viéramos — De nuevo, mi labio inferior estaba entre mis dientes, era obvio que estaba hablando de más y en algún momento lo espantaría.

— ¿Y el veredicto? ¿Te arrepientes? — Alzó las cejas sin siquiera molestarse por la declaración que había hecho.

Negué con la cabeza — Para nada — Sonreí tímida — Quería verte y no sabía si estaba lista para hacerlo en persona; pero ahora que estamos hablando así, me confirmo a mí misma que no pude haber tomado mejor decisión — Me dejé hipnotizar por la sonrisa seductora de Edward y su brillante.

Seguimos hablando hasta que se hizo de madrugada, ya veía cómo él luchaba por mantener los ojos abiertos y seguir haciéndome sonreír y yo quería seguir hablando con él, pero ya era tarde, ambos estábamos cansados y nos esperaban múltiples ocupaciones en el trabajo ese mismo día. Al final de la conversación decidimos dejar nuestros mensajes de texto diarios y seguir con las video llamadas a la misma hora en la que generalmente hablábamos. La prueba definitiva iba a ser el domingo cuando nos reencontráramos en persona nuevamente durante el cumpleaños de Tasha.

— Señora McCarthy, la señora Brandon la está buscando — Decía mi secretaria del otro lado de la línea.

— Claro, hazla pasar — Respondí mientras tecleaba unos últimos datos en mi computador.

Ya habían pasado dos días desde que Edward y yo nos veíamos por cámara y hablábamos cómodamente hasta que nuestro cuerpo nos informaba que era hora de descansar. Edward era como mi calmante personal, porque esos dos días se habían convertido en un caos en mi trabajo: Las demandas empezaron a llover con más frecuencias, mantuve más tiempo en el tribunal con Astrid que en las sucursales o pendiente de alguno de los hoteles. Emmett intentó estar conmigo en los tribunales como testigo y también como miembro activo de la compañía para declarar a mi favor; pero no sirvió mucho su presencia allí, ya que eran más los que creían que yo era culpable que los que creían en mi verdadera inocencia: a fin de cuentas los únicos que creían en mí eran Jasper y Emmett; los Vulturi se habían encargado de convencer a todos los empleados de mis culpabilidad y por lo tanto, llevarme a prisión.

Lo único que esperaba era que Astrid me trajera buenas noticias, porque no creía poder soportar una mala noticia siendo testigo de que habían lavado activos, de nuevo, precisamente en las áreas que estaban a mi cargo.

Las puertas de mi oficina se abrieron mostrando a Astrid Brandon en todo su esplendor y belleza, nadie podía decir que Alice no era su hija porque se parecían de pies a cabeza. Ella tenía una sonrisa un poco más marcada de lo que acostumbraba y se acercó a saludarme con un fuerte abrazo.

— Es un gusto Astrid, siéntate ¿En qué puedo ayudarte? — Dije señalando la silla frente a mí.

— En realidad, vengo a traerte muy buenas noticias — Arqueé una ceja y sonreí — Creo que todavía no has hablado con el investigador que contrataste, me dijo que no se pudo comunicar contigo… Pero eso no importa, está trabajando con varios de sus compañeros siguiendo los pasos que dan cada uno de los Vulturi — Me extendió un sobre de manila sellado —Yo tengo una copia de todo esto. Él encontró pruebas de los asesinatos que han inducido incluyendo el de tus padres y que no solo te han estado inculpando a ti, sino a otras personas en empresas en las que son socios; todos están involucrados, desde Aro hasta Félix— Bajó la cabeza con algo de pena — Éste último es quien ha estado haciendo todos los arreglos para que el fraude aparezca a tu nombre; aunque todavía no tenemos pruebas suficientes para confirmar eso, pero los investigadores no lo descartan.

Negué con la cabeza lentamente — Él era el mejor amigo de Emmett… Le dolerá mucho saberlo — Cerré los ojos y volví a abrirlos — ¿Qué debemos hacer ahora? — Pregunté intrigada, tenía que salir de esto lo antes posible.

— Ya pedí una audiencia en la que estén presentes todos los socios de la compañía, allí mostraremos las pruebas y dejaremos el resto en manos de los demás abogados y de la justicia. La idea es que los tomemos por sorpresa para que no tengan posibilidad de fugarse o planear algo elaborado — Me informó.

— ¿Cuándo dices que es la audiencia? — Pregunté.

— El martes de la otra semana, esto que estamos hablando no puede salir de aquí; con todo el dolor de mi alma, ni siquiera lo puede saber Emmett porque tenemos que tener en cuenta que a él también lo siguen — Sugirió.

— Correcto, entonces revisaré los archivos que me diste y le sacaré copia a cada uno. Gracias por todo — Le di un abrazo extendido.

— Fue un placer, linda. No se te olvide que debemos vernos antes para prepararlo todo y nadie sospeche de nada de lo que está pasando. Dame tu palabra, Bella — Asentí con una sonrisa — Bien, entonces no me queda más por hacer, nos vemos después — Y sin decir más, se fue.

Apoyé mi espalda en el sillón y solté un sonoro suspiro, todo esto del robo y los hoteles me estaban llevando al límite. Todavía no sabía que tan buena idea era ocultarle todo esto a Emmett, después de todo él también estaba implicado y merecía conocer todos los detalles, no quería preocuparlo y lo menos que quería era engañarlo. Tenía que desahogarme con alguien, pedirle el consejo a alguien externo a la situación… Pensé inmediatamente en Edward y saqué mi celular, pero antes de que pudiera siquiera poner el número, tenía a Aro frente a mí; no escuché en qué momento entró y me tensé.

— Linda Bella ¿Cómo has estado? — Empezó a caminar hacia mi escritorio y se auto-invitó a tomar asiento frente a mí.

Yo lo miraba con desconfianza, esta visita de él no era para nada gratis, con la mente criminal de ese hombre quién sabe que podía estar pensando y tenía que admitir que eso me estaba llegando a asustar. Sin embargo, nunca le demostré nada de terror, al contrario estaba firme en mi puesto con una sonrisa que parecía ser verdadera, pero estaba siendo realmente hipócrita porque aquel tipo que había asesinado a mis padres y me había metido en tantos embrollos, no me agradaba antes y mucho menos ahora que lo conocía más.

Extendí más mi sonrisa — Es un gusto tenerte por aquí ¿En qué puedo ayudarte, Aro? — Pregunté fingiendo amabilidad, extremadamente interesada en saber qué quería ahora.

Se acomodó en su puesto poniendo su tobillo derecho sobre su rodilla izquierda y juntó sus manos entrelazando sus dedos. Cuando creí que no podía intimidarme más, puso sus codos sobre mi escritorio y me lanzó una mirada con la que me analizaba diabólicamente de pies a cabeza. Seguí con la frente en alto, sin demostrarle todo el pavor que sentía por su escrutinio y me acomodé mejor en mi silla poniendo una pierna sobre la otra.

— Estaba paseando por la sucursal y no sé… — Hizo una magüe aparentemente desinteresada con su mano — Me pareció interesante venir a preguntarte cómo iba tu situación con la justicia… Realmente es solo por seguridad, ya que como sabes, sigo siendo socio de la compañía hotelera; lo último que quiero hacer es inmiscuirme en tu vida personal — Sonrió.

— Bien, todo va bien — Me limité a responder.

Quería decirle que Astrid había venido a decirme que él y su familia eran los verdaderos culpables de todo el caos que invadía la compañía, me moría por ver su rostro cuando todo esto se revelara. Pero tenía que ser paciente, si se me llegaba a escapar alguna palabra, lo alertaría y se inventaría alguna excusa para huir, culpar a alguien más o en el peor de los casos asesinar a alguien inocente. Prefería por ahora, mantener mi boca cerrada.

Hizo una mueca de aparente felicidad — Oh, me alegra que todo vaya bien, todos los miembros de la mesa directiva creemos fielmente que eres inocente y ahora lo puedes comprobar — Dijo y solo pude sonreír hipócritamente — Sin embargo, me tiene muy preocupado que haya alguien aquí que nos esté robando ¿No te parece aterrador? Tenemos que descubrir de quién se trata — Comentó con firmeza y sus ojos analizando todo de manera siniestra.

— Claro — Sonreí — De todas formas, pienso alejarme de aquí por un tiempo cuando se demuestre mi inocencia y dejaré todo ese asunto en manos de Emmett y de los abogados, yo ya tuve suficiente de eso por algunos años — Suspiré sonoramente.

— Totalmente de acuerdo contigo, Isabella — Arrastró las letras de mi nombre saboreándolo. Mentalmente hice una mueca de asco, aunque seguía con la sonrisa hipócrita tatuada en mis labios, mientras él hablaba — Me parece excelente la idea de que te alejes de todo el asunto de lavado de activos y si me permites añadir, yo me podría encargar de todo eso y dejar a Emmett por fuera… No queremos que haya otro malentendido y él salga perjudicado o cualquier otro miembro de su familia y amigos — Exclamó en forma de advertencia.

Moví mi cabeza de lado a lado — Me perdí en alguna parte, no entendí muy bien que fue lo último que dijiste — Aro levantó una ceja — ¿Por qué Emmett tendría que hacerse a un lado? Me refiero a que él es, prácticamente, el dueño de la compañía, él es el fundador de toda la compañía hotelera y todos estos asuntos lo comprometen a él directamente, su familia o amigos no tienen nada que ver ¿Me equivoco? — Arqueé una ceja.

Aro se puso en pie y empezó a caminar hacia la puerta — Cierto, lo comprometen y no tienes idea de lo mucho que lo van a comprometer a él, a su familia y amigos, si no se hace a un lado y me deja todo esto de la parte financiera a mí — Sonrió con suficiencia y se fue cerrando la puerta.

Solté un suspiro — ¿Qué había sido todo eso? ¿Me había amenazado para que convenciera a Emmett de hacerse a un lado y dejar que él siguiera robando? — Golpeé mi escritorio con el puño cerrado, ese hombre no le podía hacer eso, no nos podía seguir manteniendo presos del miedo. Estaba furiosa, me sentía impedida de hacer algo para detenerlo, tenía que abrir el sobre que me había traído Astrid. Lo sostuve entre mis manos temblorosas y lo rasgué con fuerza: Allí estaba todo; la forma en la que había actuado él y su familia para que el robo quedara a mi nombre bajo documentos y cifras falsas, habían fotografías de él hablando con asesinos y luego pagándoles.

Encontré cuatro CD´s, los puse en mi laptop y él estaba como protagonista en cada uno de ellos junto a algún miembro de su familia y dos o tres asesinos. En los primeros tres se podían oír perfectamente cómo él le daba instrucciones para asesinar a alguien. Me dolió mucho ver el segundo video, allí hablaba de mis padres y de cómo habían incendiado la casa, se mostraba como ellos habían tratado de escapar pero se encontraron con todas las puertas selladas… Todo, lo dijeron todo y hasta se podía ver cómo habían preparado todo para que la casa se incendiara con ellos adentro y luego la casa explotara. Lloré a mares viendo ese video, me imaginé a mis pobres padres angustiados, luchando por salir, pensando en su vida que pendía de un hilo.

Para cuando finalizó el tercer video, ya estaba más calmada y vi el último que era el más largo y contenía información de casi todos los robos que se habían hecho en la empresa y a groso modo, la forma en la que me habían culpado a mí. Jadeé poniendo ambas manos en mi boca, quería llorar aún más; de pronto, escuché mi celular y dejé que sonara hasta la quinta llamada cuando no resistí más y dejé que mis lágrimas salieran al mismo paso que respondía la llamada.

— ¿Si? — Pregunté sin molestarme en ocultar mi voz llorosa.

— ¿Bella? ¿Estás llorando? ¿Qué pasó, hermosa? — Era Edward al otro lado de la línea quién me hablaba preocupado.

¡Dios! — Refunfuñé mientras secaba mis lágrimas e intentaba volver a la actitud que tenía antes de ver esos videos. Me acomodé el celular en mi oreja, alisé mi falda, crucé las piernas y arreglé unos cuantos papeles que tenía en el escritorio ocultando los CD´s en un cajón, como si él o alguien me estuvieran viendo.

— Bella, háblame ¿Qué tienes? — Volvió a preguntar al darse cuenta de que yo no le respondía.

— Yo… No es nada… O bueno, tal vez si sea algo… Pero no creo poder hablarlo por teléfono y me gustaría verte para poder decírtelo… Yo… — Me quedé jugando con un lápiz de mi escritorio, no sabía si este era el momento apropiado para verlo frente a frente.

— No te preocupes, hablamos por cámara si quieres. En un rato llego al apartamento y me cuentas — Propuso.

— Edward, eres muy lindo y comprensivo; pero estoy trabajando, no puedo irme y dejarlo todo. Si no es mucha molestia, prefiero decírtelo esta noche, en nuestra video llamada habitual — Tragué saliva arrepentida.

Al parecer, Edward detectó mi estado de ánimo en mi tono — ¿Crees poder aguantar toda la tarde con ese dolor que, supongo, debes tener en el pecho? — Ya me lo imaginaba arqueando una ceja, cuestionándome — No quiero que sufras más, Bella y si te ayuda en algo sabes que me tienes para desahogarte o para asesinar a alguien y enterrar su cadáver, lo que sea — Sonreí levemente imaginándome con Edward asesinando a cada uno de los Vulturi -empezando por Aro- y luego escondiendo el cadáver.

— Lograste sacarme una sonrisa, no creo ser capaz de hacer eso, pero gracias por la llamada. Me ayudaste mucho a relajarme y por lo menos dejar de llorar antes de que alguien me viera.

— Quisiera poder hacer mucho más que eso… Ok, ¿Nos vemos esta noche? — Preguntó como si la respuesta no fuera obvia.

— Por supuesto, te amo — Sonreí como boba.

— Y yo a ti — Respondió a manera de despedida.

Con eso dimos por terminada nuestra llamada. Solté un suspiro, Edward me había ayudado a calmarme lo suficiente como para seguir trabajando, pero eso no quitaba el dolor que sentía y los recuerdos que se agolpaban en mi mente y corazón cada vez que escribía un número o revisaba una cifra, en todos ellos podía ver la sonrisa maquiavélica de Aro llenándose de triunfo y regodeándose con cada centavo que se estaba robando.

Quería salir corriendo, esconderme en algún lugar y simplemente dejarlo todo para poder buscar mi propia felicidad — ¿Era mucho pedir? — Quería estar con Edward, con mis amigos y tener una vida normal; sin preocuparme por los reporteros, aparecer mal en las revistas o contratando abogados para evitar ir a prisión por algo que no había hecho… Más que todo, quería a mis padres con vida; casados o divorciados, no me importaba mientras pudiera estar con ellos.

Pronto, escuché el sonido del teléfono de la empresa y tomé el auricular respondiendo el llamado de mi secretaria.

— Dime — Respondí mientras terminaba de teclear algunos datos que me había pedido Emmett en la mañana para la junta del siguiente día.

— Jasper Withlock está aquí, quiere hablar con usted — Me informó con un tono extraño.

— Claro, dile que puede pasar ¿Algo más? — Pregunté.

— Si, señora… — Dudó un segundo — ¿Está bien? Parece que ha estado llorando — Comentó preocupada.

Bufé por lo bajo — Estoy bien, gracias por la preocupación. Por favor, asegúrate de dejarme libre el fin de semana y el lunes, gracias — Traté de desviar el tema sin ser grosera.

— Claro — Respondió y terminó con la llamada.

Rápidamente, tomé el bolso con mi maquillaje; me lo había regalado Alice y ella aseguraba que era perfecto para cuando quería ocultar que había estado llorando. Nunca lo había necesitado pero era tiempo de estrenarlo por fin. Me maquillé lo más rápido que pude antes de que llegara Jasper y se uniera al grupo de las personas que me preguntaban por qué razón había estado llorando o si me sentía bien. No podía creer que hasta la secretaria se diera cuenta de que estaba con humor de perros solo al oírme hablar.

Las puertas de mi oficina se abrieron y Jasper entró con la cara metida entre todas las hojas que llevaba en el folder oscuro que cargaba consigo y, consciente de que yo estaba en frente, empezó a hablar son siquiera mirarme.

— Hola, Bella. Emmett me pidió que revisara los planos del hotel que vamos a remodelar en Japón y que después te pasara los informes a ti, pero creo que tenemos algunos problemas y veo muy difícil que… — Se quedó en blanco a penas al levantar la vista y verme — ¿Te pasó algo? ¿Por qué estabas llorando? — Preguntó preocupado con los ojos abiertos.

— No estaba llorando — Empecé a restregarme los ojos — ¿Qué querías, Jasper? — Rápidamente desvié el tema y arqueé una ceja mostrándole que no quería que me preguntara nada sobre mi estado de ánimo.

Él se quedó pensativo un rato y luego pareció olvidarlo todo o simplemente, lo dejó pasar por el momento. Aun alerta, se sentó en la silla frente a mí, en la que hace algún tiempo había estado Aro; un ligero escalofrío recorrió mi cuerpo y solo atiné a sonreír en una mala actuación para que Jasper no se diera cuenta, aunque lo hizo y achicó los ojos.

— En serio, si no quieres hablar conmigo… Puedo llamar a Edward… — Ofreció.

Lo interrumpí inmediatamente — No es necesario, hablé con él hace unos minutos y quedamos en que lo discutiríamos en la noche — Comenté con simplicidad — ¿Necesitabas algo? — Pregunté queriendo dejar el tema de lado.

Asintió entendiendo que no quería hablar de mi situación emocional justo en ese instante y siguió con el trabajo.

— Sí, de hecho estuve revisando los planos del hotel que Emmett dice que quiere renovar en Japón y todo está realmente mal — Extendió uno de los planos sobre mi escritorio. Abrí mis ojos al verlos por encima — ¿Ves? — Preguntó desesperado — Él me dijo que te pidiera que los revisaras y luego vendría a hablar contigo, pero creo que simplemente lo está evitando.

Fruncí el ceño y tomé el teléfono para comunicarme con mi secretaria, rápidamente marqué el número cero y le pedí que le dijera a Emmett que se acercara a mi oficina. El susodicho no demoró mucho en llegar. Todos nos acomodamos en la mini salita que estaba en la oficina.

— Cuéntenme ¿Para que soy bueno? — Preguntó Emmett en tono burlón y despreocupado.

— Se está cayendo el hotel en Japón y tú lo sabías ¿Te parece poco? ¿Por qué hasta ahora nos enteramos? — Esta vez yo estaba bastante alarmada para ser sutil e intenté con todas mis fuerzas no gritar.

Emmett hizo una mueca de desinterés con la mano — Vamos, Bella, no seas exagerada, el hotel no se está cayendo — Uso un tono ligero.

— No, simplemente se está yendo de lado porque los cimientos de la parte inferior izquierda quedaron mal hechos. Tenemos que demoler y reconstruir — Comento Jasper, a lo que yo asentí con la cabeza.

— ¿Qué? ¿Tienen idea de la fortuna que cuesta hacer eso? — Esta vez sí se notaba el tono exaltado en su voz.

Se me hizo demasiado extraño que Emmett me diera esa respuesta. Él era un hombre caritativo, para nada codicioso y nunca reparaba en gastos, menos cuando se trataba de alguno de los hoteles; de hecho, algunas veces llegaba a ser un despilfarrador de primera y tenía que haber alguien cerca para que lo detuviera.

— O se demuele y se reconstruye. O se cierra el hotel. Tú decides, jefe — Expresó Jasper decidido, para luego dejar caer su espalda en el sofá y cruzarse de brazos.

Emmett soltó un bufido dejando ver que no le había gustado la idea, que no cerraría el hotel pero tampoco volvería a construirlo de ceros. Solté un suspiro y mire a Emmett, me sorprendía la decisión que estaba tomando, pero era la única oportunidad que tenía para convencerlo de volver a iniciar la construcción y que no fuera tacaño por primera vez en su vida. Sin contar que haría que me dijera lo que estaba pasando realmente.

— Emmett, si alguno de los clientes de ese hotel o incluso el personal se entera de que el edificio está mal construido, se nos puede venir miles de demandas encima y créeme, ya tengo demasiado de eso como para tener que enfrentarme a otra ¿Eso es lo que quieres? — Pregunté arqueando una ceja.

— Déjame en paz, Bella — Alzó la mano despreocupado y caminó unos cuantos pasos para darme la espalda — Nadie se va a enterar y cuando lo creamos prudente, cerraremos el lugar. Si hicieras bien tu trabajo, sabrías que ese hotel es el que nos genera más ganancias, de ninguna forma se cerrará hasta que sea el momento.

— ¿EN SERIO? — Grité — ¿De repente eres tacaño y codicioso, McCarthy? — Mi tono estaba normal escondiendo tantas emociones como podía contener mi cuerpo.

Ya estaba suficiente enfadada, nunca lo llamaba por su apellido a no ser que estuviéramos discutiendo y eso solo había sucedido tres veces en nuestro largo y "feliz" matrimonio. Con eso, no hacían falta los gritos porque él me conocía lo suficiente y no creía que esta fuera una de esas veces en las que él simplemente se iba y me dejaba echando humo por las orejas.

— No me retes, Swan. Ambos sabemos que yo gano cualquier reto que pongas — Siseó con los dientes apretados al igual que sus puños.

Estábamos a corta distancia, gracias a mis tacones pude llegar un poco más debajo de sus hombros, lo suficiente como para que él no se creyera el dueño del universo. Aun así, estábamos cara a cara con algunos centímetros que separaban nuestras narices, yo también apreté los dientes. Jasper alzó las cejas completamente sorprendido, no había ningún problema con él porque estaba al tanto de mi verdadero apellido y Emmett podría estar enfadado pero nunca tanto como para hacer público cualquiera de mis secretos.

Solté una risa sarcástica — Entonces toma esto como un reto y como una acción de libertad por mi parte: Quiero el divorcio en este mismo instante — Pedí arqueando una ceja.

Ambos sabíamos que en algún momento dejaríamos de ser marido y mujer. Desde que él decidió rehacer su vida con Rosalie y su hija -en secreto- y más tarde cuando yo me aventuré a darle una nueva oportunidad a mi relación con Edward. Llegamos al acuerdo de que nos divorciaríamos cuando alguno de los dos lo creyera prudente y el otro tenía que aceptar quisiera o no… Aunque, para el momento en el que hablamos de eso, ninguno de los dos creyó que tendría que ser obligado para aceptar. De todas formas, también repartimos nuestros bienes, Emmett se quedaría con la empresa y la casa de verano en Hawái, por mi parte me quedaría con la casa en la que vivimos y Emmett tendría que darme el treinta por ciento de las ganancias que tuviera su emporio de hoteles, sin importar si yo trabajara o no con él.

Seguramente, Emmett recordó aquel trato y apretó más los dientes; si yo ponía la demanda de divorcio, todo lo que tenía y debía la empresa quedaba en manos de él, porque ambos estábamos claros en que yo me tomaría un receso del trabajo y luego pensaría si seguiría trabajando o no. Seguí sonriendo por la victoria y caminé hacia mi escritorio poniendo mis palmas abiertas sobre el mismo.

— Tú decides, Emm: Dime qué es lo que está sucediendo realmente o nos divorciamos en este segundo.

— Te lo diré de nuevo: No me retes, sabes bien que siempre gano — Se hizo el fuerte caminando un paso hasta mi escritorio. Aún seguía a una considerable distancia.

— No, la que gana soy yo… Por eso te casaste conmigo ¿No? — Dejé un espacio en silencio — Entonces ¿Nos vamos a divorciar? — Arqueé una ceja.

Toqué el auricular del teléfono, solo haciendo magüe que lo iba a levantar para llamar a mi secretaria y que trajera los documentos que estaban en una carpeta, la cual rezaba en toda la portada "TOP SECRET" y nadie podía tocarla a no ser que yo estuviera presente o la pidiera; de hecho, casi nadie sabía de aquella carpeta, solo Emmett y yo, ni siquiera mi secretaria la había visto porque estaba bien camuflada en un viejo portafolio que se suponía que tenía los primeros balances financieros del primer hotel que Emmett fundó.

Jasper miraba la situación con los ojos abiertos y se los refregaba de vez en cuando para asegurarse de que todo fuera verdad. Emmett y yo nunca discutíamos. El rubio espectador tampoco se atrevía a interferir por alguna razón. Ni él ni nadie lo haría, Jasper se veía demasiado nervioso y por otro lado, mi oficina estaba muy alejada de las otras y se tenía que recorrer un largo pasillo para poder llegar a ella, ni siquiera mi secretaria estaba cerca y nadie se acercaba a no ser que fuera anunciado o el maldito de Aro que se creía el dueño, pero él ya había estado por aquí y según mi secretaria, él había salido de la sucursal. Por lo tanto, nadie podría oír nuestra pequeña discusión.

Y sí, me estaba comportando como una completa perra con él, lo sabía y me dolía en cierta medida; sin embargo, había algo que él estaba ocultando, algo grande que también me incumbía. Lo que fuera que estuviera sucediendo, lo tenía tenso y yo quería ayudarle porque, la verdad, era que no me iba a divorciar ahora, todavía teníamos muchos asuntos pendientes como para encargarnos de un divorcio, eso traería muchos problemas para él y para mí, problemas innecesarios.

Él se acercó a mi escritorio y se sentó frente a mí — No me hagas esto, Isabella. Si quieres saber lo que pasa, solo tienes que preguntar y no amenazarme — Respondió en tono cansado.

— ¿Entonces por qué dejaste que la pelea fuera tan lejos? — Pregunté.

Se encogió de hombros — Quería ver hasta donde llegabas y esta vez, realmente me sorprendiste, me dejaste en jaque. Rompiste tu record — Sonrió levemente a manera de broma.

Jasper caminó hacia nosotros — ¿Supiste todo el tiempo que Bella quería saber algo que le ocultabas? — Me miró — ¿Y tú sabías que él lo sabía? ¿Era un juego? Ustedes son tan extraños — A penas logró coordinar las preguntas de lo confundido que estaba.

Emmett soltó una enorme carcajada — Ella nunca se atrevería a abusar de nuestro acuerdo de divorcio solo por un hotel — Explicó jocosamente.

Sonreí — No era difícil saber que me estaba ocultando algo cuando preguntó por el costo de la demolición y construcción, luego dijo que Japón era el que nos daba más ingresos — Jasper frunció el ceño — Emmett nunca ha sido tacaño ¿Por qué empezaría ahora? — Me senté en mi escritorio y entonces fijé mi vista en Emmett para que me dijera lo que estaba ocultando.

— Estamos en quiebra — Un suspiro brotó de sus labios — Solo tenemos deudas, ya se lo han robado todo y aseguré unos cuantos hoteles para que sus ganancias lleguen a una cuenta nueva que creé, de la cual nadie tiene conocimiento. El hotel en Japón hace parte de la lista. Sé que no podemos exponernos ni exponer a la gente que está allí, pero tampoco podemos cerrarlo — Bajó la cabeza.

Quedé con la boca abierta al escucharlo. No podía creer que estábamos en banca rota, si seguíamos así la compañía terminaría en menos de un par de años con demasiadas deudas, eso era mucho. Miré a Jasper y él estaba igual que yo. Necesitábamos tiempo, algunos meses mientras lograra llevar a los Vulturi a prisión y tener de vuelta nuestro dinero. Pero no podíamos dejar el hotel abierto y tampoco podíamos dejar que los demás se enteraran de todo.

— Mantendremos los planes para la remodelación — Dije con un plan en mente.

Ambos, tanto Jasper como Emmett abrieron los ojos y se levantaron de sus puestos alzando un gran grito a su paso, pidiéndome una explicación. Si decíamos que remodelaríamos el hotel, podríamos cerrarlo y obtener ganancias solo porque estaba allí haciendo parte del patrimonio McCarthy, no levantaríamos sospechas y en la junta directiva diríamos que los planos se estaban revisando, con lo cual no tendríamos problema porque Jasper era el director del departamento de arquitectura y él podría retrasar cualquier propuesta que tuvieran los otros arquitectos.

Después de aquella reunión en mi oficina, el día fue más llevadero aunque no por eso fue más fácil. Esperaba con ansias la hora de irme y llegar a mi casa para poder hablar con Edward, ya no estaban tan vivas las imágenes de los videos, de todas formas necesitaba a alguien que me escuchara y sabía que con certeza lloraría sobre las almohadas de mi cama y las abrazaría mientras miraba la imagen de Edward queriendo que fuera él el que estuviera en mis brazos.

Encendí el computador y de una vez, apareció su llamada. Acepté, la imagen de su rostro se veía desesperada y preocupada, su cabello estaba más despeinado y alocado de lo normal. Él era hermoso y no me gustaba verlo así de ojeroso y angustiado… Parecía que los problemas estaban en todos lados y quería ayudar a Edward, lo mío podía esperar un rato.

— ¿Qué pasa? — Pregunté cuando él terminó de decir "Hola" desesperadamente.

— ¿Cómo estás? ¿Ya te sientes mejor? — Fruncí el ceño — Nena, te escuché bastante mal hace rato — Dijo derrochando preocupación por sus ojos y el tono de su voz.

Sonreí levemente y negué con la cabeza — No puedo creer que estés así por mí. Eres… Perfecto, te amo — Le envié un beso al airé.

— No vas a desviar el tema con eso, Bella ¿Estás bien? — Preguntó de nuevo.

— Bastante mejor, sí — Asentí.

Fue en ese punto cuando comenzó nuestra charla habitual. Empecé por narrarle todo desde la llegada de Astrid sin derramar ni una sola lágrima. Hasta que llegó el momento que me perturbaba; tal y como lo había imaginado, terminé abrazada a una almohada llorando a mas no poder mientras le hablaba a Edward entre hipidos y sollozos. Edward me pedía una y otra vez que me calmara y me decía que no era necesario que le siguiera contando acerca del asesinato de mis padres.

Negué con la cabeza — Necesito sacar todo esto — Respondí en el momento que sugirió que no le dijera nada más, si eso me hacía daño.

Me limpié las lágrimas con el puño y terminé con la historia; de igual forma, ya quedaba poco. Lo siguiente era un poco menos perturbador pero, sí había podido decirle lo de mis padres y cómo me sentí al saberlo, lo que seguía ya no podía afectarme tanto.

Terminé con todo, el asintió con la cabeza haciendo una mueca neutra. Se quedó en silencio por unos segundos y juntó las cejas mirando hacia abajo. Estaba pensativo, demasiado para tratarse de él. Esto no había terminado como lo imaginé, el hecho de que Edward estuviera tan silencioso era bastante raro y preocupante. Después de unos diez minutos, seguía en silencio entre nosotros; esta vez, él estaba algo diferente porque las expresiones en su rostro cambiaban cada diez segundos y no me daba tiempo para preguntarle.

— Edward, ahora eres tú el que parece sentirse mal —Dije haciendo que fijara su atención hacia mí.

— ¿A qué hora trabaja Aro en la sucursal? — Tenía un tono extraño.

— ¿Qué?

— Quiero romperle la cara a él y a toda su maldita familia, le va a doler tanto que no le van a quedar ganas de si quiera volver a pisar la sucursal o hablarte — Rugió en tono bajo.

Mis labios se alzaron en una pequeña sonrisa, quería tenerlo en ese preciso momento y besarlo con todas mis fuerzas. Seguía ansiando que fuera el día de la fiesta de cumpleaños de Tasha, ya quería verlo por fin. Aunque tenía miedo — ¿Quién no tendría miedo o estaría nervioso por ver a la persona que más ama en el mundo después de tanto tiempo? — Me preguntaba a toda hora y nunca obtenía respuesta. De lo único que estaba segura, era que esperaba no acobardarme al último momento.

Acaricié la pantalla como si fuera su rostro y lo miré a los ojos, claro, después de quitar mis dedos de la pantalla.

— No puedes hacer eso. Los Vulturi tienen abogados y asesinos, cualquiera de las dos opciones son malas y no me gustaría que estuvieras involucrado en ninguno de los dos casos.

— Quiero protegerte y evitar que cualquiera te haga daño, empezando por él — Contestó casi haciendo un puchero, si no fuera porque sus cejas estaban juntas mostrando el verdadero enfado de una persona seria.

— Lo sé, pero esta vez vas a tener que confiar en mí. Me encanta que me protejas y me cuides tanto, pero no voy ni quiero exponerte a un peligro innecesario — Comenté suave.

Seguimos hablando, esta vez de lo que había sido su día antes de que él recibiera mi llamada. Edward había estado en la universidad y todo iba normal hasta que la perra se le había aparecido allá; de alguna forma se enteró de que Edward estaba estudiando en la mañana y ya llevaba tres o cuatro días encontrándoselo "por casualidad". Tenía tantas ganas de volver a aparecerme por allí esporádicamente como hace tiempo y hacerle lo que le hizo Alice a Natalie cuando se le estaba insinuando a Edward… Pero… ¡Maldita sea!... No podía, al menos no ahora que tenía que estar casi las veinticuatro horas al pendiente de la empresa y mi situación legal — Tal vez podría pedirle ayuda a Alice — pensé rápidamente y… Según Edward, una sonrisa siniestra apareció en mi rostro. Sí, era definitivo, tendría que pedirle ayuda a Alice y conociéndola, estaría encantada por actuar y de paso golpear a alguna zorra.

Terminamos la video llamada cuando notamos que eran las cinco de la mañana, yo me tenía que preparar para ir a trabajar y Edward tenía algunas horas para realizar un trabajo que le habían pedido en la universidad. Como siempre, nos despedimos con un "Te amo". Cerré el computador y empecé a correr por todo lado buscando lo que necesitaba para vestirme, peinarme e ir a trabajar.

HOLA! POR FIN TENGO TIEMPO DE ESCRIBIR Y ACTUALIZAR, LA UNIVERSIDAD ME VA A MATAR Y ALGÚN DÍA ENCONTRARÁN MI CADAVER -OK, TAL VEZ NO-. LES QUIERO AGRADECER POR LEERME Y TENERME TANTA PACIENCIA CON LAS ACTUALIZACIONES. ¿QUÉ TAL LES PARECIÓ EL CAP? SÍ, SE SUPONE QUE EN ESTE CAPÍTULO SE ENCONTRARÍAN FRENTE A FRENTE, PERO ENTONCES QUEDARÍA MUY LARGO Y PENSÉ QUE ERA MEJOR CORTARLO Y ACTUALIZAR EL MIÉRCOLES O EL JUEVES PORQUE YA CASI TERMINO LA OTRA PARTE… NO QUERÍA DEJARLAS ESPERANDO DEMASIADO.

CREO QUE AL LEER EL CAPÍTULO ENTERO YA PUEDEN ATAR LOS CABOS QUE DEJÉ SUELTOS PARA LAS QUE LEYERON LOS ADELANTOS Y… SE DIERON CUENTA DE QUE SOLO PUSE MOMENTOS DRAMÁTICOS PARA CREAR INTRIGA. NO SE PIERDAN EL PRÓXIMO CAPÍTULO EN EL GRAN REENCUENTRO DE EDWARD Y BELLA EN EL CUMPLEAÑOS DE TASHA, CLARO QUE FALTA VER EL COMPORTAMIENTO DE TASHA AL CONOCER A BELLA.

GRACIAS POR SUS REVIEWS Y POR LEER, ME ENCANTA SABER LO QUE PIENSAN DE CADA CAPÍTULO Y QUE LES GUSTE ESTA HISOTIRA QUE ESTÁ A PUNTO DE TERMINAR.