Para este capítulo hay dos canciones. La primera es la música que acompaña al trailer del resumen, esa sería "Victory" de Two steps from Hell. La segunda "Hero" de Mariah Carey, la cual estaba sonando un día cuando estaba aún dándole vueltas a la idea del fic e inspiró el final. Esa sería la canción de los créditos si esto fuera una película.


El suelo donde estoy parada se eleva, las luces y el griterío del escenario se pueden ver al otro lado del agujero cada vez más intensos, hasta que por fin dejo la habtación atrás y empiezo a vislumbrar lo que hay más allá. El plató está hasta arriba, todos me aplauden, me felicitan y cantan mi nombre. Cientos de personas. La pantalla me muestra a mí muerta de miedo mirando en todas direcciones. Caesar toma mi muñeca y levanta mi brazo junto con el suyo.

—¡La vencedora de este año! ¡Más fuerte! ¡Griten más fuerte! ¡Eso es! —exclama.

Y funciona. Todo el mundo enloquece aún más y cuando al fin los fotógrafos me piden que me coloque junto a mi equipo, casi doy un suspiro de alivio. Uno de ellos me pide que sostenga a Helia, para tener un recuerdo de ambas vestidas igual. Tomo a la niña en brazos cuando Eridanus me la ofrece algo nerviosa, ella me sonríe y eso me hace sonreír a mí también. Helia se mete el puño en la boca y todo el mundo lo encuentra adorable.

Cuando todos se han dado por satisfechos se la devuelvo a su padre para seguir con la sesión de fotos. Hasta Caesar saca su teléfono del bolsillo y toma una él mismo. Luego todos hacen una reverencia, se van y me quedo a solas con él.

—Toma asiento Wiress —dice con el brazo sobre mi hombro, señalando a un trono dorado que aparece tras el telón.

El trono del Vencedor. Está especialmente hecho para el tributo ganador, personalizado con motivos relacionados con la edición. El mío es dorado y muy ornamentado, está basado en la decoración de la barandilla del balcón del Big Ben y la fachada del mismo. En el respaldo hay un reloj que marca las cinco. La hora en que gané. Al sentarme el público vuelve a aplaudir y los flashes de las cámaras me ciegan por un momento. Entonces las luces se atenúan y la gran pantalla se enciende mostrando el himno de Panem.

"47º Juegos Anuales del Hambre. Vencedora, Wiress Redfern. Distrito 3."

Primero viene el tráiler, un resumen de unos dos minutos de largo. Comienza una melodía lenta de orquesta, acompañada de varias tomas cortas de escoltas de distintos distritos saliendo de un aerodeslizador, un barrido de izquierda a derecha de una plaza de justicia de algún distrito llena de niños que esperan con todas sus fuerzas no ser ellos los elegidos. Isaak sale después en el escenario diciendo algo.

"Que la suerte esté siempre de su lado." Es lo que se lee en sus labios, lo que yo recuerdo bien.

Y su mano se hunde en la urna. La cámara hace zoom en su mano enguantada con un papel en ella.

Al mismo tiempo que la música da un giro dramático todo cambia. Hay una toma panorámica de la Arena sacada desde el cielo. Una zona con rascacielos, el río, la noria, el Big Ben, la Cornucopia frente al palacio... Los tributos ascendiendo de sus plataformas.

La cámara se fija por un par de segundos en una chica mientras su plataforma sale del cielo y se asienta en su lugar. Tiene los ojos cerrados, las palmas de las manos pegadas una contra la otra como rezando, una lágrima baja por su cara. Prada. Pero no me da tiempo a ver más de ella porque entonces escenas sueltas de los juegos comienzan a sucederse. Algunas las conozco, pues las he vivido. Como la de Aisha disparando a Klutch en el brazo o mi huída de la alianza primaria. Otras no, como la de Ivy escapando de una onda de destrucción o Milli esperando a Lycoris con una sonrisa porque no puede andar demasiado rápido debido a su cojera. Las secuencias cobran velocidad al son de la música. Hasta que la misma hace un alto.

Una de las caras del Big Ben aparece dando las cinco. La imagen hace un fundido a negro y suenan cinco campanadas.

Hay gente entre el público que aplaude o grita, pero pronto todos están en silencio de nuevo. La película comienza mostrando una imagen de una copia del tratado de traición pegado en un poste en la Plaza de Justicia de algún distrito. Sobre la imagen aparecen los créditos, los nombres de los vigilantes encabezados por Olympe Lennox.

La cámara cambia de ángulo, haciendo un barrido hasta posarse en la escolta del Distrito 1. Todas las cosechas van apareciendo una tras otra, aunque el tiempo de pantalla varía. Aisha obtiene más, Core y yo también, Cirella y Luz, Klutch, Custo e Ivy. Se oyen aplausos cuando sale alguien que el público reconoce mientras que yo, intento fijar la vista en la pantalla pero concentrándome en algo en mi cabeza. Algo que no tenga nada que ver con los Juegos, un recuerdo, una canción, una sucesión numérica. Todo me vale.

El desfile viene después, no se explayan mucho en ello. Dan la misma relevancia a cada carruaje pero especialmente al del Distrito 3, Core y yo vestidos a la moda en tonos marrones. Fue la primera vez en mi vida que he estado tan arreglada y cambiada. Yo muestro más entusiasmo que Core, que a penas se mueve nada mas que para señalarme alguien en el público alzando una pancarta con mi nombre.

Recuerdo lo raro que me pareció.

Pasan varias tomas de los entrenamientos, muy pocas porque normalmente eso no interesa. Un instructor me explicó que toman un par de minutos de cada tributo para usarlo si es que llegan a ganar, así que ahí estoy yo defendiéndome de los ataques del instructor de la estación de cuchillos, escuchando sus consejos. También dedican unos segundos a tributos que están haciendo cosas más interesantes, como Overton destrozando maniquíes o Sparkle lanzando hachas arrojadizas hacia una diana móvil.

De eso pasan a las puntuaciones. La pantalla se parte en 24 cuadrados con nuestras fotos y nombres y la correspondiente puntuación. Las más altas destacan en un tono de blanco más luminoso que el resto. Mi ocho también.

Las entrevistas también pasan rápido, no enfocan a todos los tributos. Han eliminado a los que menos brillaron. Ponen una pregunta de cada uno en el Distrito 1 y 2. Todos vuelven a aplaudir cuando salgo yo. Ahora que lo veo en perspectiva mi entrevista tampoco fue tan memorable. Core resaltó mucho más. Por supesto no enfocan el cortocircuito que casi acaba con su vida. Cirella y Sorrento van después. De Luz sólo sale un poco, su entrevista no fue de las más memorables pero llegó lejos. Cuando aparece, aparto la vista. Mis ojos se humedecen cuando comienzo a recordar sus últimos momentos, el estado en el que estaba. Los limpio con un pañuelo y vuelvo a prestar atención sólo para fijarme que hay dos cuadritos en las esquinas inferiores de la pantalla, uno me enfoca a mí y otro a otros espectadores que también están llorando.

Pero todo termina pronto, la película es larga pero lo que dedican a los momentos anteriores a la Arena no es nada. Lo que interesa a todos es lo otro.

La Cornucopia aparece en vista de pájaro, la densa niebla no la deja ver bien pero pronto el objetivo antiniebla se activa y todo se ve más claro. La música dramática orquestal vuelve justo en el momento en que los pedestales se alzan y la cuenta atrás comienza. Una cámara flotante que debió haber estado entre el cuerno y nosotros hace un barrido de 360 grados. Termina en Core. Uno de sus ojos no se puede abrir del todo, fue uno de los efectos de la descarga del día anterior. Entonces los cierra, respira hondo y salta hacia adelante como si estuviese lanzándose a una piscina.

Aparto la vista, oigo la detonación y el público gritar. Inmediatamente se escucha el otro grito, aquel que oí justo después de la explosión. Miro un momento sólo para ver a Prada con el lado izquierdo de su cuerpo salpicado de sangre. La sangre de Core. Hace el ademán de salir corriendo aterrada, pero en cuanto pone un pie fuera de la plataforma, hay otra explosión y Prada desaparece en la llamarada y el humo.

#24 Core, Distrito 3

#23 Prada, Distrito 8

Su puesto en el ranking va saliendo en la pantalla.

Una fracción del círculo está bañada en sangre. Procuro no mirar demasiado, porque sé que ellos dos siguen ahí y no quiero recordarlos así. Muertos. Mutilados.

Todos saltamos de nuestras plataformas a la vez cuando el gong suena. Algunos huyen inmediata o casi inmediatamente pero la mayoría se queda. La cámara me sigue mientras camino agachada y me pego al muro, buscando una forma de subir. Vermont es uno de los primeros arriba, toma el arco y el carcaj pero en el momento en que se levanta su guardia baja un breve instante. La mala suerte hace que se choque conmigo yendo hacia el lado contrario, cae sobre mí y Sorrento aprovecha para cobrarse su primera víctima.

#22 Vermont, Distrito 7

Fue mi culpa, cuando me enfrente a su familia en mi gira de la victoria no sé cómo voy a reaccionar. Temo ese momento.

Mientras tanto abajo, Cirella pelea contra Ivy que se ve por un instante desbordada con una mochila en cada mano. Pars la intenta atacar por la espalda con un puñal en la mano, pero ella lo detecta y lo mata. Momento que aprovecha Ivy para huír.

#21 Pars, Distrito 11

La siguiente es Nettle. Agarra a Sorrento del uniforme cuando ve que su aliado está muerto y le da una golpiza antes de tirarlo muro abajo a la fuente que rodea la estructura. Sparkle va en su ayuda pero Nettle ya lo ha arrojado. Varias cosas suceden a la vez en distintas pantallas. Custo intenta ahogar a Sorrento en la fuente, Sparkle mata a Nettle de una puñalada en la espalda aprovechando que ella está llorando sobre el cuerpo de su amigo y Cirella grita al ver a Custo ahogando a Sorrento. Sparkle la oye y acude a su llamada.

#20 Nettle, Distrito 7

Dos personas han perdido la vida y todo por tropezar conmigo.

En el otro lado de la fuente, Aisha ahoga al chico del 5 y no mucho más allá, Mustang estrangula al del 12 con una soga que ha encontrado.

#19 Yobain, Distrito 5

#18 Raderberg, Distrito 12

Kopper intenta atacar a Lycoris, consigue apuñalarla en la planta del pie cuando ella cae al suelo y usa sus piernas para protegerse, pero Milli la golpea en la cabeza con una barra de hierro y ambas huyen en la espesura de la niebla.

Luego la cámara sigue a dos tributos que huyen, uno persiguiendo al otro. Oneida y Overton. Ambos llegan a un parque cercano, Overton parece tener la iniciativa pero la estrategia de Oneida de cansarlo funciona y la situación da un giro. Al final es el chico de la larga trenza quien termina matando al carnicero. Recuerdo que él era uno de los que más miedo me daban.

#17 Overton, Distrito 10

Se oyen aplausos entre el público.

La acción termina ahí, tras mostrar mi huída de la Cornucopia y la cara de los profesionales cuando suben arriba y ven que las armas han desaparecido junto conmigo. Todos vuelven a aplaudir, más fuerte aún.

Hay un recuento rápido de lo que todos los tributos están haciendo antes de pasar a una puesta de sol a cámara rápida hasta que llega la noche y suena el himno. Ahí se concentran en las expresiones de los tributos. Yo comienzo a llorar, desde la ventana de aquel hotel. Los profesionales que han salido a explorar se sorprenden de ver a Overton ahí. Oneida los observa inexpresivo, también Emory. Custo cuenta con los dedos. Deniza ni siquiera mira. Ivy alza tres dedos al cielo. Lycoris también rompe a llorar cuando sale Raderberg, Milli la abraza para consolarla.

Después de eso muchos tributos se van a dormir.

Sé que después de eso viene otra muerte, la de Mustang. La película hace como que se rebobina hacia adelante y para en las 4:00 AM. Ivy se despierta de repente, los grillos cantan alrededor de ella y se le suben encima. Se va de ahí pero al pasar cerca de la Cornucopia, Mustang la detecta. Ella es rápida, y se desvía hacia el lado contrario aunque él ya la ha visto, pasa corriendo muy cerca de Oneida despertándolo. Él ve a Mustang venir, se incorpora y se esconde tras un árbol con su tomahawk en la mano.

Mustang se acerca, mirando en todas direcciones, buscando a Ivy. Oneida rodea el tronco del árbol hasta posicionarse en su espalda y le da varios hachazos en la nuca.

#16 Mustang, Distrito 2

La mitad del público lo vitorea, la otra mitad silba y abuchea. Recuerdo que él era popular. Fue la única persona que sacó un 11. Otro plano muestra a Ivy huyendo del lugar. Ivy... Casi es ella la que hubiera estado aquí sentada esta noche.

Cuando la escena cambia de nuevo, es de día otra vez. El grupo de cinco profesionales camina por las calles sin rumbo, buscando tributos. En otra escena, Deniza comienza a gritar cuando un puñado de ratas invade la habitación donde está, se va escaleras abajo intentando refugiarse en otra habitación pero todas están cerradas. Al salir a la calle, Cirella la ve y corre hacia ella.

Comienza una persecución que se salda una calle más adelante, cuando Sparkle clava una de sus hachas arrojadizas en su hombro. Deniza cae al suelo llorando y cubriéndose su herida con las manos mientras Kopper discute con los demás sobre que Deniza le pertenece a ella. Al final Cirella la deja ser quien le de el golpe de gracia pero no por eso se acaba la discusión. Al Capitolio parece entretenerle eso, pero a mí me asquea.

#15 Deniza, Distrito 6

El día sigue avanzando, varios edificios se derrumban en diferentes partes de la Arena. Yo salgo del edificio rumbo a la Cornucopia para encontrarme con Aisha. Recuerdo que vi a Luz ahí sola pero no me acerqué. Ahora pienso que ojalá lo hubiera hecho.

Los profesionales llegan al fin, cansados y demacrados. Preguntan dónde está Mustang y justo en ese instante el himno retumba por toda la Arena. Ninguno de los cinco puede creerlo.

"¡HAS SIDO TÚ!"

Kopper agarra a Luz del cuello del uniforme y la aprisiona contra la cornucopia. Todos se ponen en contra de Kopper excepto Aisha. La discusión continúa y parece que va a pasar a mayores, pero Kopper debe pensar en el último segundo que no podrá contra todos ellos así que huye. Y todos están demasiado ocupados como para ir tras ella y hacerle pagar la traición.

Lo que sigue lo conozco bien, la espera casi interminable, la huída de la Cornucopia. Como Luz la vio irse con toda el agua y avisó a los demás. Ese día pensé que nos iban pisando los talones, pero en realidad les llevábamos mucha ventaja. Pudimos despistarlos sin problemas y encontrar refugio en aquel edificio justo cuando comenzaba a llover.

Aquel día se siente tan lejano...

Klutch es el siguiente en aparecer, está en una especie de almacén, estudiando cómo podría colarse dentro. Cuando por fin lo consigue descubre que el lugar está lleno de autobuses rojos de dos pisos. Así que aquí fue donde lo consiguió... Casi nos mata con esa cosa una vez. Pone uno de los autobuses en marcha y se sienta al volante. Conduce como un maníaco por las calles con una amplia sonrisa en su rostro y los ojos muy abiertos, fijos en la carretera. Emory ni siquiera lo ve venir, cuando se da cuenta ya la ha golpeado y lanzado unos metros hacia adelante.

#14 Emory, Distrito 10

Contengo mis ganas de cubrirme la cara con las manos, aunque por muy poco. Afortunadamente la cámara no se recrea demasiado en esas imágenes. Enseguida cortan y salimos yo y Aisha atravesando Hyde Park, entrando en el metro, el momento en que Klutch arranca esa señal de tráfico cuando intentaba atropellarnos, nosotras montando en tren y apareciendo en un sitio muy distinto al que estábamos, lleno de letreros luminosos y pantallas con anuncios publicitarios extraños. La cámara vuelve a Klutch, su autobús se detiene y él se enoja. La cámara enfoca una nota que saca de su bolsillo.

"El patrocinador está dispuesto a mandarte más gasolina si al menos te apuntas dos muertes más antes de que se vacíe el tanque. -A."

Él mira hacia arriba, una de las cámaras captando su expresión en primer plano.

"Conseguiré esas dos muertes."

Debe ser por eso que estaba tan desesperado por aumentar su conteo de víctimas. Por eso ns eligió a nosotras. Debió haber pensado que tarde o temprano caeríamos en su trampa... Y casi lo hacemos.

La gente se vuelve loca cuando la cámara pasa a la siguiente escena. Una persecución. Ivy huye y la alianza primaria la persigue. Parece que no va a terminar bien para ella, pero fue a quien me enfrenté en la final, así que debió salvarse de algún modo. Ivy llega a una gran noria y se encierra en uno de los compartimentos, entonces muestran a Oneida escondido en una esquina. El compartimento se eleva, lejos del alcance de los profesionales pero sólo estarán seguros mientras no de la vuelta completa.

Ivy no tiene armas y Oneida avanza hacia ella blandiendo su tomahawk. Retrocede hasta que su espalda está contra la pared y luego...

"Nunca podrás con ellos si me matas... Luchemos juntos. Sólo hasta que salgamos. Y luego cada uno por su lado."

Muestran a los profesionales asentándose al pie de la noria y todo cambia otra vez. Esta vez somos yo y Aisha huyendo del edificio que sufrió daños al derrumbarse uno cercano, intentando huír a través de la pila de escombros y polvo que dejó. Estuvimos muy cerca de morir. No tuvimos en cuenta los edificios adyacentes. La escena termina cuando entramos en aquella iglesia.

Esta vez, muestran la Cornucopia. Custo se aproxima y sortea una trampa, Milli y Lycoris vienen del lado opuesto y saltan el muro y Kopper vigila a Custo. Tras alcanzarlo lo empuja contra la pared y pone un cuchillo en su cuello. Por un segundo me resulta extraño pero sé que no muere. Todo se aclara cuando se escuchan las voces de las otras chicas con las que tiene asuntos pendientes, Kopper deja de prestarle atención y Custo aprovecha para irse corriendo. Lo que ocurre después me deja muy triste. Milli se enfrenta a Kopper pero casi se ve desbordada por la profesional. Le pide ayuda a su aliada pero esta huye llorando del lugar, dejándola sola. A pesar de sus esfuerzos, Kopper se impone a la fuerza bruta de Milli y la acuchilla en la espalda sobre la fuente.

Ha muerto, pero ha dejado a Kopper casi sin fuerzas para levantarse.

#13 Milli, Distrito 9

La vista vuelve a la noria, donde el compartimento de Oneida e Ivy casi ha llegado a la mitad de su recorrido. Un paracaídas flota en el aire y llega hasta ellos. Abajo no parecen haberse dado cuenta. La cámara del interior de la cabina muestra que se trata de una granada y una bomba de humo. Mientras ambos discuten cómo usarlas, a la Alianza Primaria le llega otro paquete. Alguna gente comienza a abuchear pero no comprendo por qué, en la esquina de la pantalla, mi cara desaparece siendo sustituida por la de Muffy de Saint Jaques, la mentora de Sparkle. Parece algo incómoda, sobre todo cuando Cirella abre el paquete. La pantalla se parte en dos. Una mitad muestra a Ivy tirando de la anilla de la granada, la otra a la alianza primaria observando el bolígrafo, intentando descifrar la nota.

Ahora entiendo. Muffy trató de avisarlos, por eso abuchean.

Pero la Alianza Primaria no comprende la nota hasta que no ve la granada caer al suelo junto a ellos, momento en el cual todos salen disparados de los pies de la noria. Al bajar las escaleras, Sorrento tropieza con Luz y ambos caen al suelo. La bomba detona y por un momento nada se puede ver, sólo humo y llamaradas que se disipan dejando ver que todo ha quedado destruído. No hay bajas, eso lo sé. Sorrento y Luz están bien, caer hizo que se alejaran más rápido de la explosión. El más afectado parece Sparkle, la parte inferior de su cuerpo está cubierta en sangre. Cirella dirige a los demás para sacarlo de ahí cuando desde las alturas, Ivy comienza a dar voces llamando su atención y enseñarles la bomba de humo, la cual ellos parecen pensar que es otra granada. Rápidamente se llevan a Sparkle de allí y vuelven al otro lado del río.

Todo comienza a pasar tras eso a cámara rápida, el compartimento de Ivy y Oneida llega al suelo y ella usa la bomba de humo, llevándose tanto su mochila como la de él. Un movimiento astuto. Cada vez comprendo más cómo llegó a la final.

Hacen una recapitulación de las posiciones de todos. Nosotras estamos en la iglesia en la que nos refugiamos tras el derrumbamiento parcial del edificio. Yo despierto a Aisha y nos vamos de allí. Klutch está muy cerca del lugar cuando yo grito pidiéndole a Aisha que no mate a aquellos gatos. Un error del que todavía me arrepiento. Alarmado por el grito se acerca a la calle montado en bicicleta, nos ve y comienza a seguirnos desde una distancia prudencial. Entra con nosotras al subterráneo y cuando el tren llega, entra al vagón de al lado y nos sigue observando a través de la ventanilla que los conecta.

Jamás lo vimos. Y aún está ahí mientras vamos al zoo. Es lo que Beetee trató de decirme con su regalo, el espejo para que pudiera ver detrás de mí.

Mientras, en la Cornucopia hay otra pelea contra un muto humanoide, ninguno está en su mejor momento pero aún así le dan pelea durante un rato. Es Luz quien finalmente lo mata con un explosivo, tras recibir una cuchillada en el pecho. La herida tiene mal aspecto, pero un regalo de patrocinador le salva la vida.

De nuestra estancia en el zoo ponen muy poco, la cámara se recrea en sacarnos cuando nos arrodillamos al oír el anuncio para diversión de los espectadores y después sólo sacan el flechazo, el momento en que remato a la cebra y nosotras comiendo la carne asada en la hoguera. El horizonte va clareando poco a poco y ya casi despunta el día cuando salimos de ahí. Klutch, que ha estado escondido tras un árbol se pone en pie y comienza a seguirnos de nuevo. Es un chico paciente, aunque si tan desesperado estaba por patrocinadores es normal. Necesitaba dos muertes y nosotras éramos dos.

La escena del paracaídas de Beetee pasa, también la carrera hasta el subterráneo donde yo pierdo y me toca cargar con las mochilas, seguidas siempre de cerca por Klutch. Tras el regalo estamos más alerta pero él es muy cuidadoso. Cuando nos ve entrar, espera afuera durante un buen rato y luego echa a correr tras nosotras. Fue eso lo que me hizo darme cuenta, el ruido de él al correr por la escalera mecánica.

"¡AISHA HAY ALGUIEN MÁS AQUÍ ABAJO!"

Por los gritos deduzco que se trata de una escena favorita y eso me hace revivir la angustia que sentí con más intensidad. Klutch escondido tras una fila de asientos, el tren que no para en las estaciones y que no pararía hasta que no hubiera un desenlace. La lucha entre él y nosotras es breve, llevamos ventaja al ir juntas. Recuerdo el apagón y el cañonazo que le siguió. No sabía qué estaba pasando, si mi aliada estaba muerta o viva. Ahora tras la cámara de infrarrojos se puede ver todo claramente. Como hirió a Aisha y como ella lo mató apuñalándolo torpemente en la oscuridad.

#12 Klutch, Distrito 6

Tocan brevemente nuestra escapada, la escena del torniquete y la búsqueda del refugio. Poco después comienza a llover. Una tormenta y aguacero que casi parece querer inundar la Arena. Los demás tributos corren a ponerse a cubierto. La Alianza Primaria desde la Cornucopia, Custo en lo alto del arco de triunfo observa la lluvia meditativo, Oneida bajo un puente aprovechando para pescar algo en el río revuelto, Ivy desde el piso más alto de un rascacielos con forma de estalagmita. Kopper y Lycoris están muy cerca de nosotras. Me pregunto cómo habríamos actuado si lo hubiéramos sabido.

Desde la muerte de Milli, la película ha tratado de captar la transformación de Custo, que ha conseguido varias botellas de gasolina y ha escrito un mensaje en la pared con un aerosol rojo apelando a los patrocinadores.

Ese día fue duro para mí. No quiero revivirlo así que bajo la vista y me cubro los oídos sin importarme lo que piensen los de realización. No sería la primera en hacerlo. Poco después no obstante los gritos de Lycoris ardiendo me llegan amortiguados. Sólo vuelvo a mirar cuando todo se ha calmado de nuevo y sólo para ver a Luz avisarme para que huya. Luego vuelvo a hacerme un ovillo, porque no quiero ver a Sorrento morir. Sigo oyendo sus gritos mientras los mutos lo devoran y por un momento siento ganas de salir corriendo.

Tampoco sería la primera en hacerlo.

Cuando miro a la pantalla de nuevo estoy en la galería de arte destrozando los cuadros una triste melodía de orquesta suena mientras lo hago, algunas escenas son pasadas a cámara lenta y todo termina con un primer plano de las obras de arte arruinadas mientras yo corro a esconderme en la parte de atrás.

Aisha localiza lo que queda de la Alianza Primaria pero permanece escondida y luego se la ve volver a sitios donde ya estuvimos buscando su anillo..

Y entonces la destrucción comienza, y recuerdo que desde el Big Ben vimos que desde la rivera sur del río todo eran ruinas. Una onda de destrucción se origina en el límite meridional de la Arena y se va extendiendo hacia el norte. Ivy lo ve venir desde el rascacielos y corre al ascensor. Oneida aún no se da cuenta. Es impresionante ver como todos los edificios se van derrumbando al paso de la onda, no me hubiera gustado estar ahí. Por un momento parece que ambos van a morir aunque el resultado ya lo sepa, es curioso ver el proceso de cómo salieron de ahí. Ivy corrió como imagino nunca lo ha hecho en su vida, se ganó el salvarse. Oneida se libró un poco por suerte. No había ningún puente cerca de él y se tuvo que lanzar al agua. La noria le cayó encima pero ninguna de las aristas lo tocó y salió de allí nadando hacia la rivera norte.

Siempre me produjo mucha incomodidad ver como la gente intenta con todas sus fuerzas mantenerse con vida en los Juegos, pero saber que yo estaba ahí y que cualquiera de estas personas competía contra mí pero no lo lograron aumenta esa sensación mucho más.

Tras una espectacular panorámica de la destrucción ocasionada al otro lado del río, la acción vuelve a centrarse en Aisha. Se la ve entrar a Hyde Park de nuevo y dar una vuelta por los alrededores con sigilo hasta que llega al edificio donde estaba la galería de arte. Recuerdo que no me alegré demasiado por verla, habíamos estado casi un día separadas y en ese tiempo ella podría haber planeado objetivos por su cuenta. Objetivos que fueran contra mis intereses. Tal vez los tuviera, eso nunca lo sabré. Si los había, el anuncio del banquete lo cambió todo.

Como nos quedamos el resto de la tarde en la parte de atrás de la galería haciendo planes, la película muestra lo que otros hicieron. Custo sale del arco de triunfo y va a inspeccionar el palacio. Revisa todos los rincones antes de volver al que había sido su escondite y trasladar la gasolina a uno de los dormitorios que ya había escogido de antemano para comenzar a hacer los preparativos de la trampa.

Lo hace durante la noche, entrando por la puerta de atrás para que no lo vean los profesionales que están en la Cornucopia. Oneida se desplaza hasta un lugar desde el cual los puede ver bien pero ellos a él no. Ivy llega en mitad de la noche e inspecciona el lugar, una de las veces en que pasa cerca de donde está Custo oye algo en la zona y decide mantenerse alejada.

Aún no entiendo como pudo meterse ahí ella sola. Yo iba con Aisha y aún así tenía miedo. Bien mirado es un sitio ideal, tal vez pensaron que muchos tributos irían a curiosear y habría alguna baja antes de tiempo.

La siguiente en llegar es Kopper cuando la carta con las instrucciones y el plano ha llegado. Hace una inspección del terreno igual que los otros, no pasa por la zona donde está custo pero casi se encuentra con Ivy que se esconde bajo una cama al oír uno de los platos que ha puesto sobre una puerta entreabierta romperse. Luego se instala en la planta baja, en un dormitorio cercano que debió haber pertenecido a algún sirviente.

Pasan el resto de la creación de la trampa de Custo a cámara rápida y todo vuelve a su velocidad normal cuando arruga el papelito y lo carga en su tirachinas, listo para lanzar la chispa cuando sea necesario. Visto desde esta perspectiva, su trampa es aterradora. Podría habernos matado a todos. Su hubiera sabido que iba a hacer eso ni loca entrado a ese palacio.

Cuando veo por fin cómo se desarrollan los hechos todo cobra sentido en mi cabeza, Custo consigue matar a Oneida, separar la alianza primaria y casi matar a Luz, todo fue relativamente breve a lo que podría haber sido. Así como lo hice con Luz me hubiera gustado salvarlo a él también pero sé que no podría haberlo hecho sin perjudicarme. A ella se lo debía. Dicen que en los Juegos las deudas no existen pero yo quería saldar la mía. Mientras miro a mi yo de la pantalla defenderse Ivy mientras Aisha lanza flechas en vano, me preparo para ver a Luz aparecer envuelta en llamas. Toda esa zona del palacio está ahora ardiendo. Kopper divisa a Sparkle herido y comienza a perseguirlo pero es rápido y se esconde mientras que Cirella persigue a Custo y el cerco de llamas se cierra sobre Luz.

Oneida aún llameante deja de moverse y gritar en el piso de abajo y su cañón suena.

#9 Oneida, Distrito 9

Una muerte tan horrible que jamás podré olvidarla al igual que la de Lycoris. Nadie debería tener que morir así. Recorro con la vista al público fijándome en su reacción, muchos sonríen y conversan, otros se cubren la boca con las manos, hay algunos con los ojos tapados e incluso gente llorando. E incluso para esos apuesto a que Oneida sólo fue una diversión a la que apoyar. Se hizo popular por matar a dos favoritos y ahora cae. Una baja más. Un noveno puesto del que pasar página.

Y yo podría haber sido él.

La vuelta de la cámara a la zona del banquete parece subirles los ánimos, entre Aisha y yo acorralamos a Ivy y ella se esconde bajo la mesa. Luz entra corriendo y yo dejo de mirar porque ya sé lo que pasa y no quiero revivirlo, aunque pensar en ello es lo mismo que estar viéndolo... Sobre todo porque lo estoy oyendo.

Miro a la pantalla en el momento en que tapo a Luz con la alfombra. La mesa está en llamas e Ivy está en problemas, pero ni bien salgo y Aisha bloquea la puerta pasando la espada por los tiradores. Ivy no tarda en hacer su movimiento. Sale de debajo de la mesa y saca una cuerda de su mochila, la engancha a la pata de una alacena cerca de la ventana y sale al exterior, apoyando los pies en la fachada hasta que toca el suelo.

Ella siempre tiene un recurso bajo la manga, los tuvo hasta el final. No mucho después, cuando las llamas comienzan a quemar la moqueta, Luz la sigue. La cámara enfoca a la piel enrojecida e hinchada de su cara y el corazón se me encoje. Quiero que termine esta cosa ya.

Dentro del palacio todos estamos en movimiento por lo que es difícil seguirnos. Nosotras corremos hacia el final del pasillo, Cirella busca a Custo y Kopper a Sparkle.

El cañonazo que suena cuando entramos a la sala del trono sólo podía pertenecer a Sparkle o Kopper. Al ver el vídeo descubro que se trata del primero, Kopper lo encuentra. No hay pelea. Lo toma por la espalda y le raja la garganta en un abrir y cerrar de ojos mientras Cirella lo presencia todo desde la distancia.

#8 Sparkle. Distrito 1

La siguiente pues es Kopper. A manos de Cirella por lo que parece. El vídeo muestra el principio de la persecución pero luego vuelve a cambiar a Aisha y yo en la sala del trono, en el momento en que aquel muto que respresentaba una reina del pasado aparecía y nos lanzaba el pesado cetro que casi nos da.

Mientras huímos, vuelven a poner el vídeo de la pelea de las profesionales. Lo presentan de tal modo que parece que va a ganar Kopper en un principio, incluso desarma a Cirella. Pero ella tiene otra arma escondida y haciéndose la indefensa, consigue que Kopper se confíe y vaya lo suficientemente cerca de ella como para clavarle el picahielos en el pecho.

#7 Kopper. Distrito 2

La toma acaba con una vista desde el techo del cuerpo de Kopper en el pasillo carbonizado después de que Cirella desvalije sus bolsillos y se vaya. Cuando vi su rostro en el cielo por la noche sentí alivio al ver que ya no estaba en la competición. Ahora, viéndolo desde fuera y sin sentirme amenazada por el hecho de que aún está viva, siento lástima. Incluso sabiendo que ella se prestó a este juego por voluntad propia con todo lo que ello implica, la siento.

Presenciar de nuevo nuestra huída de la reina sin embargo, no me evoca nada en particular. Tal vez sea porque sé cómo acaba y que nos libramos de ella. Mientras estaba sucediendo pensé constantemente que hasta ahí habíamos llegado. Igualmente, la gente aplaude y canta nuestros nombres, y no puedo evitar pensar en esos otros que debieron estar pensando que ojalá nos hubiera alcanzado. Y lo digo con conocimiento de causa, porque he oído comentarios sobre chicos de otras ediciones hechos por capitolinos deseando que cierto tributo muera de determinada forma. Si hay comentarios así sobre nosotras, prefiero no escucharlos.

Tras el derrumbe del edificio y el cañonazo que pertenecía a Kopper pero que por un momento yo lo confundí por el de Aisha, salimos corriendo rumbo al Big Ben, cuya vista a contraluz frente a las luces del atardecer es impresionante. Nos sacan en el momento en que pasamos por la sala de las cuatro caras del reloj y muestran la maquinaria. El público enloquece brevemente, sabiendo lo que significa y lo que va a pasar por ahí en algunas horas.

El resto de la noche es tranquila, nos sacan mirando por el balcón hacia la ciudad semidestruída, el anochecer ya se ha transformado en noche y las luces brillan por todos lados. Los que hayan montado el vídeo aprovechan para mostrar planos aéreos aleatorios de la ciudad, en algunos la destrucción es total, en otros parcial y otros están intactos. Muestran lugares en los que yo no he estado pero imagino que otros sí. Una zona con rascacielos altísimos de distintas formas, una enorme catedral blanca con una cúpula que está frente al río, un puente flanqueado por torres y un lago por el que una pareja de cisnes pasea iluminados por una farola, con las plumas de la cabeza aún manchadas de sangre.

Hacen recuento de los demás antes de comenzar la última etapa del juego. Custo en su guarida del arco, Ivy en una casa de dos plantas cercana duerme acostada en un sofá con estampado de flores, Luz escondida en unos arbustos del jardín del palacio cerca de la fuente que ahora debe ser la única cosa que alivie sus quemaduras, Cirella deambula por la ciudad con los ojos muy abiertos y el paso firme, mirando en todas direcciones.

Han sido tres horas de vídeo, ahora sólo quedan veinticinco minutos. Queda muy poco ya, aunque la última parte es la peor.

Cirella camina por la calle llena de escombro por la que Aisha y yo pasamos el día anterior, desde lejos ve el Big Ben al final de la calle y entrecierra los ojos cuando se da cuanta de que hay alguien en el balcón sobre el reloj. Se acerca sigilosamente, tratando de ocultarse entre los escombros pero Aisha la ve y en ese momento en que ambas hacen contacto visual por unos segundos, Cirella echa a correr hacia la torre y Aisha vuelve adentro. La música se torna dramática mientras se intercalan escenas de ambas. Aisha despertándome y tomando el arco, Cirella entrando a la torre, Aisha bajando las escaleras, Cirella subiéndolas, sacando la botella de aceite del bolsillo interior de la chaqueta y embadurnando los escalones con ella. Eso sólo confirma lo que con casi total seguridad yo ya sospechaba, que así era como había tomado ventaja sobre Aisha.

#6 Aisha. Distrito 1.

Soy consciente de que voy a ver a la que fue mi aliada morir, y me debato entre mirar o no. Al final, decido hacerlo. Mi rostro vuelve a aparecer en un pequeño cuadrito para mostrar mi reacción a los demás. Entonces, mientras la veo bajar las escaleras con una flecha en su arco lista para disparar, mientras la veo resbalarse, soltar el arma para parar su caída con las manos y ser asaltada por Cirella que atraviesa su bulbo raquídeo con el picahielos y la apuñala un par de veces más en la espalda, comprendo que ella es la mejor aliada que podía haber tenido. Siento pena, porque en el tiempo que estuve con ella la conocí algo mejor, pero no tanta como la que podía haber sentido por alguien que no se hubiese prestado a jugar a este juego voluntariamente. Ahora es cuando comprendo que ser aliada de una profesional me ha ahorrado sentir más dolor aún. Nos ayudamos a progresar, y mi respeto por ella está ahí, pero saber que ella sabía en qué situación la dejaba el voluntariar me permitió no involucrar mis sentimientos.

Me llevo tres dedos a los labios y alzo la mano en alto en señal de respeto, algunos del público me imitan y eso hace que a su vez me imite aún más gente. Lo siguiente es aún más grotesco, saber que yo lo provoqué hace difícil recordarlo. Fue premeditado el hacer que ella muriera. Por eso cuando se sube a la maquinaria intentando agarrar la lanza que yo he desviado, dejo de mirar. Sospecho que aún no lo he procesado del todo, y que aunque lo hiciera para salvarme, ese momento va a quedarse ahí para torturarme en el momento más oportuno. Sus gritos y los míos. La sangre tibia cayendo sobre mí. El ruido de la maquinaria haciéndola trizas... Todo.

Temo al día en que ocurra.

#5 Cirella. Distrito 4.

El siguiente día no ocurre demasiado. Yo pierdo el conocimiento. Ivy hace unas cuantas inspecciones pero se mantiene oculta, Custo se mantiene expectante para atrapar a alguien entre el arco pero nadie se acerca al lugar, Luz sale del palacio y llega hasta el río, pareciera como si los vigilantes la hubieran guiado, agregando escombro a unas calles y despejando otras. Aunque bien podría ser mi imaginación.

Un día entero pasa y yo sigo durmiendo. Recuerdo que estaba soñando con todos, que estábamos en el Londres real donde los Juegos no existían. Fue un lindo sueño del que no quería despertar. El estado mental en el que estaba casi hace que me abandone a mí misma a mi suerte, por suerte Beetee actuó en el momento justo. El paracaídas con los malvaviscos y el chocolate fundido desciende lentamente y entra por la ventana. Ahora como entonces, siento la sensación de consuelo volver a mí. Se puede decir que ese gesto tan sencillo me salvó la vida.

Nunca se lo agradeceré lo suficiente.

Mientras yo planeo mi siguiente movimiento y hago aquel dibujo, Luz examina el río pero al ver la noria decide no meterse. Custo e Ivy descansan, esperando el acorralamiento que sospechan comenzará en cualquier minuto.

Saber que voy a presenciar de nuevo los últimos instantes de la vida de Luz hace que todo lo que la escena de los malvaviscos me había evocado se disipe. Todo se vuelve, de repente, demasiado como para poder soportarlo. El sentimiento de ansiedad se acentúa haciéndome sentir asfixiada, atapada. En la escena donde bajo las escaleras corriendo y resbalo en el charco de aceite, me levanto y huyo fuera del escenario. He visto a otros vencedores hacerlo, sé que no me voy a meter en problemas. Varias personas tratan de detenerme pero yo las esquivo y me siento en un rincón de la habitación donde meses atrás esperé junto a los demás tributos que nos llamaran para el comienzo de las entrevistas. La habitación está oscura pues no había necesidad de usarla esta vez. Sólo una luz verde de emergencia brilla en el techo.

Las personas de antes entran tras de mí y tratan de levantarme pero yo no colaboro, me quedo sentada en el suelo, abrazada a mis rodillas con la mirada perdida.

—¿Quieres dejar escapar la ocasión de verla otra vez? Ella fue tu amiga ¿no? Se sacrificó por ti.

No. No lo hizo. Ella perdió la esperanza y pensó que ayudándome antes de hacer lo que ya tenía planeado dejaría su conciencia más tranquila.

Es lo que pienso, pero no respondo pues las fuerzas para hacerlo no vienen. No saben nada. Nada de nosotras, y lo que vieron lo están malinterpretando. No tienen derecho.

—Wiress, debes volver. El programa no puede continuar sin ti.

El hombre que me habla tiene un rostro hermoso, cabello negro, ojos oscuros y barba de un día. Se esfuerza porque la belleza sea natural, pero al igual que todo lo demás, no lo es. Nadie es así de perfecto. Lo ignoro, al igual que hice con los otros.

—Puedo llamar a tus mentores si quieres hablar con ellos antes de continuar, pero debes volver —insiste.

Eso no obstante, me hace reaccionar.

—No —digo.

Eso no. No quiero verme tan necesitada y desvalida. Debo evitar que se preocupen más por mí, que piensen que no soy lo suficientemente fuerte para soportar la victoria. Aunque a veces soy yo misma quien lo cree.

Me pongo en pie despacio, perdiendo todo el tiempo que me es posible. Homenajearé a Luz a mi manera, en soledad.

—Perdón —murmuro, haciendome paso entre ellos.

Los oigo intentar consolarme detrás de mí mientras camino con lentitud de vuelta al escenario, pero no me molesto en escucharlos. La audiencia me recibe de vuelta con un aplauso al que Caesar se suma. En la pantalla, Custo se quita la daga que le clavé del pecho, el sonido silbante del aire escapándose por donde no debía se repite, doblemente más asqueroso. Me persigue con sus últimas fuerzas, que no son pocas por entre grupos de animales que nos acosan. Ivy deja de esquivar al elefante cuando parece recordar que los verdaderos objetivos no son los mutos, sino los tributos.

El tomahawk que antes pertenecía a Oneida choca con su nuca, cercenando su cuello casi en dos.

#3 Custo. Distrito 8.

Su cuerpo cae a cámara lenta mientras Ivy y yo lo observamos, nuestras expresiones una mezcla de horror y alivio, hasta que Custo toca el suelo. Nos recuperamos del shock casi a la vez. Ella levanta de nuevo su hacha y yo la rocío con gasolina. El resto de la lucha es demasiado reñida, estamos las dos al límite de nuestras fuerzas. Ella huye y se quita la ropa y yo me retiro para replantear mi estrategia, camuflándome en la polvareda de un edificio derrumbado para que me pierda de vista.

Mi estrategia era ganar tiempo, y lo conseguí. Ni ella ni los mutos soldado pudieron encontrarme hasta que me dejé ver, sabiendo que la hora del derrumbe de la torre del reloj estaba cerca.

La siguiente parte de la batalla fue torpe, pero en la película, con la música y los efectos adecuados se encargan de hacerla ver más feroz de lo que fue. Yo uso la bayoneta y ella su tomahawk. En el público me animan como si todo estuviera pasando a tiempo real.

Una toma del segundero del reloj avanzando da paso a la huída hacia el Big Ben y la persecución por las escaleras. Primero con energía, luego cada vez más nuestras fuerzas se están agotando. Ivy se resbala pero antes de caer escaleras abajo, se agarra a la baranda por lo que se recupera rápido. El último tramo lo hacemos gateando por la escalinata de cemento gastado que sube al balcón.

Todos chillan de emoción ante la escena final. Ivy descubre mi plan, era inteligente y supo atar cabos. Yo repelo sus ataques hasta que mis fuerzas fallan, haciendo tiempo hasta que la torre caiga. Una parte de mí se sentía mal mientras lo hacía, pero un segundo de duda habría sido fatal para mí.

El reloj vuelve a aparecer, el minutero está casi en el "X".

"Bueno, se acabaron las tonterías. Prepárate a morir."

"Mejor prepárate tú. Yo voy a vivir."

"Definitivamente estás..."

Otra vez el reloj, justo en el "X" que marca las cinco menos diez. Se escucha un gran estruendo y una toma desde el aire muestra la torre resquebrajándose, derrumbándose sobre una enorme nube de polvo. Cuando la toma cambia a lo que ocurre dentro, se ve a Ivy intentando protegerse la cabeza con los brazos, pero el techo le cae encima y el sonido del cañonazo queda ahogado entre la cacofonía de todo lo demás.

#2 Ivy. Distrito 11.

Yo también caigo con ella, en la misma posición. Pierdo la consciencia en cuanto una roca de tamaño mediano me golpea la cabeza, pero el segmento del techo que ha quedado pegado a la columna bajo la cual estaba me protege. Ahora, desde aquí, puedo ver bien lo que pasó realmente.

"¡Damas y caballeros! ¡Saluden a la vencedora de los Juegos anuales del Hambre, Wiress Redfern del Distrito 3!"

Mientras la cámara muestra una de las caras del reloj sobresaliendo de los escombros, el vídeo por fin termina. Todos en el público se ponen de pie y aplauden mientras confetti plateado cae sobre ellos, Caesar también lo hace y yo no sé muy bien cómo actuar. Una plataforma baja del techo justo sobre la audiencia, parece flotar en el aire. No comprendo lo que está pasando hasta que los escucho comenzar a tocar las primeras notas del himno de Panem. Son un coro y una orquesta, cuya música llena el plató estrepitosamente.

La atención del público cambia de mí a la puerta del final del pasillo cuando un grupo de Agentes de la paz pasa a las escaleras centrales, rodeando al presidente Snow. La conmoción es tal entre la música, los aplausos y los gritos que siento que me voy a desbordar, me llevo las manos a la cara e imagino que no estoy así mientras la ceremonia sigue su curso.

Una mano fría se posa en mi hombro, cuando miro a ver de quién se trata, veo a Caesar sonriéndome.

—Ánimo Wiress, lo estás haciendo de maravilla —dice con el micrófono apagado—. Sólo un poco más.

El presentador toma mi mano, me obliga a levantarme y me conduce hasta el centro del escenario, justo en el instante en que el presidente sube las escaleras y llega hasta mí con la corona en las manos.

Nunca lo había visto tan de cerca, su traje color marfil, su corbata granate, sus ojos azules muy pálidos, su cabello castaño con alguna cana aquí y allá, todo en él me intimida, pero no puedo flaquear en el escenario, delante de él. Por eso, me aguanto las ganas de apartar la mirada cuando él fija su vista en mí y con una leve sonrisa, levanta la corona de laurel dorada en alto con ambas manos y la coloca en mi cabeza. Un fuerte aroma a rosa casi mareante emana de él.

—Felicidades por su victoria señorita Redfern —dice con suavidad.

Intento darle las gracias, pero sólo consigo que mi labio tiemble un poco. Hago una pequeña reverencia y él se da por satisfecho. Se voltea hacia la audiencia y levanta las manos, como incitándolos a celebrar aún con más intensidad.

—¡Con ustedes, su vencedora, Panem!

Cientos de cálices de vino que acaban de ser repartidos se alzan al aire.

—¡Por Wiress! —grita el público.

Por un momento parece que me ignoren mientras comen y beben. Unos sirvientes pasan por las butacas ofreciendo uvas y otros aperitivos a los presentes mientras en el escenario, preparan una silla para el presidente y a mí se me indica que vuelva a mi asiento.

—Y esa fue a la chica que tanto se nos ha hecho de rogar —comienza a decir Caesar—. Deben saber todos que Wiress aún está algo conmocionada por su victoria, pero seremos buenos con ella. ¿Verdad que sí?

Todos responden que sí y el presidente sonríe.

—¡Y así será! —prosigue—. Seguro que te adaptas muy bien a tu nueva vida, ya lo verás. ¿Qué opina usted, señor presidente?

—¡Indudablemente! —responde él—. La señorita Redfern va a gozar de una vida privilegiada que se ha ganado a pulso. Desde mi punto de vista, le recomiendo que aproveche su conocimiento aprendido en el laboratorio de biotecnología y haga de eso su talento. Todas las puertas se abrirán para ella, si ella quiere. El Capitolio cuenta con los mejores expertos en la materia. ¿Quién sabe? Tal vez vamos algún día un muto creado por ella en los Juegos.

—¿Cómo te suena eso, Wiress?

Y al público parece que le suena bien a juzgar por su reacción. ¿Un muto? ¿Quieren que cree algo que siga matando y lastimando tributos?

—Yo...

No quiero hacerlo. No quiero que esa sea mi vida a partir de ahora. Me pregunto si tengo elección al respecto.

—Dejemos que se lo piense. Estoy seguro que al final hallará la respuesta correcta —dice Snow.

Mi reacción inmediata es de alivio por no tener que escoger delante de todos, pero con esa última frase se me confirma que no tengo elección en realidad. Que las sugerencias del presidente son más bien órdenes disfrazadas de propuestas.

Coriolanus Snow dedica unas palabras al equipo de vigilantes por hacerlo todo posible y se despide y Caesar continúa la entrevista.

—Nos has dado la victoria más emocionante de la década. Sin desmerecer a los demás, pero por ejemplo el año pasado no hubo sorpresas y por supuesto que estaba claro que una chica tan talentosa como Sugar iba a ganar su edición. Te enfrentabas a dos tributos que como tú habían llegado a la final peleando con uñas y dientes y que no se dieron por vencidos hasta el final. ¿Llegaste a pensar que no ibas a lograrlo?

Asiento.

—T-todo... Todo el tiempo. Pero.

La sensación de que mi mandíbula se bloquea regresa.

—¡Está bien! ¡No te pongas nerviosa!

—Pero.

De nuevo sucede. En el público, muchos lucen desconcertados.

—Quizá quisiste decir que siempre tuviste fe en ti misma. ¿Verdad?

—Sí.

Un murmullo de compasión escapa de la audiencia.

Vamos Wiress... Un poco más y habrás acabado.

—Pobrecita Wiress —dice Caesar—... Si te sirve de consuelo, he entrevistado a cuarenta y seis vencedores antes que tú, algunos lo llevan mejor que otros, pero tú no eres ni de cerca la más afectada. Así que no te sientas mal. Recuerda que estamos aquí para apoyarte.

Apoyarme después de haber intentado matarme. Después de haberme manchado las manos de sangre para seguir viva. Observo al sonriente Caesar. El hombre que no ha envejecido ni un poco en casi medio siglo de juegos.

—Gracias —murmuro.

—No tienes por qué darlas. Recordemos ahora el momento en el que Aisha y tú huyeron de la Cornucopia. Todos nos quedamos pasmados. ¿Cómo ocurrió? ¿Cuándo planearon eso?

—En... En el centro de —digo, mirando al suelo y gesticulando nerviosamente—. A... Aisha no le gustaba su. Y s-su mentora recomendó que nosotras. Aisha me contactó en secreto y me propuso que. Y yo dije... Yo dije...

Cada vez que siento la mandíbula bloquearse, dejo esa frase a medias y paso a la siguiente. Eso parece mejorar la fluidez, pero el mensaje llega incompleto. En el público, veo a alguien sacudir la cabeza con pesar.

—Bueno, creo que con lo que has contado no es difícil atar cabos. Sugar ganó sus juegos creando confusión en su alianza, urdir planes es su especialidad y si además estaba Kernel involucrado como sospecho que lo estaba me imagino que un plan brillante salió de ahí.

Vuelvo a asentir y la cámara enfoca a Kernel y Sugar en sus respectivos asientos. Ella luce decaída, él como siempre. Me gustaría ir a hablar con ella, no he tenido ocasión desde que me recuperé.

—Nadie, nadie en absoluto se lo esperaba. Ni tan siquiera los vigilantes que todo lo ven lo vieron venir. Aunque no fue la primera vez que los sorprendiste de hecho. Debieron tener una buena impresión de ti si te dieron un ocho, y en el baño de sangre te dieron por muerta cuando se les olvidó vigilar las constantes vitales de tu rastreador y te vieron ahí tirada. ¡Eso sí que fueron reflejos! ¿Cómo conseguiste mantener la calma mientras estaban literalmente asesinando a dos personas justo ahí encima tuyo?

—Bueno, era eso o...

—Claro, claro. Uno no sabe lo que es capaz de hacer hasta que su vida está pendiendo de un hilo —me ayuda Caesar—. Imagino que tú fuiste la primera sorprendida. ¿Y de las muertes que presenciaste? ¿Cuál fue la que te impactó más?

Todas, absolutamente todas las muertes que presencié vienen a mi mente. Todas a la vez, los sonidos y las imágenes superponiéndose los unos a los otros. El plató desaparece, sólo mis recuerdos permanecen, vívidos como el día en que ocurrieron.

—¡Wiress! ¡Hey! ¡Wiress!

La visión acaba abruptamente. Caesar está junto a mí, con la mano en mi hombro. Mis manos están agarrando los brazos del asiento. Temblando.

—Todas —digo.

—¿Qué tal si comentamos alguna? La de Lycoris fue terrible, me entran escalofríos por todo el cuerpo con tan sólo recordarla. ¿Cómo fue estar ahí?

—Podía percibir todo. Los gritos de ella... El olor a... El humo, las llamas consumiéndola. T-todo.

—Custo fue un tributo realmente temible. Debió ser desesperanzador verlo llegar a los últimos tres y pensar que tendrías que afrontarlo de forma directa.

—S-sí. Pero... Ya conocía su forma de actuar. Ya no me podía tomar despr-

—Aún así es admirable. Como lo fue la ingeniosa forma en la que mataste a Cirella. Muchos pensaban que no saldrías de esa. ¿Cómo fue estar ahí abajo mientras la maquinaria la hacía pedazos?

—Terrible.

Pero esa palabra se queda corta. Muy, muy corta.

—Justo como pensaba —dice Caesar intentando ser comprensivo—. Pero aunque te pasaron cosas horribles, también hubo momentos bonitos. Como cuando Luz te avisó de la llegada de la Alianza Primaria. Desde que se destapó todo por lo que había pasado nos estuvimos preguntando qué es lo que pensabas tú. Háblanos de ella.

Inmediatamente siento que no voy a ser capaz de responder a eso. Aún así decido intentarlo.

—Ella... Fue la primera persona que conocí al llegar al. Yo ni siquiera sospechaba por lo que había pasado y cuando me contó, cuando ella...

Las lágrimas comienzan de nuevo a brotar y esta vez no me contengo. Caesar me abraza, susurrando palabras de consuelo que yo apenas entiendo.

—¡Lo siento! —me disculpo avergonzada.

Él chasquea la lengua.

—No lo sientas, linda. No se te ocurra sentirlo —mira hacia el público—. Señoras y señores, esta chica ha sido extremadamente valiente, ha vivido cosas que hubieran roto al más fuerte, enloquecido al más cuerdo. Los Juegos son una guerra, una simulación de lo que vivimos en los días oscuros. Un recordatorio a pequeña escala de los horrores que entrañaron y que debemos evitar que se repitan con todas nuestras fuerzas. Wiress es una heroína.

—No lo soy —respondo al acto.

Hay demasiada sangre en mis manos como para serlo.

—¡Claro que sí! No tengas miedo de lo que eres. Superaste la prueba y puedes superar esto también. Sólo piensa en el inmenso servicio que le has hecho al país. Piensa en algo agradable, como todo lo que vas a poder hacer ahora que eres vencedora, y ya que parece que el presidente te ha ayudado a elegir el que será su talento... ¿Tienes algún otro plan en mente?

—Tengo dos buenas amigas, quiero ayudarlas económicamente para que no tengan que tomar tantos riesgos y puedan llevar una vida más segura.

Sobre ellas no me cuesta trabajo hablar. Tengo muchas ganas de verlas de nuevo.

—De hecho, sabemos a quiénes te refieres. Penny y Canaima te dedicaron unas palabras en las entrevistas de los últimos ocho y si no recuerdo mal, también en las cartas que encontraste en el banquete. A juzgar por las reacciones de la audiencia durante el vídeo, parece que ese momento gustó bastante.

Sonrío torpemente, sin saber muy bien qué contestar a eso. Ahora que no necesito agradarles para que me patrocinen no tengo por qué esforzarme.

—Bien amigos, creo que es hora de dejar ir a nuestra campeona. ¿Qué les parece? —se escuchan protestas pero él las acalla—. No será por mucho tiempo que la perderemos de visita, mañana por la noche podremos verla enel programa de la llegada al Distrito 3. Wiress... Espero que te recuperes lo mejor posible. Muchas gracias por dedicarnos un poco de tu tiempo.

—No hay de qué —digo, ansiosa por salir de ahí cuanto antes—. Aunque dicen que uno nunca suele ser...

El mismo.

—Eso es verdad —susurra Caesar con pesar—. Pero también es cierto que eres una persona nueva ahora y debes abrazar tu nueva identidad. Una última pregunta si me permites. ¿Cuándo notaste que la Arena te estaba empezando a cambiar?

Prácticamente desde que me dije a mí misma que haría lo que hiciera falta. Pero hay un momento específico que viene a mi memoria, comenzó el día en que vi morir a Lycoris, y acabó...

—Sorrento.

Es lo único que digo. Caesar asiente en señal de haber comprendido y me deja ir.


Las cámaras no se pierden de nuevo detalles de nada. El tren partirá por fin rumbo al Distrito 3 en los próximos minutos.

Hace un día muy soleado, pero cuando lleguemos a casa estará ya anocheciendo. Pero aunque estuviera diluviando siento como si este fuera el día más feliz de mi vida y nada de nada podría arruinar eso.

—¡Adiós Wiress, nos vemos en tres meses por tu gira de la Victoria! —grita Dione desde el andén.

Cerise se aparta un larguísimo mechón ondulado de la cara mientras mira a Helia y me señala.

—¡Dile adiós a Wiress, mi amor!

La niña muestra su sonrisa desdentada, a la presentadora casi se le cae la baba con ella.

Nadie más ha sido admitido en el andén, ni siquiera mi supuesto club de fans los cuales según Isaak, tendrán que esperar hasta la fiesta en el Capitolio para conocerme. Ni Vin ni M.J los han dejado acercarse a mí a menos de tres metros.

Cuando Sugar sale de la nada con la cara bañada en lágrimas y me abraza, hacen una excepción. Todo sucede demasiado rápido como para que me de cuenta y a los periodistas parece encantarles la escena. Al acostumbrarme a su abrazo, noto que está temblando.

—Gracias por cuidar de ella —me susurra.

—Ella también cuidó de mí —respondo poniendo todo mi esfuerzo para no bloquearme.

Al irse de nuevo, respiro hondo. Me estaba apretando tan fuerte que no podía respirar. Me fijo en su ropa, un traje holgado que oculta una panza algo más grande de lo que la recordaba. ¿Será que ella también... Va a tener un niño? Seguro que Isaak me lo dice luego, dijo que me iba a poner al día.

Siento un inmenso alivio cuando Isaak pasa al tren y las puertas se cierran. Tanto que despido al grupo de personas que quedan en el andén agitando mucho los brazos, aunque sólo conozca de ellos a mi equipo de preparación, mi estilista y un par más.

Me voy del Capitolio. Me voy a casa.

En cuanto estamos en marcha vuelvo al vagón comedor, aún con una gran sonrisa en mi cara. Me prohibo a mí misma pensar en cosas malas, sólo en que pronto, muy pronto volveré a ver a todos. Ahora sí que puedo permitirme soñar.

—Así que bioingeniería —dice Kernel—. Debí haberlo visto venir.

—¿Qué tiene eso de...? —digo, alarmándome súbitamente.

—¿Malo? Sólo que no vas a poder tener demasiada libertad para trabajar en algún proyecto propio, más o menos como yo —explica Beetee.

—Con Aufidius la elección de talentos era más libre. A Coriolanus le gusta controlar eso —dice Isaak—. Siempre suele sugerir los talentos del nuevo vencedor según sus necesidades. Aunque en el fondo no es una sugerencia, no sé si me explico.

—Entiendo —murmuro.

Es exactamente como lo imaginaba. Parece que no me libraré de la bioingeniería después de todo.

—Yo iba a escoger el talento de inventos e innovación, de hecho muchos en el Capitolio creen que es ese. No es que sea un secreto, y técnicamente es cierto. Solo que es un tipo determinado de inventos —dice Beetee.

—Armas, lo sé... Inventos me gusta. Ojalá hubieras podido escoger —digo.

—¿Qué hubieras escogido tú, Wiress? —pregunta Isaak.

—No lo sé. Astronomía quizá.

—Ese es bueno —comenta Kernel encendiendo un cigarrillo que Isaak inmediatamente le quita de la boca; él se encoge de hombros y continúa—. A mí me obligó mi mentora a elegir. Yo quería ser entrenador de murciélagos.

Lo mejor de Kernel es que nunca sabes si habla en serio o no. Sobre todo por lo serio que está cuando lo dice.

—No le creas, Wiress —dice Isaak—. Te está tomando el pelo.

—Yo nunca miento, es uno de mis principios —contesta él.

Beetee y yo intercambiamos miradas y él sacude la cabeza, pero con una leve sonrisa.

Poco después nos sirven la comida y yo descubro que tengo más apetito del que pensé que tendría, cosa que alegra enormemente a Isaak. Y cuando el sol comienza a estar bajo en el cielo y el paisaje comienza a teñirse del reflejo dorado del atardecer, Isaak me retoca el maquillaje y la peluca él mismo para que esté todo a punto para la llegada.

—Estaremos en el Distrito 3 en veinte minutos. No lleves nada, los avox se encargarán de poner todos los regalos en tu casa.

—¿Y la peluca de Canaima?

—Mejor se la das otro día —contesta Isaak—. Vas a tener muuucho tiempo para estar con tus amigas de ahora en adelante.

—De acuerdo.

Aún así me aseguro de que el diez de tréboles sigue en mi bolsillo.

Quiero devolvérsela en cuanto la vea. Ha quedado un poco magullada y una de las esquinas está doblada y sucia, pero es normal teniendo en cuenta por todo lo que hemos pasado. Sonrío al mirarla, la llevo a mis labios y la beso.

—Isaak... ¿Está... Core aquí también?

Lo oigo suspirar detrás de mí.

—Su urna está en mi camerino, lista para entregar a su familia.

Su respuesta hace que sienta un repentino peso en el estómago.

—¿Por que lo preguntas? ¿Quieres verla? —agrega.

—Mejor no —murmuro.

Quizá no debí haber preguntado.

Yendo de vuelta al comedor, una de las ventanas trae un recuerdo a mi mente. El día de mi cosecha me quedé ahí despidiendo mi distrito natal, mientras pensaba que lo más probable fuera que nunca volviera. Ahora mientras veo los sórdidos y polvorientos almacenes periféricos pasar, los comparo con el resplandor capitolino y aún así me parecen la visión más esperanzadora que vi jamás.

—¿Lista para la llegada?

Aquel día también estaba Beetee a mi lado.

—Lo estoy —respondo sonriendo.

—Yo no estaba ni la mitad de contento de lo que lo estás tú cuando volvía —dice—. Maté a seis personas. Tardé tiempo en reconciliarme conmigo mismo y con el mundo por ello. Digamos que he cambiado. Mi yo de aquel entonces era muy diferente de mi yo actual.

—Me alegra que hayas podido seguir adelante. Sé que muchos no lo hacen. Ariella, Royce...

—A veces depende de quién tengas al lado. Por eso, cada vez que te sientas mal no dudes en acudir a alguno de los tres, haremos lo posible por ayudarte.

—Gracias. Muchas gracias a los tres.

De nuevo siento ganas de llorar, pero esta vez de emoción.

—Y sobre la astronomía, no tienes por qué renunciar a ella. Si quieres podríamos convertirla en tu otro talento, uno oculto que el Capitolio no sepa.

Miro a Beetee con los ojos muy abiertos.

—¿Talento oculto?

—Yo puedo ayudarte. Podemos construir un telescopio, instalarlo en el desván de tu nueva mansión. Como está apartado de la ciudad desde ahí habrá buenas vistas.

—¡Es una idea genial! —exclamo seguro que a papá le encanta. Tendré un talento secreto del que ellos no sepan nada, sólo nosotros—. Ahora que lo pienso, tú también podrías tener un talento oculto. Podrías ser inventor como querías.

Mi propuesta parece pillarlo desprevenido. Beetee enarca una ceja, mirándome extrañado.

—Es de hecho una buena idea. ¿Cómo no se me ocurrió antes?

—Las mansiones tienen sótano, ¿cierto? Podemos montar ahí el laboratorio secreto —digo entusiasmada.

—Laboratorio secreto... Me gusta como suena.

—¿Y sabes qué? Yo también puedo ayudarte si tú quieres.

—Claro. ¿Por que no?

De nuevo él sonríe y se queda pensativo. Quizá ha comenzado ya a hacer planes para nuestra idea.

El cielo está oscureciendo cuando el tren reduce la velocidad, a punto de entrar a la estación. Isaak me da instrucciones pero yo a penas lo escucho y en el momento en que la puerta se abre salto al andén. Con la mano saludo a los cámaras que me reciben, a los periodistas que tratan de entrevistarme mientas me adentro entre la multitud ignorándolos, saludo a la alcaldesa, a Doka que está junto a ella y a todos los habitantes del distrito que han venido a recibirme. Busco a mis padres con la mirada pero sé que no los encontraré, no aquí.

Mientras salgo de la estación con todos los presentes detrás, me parece por una fracción de segundo ver a Penny gritando mi nombre, pero el caos es tal que por mucho que observo, no consigo encontrarla. Bajo la cuesta que va al pueblo corriendo, los otros me persiguen pero les llevo algo de ventaja. Podré tener unos segundos de privacidad.

La luz de la farola alumbra al famoso cartel "Prohibido hablar demasiado alto" y bajo el mismo hay dos personas cuyas siluetas a contraluz serían irreconocibles para los demás, pero no para mí.

Llego junto a ellos, la luz de la farola iluminándome entre la penumbra.

—Hola —murmuro, una lágrima bajando por mi mejilla.

Mamá deja de reprimir sollozos y me abraza rompiendo a llorar, papá nos abraza a ambas a la vez.

—Hola, hija mía.

Segundos después llegan los demás y la fiesta continúa. Las cámaras graban, la gente grita mi nombre y me alza a hombros. Junto a uno de los portales, Beetee me muestra un pulgar levantado y yo imito su gesto mientras la multitud me alza al aire una y otra vez. En medio de la euforia, me quito la peluca y la tiro al aire mientras todos se encaminan a la Villa de los Vencedores conmigo a hombros.

Siempre quise romper esa estúpida regla, y ahora he conseguido que cientos de personas lo hagan. Y sólo tuve que ganar los Juegos del Hambre para lograrlo.

Puede que sea verdad lo que Caesar dijo. Puede que sí sea una heroína.

FIN


Y entonces el héroe viene con la fuerza para continuar, para tus miedos a un lado y asegurarte que sobrevivirás. Así que cuando sientas que la esperanza se va, busca en tu interior y se fuerte. Y al final verás la verdad: que hay un héroe y vive en ti.

Mariah Carey (Hero)


Por fin después de tres años y dos meses puedo poner la etiqueta de completo en este fic. He de reconocer que no pensé que tardaría tanto, pero el ritmo de publicación bajó con respecto a los primeros capítulos y tuve épocas de desmotivación total pero con ganas de escribir escenas futuras y eso me mantenía escribiendo. Además, no me gusta dejar las cosas a medias. Este capítulo fue especialmente difícil, quería tener todos los juegos resumidos en un solo capítulo pero fue más tedioso de lo que esperé, no era innovar sino resumir cosas que ya habían pasado y me estanqué bastante ahí. Si has aguantado desde el principio estas actualizaciones esporádicas, disculpas por ello y gracias por quedarte y apoyar a Wiress.

Sobre este capítulo, quise que aún con las secuelas psicológicas de Wiress ella pudiera estar en calma rodeada de gente que aprecia. Digamos que se activan con la ansiedad, con el paso de los años y al mentorear, ella se iría volviendo más tímida y excéntrica. En los últimos momentos del fic ella está muy alegre, me inspiré en eso en una escena de "En Llamas" cuando Katniss comienza a disparar flechas para que Mags la vea y acaba teniendo una audiencia, todos miran y ella se pone a aplaudir frenéticamente. Me gustaría que ella tuviera esos pequeños momentos de euforia exagerada de vez en cuando y pensé que la vuelta a casa sería un momento genial para mostrarlo.

Marce, fue liberador escribir el final de los juegos y también deshacerme de Luz, creo que le di un buen final. Es un personaje que ahora haría de otra manera aunque la amistad con Wiress la mantendría. No podía hacer a Wiress demasiado sentimental con respecto a Aisha porque al fin y al cabo es una vencedora y aunque debía romperse, los que van por ahí teniendo pena de todos no ganan, o ganan por suerte y no quería eso para ella. Me gustó lo de #laquenoarde jajaj xD Cualquiera de esos tres se merecía la victoria la verdad, estuvo muy reñido. Desde el punto de vista capitolino, fueron unos buenos juegos. Sí, el traumatismo tiene algo que ver, ella era de por sí tímida y ahora mucho más, y su ansiedad social se acentuará hasta el punto que le corta el habla. Ella acaba de vencer así que aún no se pierde del todo, pero lo hará con los años con el efecto de los tributos que mueren siendo ella mentora, y los mutos que construya alguna vez que otra que también matarán a algún tributo.

KikoBCN, gracias por tus palabras! Me alegra saber que es un buen final, no quería hacerla ganar por suerte, a veces hay cosas que te pueden dar la victoria a parte de la fuerza física (aunque eso ayuda, claro está). Saber usar la información disponible es también una gran ventaja. Perdón por la tardanza en actualizar, Sé que fue mucho pero finalmente está aquí el capítulo que es lo que importa. ^^

Paulys, gracias por tantas reviews! :D Entre tú y Ale consiguieron que llegase a mi meta de las 200 reviews. Lo de los animales me recodó un poco a Jumanji como dijo Ale en su review xD vi esa película de niña en el cine y me traumó mucho. Ivy me encanta porque no es malvada pero sabe a lo que va, y lo cierto es que es uno de mis tipos favoritos de tributos. También la habría hecho ganar de haber sido una edición normal, al principio de los Juegos mi favorito era Oneida, pero ella se impuso. No sé en qué momento, tal vez cuando usó la bomba de humo para robarle todo y luego su actuación en el banquete. Pensé que para que ella acabase siendo como es, necesitaba más que simples secuelas psicológicas, por eso le di también físicas.

Ale, omg al final te pusiste al día antes de mi actualización aunque visto lo que tardó como que me merezco un tirón de orejas o algo. Mil gracias por ayudarme a llegar a mi meta, y por el esfuerzo invertido. Me encantó ese análisis que hiciste de la batalla final, precisamente eso era lo que quería plasmar con Custo. Esa seguridad de que tiene un arma supuestamente infalible, gasolina y cerillas, pero que no funcionan en Wiress porque ella ya lo tuvo en cuenta y mojó sus ropas y es ese instante en el que lo está asimilando cuando se ve vulnerable. No le duró mucho. Creo que sería interesante ver armas de fuego en los Juegos. En Battle Royal las tienen y se montan masacres muy guapas, quizá sea porque en BR cada uno sale con una diferencia de tiempo de 5 minutos mientras que en los juegos del hambre todos están en el mismo sitio a la vez. Aún así creo que poner una pistola semiautomática no haría masacre, primero porque necesitas puntería y si eres inexperto el retroceso te puede saltar a ti un diente. Sería más o menos como una ballesta solo que más cómoda. Además podría tan solo tener un par de balas. Ojalá vea una idea así algún día. Bien llevado sería interesante. Solo Ale podría hacerme shipear a mis propios personajes #Shipperdelbien #SugarxKernel xD Ella está casadita pero quien sabe si un dia el marido no encuentra arsénico en su café. Ehem. Yo también sufrí matando a muchos de esos chicos, Oneida sobre todo. Lycoris fue brutal, pero había que hacerlo. Gracias de nuevo por el apoyo y dedicación.

Creo que no me dejo a nadie. Mañana publicaré un breve epílogo con los agradecimientos. El fic pasa a estar marcado como "Completo" ahora, aunque puede que más adelante suba un capítulo o dos de extras para los que se me han ocurrido ideas.

Esos capítulos serán sobre la gira de la victoria y sobre alguna cosilla más porque me apetece documentar eso, tal vez el primer año de mentoreo de Wiress. Los 48º Juegos del Hambre.

Sobre los vencedores del Distrito 3 del Alphaverse, de momento tenemos a Doka, Kernel, Beetee y Wiress. Me gustaría al menos que hubiera uno más, tengo que mirar si tengo espacio ya que a partir del Vasallaje se vienen muchos vencedores canon. Pero sí, si hubiera algún vencedor más, Wiress sería la mentora para seguir con el ciclo. Doka trajo a Kernel, él a Beetee, él a Wiress y Wiress al siguiente.

Si has leído esta historia desde las sombras y te ha gustado, ahora es un excelente momento para decir aunque sea "hola, he estado aquí", me haría ilusión saber tus impresiones. Si quieres seguir leyendo sobre los chicos del Team Nerds. He comenzado una nueva historia sobre los Juegos de Beetee llamada "El castillo en la cumbre nevada". Búscala en el índice o en mi perfil.

¡Saludos, y gracias de corazón por seguir a Wiress!