Yuri on Ice y sus personajes no me pertenecen.

Victuuri / SugarDaddy / Canon Divergente

Sinopsis: Tras un fuerte conflicto, Víctor abandona Rusia y a la federación de patinaje con la intención de buscar patrocinadores nuevos para su siguiente temporada. Allí conocerá a Yuuri Katsuki, un excéntrico empresario millonario que estará dispuesto a convertirse en su sponsor si acepta un trato.

Advertencia: Victuuri Versatiles, Sugar Daddy, Bullying y Homofobia, posible OoC y Canon divergente.


33 — El gran acuerdo

—¿Un igual?

Yuuri se apartó de la puerta al notar que Víctor estaba dispuesto a retirarse; creyó que lo mejor que podían hacer en ese momento. Tenía razón, todo había salido mal, no podía pretender que después de tantas confusiones iniciales las cosas se dieran como si nada hubiera ocurrido y podía comprender sus errores y asumirlos. Víctor se burlaba de su intento estúpido y desproporcionado de mantenerlo a allí, lo veía como un juego, como si hubiera aceptado entrar a un reality show. "Ser el baby de Yuuri" era el mejor título al que podrían colocarle a un programa de esa naturaleza y a Yuuri le hería el orgullo saber que todo se tratara de eso.

No podía mostrar quién era realmente él porque se sentía medido por Víctor, debatiéndose preguntar algo, que tan de fan sonaba aquella pregunta o si Víctor podría malinterpretarlo. También había tenido que tragar las palabras de Víctor y darle la razón, con la confianza de que en algún punto iba a dejar de molestar.

El toque de la puerta volvió. Yuuri se apoyó contra la madera del escritorio y miró a Víctor observar la puerta. Yuuri sabía que era imposible que alguien hubiera escuchado los gritos, porque el despacho fue entregado por la constructora con recubierta insonora, para garantizar que nadie pudiera saber lo que se discutía dentro. La puerta también tenía el grosor para evitar que el ruido se filtrara.

Víctor decidió abrir ante la insistencia. Ryu estaba tras ella y, por la expresión que dibujó, pudo notar lo que estaba ocurriendo dentro del despacho.

—Disculpen que los interrumpan, solo vine a avisar que Mari-sama ya se ha ido al aeropuerto.

—Gracias, Ryu-san. —La voz de Yuuri sonó apocada, sin querer despejarse del escritorio que parecía fungir como un perfecto sostén.

—¿Desean que les traiga algo para tomar? Recomiendo un té caliente.

—N-no hace fal…

—Por favor, Ryu-san, uno con mucho azúcar. —Yuuri calló al escuchar el pedido de Víctor—. ¿Podrían traer panecillos? —Lo miró solicitar aquello con una sonrisa que acababa de tapar todo el malestar de hacía hace unos segundos—. ¿Galletas? No sé, algo dulce.

—Le diré a Keiko-san que preparé algo dulce y ligero para la noche.

Ryu se despidió con una ligera reverencia y le emitió una mirada comunicativa a Yuuri. La evidente preocupación calentó sus ojos, antes de que la puerta se cerrara y Víctor se quedara dentro.

—Creo que necesitamos calmarnos para hablar —dijo él. Yuuri estuvo de acuerdo.

No quiso sentarse tras el escritorio, aunque fuera el mejor lugar, porque no quería en ese momento resguardarse en todo lo que había logrado en el pasado. Solo quería sentirse cómodo y pensar en el silencio, así que tomó asiento en el mueble de tres puestos de cuero que estaba a un lado del librero. Se sentó con sus piernas cerradas y las manos ocultando su rostro; sintió a Víctor sentarse al otro lado del sofá, dejando el espacio que él creyó necesario para enfriarse las cabezas. De reojo, notó a Víctor sentado con sus piernas abiertas, las manos en el regazo y la vista en el techo.

Dejaron pasar el tiempo así.

—Lamento lo de mi hermana… —dijo tras el de silencio. Víctor tomó aire con fuerza y lo soltó lentamente—. A veces exagera con eso de cuidarme… suele ser molesto y tengo que estarle recordando que no hace falta...

—No te preocupes. Puedo entenderlo, pero había pasado mucho tiempo desde que fui tratado como el novio malo para la hija.

—¿Te trataron así una vez? —Le parecía inaudito… según él, Víctor era el mejor partido que podría tener cualquier padre para sus hijos, aunque quizás estaba cegado aún por su admiración que no dejaba de crecer.

—Bueno… no precisamente para la hija, era un hijo bonito. —Yuuri sonrió ligeramente con la mirada en la alfombra bajo sus pies—. Cuéntame de ti. ¿Tienes novia?

—¿Eh? —Yuuri subió la mirada repentinamente desubicado y nervioso. Víctor se había acomodado con el cuerpo hacia él y las piernas cruzadas.

—¿O cuántas novias has tenido?

—Y-yo…

—¿Te gusta alguien en este momento? —Yuuri enrojeció, soltó un "No" atribulado, pero Víctor no dejó de hablar—. Bueno, yo podría hablarte de mis exparejas. ¡Uno de ellos...!

—N-no… ¡stop! —alzó la voz con las manos abiertas en señal de alto. Sentía las mejillas y orejas quemar—. ¡No hace falta! —Víctor le miró, resopló y se peinó el flequillo con sus dedos. Su mirada era calma, pero triste.

—¿Ves? ¿Cómo puedo tratarte como un igual si no me dejas hacerlo, Yuuri?

El punto fue bastante claro y tuvo que tragarlo sin tregua. En ese momento, tocaron la puerta.

Yuuri se levantó de inmediato y caminó para recibir la bandeja que Aiko le había llevado: con la tetera y dos tazas de porcelanas, la azucarera, las cucharillas y una cesta llena de galletas. Yuuri la tomó, agradeció antes de cerrar la puerta y, al quedar a solas, fue hasta con Víctor para dejar la bandeja en la mesa de sala que estaba en medio de ellos y volver a sentarse en su sitio.

En silencio, analizó las palabras de Víctor y comprendió la barrera que él mismo estaba imponiendo. Para Víctor parecía sencillo hablar, pero era él quien se sentía nervioso y no sabía qué comentar porque, internamente, tenía miedo de defraudarlo. Suficiente era no sentirse en su nivel.

Víctor se inclinó hasta la mesa y sirvió su té con calma, sin decir nada. Yuuri subió sus pies al mueble y los abrazó con el mentón pegado a sus rodillas y sin ánimos de tomar té en ese momento.

—Yo no he tenido novias… ni novios. —Víctor prestó atención mientras regresaba al mueble con la taza de té en manos. Yuuri prefirió aclarar de inmediato ambos géneros, porque imaginaba que Víctor lo iba a preguntar.

—Wow… ¿por qué? —solo encogió sus hombros en respuesta—. Creo que eres el partido soñado de cualquier familia: joven, con dinero, inteligente, gua…

—No he tenido tiempo para eso… —Víctor calló y Yuuri se animó a explicar—. Desde que el juego empezó a conocerse, he tenido la presión de hacerlo crecer más y más. Compañías de videojuegos intentaron imitarlo y no podía detenerme, tenía que estar a la vanguardia de las tecnologías y ofrecer las mejores características… Al principio solo era yo y mi hermana, luego fue intentar explicar a un equipo lo que quería y confiar que ellos podrían hacer realidad lo que tenía en mente. Fue difícil esa parte… sinceramente no creí que nadie entendiera. Que si yo no estaba al frente saldría mal, que si yo no lo hacía no sería lo mismo… Comprender que no podía hacerlo solo, que tenía que legar mi visión, mi sueño y creer que todos ellos podían dar algo que yo no podía dar en él, para hacerlo más fuerte… me tomó mucho tiempo.

—Wow… —Yuuri suspiró al escucharlo—. Luchar por tus sueños, dedicarle el todo, pensar en no dormir por sorprender a los que esperan lo mejor de ti, levantarte temprano y dar el doscientos por ciento. Luchar con otros que quieren imitarte, enfrentarte a los que quieren aprovecharse y alimentarse con tu éxito sin hacer nada y… confiar, al menos darles el beneficio de la duda, para los que están luchando contigo… —Yuuri le miró; Víctor estaba casi recostado al mueble, con una pierna flexionada, la taza contra su pecho y la otra pierna extendida hacia el suelo; desde allí le emitía una mirada comunicativa—. Se parece a lo que yo he vivido en mi carrera.

—No creo que sea igual…

—Dijiste aquella vez que mis méritos eran más importantes que los tuyos, yo sinceramente no lo creo. —Víctor sonaba sereno, serio y contundente—. Después de ver lo que has logrado y como te ven los que tienes cerca, nunca fue mi intención tratarte distinto a un "igual". Pero por tu forma de actuar conmigo, ya no estaba seguro si en vez de eso querías que interpretara un papel. ¿Qué quieres tú de mí? ¿Qué sea el ídolo soñado? No creo que un padre, o un hermano… ¿Quizás un amigo? Si me pidieras ser tu novio, podría intentarlo.

—Deja de decir cosas tan extrañas… —Se había apretado producto de los nervios, aún demasiado incómodo para hablar. Víctor le miró y le sonrió con suavidad.

—Un socio… un empleado… ¿Qué es lo que quiere Yuuri? ¿Un sugar baby? ¿Qué clase de sugar baby?

—¡Solo sé tú! —Víctor le miró sorprendido desde su sitio. Yuuri se había levantado cuan resorte para mirarle y decirle eso, con sus puños apretados a ambos lados de su cuerpo, su cabello despeinado y su ropa de pijama—. Si hubiera encontrado otra forma de encontrarme contigo… una más natural que está, ¡lo habría hecho!

En la pista o en los vestuarios, calentando juntos para esperar su turno de competir. Quizás acercándose para hablar sobre cómo les iba con los entrenamientos hasta que tuviera el valor de decirle que, si estaba allí, era por él. Ese sueño diluido en el tiempo, entre la imposibilidad…

—¡Si hubiera querido que fueras mi socio te hubiera dado una oferta de mis acciones! ¡Si hubiera querido que fueras mi empleado, desde hace mucho tiempo te hubiera ofrecido trabajar para mí con la mejor oferta que hayas recibido en tu vida! —Levantó el mentón y Víctor no dejó de mirarlo—. ¡Si hubiera querido que fueras una estrella, hubiera aprovechado algunas de las veces que fui a verte ganar, le hubiera pagado a alguien por el acceso y te habría pagado por estar todo un día contigo preguntando todo lo que quería saber más la firma de mi entrada! ¡No quería nada de eso! ¡No buscaba nada así!

—Si yo lo hago, ¿también serás solo tú? —Yuuri calló y vio a Víctor levantarse, dejar la taza sobre la mesa y mirarle con calma—. Si solo soy yo, ¿me mostrarás quién eres tú?

—Si eso quieres, lo intentaría...

No imaginó que Víctor le extendería la mano esperando un apretón.

—Eso quiero, que ese sea nuestro trato.


Notas de autor: la reunión de hoy me la cambiaron para mañana y me complicaron el día, pero, deséenme suerte xD Mañana veré apartamento y espero que sea el indicado para mudarme. Mientras tanto, adelanto el capítulo por si acaso.

Este en especial me ha gustado, He leído todos sus comentarios y veo como están algunos de parte de Yuuri y de parte de Víctor. Siento que ambos no han sabido comunicarse y es normal, apenas tienen un par de semanas conociéndose y no en las mejores condiciones. Pero lo que pasa en este capítulo es importante; ninguno de los dos conoce nada del otro: ni Víctor todo lo que Yuuri ha hecho para levantar su imperio, ni Yuuri todo lo que Víctor vivió previó a su renuncia. Así que están aprendiendo a conocerse a ciegas.

¡Gracias por sus comentarios! Aprovecho para calmar las ideas de violación, no, Yuuri no pasó por eso, solo quise rescatar lo canon de que Yuuri no le gustaba que lo abrazaran porque lo hacía sentir débil, que le dice en el capítulo 4.

Ah, mientras aquí publico el 33 ya tengo escrito el 48, y ufff, ¡esos capítulos que se vienen! XD


Angeli Murasaki: XDDDD jajaja ¡me mataste de risa! XDDD Lo bueno es que Yuuri tiene dineo para pagar todas las terapias necesarias, aunque aun no lo vayan a usar xD

Naruhina149: Exactamente, Victro esta en una situación completamente fuera de su zona de confort, sin saber cómo actuar y con el peso de cubrir las expectativas de Yuuri.

Fannynyanyan1912: Aowww, bienvenida de nuevo! Me alegra mucho que te ames el fic! Creo que estoy tratando de desarrollar la relación de ellos dos como inicio: Victor era bastante invasivo y no media sus palabras (lo llamó pequeño cerdito en los primeros capítulos y frente a Minako), y Yuuri era bastante esquivo por los nervios. Pero asi como pasó en el anime, tendrán ese acercamiento progresivo. No pudimos verlo en el anime, pero que quiere transmitir aquí, de como pasaron a ser esos que apenas podían entablar una conversación, a los amigos y luego amantes :3 ¡Espero me resulte!